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4 de febrero de 2013

CELAC:UN SIGNO DE LOS TIEMPOS


Desde comienzos de 2013 la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños será presidida por Cuba. En pocos años esta entidad se ha transformado en un espacio representativo de la democracia y soberanía de los pueblos de la región. Libre de la presión de Estados Unidos, se han podido obtener resoluciones claves respecto de los golpes de Estado en la región, el rechazo al bloqueo contra Cuba y el derecho de Argentina en Malvinas.


*Por Héctor Bernardo

(Revista 2016) Hija del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y del Caribe (Calc), en febrero de 2010 vio la luz, en México, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). A 200 años de las luchas por la independencia, los pueblos que se encuentran al sur del Río Bravo volvieron a sentir la necesidad de recorrer un camino juntos y encontraron la forma de hacerlo mediante la creación de un organismo que fuera ajeno a los intereses coloniales de la actualidad.

Como bien señala la periodista y escritora Stella Calloni: “Se trata de pueblos hermanos que se liberaron juntos del colonialismo español en el siglo XIX, pero quedaron atrapados bajo otros imperios y otras redes coloniales que expoliaron, explotaron y colonizaron este continente y que perpetúan la dependencia hasta nuestros días, produciendo también un verdadero genocidio a lo largo de todo el siglo XX”.

Casi dos años más tarde, en diciembre de 2011, no casualmente en Caracas, Venezuela se celebró la II Cumbre de la Celac. En las tierras de Simón Bolívar y Hugo Chávez la entidad comenzó a mostrar su real trascendencia.

Al ser consultado por 2016 el embajador de la República de Cuba, Jorge Lamadrid Mascaró, remarcó la importancia del surgimiento de esta organización: “Ha sido el acontecimiento más trascendente en el orden del desarrollo, la soberanía y la igualdad desde el comienzo de las luchas independentistas hace 200 años. Esos tres elementos, desarrollo, soberanía e igualdad, son los pilares de cualquier proyecto económico, político y social. Y por primera vez en 200 años, se ha constituido un ente, la Celac, que será la garantía para ello”.

No casualmente, desde principios de 2013, posiblemente en enero, la presidencia de la Celac pasará de manos de Chile a Cuba. Más allá de las evidentes diferencias que puede haber entre estos dos países y de las que pueden existir entre el resto de los Estados de América Latina y el Caribe, el hecho de que todos ellos puedan convivir en esta entidad sin la tutela de Estados Unidos representa un enorme avance para todos los pueblos de la región.

El cambio de presidencia

Signo de los tiempos que corren, Cuba ha vuelto a los primeros planos de la política internacional. Esta pequeña isla que ha sufrido – y resistido - durante más de cinco décadas el bloqueo inhumano de la potencia más poderosa del mundo, hoy vuelve a mostrarse como un faro en el camino hacia la construcción de un mundo más justo. Dos ejemplos claros de ello son que ha sido elegida por el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el lugar donde se llevarán a cabo las negociaciones para el proceso de paz que pretende ponerle fin a un enfrentamiento armado que lleva más de medio siglo.

El otro hecho que da muestra de que Cuba ha logrado romper en parte ese arbitrario bloqueo que impuesto Estados Unidos, es que los países miembros de la Celac la han elegido por unanimidad para presidir la entidad en el próximo período que comenzará en enero de 2013.

En ese sentido, el embajador Lamadrid Mascaró afirmó que “la responsabilidad con la que Cuba asumirá la presidencia de esa Comunidad a partir del año 2013 es altísima, por supuesto. Lo que tiene en cuenta también el signo de los tiempos que vivimos. Tiene en cuenta el reconocimiento y el significado concreto de lo que representa que la unanimidad de sus miembros haya acordado que Cuba asumiera la responsabilidad de ser presidente pro témpore de la Celac. Es una muestra de independencia incuestionable, que contrasta definitivamente con las políticas que otras potencias extrarregionales han aplicado durante tantos años respecto a mi país en la convivencia y en la presencia de Cuba en el concierto latinoamericano y caribeño”.

“La historia ha dado un paso gigante. Y aquellas políticas de aislamiento que propugnó Estados Unidos y que llevó a la práctica contra Cuba desde el mismo triunfo de la revolución fueron feneciendo poco a poco a partir de la década de 1970 cuando cuatro pequeños países caribeños optaron y decidieron restablecer sus relaciones con Cuba, o cuando Argentina en esos propios años de principios de los `70 rompió el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba yendo en contra de aquella política de aislamiento que había propugnado el imperio. De ese escenario pasamos a este, en el que el pleno de los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños no sólo reconocen a Cuba como un miembro de Ley de Derecho, sino que lo han designado presidente de la Comunidad para el año 2013. Ese contraste es un paso gigante en la historia, un paso en la dirección correcta que es la que está dictada por los genuinos intereses de nuestros pueblos y muchos gobiernos de la región que por primera vez en mucho tiempo se parecen a sus pueblos”, concluyó Lamadrid.

En igual sentido Fernando Buen Abad, filósofo de origen mexicano experto en temas de Latinoamérica, aseguró: “Cuba con toda su experiencia política y organizativa puede ser un aporte crucial para que la Celac no tienda, por el tamaño de sus miembros y de sus expectativas, a diluirse ni a duplicar tareas con otras organizaciones internacionales de la región. Se requiere autoridad moral y experiencia diplomática para insuflar a Celac las metodologías correctas en esta etapa de su consolidación y Cuba, sin dudas, tiene lo necesario en ese sentido. Pero, incluso, con toda la relevancia de los aportes que Cuba hará, el problema medular es qué derivación tendrá al interior de Celac el debate capital-trabajo, el problema de la concentración de riquezas, el problema concreto de la producción de alimentos, de salud, de vivienda… y qué respuesta regional organizada podremos darnos con una herramienta como Celac. En eso Cuba puede aportar material teórico y metodológico de importancia estratégica y no tengo dudas de que hará su mejor esfuerzo”.

Una cuestión soberana

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños no sólo representa un proyecto de integración económica y política, sino que es la expresión palpable de una reivindicación soberana y democrática de todos y cada uno de los países que la integran.

En el corto tiempo que lleva, ha mostrado ser una entidad superadora de otras organizaciones similares, sobre todo de entes como la Organización de Estados Americanos (OEA).

La postura de la Celac frente a los golpes de Estado en la región se ha diferenciado claramente de la que ha tenido la OEA. Ya lo manifestó el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en un reportaje que le hizo el diario La República, en Perú, en septiembre de este año. Allí, Correa le reprochó a la OEA no haber hecho nada contra el golpe de Estado de 2009 en Honduras y haber actuado como una herramienta del enorme peso hegemónico de Estados Unidos. En la misma entrevista el presidente ecuatoriano manifestó que "es muy difícil reestructurar la OEA desde adentro. Se debe hacer algo nuevo, mejor y nuestro. Y ese es el Celac”.

Esta nueva entidad parece ser el ámbito adecuado para defender los verdaderos intereses de los pueblos de la región frente a hechos como el golpe de Estado en Paraguay, las bases norteamericanas que se dispersan por todo el continente, el bloqueo contra Cuba, o la descolonización de las Malvinas.

Al reflexionar sobre este tema, en charla con 2016, el historiador argentino Norberto Galasso señaló que “la Celac amplía la concepción de la unidad hacia lo que tradicionalmente llamamos La Patria Grande. Sin dudas, es el resultado de la creciente conciencia por parte de los países latinoamericanos de que no pueden salir solos de conflictos y problemas como la deuda externa, los restos de colonialismo (como en el caso de las Malvinas), la relación con el Fondo Monetario, etc. Creo que Argentina, al igual que México y Brasil, debería jugar un papel fundamental en la Celac.

Desgraciadamente en México ha habido varios fraudes electorales, y la situación de la revolución, que en su momento fue muy importante, ha quedado congelada. Hoy existe allí con una oposición que hace lo que puede, pero que no tiene la suficiente fuerza como para desplazar al régimen oligárquico. Por ello el acuerdo entre Argentina y Brasil para impulsar la Celac es clave. Sobre todo si tenemos en cuenta que es preciso hacerlo con una gran generosidad para que no pase lo que pasó en Europa, donde la Unión Europea terminó favoreciendo a Alemania en perjuicio de Grecia, Portugal y España. Los pequeños países que integran la Celac deben ser tenidos en cuenta como iguales”.

En igual sentido, el filósofo Fernando Buen Abad aseguró que “producto de su historia y de esa extraña tendencia que ha hecho creer a algunos que Argentina es un apéndice europeo con muy escasos contactos con Latinoamérica, el país tiene una oportunidad muy valiosa para enfrentar, con más integración regional, la crisis terrible dejada por el neoliberalismo. La Celac es un espacio ideal, complementario de otros donde Argentina ya participa muy activamente. Pero es necesario poner los pies en tierra y demarcar con exactitud las agendas, poniendo prioridad en la defensa de la clase trabajadora. En el debate capital-trabajo están inoculadas hoy las peores amenazas. Organismos internacionales como este son territorio fresco para ensayar la metodología necesaria, que consiste en subordinar toda discusión técnica al debate político. En eso Argentina ha sido muy clara en diversos escenarios internacionales, es una gran revolución en la vida de esos organismos y eso es un aporte que Argentina ha hecho en múltiples foros. Y si bien semejante aporte es incipiente y reclama mucha ‘sintonía fina’ con las necesidades de los pueblos, el escenario de Celac es terreno fértil para un ejercicio de política internacional inédito capaz de afirmar las nuevas doctrinas diplomáticas del continente como bastiones de lucha política para superar las trabas y las taras del capitalismo. Y en eso Argentina tiene una prueba desafiante”. 

ARGENTINA SINDICAL: DESDE EL VANDORISMO A LA SAQUEOCRACIA PASANDO POR EL UBALDINISMO

*Por Raúl Isman

La historia de todos los países atestigua que la clase obrera,
exclusivamente con sus propias fuerzas, sólo está en condiciones de elaborar una conciencia tradeunionista (reformista, aclaración nuestra igual que el subrayado), es decir,
la convicción de que es necesario agruparse en sindicatos, luchar contra los patronos, reclamar del gobierno la promulgación de tales o cuales leyes necesarias para los obreros, etc.
 Lenín. Dirigente Revolucionario Ruso.

