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9 de septiembre de 2018

FRANKESTEIN, EL MONSTRUO QUE TU CREASTE


*Por Lic. Guillermo Moreno, el Lic. Pablo Challú y el Sr. Leonardo Fabre

El tipo de cambio todavía no encuentra su techo y complica el escenario.

El año 1816 es conocido en la historia de la climatología como el “año sin verano”, debido a un infortunado fenómeno natural de consecuencias sociales dramáticas.

En aquel “verano invernal”, Mary Shelley dio nacimiento literario a Frankenstein, durante las inusuales vacaciones que pasó, junto con el resto de sus colegas escritores, a orillas del Lago Leman.

Dos siglos después, a la vera del Río de La Plata, el oficialismo deambula como el doctor Víctor Frankenstein, preso del pánico al monstruo que él mismo creó y, al igual que la aberrante criatura aparecida en “el año sin verano”, la Supercrisis irrumpe en el “trienio sin segundos semestres”.

Hace unos días, el ministro de Hacienda erizaba la piel de su entrevistador al declarar “tenemos una responsabilidad muy grande, que es evitar una Megacrisis”.

Las balbuceantes aclaraciones de que trabaja para que no haya ninguna posibilidad de Supercrisis, no lograron tranquilizar a su interlocutor.

En un ejercicio de “sinceramiento” involuntario, el ministro converge en el consenso (reciente) de los economistas, y confirma que los episodios económicos vividos de abril a esta parte no son simples turbulencias, como antes decían los profesionales allegados al oficialismo, o torpezas en el manejo de situaciones de simple resolución, como afirmaban algunos jóvenes colegas opositores.

El diagnóstico correcto es el de supercrisis, que en estas páginas fuimos anticipando y el oficialismo ahora confiesa compartir.

Lo paradójico del caso, es que el cataclismo que dice estar tratando de evitar, no tiene más padres que el propio oficialismo, ya que fueron sus políticas económicas las que generaron las condiciones críticas actuales: un nivel de déficit fiscal similar al del final del gobierno de Alfonsín, y un desbalance en las cuentas externas aún mayor que el que desató los acontecimientos de 2001.

En los días que corren, de los compromisos asumidos con el FMI, se deduce que Cambiemos intenta dejar atrás la inconsistencia de las políticas económicas que caracterizó su gestión hasta ahora, para migrar a un programa consistente dentro de las premisas del neoliberalismo.

Pero el intento de desarme del espeluznante escenario creado por el oficialismo es demasiado tardío, así como insuficientes las herramientas con que cuenta.

Siendo el desenlace sólo cuestión de tiempo, será necesario un giro copernicano privilegiando, por sobre las alquimias monetarias y financieras, la producción.

Bajo esta impronta, la concreción de nuevos acuerdos económicos-sociales y su expresión en el plano de las instituciones, resulta imprescindible.
El monstruo que tú creaste

Fiel a un modus operandi de intentar resolver un entuerto disparando un problema mayor, la alianza gobernante fue creando un intríngulis ya irresoluble.

En diversas oportunidades se ha advertido que de continuar las inconsistentes políticas macroeconómicas de Cambiemos, no cabría otro destino que la actual Supercrisis1.

Cuando la “plata dulce” dejó de llegar, tal como fuera anticipado que sucedería (“Los prestamistas externos también preguntan ¿cómo seguimos?”, BAE Negocios, 12/2/2018), se expresó en toda su magnitud la imposibilidad de continuar el esquema vigente, basado en:
La insostenible estrategia fiscal
El escalofriante saldo negativo en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Llegó entonces la hora de pedir auxilio al sistema multilateral de crédito, pero
Tarde piaste

El cierre del crédito privado externo, de inmediato aceleró la dolarización de las carteras de inversión, con una consecuente presión a la suba del tipo de cambio, que pretenden ser contenidas con las exorbitantes tasas de interés que pagan el BCRA y el Tesoro Nacional.

Una vez más el remedio fue peor que la enfermedad 2, llevando al entramado productivo a una parálisis inusitada.

La notable inventiva del oficialismo nos trajo siglas mágicas tales como FMI e índice MSCI, como sustitutos de la “lluvia de inversiones”, el “segundo semestre”, los “brotes verdes”, el “proceso de desinflación” y la “creación de empleo de calidad”.

Poco tiempo bastó para que quedara en claro su insuficiencia.

Como también se anticipó (” FMI, MSCI: las siglas del nuevo segundo semestre”, BAE Negocios, 2/7/18), la promoción del mercado argentino a la categoría de “emergentes” no tendría mayor impacto.

El derrumbe de las cotizaciones de los títulos de las compañías argentinas en los diferentes mercados bursátiles lo puso en inmediata evidencia.

Por otra parte, el acuerdo de fines de junio entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, no fue más que el reemplazo de un acreedor por otro, producto de la alerta del sistema financiero internacional ante el crecimiento de la prima de riesgo de default de las compañías aseguradoras para el caso argentino.

Así, los fondos girados y a girar por el FMI al Tesoro Nacional sirven como garantía subyacente de los créditos otorgados por la banca extranjera.

En definitiva, desequilibrios tales como un déficit fiscal total que supera en términos de PIB al de 1989, y un rojo de cuenta corriente mayor al que provocó la crisis de 2001, sólo podrían resolverse, en el marco de dicho acuerdo, con una baja de la tasa de interés a niveles razonables y aceptando que el tipo de cambio alcance un nivel futuro hoy imposible de determinar.

Sin embargo, sus consecuencias sociales serían inaceptables, ya que implicaría que el consumo de los hogares disminuya en magnitudes sólo compatibles con el 25% de la Población Económicamente Activa desempleada, y el 50% de la población total en situación de pobreza.

La dudosa viabilidad social del “nuevo modelo” no es el único obstáculo.

También es incierta la capacidad del Gobierno de cumplir con sus compromisos, tanto por la imposibilidad de lograr los objetivos acordados en materia inflacionaria y fiscal, como por el desvío del objeto del préstamo cuando se utilizan esos fondos para la contención del valor del dólar.
Barajar y dar de nuevo

Ahora bien: ¿es posible encarrilar la economía en los meses por venir?

Dentro de los esquemas de la alianza Cambiemos la respuesta es, decididamente, ¡NO!

