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30 de octubre de 2011

ENTRE EL RELATO Y LA REALIDAD


*Por Jorge Rachid

La construcción de un relato tiene límites, en especial en la descripción de situaciones tangibles, cotidianas y verificables. Sin embargo, una ola de comunicadores, opinólogos y sociólogos, opositores llamados a si mismos independientes, adjudican al relato oficial la construcción virtual de un mundo paradisíaco, sólo parangonable al diario de Yrigoyen, es decir encapsulado y supuestamente ajeno a la realidad.

Si esto fuese cierto, el pueblo argentino encandilado por los cantos de sirenas y proclamados por los arlequines del poder, enceguecido por las luminarias y maquinaciones diseñadas y emanadas de ocultas reparticiones, destinadas a manipular la voluntad popular, siempre caracterizada de estúpida e ignorante por esos académicos y propia de un pueblo supuestamente envilecido y castigado por una situación descripta por ellos como terminal, fue a expresar, narcotizado, su decisión soberana del hecho de elegir a través del voto.

Para los comunicadores, verdaderas herramientas del poder opositor, que sin profundizar el análisis objetivo del mapa electoral que les hubiese permitido auscultar la expresión madura del pueblo y que ni siquiera se han tomado el trabajo de estudiarla, observarían que ese pueblo varió sus preferencias entre las PASO y la elección presidencial. Nuestros compatriotas, oficialistas o no, buscaron y apuntalaron opciones, incluso para ser opositores desde diferentes lugares, con miradas ideológicas con tendencias hacia políticas sociales diferentes a las actuales en algunos casos o planteos económicos ortodoxos neoliberales en otros.

Para “los comunicadores” los opositores son los votos “serios”, no así los que votamos al oficialismo, quienes en la mayoría de los casos por el sólo hecho de ser peronistas, no merecemos ni la consideración de que a veces somos capaces de  pensar. Esa discriminación apriorística, racista y discriminatoria se expresa incluso en el desfile incensante de gurúes apocalípticos, elegidos representantes, por minorías en algunos casos familiares, que se atreven a amenazar conflictos , si no se realizan las correcciones que pronostican frente a supuestos abismos a los que nos asomamos los argentinos.

Nada mejor que mirar el mundo, en su derrumbe neoliberal ante el fracaso económico financiero de políticas deshumanizadas, para observar nuestra realidad cotidiana como argentinos y el marco latinoamericano, juntando esfuerzos de los pueblos para afrontar los próximos tiempos desde el UNASUR. Sin embargo en un escenario que recibirá seguramente coletazos de esta situación internacional, parece impensable que argentinos bien nacidos, especulen y apuesten al fracaso y a la interrupción de un proceso político no sólo reafirmado en las urnas, sino consolidado en la aparición enérgica del Estado como garante social del equilibrio de intereses contrapuestos, pero que siempre aún en la equivocación estuvo del lado de los trabajadores y los sectores desprotegidos de la sociedad.

Será que el relato de ellos choca de frente contra una realidad, protagonizada por jóvenes generaciones que a través de la política han recuperado sus esperanzas y utopías de la mano del peronismo, soñando con un movimiento nacional que arremeta sobre las demandas pendientes, de la mano de una mayoría que quiere ser ignorada por los dueños del poder? O quizás la recuperación de la Plaza con alegría es la expresión auténtica, no tolerada del pueblo que vuelve a valorizar la política como herramienta de construcción única de un nuevo modelo social y productivo en el país? Les preocupa la política por que desde ahí se desalojan las operaciones mediáticas, se pone en blanco sobre negro los intereses; es la foto del poder que siempre se oculta y desde ese anonimato, lanza sus operaciones de prensa “independientes”, que pretenden y en algunos casos generan, agendas diarias, en un relato que fue sepultado por la realidad de un pueblo que ha recuperado pensamiento crítico.

El peronismo a través del kirchnerismo ha recuperado sus mejores principios doctrinarios, asentados desde una visión del mundo hasta un compromiso profundo con los humildes y trabajadores de nuestra Patria. Es la razón de la vigencia del peronismo después de casi 68 años que sólo se pueden explicar desde reflexiones mas profundas, mucho mas contundentes en la historia que las proclamadas “vientos de cola”, “condiciones internacionales”, “precios de los comodities” y otras excusas enarboladas para evitar acompañar un proceso que conduce un cuadro político de estatura como la Presidenta de la Nación.

