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2 de junio de 2019

NUEVO CONTRATO SOCIAL

*Por Eliana Valci

Rousseau en su obra "El Contrato Social" sostenía: "...Por poca influencia que pueda tener en los negocios públicos, me basta el derecho que tengo de votar...". Esto no es menos importante, ya que en nuestro país "el Pueblo delibera y gobierna a través de sus representantes".

Nosotros los ciudadanos somos los que decidimos quiénes nos van a representar, a través del voto popular, para llevar adelante los destinos de nuestra Nación.

Por tanto y volviendo a Rousseau, no debemos dejar de lado el término Contrato Social, que parece haber pasado desapercibido, y lo cierto es que tiene suma relevancia, porque como dijo Cristina Fernandez de Kirchner en el acto realizado en el municipio de Merlo: "No hay triunfos, ni realizaciones individuales, sino que es colectiva la realización de una sociedad".

Es por esto, que se planteó la necesidad de llevar a cabo un Nuevo Contrato Social de Responsabilidad Ciudadana, para que la realidad no nos sea indiferente, para ayudarnos mutuamente, entendiendo que el derecho de uno termina donde comienza el del otro.

Sabemos que nuestro Pueblo ha sido engañado, y solo por eso optaron por transitar el camino equivocado; hoy ven la realidad de la inequidad  frente a sus narices, el desempleo y la des-inversión es cada vez mayor y no hablemos del hambre que crece, así como los compratriotas que duermen en las calles de nuestro País.

Para volver a la equidad de condiciones, debemos trabajar todos juntos, porque la unidad es el camino que tenemos para enfrentar este desastre. Debemos dejar los egos de lado, porque levantar las ruinas de la Patria no va a ser fácil, se necesita del consenso de todos.

Recordemos que el derecho nos asiste, pese a que a veces la realidad demuestre lo contrario; nuestra herramienta para transformar este presente de horror, es el voto y el compromiso que este conlleva.

Seamos responsables, pensemos y no nos dejemos llevar por las campañas de "autoayuda", hoy necesitamos realidades, necesitamos representantes que se ocupen, que les importe, que no hagan las vista gorda y se ocupen de sus intereses personales.

La Patria somos todos, un conjunto diverso de personas no de números. Por eso, es de destacar el compromiso social como ciudadanos; dejemos de ser solo habitantes de nuestro suelo, comprometamosnos con nuestros conciudadanos.

Nosotros somos artífices de nuestro destino, transformemos la historia, volvamos a ser el País pujante que alguna vez fuimos, pero en su mejor versión.



*Directora Revista Ida & Vuelta



ENSAYO

*Por Juan Disante
¿Puede haber humanismo en un tiempo en que se está re-definiendo lo humano? Es la gran pregunta a responder.

Lo propio del siglo XXI es su extraordinario progreso tecnológico y su incesante migración de datos e informaciones a través de Internet. Allí se transmite la presencia en la esfera pública mundial de la cultura y aspiraciones de muchos pueblos con estructura de vidas diferentes. Pero simultáneamente pinta el fondo de estos vínculos la invasión de un poder sistémico, que puede definirse como un espíritu que pide volcarse hacia la “utilidad” de todo lo que pensamos o hacemos. Muchas conciencias terminan aceptando que la idea de utilitarismo significa “poseer cada vez más”, un concepto trunco, desfigurado, tomado de la antigua frase de Demócrito: “poseer cada vez más para ser cada vez menos”.

Es de reconocer que la forma actual de democracia, que podemos caracterizar de plausible, desmañada e inacabada nos trae un presente de gran mutación ideológica y social. Hoy, el uso de las libertades estropeadas por el manipuleo culpabiliza más al poder que a la sociedad civil.

La influencia de los medios de comunicación y de las nuevas interpretaciones de la población como resultado de esta democratización deforme, convierte a todo en un vértigo que quita un espacio de reflexión que diferencia a las sociedades actuales de las que vivíamos hasta hace medio siglo, en donde se partía de que el desarrollo del ser humano no dependía de “golpes mágicos”, sino de una elaboración de saberes y responsabilidades que nacían de las humanidades tradicionales. Entonces nos preguntamos, si es que se hace evidente que está cambiando lo “humano”, ¿qué ocurre con las humanidades? ¿Es que se interpreta como un fracaso la formación tradicional anterior? Puede que sí, tal vez aquel estricto esquema de evaluación del mérito, tanto educativo como político, haya sido uno de los adversarios principales para la vida pública y la sociedad; ¡pero cuidado!, acá está presente hoy (¿cómo respuesta?) el nuevo gran adversario, el afán de lucro, la rentabilidad, tomada como una mal calificada “ciencia” dura, como un proyecto único, mientras se produce una especie de vaciamiento de las subjetividades tal como se entendían tiempo atrás, y que tampoco eran perfectas por cuanto relegaban el cultivo de las humanidades a torres de marfil, reservadas a unos pocos. Hoy, en el otro extremo, ya se puede hablar de “torres de control” que avanzan por distintos medios, operados por intereses corporativos.

El nuevo siglo nos recibió con la engorrosa tensión entre dos puntas, utopía y distopía.

La globalización mundial, vista como un faro que lo ilumina todo, trajo todo lo neo, lo post, lo pro, que son la promesa de futuro con desgobierno de regalo. Y los medios electrónicos que lo caracterizan, generan “sistemas frontales” de ver, pensar y sentir nuevas subjetividades y sentimientos que producen transformaciones en los actos y en el pensamiento. Reina el embuste enredado para apuntalar las contradicciones como certeras para que pasen por verdades. Existe la intención de crear anteojeras históricas que impongan la imprevisibilidad como dogma y sustituyan las palabras por imágenes. Se trata de formas no lineales de aprehensión porque los embrollos del azar y las imágenes alertan a la mente humana sobre posibilidades de mensajes subliminales.