Como ya fue señalado (“Ay Patria mía”, BAE Negocios, 7/5/2018): “el autodenominado mejor equipo de los últimos 50 años ha logrado que la Argentina enfrente una situación de crisis sistémica, que puede resultar la más profunda de su historia y que, por poner en riesgo la continuidad de la Patria como tal, debe ser analizada en conjunto desde los planos político, económico y social”.

El actual escenario está signado por el carácter explosivo de la configuración económica.

Si la resolución de esta crisis queda librada a las urgencias del conflicto social, sus derivaciones anómicas nos enfrentan al peligro cierto de la potenciación del caos.

Es necesario, para evitarlo, un rotundo cambio en la orientación económica, que permita restituir los equilibrios elementales, dinamizar el aparato productivo y proteger al conjunto social en forma simultánea.

Eso no es posible sin el concurso de los cuerpos orgánicos de la Nación (instituciones constitucionales y organizaciones empresariales, sindicales y sociales), que deben tomar conciencia de la situación que enfrentamos y actuar con el compromiso y la prudencia que la hora reclama.

Sin eximir de responsabilidad a ninguno de los actores, la mayor de ellas cae sobre el ámbito de la representación política del conjunto de la sociedad, la Asamblea Legislativa, cuando finalmente se convoque al primer mandatario ante los estrados judiciales por las investigaciones sobre el “club de la obra pública” y sus ramificaciones sobre la familia presidencial, como recientemente sucedió en Perú.

Este es el ámbito que debe y puede proporcionar una alternativa capaz de devolver a sus cauces normales de funcionamiento al “todo armónico” de la Nación, evitando a la Patria y al Pueblo los estragos de la anomia.



NOTAS:
1 “Recauda como liberal, gasta como keynesiano: la política del después vemos”, BAE Negocios, 20/11/2018 y otros.
2 “Subir la tasa de interés. Un remedio peor que la enfermedad”, BAE Negocios, 23/7/2018.


Fuente: NAC&POP

CHACO: ASESINARON A UN NIÑO DE 13 AÑOS EN UN SAQUEO



El hecho ocurrió en el marco de una represión en el Barrio Obrero de la localidad de Sáenz Peña, localizada a unos 160 kilómetros de la capital de la provincia.

Ismael Ramírez, un chico de 13 años, fue asesinado de un disparo en el tórax en el marco de una represión de efectivos policiales de la provincia del Chaco a un grupo de personas que intentaban saquear un supermercado. El hecho ocurrió en el Barrio Obrero de la localidad de Sáenz Peña, localizada a unos 160 kilómetros de la capital de la provincia.

En la represión también resultó herido otro joven que recibió un balazo en el ojo. En este marco, el director del hospital 4 de Junio, Rolando Gauna, confirmó ayer la muerte del niño al portal de noticias zonal Periodismo365 y declaró: “Es un chico que ingresó por la Guardia de Emergencias proveniente de la zona de los incidentes de saqueos en el Barrio 713 Viviendas. Tiene un impacto de arma de fuego en el tórax. Se lo intentó reanimar pero falleció recién”.

Asimismo, Gauna detalló: "También hay otro chico con un balazo en el ojo. Tiene incrustado un perdigón en la zona periorbitaria. Se le realizará de manera inmediata una tomografía y ya se lo deriva urgente a Resistencia, a un mayor de mayor complejidad".

Los hechos ocurrieron luego de que más de cien personas intentarán saquear el supermercado El Impulso, localizado en la intersección de las calles 21 y 14 del Barrio Obrero. Efectivos policiales llegaron al lugar y dispararon abiertamente. Según detallaron testigos se trató de “un tiro atrás de otro”, “fue un tiroteo infernal”, describieron.

Por su parte, el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, emitió una declaración sobre lo sucedido y ordenó investigar la muerte del niño: “Quiero comunicar a toda la comunidad de Sáenz Peña, que ante los hechos ocurridos hoy por la noche dispuse a las fuerzas una rápida intervención, con refuerzos para prevenir cualquier situación”, enfatizó Peppó. A su vez añadió que instruyó que se abra “una profunda investigación sobre el hecho lamentable de la pérdida de una vida”, para determinar responsabilidades en la muerte del menor.

También hizo alusión a los hechos, el ministro de Seguridad de Chaco, Carlos Barsesa, quien subrayó: "Nos enteramos de la muerte de un chico con un arma de fuego. Nosotros creemos que el arma no corresponde de la Policía. Hubo disparos de civiles, y de gente del super. El chico estaba en la zona del supermercado".

"El joven no era parte de los disturbios, cruzó por la zona y fue alcanzado por un proyectil"

El ministro de Gobierno Martín Nievas se refirió a los hechos de violencia que se vivieron en la cuidad de Sáenz Peña.

“Lo que ocurrió fue un hecho policial, no hubo saqueo ni hurto, que tuvo luego una reacción desmesurada y enfrentamiento de un grupo de personas contra la policía”, indicó el funcionario en diálogo con Radio Natagala y agregó: “Las personas rompieron vidrios y el dueño junto a sus empleados racionaron en defensa”.

“Ahora la justicia está investigando el hecho ya que un amigo de la víctima afirmó que el disparo salió de una casa vecina”, adelantó.

Según las declaraciones de Nievas “el joven I.R. no era parte de los disturbios, cruzó por la zona y fue alcanzado por el proyectil”. Aun así, el ministro señaló que “están alertas debido el grado desmesurado de reacción que habla de un situación probable de una crispación social fruto de la situación económica del país”.

“Por el momento, hay 15 detenidos, 13 hombres y dos mujeres, algunos de ellos estaban causando desorden en otro supermercado de la ciudad” afirmó y remarcó que “el gobernador ha determinado un estado de emergencia en la cuestión alimentaria estamos haciendo enormes esfuerzo con las organizaciones sociales que sostiene merenderos, es lamentable pero estamos ayudando. Vemos que debemos reforzar la contención en los jóvenes”.


Fuente: APU

ARGENTINA EN SHOCK DE AJUSTE Y DEVALUACIÓN. INFLACIÓN Y RECESIÓN


*Por  Julio C. Gambina

La situación económica y política de Argentina se viene agravando en un año que puede terminar con una caída del 2 al 2,5% del PBI y una inflación de más del 40% anual.