No es sólo la Presidenta, es la compañera peronista con la mas alta responsabilidad del Estado, avalada por el pueblo argentino, legitimada en su accionar, con fortalezas y debilidades, con aciertos y errores, pero es nuestra compañera a la que hay que apuntalar, porque desde el peronismo y el movimiento nacional se apuntala la Patria, como lo demostró la alegría del pueblo pese a las campañas denigratorias cotidianas de los medios de comunicación llamados “independientes” que se niegan a acatar las leyes dictadas por el Parlamento y sin embargo claman por mas institucionalidad. Una verdadera hipocresía.

La falta de valoración del pensamiento del “otro” por parte de los sectores desplazados del poder, lleva a categorizaciones que por planteos de máxima o desde ortodoxias económicas pretenden deteriorar el derrotero de una construcción todavía incipiente, como los nuevos noviazgos, que deben construirse de a poco, como debe reconstruirse el país después de décadas de sometimiento neoliberal, de arrasamientos de leyes laborales, exclusiones sociales que fueron verdaderas ingenierías socialmente genocidas, de cultura del pensamiento único, todo ello en el marco de una fiesta ficticia, de unos pocos, mientras el desplazamiento de masas de argentinos a las periferias mismas de la historia se producía en forma cotidiana, destruyendo proyectos de vida, esperanzas familiares e ilusiones con los hijos.

Las hipotecas pendientes deberán saldarse en la lógica de la política, en el manejo del estado, en los tiempos apropiados, para no dar batallas sin la masa crítica necesaria para lograr las victorias suficientes para terminar de desmontar el esquema estructural del neoliberalismo. Asi se hizo con la ley 24.241 de AFJP, verdadero saqueo institucional de la mano de la codicia del sector financiero; se avanzó sobre la monopolización de los medios de comunicación audiovisuales; se restituyeron las leyes laborales y las paritarias; se ampliaron los derechos sociales como siempre, desde su historia hizo el peronismo: romper fronteras intangibles aparentemente de las cuales no se podía avanzar y podríamos seguir con el listado como el Banco Central y el ANSES.

El neoliberalismo sigue vigente en sectores como la salud, las entidades financieras, las políticas tributarias, los monopolios exportadores y otros sectores en los cuales hemos avanzado por senderos internos de cada uno de ellos, pero a los cuales debemos abocarnos a la planificación estratégica al largo plazo, como con la industria o el sector agropecuario, y donde en cada uno de ellos se encontrarán intereses tanto o mas poderosos que los que se enfrentaron desde el 2003 en adelante.

Para cambiar la realidad, hace falta el conflicto, el planteo claro del objetivo, que no es un relato, es una descripción de la realidad, no es una construcción abstracta y virtual, es un camino de lucha y compromiso, que los peronistas deseamos se haga en paz y democracia, sin falsos consensos que esconden la defensa de intereses concentrados. A la luz del día; definiendo el camino a quienes se oponen; dando el debate; describiendo el escenario y los intereses en juego, los de la Patria y los privados; apuntalando la participación activa del pueblo en cada comunidad; promoviendo organización comunitaria; predicando y persuadiendo; ignorando los ataques pero afianzando las respuestas políticas y corriendo los márgenes de la resignación cada día.

Las discusiones de los grandes ejes políticos estratégicos nacionales e internacionales, se darán en el seno del movimiento nacional. No debemos temerle a visiones diferentes y planteos cruzados, ya que el movimiento nacional funda su riqueza intelectual y política desde la ampliación de la mirada, de la contención cada día de nuevos sectores, con diferentes historias pero con una sola consigna: “la historia y los nuevos paradigmas los escribe el pueblo”. Ese tiempo lo estamos transitando y el pueblo lo ha avalado, por lo cual el compromiso militante del peronismo debe ser cada día mas profundo, apuntalando el gobierno de nuestra compañera Cristina.


*CABA, 26/10/11
jorgerachid2003@yahoo.com.ar
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