En las nuevas épocas, los niños y jóvenes se informan más en los medios de comunicación y celulares que en las escuelas. Lo hacen de una manera más rápida y mucho menos reflexiva, por cuanto son objeto de aluviones de imágenes y estímulos que les crea modificaciones de hábitos de vida y de percepción sensorial. Esta impresión en sus mentes puede compararse a un disco duro, sin recuerdo del pasado y con muy pocos ejemplos dignos de personajes preclaros de nuestra nacionalidad.

Existe una tendencia que impone la situación burocrática actual llamada NEOLIBERALISMO y/o POSVERDAD de las ciencias sociales y humanas, que trata de ocultar progresivamente la memoria del pasado, las disciplinas humanas, las lenguas y textos literarios, la enseñanza sólida, la fantasía y creatividad, el arte, la investigación, el pensamiento crítico y el horizonte civilizado legado de las bienhechoras tradiciones nacionales.

Si se mantiene la tendencia dependiente de ésta pos-cultura interesada, perteneciente al poder, se correrá el riesgo de producir generaciones de máquinas utilitarias en vez de ciudadanos realmente libres.

SOSPECHAS SOBRE EL SOFTWARE: ENTREVISTA AL INGENIERO ARIEL GARBARZ

*Por Gisela Marziotta



El ingeniero especialista en electrónica y telecomunicaciones conversó con Página 12 de cara a las elecciones y denunció: “Ya está organizado el fraude electrónico para octubre”.

–¿Por qué considera que hay un fraude en marcha?


–Porque el gobierno compró un software que es el Election-360, que permite transformar y manejar la información escaneada de los telegramas.

–¿Pero todo el procedimiento de votación será como siempre?

–En la escuela nadie va a notar ninguna diferencia porque será todo igual que siempre. El presidente de mesa a las seis de la tarde abrirá la urna, se contarán los votos y se escribirá a mano el acta de cierre. Luego, se emitirán los certificados para los fiscales y lo que se llama el telegrama, donde se ponen los votos que tuvo cada candidato. El problema viene a partir de ahí.

–¿Por qué?

–El presidente de mesa le va a entregar la urna con el telegrama a un empleado que se va a ir a otra aula de esa escuela, donde va a escanear el telegrama y transmitirlo electrónicamente desde la escuela al correo. Esta es la primera vez que se hace eso en Argentina. Nunca se transmitieron los telegramas con los resultados de cada urna de las escuelas hacia el correo. Antes se los llevaba físicamente, en el caso de la Capital Federal, o iban a un centro de recolección en el interior del país donde se mandaba por fax para que llegue temprano.

–¿Siempre en papel?


–Sí, siempre en papel. Ese papel ahora no va a ir directamente al correo sino que va a pasar por un punto intermedio, donde el mismo autor y propietario del software indica que allí “se transforma y se maneja esa valiosa información”. Esta posibilidad de transformar y manejar esos telegramas se le ofrece al comprador del software, que en este caso es el Estado nacional.

–¿Y a ese sitio solo tiene acceso el gobierno nacional? ¿No hay otra forma de control?

–No sólo tiene acceso el gobierno sino que la última acordada de la Cámara Nacional Electoral –máxima autoridad judicial en las elecciones en nuestro país– dice que toda la solución tecnológica del escrutinio provisorio es exclusiva responsabilidad del Ministerio del Interior y que no le ha sido conferida a la Justicia Electoral la competencia ni ninguna participación en el escrutinio provisorio en lo que tenga que ver con soluciones tecnológicas. Eso quiere decir que la justicia electoral se lava las manos y el gobierno tiene la herramienta lista para ser utilizada.

–¿Cómo se explica esto?

–Porque el Election-360, el software de la empresa Smartmatic comprado por el gobierno para las elecciones, se interpone entre los telegramas que se van a producir en las escuelas y el centro de cómputos.

–¿Este software se implementó en alguna elección de otro país?

–Si, se usó en El Salvador, en Venezuela, en Filipinas y en El Congo. Países donde se utilizó software de Smartmatic y hubo muchas denuncias. Justamente por ese motivo, la empresa se cubre penalmente y pone para dominio público que el software permite hacer eso. Te vendo el arma, si la usás es problema tuyo. Y se sabe cuando se la contrata.

–¿Y no hay un doble control? ¿Después queda el telegrama con el dato real?

–Si, queda el telegrama original y, además, queda con el dato real que en algún momento llegará al centro de cómputos del Correo Argentino. Llegará físicamente el mismo papel o llegará por fax o escaneo común, sin ningún software intermedio, para el escrutinio definitivo que es el que vale legalmente.

–¿Y en caso de detectarse datos erróneos tampoco se puede proceder?


–Aún suponiendo que se avise que no coincide la transmisión electrónica con el original, la Cámara Electoral ya dijo “yo no me meto”. Obviamente, van a haber denuncias el día de las elecciones. Basta que cualquiera de los fiscales de mesa le saque una foto al telegrama original con su celular y después verifique con la información del centro de cómputos. Van a ser miles las denuncias, pero el gobierno no va a permitir que se abran las urnas. Van a demorar meses el escrutinio definitivo y para entonces en el sillón de Rivadavia ya va a estar el presidente elegido con el software Election-360 y no con la voluntad de los ciudadanos. Va a ser un escándalo político.

–Es muy grave lo que está denunciando. De ser así, ¿por qué no hay una reacción de la oposición?

–Yo me hago la misma pregunta. Son muchos los políticos que saben de esto. Puedo hacer algunas aproximaciones, pero escapa a mi capacidad llegar a fondo del por qué no hay una reacción de la clase política frente a esto. En algunos casos, hay absoluta ignorancia. Otro de los motivos, creo, es la idea instalada de que cualquier candidato que denuncia fraude antes de las elecciones, queda ante la opinión pública como abriendo el paragüas porque sabe que va a perder. Para muchos, fraude es una palabra tabú.

–¿Las críticas hacia estas herramientas nuevas no son una crítica hacia la evolución?