Ambos datos impactan regresivamente sobre la desigual estructura socioeconómica del país. Es un proceso con pocos beneficiarios y millones de perjudicados entre los sectores de menores ingresos de la sociedad.

El resultado directo es una mayor concentración y centralización de la economía, que genera mejores condiciones para la profundización de la extranjerización económica y una inserción subordinada a la lógica mundial del capital en momentos de tensiones globales definidas por la guerra comercial desatada por EEUU.

Además, con la corrida cambiaria en etapas sucesivas, escalando desde mayo pasado, en estos días el dólar alcanzó la cotización de 40 pesos por dólar (17,50 en diciembre pasado), lo que motivó que el BCRA elevara la tasa de interés de referencia al 60% anual para competir, vía intereses, con la demanda de divisas.

Consolida así a la Argentina como una economía de especulación, que junto a la inflación y la consecuente recesión castiga a los sectores productivos de menor peso relativo y sin capacidad de defensa ante la dominación de las transnacionales y el gran capital local hegemónico.

Los grandes perjudicados son los perceptores de ingresos fijos: trabajadoras y trabajadores, activos y pasivos, regulares e irregulares más beneficiarios de planes sociales, los que se cuentan por millones.

Shock de ajuste

En ese marco, el Gobierno Macri acudió por segunda vez en tres meses al FMI para lograr sustento financiero a una política económica que en el discurso oficial abandona el “gradualismo” en el ajuste para construir un Shock de Ajuste, con déficit fiscal primario (antes del pago de intereses) del 0% del PBI en 2019 y lograr un superávit del 1% para el 2020, anticipando metas establecidas en el memorándum suscrito con el FMI en junio del 2018.

Con el shock de ajuste fiscal está previsto reducir el déficit entre 2018 y 2019 en 6.500 millones de dólares vía reducción del gasto y mejoras de ingresos vía inclusión de las retenciones a las exportaciones.

Si se adiciona el superávit previsto del 1% para el 2020 remitimos a 11.700 millones de dólares en dos periodos.

Al mismo tiempo que está previsto un déficit fiscal primario de 2,6% para 2018, el déficit financiero alcanzará al 2,9%, motivado en elevados intereses de un endeudamiento externo que sostiene el funcionamiento de la economía argentina.

El déficit financiero se eleva en 2019 al 3,2%, de modo que si bien el déficit primario se propone reducir a 0, el financiero crecerá y con ello la hipoteca de un endeudamiento que supera los 150.000 millones de dólares en la gestión Macri desde diciembre del 2015.

Se trata de un ajuste fiscal que supone disminución del gasto público e instauración de retenciones a las exportaciones para mejoras en el ingreso fiscal.

Respecto del ahorro se afecta el gasto de capital; en subsidios económicos que se transfieren a usuarios y/o a Provincias (transporte y electricidad); baja de gastos operativos por congelamiento de ingresos de empleo estatal y bajas de salarios con relación a la evolución de la inflación; reducción de gastos corrientes del Estado, lo que en conjunto suma 1,5% del PBI.

Desde el mayor ingreso fiscal destaca la vuelta de las retenciones, aunque pesificadas y con carácter transitorio hasta el 2020.

En efecto, se aplican 4 pesos por dólar de exportaciones primarias y 3 pesos por dólar al resto de las exportaciones, con un impacto total de, 1,1% del PBI.

Son dos las cuestiones a destacar al respecto.

Una remite al fondo que supone restablecer retenciones a las exportaciones, cuando una de las primeras medidas de la gestión Macri fue la eliminación de las retenciones y un cronograma de disminución de las retenciones a la soja.

Fue un compromiso con los sectores hegemónicos del agro, la industria y la minería, que ahora critican el restablecimiento de las mismas, aun pesificadas, porque conceptualmente resurge un fundamento rechazado hace ya una década en la gran crisis política del 2008, entre los grandes productores y exportadores del campo y el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Otra cuestión es el cargo en pesos, que con la variabilidad del tipo de cambio podría rápidamente licuarse, aun cuando desde el punto de vista fiscal, al Estado le interesa el ingreso de pesos, ya que el gasto es mayoritariamente en pesos.

¿Qué significa todo esto?
El propio gobierno reconoce que crece y crecerá la pobreza en la Argentina, cuando la campaña electoral y el primer mensaje oficial al país suponían el compromiso de Pobreza Cero. Es una proposición que quedará muy lejos con el ajuste en curso.

La sola devaluación cambiaria, de 9 pesos en diciembre de 2015 a los 40 actuales, o la reciente duplicación de 20 pesos a 40 entre la corrida de mayo y sucesivas, sin límite predecible en el corto plazo, significa traslado a precios de la economía, especialmente en aquellos que afectan la canasta de consumo cotidiano y por ende con impacto entre sectores más empobrecidos: perceptores de salarios, jubilaciones o planes sociales, la mayoría de la sociedad.

Argentina dolarizó en estos años el precio de los combustibles y de las tarifas de servicios públicos, afectando la cadena de precios de buena parte de los consumos populares, especialmente alimentos y medicamentos.

Todo contribuye a alejar la capacidad de cobertura de necesidades sociales con los ingresos populares devaluados.

De hecho, el gran objetivo del capital hegemónico apuntaba a la reducción del costo laboral, algo que no pudo avanzar por vía legislativa ante la resistencia impuesta por el movimiento sindical y territorial de trabajadores, que en conjunto desplegaron iniciativas de confrontación y límite a los propósitos de reforma laboral regresiva, al estilo Brasil.

Sin embargo, con la devaluación cambiaria redujeron los salarios en dólares, mejorando la ecuación a favor de los inversores dolarizados que el gobierno aspira atraer para inversiones en energía, yacimiento Vaca Muerta de hidrocarburos no convencionales por ejemplo; o en comunicaciones y áreas de infraestructura.

Las negociaciones salariales paritarias han sido condicionadas en estos años, estableciendo techos por debajo de la inflación, lo que supone pérdida de ingresos salariales en la distribución funcional del ingreso.

Para este año el techo se había establecido en 15%, luego se flexibilizó a 20% y algunas organizaciones sindicales lograron actualizaciones del 26 al 28%, en un gran logro de lucha y organización. La realidad ahora desbordada de una pauta inflacionaria del orden del 40% esperado aleja cualquier recomposición salarial contra precios.

