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20 de mayo de 2012

EL PROBLEMA SUCESORIO

*Por Enrique Lacolla

En Venezuela y Argentina el tema de la caducidad y de la renovación del poder empieza a perfilarse. Ello nos plantea el eterno problema de las sociedades que pugnan por escapar del subdesarrollo: cómo conformar una política que desafíe al tiempo.

La enfermedad de Hugo Chávez plantea el problema de su sucesión. Más allá de los votos que puedan hacerse por su recuperación, la salud del mandatario venezolano aparece comprometida y el problema de encontrarle un sucesor se ha convertido en un factor de riesgo respecto de las posibilidades de que el proceso de transformación que vive ese país pueda prolongarse de manera eficiente. Es un tema no menor, toda vez que el papel que Venezuela juega en el nuevo concierto latinoamericano es muy importante y que el compromiso de su actual mandatario con el proyecto de una América latina unida ha contribuido muchísimo a que este cobre forma y dinamismo.

Nos topamos aquí con una de las fatalidades objetivas del desarrollo de nuestros países. El hecho central de nuestra historia reside en el carácter balcanizado de América latina: en la fractura de estos territorios indohispánicos al día siguiente de su independencia, como consecuencia de la acción disgregadora del imperialismo y de sus propias insuficiencias internas. La acción de estos factores derivó en que Iberoamérica se organizara o, mejor dicho, fuera organizada, en una multitud de Estados inconexos y cuya única similitud consistía en su carácter exógeno. Es decir, que estaban configurados para ponerse al servicio de los grandes centros comerciales del mundo y como consecuencia de esto se encontraban divididos dentro de sí mismos, pues esa dependencia suponía una articulación social que reprimía o ignoraba las necesidades de los más débiles, que también eran los más numerosos. Esta alienación afectó no sólo el desarrollo de las estructuras productivas sino también y sobre todo al universo cultural de las clases medias, el vivero lógico de los elementos que han de componer un estamento dirigente.

Las clases dominantes generaron una formación educativa que era funcional a sus intereses. Y las clases medias que crecieron vinculadas a esas oligarquías agrarias o mineras asimilaron y reprodujeron el modelo cultural que aquellas habían adoptado. La visión eurocéntrica era así adoptada por las burguesías y pequeñas burguesías periféricas, con resultados desastrosos para cualquier intento de conformar cuadros aptos para elaborar un proyecto liberador. Se pensaba a nuestros países desde afuera hacia adentro, en vez de visualizar al mundo desde aquí y hacia afuera. Se fabricaban democracias parlamentarias, pero se las vaciaba de sentido, pues estaban para dirimir disputas menores entre los sectores de poder en vez de elaborar proyectos que condujesen a una transformación efectiva de las coordenadas por las que se regía la sociedad.


La fatalidad del populismo

Como consecuencia de esto los movimientos de liberación nacional que una y otra vez surgieron en diversos puntos del mapa latinoamericano, adolecieron de graves dificultades a la hora de conformar sus estructuras, con el resultante de que casi siempre esos movimientos sólo pudieron organizarse a partir de la figura de un caudillo o líder carismático; capaz, por su gravitación personal, de conjuntar tendencias dispares y conformarlas de acuerdo a un proyecto que subordinado a su presencia en el poder. Este es el sentido del populismo, término denostado por los sociólogos y politólogos europeos y también por muchos autóctonos. Debe decirse sin embargo que el populismo es en cierto modo una traducción folklórica del concepto marxista del bonapartismo y que, entre nosotros y en tanto supone la presencia de las masas en la calle y la comunicación en primera persona de estas con quien está investido de la responsabilidad de los asuntos públicos, hasta aquí implica la única forma de democracia efectiva que se ha verificado en América latina.

Ahora bien, esta configuración requiere ser comprendida, estimada en su justo valor y mantenida sólo en la medida en que no pueda ser suplantada por alguna otra fórmula que la supere. Esto no es fácil ni se genera de un día para otro. Los niveles dirigentes bien inspirados son el fruto de una elevación del nivel de conciencia política del pueblo y de la conformación de un sector de la intelligentsia capaz de razonar la realidad de acuerdo a la verdadera naturaleza de las coordenadas históricas dentro de las que se ha formado y, simultáneamente, según la inserción geopolítica de estos países en el concierto del mundo. Las experiencias vividas en el pasado demuestran que si la pretensión de soberanía popular y nacional ha resistido todos los intentos de desarraigarla, en las ocasiones que pudo llegar al poder ha estado muy condicionada por la inexistencia de cuadros que la sostuviesen y de protagonistas sociales capaces de brindarle un apoyo orgánico y basado en intereses cuya solidez los haga invulnerables a la propaganda deletérea del sistema de dominación predominante. Por lo general esas experiencias han estado atadas al fervor popular y a la presencia de esa figura carismática a la que nos referimos. Por ejemplo, Chávez, Vargas, Velasco Alvarado, el mismo Fidel, Ibáñez del Campo y Perón, entre los modernos. Desaparecida esa figura el entusiasmo popular se atomiza y el movimiento nacional es apartado del poder o adulterado para que termine sirviendo a los mismos intereses que vino a combatir.(1) En algún caso extremo, incluso a través de la misma persona que encarnó en un principio al movimiento. Este fue el caso de Paz Estenssoro y el del rol del MNR en Bolivia, protagonistas de la épica revolución de 1952, y 30 años más tarde propulsores de la reforma neoliberal de 1982, por ejemplo. En Argentina el peronismo “mantuvo el tipo” hasta mucho tiempo después de 1955 y permitió incluso el breve retorno del líder, porque Perón dejó detrás de sí a una clase obrera organizada; pero a la postre sucumbió. Hizo falta, sin embargo, el terrorismo de Estado de 1976 para alterar las tornas, comenzar el desguace del país y preparar el camino para la traición consumada por el menemismo en la década del 90, cuando se usó al mismo movimiento peronista como ariete para derrumbar desde dentro al modelo de estado construido medio siglo antes.


La nueva ola

Ahora los pueblos de América latina han atesorado mucho de esas experiencias y el desastre originado por las políticas neoliberales ha determinado otro flujo popular que ha avanzado mucho y que ha brindado no pocas sorpresas. Los Kirchner, Lula y Dilma en Brasil, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador y Evo en Bolivia han podido ir dando forma a una nueva realidad que se ha manifestado de maneras concretas. Una de ellas, la más trascendente quizá, fue el rechazo al ALCA y a la pretensión norteamericana de organizar al subcontinente de acuerdo a su interés, esto es, en una amplia zona de libre comercio que condenaba a muerte nuestras posibilidades de desarrollo y de gestión autónoma, reduciéndonos otra vez al papel comparsas de nuestro propio destino. La formación del MERCOSUR, de la UNASUR y del CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), la pérdida de peso de la OEA y la promoción de prácticas de cooperación económica, comercial y política entre los países suramericanos fueron frutos de esa decisión que cerraba el paso al ALCA. Sus consecuencias favorables están a la vista en todos nuestros países. Los problemas que enfrentamos son muy grandes, pero se ha salido del ahogo económico y social y el curso general apunta al desarrollo y no a la constricción continua de nuestras formas de vida. Asimismo se obtuvieron éxitos en el camino a la integración regional, que permitieron solucionar las crisis fogoneadas por el imperialismo, como las suscitadas en el caso de las pretensiones secesionistas del Oriente boliviano, en la confrontación colombo-ecuatoriana o en la tentativa de golpe en Ecuador.

Todo esto, sin embargo, se encuentra atado al mantenimiento de presencias individuales en la cúpula de algunos movimientos. El caso de Chávez es paradigmático pues, aunque no conocemos los entresijos de la situación en Venezuela, no parece que haya una organización confiable sobre la cual reposar en caso de una eventual ausencia del actual mandatario.

