Seguidores

21 de marzo de 2010

24 DE MARZO - HAN MATADO LAS LETRAS

24 DE MARZO  - HAN MATADO LAS LETRAS

Me toca muy de cerca decir como mezclador de letras, algunas y escasas palabras a todas y todas estas letras que han sido asesinadas por la Dictadura, desde siempre hemos en Ida & Vuelta, cada 24 de marzo recordado sus nombres y seguiremos haciéndolo, por la sencilla razón de que anhelamos hacer volver a la MEMORIA a estas plumas.
La injusta muerte de las letras, el injusto asesinato de sus creadores, debería a todos los que  de alguna forma u otra escribimos ponernos a pensar de cuanto valor tiene este oficio y de cuanto coraje se debe tener para expresar la VERDAD, con mucha fragilidad en estos años estamos  haciendo JUSTICIA, ante unas cortes cómplices de atrasar todo y de complicar todo o de esconder lo que ya no pueden, pese a todo ahí estamos las victimas dando explicaciones y soportando aun desde el banquillo que estos asesinos sigan amenazando y reivindicando la muerte.
Ante estas cortes ilógicas que siguen un tramite burocrático y que apetecen de  decir que están administrando justicia cuando en verdad solo tratan de demorar la sentencia de estos sátrapas para que puedan armar una posible y más que posible salida desde los argumentos más increíbles, ante estas y otras maniobras, seguimos y no abandonaremos jamás la lucha por nuestras compañeras y compañeros desaparecidos:
Claudio Adur - diarios Crisis y El Cronista Comercial, revista Arte Hispanoamericana ;  Horacio Agulla - director de Confirmado. Asesinado; Ricardo Emir Aiub;   Alejandro Martín Almeida – Télam;  Lucina Alvarez de Barros - revista Barrilete;         María Elena Amadío - revista Discusión.;  Andrés Lucio Ariza;   Juan José María Ascone - diario La Opinión, revistas Primera Plana y Competencia.;Jorge Alberto Asenjo; Osvaldo Balbi; Pedro Leopoldo Barraza - Revistas Compañeros, Democracia y 18 de Marzo. Redactor de La Opinión y Clarín. Director de Radio del Pueblo de Buenos Aires. Asesinado;Oscar Osvaldo Barros - revistas Crisis y Barrilete.;María Bedoian - revista Dinamis y radio Municipal.;Andrés Humberto Bellizi Bellizi. - Editor del periódico El Sol.;Alfredo José Berliner;Horacio Félix Bertholet - Canal 2 de La Plata;Cristina Bettanin de Colmenares - Revistas Ya y El Descamisado y diarios Noticias y El Diario. Asesinada;Guillermo Bettanin - Diario Noticias;Leonardo Bettanin - revistas Confirmado, Primera Plana y El Descamisado. Asesinado;Mauricio Borghi - Editorial Perfil, Siete Días y Weekend.;Alicia Raquel Burdisso Rolotti;Miguel Angel Ramón Bustos - diario El Cronista Comercial y revista Panorama.;Dardo Cabo - Director de El Descamisado. Revistas Extra y Semana Gráfica. Diario La Razón. Asesinado;Juan José Capdepón;Roberto Carri - diario La Opinión, revistas Primera Plana y Extra.;Aldo Néstor Casadidio - periodista de la Casa de Gobierno de Mendoza.;Conrado Guillermo Ceretti - revista Panorama, diarios Clarín y La Opinión.;Jaime Colmenares - diario Noticias;José Domingo Colombo. Diario El Norte de San Nicolás, provincia de Buenos Aires.;Haroldo Pedro Conti (05-05-76), revista Crisis.;Daniel Alberto Danquen - diario Clarín.;Eduardo Defieri - periodista independiente de Buenos Aires.;Julián Delgado - revista Mercado y diario El Cronista Comercial.;Héctor Ernesto Demarchi - diario El Cronista Comercial.;Carlos María Denis;Dardo Sebastián Dorronzoro - diarios Alberdi de Vedia, El Civismo de Luján y La Gaceta de Tucumán.;Alicia Graciana Eguren de Cooke - revista Nuevo Hombre.;José Guillermo Espinoza;Ana María Estevao - Diario La Voz de Solano, Quilmes. Asesinada;Luis Alberto Fabri - Director del periódico Respuesta.;Roberto Nando Falivene - Prensa y Difusión del Ministerio de Obras Públicas de La Plata.;María Cristina Fernández de Pankonin;Rodolfo Jorge Fernández Pondal - director adjunto de la revista Ultima Clave.;Claudio Arnoldo Ferraris - trabajador gráfico del diario La Opinión.;Héctor Jesús Ferreiros- Redactor en la agencia de noticias Télam y revista Somos. Colaborador en la revista Semana Gráfica de Editorial Abril. Asesinado;Ernesto Luis Fossati - revista Panorama.;Jorge Horacio Foulkes - LU 13, Radio Nechochea y la Voz del Pueblo;Julio César Fumarola - Revista Siete Días y otras publicaciones. Asesinado por la Triple A.;Germán Nelson García Carcagno - Canal 4 de Montevideo;Gerardo Francisco Gatti Antuña - Director de Epoca y de Lucha Libertaria, Rojo y Negro y Cartas de la FAU, de la Federación Anarquista de Uruguay.;Marcelo Ariel Gelman - . Revista Gente. Diario Noticias.;Raymundo Gleyzer - revistas