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15 de enero de 2012

LA GUERRA DE LAS REPRESENTACIONES


*Por Alberto Lettieri

En los últimos meses, la agenda política ha incluido como uno de sus ítems mas destacados la cuestión de la “construcción del relato”, tema que adquiere una importancia superlativa en el marco de la elaboración de un modelo político, social y económico superador del proyecto oligárquico preponderante a lo largo de nuestra historia como país independiente.

La “construcción del relato”, en si, puede considerarse como una discusión académica, en la medida en que lo que se trata es de definir una matriz de interpretación de nuestro pasado, que permita legitimar y potenciar un modelo democrático y nacional, que permita  reemplazar la tradicional concentración de la riqueza y la propiedad que experimento nuestro país, excepción hecha de los gobiernos de Juan D. Perón y del régimen  que comenzó a forjarse a partir  de la crisis de 2001.

Sin embargo, y justamente por su resonancia en el universo político y social de la nación, esta cuestión en principio académica encuentra naturalmente su caja de resonancia en la opinión pública. Por ese motivo, afortunadamente, los debates históricos, y la historia en general, se han convertido en protagonistas activos de la vida pública nacional, en reemplazo de la pizza con champagne y las dolorosas relaciones carnales de los 90.

Es por este motivo que, en los últimos meses, la creación de un Instituto revisionista –el Dorrego-, genero urticaria dentro de la prensa oligopólica, y sus obedientes intelectuales a sueldo, para quienes en 1983 la democracia “anidaba” en el pueblo, y ahora paso a “anidar” en los intereses de los media de prensa mas concentrados.

De este modo, los Sabatos, Romeros y Sarlos salieron a denunciar sin argumentos la iniciativa oficial, con argumentos vanos que encubrían la cuestión de fondo: el interés desembozado de las corporaciones por evitar explicaciones alternativas del pasado nacional, capaces de legitimar las bases de una sociedad realmente democrática.

En un capitulo siguiente de esa disputa, el profesor Romero denuncio el autoritarismo de las autoridades del Conicet, calificando como aberrante una actitud naturalmente lógica: el directorio del Conicet se limito a aclarar que las opiniones vertidas por los investigadores de la institución eran exclusivamente personales, y que solo debían interpretarse como institucionales las expresiones formuladas por sus canales orgánicos.

Romero fue aun mas lejos, y alerto sin fundamentos sobre la similitud del comunicado con los emanados de la dictadura cívico-militar de 1976-83, materia sobre la  cual Romero, ciertamente, conoce al dedillo…

La ofensiva contra el nuevo relato incluyo, en los últimos días, un nuevo capitulo. La evaluación negativa de la presentación a carrera de un militante caracterizado de una agrupación de izquierda troskista, motivo un revuelo considerable dentro de los medios oligopólicos. Confirmando aquello de que los polos opuestos se atraen, el modelo nacional y popular recibe ahora el ataque estratégico de parte de los extremos, unidos en una bizarra alianza en contra del modelo nacional y popular. Los argumentos expresados por la comisión evaluadora, en este caso, han sido claros y fundados, a diferencia de las crípticas evaluaciones características del los tiempos del reinado de los intelectuales que hoy se expresan en  las paginas de Clarín y La Nación.

Frente a tales fundamentos, la vieja muletilla de la “persecución ideológica” fue la única razón que pudieron esgrimir los defensores del candidato denegado. Llama la atención que la supuesta falta de transparencia en las evaluaciones de los expertos del Conicet se convierta en tema de debate de la opinión pública, cuando se afectan los intereses de un militante político, respaldado por una agrupación. No ha sido Harari el único postulante cuya presentación ha sido denegada por el Conicet desde su creación, pero, llamativamente, los media y las agrupaciones de izquierda pretenden hacernos creer eso.

En el día de hoy, una denominada Junta Interna de Delegados y Personal Agremiado ATE-Conicet ha dado a publicidad una declaración que a esos argumentos poco sólidos, suma un cuestionamiento sobre el buen nombre y honor de la Dra. Dora Barrancos: “Gran promotora del revisionismo en su disciplina –denuncian-, es la encargada del gobierno para oficializar la historia desde el CONICET”. ¿Cuales son sus fundamentos? La supuesta persecución ideológica de Harari, la falta de transparencia, su condición de “revisionista”, etc. Esto es, un discurso panfletario de barricada, sin sostén académico o racional alguno.

El encarnizamiento con que los media oligárquicos y la izquierda mas radical combaten la construcción de un nuevo relato histórico nos deja numerosas enseñanzas: la primera, la comunión de intereses entre ambos segmentos, para quienes la democracia nacional y popular constituye un adversario temido y formidable; la segunda, la falta de argumentos académicos y los ataques desmañandos contra la honestidad de reconocidos colegas, que impugna in limine la validez de las acusaciones; la tercera, la necesidad de insistir en la construcción de nuevas interpretaciones sobre el pasado nacional: una democracia sólida requiere de una historia en clave pluralista y democrática, en reemplazo de los viejos relatos que justificaban los golpes de Estado cuando los intereses de los “dueños de la Argentina” se sentían perjudicados.
El cambio cultural esta en marcha, y justamente es esa transformación la más temida por los beneficiarios del privilegio. Ladran, Sancho….