En Argentina, los rumores en torno de la reforma constitucional y de la re-reeleción de Cristina Fernández van un poco en el mismo sentido. Aunque la nuestra es una sociedad conformada de una forma más sofisticada que la venezolana, el hecho de que el tema del poder esté muy estrechamente ligado a la permanencia en el gobierno de la persona de la actual presidenta, pone al problema sucesorio en un plano de consideraciones bastante próximo. La Constitución vigente prohíbe de manera inequívoca la re-reelección, pero no está claro quién podrá reemplazar a Cristina. Existen figuras dentro del espacio oficial que poseen un perfil intelectual y temperamental que los habilitaría para asumir la tarea manteniendo el proyecto –Agustín Rossi o Jorge Taiana, por ejemplo-, pero también está el hecho de que no tienen, de momento, el eco o la raigambre partidaria que los ponga muy en vista. Está además el dato nada menor de que no se sabe qué desea la Presidenta en lo referido a su permanencia en el cargo, así como que el proyecto de modelo de país, enfáticamente enunciado como tal, en los hechos se mantiene en la nebulosa. Su sentido general es perceptible, desde luego, y va en dirección a una mejor distribución del ingreso, a una ponderada intervención del Estado en la economía, a la recuperación de la soberanía y a la inserción regional latinoamericana; pero las directrices concretas para ponerlo en práctica no se verifican ni explicitan todavía. Algunos especulan con el timing o “tiempismo” de la presidenta y de su fallecido esposo, que hubieron de arrancar de una base electoral muy exigua, para explicar la lentitud en la adopción de medidas que son esenciales para la generación de un modelo nacional de desarrollo. Pero esto supone identificarse también con un pragmatismo que corre el riesgo de convertirse en conformismo a lo largo del tiempo. Si bien hay que puntualizar que el kirchnerismo no ha dejado nunca de recuperar la iniciativa cuando el se ha visto seriamente en problemas –en ocasión de la 125, de las elecciones legislativas del 2009 o de la crisis energética, por ejemplo-, su dinamización ha surgido como una reacción frente a la amenaza más como que el fruto de un programa preconcebido. Y el puro pragmatismo no alcanza a la hora de edificar un país nuevo. La enunciación de un programa concreto de reformas estratégicas, aunque alborote a los personeros del sistema, tiene un enorme valor docente y adecua psicológicamente al pueblo para prepararse a los cambios que deben venir si queremos que la nación de veras progrese.

La reforma constitucional

El asunto de la reforma constitucional sobrevuela estos temas. El problema, con todo, no es el de una reforma dirigida a posibilitar sólo la re-reelección, aunque esta no sea un dato menor y juegue en el sentido antes citado de la necesidad de asegurar la continuidad de un proyecto de cambio ante la inexistencia de cuadros u organizaciones capaces de asegurar la prolongación del “modelo”. De ser posible tal reforma, sin embargo, la cuestión residiría en retornar a las pautas fundamentales de la mejor Constitución que ha tenido el país en las últimas décadas, la que fuera fruto de la reforma de 1949 y que resultara abolida por la contrarrevolución de 1955. Entre otras cosas, ello nos devolvería la propiedad inalienable del suelo y el subsuelo por parte de la Nación. Se alejaría la amenaza de los “emiratos provinciales” en las áreas petroleras, posibilitada por los desatinos de la década del 90. Asimismo sería necesario aprovechar la ocasión para enmendar otro de los grandes disparates constitucionales consumados durante esa década: la autonomía de la ciudad de Buenos Aires, un paso inconcebible que sin embargo se dio y que vino a revertir, sin que los medios y el público dieran importancia al hecho, la nacionalización de la ciudad-puerto consumada por Roca, que diera fin, en 1880, al ciclo de las guerras civiles argentinas al cortar con las armas el nudo gordiano que había sofocado al país y había estado en la base de sus desdichas.

Hay un montón de incógnitas que se agitan en torno de estos temas. ¿Será Cristina candidata? ¿El kirchnerismo se postulará como sucesor del peronismo? ¿Puede independizarse de esas raíces? ¿Qué sustento social puede aportar para sostener su eventual proyecto? Aquí tropezamos una vez más con la fatalidad que acompaña a todo intento de cambio en profundidad. ¿Hay un sector social capaz de acompañarlo y de producirse como la masa crítica que precipite una modificación irrevocable del país? La fractura que se ha producido entre el gobierno y la parte más independiente y combativa del movimiento obrero y las tentativas divisorias de este que se generan desde arriba, no es la mejor manera de acumular esa masa crítica. Hugo Moyano carece de finura política, ha sobredimensionado su rol, es tan torpe como un elefante en una cristalería y comete errores que ponen los pelos de punta, como concurrir a programas televisivos pertenecientes al monopolio mediático para exponer sus agravios sin proceder al mismo tiempo a descalificar la miserable conducta de sus huéspedes frente al gobierno. Encarar el debate con el ejecutivo como una especie de interpelación a la presidenta y encerrarlo dentro de las fronteras reivindicativas salariales es perder una oportunidad de proponer a los trabajadores como portaestandartes de algo más amplio que el interés de clase.

Ahora bien, si el gobierno se apresta a prescindir del respaldo, hasta hace poco sincero y empeñoso, de una parte importante del movimiento obrero y pone a este en un segundo plano, ¿a qué fuerzas podrá encomendarse para llevar adelante medidas de fondo? Si es que está dispuesto a tomarlas, desde luego. A estar por lo visto en el acto en Vélez, el kirchnerismo parece apostar en la juventud. Pero la “juventud” es un término genérico que señala un período transitorio de la vida y que por lo tanto no posee el peso social que es necesario para ser algo más que la espuma de los días. Es un caudal maravilloso del que se puede aprovechar la espontaneidad y el entusiasmo, pero sus integrantes van diluyendo esas características a medida que pasa el tiempo, si no existe una organización que los vaya encuadrando y educándolos para la vida adulta, proveyéndolos, no de predisposiciones maniqueas, sino de espíritu crítico. Para que esas individualidades se afirmen es necesaria la presencia de una base social orgánica, capaz de gravitar en la dirección del desarrollo. Esa base social, comprometida con un proceso porque su interés está ligado a él y porque sólo con él puede consolidarse y crecer, en este país reside en las clases populares y sus organizaciones.

Es por esto que la sucesión y el tiempo son factores tan importantes en los movimientos de liberación nacional. A veces sólo con la reconfirmación del mandatario o la mandataria ya existentes se consigue cierta garantía de perdurabilidad. Pero el asunto reside también la capacidad de aprovechar ese tiempo para construir con una profundidad que sea tanto material como ideológica. De lo contrario a los líderes carismáticos les sucede lo de siempre: que detrás de ellos no hay una organización capaz de recoger su herencia y de superar la burocratización que ellos mismos han impuesto en razón de su celo por el poder.

Esperemos que el proceso de cambio que se está verificando en América latina no sufra esta vez los mismos tropiezos que en el pasado. Pero sólo visualizándolos y denunciándolos cuando vemos que se insinúan en el presente se podrá defender el actual proceso de cambios, adentrándolo hacia el futuro.


Nota

1) Fidel Castro es un caso en apariencia diferente, en la medida que conformó un partido que se supone habrá de resistir el choque de la desaparición de su líder. Sin embargo, la nominación de su hermano Raúl para reemplazarlo ahora que la condición física del jefe condiciona sus movimientos, está indicando que la confianza en esa estructura no es muy grande.