Panorama, Life, Parabrisas, Time, Georama, Editorial Códex y Alexoraft.;Mario Oscar Golberg - Radio Bahía Blanca.;Célica Gómez - agencia de noticias Télam;Alberto Jorge Gorrini - periodista y fotógrafo.;Claudio Nicolás Grandi - diario Alberdi, de Vedia.;Luis Rodolfo Guagnini - diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, corresponsal de Interpress Service, El País de España, Latin American Political Report y Latin American Economic Report de Londres.;Diana Griselda Guerrero - diarios El Cronista Comercial y La Opinión, revista Discusión;Héctor Gutierrez Ruiz - Diario Debate y Radio CX 36, de Montevideo. Diario el Cronista Comercial. Agencia Interpress Service. Asesinado.;Norberto Habbegger - subdirector del diario Noticias, revistas Panorama y Primera Plana.;Jorge Rodolfo Harriague - Corresponsal en Río Cuarto del diario Clarín.;Mario Hernández - codirector de la revista Militancia y director de El Descamisado. Abogado.;Mario Waldino Herrera - revista Confirmado, Agencia de noticias, revista Panorama. Redactor en la revista Argentina y Análisis.;Juan Carlos Higa - diario japonés Akoku Nippo:;;aniel Saúl Hopen - periodista y sociólogo;Ignacio Ikonicoff - diarios La Opinión, El Mundo y Noticias, revista Panorama, agencia Interpress Service;Santiago José Illa - diarios La Capital y la Voz del Sur, de San Rafael, Mendoza y en las revistas Patria Nueva y Hombre Nuevo, en Buenos Aires.;Maurice Jeger - corrector y crítico literario de La Gaceta de Tucumán.;Ricardo Gabriel Jiménez -. El Actual de Escobar.;Mabel Kitzler de Domínguez - diario El Mundo.;Alfredo Kolliker Frers - diario alemán La Plata Ruff y Prensa Libre.;Carlos Ernesto Laham - Reportero gráfico. Asesinado;Manuel Liberoff Peisajovich - Director del periódico uruguayo Noticias. Trabajó en CX 42 Radio Vanguardia y en Canal 12 de Uruguay.;Miguel Francisco Lizaso - revista La Causa Peronista.;Susana Lugones - diario La Opinión, revistas Siete Días y Crisis.;Elsa Delia Martínez de Ramírez - Colaboradora en una revista de automovilismo de Buenos Aires.;José Mario Martínez Suárez - Marcha, El Sol y Epoca, de Uruguay;;Heraldo Juan Marucco - editorial Atlántida;Marta Mastrogiacomo - revistas "YA, es tiempo de pueblo" y "El Descamisado”;Winston Cesar Mazzuchi Frantchez - Director de Prensa Libre.;Susana Beatriz Medina de Bertholet;Nebio Ariel Melo Cuesta - semanario Marcha y periódicos Causa del Pueblo y Prensa Libre del PCR de Uruguay, bajo el seudónimo de Zanabria.;Roman Mentaberry – Asesinado;Zelmar Michelini - Diarios La Noche y La Mañana, de Montevideo. Diarios La Opinión y Noticias, de Buenos Aires.;Liliana Molteni - diario el Mundo;Luis Carlos Mónaco - periodista de Córdoba.;José Manuel Moreno - Diario La Razón.;Toni Agatina Motta - International Daily News de Roma.,Daniel Moyano Vega - diario Los Andes de Mendoza.;Rodolfo Fernández Pondal - editor Última Clave;Rodolfo Ortega Peña - Fundador y director de la revista Militancia. Director de De Frente. Asesinado;Carlos Alberto Pérez - director del suplemento literario del diario Clarín y gerente de Producción de Eudeba.;Rafael Perrota - director y propietario del diario El Cronista Comercial.;Luis Julio Piriz Bonorino - La Opinión y El Mundo;Enrique Raab - diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, revistas Primera Plana, Siete Días, Confirmado, Visión y Análisis.;José Eduardo Ramos - diario Noticias de Tucumán y Canal 10 de Tucumán.;Edgardo Sajón - diario La Opinión.;Roberto Jorge Santoro - revista Barrilete;Juan Miguel Satragno - diario La Nación.;Víctor Eduardo Seib:Elías Seman - Director de No transar, órgano de Vanguardia Comunista;Santiago Servín - director de la revista La Voz de Solano, Quilmes.;Roberto Juan Carmelo Sinigaglia - revista Nuevo Hombre.;Juan Marcelo Soler Guinard - revista Confirmado, diario El Mundo.;Horacio Rodolfo Speratti;Eduardo Suárez - revista Siete Días, diarios La Opinión, El Mundo y el Cronista Comercial, agencia Interpress Service, integrante de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba).;Francisco Urondo - Revistas Todo, Primera Plana, Confirmado y Panorama. Diarios Noticias, La Opinión y Clarín.;Enrique Juan Ricardo Walker - revistas Gente, Semana Gráfica, Extra, Nuevo Hombre y El Descamisado.;María Victoria Walsh - Diario La Opinión, revista Primera Plana. Asesinada;Rodolfo Jorge Walsh - diarios La Opinión, Mayoría y Noticias. Cofundador con Gabriel García Márquez y Jorge Massetti de la agencia Prensa Latina.;Tilo Wenner - director de El Actual de Escobar y de revistas literarias.;Miguel Angel Zavala Rodríguez -. Director de El Auténtico. Asesinado