En el mensaje presidencial del lunes 3/9, no sin cinismo, Macri señaló la imposibilidad de satisfacer la demanda salarial de los profesores universitarios, en paro desde el 6 de agosto, en el marco de un conflicto que ascendió a la toma de varios institutos universitarios y masivas movilizaciones callejeras de la comunidad universitaria más allá de la demanda corporativa de los docentes.

Con el deterioro de los ingresos populares como el principal efecto, se agudiza la perspectiva recesiva de la economía argentina. El propio INDEC informa que:

“La actividad de la industria manufacturera de julio de 2018 presenta una baja de 5,7% respecto al mismo mes del año 2017. En el acumulado de los primeros siete meses de 2018 en su conjunto, el estimador mensual industrial (EMI) alcanza el mismo nivel que en igual período del año anterior, por lo que registra una variación interanual de 0,0%.”

El apoyo de EEUU y de Trump
Importa destacar el apoyo del poder económico y político mundial, del FMI y su principal accionista: EEUU y su inefable titular.

En junio pasado y con escaso tiempo de negociación, el FMI apoyó con un crédito inusual de 50.000 millones de dólares al gobierno argentino y por tres años.

Ya se desembolsaron 15.000 millones y se suponían desembolsos de 3.000 millones cada tres meses desde septiembre del 2018.

El FMI ya realizó la primera auditoría y desde el 4 de septiembre se renegocia el acuerdo en Washington.

Aun cuando resten semanas para la aprobación oficial, la Directora Gerente, Chrstiane Lagarde ya anticipó el acuerdo que consistiría en adelantar los aportes previstos para 2020 y 2021 antes de finalizar 2019 (fin de mandato Macri), a cambio del shock de ajuste antes comentado.

Por si había dudas, y aun creciendo el “riego país” a 739 puntos en la fecha, Donald Trump se comunicó telefónicamente con Macri para manifestarle su acuerdo con el rumbo económico y el liderazgo del Presidente de Argentina en la región latinoamericana, al tiempo que ratificó la presencia en la Cumbre del G20 (coordinado este año por Argentina) a realizarse en Buenos aires el 30/11 y el 1/12 próximos.

No hay dudas, el principal accionista del FMI dice que el organismo internacional debe facilitar los recursos necesarios para sostener al principal aliado político en la región.

El tema es que más allá de inversiones externas demoradas por el ciclo mundial de la economía, el poder mundial necesita del gobierno argentino en su apuesta al cambio de agenda en la región a favor de los intereses del gran capital.

La consideración es que el consenso electoral a un programa de derecha como el argentino, resulta más funcional que cualquier otro gobierno deslegitimado por origen golpista, caso del Brasil, en su prédica contra Venezuela o los mecanismos de integración alternativa que supieron destacarse hasta hace pocos años.

Es aun mayor el apoyo del poder mundial que el del bloque de poder local, ya que la burguesía exportadora recela del retorno de las retenciones, aunque estas sean en pesos. Puede pensarse que también temen por nuevas rondas de extranjerizaciones, también motivadas por la ventilación de casos de corrupción que involucran a firmas emblemáticas del poder económico local.

Los propios socios gubernamentales recelan de la forma de gestión, muy auto-centrada en el partido de Macri, el PRO, con relativo escaso papel en el Poder Ejecutivo de otros integrantes de la coalición de gobierno, CAMBIEMOS.

Se trata de un intento de nueva hegemonía en el sistema político de la Argentina, con un Presidente constitucional, que por primera vez en la historia con vigencia de la Constitución (1916) no es ni radical ni peronista. Es un intento que se inició con el voto en 2015, se afianzó en 2017 y pretende consolidar en 2019.

Ahí está la duda política de la coyuntura en el país y el interrogante es si Macri renueva para un nuevo periodo presidencial y recrea su estrategia de cambio en la hegemonía de la gestión política de la Argentina, modificando el bipartidismo histórico entre radicales y peronistas.

Existen ruidos en el poder político y el debate es quien administra el ciclo del capital en el país. Son problemas de la superestructura con base estructural de cambios en el poder sustancial del capitalismo local.

La protesta social
Tanto la situación de arrastre como el nuevo shock de ajuste alimentan el descontento, la protesta social y augura aumento del conflicto popular. Ya está anunciado un Paro nacional para el 25/9 de parte de la conducción de la CGT, que para las CTA, la Autónoma y la de los Trabajadores y algunos gremios de la CGT, se inicia el 24/9 con movilización callejera.

No se trata solo del impacto socioeconómico en la coyuntura, sino de confrontar con el proyecto estratégico del poder.

La ofensiva capitalistas en la Argentina se inició en el 75/76, en primer lugar contra los trabajadores y las trabajadoras, sus organizaciones representativas, sus derechos y sus ingresos; encontrando continuidad esencial en los gobiernos de la dictadura genocida en los 70/80 y en los años 90, recreando y profundizando el programa en el presente bajo el gobierno de Mauricio Macri.

No es menor la resistencia popular a la dictadura genocida y a los procesos de reestructuración neoliberal capitalista de los 90 y la actualidad, convocando a discutir la estrategia del movimiento obrero, popular y de la izquierda social y política más diversa para frenar el ajuste y la regresiva reestructuración en curso y habilitar un debate para el despliegue de políticas contra el neoliberalismo y el capitalismo.

Es un desafío para el movimiento popular local con impacto en la situación Nuestramericana para frenar la ofensiva imperialista y conservadora de las clases dominantes en toda la región latinoamericana y caribeña.

No se trata solo de un problema local, sino con capacidad de intervenir en la lucha de clases regional y mundial.


Fuente: Resumen Latinoamericano

NOTA: Artículo realizado para el Semanario Comunista “el Popular” Digital, No 439, 7 de setiembre /2018, 3a Época-Uruguay.

CON CAMBIOS HISTÓRICOS Y PEÑA CONFIRMADO,ES ASÍ EL NUEVO GABINETE DE MACRI



Con la ratificación del jefe de gabinete, Marcos Peña, y un ajuste atroz en históricos ministerios, el Gobierno oficializó el fuerte recorte del gabinete, que ahora tendrá solo 10 ministros. Está conformado por un equipo de descarte, con funcionarios que siguen en su cargo ya que no les encontraron reemplazantes.