 *Doctor en Historia
Profesor titular regular UBA
Investigador independiente CONICET


COMO EN LOS TIEMPOS DE CARLITOS

*Por Santiago "Coco" Plaza

De si está bien o está mal queda a criterio de cada quien, de su conciencia y su escala de valores para interpretar. Mas o menos igual como cuando Carlos Saúl se vestía de futbolista y para no rozar el ridículo le pasaban alguna pelota y no quedara pagando en la cancha, frente a la frivolidad nativa expectante que lo festejaba, ante aquel lujurioso escenario al que se había llevado a la política, el del festín neoliberal, que copaba los estrados mundiales y los rincones de nuestro país.

Ver a Mauricio Macri, luciendo la camiseta Xenize con el 10 estampado en la espalda, el de Maradona, jugar un partido contra el gobernador Daniel Scioli en Mar del Plata, esto es, la “azul y oro” contra los “narajas” es una imagen extemporánea que nos recuerda a esos tiempos de “Carlitos”. Por más que se lo quiera disfrazar de “buena onda” los gestos políticos en coyunturas de mucha responsabilidad de gestión son ineludibles de ser interpretados como se presentan; aunque la comodidad de tener muchos votos sobre sus hombros no implica ligereza en la responsabilidad de la administración en un estado de gobierno.

Si Mauricio y Daniel se quieren mostrar una amistad ó simpatía, no necesitan público y show por medio; y sin llegar al protocolo pueden cenar, almorzar o cualquier vía de encuentro que particularice al mismo. Digo, por decir algo sería más interesante para sus votantes ver cómo solucionan, por ejemplo, el tema de la basura de la CABA en su habitual, hasta ahora, receptáculo provincial. Si la intención es el acercamiento PRO y Frente para la Victoria, es decir, el agua y el aceite con patrones ideológicos netos, por ende políticos, se puede elegir un escenario más propicio que el de tener el serio problema de los subterráneos capitalinos ó la sequía atroz que azota la provincia.

Tal vez eso no es lo que se denomina políticamente incorrecto, sino una falta de respeto y ética política; e incluso pareciera una provocación amparada por sufragios. El bajo perfil y la atención en la gestión de prioridades hubiera sido un hecho plausible en un marco especial ¿Por qué? …porque fueron días en que la preocupación principal fue la salud de nuestra Presidenta; así lo demostraron los movimientos de vigilia entorno al nosocomio en el que se hallaba internada. La enorme gestión de Cristina, con un escenario en que las relaciones de fuerzas que venimos anhelando hace 200 años, no solo para el país, sino también para la región, vienen cambiando la balanza y necesita del esfuerzo ineludible de todos.

Los “naranjas” golearon a los xeneizes, sin embargo, no ganó ninguno de los dos. En referencia a este encuentro futbolero, estuvo puntual el vicegobernador Gabriel Mariotto al decir: "Macri no tiene cintura. Daniel está fuera de tiempo y de distancia. ¡No están para jugar en primera!"

IMAGINACIÓN POLÍTICA Y SIMULACIÓN

*Por Ana Laura Herrera

Como ejercicio de balance anual durante las últimas semanas se publicaron notas o artículos que de alguna manera aportan una interpretación para pensar el mundo actual. Muchos refieren a una Europa que en gran medida parece resignada y transita la entrada al siglo XXI desde una cierta dosis de apatía hacia la democracia y agonía de la imaginación política. La mirada de los analistas vuelve entonces sobre Latinoamérica y allí parece enunciarse la emergencia de otro tipo de proyectos y debates que dinamizan a imaginar otras existencias.

¿Qué ocurre en estas latitudes para que creamos y parezcamos experimentar vitalmente la política? La sospecha que en política con las intenciones y las convicciones no alcanza puede ser un puntapié dinamizador de la acción, sabemos que para transformar es preciso actuar la toma de decisiones y es allí donde irrumpen los límites que impone lo real, lo mundano, el conflicto de intereses. Pero ¿por qué la aceptación del conflicto volvería más popular a la política?

La semana pasada un artículo de Sandra Russo llamado Teoría de la Simulación presentaba un potpurrí de imágenes, ideas y ejemplos donde lo inapropiado o inconsistente de la política está en que adquiere las formas de una simulación, ese rasgo, dice, en el que ser se difumina bajo el parecer.

El punto es que desde otra perspectiva, la simulación es un valor de la política, sobre todo democrática, porque renuncia a representar el “fondo de las cosas” (accesible sólo a los “expertos”) y recurre a crear imágenes que al pueblo le parecen reales, se le aparecen como sus verdades y éste puede actuar de modo que lleguen a serlo. Quien juzga por la verdad de lo que, así, se le presenta es el pueblo, alega Jacques Rancière, un teórico que hoy los kirchneristas leemos más en la militancia que en la academia.