Gentileza: Roberto Montes

EDITORIAL DE SEÑALES POPULARES

*Por Norberto Galasso



Vivimos un momento político altamente complejo. Después del aplastante triunfo electoral logrado por el campo nacional –con casi 40 puntos sobre la segunda fuerza política- podía esperarse confiadamente en un fortalecimiento del gobierno que facilitase la profundización del “modelo” implementado desde el 2003. Ese robustecimiento se ha producido en lo institucional, con las mayorías logradas en los cuerpos legislativos, pero lamentablemente, han aparecido diferencias en las bases de sustento social que es necesario superar.


Ya hemos señalado que dado el carácter amplísimo –policlasista- que caracteriza a los movimientos nacionales es común que así como se conjugan coincidencias frontales respecto al enemigo común, se manifiesten también disidencias laterales entre los sectores que componen el frente nacional. En esas ocasiones, los líderes se encuentran ante la difícil tarea de representarlos a todos al mismo tiempo, pero manteniendo un equilibrio tal que impida a cualquier sector considerarse desplazado o ninguneado. Asimismo, también es responsabilidad de cada sector la defensa de sus intereses específicos, pero evitando que ello signifique el debilitamiento del conjunto lo cual lo convertiría en funcional a las fuerzas retrógradas siempre dispuestas a volver al pasado.

En el caso de la Argentina actual provoca preocupación la desinteligencia entre la Presidenta de la Nación y la actual conducción de la Confederación General del Trabajo. El desacuerdo, que pudo irse amenguando, por el contrario, se ha agudizado. Y en esta compleja situación se mueven fuerzas que aunque no tienen inconveniente en valorar el llamado “modelo” sustentan proyectos estratégicos diversos, lo cual crea, en el campo popular, cierta sensación de molestia y de incertidumbre. Aquí y allá se observan realineamientos, acuerdos temporarios, ausencias y presencias, en un escenario donde, a su vez, se mueven las presiones externas al movimiento. Estas parecen convencidas de que ya nada pueden esperar de la vieja dirigencia opositora, quebrada en las últimas elecciones, y aspiran a sacar provecho de las disputas internas del movimiento nacional, para encontrar el hombre para el 2015, pues ni Binner ni Macri podrían jugar el rol que la reacción busca para dar vuelta el reloj de la historia.

Estos disensos crean inquietud y confusión en la militancia, tanto entre los trabajadores como en la clase media popular. Esa confusión se agrava con las explicaciones facilistas de uno u otro lado: Moyano, por machista, no soportaría el liderazgo de una mujer; Cristina, a su vez, consideraría que Moyano quiere disputarle la conducción; los jóvenes de clase media no tendrían simpatía por un dirigente de tez morena o a su vez, el moyanismo desconfiaría de los muchachos recién llegados al movimiento. Con estas simplificaciones parece difícil acercarse a una interpretación cercana a la verdad y quienes no tenemos vocación de obsecuentes, ni perseguimos cargos, ni ventajas de un lado ni del otro, juzgamos necesario ahondar en los sucesos ocurridos sin reservas mentales ni oportunismos de ninguna clase, dispuestos a entrar en la discusión franca y abierta.

“Señales Populares” existe para apoyar todo proceso de liberación nacional y para acompañar al movimiento nacional y popular, preferentemente a los trabajadores, a los cuales considera la columna fundamental de los cambios profundos que se necesitan. Lo ha hecho, lo hace y lo hará desde una perspectiva independiente, cuya estrategia apunta hacia la unión latinoamericana y “el socialismo del siglo XXI”, es decir, un socialismo nacional. Desde esa perspectiva considera que desde el 2003 en adelante se avanzó notablemente desde lo que Néstor llamaba “el infierno” hasta la situación actual, lo cual explica el apoyo electoral último al kirchnerismo y entiende también que en este proceso de recuperación, la CGT jugó un papel importante.

Como un ala del movimiento nacional –o su columna vertebral, como dio en llamarla Perón- la CGT conducida por Moyano dió su apoyo al gobierno, desplazando a los sindicalistas-empresarios del menemismo y a su vez, acercándose al sector nacional y popular de la CTA (Yasky). Recuperó paritarias, empleo y conquistas que le había robado el neoliberalismo y con importantes concentraciones ratificó el camino del MTA contra el menemismo, todo lo cual llevó a su conducción a suponer que estaba en situación de avanzar en el terreno político y lograr una mayor presencia en el movimiento. Esa CGT según expresión del propio Moyano, tenía su derecha (Viviani) y su izquierda (la corriente política del sindicalismo peronista (Schmid, Plaini y otros) y la Juventud Sindical. La constitución de estas dos últimas organizaciones revelaba esa intención de mayor protagonismo, y lo fue a tal punto que Recalde, diputado y asesor de la CGT, impulsó el proyecto de participación obrera en las ganancias de las empresas, en el Congreso, proyecto que pareció llevar el guiño de la Presidenta. Sin embargo, cuando Moyano expresó en la cancha de River su convicción de que algún día un trabajador ocupase la presidencia de la Nación, Cristina entendió que ello expresaba una disputa por el poder y le salió al cruce sosteniendo que se consideraba una trabajadora pues trabajaba desde los 18 años.

Es difícil saber si el sindicalista lo expresó pensando en él mismo o en un futuro candidato obrero, pero es razonable pensar que la Presidenta lo entendió como un excesivo protagonismo de una de las alas de su movimiento, ya fuese ambición personal o de clase.

Ignoramos si existieron otros chisporroteos personales, telefónicos o por intermediarios, pero, dada la información que poseemos pareciera que ese fue el inicio del conflicto. Lo cierto es que la Presidenta manifestó públicamente su disconformidad con el proyecto-ley de Recalde sobre participación en las ganancias -aún cuando figura en el 14 bis de la Constitución reformada en 1957- derivando esa posibilidad a las paritarias, probablemente considerando que la CGT avanzaba más allá de lo conveniente. Asimismo, al confeccionarse las listas para las últimas elecciones, algunos sindicalistas que tenían casi asegurado un lugar que los catapultaba al recinto del Congreso Nacional, fueron impulsados hacia atrás en el orden de las candidaturas. Desde el fondo de la historia vino a repetirse un suceso común en los movimientos populares: las ventajas de la unidad de mando y la verticalidad tienen también sus inconvenientes. No era un congreso del P. J. el que tomó la decisión, sino el círculo íntimo de la Presidenta que, la calle llama “mesa chica” integrada, al parecer, por Cristina, Máximo y Zanini. ¿La razón del cambio? Cristina estima que, por sobre todo, ante el fuerte enemigo externo (las corporaciones económicas, en gran parte extranjerizada y las mediáticas) así como ante la crisis mundial que amenaza golpearnos, resultaba fundamental tener legisladores totalmente adictos y no con relativa independencia que pretendiesen acelerar las transformaciones más allá de lo posible. La respuesta la dió Moyano, en el acto realizado en la cancha de Huracán, poco después renunciando al P. J. por considerarlo “una cáscara vacía”, lo cual era cierto pues no había intervenido en la preparación de las listas, aunque también es cierto que en la historia del peronismo el partido era -para Perón- un simple instrumento y su “dedo” marcaba presencias o ausencias. Pero, en esa reunión de Huracán, Moyano erró al pronunciarse positivamente respecto a un gremialista muy cuestionado, al tiempo que formuló reclamos por la elevación del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, en defensa de las asignaciones familiares y exigió la entrega de fondos de las obras sociales que el gobierno le adeuda. Allí la ruptura se ahondó.