–No, es una crítica hacia el uso de la tecnología. La tecnología en sí misma no es buena ni mala, todo depende de para qué se la utilice. Hoy estamos viviendo una etapa de cibercolononización donde se utilizan las herramientas de la electrónica, la informática y las telecomunicaciones para cambiarnos la percepción de la realidad, para hacer campañas sucias y espionaje masivo. El voto electrónico es, justamente, la culminación del uso de la tecnología para desvirtuar a la democracia. Demuestra que con un software se puede decidir un gobierno, y no por la decisión de los ciudadanos.

–¿Son las maneras modernas de obstruir la democracia?

–¿Para qué se necesitan golpes de Estado? ¿Para qué sacar los tanques a las calles? Trump y Bolsonaro ganaron varios puntos gracias a las campañas sucias que han hecho en las redes sociales. Bolsonaro ganó gracias a WhatsApp y Twitter. Mauricio Macri hizo un buen uso de las redes sociales para crear percepciones de la realidad sobre el gobierno anterior de alto impacto emocional. Ideas que no resisten un análisis racional pero que fueron exitosas porque crearon una emoción adversa hacia el contrincante. Para eso se está usando hoy la tecnología.


Fuente: Pág. 12

LAS FUERZAS NEGATIVAS DE LA DISOCIACIÓN: IDEOLOGISMOS, ELECTORALISMOS E INTERNACIONALIZACIÓN.

*Por Villa Manuelita

El proyecto de la legalización del aborto presentado en estos días genera una serie de tensiones políticas que es necesario analizar. Es nuestro deber diluir las fuerzas que generan divisiones en el Movimiento Nacional en función de derrotar el proyecto neoliberal de Macri y sus secuaces. Debemos afrontar las conflictividades políticas armonizando las prioridades que nos lleven a una camino de liberación. Analicemos entonces las distintas fuerzas que tienden a diluir el eje de resistencia al intento colonial.
Uno de los problemas más graves que acontecieron en la comunidad argentina después de la muerte del general Perón fue el grave retroceso en el grado de conciencia social del pueblo. Situación provocada por la permanente prédica liberal de la defensa de los derechos individuales aislados de su relación social que genera un crecimiento espiritual cancerígeno, es decir hacia adentro del individuo en vez de proyectarse en términos de solidaridades crecientes hacia su comunidad. Agravado además por una institucionalidad liberal que fomenta el materialismo y el hedonismo alentando y profundizando los ejes individualistas de nuestra comunidad.

Un camino de liberación, contrariamente, se basa en la recuperación de la confianza ciudadana. Un crecimiento de la confianza de los ciudadanos entre sí y de los ciudadanos con el gobierno y el Estado. Esa confianza solo puede crecer detrás de un espíritu solidario que genere una actitud constructiva del ciudadano y que lo estimule a tomar el compromiso de forjar una nueva Argentina. Solo un proceso de solidaridades crecientes puede invertir el sentido de desconfianza y división que provoca el individualismo liberal y generar la Unidad Nacional: objetivo primero y básico de la revolución peronista. Despertar este espíritu de compromiso, este espíritu autodeterminante solo será posible si nos proponemos otra forma de hacer política.

Hoy la política está asociada a la pelea por llegar al gobierno a través del voto ciudadano y desde ahí imponer un proyecto determinado. Una propuesta que sonaba revolucionaria en la época que desplazaba a las monarquías absolutistas, pero que hoy aparece como un límite a las nuevas potencialidades culturales de los pueblos que se sienten con capacidades de construir su propio destino. Ordenar la participación de todos los que quieren crear un destino común para su Patria y su comunidad es el camino de la Comunidad Organizada. Una acción política que no tiene un modelo a seguir, sino principios comunes que surgen detrás de una impronta anticolonialista de más de 70 años. Esta construcción reúne en el esfuerzo a todos los argentinos que respeten las tres banderas históricas del peronismo de justicia social, independencia económica y soberanía política. No estamos unidos por un proyecto cristalizado, o un modelo de país, ni por una plataforma partidaria. Estamos unidos por un basamento ético que se expresa en las virtudes populares que promueven la lealtad, la solidaridad y la justicia, que Perón y Evita sintetizaron políticamente en los principios doctrinarios de nuestras Tres Banderas y 20 verdades.

Por eso el peronismo no es un partido político, no es una ideología cerrada. Es la construcción de una confianza creciente que puede darse solamente en el diálogo creativo y fecundo. Un dialogo que va creando un identidad revolucionaria detrás de acciones concretas provocadas por el esfuerzo de construir una nueva Nación.

No tenemos modelos, no tenemos vanguardias esclarecidas, ni CEOS que nos marquen el camino. Solo nos alienta la convicción y la fe de que en el pueblo existen los basamentos fundamentales para construir un mundo mejor.

Claro que este camino revolucionario no encuentra en la institucionalidad liberal, ni los ámbitos para su desarrollo, ni mecanismos de acción política que lo promuevan. Al contrario, todas las instituciones del liberalismo promueven un verticalismo unidireccional desde una dirigencia profesional que tiene el privilegio de la creación política. Con estos mecanismos se intenta impedir la participación popular generando el “hombre niño” como basamento de una comunidad sobre la cual caerán distintas formas de disociación.

Estos intentos diluyentes de la participación popular toman distintas formas que pueden condensarse en los ideologismos, el electoralismo y la internacionalización de las conflictividades sociales.

Ideologismos

Uno de los enemigos del nuevo espíritu autodeterminante que debemos despertar para construir una nueva democracia, es el intento de imposición de ideologías que desde una visión iluminista impide la construcción común de una nueva identidad popular.

Una nueva fe debe forjarse. De la fe en la razón iluminada, el peronismo plantea pasar a una fe en los valores del hombre para organizarlos y dar rienda suelta a las nuevas identidades ideológicas que se expresarán más como hechos concretos que como ideologías abstractas.

Este camino de la autodeterminación solo es posible si existe la convicción de la existencia de estas virtudes que son de todo el pueblo y que desplazan la ética del saber que las concedía solamente a los sectores sofisticadamente educados. La fe sobre la razón del iluminismo deberá ser reemplazada en las nuevas democracias por una revalorización de los valores fundamentales de las virtudes populares. Una vez imbuidos de esta nueva fe, el camino de una nueva identidad cultural o proceso ideológico, se ordenará detrás de una unidad conceptual o principios doctrinarios que serán el primer objetivo de la organización de la creatividad comunitaria.