Es decir, en política democrática el uso del “como si” puede interpretarse desde otra singularidad, puede no referir a un engaño deliberado o a una especulación indecente, como la que hace siempre la derecha dominante, sino a la posibilidad de construir y expandir, en los que nos es común, la potencia transformadora de lo común. La vitalidad de la política y la democracia reside en esta posibilidad de imaginar con los otros un mundo habitable por igualitario, y para imaginar hace falta jugarse a la aventura de lo múltiple, a un juego interpretativo en el cual la verdad no está garantizada por nada, ni nadie, sino que hay que construirla. Lo uniforme, lo estático, lo sólido, lo firme, lo dogmatico solo pueden expresar una utopía reaccionaria que elimina lo extraño, lo impensado, lo incompleto y se repliega sobre si misma obturando la sensibilidad activa de todo aquel que se moviliza tras un proyecto político. Exclusión que nos deja hablando solos.

Acción sobre el mundo, actos e ideas que expresan conflicto, herramienta de transformación, la política implica palabras, gestos y acciones de aparición que invitan a arriesgarnos, habilitando la dimensión democrática que en ese juego tiene la simulación aprobada por el pueblo común.

Cuando admitimos que la política es lo que aparece, manifestación pública de un aparecer ante los otros y un otros que se hace visiblemente reconocible y así y solo así aparece la realidad, decimos que la realidad se expresa en ese entre (nosotras, nosotros) asumiendo la necesidad de subordinar lo que se piensa, esencia de las ideas, a la potencia creadora de la deliberación colectiva, en la que vale ponerse en el lugar de otro.

Si el sentido mismo de la democracia implica pluralidad e igualdad, la apariencia se nos presenta como componente privilegiado para la construcción política. Construcción abierta y permanente que da lugar a la imaginación, una imaginación que por política no es un acto creativo privado, sino que construye con los otros el mundo, que posibilita la irrupción de lo no pensado y lo no previsto permitiendo una movilidad potenciadora de proyecto colectivo.

Política como acto democrático de distanciamiento, de alejamiento de las certezas, de una cierta posición en el mundo de los iguales. Potencia de emancipación que asume el reconocimiento de otro igual en el mundo (sujeto, perspectiva, discurso) y se arriesga, nos arriesgamos, a la verificación en el devenir vibrante de la experiencia compartida.


*Integrante de la RED MUJERES CON CRISTINA

Red Mujeres con Cristina
13 de enero 2012

SIEMPRE FUIMOS LOS WICHIS



*Por Gabriel Fernández 

La expresión cruda, directa, apunta al sentido común ramplón. Ese que Jorge Lanata se planteó combatir desde Página 12 tanto tiempo atrás. ¿Quién va a escuchar la radio de los wichìs? y ¿quién va a poner avisos en la radio de los wichis? Recojamos el guante.

Mucho más lejos en la historia, Raúl Scalabrini Ortiz señaló la existencia de un país visible y de otro invisible. Indicó que el visible emergía en los grandes diarios, los circuitos culturales y comunicacionales prestigiados, la "sociedad". El invisible, pese a ser mayoritario, se vinculaba por vías oscuras, no admitidas por esos espacios, que iban del boca a boca al periódico mimeografiado.

Tanto Scalabrini como sus compañeros vivieron la experiencia con mucha intensidad a través del decurso de los Cuadernos de Forja. En los años 30 y los 40 esas publicaciones tenían la misma relación con los diarios La Nación y La Prensa, que hoy puede observarse entre "la radio de los wichi" y el Grupo Clarín. Un desnivel imponente.

La rara emoción que se observa en los textos de don Raúl como en los de su compinche Arturo Jauretche, está asentada en la corroboración posterior de la influencia de aquella modestia informativa: por décadas -y hasta hoy- el ideario forjista gana elecciones, anida en el pueblo argentino, se despliega en obras creativas y opciones potentes. Sin haber alcanzado nunca portadas, diales ni pantallas "reconocidos" por los grandes avisadores.

La gente es rara, Lanata. Eso es lo que pasa. Durante el gran debate nacional por la 125 entre el gobierno y las entidades agropecuarias, los "blogcitos", las radios "wichís" y la discusión callejera, lograron contrarrestar lo que parecía imposible: la abrumadora e integral oposición mediática concentrada a la posición oficial, y tuvieron como correlato posterior el lanzamiento a la militancia de millares de jóvenes que no hallaban argumentos para presentarse en la arena política.

Y sin embargo, el rating y los avisadores siguieron escogiendo a los espacios tradicionales. Es probable que Lanata se sienta orgulloso porque un texto suyo merezca la réplica de un funcionario. Debemos decir que aquél artículo "La opciòn por los ricos" que elaboramos en La Señal Medios y difundimos masivamente por internet hasta ser potenciado de modo exponencial por la gentileza de Horacio Verbitsky, logró hacer pensar, y desmovilizar, una parte de la militancia azonzada que, desde la izquierda, se estaba "solidarizando" con los campestres.