Introducción

En el presente (mini) ensayo dejaremos sentada nuestra posición sobre algunas cuestiones generales relacionadas con las organizaciones sindicales y sobre la marcha actual de la relación entre el gobierno nacional y popular con los movimientos gremiales y centrales de trabajadores (así, dicho en plural). Particularmente la sonada ruptura entre el gobierno nacional y el dirigente del sindicato de Camioneros Hugo Moyano. Se trata de polemizar tanto con ideas antiguas, como con algunas nuevas categorías, debate, en nuestra opinión, insoslayable habida cuenta del profundo dogmatismo y posiciones erróneas imperantes en espacios de izquierdas, progresistas, nacionales y populares acerca de cuestiones gremiales. El epígrafe debido a la pluma de Lenín marca los límites- en nuestra opinión- infranqueables de toda acción sindical. Se trata de organizaciones cuya finalidad esencial es vender adecuadamente (para los laburantes) la fuerza de trabajo. El precio de la citada fuerza de trabajo no es otro que el salario, aunque tampoco de modo exclusivo (ya que la materia de negociación incluye también comodidades en el ámbito laboral, beneficios en salud, educativos de esparcimiento entre otros). Y en tal tarea su efectividad reside, ni más ni menos, que en su capacidad de mediación. Deben velar por ingresos aceptables para sus representados, y, a la vez, bregar para que el conflicto social no se desmadre en exceso, ya que de tamañas desestabilizaciones suele sacar mucho más provecho la derecha globalizada que los trabajadores. De allí la orfandad política y de masas de las agrupaciones sindicales trotskistas; cuya apuesta central es más por agudizar las situaciones de crisis que por lograr reivindicaciones para los sindicalizados. Dicho esto sin negar lo abnegado de la militancia de dichas fuerzas. Pero no puede negarse que lo propio de toda actividad reivindicativa es la negociación. Y si se producen movilizaciones, la finalidad de estas es fortalecer, desde posiciones de fuerza, la capacidad negociadora y no conducir a los trabajadores a situaciones de todo o nada.

Sindicalismo, revolución
y burocracia

Un mito urbano argentino- y en otras latitudes- es la (dogmática) creencia en una dimensión revolucionaria anticapitalista de la acción sindical que, en rigor, corresponde casi en exclusividad a los albores de la sociedad burguesa. En aquellos lejanos tiempos los márgenes proporcionados por el (todavía) escaso desarrollo de las fuerzas productivas y el predominio de formas de exacción a los trabajadores aún embrionarias (plusvalía absoluta, Marx dixit) no permitía el desarrollo de concesiones laborales y consiguientemente posibilitaba la existencia de un gremialismo “maximalista”, que jugaba en cada conflicto el destino de la revolución y de la humanidad toda. En los países centrales, el tránsito de la centuria decimonónica a la vigésima (en Inglaterra comenzó poco antes) permitió- con la maximización de las ganancias atribuible a la generalización de la plusvalía relativa añadida a la exacción imperialista- volcar parte de los recursos así generados hacia los trabajadores a fin de “contentar” a la clase obrera. Desde entonces, la finalidad fundamental de los sindicatos fue reformista, tradeunionista (en palabras de Lenín) y halló su apogeo durante la etapa denominada la edad de oro por el célebre historiador británico Eric Hobsbawm (desde la segunda posguerra hasta la crisis de la década del ’70).

En países periféricos como la Argentina, los lejanos inicios de las organizaciones sindicales muestran el predominio de anarquistas y sindicalistas revolucionarios. Pero bastó una insinuación de negociación con la llegada al gobierno de la Unión Cívica Radical en 1916 para que se plegasen a ella varias organizaciones y dirigentes. Y cuando la crisis de 1930 motorizó el tránsito de la Argentina pastoril a un mediano desarrollo manufacturero los sindicatos asumieron mayoritariamente su (definitivo) rostro reformista y conciliador. ¿Acaso no fue el General Juan Domingo Perón quién mejor leyó las transformaciones producidas en la Argentina en la economía, la política, la cultura y la sociedad denominando a su modelo “revolución en paz”? Tal modelo requirió desde el comienzo una apoyatura sindical, que no era más que la forma institucional de la masiva adhesión de la clase obrera al peronismo primigenio. Luego, a lo largo de diversas coyunturas históricas aparecieron algunas variantes radicalizadas (combativos a fines de los ‘50 y comienzos de la década del ’60, C.G.T. de los Argentinos hacia fines de la citada década, sindicatos clasistas casi al mismo tiempo, coordinadoras obreras en las huelgas de 1975 y otras); pero si algo tienen en común tales experiencias es su marcado carácter insular y muy escasa perdurabilidad a lo largo del tiempo, pese a algunos importantes aportes programáticos y el abnegado testimonio militante de las luchas desplegadas.

Asimismo un casi clásico equívoco argentino corresponde al (mal) uso del término burocracia. En efecto, según el sociólogo teutón Max Weber se trata de la capa encargada de realizar el trabajo administrativo en todas las sociedades. En los modernos conglomerados humanos dicho sector implica un carácter necesario, imprescindible y debe contar con formación profesional ad-hoc. En cambio en la Argentina se denomina burocracia (sindical) a la mayoría de los dirigentes que gestionan sindicatos. Por lo tanto, en la versión mítico-romántica; según la cual los sindicatos deben ser sujetos revolucionarios, se trata de una mafia encargada de violar la voluntad de los trabajadores. Esto último puede decirse que es parcialmente cierto en algunos casos. Pero no menos cierto es que la mayoría de los dirigentes sindicales halla su legitimidad en las reivindicaciones conseguidas para sus representados. Eduardo Anguita y Martín Caparros refieren, en su monumental obra “ La voluntad” dedicada a recuperar la memoria de la insurgente juventud de la década de los ’70, la perplejidad de activistas revolucionarios frente al hecho que los obreros del astillero Astarsa prefirieran votar por la “burocracia”, antes que a la lista a la que apoyaban para recuperar para los trabajadores la organización gremial. Es sólo un ejemplo de los muchos en los cuales los trabajadores se negaban a una “recuperación” que no sentían en rigor como propia. Dicho lo cual no implica negar la utilización por parte de ciertas dirigencias sindicales de métodos patoteriles y fraudulentos; más ciertos ordenamientos jurídicos propios de un modelo sindical (perfeccionado por el peronismo originario) caracterizado por una sola central sindical, una sola organización por rama de producción y en ella, la lista ganadora de la primer minoría se queda con todos los cargos. Por cierto que este (democratizador) debate es urgente de transitar, a los efectos de reconstruir una legislación sindical acorde a los avances del pueblo argentino en ampliación de sus libertades, a casi tres décadas de recuperación de la voluntad popular.
Prosiguiendo con una aplicación de las nociones weberianas para las organizaciones sindicales, se trata de comprender que son organismos de masas en los que la burocracia son el conjunto de personas encargadas de gestionar la actividad administrativa (cualquier sindicato cuenta con un ejército de empleados oficinescos que llevan adelante los papeles imprescindibles para la gestión) y que las muy contadas ocasiones en que los afiliados pudieren participar en una asamblea para decidir en forma directa, estas deben realizarse en sitios como estadios de futbol. Por añadidura las decisiones tomadas suelen no ser mucho más democráticas que las resueltas exclusivamente por comisiones directivas. Pongamos como ejemplo ciertas asambleas vitales para el rumbo privatizador de los ‘90 que no se caracterizaron ni por la transparencia ni por el respeto por la voluntad de los afiliados.

Vandorismo y Ubaldinismo

Tras un cierto período temporal en el que el movimiento sindical contó con protección estatal (aproximadamente entre 1943 y 1955, fase que comprende al protoperonismo, como a los dos primeros gobiernos del General Perón), los sindicatos peronistas pasaron a la resistencia. Doble resistencia por cierto. La revolución libertadora (1955-1958 y corresponde llamarla fusiladora, en rigor) en un mismo movimiento pretendía desaparecer- de ahí la proscripción- al peronismo y a su brazo sindical, “columna vertebral” del movimiento en la mitología peronista. Por un lado. Y por el otro se pretendía aplicar un fuerte ajuste hacia abajo en el poder adquisitivo de los trabajadores. La resistencia fue entonces contra los dos objetivos de los golpistas (y de gobiernos posteriores) y resulta indudable la eficacia de la misma; ya que no fue posible ni reducir drásticamente el salario real, ni desparecer al peronismo y menos a su brazo sindical.
Tal fue el contexto en que emergió el liderazgo de Augusto Timoteo “el lobo” Vandor desde la Unión Obrera Metalúrgica (U.O.M., el sindicato más importante dada la centralidad de dicha actividad en la economía industrial argentina) y en el conjunto del movimiento sindical. Su estilo consistió en colocarse en una situación de mediación muy peculiar entre trabajadores, por un lado. Y por el otro, empresarios, gobernantes y militares, (estos últimos factor de poder insoslayable, estuvieren o no en el gobierno). 

Movilizaba a los trabajadores por reivindicaciones laborales y desde tal sitial interpelaba a los citados factores de poder urgiendo la satisfacción de las demandas. En el marco de la agudeza de la guerra fría, los militares tendían a verlo- más allá de los delirios característicos de muchos de ellos que asimilaban peronismo con comunismo- como un “mal necesario” que funcionaba como valla frente al supuesto o real avance izquierdista. Por aquellos tiempos, las izquierdas se hallaban más prestigiadas por lo que ocurría fuera de nuestras fronteras que por sus prácticas en la Argentina, donde- fieles a su historia reciente- distaban mucho de conectar tanto con el sentimiento de las masas como con la propia realidad. En el alba de los ‘60, la U.R.S.S. contaba con el prestigio de haber resultado un puntal en la lucha contra el nazismo en la que veinte millones de ciudadanos soviéticos fallecieron por causa de la barbarie hitlerista, la revolución china tenía poco más de una década y muy recientemente la revolución cubana mostraba nuevas opciones y métodos para la transformación social. El “lobo” Vandor podía resultar así tranquilizador y eficaz mecanismo de contención contra (muy improbables) avances izquierdistas a los ojos de los uniformados, que padecían alucinaciones, más inspiradas en parodias cinematográficas (Doctor insólito) que en peligros reales. Infaltables asesores norteamericanos atizaban la formación de cenáculos anticomunistas entre los oficiales. También para gobernantes civiles y empresarios el metalúrgico garantizaba la dosis de previsibilidad necesaria que conducía al logro de las reivindicaciones gremiales, lo cual lo legitimaba de cara a los trabajadores. De allí que lograse demoler al sindicalismo prohijado desde el estado antiperonista (los 32 gremios democráticos, versión gremial del gorilismo) y eclipsase con relativa facilidad a la oposición de izquierda (peronista) nucleada en los llamados combativos. Las incursiones del vandorismo por las acciones ilegales- que no son tema de nuestros garabatos- han merecido diversos análisis por parte de cientistas sociales como de periodistas, como Rodolfo Walsh, quién en tiempos muy tempranos publicó su célebre texto- ejemplar como todos los que produjo- acerca del asesinato de Rosendo García. Los días del lobo terminaron de modo violento y oscuro bajo las balas de una organización guerrillera, pero, como se verá, su modo de ejercer la conducción sindical lo sobrevivió a más de cuatro décadas de su final. Fue durante la dictadura presidida por el General Juan Carlos Onganía; a la cual nuestro sindicalista apoyó, nada menos que concurriendo a su jura en la casa de gobierno. En el siguiente apartado proseguiremos el análisis del derrotero político del vandorismo. Pero ahora es momento de definir los modos de acción del ubaldinismo, del cual resulta una peculiar forma de continuación.

Saúl Edolver Ubaldini apareció sensiblemente en el panorama sindical argentino con el tiempo del desgaste de la genocida dictadura de la etapa 1976-1983. A diferencia de Vandor, su figuración nacional no se basaba en el peso de su propia organización sindical- un pequeño sindicato de empleados administrativos en la industria cervecera- si no en su vínculo directo con los trabajadores originado en las movilizaciones de los últimos tiempos de la dictadura y el apoyo (solapado y escondido) de los grandes organismos gremiales. 