Marcos Peña como jefe de Gabinete, Rogelio Frigerio sigue en Interior, Faurie en Cancillería, Oscar Aguad en Defensa, Patricia Bullrich en Seguridad, Germán Garavano en Justicia, Guillermo Dietrich en Transporte, Dante Sica en Producción y Trabajo, Carolina Stanley en Desarrollo Social y Salud y Alejandro Finocchiaro en Educación, Ciencia y Cultura.

Los ministros que desaparecieron de la órbita ministerial son: Ambiente y Desarrollo Sustentable; Energía, Turismo, Trabajo, Agroindustria, Salud, Cultura y Ciencia y Tecnología. Las áreas se convierten en Secretarías de Estado. En tanto, Turismo y Ambiente y Desarrollo Sustentable dependerán directamente del Presidente de la Nación.


En el detalle que brindó Casa Rosada, el ex ministro de Modernización, Andrés Ibarra, pasará a ser vicejefe de Gabinete; el ex titular de Energía, Javier Iguacel, será Secretario de Energía dentro del Ministerio de Economía.

Los ex ministros de Trabajo y Agroindustria, Jorge Triaca y Luis Miguel Etchevehere, serán secretarios se esas áreas dentro del Ministerio de Producción y Trabajo que seguirá bajo la conducción de Sica

El ex ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, será secretario de esa área dentro de la cartera de Salud y Desarrollo Social que conducirá Carolina Stanley. Y los ex ministros de Cultura y Ciencia, Pablo Avelluto y Lino Barañao; serán secretarios de sus áreas dentro del ministerio de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología.

Por el momento, ningún funcionario de primera línea abandonará el Gobierno pero este cambio de rango de Ministerio a Secretaria, implica una reducción presupuestaria para esas áreas que afectará su operatividad y alcance.


EL CONCEPTO DE COMUNIDAD ORGANIZADA EN JUAN PERÓN

*Por Aritz Recalde


“La comunidad organizada debe conformarse a través de una conducción centralizada en el nivel superior del gobierno, donde nadie discute otro derecho que el de sacrificarse por el pueblo; una ejecución descentralizada y un pueblo libremente organizado en la forma que resulte más conveniente a los fines perseguidos”.

Juan D. Perón, 1974



El concepto de Comunidad Organizada fue desarrollado por Juan Perón en el año 1949. Asimismo, la noción aparece mencionada por el mandatario en otras oportunidades y ocupó un lugar importante en su libro Modelo Argentino para el Proyecto Nacional del año 1974.

En una gran síntesis, la noción de Comunidad Organizada está fundada sobre tres ideas fuerza:

Primero: la República Argentina debe edificar un nuevo proyecto de civilización alternativo al capitalismo liberal. La Comunidad Organizadaes un programa de democracia social, participativa y humanista que reconoce y que garantiza los derechos de las personas y que establece una clara conciencia de sus obligaciones. El individuo solamente se realizará en una Comunidad liberada y su destino estará directamente ligado al del conjunto de la colectividad.

Segundo: La Comunidad Organizada es una democracia participativa y está edificada en torno a la acción de las organizaciones libres de pueblo. El sujeto político de la Revolución Justicialista es el pueblo organizado autónomamente y no el individuo egoísta (liberal) o el Estado colectivista (comunista).

Tercero: en el plano geopolítico mundial, la Comunidad Organizada es un proyecto de civilización alternativo al individualismo capitalista y al colectivismo soviético. Ambos sistemas fracasaron y producto de ello la humanidad está inmersa en una crisis política, económica, social y moral profunda.


1. El libro La Comunidad Organizada

“La humanidad necesita fe en sus destinos y acción, y posee la clarividencia suficiente para entrever que el tránsito del yo al nosotros, no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades, sino como una reafirmación de éstas en su función colectiva”.

Juan D. Perón, 1949

El libro La Comunidad Organizada se compone con pasajes del discurso[1] de Juan Perón en el cierre del Congreso de Filosofía, realizado en la Universidad Nacional de Cuyo el día 9 de abril del año 1949.

No existe acuerdo sobre la autoría definitiva del texto que Juan Domingo Perón leyó en el Congreso. Carlos Piñeiro Iñiguez, Alberto Buela, Norberto Galasso y Oscar Castellucci coinciden en que no hubo solamente una pluma en la escritura de la Comunidad Organizada. Estos investigadores destacan el hecho de que el libro pudo haberse conformado con contribuciones de Nimio de Anquin, Carlos Astrada, Hernán Benítez, Ireneo Fernando Cruz o Arturo Enrique Sampay. Perón habría delineado el esquema inicial de las ideas generales y luego corrigió y editó el texto definitivo con el conjunto de esos otros aportes.

El libro se organiza en 22 capítulos que introducen conceptos teóricos y breves reflexiones históricas, abordando temas de filosofía, de religión, de historia de Europa y de teoría del Estado, entre otras cuestiones.

En la obra se hace un repaso de algunas corrientes políticas e intelectuales que formaron lo que se denominó como el “espíritu americano y las bases de la evolución ideológica universal”. Para explicitar su origen, Perón expuso sucintamente el proceso histórico y cultural por el cual la sociedad medieval varió de un sistema asentado en torno a valores religiosos, hacia un proyecto de culto al hombre y a la racionalidad moderna.

El ex Presidente describió las ideas y conceptos formulados en la Edad Antigua, centralmente en la tradición grecorromana. Puntualizó algunos rasgos de la Edad Media que, según él, “produjo santos y demonios, pero en su desolación, en su pobreza, con el horizonte teñido siempre por los resplandores de los incendios, no le quedaba al hombre otro escape que poner sus ojos y su esperanza en mundos superiores y lejanos. La fe se vio fortalecida por la desgracia”. Se refirió puntualmente a la escolástica de Santo Tomás y a las nuevas ideologías del Renacimiento, en la antesala de la Edad Moderna. Acerca del Renacimiento sostuvo que “sobre las ruinas de los castillos feudales edificaron su trono las nuevas monarquías. A la idea de aventura sucedió la empresa (…) El Estado tardará todavía en sobrevenir, pero en torno a los monarcas, depositarios de un mandato ideal, representantes de lo que siglos después será el concepto de nacionalidad, empieza a gestarse la vida de los pueblos modernos”.