Aun hoy nos siguen llegando mensajes señalando ese resultado. Montones de mails, cartas y comentarios que nos indican de la importania que tuvieron esos textos, esos materiales, esas informaciones, para esclarecer la situación cuando las pantallas eran unánimes en contra del anhelo gubernamental de cobrar impuestos a quienes venían ganando fortunas merced a la exportación de productos primarios generados en nuestro suelo.

Cuando se observa el panorama de largo plazo, la hoja mimeografiada, la charla, el blog, el mail, el boca a boca, el facebook -según la época- cobran una dimensión diferente a la inmediatez publicitaria que deriva en el tono despectivo empleado por Lanata para referirse a los medios populares a través de la exageración intencionada de "la radio de los wichís".

No hay nada raro en la expresión del publicista liberal. En realidad, el peronismo, y buena parte del pueblo argentino, siempre fue "wichís"; esto es, menoscabado intelectualmente, relegado culturalmente, menospreciado económicamente, subvaluado creativamente, ninguneado informativamente. Pero acá está. Haciendo medios, generando ideas, construyendo culturas. Y pasando de generación en generación con tanto vigor que sigue ganando las preferencias mayoritarias a la hora de elaborar un proyecto de Nación.

Ante el orgullo de Lanata de mostrar un aviso de -digamos- Garbarino, los amarillentos Cuadernos de Forja -la radio de los wichís- pueden ofrecer el ideario de una acción de gobierno que desemboca en la creación de la Celac. Seguramente la primera opción es más placentera; pero quièn sabe... depende de las prioridades que uno se dé en la vida.

* Director La Señal Medios

RODOLFO WALSH ACUÑÓ LA FRASE "PERIODISMO MILITANTE" HACE 40 AÑOS EN MAR DEL PLATA

*Por José Luis Ponsico

El escritor Rodolfo Walsh viajó a Mar del Plata el 7 de junio de 1971 para dar una charla en el Día del Periodista, donde dejó su impronta, al lanzar la frase de "periodismo militante" para referirse al compromiso literario y político del hombre de letras. Aquella fue la reflexión anticipada en cuatro décadas al gran debate que se instaló hace tres años por la Ley de Medios Audiovisuales del gobierno nacional.

"Compañeros, estamos bajo una dictadura que tiene plazo fijo -dijo-. Las patronales periodísticas no se equivocan en las relaciones con el poder. Eso sí: los dueños de los medios no son periodistas salvo excepciones -por entonces, Jacobo Timerman era una- y apenas si alguna vez redactaron una carta a la novia", subrayó en forma irónica.

Walsh, invitado por el titular del sindicato de Prensa marplatense, Amílcar González, expuso ante un centenar de militantes políticos y de periodistas en la antigua sede del club Racing. El concepto que adquirió enorme dimensión 40 años más tarde fue la del "periodismo militante", en alusión por descarte a las empresas, de las que aseguró que son corporativas y tienen entre sus filas formadores de opinión "propios".

"Debí pasar a la clandestinidad bajo el nombre de Francisco Freyre y dando vueltas con varios capítulos escritos que nadie quería publicar", comentó aquella vez. "Recuerdo haber reproducido el testimonio del comisario inspector Rodolfo Rodríguez Moreno, indagado por el juez a partir de la investigación periodística", puntualizó.

Walsh aludió al "periodismo militante" durante un discurso memorable ante cientos de allegados al "peronismo combativo" y de colegas del gremio local -entre los que se encontraba este cronista- que se sorprendieron por la definición de "periodismo comprometido", basado en la experiencia por la investigación del libro "Operación masacre".

Rodolfo estaría cumpliendo 85 años. Nacido en Lamarque, 9/1/27, interior de Río Negro, su familia se radicó en Choele Choel y cuando pasó por Mar del Plata, en 1971 ya era una celebridad. La exposición la hizo en su calidad de personalidad literaria y política. Los que asistieron a la charla se sintieron "tocados" por las definiciones profesionales y políticas.

La invitación para brindar la conferencia magistral la formuló Amílcar González, amigo de Walsh y admirador de su obra, por el estilo y la calidad narrativa. El visitante no quiso que le mandaran pasajes de avión. "Voy en "El Cóndor", el sindicato de ustedes hace todo a pulmón", dijo.

El libro "Operación masacre" fue una brillante investigación política -quizá la más leída por la generación del autor-, que dejó a la intemperie a la Justicia en tiempos de la "Revolución Libertadora". Walsh llegó a las 8, pero estuvo dos horas en un café contando los avatares de la investigación que realizó con Enriqueta Muñiz.

La descripción de la tragedia giró en torno a los civiles (militantes peronistas) fusilados el 10 de junio del '56 bajo ilegal aplicación de la Ley Marcial.

Walsh, por entonces de 28 años, era un autor poco conocido de novelas policiales, sin militancia política, que trabajaba en una editorial de La Plata. Los episodios lo convirtieron en un investigador político apoyado en su talento literario.

En diciembre del ´56, durante una tarde calurosa en pleno centro de La Plata, un amigo se acercó al escritor y en medio de una partida de ajedrez, lo impactó con una revelación. "Conozco un fusilado que vive", le dijo. Walsh debió abandonar el tablero.