El diálogo no es imposición ideológica sino una creación común. No se trata de imponer una idea sino de generar un proceso participativo de donde surja y se desarrolle en forma permanente una nueva identidad política.

Cuando los ámbitos institucionales para el desarrollo de esta dinámica creativa no existen, las ideologías se hacen dueñas de la acción y comienza un camino de imposición que termina en el vanguardismo o el dogmatismo político.

Son dos caras de una misma moneda que pretenden ordenar al pueblo imponiéndoles unos, un modelo preelaborado y otros, un dogma inalcanzable que obliga a la existencia intérpretes profesionales. Los vanguardistas son los esclarecidos que marcan el camino desde sus ideologías atrincherados en sus “partidos u organizaciones revolucionarias” y los dogmáticos son los que utilizan sus principios políticos no para articular la creación común, sino para transformarlos en un dogma que sólo ellos interpretan, amoldándolos al sistema partidocrático liberal, haciéndose dueños y administradores de sellos fosilizados.

El electoralismo

Luego de la acción de los ideologistas y una vez ausente el pueblo de las grandes decisiones, se pone en marcha el electoralismo. La política se reduce a una lucha a la toma del poder por parte de los políticos profesionales que una vez en el gobierno impondrán su visión.

Poner la Nación al servicio de la política es el camino de los electoralistas. Es decir: llegar al gobierno y en vez de construir una nueva nación junto con su pueblo, solo construyen lo que permita mantener su caudal electoral y por consiguiente su poder permanente. La política se reduce a satisfacer lo que ese pueblo infantilizado, materialista y disociado desee. Un sistema ordenado detrás de “focus groups” y sociólogos profesionales que ante la imposibilidad de un camino de recuentro y de crecimiento de la confianza comunitaria, galvaniza la ley de la selva donde sólo sobreviven los más aptos en términos económicos.


Un sistema que se disfraza de democrático permitiendo la participación detrás de elementos secundarios o intrascendentes. Con un Estado que se presenta atento a escuchar al pueblo a través de timbreos, encuestas y demás yerbas, pero que nunca permitirá a la comunidad la posibilidad de crear y comprometerse en planes de acción concretos para el desarrollo de un nuevo modelo de país. Su lema liberal fundamental lo ratifica: el pueblo solo gobierna a través de sus representantes.

El peronismo plantea que la política debe estar al servicio de la nación y que los procesos electorales no son para elegir modelos de país sino para elegir a los conductores que junto con el pueblo desarrollen en forma permanente esos modelos.

Insistimos: el voto popular sigue siendo la base fundamental de nuestra democracia popular, pero no queremos elegir a quienes decidan por nosotros sino a quien junto con nosotros tomen las riendas de la Nación.

La internacionalización de los conflictos

Sobre ese hombre aislado y aniñado de las democracias coloniales se derrama la manipulación informática que tergiversa las realidades y que controla las subjetividades comunitarias a través de una formidable industria del entretenimiento. Sin embargo la evolución tecnológica se expande geométricamente desbordando todos los diques de contención corporativa, que pese a todos los filtros no pueden impedir el surgimiento de un hombre más informado, con una capacidad de discernimiento mayor y con una rebeldía social insurgente que estalla inevitable ante la injusticia evidente.

Por eso ante ese peligro de desborde, se implementa una nueva herramienta de disociación que concede visibilizar el conflicto pero deja la solución en un marco irrealizable.

La conflictividad social va en aumento generando distorsiones de todo tipo que se suman a las graves consecuencias del colonialismo como son el hambre, la miseria y la exclusión que sufren amplios sectores de nuestra comunidad pero especialmente, los niños, los ancianos y la mujer.

La trampa es reconocer el conflicto y promover una esperanza de solución ocultando que una solución expresada dentro de la institucionalidad colonial no es solución alguna, porque no resuelve lo fundamental que es el poder popular que podría corregirlas.

Desempolvando el viejo y conocido guitarreo radical, se promueve la solución por medio de la promulgación de alguna ley o creación de algún organismo para estudiar el problema con la idea de que discursear ampliamente sobre el mismo es solucionarlo.

Podríamos hablar de una especie de mirada Rawlsoniana donde se describe el problema en profundidad pero sin un remedio eficaz para corregirlo. Es como un médico que te diagnostica un cáncer y te receta una sesión de Spa y sauna.

Las fuerzas colonialistas polarizan activamente las nuevas conflictividades sociales. Unos alientan la profundización del debate brindando una falsa solución dentro del marco del poder legislativo, dando loas al pluralismo democrático colonial. Otros desde un progresismo de izquierda profundizan el enfrentamiento llevándolo a una polarización que alimentan sus permanentes delirios de “cuanto peor, mejor” típicos del vanguardismo iluminista.

Otro aspecto del mismo dilema es la internacionalización de los conflictos. Poderes corporativos y algunas visiones de izquierda alientan una universalización de conflictividades que son evidentes en la vida diaria de las comunidades como diversos derechos sociales vulnerados, los pueblos originarios, la exclusión de la mujer, la ecología, el cambio climático, etc. Estos conflictos se presentan como fenómenos de carácter universal y se plantean además soluciones con agendas articuladas desde una perspectiva internacional.

Según el peronismo un poder revolucionario se construye desde la periferia al centro. Desde el basamento popular expresado por medio de una unidad conceptual con una conducción política y en un proceso de integraciones mayores: del hombre aislado, a la Comunidad, la Nación, el continentalismo y el Universalismo. Lograr la Unidad nacional es lo primero, si queremos tener un poder real que nos permita enfrentar cualquier injusticia social que se derrame sobre nuestros países en su camino por su liberación.

La solución no se logrará de lo universal a lo individual sino de lo individual a lo universal. Presentar la solución de cualquier problema social desde una perspectiva distinta es una quimera que atenta contra la verdadera solución.