Retornada la democracia encabezó nada menos que trece paros generales contra el gobierno radical presidido por el doctor Raúl Alfonsín, tiempos en los cuales desplegó su estilo peculiar que trataremos de sintetizar. El modo de acción ubaldinista se caracterizó por dos ejes decisivos que le dieron una impronta característica:
a) Interpelaba al titular del poder ejecutivo nacional y nunca al empresariado. Nunca está de más recordar la recordar la existencia de un poder económico a menudo invisibilizado, causa verdadera, fundamental y última de los infortunios populares. La prédica de Ubaldini nada hizo para volver perceptible a los ojos de los trabajadores a aquellos núcleos dominantes. Por otra parte, en las plantas industriales la transición a la democracia había resultado imperceptible y el despotismo patronal se encontraba casi como en 1976. Nada de ellos era motivo de preocupación o reclamo por parte de la C.G.T. o su secretario general. Vinculado a todo esto se encuentra la segunda característica que es
b) Desentender la acción sindical de las consecuencias políticas que pudiere acarrear. La dinámica de paros generales impulsada por Ubaldini desgastó al presidente radical y favoreció, en los hechos, la llegada al gobierno de Carlos Saúl Menem... lo cual en términos de beneficios para los trabajadores resultó mucho peor que la neutralidad de una suma cero. El ciclo menemista significó la continuidad y profundización de lo ocurrido durante los años de la dictadura; es decir la pérdida de conquistas históricas para los sujetos subalternos, la liquidación de porciones sustanciales del patrimonio nacional más una severa pérdida de la capacidad estatal para influir en cuestiones económicas, entre otras cuestiones perjudiciales para el pueblo y toda nuestra nación.

Sindicalismo, proyecto nacional
y divisiones sindicales.

En la Argentina, como en todos los países periféricos, la cuestión nacional no anula el conflicto social, pero lo precede. Tal es la raíz histórica de un movimiento nacional y popular (llamado despectivamente populista por usinas ideológicas del imperialismo y sectores liberales) como el peronismo. El modo en que se plasma la articulación social que sostiene a tales movimientos es una (muy inestable) alianza entre los trabajadores orgánicamente representados y los empresarios nacionales; denominada frente nacional y que incluye segmentos significativos de las clases medias. Casi siempre el máximo dirigente es un líder carismático, cuya función es sintetizar en sí mismo la complejidad de la construcción referida líneas arriba. Y una cuestión insoslayable es la diferencia entre representatividad política y representatividad social. Muchos dirigentes gremiales vieron naufragar apetencias políticas y su propio rol social por no poder comprender lo recién afirmado. Volveremos acerca de esta cuestión decisiva más adelante.

De lo dicho precedentemente surge nítida la significación social y política del secretario general de la C.G.T. y dirigente de los camioneros Hugo Moyano. Con un liderazgo conformado alrededor de su resistencia al neoliberalismo en los ’90, sin embargo se favoreció por ciertas características de la década nefasta tales como la liquidación de los ferrocarriles estatales (remplazados por camiones para el trasporte de cargas), la desindustrialización y el consiguiente retroceso cuantitativo y cualitativo de sindicatos basados en la actividad manufacturera. De allí que resaltasen fuertemente los afiliados camioneros- que mantuvieron en los peores momentos sus principales conquistas y aún las acrecentaron- con la mayor parte de los trabajadores, que vieron como se iban uno a uno sus beneficios para quedarse, como decía Atahualpa Yupanqui, sólo con las penas. Moyano confrontó con la continuidad neoliberal desarrollada por Fernando De La Rua y supo tejer una alianza con Néstor Kirchner, mientras el pingüino estuvo en la presidencia. Durante los dos primeros períodos kirchneristas el camionero desplegó las artes del “mejor vandorismo”; por cierto sin el contexto general de la guerra fría. Contuvo las demandas laborales dentro de límites que no favorecieren desbordes inflacionarios; a la vez que la mayoría de los trabajadores en blanco veían año a años mejorar en términos reales sus salarios. Amplió el universo de los afiliados a su sindicato a costa de otros, por ejemplo, empleados de comercio. Lo cual resultó enormemente beneficioso para los trabajadores que ganaron en poder adquisitivo y beneficios sociales. No puede omitirse el correcto alineamiento de Moyano junto al kirchnerismo, durante los cruciales días del conflicto contra la gauchocracia golpista en el año 2008. Demostró así que su vandorismo no lo acercaba al ubaldinismo (en los términos que lo hemos definido líneas arriba, desentenderse de las consecuencia políticas que pudiere ocasionar la acción sindical); ya que resultaba nítidamente claro que un triunfo en toda la línea de la oligarquía se hubiere llevado puestas el conjunto de las conquistas laborales. En sus virtudes y no en sus defectos es preciso buscar las causas de las campañas mediáticas en su contra. Prácticas ilegales son comunes en todos los sindicalistas. A Moyano se lo vituperaba no por actuar fuera de la ley, sino por el nivel de conquistas de sus afiliados y su por entonces acertada opción política. El todavía secretario general de una de las C.G.T. no es más “mafioso” que otros dirigentes que no suelen recibir las “caricias” mediáticas del orden conservador. De todos modos es criticable al moyanismo el hecho de desentenderse de los trabajadores precarizados, en negro y varios segmentos sociales más que no integran tradicionalmente el universo de laburantes agremiables por la C.G.T.
Precisamente lo dicho líneas arriba fue la hendija por la cual se introdujo la Central de Trabajadores Argentinos (C.T.A.) en los comienzos de la década de los ’90. Enfrentó y confrontó con el neoliberalismo, interpeló a los sujetos laborales invisibilizados para la C.G.T (precarios, en negro, cuentapropistas, desocupados, entre otros) e incorporó la problemática de los derechos humanos, omisión “sorprendente” en el conglomerado sindical con sede en la calle Azopardo, dada la dolorosa historia argentina. Pero jamás pudo penetrar profundamente entre gremios industriales agrupando, en lo central, a docentes y trabajadores estatales. No puede omitirse una significativa paradoja: ambas centrales sindicales estuvieran “borradas” al estallar el modelo neoliberal en la gran pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001.

La aparición del Kirchnerismo impactó sin dudas en el conjunto del sindicalismo y ahondó las divisiones preexistentes aportando algunas novedosas. Del mismo modo que un sociólogo refería sentirse sorprendido porqué un gobierno realizaba sus ideas largamente soñadas, lo propio debía decir un sindicalista que defendiera una mejoría del nivel de vida para sus bases. Por cierto que no es forzoso ser k; pero si reconocer por vía práctica que el contexto generado por la ya casi década virtuosa iniciada en 2003 favorece indiscutiblemente a los trabajadores y toda oposición que pretendiere no ser perjudicial para los sectores subalternos debe partir de constatar y mantener lo ya logrado para, desde allí, construir más. De lo contrario, la confrontación cerril conduce a favorecer y alinearse con fuerzas económicas, políticas y culturales enemigas históricas de nuestro pueblo y favorables a la dominación imperialista.

Pero semejante afirmación choca con la historia de ciertos dirigentes gremiales que anclan su predominio en el empobrecimiento contumaz de sus propios afiliados. El Secretario General del Sindicato de Gastronómicos, Luis Barrionuevo, confeso corrupto que acompañó con más complicidad que entusiasmo las reformas neoliberales es un ejemplo. Pero tal vez el auténtico paradigma de un curioso sindicalismo anti-trabajadores sea el máximo kapanga de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales (U.A.T.R.E), Gerónimo “Momo” Venegas. Se trata de una organización gremial cómplice con el hecho que aproximadamente dos terceras partes de los trabajadores agrarios laboren “en negro”. Es decir, sin aportes para obras sociales, ni para sindicatos, ni para jubilación. No es casual que hayan sido los dirigentes más críticos con el kirchnerismo y que hubieren producido una ruptura en la C.G.T. durante el conflicto contra las patronales agrarias, alineándose en perspectiva tan anti-popular. La nueva C.G.T. azul y blanca nunca pasó de ser un sello fantasmal blandido por Barrionuevo, aunque algunos sindicatos de escasa significación lo acompañan. Por el contrario y demostrando un oportuno y colorido don de ubicuidad la mayor parte de los dirigentes cegetistas- que se embanderaron con algo más que entusiasmo en el latrocinio neoliberal- al llegar a la presidencia Néstor Kirchner se adaptó al cambio de época con vistosa y elegante petrofacialidad, aceitada por recursos brindados desde el Poder Ejecutivo. La C.T.A. comenzó a desgarrarse a comienzos del Kirchnerismo entre un sector afín al proyecto nacional y popular (conducido por Hugo Yaski) y otro profundamente refractario (lidarado por los estatales Víctor De Genaro y Pablo Micheli). Este último partía de un hecho cierto y objetivo: el incumplimiento de la promesa del reconocimiento formal y legal de la central. Pero a partir de allí desarrollaba una oposición frontal que desde una perspectiva “ultraizquierdista” lo condujo a alianzas con fuerzas opuestas a sus declamados objetivos. Hubo un tiempo en que inclusive se especuló con una posible reunificación entre la C.G.T. y la franja conducida por Hugo Yaski. Tales elucubraciones naufragaron… por la acción desplegada por Cristina Fernández de Kirchner.

En las elecciones presidenciales de octubre del 2011 el pueblo plebiscitó un rumbo político y económico con un porcentaje y una ventaja sobre sus perseguidores verdaderamente inusuales. No hay dudas de las dotes de estadista y conductora estratégica de la presidente. Pero nos parece que existe asimetría entre las virtudes recién referidas y sus opciones en términos de construcción política. En un acto masivo cuando Néstor Kirchner aún vivía ya se habían dejado sentir chisporroteos entre Cristina y Moyano, que se agudizaron en ocasión de construirse las listas para los demás cargos. El camionero fue uno de los heridos por el rayo de Júpiter del dedo presidencial, que le deparó una magra cosecha de legisladores bastante inferior a sus pretensiones. Mientras el secretario general de la C.G.T. mantenía algunas reivindicaciones “molestas” para el ejecutivo como un aumento en el piso de impuesto a los ingresos salariales y la generalización de las asignaciones familiares. La mejoría salarial hace que muchos trabajadores se hallan alcanzados por la referida gabela, pensada originalmente para grabar a cuadros gerenciales. Y desde cierto piso salarial no se cobran asignaciones familiares. Reclamos justos por parte de la central sindical, que podrían haber sido denegados argumentando las dificultades fiscales agudizadas por la crisis mundial. Otra alternativa pudiere haber sido intentar construir fuerza social para aumentar impuestos sobre los sectores poderosos, de modo de solventar el esfuerzo estatal necesario para satisfacer los reclamos cegetistas. Es preciso recordar como en el año 2008 el país se vio sacudido por la rebelión oligárquica contra la pretensión de cobrarles retenciones. Nadie puede resultar serio si exige mayores erogaciones al estado y a la vez no aporta para construir fortaleza política que permitiere allegar los recursos necesarios. La presidente- que ha dado respuesta parcial al reclamo a fines de enero de 2013) no intentó realizar una imprescindible reforma impositiva y, contrariando la tradición peronista, ni siquiera recibió a Moyano, aunque fuera para denegar sus reclamos.