"Rodolfo -le dijo-, se llama Juan Carlos Livraga y vive pegado a la casa de mí hermana", siguió ante la azorada mirada del autor de "¿Quién mató a Rosendo ?". Todo lo que vino después fue fruto de la dedicación y el compromiso puesto al servicio de la justicia y de su obra más conocida.

El magistrado Bernardino Hueyro realizó la investigación judicial y constató con testimonios de damnificados y familiares de víctimas de fusilamientos a civiles (militantes peronistas) en las jornadas del 9 y 10 de junio. La clave: no les correspondía la aplicación de la Ley Marcial.

Para Walsh, con el expediente del doctor Hueyro, centenares de fojas, declaraciones, caía medio gobierno militar de Pedro Aramburu e Isaac Rojas. Ahí es, entonces, cuando aludió en la conferencia marplatense al capítulo de la Justicia "Ciega".

Desmitificó a la eminencia del derecho penal argentino, Sebastián Soler, quien puesto a dirimir sobre la investigación del juez Hueyro -tomada en base por la doctrina penal- declaró la "incompetencia" del magistrado y produjo dictamen a favor de la Justicia militar. Zafaron todos.

En el`76, las coordenadas de Walsh y González volvieron a unirse en plena dictadura militar. Ni camaristas, ni jueces de primera instancia, ni los fiscales y también mayoría de los abogados "profesionalistas" hicieron nada para impedir las desapariciones ni el baño de sangre. Centenares de hábeas corpus a favor de los presos políticos fueron ignorados. Se presentaron trescientos en Mar del Plata, ninguno fue respondido.

Mar del Plata asistió a decenas de operativos paramilitares, incrementados con el apoyo de la Policía Bonaerense. Esa organización criminal en un par de años arrasó con más de dos centenares de jóvenes militantes políticos y universitarios, todos llevados a la muerte.

Amílcar González fue uno de los primeros secuestrados, el 25 de marzo. Torturado, dado por muerto, alojado en la seccional Cuarta de la Policía, sobrevivió. Preso político durante dos años, pudo salir del país en abril del ´78. Vivió exiliado en Venezuela.

En abril 2001, Tribunal Oral Federal, brindó un testimonio inolvidable. Entre tantas cosas puso de manifiesto la "indiferencia" de la Justicia marplatense ante el horror que se vivía en pleno régimen militar. Su declaración generó una fuerte polémica. Walsh, versión 1957.

Entre las cuestiones que se ventiló ante la Cámara Federal local estuvo el episodio no muy conocido de la llegada del temido general Ramón Camps a Mar del Plata, donde se reunió con los camaristas y les hizo saber "las reglas del juego", evocó Amílcar, fallecido en junio 2004.

Publicado por: TELAM

PRESENTACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES "FELIPE VARELA"



El 16 de diciembre del 2011 se realizó la presentación del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”, en la sede del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, dirigido por Norberto Galasso.


Los oradores fueron Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik, León Pomer y Norberto Galasso.




El lanzamiento contó con la presencia de Rubén Dri, Facundo Moyano, Alfredo Ferraresi, Martín García, Lito Borello, Ricardo Horvath, Aurelio Narvaja y Néstor Gorojovsky, entre otros.




El Centro de Estudios nace como iniciativa de un grupo de compañeros que vienen trabajando desde hace tiempo desmontando los mitos y postulados de la Historia Oficial, en su versión tradicional o en la academicista tal como la Historia Social.

La constitución del Centro de Estudios da cuenta del momento histórico que atraviesa nuestro país, donde el debate historiográfico toma una fuerte relevancia social.

En este sentido, buscamos aportar al estudio del pasado desde una línea de interpretación histórica que calificamos de federal-provinciana, latinoamericana o socialista nacional.

Sabemos que la realidad social -pasada como presente- es compleja. Para encarar los desafíos que implican estudiarla, conformamos este Centro de Estudios integrado por investigadores de distintas disciplinas, tales como historia, sociología, ciencia política y economía.

Comprometidos con la búsqueda de la liberación de la Patria Grande, aportaremos desde nuestro lugar todo lo que esté a nuestro alcance.

Para participar de las propuestas o realizar comentarios, contactarse con el Centro de Estudios a: estudioshistoricos.felipevarela@gmail.com




Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”

Diciembre de 2011

Los abajo firmante, convencidos de que estamos viviendo momentos de profunda transformación en nuestra Patria, como asimismo en la mayor parte de nuestra América Latina y el Caribe, coincidimos en la necesidad de agruparnos en un Centro de investigación histórico-social capaz de profundizar la investigación y reinterpretar nuestro pasado, como requisito indispensable para colaborar en la marcha hacia un futuro de justicia e igualdad para todos. No será tarea menor el estudio y señalamiento de procedimientos y mecanismos inherentes a la cultura de la dominación cuya finalidad reside en la colonización intelectual de quienes se supone deben sujetarse a los dictados de aquella.