La Comunidad Organizada introduce brevemente las nociones de los pensadores Sócrates, Aristóteles, Platón, Santo Tomas, Spencer, Hobbes, Spinoza, Voltaire, Fitche, Montesquieu, Kant, Comte, Darwin, Vico, Descartes, Rousseau, Hegel, Marx, Berkeley, Bergson, Schelling, Heidegger y Kierkegaard, entre otros.


Contexto histórico de producción de la Comunidad Organizada


El libro se formuló luego de la hecatombe humana producida en las dos Guerras Mundiales. El Congreso de Filosofía de Mendoza se realizó en un contexto internacional caracterizado por el enfrentamiento entre los bloques del comunismo soviético y del capitalismo norteamericano.

Tras la conflagración mundial, el orden geopolítico organizado por Europa se desmoronó y se inició un ciclo de revoluciones anticoloniales, caracterizado por el surgimiento de nuevos Estados de raíz nacionalista.

La propuesta de Comunidad Organizada anticipó, en muchos aspectos, la actitud que tomaron varios de los nuevos gobiernos frente a los dos grandes imperialismos de posguerra. Con antelación a que se produzcan los sucesos, la postura de Perón en su “tercera posición” expresó lineamientos y principios que conformarían el Bloque de países No alineados, que tuvo nacimiento en la Conferencia de Bandung en el mes de abril del año 1955[2].

El Congreso de Filosofía de Mendoza se realizó el mismo año que la reforma de la Constitución Nacional y de algunas constituciones provinciales. Tal cual sugiere Alberto Buela, la Comunidad Organizada fue la doctrina política que guío a los congresales oficialistas en la refundación institucional de la Revolución Justicialista.


El materialismo y la crisis de la civilización


“La crisis de nuestro tiempo es materialista. Hay demasiados deseos insatisfechos, porque la primera luz de la cultura moderna se ha esparcido sobre los derechos y no sobre las obligaciones; ha descubierto lo que es bueno poseer mejor que el buen uso que se ha de dar a lo poseído o a las propias facultades”.

Juan D. Perón


El punto de partida de la Comunidad Organizada es el hecho destacado por el líder justicialista acerca de que “la sociedad y el hombre se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado”. En occidente habían desparecido las “tesis fundamentales” del orden social y el relativismo y el desconcierto ético y político eran la norma.

Perón mencionó que si bien el sistema capitalista generó un “progreso económico” importante, no erradicó los enfrentamientos entre clases y países y tampoco evitó los padecimientos sociales y espirituales. En dicho escenario histórico, las ideologías políticas liberales y comunistas no podían ofrecer al hombre una solución a su padecer cotidiano y menos aun convertirse en una alternativa civilizatoria emancipadora. Perón consideró críticamente tanto “el individualismo amoral, predispuesto a la subversión, al egoísmo, al retorno a estados inferiores de la evolución de la especie”, como la “interpretación de la vida que intenta despersonalizar al hombre en un colectivismo atomizador”. En el origen de estas ideologías había una matriz materialista que justificaba la explotación y la lucha de las personas y de los grupos.

El liberalismo auspiciaba el egoísmo individual y la acumulación desenfrenada de riqueza como valores fundamentales y ponía a la humanidad en un estado de guerra permanente. Hobbes había formulado con exactitud ese estado de conciencia del hombre caracterizado por la mera ambición, en un “momento en que las luces socráticas y la esperanza evangélica empiezan a desvanecerse ante los fríos resplandores de la Razón, que a su vez no tardará en abrazar al materialismo”.

El líder justicialista caracterizó críticamente el modelo del consumismo capitalista. El individualismo de la modernidad postulaba que el acceso ilimitado a los bienes materiales y la competencia entre los hombres eran los motores fundamentales del desarrollo. Perón sostuvo que la disputa por mantener privilegios económicos no mejoró la vida en comunidad, sino que derivó en un “egoísmo, que forjó la lucha de clases e inspiró los más encendidos anatemas del materialismo”.

En el siglo XX perdían hegemonía los ideales liberales de supuesto progreso lineal e ilimitado y carecían de legitimidad muchos de los fundamentos de la cultura occidental que habían guidado nuestra organización nacional. Resultado de esta matriz cultural, se habían erosionado los valores del orden justo, de la búsqueda de la verdad trascendente y de la construcción de una comunidad igualitaria y libre.


La alternativa marxista


“En el mundo, sin llegar a soluciones de violencia, gana terreno la persuasión de que la colaboración social y la significación de la humanidad constituyen hechos, no tanto deseables cuanto inexorables”.

Juan D. Perón
En la Comunidad Organizada Perón realizó referencias explicitas a la obra de Marx y puntualizó su influencia en los movimientos de izquierda y en la formulación de una teoría del Estado colectivista.

El mandatario conceptuó negativamente el postulado acerca de que la lucha y el odio de clases podían oficiar como motor de la historia. En sus palabras “Cuando Marx nos dice que de las relaciones económicas depende la estructura social y su división en clases y que por consiguiente la Historia de la humanidad es tan sólo historia de las luchas de clases, empezamos a divisar con claridad, en sus efectos, el panorama del Leviathan. No existe probabilidad de virtud, ni siquiera asomo de dignidad individual, donde se proclama el estado de necesidad de esa lucha que, es por esencia, abierta disociación de los elementos naturales de la comunidad”.

Perón considera que la lucha y los rencores de clase debilitan los vínculos sociales y hacen dificultosa la vida en comunidad. El marxismo promovió un modelo de Estado que tendía a “despersonalizar al hombre en un colectivismo atomizador” y “el individuo marxista es, por necesidad, una abdicación” a la libertad individual. La evolución de esa ideología podía derivar en un autoritarismo que cercenara la autonomía del pueblo y que conformara así una “imposición mecánica en continua expansión y siempre hipócritamente razonada”.

En la óptica de Comunidad Organizada, la democracia se establecerá a partir de la acción de las organizaciones libres del pueblo creadas de abajo hacia arriba, por voluntad de sus miembros y no por imposición estatal. Es en este sentido que Perón estableció que “nosotros somos colectivistas, pero la base de ese colectivismo es de signo individualista, y su raíz es una suprema fe en el tesoro que el hombre, por el hecho de existir, representa”.