En rigor, el liderazgo del camionero presenta, objetivamente considerado, dos inconvenientes palpables. Ellos son:
a) El sindicato de camioneros es un gremio de los servicios. Su centralidad es una rémora de los ’90, época de retroceso industrial. Desde que la C.G.T. se asumió como peronista, casi siempre la secretaria general correspondía a una entidad gremial manufacturera.
b) Moyano parece sintetizar más a los sindicatos de elevados ingresos que a todos los trabajadores. Faltó en el tiempo que conducía a una central (casi) unificada una acción decidida en favor de franjas laborales con ingresos profundamente deprimidos integrantes de su propia C.G.T.. Por no hablar del universo de laburantes precarios, en negro y otros que ni siquiera se hallan sindicalizados.
Lo dicho, con ser estrictamente cierto, no autoriza ni mínimamente lo que a nuestro juicio es un serio error de Cristina: la expulsión de Hugo Moyano del espacio nacional y popular. Las prácticas non sanctas del camionero no pueden ser pretexto. En la C.G.T. más proclive al gobierno nacional- llamada Balcarce por los plumíferos de la prensa canalla por ser la calle donde se emplaza la sede del ejecutivo nacional - nadie se parece ni lejanamente a la Madre Teresa de Calcuta, a frutillitas, al pequeño poni o a los ositos cariñosos.

Representación social y representación política:
Vandorismo y Ubaldinismo en el siglo XXI

Hugo Moyano es un dirigente sindical apasionado, visceral, temperamental; pero en nuestra opinión inteligente y racional. Virtudes que dejó de lado al percibir la tarjeta roja blandida por Cristina, que lo transformó en toro de lidia enceguecido. Perdió de vista dos cuestiones que han sido motivo de nuestro análisis en líneas precedentes. No es lo mismo (cualitativamente) la representación social que la política. En la propia historia del peronismo sobran antecedentes de dirigentes sindicales que se tiraron a la pileta de la lucha política… y se estrellaron con la ausencia de agua. Para ser sintéticos, el primero fue uno de los constructores del hecho fundacional del justicialismo, la manifestación proletaria del 17 de octubre de 1945, Cipriano Reyes. Poco después pretendió resistir una directiva de Perón y por ello pasó el resto de su larga vida sometido al ostracismo político. Cipriano ostentaba popularidad en cuanto dirigente gremial, pero la conducción política le correspondía a Perón y este no le resignaba a nadie el sitial de “primer trabajador”.
En los ’60 y con Perón en el exilio, Vandor quiso heredar para su provecho personal al movimiento peronista. Juguemos con el Lobo, mientras Perón no está, se podría haber cantado parafraseando la ronda infantil. El exiliado líder aplastó el intento del metalúrgico, pero nada hizo para obstaculizar su conducción sindical hasta la violenta muerte del gremialista. Quedó así muy bien delimitada la cancha: quién ejercía la conducción política y quién el liderazgo gremial. De hecho, la colaboración demostrada por Vandor con el dictador Juan Carlos Onganía- a cuya jura asistió en casa de gobierno- no puede dejar de señalarse que contó con conexiones con el exiliado en Madrid, que en los primeros tiempos de la “Revolución Argentina” realizó un par de declaraciones con expectativas para con el nuevo presidente.

Finalmente un cuarto de siglo después Saúl Edolver Ubaldini fue herido por el modo despiadado con que Menem durante su primer mandato le fraccionó la C.G.T. perdiendo el cervecero la mayor parte de los sindicatos; además de los más significativos desde el punto de vista industrial y numérico en afiliados. La maniobra era una precondición para el rumbo neoliberal que el riojano comenzaba a transitar: la pérdida de conquistas laborales y la liquidación por debajo de precio de remate del patrimonio nacional eran irrealizables sin complicidad sindical. Ubaldini en las primeras legislativas posteriores al triunfo del farandulesco presidente encabezó una lista que pretendió agrupar al peronismo que caracterizaba (ingenuamente) a Menem como liberal antiperonista. Pero su escuálido 1% frente a los casi 50 puntos del justicialismo oficial demostró de que lado quedaba el (por entonces) vero peronismo y refrendó la ley de la política que aquí tratamos de ilustrar: la diferencia cualitativa entre la representación social y la política. Luego Ubaldini vegetó un cierto tiempo en la política nacional como diputado nacional brindando al Duhaldismo una cara presentable con pasado de lucha. Otro histórico del sindicalismo y la resistencia, Andrés Framini, adornó con su nombre y prestigio de luchador las listas del macrocéfalo de Lomas de Zamora. El extravío de la brújula política lleva a honestos luchadores a convertirse en mascarones de popa para proyectos profundamente perjudiciales para los sectores populares.

Sólo Evo Morales en Bolivia pudo dar el enorme salto en calidad de pasar de líder social a presidente en un proceso de transformaciones inéditas, que lleva más de una década de construcción y más de un lustro de hegemonía política muy difícil de derrotar. Ni siquiera el brasileño Lula da Silva puede ser tomado como ejemplo, ya que su trayectoria como dirigente sindical fue muy corta y exigua. En rigor el P.T. más que un partido obrero y de izquierdas es la expresión de una muy curiosa coalición conformada por los sectores más pobres del país, la clase obrera industrial y las fracciones de la burguesía más lúcidas; estas últimas muy conscientes del raquitismo de las fuerzas políticas afines a su condición de clase, tanto en proyecto como en dimensión nacional. La formación política fundada por Lula es prácticamente el único aparato electoral con alcances en todo el vasto territorio brasileño. Concluyamos estas consideraciones con una constatación que nada casualmente es omitida y escamoteada por el pedorreo mediático derechoso: la inmensa mayoría de los afiliados al sindicato de camioneros “banca” sindicalmente a Moyano, pero políticamente vota por Cristina. Los trabajadores conocen a la perfección que propuesta política los favorece y cual los perjudica ostensiblemente.

El otro aspecto que la “ceguera” de Moyano omitió fue el hecho que todo dirigente sindical- por el contrario de Ubaldini en su etapa de “esplendor”- debe analizar las consecuencias políticas de su accionar. De modo que la pregunta no es si debe hacérsele o no una huelga al gobierno presidido por Cristina. La cuestión es si desgastar al ejecutivo favorece a los trabajadores o a sus enemigos históricos. Anticipamos nuestra respuesta favorable a la segunda opción y en el siguiente apartado desarrollaremos los correspondientes argumentos.

2001. 19 y 20 de diciembre. 2012
Segundas partes no es que no fueron buenas,
resultaron casi grotescas

Repitamos una consideración anterior: la expulsión de Moyano- en nuestra opinión- fue un error de Cristina. Pero producida la situación el despeñadero transitado por el camionero fue su propia responsabilidad, acicateado por el quite de recursos (y favores políticos) propiciado desde el ejecutivo nacional. Por otra parte en la interna peronista, la madre de todas las batallas, pasó a jugar de modo protagónico en el bando de lo más retrógrado del justicialismo. En lo sindical, selló una alianza con impresentables, como los citados Barrionuevo y Venegas, y desde allí cargó… contra la pobreza. Es innegable que subsisten bolsones de pobreza indignantes, dentro de un contexto general de amplia mejoría para los sectores postergados. Y hay una cuestión mucho más sutil y compleja además. Las franjas sociales que hemos mejorado nuestra condición económica y material en la década kirchnerista, luego demandamos nuevas mejorías y hasta puede ser percibida una situación de no pobreza (cuantitativamente considerada) como si lo fuera. Quién accedió a un “piso” de derechos y beneficios lo percibe como algo natural y demanda ampliarlos constantemente. Pero aliarse con Barionuevo y Venegas es hacer coalición con quienes son parte consustancial del problema y jamás pueden hacer aporte alguno a la solución. Moyano representa a los trabajadores camioneros frente a las patronales y empresarios del sector conocen su consecuencia en la defensa de sus representados. Y hasta se halla en disputa la representación del conjunto de los asalariados; ya que existen dos C.G.T.. Pero Venegas es un personero directo de la oligarquía terrateniente contra los trabajadores rurales y embiste contra el gobierno que ha generalizado las jubilaciones para aquellos laburantes que no pudieron realizar sus aportes. Entre ellos, peones rurales que han dejado su vida expoliados de sol a sol… y en negro. Coaligarse con tales elementos para combatir la pobreza equivale a defender la integridad corporal de los niños con estandartes como el padre Grassi (o cuanto sacerdote pedófilo pululare por el mundo), el occiso Michael Jackson y el bambino Veira. Así Moyano dispuso un paro general… desde los estudios de T.N. (grupo Clarín). Se trata de una empresa que incumple los derechos constitucionales correspondientes a los trabajadores de organizarse sindicalmente. El camionero “omitió” en la ocasión hacerse eco de esa larga lucha de los empleados de Clarín por sus derechos gremiales. Por otra parte, no puede ignorar que se trata de un grupo empresario que apoyó a la dictadura a cambio de suculentos y sangrientos negocios, lucró con el Menemismo y lavó sus deudas durante la presidencia de Duhalde “volcándolas” sobre un pueblo entonces hambreado. El cuadro de sus nuevos aliados mediáticos lo configuraban los medios de la derecha que siempre lo defenestraban y pasaron a analizarlo como si fuera “rubio y de ojos azules”. Olvidaba así las enseñanzas del propio Perón quién siempre decía: “yo todos los días leo La Nación (diario que expresa orgánicamente a la oligarquía terrateniente y al gran capital, aclaración nuestra) y me paro inmediatamente en la vereda de enfrente”. No se puede favorecer al pueblo aliándose con sus enemigos históricos, quería decir con las palabras citadas el general- nada casualmente- profundamente admirado por Hugo Rafael Chávez Frías.

Así el 19 de noviembre se hizo el primer paro general contra el gobierno de Cristina. Secundaba a Moyano Pablo Micheli, secretario general del otro gajo en que quedó dividida la C.T.A. El mencionado dirigente no parece extraer enseñanza alguna de las fuerzas que se caracterizaron por un antikirchnerismo bobo, como por ejemplo el Partido Obrero. En el año 2005, desesperados por diferenciarse por izquierda del ejecutivo nacional, concurrieron a una marcha de las impulsadas por el falso ingeniero Blumberg bajo la consigna que “200.000 personas no pueden estar con la derecha”. El profesional trucho de marras dijo en la ocasión “los derechos humanos no son para ustedes, son para los delincuentes” recibiendo una atronadora ovación de sus seguidores. Tal vez allí los ingenuos militantes troskosaúricos pudieron por un momento meditadar sobre la posibilidad que la derecha movilice masas con inocultable entusiasmo y velas blancas; pero fieles a una práctica de casi medio siglo, no realizaron autocrítica alguna por tan grotesca intervención. ¿Será casualidad que es tan frecuente encontrar en los periódicos de los partidos de izquierda troska los mismos contenidos que rebuznan los economistas neoliberales y profecías nunca cumplidas (crisis y dispersión del kircherismo)?. Vilma Ripoll y su (raquítica) fuerza, Pinedo Solanas y sus (muy escasos) seguidores, Humberto Tumini y sus liebres del sur o el narcosocialismo binnerista son diversos ejemplos del abismo político al que conduce el antikirchnerismo irracional, que de tan bobo se vuelve cómplice de la reacción.
En cuanto a Micheli, se trata de un dirigente tan desflecado en representación social (varias seccionales de su sindicato, la Asociación Trabajadores del Estado, A.T.E., lo han desautorizado en su accionar y la C.T.E.R.A. el otro gremio fuerte de la central pasó a la fracción opuesta) como ridículo en su aspecto. Su estilista capilar (¿responderá a alguna tendencia sindical opuesta?) lo presenta con un alisado en sus otrora rubios rizos, opuesto por completo con la estética y un teñido de tonalidades cópricas que le resta seriedad y credibilidad. Tal vez por ello no se destacó lo suficiente una declaración suya prometiendo una guerra nuclear contra el gobierno nacional, si no se daba satisfacción a las demandas de los huelguistas. Tampoco se lució cuando quiso subestimar e ironizar acerca de ciertas acusaciones del gobierno hacia los movilizados en los dos cacerolazos “espontáneos” organizados por fracciones medias y altas enroladas con el neoliberalismo y la reacción. Desestimó Micheli que fueran “destituyentes”, cuando en realidad el adjetivo popularizado por los intelectuales de Carta Abierta es insuficiente para retratar y sintetizar el racismo, la condición golpista, la intolerancia, la exaltación vocinglera hacia el femicidio, la violencia verbal y física sufrida por diversos periodistas (inclusive el autor de esta nota) junto con el culto a la muerte exhibidos por los sonoros vociferantes anti-k.