Durante mucho tiempo ha prevalecido tanto aquí como en otras regiones de la Patria Grande, una interpretación del pasado elaborada desde la perspectiva de las clases dominantes ligadas a los intereses imperialistas. Así se nos construyeron héroes falsos con personajes que fueron represores del pueblo y entregadores de nuestros recursos y nuestra soberanía quienes, en defensa de sus privilegios, trabajaron en contra de nuestro progreso, y la justicia social. Esas minorías oligárquicas monopolizaron la información, controlaron las academias, colocaron sus apellidos en las calles y las plazas, impusieron sus falsedades en los colegios, en fin, crearon mentalidades coloniales para reasegurar nuestra condición semicolonial respecto a los imperios de turno.

Hubo sí, resistencia nacional, pero ocurrió que cuando los movimientos nacionales llegaron al poder, la revisión de la ideología colonialista no pudo lograrse en profundidad. A veces, se produjo una revisión con fuerte desviacionismo clerical que criticaba el presente pero idealizando el pasado. Ese nacionalismo de derecha fue denunciado por FORJA porque no era el canto de los padres frente a la cuna del hijo mirando al futuro, sino el rezo del hijo frente a la tumba del padre añorando el ayer. Otras veces, se nos trampeó planteando la discusión acerca de un solo personaje histórico, ya fuese para exaltarlo o para denigrarlo, en la vieja interpretación de Carlyle de que la Historia la hacen los grandes hombres y no los vastos y heterogéneos grupos humanos que componen las denigradas masas populares. O se redujeron los cambios a rectificar dos o tres sucesos importantes aislados, en el camino de la historia fragmentada que enseña minuciosamente los caracteres del árbol a condición de hurtarnos la visión general del boque. Así, discutimos últimamente acerca de una estatua en base a uno o dos sucesos, sin analizar profundamente las condiciones socio-políticos que condujeron a esos hechos, ni tampoco los ocurridos posteriormente que permitirían echar una luz más clara y correcta sobre el suceso analizado.

Nosotros creemos que ya es hora de afirmar contundentemente que nuestra historia tiene un protagonista fundamental que está constituido por nuestras masas populares, cuya lucha contra las minorías esclavizadoras, represoras y entreguistas vinculadas a poderes extranacionales, son las que han permitido el progreso histórico de nuestros países. Y que esa lucha debe ser vista en su continuidad, entendiendo como las masas populares, a través de distintos movimientos y hombres que han sabido representarlas, son las que han dado los mejores días a nuestras patrias chicas y a nuestra Patria Grande.

Ese protagonismo popular vive desde los pueblos originarios contra los conquistadores, desde los “chisperos” de la plaza de Mayo en 1810 contra la burocracia virreinal, desde las comunidades del Alto Perú contra la opresión y después, en las republiquetas contra el absolutismo, en la misma línea de los gauchos del noroeste y del artiguismo en la Banda Oriental. También en la lucha de indios, negros y mestizos que integraron el ejército libertador latinoamericano que llegó hasta el Perú tras el objetivo de la Patria Grande libre y unida. Igualmente, en la lucha de las montoneras, especialmente las del interior - desocupados en armas a causa de la libre importación de las mercaderías inglesas impulsada por la burguesía comercial porteña- y que exigían asimismo su participación en las rentas aduaneras del puerto de Buenos Aires, como también de aquellos hombres del autonomismo nacional del interior que pelearon en el 1880 para evitar el secesionismo bonaerense que pretendía constituirse en otro país con su puerto y su aduana desprendiéndose de lo que llamaban despectivamente “los catorce ranchos”. Fueron después las denigradas chusmas yrigoyenistas que se levantaron una y otra vez para conquistar el sufragio libre y cercenar los privilegios del régimen “falaz y descreído” de la oligarquía conservadora y lo fueron también los calificados como “cabecitas negras” que se adueñaron de la Plaza histórica el 17 de octubre de 1945 para rescatar a quien había defendido sus derechos desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, para dar paso a una experiencia nacional de nacionalizaciones, planificación y deuda externa cero. Lo fueron también en la resistencia y los estallidos sociales desde el Cordobazo en adelante y a través de la juventud, en su mayor parte, de la clase media, que sostuvo, más allá de lo discutible de sus tácticas, la propuesta de “la liberación nacional en el camino del socialismo nacional” contra la dictadura entregada a los yanquis, como también lo expresaron las heroicas Madres de Plaza de Mayo erguidas con coraje frente a la dictadura genocida. Al mismo tiempo, obreros, campesinos, pueblos originarios y sacerdotes populares, así como también soldados nacionales y pequeña burguesías revolucionarias le daban a América Latina y al Caribe el rostro moreno y la bandera de la liberación en alto, destruyendo el ALCA y construyendo el UNASUR que está en nuestras raíces históricas más profundas.

Convencidos de ese protagonismo popular, comprometidos con el mayor rigor científico en la investigación –que no es sólo estadística, curva y cálculo matemático sino también tradición oral y emoción popular– y entendiendo que debemos recurrir a una figura popular e indiscutiblemente latinoamericana para designar a nuestro Centro hemos optado por quien levantó la bandera de la Unión Americana y se irguió heroicamente contra el mitrismo oligárquico: Felipe Varela.