La Comunidad Organizada y la igualdad social


La igualdad era la base a partir de la cual construir la Comunidad Organizada y dicha condición tenía que ser consagrada por la actividad política. Perón argumentó que “la ciencia puede resolver en la abstracción los problemas, partiendo de premisas igualmente abstractas, pero en la vida de las comunidades los efectos de esas oscilaciones suelen ser muy otros (…) Incumbe a la política ganar derechos, ganar justicia y elevar los niveles de la existencia”.

El punto de partida, para fundar el nuevo orden histórico, surgiría a partir de consagrar un “dispositivo social” tendiente a eliminar los extremos de desigualdad. Una vez emancipado el hombre de su condición de explotación, la Comunidad iba a “difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad”.


Pilares doctrinarios de la Comunidad Organizada

Para construir la Comunidad Organizada los pueblos debían desarrollar un ideal de justicia que estructure y que garantice en el tiempo el progreso del conjunto social. Con esta finalidad, el texto recuperó diversas tradiciones culturales e intelectuales a partir de los cuales se conformó el “espíritu americano”.

Hay dos grandes principios que fundaban el origen de la Comunidad Organizada y eran la tendencia del individuo a vivir en sociedad y su búsqueda y deseo de igualdad y armonía humana.

Perón mencionó en varios pasajes del libro que nuestra cultura se integraba con valores de la tradición grecorromana. Aristóteles había descripto con claridad la condición social del ser humano que vive en la ciudad y que subordina su individualidad a un proyecto de integración colectiva superior. Perón detalló que este pensador entiende que “el hombre es un ser ordenado para la convivencia social; el bien supremo no se realiza, por consiguiente, en la vida individual humana, sino en el organismo super-individual del Estado; la ética culmina en la política”.

De Grecia emanaba un renovado concepto de la democracia y una teoría de las virtudes de la vida en comunidad. Perón consideró que dicha tradición de Estado griego “alcanzó en Roma su cúspide. La ciudad, hecha imperio, convertida en mundo, transfigurada en forma de civilización, pudo cumplir históricamente todas las premisas filosóficas”.

Sin negar su condición histórica progresista, Perón mencionó críticamente que el concepto de democracia grecorromano se organizó sobre principios culturales de desigualdad y de opresión étnica, racial y de género. La democracia helénica y el Imperio Romano habían desenvuelto políticas colonialistas sobre los otros pueblos, organizando relaciones de esclavitud.

Perón remarcó el hecho de que el Cristianismo introdujo una nueva noción de la igualdad entre los hombres y pueblos. A diferencia de Grecia y de Roma, la fe católica inauguró una liberación que “enriqueció la personalidad del hombre e hizo de la libertad, teórica y limitada hasta entonces, una posibilidad universal”. El Cristianismo se conformó como una doctrina de contenido revolucionario, en la medida que auspició la igualdad de todos los hombres frente a Dios y fundó el valor de que “no existe la desigualdad innata entre los seres humanos, que la esclavitud es una institución oprobiosa y que emancipase a la mujer; una fuerza capaz de atribuir al hombre la posesión de un alma sujeta al cumplimiento de fines específicos superiores a la vida material, estaba llamada a revolucionar la existencia de la humanidad. El Cristianismo, que constituyó la primera gran revolución, la primera liberación humana, podría rectificar felizmente las concepciones griegas. Pero esa rectificación se parecía mejor a una aportación”.

Perón consideró que con el transcurso del tiempo ambas tradiciones se articularon y la democracia se organizó evolucionando a partir de “la familia”, de manera que “su unidad se convierte en plasma que a través de los municipios integrará los estados, y sobre la que descansarán las modernas colectividades”.

En varios pasajes de la Comunidad Organizada hay referencias a los aportes a la cultura occidental de Santo Tomás, quien postuló que el “Estado es la educación del hombre para una vida virtuosa”. Perón interpretó que el tomismo propugnó un concepto humano distante del “individualismo anárquico” y que presentó los valores “espirituales” por sobre los “materiales”, destacando que “el hombre era sólo algo que debía perfeccionarse, para Dios y para la comunidad”.

El concepto histórico de vida en Comunidad de Grecia, del Cristianismo y el tomismo tendrá en diversos autores de la modernidad una refundación y una revisión positiva y constructiva. Entre otros, Perón recuperó la figura de Rousseau que si bien afirma el valor del individualismo, luego “lo integra en una comunidad y suma su poder en el poder de todos para organizar, por la voluntad general, la existencia de las naciones (…) llamará pueblo al conjunto de hombres que mediante la conciencia de su condición de ciudadanos y mediante las obligaciones derivadas de esta conciencia, y provistos de las virtudes del verdadero ciudadano, acepten congregarse en una comunidad para cumplir sus fines”.


Los límites ciencia moderna como ordenadora social


“Voces de alerta señalan con frecuencia el peligro de que el progreso técnico no vaya seguido por un proporcional adelanto en la educación de los pueblos”.

Juan D. Perón


Juan Perón presentó a la Comunidad Organizada como una propuesta de civilización alternativa al liberalismo y al marxismo.Según postuló en el epígrafe, el mandatario suponía que la refundación de la organización social no iba a efectuarse sobre los principios del progreso técnico. El mandatario justicialista consideró que la racionalidad científica moderna era incapaz de organizar los vínculos humanos sobre principios de justicia. Destacó, entonces, que “no podemos deducir de ella el clima de una nueva Ética y mucho menos el de una nueva Moral (…) No es posible fundar sobre una ley técnica, desconectada de las razones últimas, una ley positiva, ni siquiera un tratado de buenas costumbres”.

La ciencia podía contribuir al desarrollo material y económico de los países pero no consagraba un orden justo, ni un valor sobre el cual edificar una Comunidad libre. Perón consideró necesario dotar a los científicos y técnicos de sentido ético y propugnó que había que organizar su práctica en torno de nuevos valores sociales y colectivos.


La cultura de las obligaciones humanas


“La justicia no es un término insinuador de violencia, sino una persuasión general; y existe entonces un régimen de alegría, porque donde lo democrático puede robustecerse en la comprensión universal de la libertad y el bien general, es donde, con precisión, puede el individuo realizarse a sí mismo, hallar de un modo pleno su euforia espiritual y la justificación de su existencia”.

Juan D. Perón

Perón consideró necesario forjar una cultura nacional que fuera capaz de oficiar como un marco de acción valorativo y práctico para el actuar solidario de los hombres y de los grupos.