La curiosa huelga tuvo más repercusión en los massmedia de la derecha que en las plantas industriales. No se registró disminución de la demanda de energía durante toda la jornada, debido a que la actividad manufacturera no se detuvo. Su principal fuente de efectividad fueron los bloqueos (piquetes) en rutas, caminos y accesos; por lo cual el universo de huelguistas se concentró en los trabajadores administrativos de clase media. La medida de fuerza culminó con una cierta movilización en la que los sindicatos convocantes contaron con la siempre gentil colaboración de ciertos agrupamientos de izquierdas y militantes PRO en extraña alianza contra natura. Por lo demás, la ciudad de Buenos Aires pareció transitar más un bucólico feriado que una épica jornada de lucha proletaria.

Si bien los dirigentes se mostraron envalentonados por los resultados de la huelga general, el magro resultado de la misma no les permitió repetirla, convocando a una concentración sin cese de actividades en el mes final del año. Pero lo sucedido el 19 y 20 de diciembre- en nuestra opinión- retrata claramente que el conjunto de dirigentes sindicales mencionados se halla comprometido- más que en cuestiones reivindicativas- en un intento de desestabilizar al gobierno nacional, habida cuenta que por mecanismos convencionales resulta imposible vencer al proyecto popular conducido por Cristina.

La maniobra contemplaba una grosera deformación: equiparar la concentración convocada para el 19 de diciembre con la jornada acaecida once años antes que puso fin al predominio neoliberal en la Argentina. La escuálida concurrencia puso de manifiesto la pérdida de fortaleza, no sólo política de los convocantes. También evidenció la merma en la representatividad social de los organizadores mencionados. Ni siquiera la prensa furibundamente enemiga del proyecto nacional y popular pudo disimular los hechos incontrastables que mencionamos. Tal vez todo ello influyó para que el día 20 de diciembre se realizaran saqueos en diversas ciudades. La comprobada presencia de delegados del sindicato de camioneros (con sueldos de al menos 10.000 pesos) en la ciudad de Campana, de punteros muy visibles de la derecha peronista y de otros referentes políticos; por ejemplo, ligados al intendente de San Carlos de Bariloche, Omar Goye, por ello suspendido en sus funciones, quién notificó a los medios del grupo Clarín de los saqueos antes que las robinsoneadas se produjeran, en la organización de las acometidas contra supermercados demuestra que la pobreza que aún sufren muchos compatriotas no fue la causa principal y se intentó revivir el caos de fines del 2001. La saqueocracia pasó así a ser la fase superior del vandorismo y del ubaldinismo. O una forma peculiar de sindicalismo del siglo XXI. Por cierto que, subrayemos, en el marco de un plan de desestabilización ideado, conducido y liderado por los grandes medios reaccionarios.

Dejemos para terminar el cuadro y antes de pasar a mínimas conclusiones un breve comentario de dos declaraciones realizadas ya en 2013, poco antes de cumplirse un mes de los últimos sucesos comentados. El ex ministro de economía de Duhalde y Kirchner y frustrado candidato a la presidencia por la U.C.R. en el 2007, Roberto Lavagna, denunció fraude en las elecciones de octubre del 2011. Además de la total ausencia de pruebas y nula seriedad de sus dichos, al tardío denunciante le faltó definir si el verdadero triunfador resultó Jorge Altamira o su competidora por el último sitial Lilita Carrió. Pero en rigor se trata de una intervención siniestra en la actividad política, que marca a las claras que el economista pese a su promocionado auto-elogio como cultor de modales sutiles y refinados (florentinos) no pasa de ser un simple y pálido operador de un dirigente de una decadencia más profunda que las fosas de Mindanao: Eduardo Duhalde. La otra intervención correspondió a un personaje de la picaresca nacional, un curioso dirigente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, que carece de industrias porqué vendió su empresa en los años del predomino neoliberal. Muy suelto de cuerpo advirtió que los sindicatos deberían restringir sus demandas salariales; ya que de no hacerlo se estaría reconfigurando un escenario social similar al desencadenado durante el rodrigazo (primer intento en la Argentina de aplicar purgantes neoliberales) en junio de 1975. La disputa- como se ve- busca desestabilizar al gobierno mediante intervenciones de carácter perlocutorio (es decir, crear hechos desde el lenguaje) y no vacila en recurrir a los métodos más desleales y repugnantes que imaginarse pueda.

Conclusiones.

1) Pese a las dificultades provocadas por la crisis mundial el gobierno mantiene un rumbo correcto y alta aceptación, particularmente entre los sectores populares. Si no se desea apoyarlo, es preciso no debilitarlo favoreciendo a las derechas, habida cuenta que la opción real en la política concreta en la Argentina de la etapa es Crsitina o el neoliberalismo.
2) La ruptura entre Cristina y Moyano parece haber llegado a un punto no retorno. Pero la historia demuestra que en el peronismo lo imposible se vuelve factible una y otra vez. En especial el camionero debe reflexionar y aceptar que desestabilizando al modelo industrialista que recuperó la negociación paritaria, inscribió a la Argentina en el bloque de países latinoamericanos que pugna por la definitiva independencia y amplió los derechos de los trabajadores (entre muchos otros rasgos que favorecen a los sectores populares) no podrá defender ni a sus afiliados ni a los demás sectores sindicales. Con el modelo de Biolcatti, Magnetto, Barrionuevo, Venegas no habrá mejores conquistas para los trabajadores, sino más bien todo lo contrario.
3) Por otra parte, las posibilidades de Moyano de convertirse en dirigente político electivo son menos factibles que el PRO de Mauricio Macri tome un conjunto de medidas que favorezcan a los sectores populares. Que lo ensalcen los medios que hasta hace poco lo vituperaban no ha logrado reducir mínimamente su profunda imagen negativa.
4) La alianza con los Barrionuevo, Venegas o Micheli es peor que el famoso “abrazo del oso”. Es el apretón de una ballena que te sumerge en lo más hondo del mar.
Las Toninas. Del 12 al 31 de Enero de 1913.

*raulisman@yahoo.com.ar
Docente. Escritor.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
Columnista del noticiero del canal Señal oeste
Colaborador habitual del periódico Socialista El Ideal.

CARLOS BOZZI, PLAYA "LUNA ROJA" Y MATRIMONIO MASACRADO 1978


Por: José Luis Ponsico (*)

En menos de una semana se reabrió el doloroso tiempo de represión en Mar del Plata. Los´70, el golpe militar y más de 200 "desaparecidos" -crímenes de "lesa humanidad"- en una ciudad de 400 mil habitantes. Por entonces. Cuando el verano ubica a "La Feliz" en el centro de la escena, otra vez la historia se escribe con sangre.


Primero la detención de dos ex militantes de la CNU en Palma de Mallorca, Beatriz Arenaza y Daniel Ullúa, de la organización paramilitar Concentración Nacional Universitaria. En tanto, siguen prófugos dos genocidas, Fernando Delgado y Eduardo Ullúa, hermano del anterior. Quizá, los más feroces represores de acuerdo a la amplia prueba presentada en tribunales marplatenses.

Ahora, identificaron al matrimonio asesinado en playa "Luna Roja", 1978: profesor y veterinario Ricardo Alberto Téllez, 34 años y esposa Antonia Margarita Fernández, docente, profesora de educación física. El departamento provincial de Antropología forense brindó el informe sobre restos (identificados) del matrimonio asesinado. Hace 35 años la violencia remitía al terror.

Brutalmente, con explosivos, playa "Luna Roja", título del libro del abogado Carlos Bozzi. Editado hace más de seis años. Ahora reeditado. El autor es abogado laboralista, uno de los sobrevivientes (julio del´77) de la trágica "Noche de las corbatas". Seis letrados asesinados.

La recopilación de la mayoría de los casos de secuestros entre 1976 y 1981, los años de la tragedia política. Aunque en rigor, desde diciembre del´71 con el crimen de Silvia Filler, estudiante de Arquitectura, Mar del Plata vivía -como nunca- la confrontación política.
Es el comienzo de la "instalación pública" de la CNU.

 Todo indica que para la fecha del crímen del matrimonio (agosto´78) más de 400 militantes mujeres y hombres, causas populares entre secuestrados y quiénes se iban de la ciudad. "No estaban dadas la condiciones" se ´puede inferir para lo que aludía el régimen: "caídos en los enfrentamientos con subversivos" según los diarios.

Hoy, plena temporada veraniega con miles de turistas como todos los años, vió reabierta una vieja herida de los años´70. Esta semana medios locales dieron cuenta por investigación de un equipo de antropología forense forense la identificación de un matrimonio asesinado mediante explosivos. Uno de los horrores en tiempos de la dictadura genocida.

Mar del Plata, de 1971 a 1976/77, vivió real transformación política de la ciudad,observada esencialmente turística. Un escenario de escasa lucha política, donde "no pasaba nada" -gobiernos socialistas, dirigentes lugareños, vecinales- en los´40, 50 y parte de los´60, pasó a ser a uno de los sitios de mayor confrontación ideológica.

Socialismo y prestigio. Del mítico Teodoro Bronzini, tres veces jefe Comunal -antes del primer peronismo- y hasta la sucesión del también socialista Jorge Raúl Lombardo, en el´58. Hasta el golpe militar que derrocó al Presidente de la Nación, Arturo Frondizi, marzo del´62.

En la dictadura, "una ciudad ocupada", coincidieron testigos de los Juicios por la Verdad Memoria y Justicia marplatense. Las detenciones de Beatriz Arenaza y Daniel Ullúa, ex militantes de la CNU. Concentración Nacional Universitaria y prófugos de la justicia federal.

Ahora la ciudad -una parte- revive la tragedia de los´70. Las Universidades locales creadas en el´65. La privada, Universidad Católica, habilitada a fines del´67 tuvo un escenario fuertemente politizado: en el´ 68 y 69 se aludía a "30 cuadros militantes de la temible CNU", se decía.