Por estas razones nace así hoy el Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela. A todos aquellos interesados en una revisión profunda, científica, que rechace todo oportunismo, toda ambigüedad, toda concesión a los grandes poderes mediáticos y a las academias, los convocamos a colaborar con nosotros, abriendo espacios para el intercambio con investigadores del interior (carácter federal) y con otros centros de estudios latinoamericanos, como así también realizar cursos, mesas redondas, ciclos de capacitación y difundir publicaciones.

Para quienes estén interesados les comunicamos que hemos formado una Junta Provisoria que se indica al final de esta declaración, que estamos abocados a la reglamentación interna y a la obtención de personería jurídica y que provisoriamente funcionamos en el local de la Corriente Enrique Santos Discépolo, Pasaje Rivarola 154, de esta capital, correo electrónico: estudioshistoricos.felipevarela@gmail.com



Junta Provisoria: Norberto Galasso, León Pomer, Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik, Juan Carlos Jara, Facundo Cersósimo, Daniela D´Ambra, Ramón Scheines, Javier Vitale, Javier Azzali, Horacio Chitarroni, Judith Lestingi, Nicolás Del Zotto, Mara Espasande.




Gentileza de: Lanchodebastos

13 DE ENERO DE 1919: FINALIZACIÓN DE LA SEMANA TRÁGICA

*Por Daniel Chiarenza

Talleres Vasena: punto neurálgico revolucionario de la denominada Semana Trágica

Godio nos explica: “Al tercer día de huelga los anarquistas quedaron solos. El centro de persecución estatal y patronal fue dirigido contra ellos y el centro de la polémica interna entre el movimiento obrero fue también dirigido contra ellos, pues tanto socialistas como sindicalistas los acusaron de servir consciente o inconscientemente a los fines de la reacción, al impulsar una huelga revolucionaria que no tenía perspectivas de triunfo”.



Semana Trágica de 1919, corrida hacia los Talleres Vasena

En este tristemente célebre suceso, en su desastrosa definición, debe distinguirse entre la metodología errónea que conduce a la derrota y la legitimidad de los reclamos que, en este caso, los anarcosindicalistas definen con mayor acierto que el resto de la izquierda virtual. Godio nos dice: “Los anarquistas señalan con precisión que la Argentina es un país dependiente, dominado por Inglaterra, y que ésta tiene una influencia decisiva sobre la política argentina, en correspondencia con su poder económico […] precisan que cualquier gobierno argentino por más nacionalista que se autodenomine tiene un margen de maniobra limitado frente al gobierno inglés […] esbozan que sólo la clase obrera puede oponerse consecuentemente a los intereses extranjeros […] La teoría es la siguiente: la Argentina es algo así como una colonia inglesa, en ésta son los obreros los únicos capaces de oponerse a la explotación extranjera, y el gobierno radical trata de cabalgar entre unos y otros para aplicar una política que, insinúan pero no califican, es distinta que la de los gobiernos oligárquicos anteriores. El gobierno es incapaz de romper la dependencia, pero está interesado en apoyarse en los obreros para forcejear con los intereses extranjeros; por eso, estos intereses están interesados en un doble juego: reprimir a los obreros que son sus más profundos enemigos, y al mismo tiempo debilitar al gobierno”.



Otra de las imágenes de la Semana Trágica de enero de 1919

Asimismo, en La Protesta afirman que los ingleses “presionan sobre el gobierno argentino dada la posición neutralista que éste ha adoptado frente a la guerra mundial” y agregan: “Existe al marcado propósito, en los círculos financieros, de crear dificultades económicas a este país. En Londres está el único gobierno argentino y desde allí se imprime a la política criolla sus características esenciales. Esto se debe que Argentina depende en absoluto de los capitalistas ingleses, que es una especie de colonia tributaria de la poderosa Albión”. Así como se coincide con este planteo crítico hacia Gran Bretaña como país opresor, no se puede dejar de apuntar que con esta evaluación, deberían haber comprendido la necesidad del Frente de Liberación Nacional, el antiimperialismo, aunque ello chocase con su internacionalismo proletario.



A Scalabrini Ortiz hay que leerlo con detenimiento para hacer un recorrido por las claves de la Historia Argentina hasta el día de hoy, a pesar de un pseudo-revisionismo.
Estos hechos quedan como un tremendo baldón en la historia de la Unión Cívica Radical, la cual enarboló la democracia como principio fundamental de su programa. El radicalismo no fue lo suficientemente fuerte como para afrontar la presión conservadora nativa y la inglesa, así como para impedir la acción de los grupos de choque de la oligarquía. Aunque también debe reconocerse que había sido colocado en una posición muy difícil, entre la reacción y la ultraizquierda, y que asimismo, los anarquistas debían evaluar la correlación de fuerzas y quién era el enemigo principal, no solo en teoría, sino en la acción concreta.