EL GOBIERNO Y SU OFICIO EN EL MANEJO DEL PODER



(*)  Jose Luis Ponsico

Las elecciones legislativas del 28 de junio pusieron al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en un marcado retroceso con relación a la sociedad. La derrota electoral fue la consecuencia, se piensa, del largo conflicto con el campo el año anterior. Sin embargo, el conglomerado opositor sólo apuntó a ganar espacio en el Congreso.

En ocho meses los distintos referentes opositores, desde Francisco De Narváez, uno de los ganadores en el difícil territorio bonaerense en junio pasado, pasando por Mauricio Macri, jefe de gobierno metropolitano -otro terreno complicado- y hasta Carlos Reutemann en Santa Fe como
Felipe Solá por su distrito, no capitalizaron el triunfo.

La controvertida Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, con inusitada difusión mediática en el monopolio que controla el Grupo "Clarín" -permanentemente en los programas políticos con ácidas críticas al gobierno de Cristina- tampoco estableció un claro repunte en las encuestas de opinión. "Ella obra como virtual "Fiscal de la Política", dice el jefe de Gabinete de ministros Aníbal Fernández, decidido a contestar las severas acusaciones de la chaqueña que fue funcionaria del gobierno del general Antonio Serrano en su provincia plena dictadura militar. Los jefes radicales Gerardo Morales y Ernesto Sanz no pudieron resolver la disgregación existente en la Cámara alta. Ellos, que en enero se mostraron cerca de Martín Redrado, fueron de los primeros en oponerse a la utilización del dinero de las reservas del Tesoro. Dos meses después quedaron enredados en la madeja de los vaivenes del Senado; la falta de quorum -los movimientos indescifrables del ex Presidente de la Nación, Carlos Menem- viejas diferencias con Julio Cobos y desconfianzas con otros opositores. El "caso Latorre" -que votó con el oficialismo- fue otra sorpresa. La propia Carrió deslizó "prebendas" del gobierno nacional hacia la ex aliada de Reutemann en el Senado. Los radicales sugirieron que el des-pacho "de la santafesina en los días previos parecía un lugar de reparto de empleos públicos", trascendió. Sanz, ex intendente de San Rafael en el´99, de repente se encontró con "el avance" de una vieja imputación por "Créditos productivos" en la atractiva ciudad del sur de la provincia. El actual titular de la UCR. se mostró "sorprendido" por la oportunidad. Algo parecido le ocurrió a la jueza María José Sarmiento y el juicio a su padre por represor durante la dictadura militar. La magistrada produjo un fallo judicial en enero que desairó al gobierno y por entonces le dió "aire" a Martín Redrado, ex "Chico 10" de Bernardo Neustadt en pleno régimen militar. El ex coronel Luis Sarmiento era un oficial de "Inteligencia" en el Ejército, 1971. Contemporáneo de algunos integrantes de la ca-mada de virtuales responsables del genocidio como el ex Presidente Leopoldo Galtieri, el ex ministro del Interior, Albano Harguindeguy y Jorge Carlos Olivera Rovere, entre tristemente célebres. La jueza produjo el fallo en contra del Fondo Especial del Bicentenario y también se pronunció en contra de la remoción de Redrado, como titular del Banco Central hace dos meses. Su padre -ahora octogenario que padece "Mal del Alzheimer"- ya estaba acusado por "crímenes de lesa humanidad" en 2008. De pronto, los´70, la tragedia Política que fue de los atentados por la guerrilla urbana a la represión más criminal de la historia, se reprodujo en imágenes televisivas con a-quellos protagonistas 35 años después. Fue Juan Bautista Yofre el que acusó al abogado Eduardo Luis Duhalde de "defensor de terroristas del ERP" Yofre, ex titular de la SIDE en tiempos de Carlos Menem, mantiene viejas diferencias con varios funcionarios actuales del gobierno nacional que hace tres décadas expresa-ban las posiciones del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y la organización Mon-toneros. Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos, es uno de ellos. El represor Sarmiento debía ser trasladado a Misiones por las acusaciones que le imputan de sus brutales ejercicios como "el mago" de la picana eléctrica en Rosario, 1971 y Tucumán tiempos del temido general Antonio Bussi. La enfermedad de Sarmiento evitó el traslado. Su hija dice que "la causa se reactivó por su fallo en enero último". El gobierno señala que el expediente data de dos años. Algo no se discute: el ex oficial del Ejército fue un genocida en los´70. Ahora, la discusión parece ser otra. Entretanto, el libro de Luis Majul ("El dueño") referido a la vida personal y política del ex Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que tuvo algún suceso en el verano, tiene un correlato en la periodista Gabriela Cerruti, ex "Página 12" pero apuntando a otro actor de la política: Mauricio Macri. Lo muestra como "El pibe" El planteo no anda con vueltas: "Con Macri la derecha tiene por primera vez desde los milicos que puede llegar a ser Presidente de la Nación". Cerruti en los´90 publicó "El jefe" donde ponía al descubierto "la cocina" menemista. Antes, 1989, plena campaña Presidencial, ella con apenas 22 años "cubría" los actos de Carlos Menem. El libro fue un éxito en 1992. Esta vez la periodista llegó a ocupar un cargo en el go-bierno de la Ciudad, llevada hace tres años y medio por Jorge Telerman, fugaz jefe Co-munal tras la caída de Aníbal Ibarra. El 2006 fue signado por las repercusiones de la tra-gedia del boliche "Crogmanón". El pliego de los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) y la remoción o no de Marcó del Pont puso una vez más enevidencia las dificultades preexistente de lo difícil que es negociar "sin paralizar" al Se-nado. Una vez más la Iglesia llamó a "dejar de lado todo tipo de violencia política" en la audiencia concedida por Cristina Fernández de Kirchner -después de mucho tiempo- monseñor Jorge Bergoglio aludió a la "falta de amistad social" que exhibe, hoy, la Argentina. El escritor Hugo Vezzetti en su último libro ("Sobre la violencia revolucionaria") y el análisis de las organizaciones guerrilleras de los´70, dejó un pensamiento interesante: "A diferencia de los Tupamaros la guerrilla argentina no supo cómo insertarse en la Sociedad cuando la vuelta de la democra-cia", dice. "Es difícil imaginar, hoy, a algún jefe guerrillero de los 70 participando en la Política nacional y que pueda, como José Mujica, encarnar un proyecto político Presidencial", añade. "Los nuestros no tienen autocrítica", concluye Vezzetti.