Esto es: Concentración Nacional Universitaria, origen "nacionalista y católico", describían quiénes emulaban a uno de sus fundadores, el profesor Carlos Di Sandro, en Universidad de La Plata. Aquí, los abogados y seguidores, Ernesto Piantoni y Eduardo Cincotta. Entre 1965 y 1970, Gustavo Demarchi estudió en los claustros platenses.

Adquirió notoriedad en su regreso, 1971. MIembro del consejo académico de la Universidad estatal y abogado del SUPE. en 1975 el gobierno de Isabel Perón lo nombró Fiscal Federal. Piantoni fue asesinado a fines de marzo del´75 -un comando presumiblemente guerrillero, aunque ninguno de la época se lo adjudicó- y Cincotta murió de cáncer hace dos años.

Demarchi juzgado por el Tribunal Oral de la Cámara Federal en el marco de los juicios por la Verdad. Memoria y Justicia marplatense, Demarchi -preso en Unidad Penal de Marcos Paz- quedó imputado por distintas causas que concluyeron en "crímenes de lesa humanidad" y no hubo acción del Ministerio Público.

Uno de sus herederos, catedrático Bernardino Montejano, profesor de Derecho Natural en la Facultad de Derecho (Universidad Católica) de Mar del Plata orientó a una generación de militantes. De Santo Tomás de Aquino a la lucha armada.

La mayoría de sus militantes en el origen platense habían pasado por el duro movimiento "Tacuara", cuño rosista -por Juan Manuel de Rosas, "mazorquero"- y pasaban a la cachiporra y los palos cuando las discusiones subían de tono.

Del otro lado, marxismo universitario, remitido a los efectos de la revolución cubana y la guerrilla vietnamita -repaso histórico por la reciente visita de la Presidenta de la Nación a la ex Indochina- derivaba en componentes -también "duros"- de la izquierda combativa.

Desde el crimen de Silvia Filler, diciembre´71 a la dictadura genocida, la ciudad de "los lobos marinos, la Bristol y alfajores" mutó en un claro escenario de tragedia y de muerte por la violencia política. Atentados, crímenes políticos y represión

Amílcar González fundador del Peronismo de Base, secretario general del Sindicato de Prensa desde 1972 hasta su secuestro el 25 de marzo del´76, el 23 de abril´2001, denunció a miembros de la CNU que intervinieron en su detención, cautiverio -torturado brutalmente- y dado "por muerto" en la Seccional Cuarta de Policía local.

Más de la mitad de ellos, estudiantes universitarios.Ninguno con antecedentes de haber participado en la guerrilla urbana. Muy pocos marplatenses que hayan estado en Cuba. Recibiendo "entrenamiento", como se decía antes del`76. Al cabo, una masacre.

No fue una masacre colectiva consecuencia del exterminio a partir de un hecho solo. Fue un fino plan de la "Inteligencia" política elaborada por la CNU. donde la organización paramilitar colaboró abiertamente con el GADA 601, Grupo de Artillería Antiaérea

El coronel Alberto Pedro Barda, jefe militar, especie de Ramón Camps, militar genocida que curiosamente se quedó con todo el Poder, al promediar el´77, cuando se hizo cargo de la Policía Bonaerense y por lo tanto la CNU. en Mar del Plata fue cediendo el dominio de la acción denominada "anti subversiva".

La llegada de "la bonaerense" como grupo represor se comprobó mucho después. En julio del´77 la veintena de paramilitares procedieron a una "razia" de sangre: "La noche de la corbatas", del 7/7/77. El endurecimiento de la policía de Camps derivó en la persecución y asesinato de los abogados marplatenses.

Cinco abogados laboralistas asesinados: Norberto Centeno peronista ortodoxo, preso político Plan CONINTES Conmoción Interna de Estado tiempos del gobierno de Arturo Frondizi, 1960) Jorge Candeloro, Tomás Fresneda, también su esposa; Manuel Arestín y Raúl Hugo Alaíz reconocidos militantes de izquierda fines años´60. Estaban amenazados. Luego, victimas de la represión

Un año y tres meses más tarde al golpe militar y entronización de la dictadura genocida, la policía de Ramón Camps secuestró a todos. Las suposiciones eran que Barda, la CNU -como Inteligencia del Ejército- no los tenía como objetivos a los citados letrados.

En suma, el general Camps pensaba distinto. Más de 200 crímenes de lesa humanidad. Un horror marplatense.


(*) Columnista de la agencia Télam

Después del secuestro de Amílcar González, el autor de la nota fue despedido del diario La Capital y la agencia Télam.

Más tarde allanado su domicilio. Se radicó en la Capital Federal. Volvió a la militancia política y gremial.

En 1984 elegido secretario gremial del Sindicato de Prensa, filial Capital.

LA VIEJA COSTUMBRE DE LOS FACHOS DE PEGAR, REPRIMIR, DAR PALOS, DOBLEGAR, SOMETER, ETC


*Por Comando Megafon


Qué tal cumpas! Para seguir con el hilo de la conversación hoy nos dedicamos al hermano ideológico del dúo Casal&Mancuso, el Procesado Macri. En la foto los muchachos de Maurizio en acción durante la represión en Parque Centenario, hace 3 días.

El Comando Megafón buscó y encontró un buen informe detallado de la violencia desparramada a diestra y siniestra que cada tanto aplica la Metropolitana, esa patota cuyo Capo original la estaría viendo por TV desde la cárcel de máxima seguridad de Marcos Paz. El Comando Megafón se refiere al "Fino" Palacios, ¿se acuerdan muchachos? ¿Y del espía Ciro James? Eran otros tiempos, el Procesado afinó un poco la puntería, pero no mucho, van a ver.

Aquí el relato:

A las 5 de la mañana del 28 de enero los vecinos del Parque Centenario escucharon los primeros gritos. “Pará hijo de puta, esas son mis cosas. Pará, pará, que es todo lo que tengo”. Y después de los gritos, el llanto. Nuevamente el silencio. Al menos por un rato. La Metropolitana había empezado a ejecutar el plan de tapiar el parque por sus residentes estables: echar a los homeless a patadas, tirar sus pertenencias a la basura. Era apenas el principio.

Al rato, los camiones y las cuadrillas del Gobierno de la Ciudad ya habían arrasado con los puestos de la feria, la huerta comunitaria y un horno de barro de la asamblea barrial. Para las 6:30 de la mañana, chapas y maderas mediante, Parque Centenario se metió de cabeza en el proceso de modernización. El paso 1: terminar de enrejar sus alrededores. El parque, el único espacio verde de la zona, seguía el mismo proceso que la Plaza Constitución, el que seguirán Parque Lezama y Plaza Flores: convertirse en un espacio enrejado.

Rejas para todos. Julieta es vecina de Caballito desde la infancia. Forma parte del Espacio-Asamblea de Parque Centenario No a las Rejas desde su creación, mucho menos popular y convocante, hace 6 años en el momento en que el gobierno porteño decidió enrejar la mitad de la plaza. Julieta dice sentirse parte de una estafa. Dice: “Nosotros queremos que el parque sea seguro, pero para eso no necesariamente tiene que haber rejas. Hace 6 años lo renovaron: costó 16 millones de pesos. Pero la única parte que mantenían, que regaban, que se encargaban de limpiar, era la parte enrejada. Me cansa ver como dibujan números”. También dice que prometieron un parque modelo y sólo mantuvieron la reja bien pintada. Que para septiembre del año pasado, cuando las rejas se empezaron a extender a todo el parque, la asamblea empezó a hacerse masiva, a ganar lugar en los medios.

Julieta cuenta que fueron a ver a las autoridades comunales para pedirles una explicación. “Nos reunimos con Marcelo Iambrich, jefe de la Comuna 6, para pedirle una copia del proyecto por el cual se iba a enrejar el parque. Queríamos que nos certificara que respondía a pedidos de un grupo de vecinos. O saber quién lo había determinado. Nos dijo que no sabía nada”.

-¿Nada? El edificio de la Comuna 6 queda enfrente a Parque Centenario.

-Claro, ¿Cómo no vas a saber nada estando enfrente del parque? Ese tipo forma parte del mismo gobierno que ejecuta el proyecto de enrejar todo ¿No va a saber?. Esto no se soluciona con más rejas, cámaras y policías. Sino con otro tipo de política hacia la ciudad en vez de vaciar todo lo público o enrejarlo.


El caballo del comisario. Con las rejas como un hecho consumado, los vecinos se reunieron en el mástil del parque a las 6:30 de la tarde. Julieta llego algunos minutos después de las 7, junto con buena parte de la masa de los asambleistas que había preferido salir cuando el sol fuera un poco más piadoso. La asamblea es apenas un nombre para un colectivo bastante heterogéneo: hay vecinos que usan el parque con el perro, corredores, feriantes, gente que va con sus hijos, artistas callejeros.

“La asamblea decidió hacer un corte en Marechal y Díaz Velez para visibilizar nuestro descontento. No había, no ví, ningún Policía Federal. Sí había de la Metropolitana, montones, desde la mañana. También había oficiales de civil. Muchísimos camiones con los Guardias de Infantería dentro. Estábamos a punto de votar cuando se desmadró todo. Uno de los chicos que estaba en la asamblea, que había sido desalojado del parque, empezó a discutir con un policía de civil. El oficial le sacó la mochila y la tiró del otro lado de la tapia. La gente se terminó de sacar y se desató la furia”, cuenta Julieta. Algunos chicos empezaron a arrancar las chapas y las maderas. A medida que cayó la tapia fue apareciendo, como en un truco de magia, la Guardia de Infantería de la Metropolitana. Aparecieron los gases, las balas de goma.


Cuando empezaron a caer los chapones, los manifestantes descubrieron que atrás estaba la guardia de infantería. En los alrededores estaba lleno de camiones con la infantería adentro. Dice Julieta: “La policía, obviamente, apeló a sus métodos: tiraron balas de goma y gas pimienta”. La escaramuza duró hasta la medianoche y terminó con varios heridos y al menos 5 detenidos que fueron trasladados a la Comisaría 11ª.

Cuando Julieta volvía a su casa a las 12 de la noche, no le extrañó ver a los corredores, la gente con los perros, las parejas adolescentes, los homeless. Todos daban vueltas como perdidos por los alrededores del parque tapiado. Dice que pensó: podrán llenar el parque de policías. Pero la calle siempre va a estar repleta de vecinos.

Los muchachos de Cosecha Roja hicieron el informe.

Las fotos son de Sergio Santillán


Che, acá tienen para ver quién es el democrático Procesado y sus payasos de la Metropolitana reprimiendo a los vecinos.



Ahora miren quién es el nene designado Subjefe de la Metropolitana


"Todos los caminos conducen a Roma" ¿Qué tal? qué basural no? y siempre en alguna esquina aparece El Padrino y a su lado el mafioso Ritondo. Una banda de delincuentes!!

Chau muchachos, busquen los datos del Dogor Pedace, pedace de HdP!!!!

¡Viva Perón, carajo!

USINA DE MEDIOS Y TRAMA AUDIOVISUAL MANIFIESTAN

Usina de Medios y Trama Audiovisual manifiestan su más enérgico repudio a la decisión ilegal, antidemocrática y discriminatoria del gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel de La Sota, de “clausurar” tres antenas de Televisión Digital Abierta por considerar que se trata de una política reactiva al rol activo del Estado y contraria a los derechos a la comunicación consagrados en el Pacto de San José de Costa Rica.