Pogromo en Buenos Aires. Responsabilidad del gobierno radical

La acción de delegados de FORA del V Congreso, en la empresa La Forestal del Chaco santafesino, en 1921, tuvo similares actos de heroísmo, de utopía revolucionaria, como además de represión y muerte por parte de las fuerzas parapoliciales privadas de esa empresa extranjera, apoyadas por la Liga Patriótica y el Regimiento 12 de infantería, con una represión feroz que culminó con el fusilamiento de veinte trabajadores. En esa historia trágica de La Forestal –y como prueba de las contradicciones del radicalismo- es preciso rescatar la figura de Rogelio Lamazón -dirigente sindical yrigoyenista- que luchó duramente contra la empresa a punto tal que algunos lo consideran “el enemigo número uno de La Forestal”, y fue asesinado por un gendarme a sueldo.



Tumba de Rogelio Lamazón, el enemigo número uno de La Forestal

Otro suceso trágico que deja manchas de sangre en las páginas del radicalismo gobernante se registra en la Patagonia, entre 1921 y 1922.

PACTO FEDERAL


*Por Mónica Oporto

La enorme significación del Pacto Federal de 1831 sólo puede entenderse si analizamos el contexto político-económico. El territorio nacional iba camino de desintegrarse  en algunas partes fundamentales, producto, en parte, del intento de imponer en un país con perfil federal, un centralismo en el que el poder actuaría de forma centrífuga sobre la periferia provincial; en parte, por la necesidad de un interlocutor válido para construir una autoridad que legítimamente regulara las relaciones soberanas y los intereses en juego.

Desde mayo de 1810 la elite criolla intentó generar poder hegemónico para dar forma a una organización política que fuera aceptada en todo el territorio de las provincias Unidas. Si las cuestiones políticas generaron desacuerdos, una vez superados, se debieron destrabar los conflictos por intereses económicos que era necesario articular  para poder constituir un proyecto colectivo.  Así, las diferencias en cuanto a la organización política (si centralizada o descentralizada) tanto como las producciones regionales, marcaron décadas de enfrentamientos entre diferentes zonas.

Las regiones con perfil económico bien marcado eran, para la década de 1820: el Litoral, Buenos Aires  y el “interior” (que constituía el resto del territorio). Si bien existieron puntos de acuerdo, las más de las veces la nota estuvo dada en las ideas contrapuestas. Si a Buenos Aires convenía el librecambio, esa misma política económica perjudicaba al resto, o viceversa.

A fines de la década de 1820, las provincias retomaron sus autonomías tras la caída del Directorio –institución que había asumido la representación del gobierno hasta la reunión de un Congreso que las organizara definitivamente-. De ahí que cada una se fue vinculando con las demás mediante pactos –los “Pactos Preexistentes” que menciona el Preámbulo de la Constitución Nacional-. 

La consolidación política recién se produjo con la llegada de Juan Manuel de Rosas al gobierno en 1829,  después del asesinato de Manuel Dorrego a manos del Gral. Juan Galo De Lavalle, fiel  ejecutor del trabajo sucio que le habían inculcado los unitarios.

Rosas sabía que aun faltaba consolidar la situación entre las provincias con el menor impacto para la integración económica, y que la alternativa más peligrosa podría ser el desmembramiento. Allanar estas diferencias significaría aprovechar la oportunidad histórica para lograr la consolidación territorial.

Por entonces Buenos Aires contaba con una economía exclusivamente ganadera y mercantil, y desarrollaba una relación comercial volcada a los mercados exteriores en los que ubicaba su producción, por lo tanto defendía el librecambio; en las antípodas, para la producción agrícola y artesanal del “interior”, el librecambio representaba una amenaza. De las provincias litorales, la figura del gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, defensor del proteccionismo,  fue quien  instaló los términos del debate: ¿proteccionismo o librecambio? y ¿cómo se manejarían las rentas aduaneras?.  
El contexto en 1830 no era promisorio: nueve provincias se encontraban organizadas como la Liga del Interior, bajo el control del Gral. Paz quien ostentaba el Supremo Poder Militar y representaban un peligro inminente para el proyecto federal.

El 4 de enero de 1831 Buenos Aires logró la firma de un tratado con Santa Fe y Entre Ríos, al que se sumó poco después la provincia de Corrientes. Ese tratado, ofensivo-defensivo,  de paz y unión, fundamentalmente fue un tratado que adoptó como forma de organización política el federalismo –supeditando la organización del país a una Comisión Representativa, con sede en la provincia de Santa Fe, en la que Juan Manuel de Rosas depositó muy poca confianza; más bien todo lo contrario-.

El Pacto Federal fue el instrumento legal para evitar el desmembramiento territorial y tuvo como consecuencia la pacificación paulatina del territorio con lo cual permitió la consolidación de un proyecto político. Una a una las provincias fueron adhiriendo al Pacto una vez derrotada la Liga del interior.

Del Pacto Federal nació la Confederación Argentina, una de las denominaciones oficiales de nuestro país según establece el artículo 35 de la Constitución Nacional.

Sin embargo, en el terreno de la economía,  para terminar de compatibilizar las producciones y los intereses de cada provincia, aún habrían de transcurrir cinco años para que la Ley de Aduanas reivindicara en la medida de lo posible los justos reclamos regionales.