FUENTE : http://prensamarplatense.blogspot.com

LA PALABRA ENTERRADA


(*) Por Jorge Rachid

“El Peronismo no es un partido para ganar o perder elecciones, es un Movimiento de Liberación Nacional”
Documento del Espacio Político Sindical en Mar del Plata

Recuperar la palabra es una forma explícita de retomar un camino cultural avasallado, acallado, por años de cultura dominante neoliberal. Que sean los trabajadores organizados quienes promuevan la vigencia de conceptos enterrados, casi descartados del lenguaje popular por un manto de silencio cómplice de los dueños del poder, constituye una referencia clara desde donde se producen los cambios sustantivos, hacia la recuperación de la identidad nacional, que fortalecen la posibilidad de los nuevos paradigmas históricos.

Así se da la paradoja que los sectores estigmatizados por el llamado ”progresismo”, los de los candidatos “blancos”, aquellos que escandalizan frente a los presidentes aborígenes como Evo y trabajadores como Lula, son los trabajadores, quienes tienen el valor frente al mundo del posibilismo político, donde solamente lo correcto es permitido, de plantear de cara a la sociedad un debate postergado, en esta etapa del bicentenario, que vuelva a poner a la Argentina en el sendero de su independencia plena.

Recuperar la palabra es recuperar la historia, al hacerlo recuperamos la memoria de nuestros mayores y nuestro amor por la Patria, es recuperar la identidad perdida. Es hacerles saber a los jóvenes que existe otro mundo de realizaciones, de sueños, de luchas que cambien la historia. Los trabajadores se atrevieron a abrir la brecha cerrada por la infamia de los genocidios desde le 55 en adelante, con el genocidio social de los 90 como culminación de una etapa de claudicación y sometimiento.

El movimiento obrero organizado denostado y maltratado por un claro concepto discriminador de las clases sociales dominantes, es una vez mas punta de lanza en la lucha cultural argentina. Es quien sin pudor recomienza un camino donde Liberación, conceptualmente devenido de Libertad, conduce a un imaginario colectivo posible, abre caminos de compromiso, genera utopías y plantea un modelo social realizable, en un tiempo desde 1976, donde el escepticismo, la denigración del hombre argentino y el pesimismo parece bordear los límites mismos del suicidio colectivo.

Liberación nacional compone un tema de identidad, fija en la memoria un espacio común porque genera una idea de destino común, no hay liberación nacional sin una actitud plena y protagónica del pueblo argentino, único hacedor de la historia. Quienes buscan íconos externos para favorecer posiciones personales o de sector, quienes se referencian en modelos extranjeros, aquellos que en forma permanente niegan la posibilidad de construir un destino, frente al desafío de un proceso de transformación profunda, de cambio radicalizado, revolucionario como propone el peronismo, sin dudas oponen reparos y fórmulas conservadoras, que intentan preservar las actuales estructuras del poder.

No quieren conflictos estos sectores, necesitan administradores antes que realizadores, no quieren cambios que condiciones nuevas agendas, ni actores que se sientan afectados en sus intereses. El gatopardismo es su norte, “que todo cambie, para que nada cambie”. Gestionadores le llaman ahora a los empleados del poder.

Aquellos que disciplinadamente acatan los mandatos de los poderosos, son llamados estadistas. Los que por lo contrario embisten contra los muros del silencio cómplice de una cultura dominante basada en la ganancia fácil, la evasión siempre, la acumulación de riquezas, la explotación del prójimo, son tachados de trasnochados, loquitos, izquierdistas y un sinúmero de adjetivos supuestamente denigrantes, desde la cultura de los medios de comunicación, principal herramienta de combate actual de la reacción, agotadas las etapas de golpes de estado militar.

Por esa misma razón, los compañeros trabajadores que desde la década del 90 vienen combatiendo el tráfico ideológico de la transculturización neoliberal y que conducen el movimiento obrero, se ven atacados de izquierda a derecha en forma sistemática, por color de piel, por el tipo de reloj que usan o el coche que manejan. Sin embargo esos compañeros cuando el silencio invadía el jolgorio del endeudamiento externo, movilizaban contra el FMI y el Banco Mundial, cuando millones de compatriotas eran expulsados del mercado laboral y por ende de la pirámide social, al abismo mismo de la vida, convocaban a la marcha federal, visibilizando a los desocupados, a los desposeídos y a los humildes, humillados por la lógica de las puertas del primer mundo , al cual ellos nunca llegarían.

Por supuesto que muchos claudicaron, dirán los que siempre denigraron a la clase trabajadora y es cierto en algunos casos, también lo es que muchos desconocieron sus orígenes pasando a ser empresarios, pero lo esencial es que el movimiento obrero como estructura y organización social fue el eslabón necesario e indestructible de la movilidad social y del modelo solidario, resistiendo los embates del cual se enamoraron sectores de mayor fragilidad ideológica frente a la “modernidad y la globalización”

Liberación nacional significa recuperar soberanía política, independencia económica y justicia social, significa debatir cual el el peronismo del siglo XXl y como se integra continentalmente al socialismo del siglo propuesto desde algunos países del UNASUR. Desde donde se plantea el Perón doctrinario vigente a las demandas de la hora actual. Servirá sin dudas para repasar a ese Perón poco leído y muy denostado, que puesto hoy en palabras sería para la juventud tan revolucionario que sería difícil de asimilar. Basta con leer los derechos del trabajador del texto constitucional del 49, las palabras sobre economía en el envío del proyecto al Congreso en 1948 para tomar dimensión de la actualidad en la caracterización de un peronismo que fue capaz de cambiar la historia, con el movimiento obrero organizado, como eje de un nuevo modelo social y económico, incorporando sectores hasta entonces ausentes del debate nacional, como protagonistas.

Será sin dudas, este movimiento obrero, junto a otros actores nuevos de la escena política del país como los cientos de movimientos sociales, los intelectuales del campo nacional y en definitiva todos los sectores ligados a la idea de Liberación Nacional, los responsables de recrear el movimiento nacional y popular, recuperando la identidad perdida y la felicidad del pueblo junto a la grandeza de la Nación.

LA REFORMA PENDIENTE


(*) Por Jorge Rivas.


En los años noventa, los mayores partidos populares del país fueron vaciados, tanto de ideas como de militantes. Incluso a pesar de que la reforma del ’94, paradójicamente, había elevado al rango constitucional el sistema de partidos políticos, al confirmar en ellos el monopolio de la representación popular. Los cuadros políticos fueron reemplazados por pulcros gerentes, puestos atildadamente al servicio del Consenso de Washington. En el contexto del fin de las ideologías, había que despoblar a las estructuras partidarias de su militancia, pues ella era la portadora de demandas sociales para las que no había oídos: la histórica vocación transformadora había sido sustituida por la eficiente administración de la miseria existente, de acuerdo a la lógica del mercado. Ya todos sabemos cómo terminó esa historia.


A comienzos de la primera década del siglo XXI esa tendencia comenzó a revertirse de la mano del desplazamiento de la economía por la política en los ámbitos decisorios. Y, sin dudas, ese es uno de los principales logros de Néstor Kirchner. Ahora bien, había una excelente oportunidad para profundizar esta tendencia y apostar a la refundación de los partidos políticos. De eso debía tratarse la llamada reforma política.