Como iniciativas del movimiento cooperativista y mutualista, Usina de Medios y Trama expresan su preocupación con que la política implementada por la administración cordobesa contra los vecinos de las localidades de Río Cuarto, Leones y Villa María, y subyacentes, se extienda a las antenas instaladas en Villa Dolores y Malagueño.

Cabe destacar que a pesar de haber instaladas 70 antenas de todo el país, el de De La Sota es el único gobierno que ha implementado de forma ilegal, antidemocrática y discriminatoria esta decisión en contra de los intereses populares de 400 mil vecinos y en favor de una empresa privada que, casualmente, es la única que se niega a cumplir la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Las cooperativas y mutuales de todo el país somos víctimas de las políticas monopólicas del Grupo Clarín, que mediante Cablevisión impide la libre competencia en las localidades de todo el país.


Gentileza de: Marcelo Rodriguez

"LA FILOSOFÍA DE SEL UN TROGLODITA"


*Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

Lo que sigue fue escrito por aquellos días, cuando el Pro nos asombraba con la noticia de que el papanatas de Miguel Del Sel iba por la gobernación de la provincia de Santa Fe. Parece lejano, parece una gran burla del destino. Hoy, nos damos de bruces con la realidad: ¡El tipo que casi gana una gobernación de provincia es un troglodita!

El impetuoso final de este escrito, que viene después de lo que pretende ser una rigurosa reflexión, se confirma. Después de los agravios y de las excusas y explicaciones que dejan que desear… ¿Qué se hace con esto? ¿Quién se hace cargo de esto?

A este escriba de vacaciones le cuesta arrancar. Las circunstancias, no obstante, lo obligan a sentarse a la computadora para escribir algo. Pero de vacaciones al fin prioriza el descanso por lo que decide acudir al viejo y famoso refrito.

Dejo aquel viejo escrito a consideración del lector. Volveré sobre el tema cuando pueda salir del asombro y el espanto, cuando pueda aquietar mi mente y volver a la calma para no caer yo también en el exabrupto. Por ahora, rescato eso que escribí casi proféticamente bajo el título “Sel o no sel”:
“Un espectro se cierne sobre la Argentina: el espectro de la boludez” (Yo, cronista impostor, parafraseando al gran Marx)

Zhuo Jun es, sin lugar a dudas, el tipo más paciente y parsimonioso que este cronista conoce. Llegado de China hace ya más de tres décadas, Zhuo consiguió abrirse paso en la jungla occidental gracias a su sapiencia del arte de la acupuntura. He visto tipos entrar doblados a su consultorio y salir estilizados. Pero además, mi oriental amigo era todo un filósofo lleno de sapientísimos conocimientos con el cual cualquier charla podía extenderse por horas.

Fui a visitar a Zhuo con una tonta excusa, preguntarle acerca del cuidado de las horquideas, y con la clara intención de perderme en otra fantástica charla de horas sobre cualquier cosa. Mi amigo es un excelente narrador de historias y un implacable analista de la realidad social, dos cualidades fantásticas que ya traía de su país natal pero que fue explotando y perfeccionando cada vez más gracias a su fluido contacto con mundo porteño.

Llegué a las tres y encontré que mi querido amigo se devanaba los sesos por comprender los principios de la lógica formal antes de introducirse de lleno en el estudio de la lógica proposicional vaya a saber con qué objeto. Por allí un texto, creo que era el Gamut, por allá un módulo de ejercicios, el manual de una cátedra de Pensamiento Científico del CBC de la UBA, todo mezclado con un diario en el que había subrayado y escrito un conjunto de anotaciones sobre un artículo acerca de la candidatura de Miguel Del Sel a Gobernador de Santa Fe más papeles hechos un bollo y tirados por todas partes.

Caí justo, según dijo, para la explicación. Maldije el momento en un lunfardo feroz que él puede entender. No iba a visitar a ningún amigo para seguir enajenado con la epistemología. Aceptó el reproche y prometió dejarlo todo para otro momento no sin antes contarme lo que le pasaba.

¡Qué admiración me despierta este tipo! Se había puesto a retomar la lógica porque tenía una serie de problemas filosóficos que demandaban, según su punto de vista, el conocimiento fino del cálculo y demás cuestiones. Como sea ahí estaba con la lógica del CBC o algo similar. Me contó que se confunde una y otra vez porque no puede entender los principios de identidad, no contradicción y tercero excluido algo que va tan en contra de su antiquísima y riquísima cultura en la que la cosa pasa por el yin y yang por la lucha de los opuestos. En efecto, la dualidad Yin y Yang describe las dos fuerzas opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas según la cultura oriental. Cada cosa o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De que no exista la quietud y todo este en continua transformación. Las decisiones que parten de análisis que paralizan todo, que parten de cuestiones sincrónicas, son difíciles de comprender para alguien tan imbuido de esta cultura.

Desde la mirada de Zhuo lo que existe, existe en permanente cambio y devenir, cambio signado por la lucha de los opuestos. Esto de que si algo pasa entonces pasa otra cosa, la causalidad occidental de antecedente y consecuente, lineal y férrea, siempre funcional a una conciencia calculadora e instrumental; todo esto, digo, quedaba lejos del horizonte cultural de mi amigo a pesar de su eximia capacidad por comprender al argentino medio y relacionarse con él. Zhuo quería abordar un problema con herramientas lógicas formales. El supuesto implícito era que ellas permitirían una mejor comprensión de la cosa.

Zhuo había caído en la cuenta de por qué le costaba tanto comprender el artículo sobre la designación de Del Sel dentro del Pro para competir por la gobernación de Santa Fe. Le faltaba dominar la lógica y los principios, no podía comprender el pensamiento calculador occidental. Concretamente, no comprendía por qué si Del Sel quería lanzarse a gobernador tenía que indemnizar a sus ex compañeros artistas del grupo Midachi ni nada relacionado con los argumentos que este tipo daba en el diario y en la tele acerca de por qué ser gobernador o cómo serlo. En sus propias palabras y medio en chiste, medio en serio, Zhuo Jun decía: “Este personaje me está volviendo chino”.

Le expliqué a mi amigo cuál era mi posición al respecto. Le dije que hasta para un epistemólogo formado en la filosofía analítica es difícil entender a estos personajes si lo que se pretende es seguirles la lógica por separado del contexto que los nutre y les da vida. Señalé a mi amigo lo loco que era esto de que pensara que con la lógica podría comprender las decisiones de Del Sel, porque esa era una forma muy occidental de proceder. Sus treinta y pico de años aquí lo habían comenzado a impregnar de occidentalismo (para mal o para bien, no lo sé). Le subrayé el hecho de que entrar en la mente de Macri y Del Sel implicaba correrse de la lógica, de nuestra lógica y penetrar en los nubosos paisajes del sentido común más ramplón y calculador. Le expliqué que la concepción que el Pro tiene de la política no es la del compromiso por un futuro mejor, por cambiar el mundo desde una praxis transformadora y cuestionadora de lo dado sino más bien una política que naturaliza y reproduce el statu quo basada en que los problemas se resuelven aplicando una técnica y que los diagnósticos surgen de buenos estudios de mercado y que convencer es aplicar una buena estrategia de marketing, la empresa y sus clientes y no praxis y compañeros ciudadanos.

Zhuo agradeció pero manifestó su intención de seguir tratando de comprender este hecho puntual de la política contemporánea y la política en general, una materia para él aun pendiente, una cuestión que había recobrado interés para él y su familia durante estos últimos meses.

Me fui muy tarde a la noche después de haber cenado con Zhuo y familia, después de haber charlado de muchas e interesantes cosas. Al día siguiente, por la tarde, me llegó un mail con una serie de notas que reflejan su parecer acerca del tema Del Sel y que reproduzco a continuación:

Amigo: aquí mando conclusiones. Quedé trabajando hasta cuatro de la madrugada leyendo artículos periodísticos viendo videos por internet. Tiré lógica a la basura. Verdad lo que dijo. No sirve. Es más fácil. Es pensar sin sentido profundo es pensar como para ir a comprar al mercado. El Midachi no tiene la gracia de los mariachis. No entende tatuajes. Cree que formar un gabinete es igual que formar un equipo de futbol. Idea de los buenos técnicos que rodean como hablamos. Todo lo del Pro es, como dicen acá los argentinos, berreta. Es peor de lo que decía usted anoche. Es eso de técnica en vez de política, es puro marketing. Es poner a alguien famoso para junta votos, alguien con quien se pueda identificar el pobre que quiere más pero que no entiende que para más se requiere una acción colectiva, una política transformadora. Fuera un chimpancé es lo mismo. ¿Qué queda de aquello de que el proletariado hará la revolución al adquirir consciencia de la necesidad de dar lucha contra el sistema? Duda: Si gente no piensa… ¿No tendrán posibilidades? Sel o no sel… Algo aprendí. JAJAJAJAJAJA!!!!!!

Fin del viejo escrito vuelvo al presente.

Del Sel ya se había mostrado como troglodita hace años. Troglodita cómico, troglodita político, sujeto troglodita. El rol que desempeñe no hace más o menos terrible su condición. Ahora bien, una cuestión atrajo la atención de los medios y produjo la reacción de un conjunto de personajes para bien o para mal: la cosa ética, lo que tiene que ver con los valores y el respeto de la investidura presidencial. Bien. Importante notarlo. El troglodita, además de serlo, es un irrespetuoso. Sus laderos quisieron quedar bien con dios y con el diablo, dieron cuenta de su desubicación pero trataron de rescatarlo con excusas torpes.

Sin embargo, hay algo más. Tiene que ver con la razón, pero también con la cosmovisión. La cosa moral no hace más que traducir una posición, un modo de percibir las cosas y pensar en cómo se complementan o relacionan en el mundo natural y social. En el Midachi, no hay solamente una falta de cintura política, no hay sólo un problema a nivel profesional. Del Sel es un representante de lo peor de la derecha local. Y últimamente, lo más retrógrado de la derecha autóctona aparece en escena untada con el barniz y el oropel del espectáculo.

Bueno sería comenzar a reflexionar acerca del papel que juegan estos personajes en la industria del entretenimiento, bueno sería comenzar a asumir posiciones críticas respecto a los contenidos que proponen estos aparentemente ingenuos, inocentes artistas apolíticos, más bien negadores de la política o como se da en el caso de nuestro personaje, militante de un partido que hace de la política puro marketing y tecnocracia.
En los noventa pululaban los famosos (del espectáculo, del jet set, también empresarios) que se adentraban en el campo de la política por la vidriera del menemato. Un conjunto de personajes abrevaron en las aguas del neoliberalismo e iniciaron las páginas de una nueva filosofía política: la de Sel un troglodita o al menos parecerse un nabo y pasar desapercibido por quienes en el fondo no pueden sentarse a pensar dos minutos para encontrar que tras el oropel y los focos luminosos se esconde un sujeto de poca monta.

