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6 de noviembre de 2015

4 DE NOVIEMBRE DE 1975: FALLECIMIENTO DE “EL GRINGO” AGUSTÍN TOSCO

*Por Prof. Daniel Chiarenza

"El Gringo" Agustín Tosco, artífice del punto más alto de las luchas sociales en la Argentina: "El Cordobazo".

Agustín “El Gringo” Tosco nació en Coronel Moldes, Córdoba, Argentina, el 22 de mayo de 1930. Su infancia transcurrió en el campo, dado que sus padres eran migrantes campesinos piamonteses (de Italia). La timidez del pequeño durante la escuela primaria hizo que se dedicara más a la lectura, lo que le brindó un conocimiento nada común. Con disciplina pudo -al final de su educación secundaria― superar su timidez y su manejo del idioma (los padres continuaban con su piamontés). 

En su carácter de presidente del centro de estudiantes, habló en el acto de egresados. Tosco realizó una dura crítica al funcionamiento de la escuela, negándose incluso a recibir el diploma de parte del director, entre las ovaciones de sus compañeros. Tosco asignó mucha importancia a la búsqueda de la autosuperación, siendo una de sus más célebres palabras que “las victorias más importantes y valiosas son las que se obtienen sobre las propias debilidades”. Se inscribió en la Universidad Tecnológica, en la cual estudió para electrotécnico a la vez que trabajaba en la empresa provincial EPEC. El servicio militar obligatorio retrasó sus estudios; los terminó y decidió dedicarse también a la actividad gremial. Desarrolló su afición por la lectura: en su casa, con piso de tierra y aún sin luz eléctrica, se había construido una pequeña biblioteca “precaria pero accesible”. Disfrutaba leer a José Ingenieros “que, aunque positivista, enseñaba cosas”, para luego pasar a la lectura de análisis sobre la situación de la clase obrera y ensayos de autores marxistas. En 1949 consiguió incorporase a la empresa de energía provincial EPEC como ayudante electricista en el taller electromecánico, iniciando también su actuación en el gremio de Luz y Fuerza de Córdoba. Su reconocida capacidad oratoria y su militancia disciplinada lo predisponen a ser elegido subdelegado a los 19 y delegado a los 20 años. 

Entonces, Perón llegaba al poder; Tosco manifestó su simpatía “al movimiento que levantaba un eslogan contra Braden”; en reiterados discursos posteriores se definió como marxista, esto llevó a la confusión a muchos, pues algunos lo sindicaban como peronista y otros lo definían como antiperonista. En 1952 es electo secretario del cuerpo de delegados de Luz y Fuerza de Córdoba. 

Entre 1953 y el golpe del 55, Agustín integra el Consejo Directivo cuyo Secretario General es Cristóbal Sierra y en 1954 es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf). Siendo relevado de su cargo por la intervención militar. En plena dictadura de Aramburu encabezó el acto del 1 de mayo que la Intersindical realizó en Plaza Once donde se pidió por la libertad de los presos sindicales, la normalización de los gremios y de la CGT, reclamando por salarios justos. En 1956 el régimen de Aramburu lo arrestó en el marco de una creciente persecución política y sindical que caracterizó a “la fusiladora”, en medio de allanamientos a los locales sindicales por la policía, con violación de puertas y destrucción o robo de archivos y colecciones de libros y periódicos, junto con la destrucción del archivo histórico de Luz y Fuerza en Córdoba. Terminada la intervención militar Tosco integra el Congreso Normalizador y es elegido nuevamente secretario general de Córdoba y miembro del Fatlyf, renunciando dos años después a esta última por desacuerdos con la burocracia sindical. En 1972, preso en la cárcel de Rawson durante el gobierno militar es de nuevo elegido dirigente del gremio y secretario adjunto de la delegación regional. En 1973, en vísperas de la tercera elección de Perón, el PRT le ofrece llevarlo en una candidatura a presidente de la Nación para disputarle a aquél el ascendiente sobre las masas, sin embargo Tosco declina el ofrecimiento argumentando que ello podría dividir a la izquierda, atento a los distintos programas del PRT y el PC. El Gringo se definía como marxista independiente, aunque poseía vínculos con los dos partidos nombrados. Tosco participó incluso de los discursos de apertura de las reuniones del FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) y se le propuso la candidatura a la presidencia de la Nación por este organismo. Los fundamentos clasistas de Tosco llevaban a criticar los principios que entonces postulaban los principales referentes del peronismo, consistentes en una alianza de clases con el objetivo de desarrollar la burguesía nacional. La alianza con la burguesía nacional estaba también en línea con la concepción etapista promovida por la Internacional Comunista y sostenida en Argentina por el PC. Las críticas de Tosco a la postura de Frente Popular se encuentran en sintonía con la crítica que hiciera el peruano Mariátegui a los principios del APRA en los años 30. Tosco apoyó tácitamente la vía de la lucha armada. Consideraba que nada ni nadie podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos, y que la lucha no debía darse únicamente por las condiciones salariales. Podría calificarse a su ideología como antiimperialista, antipatronal y antiburócrata. Uno de sus enemigos más emblemáticos fue Rucci. Además de la lucha sindical particular de su sindicato participó dentro de la lucha contra la dictadura del general Onganía. El 29 de mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, se produjo una rebelión popular en contra del “Onganiato”. Participaron obreros y estudiantes en su mayoría, que se enfrentaron al aparato represivo de sectores del ejército. Tras la pueblada fue condenado a ocho años de prisión por un tribunal militar, recuperó la libertad a los diecisiete meses. El Cordobazo marcó un hito porque significó la pérdida de autoridad del gobierno de Onganía, y aceleró su recambio. Acerca del Cordobazo, Tosco dijo: “Fue una rebelión obrera y popular [...] surgió de la clase obrera y del pueblo. 

Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar”. Al salir de prisión, Tosco regresa a Córdoba. Allí manifiesta que se aliaría sólo con los peronistas surgidos de la base, pero no con la derecha sindical, a la que seguiría denunciando, en especial a Rucci. En 1973, comenzó a ser perseguido. En 1974, pasó a la clandestinidad al ser intervenido el sindicato de Luz y Fuerza. Sufre una enfermedad, pero es imposible que lo internen en algún hospital, pues sería ejecutado cuando se conociera dónde se encontraba. Gracias a la ayuda de sus compañeros de Luz y Fuerza y gente consustanciada con su lucha, fue ocultado durante más de un año, primero en las sierras de Córdoba y hasta fue disfrazado de mujer para poder viajar a La Plata. En septiembre de 1975 contrajo una encefalitis bacteriana. Por su permanencia en la clandestinidad no pudo ser atendido, y su deterioro físico aceleró el final. A fines de octubre fue internado en Buenos Aires, con nombre falso. Agustín Tosco murió en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1975, a los 45 años. Sus compañeros llevaron su cuerpo sentado en el asiento del acompañante de una ambulancia hasta la ciudad de Córdoba. Oficialmente murió en Córdoba el 5 de noviembre. La escuela de Educación Media Nº 2 ubicada en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, fue bautizada en 2012 “Agustín Tosco”.
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