La militancia del movimiento nacional tiene la enorme responsabilidad de armonizar las prioridades correctas en la lucha. Debe promover un espíritu de participación democrática renovada, dando respuesta a todos los conflictos sociales que estallarán a diario, pero advirtiendo que lo primero es la construcción de un poder independiente popular que permita la solución real.

El movimiento nacional debe ser sincero con su comunidad explicando que no hay solución real a las futuras conflictividades sin la organización política popular que permita dar una respuesta a los problemas no desde la visión iluminada sino con un debate profundo que involucre a las instituciones populares.

No es importante la opinión de los profesionales de la política ni de los iluminados para resolver los futuros conflictos del mundo. Es necesario saber que opinan los pueblos al respecto. Es decir que no existe autoridad real para dilucidar la conflictividad social actual. Sólo el pueblo organizado podrá reestablecer la autoridad necesaria para reencauzar la armonía social futura.

OMISIÓN MALVINAS: LA BÚSQUEDA MACRISTA POR REEMPLAZAR LA SOBERANÍA POR LOS NEGOCIOS

*Por Jorge Elbaum

La política del gobierno macrista referida a la reivindicación soberana de las Islas del Atlántico Sur muestra el sumisión a las visiones lucrativas demandas por el Reino Unido de Gran Bretaña y sus socios dentro de la OTAN, entre ellos Estados Unidos. Desde 1833, año en que fueron ocupadas militarmente las Islas Malvinas, se instrumentaron por parte de Argentina tres formatos alternativos de respuesta a esa estrategia colonial.

La primera se basó en la continuidad de la presión política, diplomática y económica. La segunda fue la bélica, motorizada únicamente por la última dictadura genocida. Y la tercera consistió en empatizar con los invasores con la ilusoria esperanza de una potencial aceptación del debate bilateral sobre la soberanía.

Esta última ha sido la estrategia implementada durante gran parte de los últimos dos siglos, con resultados claramente deficitarios. Sin embargo, a pesar del probado fracaso de estos trayectos, el macrismo decidió encaminarse nuevamente a transitar los senderos frustrantes de los buenos modales, instituyendo agendas alternativas a la disputa central de la política exterior de la Nación.

Un racconto pormenorizado de las medidas llevadas a cabo por la actual gestión permite hacer un balance respecto al retroceso generado. El punto de partida del deterioro de la posición argentina se inicia el 21 de enero de 2016, cuando el recientemente electo Mauricio Macri se reunió con el entonces primer ministro británico David Cameron en la Cumbre de Davos, en tiempos que el PRO conjeturaba la lluvia de inversiones. En esa ocasión ambos mandatarios acordaron relanzar la relación bilateral abordando todos los temas, incluyendo el conflicto de la soberanía sobre las islas Malvinas, “bajo un paraguas que impida contaminar el resto de los asuntos de interés mutuo”. Dicho paraguas no tardó en convertirse en un eufemismo orientado a proteger los intereses del Reino Unido, inhibiendo la discusión central sobre la soberanía. Mientras que Macri caracterizó aquel encuentro como como “una reunión muy linda”, el comunicado del Foreign Office fue un poco más explícito: “El Reino Unido no se avendría a negociar respecto a Malvinas”.

Empecinados en convertirse en destinatarios de lisonjas e inversiones (que nunca llegaron), la cancillería argentina designó, luego de ese agradable convite Macri/Cameron, a un diplomático de carrera, con nula experiencia en el conflicto del Atlántico Sur, a cargo de la embajada en Londres. El destinatario del plácet fue Carlos Sersale di Cerisano, quien se encargó de sobreactuar el papel reclamado por la entonces canciller Susana Malcorra, apurándose a desmontar la gigantografía de las islas Malvinas, emplazada por su antecesora, Alicia Castro, en la sede del Consulado.

Para darle más coherencia a su rol empático disolvió además el Grupo de Apoyo al Diálogo en la Cuestión de las Islas Malvinas, también instituido por Castro, que incluía a referentes de diferentes países del mundo comprometidos en el debate sobre caminos posibles para darle solución al diferendo. Dentro de esa misma lógica, Sersale di Cerisano se encargó de deslegitimar la conferencia brindada por la madre de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, en noviembre de 2017, planificada por el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge.

En ese encuentro, la referente argentina de los derechos humanos cuestionó la política macrista, la desaparición del Santiago Maldonado y la política exterior de Cambiemos, solidaria con los intereses de la cancillería británica. Tiempo después, a fines de 2018, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja citó a di Cerisano para que explique su referencia a los dirigentes ocupantes de las Islas Malvinas como “máximas autoridades» de las mismas.

Para dejar sentada la política de omisión planificada, en marzo de 2016 el gobierno macrista había rebajado la secretaría de Asuntos Relativos de las Islas Malvinas, transformándola en una subsecretaría. Dos meses después, en mayo de 2016, se produjo el primer encuentro entre los cancilleres de la Argentina y Gran Bretaña (en 14 años), en el marco de la Cumbre Anti Corrupción, lugar en el que manifestaron la necesidad de identificar posibles áreas de cooperación en el Atlántico Sur, sobre todo en los sectores ictícolas, hidrocarburíferos y los vinculados a la logística imprescindible para aliviar la situación económica de los kelpers,

En ese marco se reinstaló el Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur, funcional a los intereses británicos, interesados en cooperar con las autoridades argentinas, para sortear potenciales causas jurídicas a ser tramitadas en tribunales internacionales.

Esos acuerdos motivaron que la canciller Susana Malcorra admitiese ante el diario The Guardian que “Argentina desea considerar el retomar los vuelos desde y hacia las Islas y de esa manera contribuir al desarrollo de joint ventures argentino-británicos de exploración de petróleo alrededor de las islas Malvinas”. Además de señalar que “la administración anterior era muy confrontacional”, subrayó que el gobierno de Macri tenía con el Reino Unido “un 20% de desacuerdos y diferencias profundas, pero que era posible trabajar en el restante 80% de consensos”. En el paradigma macrista, la soberanía sobre las Islas Malvinas se formulaba porcentualmente en términos minúsculos respecto a la relación bilateral. Apenas la quinta parte de un vínculo con el ocupante. El resto, lo más significativo, se expresaba en términos de negocios.