Una foca de circo, un patán títere cuyos hilos mueve el poder de la corporación no puede más que caer en la chabacanería y la estupidez. Enajenado en la lógica del mercado mediático, sus propuestas vacías de contenido esconden la voluntad de volver a un pasado más afín a los intereses de sus titiriteros.
Por suerte, la política es otra cosa. Afortunadamente, la filosofía de Sel un troglodita tiene como interlocutora crítica a otra forma de comprender el compromiso con el todo social y buena parte de la juventud resuena en una praxis densa que se aleja de la superficialidad y la cosa fácil y por supuesto, no le falta el respeto a nadie.

Y mientras, la derecha tiene a un Del Sel como exponente crece mi esperanza de que crezca el poder de quienes quieren ir hacia una sociedad donde impere la plena igualdad.

APUNTES POLÉMICOS SOBRE LOS DERECHOS CIVILES

MUJERES, TABACO Y ALCOHOL


Por Gabriel Fernández *


En este período de tantos avances para los derechos cívicos de las personas –es decir, para las personas-, que ha puesto a la Argentina en el feliz lugar de vanguardia mundial en el establecimiento de un ambiente vital más saludable y respetuoso, encontramos algunos claroscuros que queremos señalar.

Todo movimiento de avance popular tiene aristas puntiagudas, exasperaciones y “desviaciones correctas de la etapa” que, si no se toman a tiempo, pueden derivar en fundamentalismos progresistas o, si se prefiere, imposiciones libertarias que no cuentan con el aval de los mismos protagonistas y beneficiarios de las mejoras.

Homicidio


Vamos a lo más grave: la irrupción en el sistema legal argentino de la figura del Femicidio lleva, por si misma, a desconocer un dato relevante. Asesinar a una persona ya estaba prohibido en la legislación nacional desde mucho tiempo atrás. La nueva imagen jurídica le indica a la sociedad un verdadero disparate: matar a una mujer está muy prohibido.

Se argumenta que la agresión en el marco de una relación de pareja merece un castigo singular. Eso ya estaba contemplado en el concepto de crimen “agravado por el vínculo”. Nuevamente, el Femicidio nos dice que se trata de un delito muyagravado por el vínculo. En los dos puntos centrales de estas fundamentaciones, late el sano intento preventivo. Veamos.

Si el endurecimiento de penas en los casos que se busca ejemplificar para prevenir resultara eficaz, el ingeniero Blumberg tendría razón. La campaña feminista por la incorporación de la figura del Femicidio es ostensiblemente blumberguiana y al igual que en esa lamentable experiencia, considera que la mano dura en las condenas favorece a la comunidad.

Todo el sistema carcelario norteamericano, el peor del mundo, hondamente corrompido por intereses comerciales con vastos vínculos delictivos, se asienta en ese criterio. Los Vengadores terminan siendo adalides del status quo, porque sólo saben ejercer dureza frente a los sectores de menores recursos, mientras que los mismos crímenes, concretados por poderosos, quedan entre paréntesis.

Entonces lanzamos una observación de interés: hasta prestigiosos juristas democráticos se oponen a la introducción de la democracia popular en el Poder Judicial. Porque ahí está el problema: no en la normativa, que básicamente –reiteramos- prohíbe matar a quien sea, sino en la aplicación de la misma, hoy en manos del rincón más oscuro de nuestras instituciones, la corporación judicial.

A todos, hasta a los más radicalizados defensores de los derechos cívicos, les entra el pánico. ¿Votar jueces? (léase: ¿los negros votando jueces?) ¡Qué horror!. Pues bien, sin el voto popular, este tramo civilista no sería lo que es, ni el gobierno tendría el justo apoyo que necesita para llevar adelante, por ejemplo, la expansión de los derechos cívicos y humanos que si aplaudimos. En la historia argentina, la opción a ese voto en los dos poderes que lo canalizan, fueron las dictaduras.

Pibes


Sigamos: las campañas públicas contra las agresiones y los agresores domésticos son correctas. Les falta franqueza, cotidianeidad, garra, para incidir en el comportamiento promedio, les sobra maniqueísmo y por tanto generan distancia, pero están bien planteadas. Empero, ignoran los derechos del niño, el más desprotegido y focalizan la victimización sobre la mujer adulta.

Si está mal agredir a un adulto, está mal agredir a un niño. Las organizaciones feministas no se hacen cargo del problema, y hasta bordean un peligroso caudal argumental justificatorio que conspira contra la protección del más débil de todos. Así, se ha llegado a la apología del delito en el caso Romina Tejerina.

En un artículo bastante comentado y muy polemizado, Víctimas, señalé en aquél entonces que el sistema judicial debe defender el derecho de toda persona a vivir, una vez nacida y sin entrar a debatir el tema de la interrupción del embarazo. Y que los antecedentes personales de la asesina no debían ser considerados determinantes porque si no, no hay modo de juzgar a nadie.

Claramente: casi todas las historias personales de represores y agresores están atravesadas por hechos de violencia grave que durante un tramo de sus vidas los situaron como víctimas. Lo que intenta hacer, razonablemente, la Justicia elaborada por los seres humanos en sociedad, es plantear: lo lamentamos, pero haber sido agredido no justifica una nueva agresión.

Ahora bien, en otro texto, Interiores, indiqué con datos proporcionados por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que los principales problemas de agresión y delitos contra las personas ocurren en el seno de los hogares, donde los pibes son las víctimas predilectas de hombres y mujeres, de padres y parientes.

Las organizaciones que han motorizado los cambios legislativos mencionados, muchas de ellas oficialistas, han barrido bajo la alfombra estos datos y han contribuido otra vez a la victoria antisocial del criterio Blumberg: el problema está en las calles, en las plazas, en las escuelas, en los lugares de trabajo. Lo cual es inexacto y desmovilizador.

En el afán de proteger a la mujer adulta, situándola en situación de perenne inocencia, se está logrando encubrir al varoncito argentino, presunto macho puertas adentro con sus pibes, con la anuencia y hasta participación femenina. Grandes varones de café y amigotes que tiemblan ante la perspectiva de pelear con la patronal, con la policía o con el sistema, pero se envalentonan con su entorno directo.

Así, el esquema feminista de réprobos y elegidos termina derivando en una involuntaria defensa por ocultamiento del drama más importante, muy superior al de la trata, existente en el país: mientras las calles protegen –esto quiebra el sentido común del noticiero- las casas agreden, y muchos pibes se piantan porque no soportan más. Quien dude de esta aseveración, que consulte a la especialistaCristina Fernandez, funcionaria de esa Secretaría, y coteje los datos.

Cigarros


Si usted, lector, cree que hasta aquí hemos llegado, está equivocado. Tenemos más para irritar y más para polemizar. Así como en un tramo del actual ciclo institucional a toda una franja de nuestra comunidad le agarró el “ataque” ecológico –hoy olvidado- al punto de exigir que se le prohíba a otra nación industrializarse, hoy vivimos la pasión antitabáquica.

A ver: mientras la Argentina poseía y posee una decena de empresas papeleras con tecnología obsoleta que contaminan varios ríos internos, se desplegó una arrasadora compaña contra Uruguay, el país menos contaminante del mundo, porque resolvió instalar dos plantas modernas y con indicadores de polución muy bajos en comparación.

Sectores universitarios, periodísticos, investigativos, que viven en un mar de papeles entre fotocopias, libros, revistas y dossiers, salieron con enjundia a repudiar la fabricación de pasta celulosa como si se tratara de un crimen contra la sociedad. Mientras repartían volantes de papel donde sólo faltaba pedir la condena de Gutenberg, clamaban por la pureza del medio ambiente.

En esta misma línea, ahora fumar está mal, salvo que sea marihuana, planta re prestigiada publicitariamente, o aspirar el humo de insoportables sahumerios que, como vienen de algún lugar exótico de moda que le enseña al mundo cómo sentir, deben hacer bien.

Es evidente: fumar daña la salud, y resulta razonable que existan campañas que den cuenta del problema. También, que existan zonas para fumadores, reducidas y alejadas de aquellas en donde se prohíbe el uso del tabaco. Hasta ahí, vamos bien. Sin embargo, la prohibición integral y absoluta del tabaco en todo lugar, y la inclusión de advertencias groseras en los paquetes, bordea la psicosis.

El carácter afirmativo terminante de los carteles y las imágenes en las marquillas de cigarrillos son inductoras de la enfermedad, en términos psicológicos, y no previenen la adicción. Un psicólogo preocupado por la investigación en su área, puede demostrar que si una persona consume a diario un producto, cualquiera que sea, convencida de una derivación determinada, finalmente “lo logra”.

El fumador que todos los días abre su atado leyendo que los cigarrillos que consume lo llevarán inevitablemente –la propaganda es asertiva, absoluta, inexacta, e incomprobable científicamente- a contraer cáncer, tiene enormes posibilidades de estar preparado psicológicamente para hacerse de un cáncer flor y truco.

Lo decimos con franqueza: la actual campaña contra el uso del tabaco fomenta la enfermedad entre los adictos. Justo en un marco en el cual otro tipo de adicciones son “comprendidas”, “explicadas”, “contenidas” y “tratadas” con benevolencia.

Cualquier sanitarista de relieve puede explicar, si no está comprado por un laboratorio, que un sistema de salas preventivas de atención primaria expandido por el país puede contribuir más y mejor, a beneficiar la salud integral de la sociedad y a prever las adicciones, inclusive la tabáquica.

Sin embargo, esto no termina allí: en el texto Tabaco expliqué que los elementos cancerígenos del cigarrillo son básicamente el papel y los químicos, no la planta. Esto indica que si existe un control adecuado para relevar el tabaco industrializado a la norteamericana por el empleo del puro, la situación cambiaría radicalmente.

Alcoholismo

Finalmente: ya que se insiste en las campañas públicas sanas y en los derechos, vale consultar a los hombres y mujeres que intentan recuperarse del exceso de alcohol. Pues bien, sus médicos se ven obligados, en la actualidad, a prohibirles disfrutar de espectáculos futbolísticos debido al atractivo e insistente fomento de la cerveza como factor casi complementario del disfrute.

Sin querer afectar a la industria cervecera, que generó recordados dirigentes como Saúl Ubaldini y brinda alimento a tantos hogares obreros (¿alguien se preocupa por los obreros del tabaco?) debemos señalar que además de fomentar la adicción más grave del país, el alcoholismo, en horario de protección al menor, está generando un cambio cultural que afecta la salud colectiva.

¿Porqué? Argentina, Francia y Chile han sido naciones en las cuales el uso cotidiano del vino en las comidas, en detrimento de las bebidas “blancas”, ha controlado el colesterol, la presión y por lo tanto la salud cardíaca de amplias zonas de población.

Hoy, con el aluvión de modas transparentes dentro de las botellas, hemos cambiado –sin eliminar el alcoholismo- las lógicas sugerencias del Dr. René Favaloro por líquidos que, a cambio de la resaca, no ofrecen contraprestación alimentaria alguna.

Una nota al pie. Quienes conocen a este periodista, saben que apoya el proyecto nacional y popular en marcha. Si van a realizarse objeciones a los variados contenidos del presente artículo, lo único que pido es que no se descontextualice los mismos. Para los que sólo saben decir “Sí”, muchos de estos cuestionamientos exigen que nos posicionemos en otra región del mapa político. No lo haremos.

A pensar señoras y señores, actividad que ofrece mejores perspectivas que aceptar todo a libro cerrado.


*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica.