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Imagen tomada de internet |
*Por Eduardo Rosa
Conforme a lo dispuesto por la junta el
27 de mayo, se pide a los cabildos de las provincias que envíen diputados. Pero
al ir llegando éstos a principios de 1811, los ilustrados ven peligrar sus
planes, pues los “provincianos” no traían las mismas ideas iluministas que
ellos. Moreno dice que lo dispuesto el 27 de mayo era “fruto de la inexperiencia”. La orgullosa Buenos Aires no iba a
compartir el poder con provincianos. Los morenistas conspiraban; contaban con
el Club (del café de Marcos) y el regimiento “la Estrella”. La ingenuidad de
Saavedra no le permitía sospechar de estos ni tampoco que una fuerza oculta y
poderosa – la masonería cuyo conductor era el Dr. Julián Álvarez – acababa de
unir a los jóvenes morenistas con los “viejos” del cabildo en una común repulsa
contra los provincianos. (…)
Y al pueblo se lo dejaba de lado, porque “era “una multitud privada de luces que solo piensa en sus primeras necesidades” o era el “vulgo que solo se condice por lo que ve”. (Palabras del reciente decreto de supresión de honores). Y oía que la Junta recibía precisas instrucciones del embajador inglés ante la corte de Río de Janeiro…
LOS ORILLEROS (se conoce en la historia oficial como la “Asonada”)
Inesperada, sorpresivamente, sobreviene
el levantamiento de las orillas que dará una fugaz tintura de pueblo a la
Revolución. A las once de la noche del sábado 5 de abril se sabe que grupos de
quinteros y arrabaleros, casi todos con su caballo, se juntan en diversos
lugares de la periferia de la ciudad. En silencio iban rumbo a la plaza de la
Victoria cuyo ámbito llenan a medianoche ante el desconcierto de los jóvenes
iluminados y el temor de los vecinos principales ante la chusma de las orillas.
Un cronista relata así el inicio del
levantamiento, en el que “Se apeló a los hombres
de poncho y chiripá contra los hombres de capa y casaca”:
“Al
anochecer del día 5 de abril empezaron a reunirse hombres emponchados y a
caballo en los mataderos de Miserere, a la voz del alcalde de barrio don Tomás Grigera…
pidiendo la reunión del cuerpo municipal, para elevar por su conducto sus
reclamaciones al gobierno.” (…) Como
se sabe que está Grigera aparentemente al frente de la pueblada, se lo llama:
Vieytes le pregunta en tono conminatorio quién había ordenado la concentración
intempestiva y Grigera contesta reposadamente: “El pueblo tiene que pedir cosas
interesantes a la Patria”…
Saavedra en sus memorias dice que
ocurrió “sin mi noticia ni conocimiento”
(Por eso Mitre, enemigo de las exteriorizaciones populares dice que “es la única revolución de la historia cuya
responsabilidad nadie se ha atrevido a asumir” -No sé por qué me recuerda
al 20 de diciembre del 200 - )…
No obstante, los “descamisados” esta vez
no obtienen un triunfo plano. Les falta un jefe… Acabarán por contentarse con
el alejamiento de los morenistas en helicóptero (perdón, tal vez no fuese así).
Campana – la figura obscura y sin gloria, según Mitre – toma el lugar de
Moreno. Pero la figura obscura y sin gloria esta llamada a escribir una de las
páginas más altivas de nuestra historia.
Strangford había pedido a la Junta que
mandase diputados a Cádiz y Campana contesta “Estas provincias exigen manejarse por sí mismas” (…) El 21 de junio
la Junta da otro golpe a los ingleses en lo que más les dolía: sus intereses
mercantiles. A instancias del Consulado prohibió la remisión de géneros
ingleses al interior… (y) la Junta ordenó – por pluma de Campana – el 25 de
junio que las deudas de los introductores con la aduana tendrían un interés del
6% “sin perjuicio de los apremios y
ejecuciones que el administrador de la Aduana estimara convenientes”. (…)
Posteriormente Campana fue expulsado de la Junta Grande… Según una versión familiar, en la noche del 17 de Setiembre el doctor Campana fue secuestrado de su domicilio y llevado detenido a Areco, donde se lo instaló en la cárcel. Al reunirse la Asamblea General Constituyente en 1813… sancionó una ley que favoreció a todos los incursos en delitos políticos y militares con las únicas exclusiones de Cornelio Saavedra y Joaquín Campana. El presidente, tras muchas vicisitudes, consiguió volver a Buenos Aires y que se lo reivindicara moral y materialmente. Campana no tuvo esa dicha.
LAS MISMAS SEÑORAS GORILAS DE SIEMPRE
El 11 de setiembre hubo tumultos en la
plaza: algunos jóvenes y muchas señoras forman corrillos para hablar contra
Campana y los compadritos…: “peroró la
Mármol, lo mismo hizo la Angelita, también la Chepa (alias) la Guinda: ésta
lloró en la exhortación; también una de las Beruti; fueron concurrentes las
Posadas, las de Endara; hubo palmoteos, vivas, bravos, etc.”. (Nota: Las
cacerolas eran entonces de barro; poco sonoras y pesadas para las manos
femeninas).
Pero la Revolución nacionalista – toda nacionalidad viene del pueblo – iniciada el 25 de mayo y detenida en Buenos Aires, renacería en el interior; Artigas y el pueblo oriental serían sus primeros intérpretes. La nacionalidad argentina quedó condensada, en su forma política, en una expresión definidora: el Federalismo. La “Patria Grande”, liga de las patrias chicas municipales.
*Historiador. Texto publicado en Abril
del 2016, extraído de https://bibliotecajosemariarosa.blogspot.com/
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