Pero el diablo metió la cola y las limitaciones ideológicas, otra vez, pudieron más: lo que habría podido ser una moderna reforma para el conjunto de nuestras fuerzas políticas, apenas sirvió para sancionar una mera reforma electoral que le permite a Kirchner dirimir en mejores condiciones la conducción de un PJ anarquizado, y como efecto no deseado, la cristalización del bipartidismo. Es decir que lo coyuntural volvió a imponerse sobre lo estratégico.


No caben dudas de que más allá de la oportunidad perdida, la construcción de estructuras partidarias dinámicas, que no se conviertan en un fin en sí mismo, sino en herramientas aptas para transformar o, al menos, mejorar nuestra sociedad, sigue siendo una asignatura pendiente.


*Diputado por Nuevo Encuentro Popular y Solidario, ex vicejefe de Gabinete de la Nación


TIEMPOS RELAMPAGUEANTES Y RELATOS MONOCORDES



  (*) Por Ricardo Forster

Tiempos relampagueantes que nos toman desprevenidos y nos ofrecen el raro espectáculo de acontecimientos inesperados que vienen a perturbar la supuestamente normal y lineal marcha de la realidad. Extrañas vicisitudes que ponen al descubierto que, como lo sabe desde siempre el arte y la literatura y lo han intuido la filosofía y la ciencia, hay varios tiempos en el interior del tiempo, como si la interioridad y la exterioridad, el antes y el después, el ahora y el mañana, el instante y la eternidad, la actualidad del ayer y la anacronía del hoy se conjugaran para darle forma a un insólito calidoscopio en el que se entremezclan las más variadas experiencias de la temporalidad. El espectáculo de días imprevistos que nos devuelven a vivencias lejanas se yuxtapone con las diversas formas del olvido que suelen arremolinarse en el presente que se quiere eterno e inagotable. Pero también la evidencia de una ruptura en el interior de la sucesión lineal y homogénea de lo que supuestamente es el tiempo acumulativo de la política o de la historia entendida como progreso. Crispaciones y desmembramientos que vienen a deslegitimar la idea, dominante y aceptada, de una evolución que se despliega de acuerdo a una cierta racionalidad determinada por los triunfadores de ayer y de hoy. Tiempo, también, del acontecimiento disruptivo que hace añicos lo establecido reconfigurando la escena del presente y quebrando en mil pedazos las certezas y los dogmatismos de aquellos que se creen dueños de las claves para descifrar la marcha necesaria de la historia. Enigma y sorpresa se enlazan con la espera y lo deseado recreando una percepción de la realidad que la vuelve más profunda e intensa.

Siguiendo estas reflexiones algo metafísicas sobre el tiempo y sus variaciones podemos intentar analizar qué le ha ocurrido a la temporalidad argentina en estos últimos días atravesados por el vértigo y por la sorpresa. Porque, y esto es importante señalarlo, el tiempo, en especial el histórico-político, se organiza de acuerdo a los diversos relatos que pugnan por imponer sus propias interpretaciones haciéndolas pasar por las verdaderas y lanzando a las otras a las arenas del olvido. Un relato pareció dominar la escena de los últimos tiempos argentinos. Un relato machacador y unívoco que saliendo de las usinas mediáticas se desparramó por la mayor parte del cuerpo social impregnando conciencias y dándole forma al núcleo duro del sentido común, ese mismo que termina por configurar esa entelequia llamada “opinión pública” y que no suele ser otra cosa que aquello que los propios medios corporativos definen como lo que debe ser la “opinión pública”.

Un relato obsesivo, unilineal que asumiendo la forma de la cadena nacional logró, eso pareció al menos, colarse en la intimidad y en la interioridad de las conciencias hasta ofrecer la imagen de una clase media irreductiblemente lanzada a denostar a un gobierno visualizado como el enemigo al que había que intentar destruir. Para ese relato hegemónico que describía la realidad a través del paradigma de la catástrofe y de “la caja”, del autoritarismo y la corrupción, de la inseguridad y la criminalización de la pobreza, del apocalipsis inminente y de la inflación galopante, del aislamiento internacional y de la chavización, los Kirchner se erigieron en la bestia negra, en los comeniños que venían a llevarse puesto el ahorro de los buenos y honestos ciudadanos. Alquimia extravagante de peronistas setentistas, de impostores, expropiadores de filiación comunista, corruptos insaciables y populistas patológicos que incluso se quieren quedar con las reservas del Banco Central (algo parecido, eso nos decían nuestros padres y abuelos había hecho Perón en su tiempo con los lingotes de oro que desbordaban la caja fuerte y hasta se acumulaban en los pasillos de tan egregia entidad que debiera proteger el dinero de los argentinos, ese que suelen necesitar los grandes grupos económicos para garantizar la fuga de capitales y no para andar realizando políticas de reparación social).