La Presidenta por su parte, que había sostenido meses antes, que el camino era “la profundización del modelo”, hablaba ahora de “sintonía fina”, es decir, reducción de subsidios y más prudente administración de las erogaciones estatales, probablemente debido a la previsible baja de nuestros precios de exportación dada la crisis mundial mientras trascendía que quizás el gobierno pondría techo a los aumentos de salarios no homologando aquellos acuerdos que considerase excesivos y agudizarían el aumento de precios. Esta formulación de la presidencia hizo pensar que se desaceleraría el ritmo de las transformaciones pero, sin embargo, hoy el gobierno ha avanzado al modificar la carta orgánica del Banco Central y ha puesto en jaque a las petroleras extranjeras, dos medidas que robustecen nuestra soberanía. A su vez, la CGT, que había evidenciado su disgusto por lo que entendía era un viraje del gobierno a favor de los sectores medios (creciente importancia de La Cámpora) y aún hacia los empresarios, en detrimento de los trabajadores, profundizó su carácter sectorial, insistió en sus reclamos y su secretario general fue demasiado invitado por los periodistas del sistema, en reportajes donde se multiplicaban las “trampas de oso” para agravar las mencionadas disidencias.

El disentimiento se ha profundizado y preocupa mucho a quienes militamos para que las transformaciones se profundicen en el camino de la liberación nacional y social. Más allá de la importancia de todos los avances logrados desde el 2003, existen asignaturas pendientes que requieren un gobierno nacional con fuertes bases de sustentación. La Presidenta conoce seguramente que ello se torna difícil con una conducción de la CGT en manos opositoras y sabe que no sería buena la “reaparición de los gordos”. La militancia reconoce sin dudas el liderazgo de Cristina y hoy probablemente supere el 54% de la elección, pero sabe también que si se produjese el desplazamiento de Moyano no será por izquierda, ni significará fortalecer al movimiento nacional si surge una CGT vacilante o vinculada a los intereses de la derecha (que no sólo existe en la Sociedad Rural sino también en un aparato industrial altamente extranjerizado). A su vez, el actual Secretario General de la CGT seguramente comprende que no puede mantenerse en el cargo haciendo negociaciones con dirigentes totalmente desprestigiados cuyo apoyo lo comprometería seguramente a reconocerles lugares de conducción en su secretariado, lo cual le restaría la simpatía que ganó en la militancia desde la creación del MTA para oponerse al menemismo.

Es necesario que se abran caminos de diálogo. Descartamos que en los principales protagonistas de este conflicto pueda existir obcecación, resentimiento o incomprensión de lo que está en juego. Vivimos una extraordinaria oportunidad histórica tanto en Argentina como en el resto de América Latina, en la cual resulta imposible cometer errores que sean aprovechados por quienes quieren volver al pasado. Por el contrario, ratificamos las conquistas logradas si seguimos avanzando aunque siempre la política de alianzas constituya un quebradero de cabeza. Unidad es la consigna de la hora para todos, pero no con todos y de cualquier modo, sino con aquellos cuyos antecedentes garantizan la prosecución del camino que venimos transitando.



Gentileza: Lanchodebasto

¡QUE ODIOSAS SON LAS COMPARACIONES!

*Por Megafon

Mientras en Quequén, provincia de Buenos Aires, el Gobierno Nacional inauguraba la escuela número 1378 (sí, mil trescientas setenta y ocho) desde el año 2003, en la Ciudad de Buenos Aires alumnos, docentes y padres profundizan las protestas por el cierre de cursos dispuesto por el Ministerio de Educación del Gobierno de Macri.

Frase gastada si las hay debe ser la de nuestro título, pero nunca tan bien usada como cuando la ponemos en función de comparar gestión entre un gobierno que avanza, trabaja, proyecta y construye un país todos los días y otro gobierno que desarticula lo público en cada acción política que aplica.

Nos cuesta encontrar una redacción para editorializar este mamarracho, porque reconocemos que caemos en las comunes y fastidiosas frases cargadas de quejas, impotencia y aburrimiento reiterado de cada una de nuestras anteriores y las anteriores de las anteriores y las de más atrás también.

Vamos por el segundo período de desgobierno de Macri.

Toda la administración hace agua: salud, educación, desarrollo social, obras públicas, seguridad, vivienda, transporte público, por donde busquemos y por donde no busquemos encontramos enormes agujeros.

El Borda lleva un año sin gas y para mostrar cuánto le interesa el tema, el Ejecutivo acaba de “intervenir” el hospital.

Las escuelas, que no sobran de acuerdo a la demanda manifiesta, cierran cursos en lugar de construir nuevos centros educativos.

Que no llueva y granice y el viento vuele techos de chapa en un fin de semana largo porque los damnificados (siempre los de menos recursos) deberán esperar que los funcionarios a cargo regresen de sus “merecidas vacaciones” para que, indignados por los reclamos que recibieron por sus ausencias, aparenten ocuparse del tema.

Si Ud. viaja en subte, ya sabe, el gobierno porteño aumentó las tarifas pero a cambio no aceptó hacerse cargo de sus costos, sus empleados, sus inversiones, sus obras y sus servicios. Bueno, después de todo, los psicólogos siempre calmaron mis ansiedades con la frase “agudice sus contradicciones”.

No hay, en la ciudad más habitada del país, política habitacional.

Si hablamos de seguridad, contamos con la Metropolitana, para nada.

Me aburro. De verdad me aburro de escribir sobre lo mismo cada vez que retomo la vergüenza que nos da vivir gobernados por Macri. Tengo la interna sensación de haber perdido la creatividad cuando releo las notas. Pero otra vez hecho mano a tanto diván y me digo “no sos vos, es él”.

Por eso, insistir en que las comparaciones son odiosas, no es redundar sobre lo mismo, es hacer una objetiva, detallada y generosa lectura de la realidad de dos gobiernos, contemporáneos entre sí, pero distanciados en política.

Y cuando además comparamos resultados, no podemos dejar de distinguir, al mismo tiempo, el objetivo y el objeto de la política de cada uno.

Es así nomás, como decía mi abuela “las comparaciones son odiosas” y considerando la que estamos haciendo ahora, agrego “algunas, son absolutamente inútiles”.



Estudiantes, docentes y padres del colegio secundario Comercial 15 cortaban el cruce de la avenida Entre Ríos e Independencia, en el barrio porteño de Balvanera, en protesta por el cierre de cursos, dispuesto por el ministerio de Educación Porteño.

EL ACUERDO ENTRE SUDAFRICA, ANGOLA, Y CUBA, EN NACIONES UNIDAS...!!!






*Por Diego Carbone

LA GUERRA CIVIL ANGOLEÑA:


fue el conflicto más largo de África y uno de los más largos condicionados por el contexto de la "Guerra Fría". Se libró como una escalada de la "Guerra de la Independencia de Angola", de 1961 a 1974, que enfrentó a varios movimientos angolanos antagonistas, y a sus aliados respectivos, pero resultó de manera inmediata del proceso de descolonización, de 1974-1975, que agudizó y amplificó este conflicto.

El conflicto de Angola enfrentó al gobierno del MPLA y sus aliados de Cuba y la SWAPO, que luchaba por la independencia de "Namibia", contra UNITA, elFNLA, Sudáfrica y Zaire. Los primeros recibieron apoyo de asesores y material soviético y los segundos asesores y material de Estados Unidos, China, además de mercenarios occidentales, posteriormente tras la caída del "apartheid" muchos ex-combatientes sudafricanos fueron contratados por el gobierno angoleño como mercenarios.

La contienda comenzó por el rechazo del FNLA y de la UNITA a compartir el poder con el MPLA, pero este se perpetuó por el apoyo internacional a cada uno de los bandos, y se retomó la lucha por la negación de Jonás Savimbi de aceptar los resultados electorales de 1992. La guerra terminó sólo tras la muerte de éste, dejando al menos 3.500 muertos, cuatro millones de refugiados y unos 100.000 mutilados, especialmente por las "minas antipersonas"


LA CODICIADA ANGOLA:

El país africano comenzó a ser una posesión valiosa para los europeos cuando los portugueses se asentaron en sus costas para utilizarlas como bases en su circunvalación de África hacia la India y sus especies. Especialmente cuando los holandeses comenzaron a poblar su colonia comercial de "El Cabo".

Aquellos asentamientos de navegantes portugueses fueron esgrimidos como derecho por Lisboa durante la Conferencia de Berlín para obtener las colonias de Angola y Mozambique más otras posesiones menores. Inicialmente la pretensión lusitana consistía en unir las dos colonias por tierra; intención nada novedosa porque lo mismo trataban de realizar Gran Bretaña con su ferrocarril de "El Cairo-El Cabo", o Francia con su línea "Dakar-Yibuti". Pero todos estas iniciativas lograron ser impedidas por el canciller alemán Otto von Bismarck que perseguía, como segunda meta de la Conferencia, dividir lo más posible las colonias para hacerlas más difíciles de defender. De este modo obligaría a las potencias a movilizar más soldados desde Europa, especialmente a países que después serían enemigos suyos en la llamada Gran Guerra.

Antes incluso de comenzar la "Primera Guerra Mundial" alemanes y británicos tenían un plan secreto para repartirse Angola y otras posesiones portuguesas y belgas sin recurrir a la fuerza. De este modo ambas naciones saldrían beneficiadas y no sería necesario llevar la Guerra al Continente y que los negros pudieran darse cuenta de que los blancos estaban tan desunidos y se mataban entre si, con la misma saña que cualquier otra raza.

Pero Portugal entró en el conflicto del lado de la "Triple Entente" y conservó sus posiciones en África. Al contrario que Alemania, que fue despojada de todas tras él "Tratado de Versalles". Entre ellas el "África del Sudoeste Alemana" ocupada por la "Unión Sudafricana" de forma temporal, pero que siempre intentaron que fuese permanente y a la larga una de las causas de la guerra.


LOS MOVIMIENTOS INDEPENDENTISTAS:

Terminada la contienda europea los conatos independentistas comenzaron a provocar rebeliones, destacan las de 1922 y 1935. Pero fue tras la "Segunda Guerra Mundial" cuando esos brotes anticolonialistas se organizaron para formar movimientos. Portugal durante mucho tiempo fue una "metrópoli pobre" necesitada de sus colonias por lo que trató de mantenerlas dividiendo a la población y tratando de ganarse a sus élites.
En 19568 se fundó el "Movimiento Popular de Liberación de Angola" (Movimento Popular de Libertação de Angola, MPLA) en torno a Agostinho Neto y otros líderes, como Viriato da Cruz, Mário de Andrade y Lúcio Lara. Su nacionalismo se caracterizaba por tendencias izquierdistas relativamente difusas.
En 1957 Holden Roberto dirige la "Unión de Pueblos" de Angola (União das Populações de Angola, UPA) que más adelante, juntamente con otro grupo anti-colonial, constituyó el "Frente Nacional para la Liberación de Angola" (Frente Nacional de Libertação de Angola, FNLA), también nacionalista, pero sin tendencias de izquierda.
En los dirigentes del "FNLA" estaba Jonas Savimbi que, en 1966, organizó un tercer movimiento, la "Unión Nacional para la Independencia Total de Angola" (União Nacional para a Independência Total de Angola, UNITA), con una orientación de izquierda inspirada por el "Maoísmo".

Existía desde 1963 una organización de menor tamaño, el "Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda" (Frente para a Libertação do Enclave de Cabinda, FLEC), organizada por habitantes de Cabinda, un territorio rico en petróleo situado al noreste del país, entre el "Congo-Kinshasa" y el "Congo-Brazzaville". Al contrario de los otros tres movimientos, el "FLEC" no luchaba por la independencia de Angola, sino que por la independencia de Cabinda, separada de Angola.

Aunque FNLA, MPLA y UNITA se calificaban como pan- angoleños lo cierto es que basaban su apoyo en grupos étnicos específicos.
El FNLA, tenía su principal base social entre les "bakongo" del noroeste de Angola, incluso entre los cientos de miles que se refugiaron en el Zaire, en el inicio de los años 1960. Su sede política se encontraba en Kinshasa y su base militar en Kinkuzu. Sus actividades de guerrilla fueran limitadas y tuvieron, su mayor incidencia en el la provincia de Uíge, en Cabinda e en un área del norte de la provincia de Moxico.
El MPLA se reclutaba, esencialmente entre los "ambundus" y entre la población "mestiça", de descendencia portuguesa y africana de Luanda, de Benguela y de otras ciudades, incluyendo también un cierto número de jóvenes intelectuales blancos. A partir de sedes en Brazzaville y Argel, operaba en Cabinda, en la zona situada al norte de Luanda , provincia de Cuanza Norte, y en el extremo este, en la zona de la provincia de Moxico.
La UNITA, basada principalmente en los "ovimbundus", no tuvo su sede en el exterior, sino en la provincia de la Lunda, en el noreste de Angola, desarrollando actividades de guerrilla también las provincias de Moxico y Cuando Cubango, y una movilización política clandestina en las provincias de Bié y del Huambo.


LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA:


En febrero de 1961 el MPLA ataca la prisión de Luanda y libera cientos de presos. Ese día se considera el comienzo de la guerra que independizaría el país.

En marzo la UPA se levanta en el norte del país matando a 6.000 angoleños pro-lusitanos y a 2.000 portugueses. Lisboa reacciona enviando un contingente de 60.000 soldados para sofocar la rebelión de su productiva colonia. Lo que lograron tras matar a 50.000 personas. En esta reacción y en estas revueltas estaba el germen de las luchas por la independencia que comenzarían pronto en la Guinea Portuguesa y Mozambique; pero también está el origen de la guerra civil.

Con la "Guerra Fría" en un momento de pugna cada uno los movimientos independentistas buscaron sus aliados:
El MPLA encontró apoyo en el antiguo "Bloque del Este y Países No Alineados". Posteriormente también de la "Organización para la Unidad Africana".
El FNLA (antigua UPA) obtuvo recursos de Estados Unidos, Europa Occidental, Zaire, España y Sudáfrica.

Desde sus bases en el "Congo-Brazzaville" la primera y en la zona de "Congo-Kinshasa" la segunda, lanzan ofensivas y obligan a Portugal a enviar miles de soldados y realizar una gasto sangrante para la dictadura lusitana.

En 1966 hace su aparición el tercer protagonista del futuro conflicto: UNITA o "Unión Nacional para la Independencia Total de Angola" creada por Savimbi tras abandonar el FNLA. El grupo armado seria uno de los protagonistas de una de las guerras más largas y sanguinarias de la historia africana.

A lo largo de las casi tres décadas de conflicto las fuerzas de los diversos contendientes experimentaron grandes modificaciones respecto a la cantidad de fuerzas combatientes.,

Después de la "Revolución de los Claveles" la dictadura portuguesa fue derrocada el 25 de abril de 1974. En aquel momento los oficiales del ejército colonial, cansados de aquella guerra, no deseaban seguir con la lucha y Angola y Mozambique pronto continuarían por la misma senda de las posesiones portuguesas en la India.

Las negociaciones abiertas del gobierno portugués con los tres movimientos principales de la guerrilla, MPLA, FNLA y la UNITA, establecieron un período del transición y el comienzo de un proceso para la implantación de un sistema democrático en Angola, "Acuerdos de Alvor", enero de 1975. El MPLA contaba con el apoyo de algunos países socialistas, el FNLA tenía contactos directos con la CIA, China y Zaire, finalmente la UNITA era respaldada por Sudáfrica, Portugal y el gobierno estadounidense.