En agosto de 2016 se produjo un terremoto en la Isla de Asunción y su pista de aterrizaje quedó inutilizable. La isla ubicada en el medio del Atlántico fue durante décadas el centro de mantenimiento militar y logístico de los archipiélagos sureños. Eso generó el inicio de una restricción del puente aéreo con las Malvinas y motivó una desesperada carta de Theresa May a Macri en la que le solicitaba la implementación de vuelos directos desde y hacia las islas.

Se trataba, especificaba la misiva, “de remover las medidas restrictivas” que había adoptado durante la gestión kirchnerista, en relación a la explotación compartida de sus recursos naturales, situación que –según el Foreign Office— impedía asociarse en acuerdos de interés muto. La carta de la primera ministra motivó una sugestiva respuesta halagüeña: el 13 de septiembre de 2016 el ex funcionario de la empresa Shell, Alan Duncan (colega corporativo del entonces ministro argentino de energía, Juan José Aranguren), devenido en vicecanciller británico, firmó junto con su par argentino, Carlos Foradori, una declaración en la que ambos Estados se comprometían “a remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. A ese pedido se le sumó el incremento de los vuelos desde y hacia las Malvinas, a través de aerolíneas de terceros países, evitando de esa manera el aislamiento logístico y económico producido por las limitaciones aeroportuarias de la Isla de Ascensión.

Firmas coloniales

La aplicación de la declaración Foradori/Duncan continuó su implementación mediante el Memorándum de Entendimiento firmado entre el Instituto Antártico Argentino (IAA) y el British Antarctic Survey el 14 de mayo de 2018 en el Palacio San Martín, en momentos que se desarrollaba la 41ª Reunión del Tratado Antártico.

Ese instrumento permitió al gobierno británico una nueva legitimación de su presencia en el continente blanco a 14.508 kilómetros de distancia de su territorio. En forma paralela, el gobierno de Macri había reducido y desfinanciado el CONICET, institución central validante del Programa Pampa Azul, implantado en 2014 para desarrollar investigaciones científicas en el Mar Argentino y promover el desarrollo de las actividades de exploración y conservación ictícola y medioambiental. Como contrapartida, la respuesta británica fue la ampliación del presupuesto destinado al centro de Investigaciones Ambientales para el Atlántico Sur (SAERI, por su sigla en inglés), que le permitió a Londres aumentar sus espacios de legitimidad académica internacional al interior de los foros científicos, en lo relativo al Atlántico Sur.

Pocos días después de la declaración de los vicecancilleres, en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas, Macri declaró que Theresa May estaba dispuesta a entablar negociaciones con Argentina en relación a la soberanía de las Malvinas. La taxativa negativa de la cancillería británica fue acompañada por una corrección etérea de Susana Malcorra, quien relativizó las afirmaciones del primer mandatario argentino, contribuyendo a explicitar su fama de pésimo e inválido declarante. En octubre 2016 el Servicio de Hidrografía Naval argentino informó que las fuerzas armadas británicas, acantonada en las islas, se disponían a realizar ejercicios militares entre el 19 y el 28 de ese mes.

El macrismo no se amilanó. Continuó sin embargo con su tarea de desmalvinización: a principios de 2017 intentó reducir la trascendencia patriótica de la fecha del 2 de abril, convirtiéndolo en feriado puente. Luego de la fuerte reacción de los veteranos de Malvinas y de los organismos de Derechos Humanos, el gobierno se vio obligado a rectificarse dado el valor simbólico e histórico de la fecha.

En septiembre de 2018, Javier Iguacel, el funcionario que heredó la cartera de Juan José Aranguren, anunció la convocatoria a un Concurso Público Internacional para la explotación de las offshore dentro de la cuenca patagónica, bajo la jurisdicción en caso de controversia de tribunales internacionales como el CIADI (que recientemente falló contra la Argentina en relación a la nacionalización de Aerolíneas). Las 38 áreas incluidas en la licitación fueron descriptas como de vital importancia geoestratégica dada su cercanía de las Islas Malvinas. Como era de esperar, dicho concurso internacional fue impulsado y estimulado tanto por el FMI como por los fondos de inversión, conocidos como buitres, interesados en la liquidez de divisas para garantizar el retorno de sus flujos especulativas.

La cesión de las diferentes áreas suponía un ingreso de 700 millones de dólares para el Estado argentino, que una vez ingresados por la ventanilla del fisco se reenviarían inmediatamente a las arcas de la usura internacional, ubicadas en las mismas oficinas de los consocios adjudicatarios. En el caso de los fondos buitre se añadía, además, la doble motivación de ser partícipes de los consorcios internacionales beneficiarios de varias de las zonas licitadas.

Pocos días antes de firmarse la adjudicación, el 20 de mayo último, la jueza federal de Río Grande, Mariel Borruti, hizo lugar al amparo presentado por el intendente de esa ciudad, Gustavo Melella, paralizando la adjudicación prevista en el decreto 872/2018. Entre los fundamentos del amparo presentado por Melella se hacía referencia a la peligrosa “entrega unilateral, gratuita de información geológica de la plataforma continental argentina”, pasible de ser utilizada por empresas británicas al servicio de la continuidad de sus intereses coloniales. La solicitud del intendente hacía referencia también a que una de las empresas,

Tullow Oil, operó 7 licencias (ilegales) otorgadas por los kelpers en la Cuenca Malvinas Sur y que en la actualidad se encontraba por iniciar la producción comercial de crudo en la Cuenca Malvinas Norte. De otorgarse la licencia, subrayaba el pedido de amparo, se estaría premiando (y financiando) a una empresa de mayoritarios capitales británicos, hecho que facilitaba la continuidad del vaciamiento ilegal de los recursos naturales argentinos. Por último se señalaba que una de las directoras de Tullow Oil, Anne Drinkwater, fungía de asesora hidrocarburífera de las ilegales autoridades kelpers.