El matrimonio presidencial, así es presentado una y otra vez buscando ligar esa imagen con el nepotismo monárquico, sería machaconamente descrito como una pareja de ambiciones ilimitadas, tejedora obsesiva de una telaraña de poder en la que atrapar a la pobre y desvalida nación argentina. Un relato que encontró caldo de cultivo en ciertas zonas oscuras y tenebrosas del prejuicio y del racismo tan afín a ciertos estratos medios que, repentinamente y mostrando que el tiempo es relampagueante y multiforme, recuperaron viejos reflejos olvidados allí donde manos bastardas escribieron en las paredes de una Buenos Aires antigua y difuminada en el recuerdo la ominosa frase, “viva el cáncer”, y que ahora, con otros giros expresivos, se recicla en otra como “muera la puta montonera”. Para el relato hegemónico, ese que martillea a toda hora desde pantallas, radios y diarios, la “crispación”, el “hegemonismo autoritario” y el “revanchismo resentido” son atributos de Néstor o de Cristina Kirchner, mientras que las amables frases que se pronuncian cotidianamente en countries y clubes, en empresas y oficinas, en shoppings y en blogs, frases de una brutalidad y de una furia homicida aberrantes, no merecen ningún comentario. Del mismo modo, que la sacerdotisa mayor del culto antikirchnerista, pitonisa de célebres anticipaciones cósmico-apocalípticas que nunca se cumplen pero que muchos esperan como si se estuviera anunciando la llegada del Salvador, suele arrojar sin ton ni son frases de una crispación inaudita sin que esos mismos medios digan absolutamente nada. Modos peculiares de construcción del relato, ejercicios de invención que operan como máquinas de producción de sentido.

2. La semana pasada fuimos testigos de esos giros imprevistos en la marcha del tiempo o, mejor dicho, pudimos comprobar que por abajo o por el costado del relato dominante existen otras temporalidades o se despliegan acontecimientos que hacen saltar los goznes de las cerraduras que intentan atrapar la multiplicidad y lo inesperado en nombre de una univocidad sofocante del relato que les conviene.

Entre el miércoles, día anunciado como el del proceso inquisitorial con posterior condena anticipada de Mercedes Marcó del Pont, pasando luego por el bochornoso espectáculo de una oposición desquiciada y alucinada por su propia incapacidad para ser algo más que una tienda de los milagros, arribando en la tarde-noche del jueves a un extraordinario acto multitudinario en Ferro (más de 50.000 concurrentes) en el que los movimientos sociales construyeron un puente para generar un tránsito de ida y vuelta entre el ya lejano 11 de marzo de 1973 y nuestros días calientes, mostrando que el tiempo es caprichoso y que el pasado puede derramarse sobre el presente y éste reinterpretarlo de acuerdo a sus necesidades, y la imprevista movilización que llevó el viernes al caer el día a miles de hombres y mujeres muy de clase media a Plaza de Mayo para salir en defensa del Gobierno, impulsados en principio por esa forma rara y nueva de comunicación a través de un facebook del programa 6,7,8, y mostrando, aunque fueran invisibilizados por los medios corporativos, que el relato de una clase media uniforme y cerradamente antikirchnerista es, eso también, un relato interesado que se repite obsesiva y meticulosamente. Entre el miércoles y el viernes algo se rompió en esa temporalidad anunciadora de la llegada de los días finales, en esa acumulación discursiva que describía el tiempo actual como el de la decadencia anunciada del Gobierno, una decadencia que podía ser apurada como en Honduras desde el Congreso de la Nación y desde ciertas zonas bien visibles del poder judicial.

Lejos de ocurrir lo que se anunciaba, mucho más lejos de completarse la avanzada destituyente que buscó borrar a Mercedes del Banco Central, estallada la supuesta unidad opositora, lanzados los periodistas “independientes” a denostar a quienes hasta el miércoles por la mañana elogiaban como los salvadores de la República, incrédulos ante la sucesión desopilante de errores y de incoherencias que mostraban una suerte de guerra de todos contra todos con acusaciones cruzadas de traiciones múltiples. Perplejos los socialistas santafesinos por la foto de su senador con el archienemigo Reutemann y rodeado de los impresentables Menem, Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero y abochornados por el apoyo de Giustiniani para que una senadora puntana del Opus Dei desembarcara en la presidencia de la Comisión de Legislación; ocupados los radicales en deshojar nuevamente la margarita entre Cobos, el gran elector que empieza a deshilacharse, Alfonsín, copia fiel de un padre que lo catapultó a una fama inesperada, y Sanz, tercero en discordia y viejo cultor de oratorias comiteriles, apenas si tuvieron tiempo para encajar las vicisitudes de una apuesta opositora en estado de desmembración. Y en el medio un sector que se reclama de tradición nacional y popular y que hoy dice expresar a la franja de centroizquierda, que mientras la derecha restauracionista se abalanzaba sobre cuanta comisión existe y se aprestaba a rechazar el pliego de la única presidente del Banco Central ajena al neoliberalismo, se dedicaba también a judicializar la política y a complacerse por el obsequio que le hizo esa oposición de alguna presidencia de comisión para discutir e investigar aquello mismo que generaron sus actuales aliados. Extrañas vicisitudes de este tiempo-loco en el que lo esperable no acontece y donde lo inesperado genera un giro en los acontecimientos.