Desgraciadamente la independencia no supuso para los angoleños un periodo de paz; sino la guerra más larga de su continente. Mucho antes del día de la independencia del 11 de noviembre de 1975, el FNLA desató la guerra civil atacando al MPLA. Los tres grupos nacionalistas que habían luchado contra el colonialismo portugués lucharon entre sí por el control del país, y particularmente de la capital, "Luanda", bajo control del MPLA.

Cada uno de ellos recibió cierto apoyo extranjero, dando al conflicto una dimensión internacional. El MPLA simpatizante con los países del Este tenía las mayores posibilidades de ganar la guerra, y Estados Unidos deseaba impedirlo apoyando al FNLA. China igualmente apoyó al FNLA inicialmente como parte de la lucha anticolonialista contra los portugueses. La URSS no apoyó inicialmente al MPLA y Neto tuvo que buscar apoyo en países como Yugoslavia, Argelia y luego Cuba. A pesar de esto, Sudáfrica intervino temiendo que la victoria del MPLA significara tener un gobierno comunista junto a sus fronteras; pero también quería evitar que la guerrilla de SWAPO pudiera asentarse en Angola desde la que podría atacar con mucha más rapidez y profundidad las posesiones de Pretoria en Namibia. Mientras el gobierno portugués mantuvo el control de la colonia sus buenas relaciones con el gobierno "racista del sur" impedían las infiltraciones de SWAPO.

Así la UNITA recibió ayuda de Sudáfrica para ocupar la máxima cantidad de terreno fronterizo con Namibia que pudiera. "Las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica" inicialmente contaban con un poder que no lo podía igualar ninguna nación vecina, pero la aparición del contingente militar cubano a fines de 1975 igualó las fuerzas. Esto obligó a Pretoria a limitar sus acciones a incursiones rápidas en zonas sin tropas cubanas, contra los asentamientos de SWAPO y contra las tropas del MPLA. La invasión comenzó el 9 de agosto de 1975 y las incursiones sudafricanas pronto llegaron casi a la mitad del país sin mostrar ningún indicio de pararse allí.

El Zaire apoyó al FNLA que entró en Angola por el norte en 1974. El FNLA contó además con la ayuda de China, de mercenarios portugueses e ingleses y nuevamente de Sudáfrica.

Cuba a partir del me de agosto envió asesores al MPLA. La invasión sudafricana significaba el sacrificio de estos asesores, algo que "La Habana" no estaba dispuesta a aceptar. Para evitarlo, en noviembre de 1975 Cuba comienza el envío de tropas a Angola, a pesar de la oposición de la URSS de apoyar una intervención en el conflicto. Moscú nunca estuvo interesada en Angola, y al inicio incluso se negó en apoyar con armas y transportes a los cubanos, actitud esta que cambió sólo cuando la URSS vio que las tropas cubanas tendrían éxito que ser reforzadas frente a las sudafricanas. Empezaran entonces a garantizar el transporte aéreo desde Cuba, pero recien en el mes de diciembre de 1975 la URSS comenzó a enviar armas.

La intervención de los regímenes socialistas logró detener el avance de los pro-occidentales, no sólo por el número de soldados sino también por el gran armamento desplazado. El MPLA controlaba la ciudad de Luanda y las regiones de la costa, llamadas "él Lobito" y "el Benguela". SWAPO logró establecerse allí y comenzar sus incursiones dentro del que luego sería su país; incursiones que no pararían hasta después de la firma de la paz.

Estados Unidos había apoyado inicialmente al FNLA solamente, pero no se demoró en hacerlo también con UNITA cuando se produjo la escisión. En este caso la ayuda fue mantenida hasta 1993.

Las tropas cubanas continuaron sus ofensivas arrinconando y casi destruyendo a los grupos rivales del MPLA. Este movimiento se auto-proclamó partido único elevando como presidente del régimen a Agostinho Neto. Logrando sumar a sus filas a 3.000 rebeldes de Katanga en 1975.


COMIENZA LA MAYOR GUERRA DEL AFRICA SUBSAHERIANA:


Las relaciones diplomáticas del Brasil fueron establecidas rápidamente con la nueva república que se instalaba. La decisión de reconocer como legítimo el gobierno de Nieto de Agustín fue tomada por Geisel el 6 de noviembre de 1975, antes de la fecha oficial de la independencia de Angola.

Ya en 1976 las "Naciones Unidas" reconocieron el gobierno del MPLA como el representante legítimo de Angola, pero no fue seguida ni por Estados Unidos ni por Sudáfrica.

Cerca de 300.000 portugueses habían abandonado ANGOLA entre 1974 y 1976, lo que agravó de forma dramática la situación económica.

En mayo de 1977, un segmento del MPLA dirigido por Nito Alves, lanzó un golpe de estado, que fue derrotado por Agostinho Neto con la ayuda de Cuba, dando lugar a una represión sangrienta. En el final de ese año, el MPLA a través de su primer Congreso, se proclamó como un partido "Marxista-Leninista". Pero con la finalidad de alcanzar un "modelo socialista", no un modelo comunista, como lo había exigido la "fracción" de Nito Alves.

La guerra terminó en 1976. El FNLA se refugió en Zaire y la UNITA en Zambia y Namibia, con el apoyo de Sudáfrica. La UNITA contaba en ese momento con menos de 100 hombres. Sin embargo, gracias al apoyo occidental, el partido se reagrupó, iniciando una guerra larga y devastadora contra el gobierno del MPLA. En 1985 el apoyo estadounidense y sudafricano llegó a uno de sus más altos niveles al recibir Ronald Reagan a Sabimbi en la capital de Estados Unidos con honores de jefe de estado. UNITA fue presentado como "contra-marxista" y "pro-occidental", pero también tenía raíces regionales, principalmente en la población de "Ovimbundu" del sur y en el centro de Angola.

Agostinho Neto murió en Moscú el 10 de septiembre de 1979, pasando a ser presidente del gobierno uno de sus ministros, el ingeniero José Eduardo Dos Santos.


CONTRA SUDAFRICA Y UNITA:.

Al principio de los años ochenta, el número de muertos y refugiados no paró de aumentar. Las infraestructuras del país fueron destruidas paulatinamente. Los ataques de Sudáfrica no pararon. En agosto de 1981, habían lanzado la operación “Smokeshell” que tenia una fuerza de 15.000 soldados, tanques y aviones, avanzando más de 200 kilómetros en la provincia del Cunene al sur del país. El gobierno de Sudáfrica justificó sus invasiones como intentos para destruir las bases de SWAPO en la región, el movimiento independentista de Namibia. Lo que resultaba verdad en parte, pero también formaba parte del apoyo a UNITA para crear de una “zona liberada” bajo su administración.

En 1984 fuerzas angoleñas y cubanas atacaron al FNLA, en ese enfrentamiento 1.500 de sus guerrilleros y 20.000 civiles colaboradores se rindieron. Al año siguiente se lanza una gran ofensiva contra la UNITA, con 18 brigadas del ejército angoleño y cientos de T-34 dirigidas por el general cubano Ochoa, capturándo Cazombo y forzando a la UNITA a retroceder tras perder 7.000 de sus combatientes.

Estos conflictos solamente terminaron con la derrota de las "Fuerzas de Defensa de Sudáfrica" y de la UNITA en "Cuito Cuanavale" ante las fuerzas de Cuba y Angola y con la llegada de un ejército cubano a la frontera con Namibia en junio de 1988, dispuesto a cruzar la frontera y derrotar a las "Fuerzas de Defensa de Sudáfrica" en sus bases de Namibia. Como confirmación de estos planes, el 27 de junio de 1988, un escuadrón de aviones MIG-23ML atacan la reguladora de agua situada en "Calueque" , territorio angoleño cercano a la frontera con Namibia. En esa posición se encontraba un destacamento de las SADF. Al día siguiente Sudáfrica pide a Cuba la tregua, y se reanudan las conversaciones de paz.