Soldados olvidados
Las políticas de desmalvinización sistemática tuvieron, sin embargo, su expresión más perversa en lo atinente al tratamientos de las víctimas prioritarias de la guerra de 1982. El último 2 de mayo la conducción de la Armada Argentina emitió una comunicación a través de su cuenta oficial de Twitter, donde afirmaba: “Hace 37 años el crucero ARA General Belgrano se hundió en uno de los mares más hostiles, durante la guerra de Malvinas.

Hoy rendimos homenaje a los 770 tripulantes que volvieron, a quienes quedaron en las frías aguas del Sur y al buque que continúa navegando en nuestra memoria”. La evocación negadora de la acción criminal de la armada británica (“se hundió” como subterfugio de fue hundida) no mereció ningún cuestionamiento por parte de las autoridades gubernamentales, quienes legitimaron ese agravio hacia los muertos y heridos y sus deudos sin que mediase rectificación ni recriminación alguna.

Dentro de esa misma lógica de omisión, insensibilidad e impunidad, la jueza de primera instancia de la ciudad de Rio Grande Mariel Borruto suspendió en la última semana las indagatorias de 18 ex militares acusados de actos de tortura durante la guerra de Malvinas, bajo el pretexto de falta de personal necesario para llevar adelante el proceso. Los ex integrantes de las Fuerzas Armadas estaban citados para declarar entre el 27 de junio y el 4 de julio, luego de una instrucción iniciada en 2007 por la presentación de 25 denuncias realizadas por el entonces Secretario de Derechos Humanos de Corrientes, Pablo Vassel. Luego de esas primeros testimonios se ampliaron a 105 el total de imputaciones por 84 hechos delictivos cometidos por 90 militares. Entre las acusaciones figuran casos de homicidio, abandono seguido de muerte, tortura, vejámenes, judeofobia, estaqueamientos, coacciones, amenazas, lesiones graves y abuso de autoridad.

La política exterior del macrismo consistente en obtener la confianza británica no solo ha significado un fracaso, sino que ha deteriorado la posición internacional argentina que se había visto fortalecido por la integración regional y el apoyo permanente del MERCOSUR y UNASUR. El denominado regreso al mundo supuso un abandono de los vínculos multilaterales con el 90 % de los países que forman parte de las Naciones Unidas. Lo que el neoliberalismo denomina “el mundo” no es más que una ínfima parte de él, compuesta por Estados que hacen del neoliberalismo y la continuidad colonial sus rasgos más distintivos.

El retorno macrista supuso reducir la intensidad y la presión sobre el Reino Unido con la fantasía de obtener beneficios ulteriores de quienes son competidores directos en la producción de materias primas (el Commonwealth compuesto de 53 países, entre ellos Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y en forma simultánea enemigos de cualquier desarrollo científico-tecnológico que pudiese poner en duda la supremacía militar y/o científica respecto del litigio soberano por las islas Malvinas. Este volver al mundo incluyó fortalecer los vínculos con los pocos países que votan insistentemente contra las reivindicaciones argentinas en la Asamblea de las Naciones Unidas (como Estados Unidos e Israel), en detrimento de los que han acompañado la posición refractaria al colonialismo.

De las tres estrategias que Argentina ha implementado para enfrentar la posición británica, la más exitosa fue aquella que se plasmó en la presión paciente y sistemática, demostrada en la resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 16 de diciembre de 1965. En esa ocasión el gobierno de Arturo Illia impulsó una presentación que las élites locales, entonces suscriptoras de las buenas maneras y las loas a los centros hegemónicos, consideraron contraproducente.

Ni la guerra de la dictadura genocida, que torturaba a sus propios compatriotas, ni las modosas maneras macristas (que disfrutan en codearse con reyes y príncipes) y que sólo garantizan negocios a los ocupantes ilegales, se han evidenciado como medidas eficaces. Solo la memoria, el homenaje a las víctimas, la multilateralidad, el regreso a América Latina, la presión internacional y la persistencia diplomática permitirán lograr el objetivo de recuperar para el territorio argentino aquellas tierras robadas por quienes siguen haciendo del colonialismo su estrategia geopolítica primordial.

*Sociólogo, escritor, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)


EVITA Y PERÓN JUNTO A CHILE

Perón y el Presidente Chileno Ibañez
*Por Pablo Adrián Vázquez
 
La vinculación de Chile con Juan Domingo Perón fue muy temprana, desde que el joven capitán, en 1934 fue destinado por el Estado Mayor Conjunto Argentino a estudiar la zona del por entonces, Territorio Nacional de Neuquén.

De esa experiencia publicó Memoria Geográfica Sintética del Territorio Nacional de Neuquén; un ensayo sobre la Conquista del Desierto; un Memorandum sobre la Campaña del diario chileno La Aurora, referente a intenciones imperialistas argentinas en la Patagonia chilena; un texto histórico La idea estratégica y la idea operativa de San martín en la Campaña de Los Andes; y su famosa Toponimia Patagónica de Etimología Araucana.

El conocimiento e interés sobre Chile lo calificó para, en 1936, ser agregado militar de la embajada argentina en Santiago, con el grado de mayor. Allí trabó amistad con militares e historiadores trasandinos, interesado en la crónica colonial, la gesta de San Martín y O’ Higgins, y en los estudios sobre los araucanos.

A su partida de Santiago, que algunos la endilgaron erróneamente como problemas de “espionaje”, siempre recordó Perón su amistad con Ibáñez del Campo, el presidente Alessandri, González Videla, Berguño Menesse, el senador Izquierdo Araya, la futura senadora María de la Cruz, los periodistas Vilches, Morales y Valdez.

Justamente a este periodista chileno de El Mercurio le expresó, en reportaje publicado el 8 de noviembre de 1943, su perspectiva, como secretario d e Trabajo y Previsión, del rol del ejército argentino en el gobierno de la Revolución del 4 de Junio. Posteriormente, en una conferencia de prensa con periodistas chilenos, hizo una declaración al diario La Nación, de Santiago, expresando ¿Por qué el gobierno argentino no es fascista?