Una semana que nos ofreció la oportunidad de mirar de otro modo aquello que habita nuestro presente escapando al relato monocorde de quienes buscan reducir la complejidad de este tiempo argentino invisibilizando acontecimientos que pueden interrumpir su euforia triunfalista. Tal vez la posibilidad de reconocer que, por suerte, nada está escrito definitivamente en el libro impredecible de la historia


UN FEO CASO DE DESMEMORIA


Informe desde Misiones: Liliana Díaz. 
Miradas al Sur



Dijo que nunca existió una causa contra su padre, sí presión.
Siento miedo”. “Esto no es una casualidad, es muy llamativo”. “Nunca hubo una causa”. “Esto es una presión, pero no voy a ceder”. El recurso rutinario de la victimización al que apeló la jueza María Sarmiento, la misma que frenó en tiempo record los DNU a los que recurrió el Gobierno para crear el Fondo del Bicentenario y la remoción de Martín Redrado como presidente del Banco Central, es inverosímil incluso para los políticos que salieron a batir el parche hablando de persecución. Es imposible que una magistrada que entró a la Justicia en 1978 y cuyo padre –que vive con ella– fue polifuncionario de la dictadura ignore la existencia de la causa que se inició en Misiones hace ya un lustro y cuya primera derivación en pedido formal de detención se produjo en el último tercio del 2006. Es igualmente imposible que la jueza no haya leído (“algo me dijeron”, poetizó en los medios) el artículo publicado por 
Horacio Verbitsky el 17 de enero pasado, en el que se repasaba tanto la historia de la causa como la biografía del represor.

Ex coronel de Inteligencia, formado en la guerra contrainsurgente en la Escuela de las Américas, acusado de matar en la tortura al estudiante Ángel Brandazza en un caso resonante ocurrido en Santa Fe en 1972, Luis Alberto Sarmiento, el padre hoy octogenario de la jueza, fue ministro de Gobierno de la provincia de Misiones en el año 1976. Como tal fue el responsable político de la Policía de Misiones, por lo que se le imputan todos los delitos cometidos en la Jefatura en el primer tramo de la dictadura militar. La denuncia fue presentada por Graciela Franzen en el expediente 3-3159/05, “Franzen, María Graciela, s/denuncia privación ilegítima de la libertad y torturas”. María Graciela Franzen fue secuestrada en mayo de 1976, junto con su hermano Raúl Arturo. Ambos fueron sometidos a torturas en las instalaciones de la jefatura de policía, en pleno centro de la ciudad de Posadas. En diciembre de ese año el hermano de Graciela, Arturo, fue masacrado en Margarita Belén, provincia de Chaco en un falso intento de fuga. Graciela pudo sobrevivir, y ya lleva 30 años reclamando justicia.

Luis Sarmiento es coronel retirado del Ejército y al producirse el golpe del 24 de marzo de 1976 cumplía funciones como jefe de Inteligencia en Posadas. Misiones era una de las seis provincias que dependían del II Cuerpo de Ejército. Sólo en esa porción del mapa del horror desatado en 1976 se abrieron más de quince causas para investigar noventa casos de secuestros, torturas y asesinatos. Paralizadas a raíz de las leyes de punto final y obediencia debida, comenzaron a reabrirse en 2005 una vez que la Corte Suprema de Justicia confirmó su nulidad. En febrero de 2006 el fiscal general de Misiones, Guillermo Mario Negro, solicitó el procesamiento de Sarmiento y de otros diez militares y policías. El primero de la lista que integra el padre de la jueza es Cristino Nicolaides.

En junio de 2006, el juez federal de Posadas, Ramón Claudio Chávez, pidió el legajo de Sarmiento y de otros dos coroneles al Ministerio de Defensa, que los envió de inmediato. El abogado Juan Martínez explicó que “la detención fue ordenada por el juzgado de instrucción federal, a cargo del juez Ramón Claudio Chávez, quien dispuso la indagatoria para el lunes si se lo puede trasladar, ya que está en silla de ruedas”.

El abogado aclaró los criterios con los que se fue avanzando en este juicio en el que se investigó por fuerzas actuantes: “En el caso del Servicio Penitenciario, el juicio terminó con la condena de los oficiales Gómez y Cuenca ya que se demostró su participación en casos de torturas. Después la Jefatura del área 232, a cargo del ex gobernador de facto Juan Carlos Beltrametti y Carlos Humberto Caggiano. Ahora se avanza en la causa de la Policía de Misiones. El avance de las investigaciones y procesamientos y eventualmente juicios, se determina en función de las fuerzas actuantes. La detención de Sarmiento ocurre porque el juzgado avanza en la causa de la Policía".



 FUENTE : EL ORTIBA