En diciembre de 1988 se firma el "Acuerdo Trilateral de Nueva York" entre Angola, Sudáfrica y Cuba, donde se pactó entre otros la independencia de Namibia y la aceptación por Sudáfrica a no apoyar más a la UNITA. Por su parte Angola y Cuba firman un acuerdo bilateral para la retirada de las tropas cubanas, que en ese momento contaban con 52.000 hombres.

En 1989, antes de la caída del bloque de la Unión Soviética, del régimen del "Apartheid" en Sudáfrica y la liberación de Namibia; los acuerdos de la paz entre el UNITA y el MPLA parecían tener más éxitos que los intentos anteriores. Después de todo el aislamiento de las guerrillas era cada vez mayor cuando hasta Estados Unidos había reconocido como gobierno legítimo al del MPLA de Dos Santos. En junio de 1989, en "Gbadolite", Zaire, UNITA y el MPLA establecen una tregua. La paz duró solamente dos meses. El FNLA terminó por disolverse tras pasarse paulatinamente muchos de sus miembros al partido gubernamental y reducir este sus recelos hacia ellos.

A finales de abril de 1990, el gobierno de Angola anunció el reinicio de las conversaciones directas con el movimiento UNITA, mientras que se daba un cese al fuego. En el mes siguiente, el UNITA reconoció a José Eduardo Dos Santos como el jefe de estado. Al final del año, el MPLA anunció la introducción de reformas democráticas en el país. El 11 de mayo de 1991, el gobierno publicó una ley que autorizó la creación de nuevos partidos, para poner fin al mono partidarismo, y la descentralización de parte de la administración.


UNITA REANUDA LA GUERRA UNILATERALMENTE:

En 31 de mayo de 1991, con la mediación de Portugal, Estados Unidos, la Unión Soviética y las Naciones Unidas, se firmaron los "Acuerdos de Estoril", parecía el final de la guerra civil y la llegada de la democracia.

Las elecciones parlamentares y presidenciales de septiembre de 1992, dieron la victoria relativa al MPLA en ambas; como en las presidenciales era exigida la mayoría absoluta en la primera vuelta, una segunda vuelta era constitucionalmente necesaria. Esta no llegó a realizarse, porque la UNITA no reconoció los resultados electorales, pese a considerarla los observadores europeos como un éxito y notablemente limpias. Inmediatamente la UNITA reinició el conflicto armado, primero en Luanda, y rápidamente en el resto del territorio. En Luanda entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre de ese año la UNITA lanzo una ofensiva que aunque fracaso mato más de 10.000 civiles. En el resto del país, en especial en Cabinda, la cifra de mortandad alcanzó las 10 o 15 mil.

La ciudad de Kuito también durante todo ese año fue asediada muriendo 50.000 personas, sobre un calculo de 70.000 habitantes), ganandose el apodo de la "Stalingrado africana". Esta ofensiva es considerada por muchos analistas como el inicio de la decadencia de la UNITA como fuerza de combate, hasta el mes de noviembre de ese año tan solo en la batalla calle por calle para tomar Luanda los rebeldes perdieron 15.000 hombres, incluyendo la mayoría de sus oficiales.

Por esas fechas se inicio la contratación de mercenarios sudafricanos, ex-miembros de las SADF), principalmente por el gobierno angoleño, en 1992 las empresas petroleras "Gulf Chevron" y "Sonangol" fueron las primeras en emplear sus servicios. Miembros de la empresa privada "Executive Outcomes" (EO) lanzaron ataques contra bases de la UNITA que amenazaban las instalaciones de la empresa en Soyo con apoyo de tropas angoleñas, logrando un gran tiunfo en la contienda. Entre 1993 y 1994 tras el fracaso del proceso de paz se contrataron entre 500 a 4.000 mercenarios de la EO,36 probablemente unos 2.000, que se dedicaron a entrenar a 4.000 ó 5.000 miembros de las fuerzas espaciales angoleñas y 30 pilotos.

En 1993, una resolución del "Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas" embargó las transferencias de armas y combustibles para UNITA lo que obligaba a Savimbi a negociar un nuevo acuerdo. En enero se vivió un estallido de violencia étnica cuando entre 4 a 6 mil congoleños y ovimbundus fueron asesinados en diversas ciudades del país. En febrero la UNITA asedio "Huambo", ciudad ubicada en el corazón de su territorio y de importancia estratégica, matando aproximadamente entre 10.000 a 15.000 personas, la ciudad cayó tras 55 días de asedio en 6 de marzo. La ciudad que estaba defendida por 15.000 soldados del gobierno fue destruida, principalmente por el bombardeo y saqueada, unas 80.000 personas escaparon de la ciudad convirtiéndose en refugiados.

UNITA primero estableció su capital en mesetas centrales con las jefaturas en el Huambo anteriormente llamada "Lisboa Nova", en el este y el norte del diamantífero. Desde allí propuso dividir el país en dos, cosa no descabellada al ser Angola un país artificial creado por el colonialismo, pero la propuesta no fue aceptada.

En noviembre de 1994, finalizaron los "Acuerdos de Lusaka, Zambia", entre el UNITA y el gobierno de Angola (MPLA). UNITA utilizó el acuerdo de la paz de Lusaka para obstaculizar más pérdidas territoriales y para fortificar sus fuerzas militares. Savimbi afirmó su descontento con las condiciones y comenzó nuevamente la guerra. La razón de esta vuelta a un conflicto que cada vez se veía más interminable, era la imposibilidad de Savimbi de vivir dentro de un país en paz. Se produjeron masivas deserciones y cambios de bando; mermando los efectivos de que disponía el líder guerrillero. Solo ese año 9.000 de sus hombres se desmovilizaron. Ante la imposibilidad de acabar el conflicto y la creciente violencia la ONU empezo lentamente su retirada, disminuyendo progresivamente sus "cascos azules" en Angola, de los 7.000 en 1995 pasaron a solo 4.220 en 1997.

Además entre 1996 y 1997 el gobierno adquirió grandes cantidades de armamentos y de combustible para poder enfrentar una escalada militar mayor, y luego comenzó a recibir el apoyo de Occidente, con el reconocimiento de Estados Unidos incluido, que con este hecho marcó claramente una tendencia continua en el conflicto: el constante desconocimiento internacional y la declinación en el apoyo de las acciones políticas y militares del UNITA.

Sin embargo la intervención de Angola en la "Segunda Guerra del Congo" le concedió a Savimbi un respiro para reorganizarse. Esta reorganización dio lugar a una matanza muy cruel, como denunciaron varios testigos. Se realizaron movimientos forzosos de poblaciones, ejecuciones masivas, especialmente por UNITA, violaciones de mujeres tanto por soldados de unidades aisladas del ejército oficialista angoleño , hechos que no sucedían en las anteriores etapas de la guerra como por los hombres de UNITA.

Durante cuatro años se volvió a una guerra cada vez más cruel y sanguinaria. En 1999 la ONU retiró a sus últimos "cascos azules" dejando abandonado a su suerte al país africano. En 1999 el gobierno de Dos Santos lanzó una ofensiva para recuperar las zonas más productivas, y en él 2000 proclamó una amnistía para los seguidores de UNITA.

Solo en 1997 unos 15.000 rebeldes desertaron y se desmovilizaron y más de 7.000 se integraron en el ejército. En 1998 11.000 soldados de la UNITA se integraron al ejército. Cerca de 11.000 niños-soldados, 7.000 de la UNITA, dejaron su actividad bélica entre ese año y 2002.

En la capital se decía que la única solución para la guerra pasaba por capturar o matar a Savimbi, pues la situación, pese a todo, parecía haber llegado a una situación de empate. Pero el 22 de febrero de 2002 Savimbi cayó abatido en un tiroteo con las tropas gubernamentales y su cadáver fue exhibido a los periodistas.