La Comunidad tenía que organizarse en torno a una nueva moral que reforzara el sentido de las obligaciones del individuo para con su sociedad. El liberalismo se había centrado en los derechos del hombre y era hora de ahondar en sus obligaciones y deberes.

Perón insistirá en la necesidad de crear una conciencia acerca de los imperativos públicos de los pueblos. El individuo tenía que adquirir una conciencia social que lo lleve a actuar buscando el orden justo, la emancipación colectiva y la autodeterminación popular. Había que “difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad”.

La solidaridad y la colaboración tenían que forjarse como el nuevo vínculo entre los hombres y los grupos que iban a abandonar la lucha de clases ya que “combatir el egoísmo no supone una actitud armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias; a sustituirlo por una amplia y generosa visión ética”.


La educación como medio de perpetuación del orden justo

Una vez consagrados sus derechos sociales y los valores basamentales del orden justo, el pueblo organizado era responsable de mantenerlos en el tiempo. Para evitar la inestabilidad, el caos y los enfrentamientos de clases era preciso que “los valores morales creen un clima de virtud humana apto para compensar en todo momento, junto a lo conquistado, lo debido”.

Consagrado el orden de justicia, los conflictos de intereses que surgieran iban a resolverse “persuadiendo a ceder a quienes pueden hacerlo y estimulando el progreso de los rezagados”. Habiendo transitado siglos de enfrentamientos y de guerras, el ser humano tenía que dejar atrás “el grito ronco”, “la amenaza” y “sangre” como medios de resolución de diferendos.

La educación debía contribuir a conformar una conciencia solidaria y una nueva moral asentada en principios éticos sólidos, ya que “libre no es un obrar según la propia gana, sino una elección entre varias posibilidades profundamente conocidas”.


2. La Comunidad Organizada en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional


“Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los ciudadanos que la integran. Pero «integrar» significa, para nosotros, «integrarse»; y la condición elemental de la integración del ciudadano en la comunidad es que la sienta como propia, que viva en la convicción libre de que no hay diferencia entre sus principios individuales y los que alienta su patria”.

Juan D. Perón

Perón retomó el concepto de la Comunidad Organizada en el texto Modelo Argentino Para el Proyecto Nacional, publicado en 1974. A diferencia de 1949, su planteo estaba más centrado en cuestiones de organización política, que en debates con el campo filosófico y universitario.

En línea con su postura de los años cuarenta, mencionó que la Comunidad Organizada era un sistema alternativo al modelo soviético y al materialismo capitalista y “la solución ideal debe eludir ambos peligros: un colectivismo asfixiante y un individualismo deshumanizado”.

Perón consideró a la Comunidad Organizada como un paso necesario para lograr la soberanía política nacional, en el marco de un mundo en permanentes disputas imperialistas. Desde su óptica “los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía. Se tiraniza lo inorgánico, pero es imposible tiranizar lo organizado. Además, como una vez expresé, la organización es lo único que va más allá del tiempo y triunfa sobre él”.

El líder justicialista remarcó el hecho de que “no hay pueblo capaz de libre decisión cuando la áspera garra de la dependencia lo constriñe. De ahí que comunidad organizada significa, en última instancia, comunidad liberada”.

La Comunidad tenía que organizarse con “objetivos” compartidos entre sus miembros. Para formularlos había que partir de una lectura real de las posibilidades políticas de cada época y la “objetividad” es fundamental para programar los objetivos de un pueblo. Perón solía explicitar este concepto con el razonamiento aristotélico de que “la realidad es la única verdad”.

La Comunidad Organizada se vertebra con la labor permanente de los dirigentes conscientes y formados así como del pueblo organizado compartiendo “una doctrina que abre un amplio espacio de coincidencia aceptado por la mayoría”.

En la democracia participativa y social justicialista el pueblo tenía que estar organizado de manera libre. Los dirigentes de conducción debían poseer una vocación de servicio público y conocimiento científico acerca de las cuestiones “relativas al desarrollo del país”. En este aspecto, Perón destacó que “no debe olvidarse que las organizaciones sirven en la práctica, básicamente, por la calidad de los dirigentes que están a su frente”.

La Comunidad Organizada tenía que elevar los valores del “Hombre Argentino”, respetando sus costumbres y potenciando su ideal de justicia e igualdad. Desde su mirada, el punto de partida era la familia que “seguirá siendo, en la comunidad nacional por la que debemos luchar, el núcleo primario, la célula social básica cuya integridad debe ser celosamente resguardada”.


De la misma manera que lo presentó en el año 1949, Perón consideró que la Comunidad tenía que desarrollar una “conciencia social” que sea capaz de forjar en el hombre el principio de “sus derechos inviolables, sin enajenar la comprensión de sus deberes”.



Bibliografía utilizada:
Buela Alberto (2009) Consecuencias Politológicas del Congreso de Filosofía del 49, CEID, Buenos Aires.

Castellucci Oscar (2015) Cómo y por qué Juan Perón escribió el Modelo argentino para el Proyecto Nacional, Biblioteca del Congreso de La Nación, Buenos Aires.

Farre Luis (1958) Cincuenta años de filosofía en Argentina,

Galasso Norberto (2005) Perón, formación, ascenso y caída, Colihue, Buenos Aires.

Jaramillo Ana (2009) Homenaje al 60 aniversario del Primer Congreso de Filosofía, EDUNLA, Buenos Aires.

Perón Juan Domingo (1974) La comunidad Organizada, Secretaría de la Presidencia de la Nación, Buenos Aires.

(2006) Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Instituto Nacional Juan Domingo Perón, Buenos Aires.

Piñeiro Iñiguez Carlos (2010) Perón: construcción de un ideario, Siglo XXI, Buenos Aires.

Williams Roy (2015) Fenomenología del peronismo, Biblos, Buenos Aires.


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[1] Oscar Castellucci menciona que Perón leyó solamente los capítulos del XVII a XXII, que componen el libro La Comunidad Organizada.


[2] La Conferencia fue convocada por los mandatarios de Egipto, India e Indonesia. Es bueno destacar que al momento de publicarse la Comunidad Organizada aún no se había producido el proceso revolucionario y anticolonial de Nasser (1952) y los gobiernos de Nerhu (1947) y de Sukarno (1945) eran aún muy recientes.

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