Tas su asunción como Presidente en 1946, Perón estrechó relaciones diplomáticas, económicas y culturales con Chile. En dicha tarea fue acompañado activamente por su esposa, María Eva Duarte de Perón, quien siempre tuvo palabras de afecto con el pueblo chileno.

Evita, el 12 de julio de 1948, en su habitual jornada de trabajo en el edificio de la Legislatura porteña, recibió a periodistas chilenos, quienes se interiorizaron de la obra de su Fundación. También consignó el diario Democracia que, el 24 de julio de 1950, una delegación de profesores chilenos fue a visitar a Evita para expresarle su admiración a su obra de ayuda social.

En materia deportiva, Evita departió con las jugadoras chilenas que intervinieron en el Campeonato Femenino Sudamericano de Básquet que se disputó en Buenos Aires a fines de mayo de 1948. Tres años después, ante los Juegos Panamericanos llevados adelante en nuestro país en 1951, Evita ofreció las instalaciones de dependencias de la Fundación Eva Perón para que residan las representantes femeninas de los países intervinientes, teniendo un cotidiano contacto con la delegaciones de los distintos países hermanos, en particular Chile.

Una visita de importancia aconteció el 15 de noviembre de 1950, donde Evita se reunió a la mañana con el senador general Carlos Ibáñez del Campo, futuro presidente de Chile, quien quiso conocer las obras de la Fundación Eva Perón. Luego de visitar la Ciudad Infantil y el Hogar de Tránsito nº 2 – actual sede del Instituto Nacional Eva Perón / Museo Evita, arribaron al mediodía al Hogar de la Empleada para almorzar. Ibañez del Campo, según lo expresado en el diario Democracia, confesó “la profunda emoción con que presenció la clamorosa y cariñosísima ovación que a Evita y a él le tributó el público presente en dicho comedor”.

Anécdota de peso, relatada por Fermín Chávez, fue el interés que mostraron Perón y Evita por el destino de Pablo Neruda. El poeta apoyó la candidatura presidencial de Gabriel González Videla, quien, al tiempo de asumir la primera magistratura chilena, comenzó una política anticomunista. La represión a mineros en 1947 marcó la ruptura entre ambos, expresado por Neruda en el Senado. Allí empezó la persecución al poeta que, a pesar de sus fueros parlamentarios, debió exilarse en Argentina.

Aquí algunos poetas amigos de Neruda, reunidos en la Peña Eva Perón, intercedieron con el Presidente argentino y su esposa para frenar los pedidos de extradición, lo que fue cumplido. Mientras Neruda, a través de Miguel Ángel Asturias, en ese momento agregado cultural de la embajada de Guatemala en Buenos Aires, le facilitó su pasaporte para viajar a Europa y continuar su exilio.

Tras la muerte de Eva Perón, del 26 de julio de 1952, la prensa chilena se hizo eco del dolor popular argentino y reflejó los homenajes en las misas efectuadas en Santiago, Punta Arenas, Concepción y Valparaíso, amén de destacarse sentidas notas en los periódicos y revistas de Chile como Vea, El Sur, La Patria, Estanquero, El Magallanes, El Imparcial, La Patria, Las Noticias de Última Hora, Orientación, Las Noticias Gráficas, La Batalla, El Diario Ilustrado, Basta, La Aurora, La Prensa Austral, La Nación y El Mercurio.

En materia política hay un fuerte activismo en Chile por parte de la senadora María de La Cruz, tomando el legado de Evita, y el Partido Femenino Chileno, acompañando al Movimiento Ibañista, testimoniado por Beba Gil, designada por el propio Perón para colaborar con la campaña que llevó al triunfo a Ibañez del Campo.

El año 1953 fue muy agitado por la visita del presidente Ibañez del Campo a la Argentina, y la posterior visita de Perón a Santiago, donde sellaron, previa firma de un Acta, el tratado ABC (Argentina, Brasil y Chile) de Unión Aduanera y Cooperación Regional.

Los sucesos posteriores de 1955 con el golpe cívico militar contra Perón dan por tierra con las intenciones de una unión valedera con Chile.

Con relación a Evita, previo al secuestro de su cuerpo, su mamá Juana Ibarguren de Duarte, sus hermanas Elisa, Herminda y Blanca, más los hijos de esta última, a saber, Justo, Juan, Eva y Blanca, tuvieron que partir al exilio – previo refugiarse en la embajada de Ecuador en Buenos Aires - en la ciudad de Santiago, donde residieron en la Iglesia de San Francisco, siendo asistido por las monjas y religiosos, sabedores de la pertenencia de Evita como hermana terciaria de la Orden.

El asilo político brindado a comandos de la Resistencia Peronista, como a Cooke, Kelly, Antonio y Cámpora – escapados del penal austral de Ushuaia -, y a los combatientes del penal militar en Trelew, marcó la permanente solidaridad del pueblo argentino ante las luchas populares argentinas.

El triunfo de Salvador Allende fue celebrado por la Juventud Peronista, que retomó las banderas de Evita, y de gran parte del Peronismo como una victoria propia, vivenciado ante su presencia en la asunción del presidente Héctor J. Cámpora el 25 d e mayo de 1973.

El golpe criminal del 11 de septiembre abortó un proyecto de liberación y sembró el camino a las futuras dictaduras del cono sur, patentizado en la vulneración del asilo político, dado por el propio Perón, al general Carlos Prats, quien fue asesinado por la DINA, junto a su esposa, en Buenos Aires el 30 de septiembre de 1974.

Superadas las dictaduras y los problemas limítrofes de ambos lados de la cordillera, estos años se presentan venturosos para proyectar un camino en común entre ambos pueblos hermanos, siguiendo el legado de O’ Higgins y San Martín, de Perón e Ibañez.



* Politólogo; docente de la UCES y Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón y Juan Manuel de Rosas

RECORDANDO A JAURETCHE: TAN ACTUAL COMO REAL