Menos de dos meses después ya se entablaban conversaciones para llegar a la paz en un país minado y arrasado, pero muy rico en recursos naturales. Durante el alto al fuego entre los meses de abril a diciembre de ese año 5.000 miembros de la UNITA fueron integrados al ejército, durante los últimos años ya 80.000 ex-guerrilleros se habían vuelto a la vida civil.



CONCLUSIONES DE LA GUERRA:

La desmovilización y reintegración de de los ex-combatientes de la UNITA termino en diciembre de 2005, cuando ya 100.000 combatientes habían sido desmovilizados, en marzo de 2007 unos 30.000 soldados del gobierno también habían sido desmovilizados. En total entre soldados y rebeldes, unos 300.000 combatientes habían sido desmovilizados desde los tratados de paz en 1991. Entre 2002 y 2006 unos 3.000 niños fueron desarmados. En 2010 quedaban aún 13.000 ex-rebeldes en proceso de desmovilización y reintegración a la vida civil.

El total de miembros de la UNITA desmovilizados durante los años 1990 y 2000 alcanza los 100.000, además de 350.000 familiares de estos.

Sin embargo, la paz no llego a Angola con la derrota de la UNITA, ya que en Cabinda aun operaba el FELC. Producto de sus acciones en 2010 había 50.000 soldados angoleños activos en la provincia.

Durante la prolongada lucha ambos bandos lucharon por dominar los recursos naturales del país para financiar su lucha. El gobierno del MPLA se financiaba con los recursos dados por las exportaciones de petróleo en la costa mientras que la UNITA con el contrabando de diamantes. Aunque no fue el conflicto angoleño el primero en que se tráficaron "diamantes de sangre" si alcanzo niveles comparables al contrabando durantes las guerras de "Liberia" o "Sierra Leona", siendo además un punto de blanqueamiento muy importante de los diamantes ilegales y de las importaciones de armas para otras latitudes de África. Uno de los factores más importantes de la derrota de la UNITA y otras guerrillas africanas fue la limitación del "tráfico diamantífero" producto del proceso de Kimberley.



ESTA ES LA SANGRIENTA HISTORIA DE ANGOLA, EL PAIS AFRICANO, QUE LA ARGENTINA ACABA DE DESCUBRIR COMO UN PARAISO COMERCIAL, PARA REALIZAR NEGOCIOS...!!!

HUMOR INTELIGENTE


MÉXICO: SOLIDARIDAD



16 may0 2012

Las Abejas de Acteal buscan solidaridad en "calidad de padrino para la compañera Catarina Méndez Paciencia de 34 años de edad", sobreviviente de la masacre de 1997.

En aquella tragedia, Catarina recibió 7 impactos de bala. Las lesiones siguen hasta este día agobiándola, teniendo que asistir a citas médicas para su rehabilitación hasta México, Distrito Federal.

Según información obtenida de su autobiografía "día tras día más se preocupa, pues su vida diaria es acompañada de constante dolor físico y psicológico, ya no puede caminar bien"

La Organización subraya que "por recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el año de 1998 el estado tenía la obligación de dar atención médica a los sobrevivientes de Acteal"; sin embargo, en el año de 2008, cuando la Organización se dividió el gobierno dejó de cumplir su deber.

Desde entonces la Organización Las Abejas ha buscado las formas para obtener recursos económicos para poder cubrir los gastos médicos y personas a los sobrevivientes, pero hoy en día los esfuerzos no son suficientes. Es por ello que ahora acuden a las sociedad civil en general a que se solidaricen para poder seguir atendiendo las lesiones y la rehabilitación de Catarina Méndez Paciencia.

Para cualquier aporte o más información comunicarse al siguiente correo electrónico:
lasabejasacteal@hotmail.com

ORGANIZACIÓN SOCIEDAD CIVIL "LAS ABEJAS"
TIERRA SAGRADA DE LOS MARTIRES DE ACTEAL
ACTEAL, CHENAHO, CHIAPAS, MEXICO.

Mayo, 15 del 2012.
ASUNTO: Buscando padrino para Catarina Méndez.

A LAS PERSONAS SOLIDARIAS:

PRESENTE.

Mediante este conducto les saludamos fraternamente desde Acteal, sede de la Organización Las Abejas, esperando que en este tiempo de lluvia que propicia la siembra de semilla para el sustento de la vida; que así sea también sus corazones animados a sembrar la semilla de la verdad, justicia, paz, y así juntos podemos cosechar en el futuro un equilibrio social para la humanidad.

El propósito de la presente es con el fin de buscar solidaridad en calidad de padrino para la compañera Catarina Méndez Paciencia de 34 años de edad (que es una de las personas lesionadas y sobreviviente de la masacre de Acteal). Un padrino quien pudiera cubrir los gastos económicos que genera cada vez que va a su cita médica y su respectivo rehabilitación especializada en la Cd. de México, D.F., con la finalidad de mejorar sus condiciones físicas y psicológicas.

Cabe mencionar que en el año de 2008, el gobierno mexicano cuando su estrategia de desgaste política y económica dividió a nuestra organización "Las Abejas", aunque el estado tenía la obligación de dar atención médica a los sobrevivientes de Acteal (por recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el año de 1998), sin embargo dejó de atender a los lesionados como un castigo político por no dejarse Las Abejas dejarse manipular por el gobierno federal y estatal en cuanto a la justicia del caso Acteal. Desde entonces tuvimos que atender nosotros como organización a nuestros compañeros y compañeras lesionadas a través de la cooperación voluntaria de personas solidarias a nuestra lucha y Organización. Pero, esta dinámica no es efectiva, pues con dificultades hemos estado logrando para recaudar lo necesario en cada cita médica de Catarina. Por esta razón, acudimos a las personas de buena voluntad, para que nuestra compañera se sienta acompañada, contenta y asegurada su valoración médica cada vez que la necesite.

Sin más, le agradeceríamos mucho a la persona quien pudiera ser el padrino de Catarina, ya que también sería por una causa justa en la que lucha nuestra compañera.

ATENTAMENTE.

Porfirio Arias Hernández
Pte. "Las Abejas"

17 DE MAYO DÍA MUNDIAL DE INTERNET


INTERNAUTA NEA - AUI ARGENTINA

La Asociación de Usuarios de Internet (AUI) decidió en 2005 establecer un día para celebrar las posibilidades que brinda la red a los habitantes alrededor del mundo.

Las Naciones Unidas, en la II Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, aprobaron designar al 17 de mayo como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.

"Es necesario contribuir a que se conozca mejor internet para que se convierta en un recurso mundial verdaderamente accesible al público.

El 17 de mayo, Día Mundial de la Sociedad de la Información, se celebrará anualmente y servirá para dar a conocer mejor la importancia que tiene este recurso mundial, en especial, las posibilidades que pueden ofrecer las TIC a las sociedades y economías, y las diferentes formas de reducir la brecha digital."

Tal como lo planteaba la AUI, el Día de Internet "surge de la sociedad, por la sociedad y para la sociedad. Está abierto a la participación voluntaria y gratuita de todos, sin discriminación. Porque el Día de Internet es un esfuerzo común". Y es así como lo venimos desarrollando desde la Oficina Técnica en Argentina y desde las delegaciones regionales en el país y el continente latinoamericano, junto al Presidente Sr. Sergio Salinas Porto y todos los integrantes de Internauta Argentina y de la Federación Latinoamericana de Usuarios de Internet (FLUI).

Se trata entonces de una efeméride para divulgar aún más las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar el nivel de vida de los pueblos y de sus ciudadanos.

Marcelo Rodríguez
Delegado Regional NEA
AUI Argentina INTERNAUTA