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5 de julio de 2015

PRESIDENCIALES 2015: DE LA INTERNA QUE NO FUE AL INFIERNO TAN TEMIDO


*Por Raúl Isman


Scioli al gobierno, Cristina al poder.
Consigna o expresión de deseos circulando por las redes sociales



En el presente texto analizaremos las últimas novedades en el tablero político que- en nuestra opinión- liquidan por anticipado la competencia de cara a la renovación presidencial de octubre de 2015, pero dan comienzo a un escenario sumamente preocupante de cara al próximo período presidencial.

El martes 16 de junio de 2015 el (pre) candidato presidencial y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Osvaldo Scioli, anunció que le había ofrecido el sitial de vicepresidente en su fórmula a Carlos Zannini, secretario legal y técnico de la presidencia de la nación y garantía de lealtad k, movida sorpresiva, audaz, sigilosa e impactante. Pero no debió pasar mucho tiempo para que el mundillo político (militancia, periodistas, referentes académicos) tomara conciencia que el anuncio resultaba apenas una escenificación de una medida tomada por decisión de la gran dama: la presidente de la nación y suprema conductora del movimiento nacional Cristina Fernández. Resta aún saber si se trató de un acuerdo anudado- desde hace bastante tiempo y mantenido en secreto- entre los primeros mandatarios de la nación y de la mayor provincia o el reconocimiento de lo inevitable: que el ex motonauta era imbatible de cara a la interna que debía desarrollarse en agosto.

Al contrincante, el Ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo se le ofreció un premio no menor, la candidatura (única desde el Frente para la Victoria) al sitial que hasta el 10 de diciembre ocupa quien más que probablemente se traslade al sillón de Rivadavia luego de la fecha referida. Randazzo ni siquiera anunció que se bajaba de la presidencia, habida cuenta de la ímproba tarea que hubiera tenido en caso de querer enfrentar una decisión presidencial. Tampoco aceptó el enroque propuesto por desde el F.P.V., con lo cual contribuyó a prolongar la atonía e incredulidad que bañó durante un cierto tiempo a parte de la más férrea militancia K. En rigor, la posición del ministro puede ser elogiada o denostada por igual; ya que en el primer rubro se anota la firme decisión de poner en valor la palabra de los dirigentes políticos (había dicho varias veces que sólo competiría por la presidencial). Y también le llovieron reprimendas desde el propio espacio; dado que denotaba una actitud individualista y personalista, refractaria a integrarse en proyectos colectivos.
Hace casi una década enunciamos algo que- jocosamente- podríamos denominar el teorema del P.J (Partido Justicialista). Consiste en que sin la citada formación política, el país resulta por completo ingobernable. Enancados en acuerdos con dicha formación, las modificaciones favorables al pueblo son muy difíciles de implementar. El Kirchnerismo intento construir por fuera de las fronteras territoriales del peronismo con la transversalidad. Pero los magros frutos cosechados lo inclinaron a la alianza con el pejotismo. Tal acuerdo puso las bases para los rotundos y contundentes triunfos en las elecciones generales del 2007 y 2011. Pero fue la defección de franjas del pejotismo lo que explica, en gran medida, las duras derrotas en las legislativas de 2009 y 2013. Por otra parte, La Cámpora, última apuesta presidencial, sedimentará en resultados políticos en un futuro a mediano plazo.

El rumbo de clara confrontación del kirchnerismo con el poder económico tal vez llevó a gran parte de los aparatos pejotistas a parapetarse detrás de Scioli. Y la presión ejercida, que bien puede ser definida en términos de opacidad por ser invisible para el gran público, pero no por ello fue menos efectiva. De modo que a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (P.A.S.O.) el F.P.V marcha con formula única, consagrando la interna que no fue.

Pero lo preocupante es la interna que vendrá, puesto que la confrontación intestina peronista fue- en tiempos idos- un verdadero averno que se llevó puesta a la propia democracia (por ejemplo durante la etapa 1973-1976). Analizaremos en lo que resta del presente artículo algunas posibilidades para que (no) retorne el infierno tan temido.

La imposibilidad constitucional para que Cristina vuelva a postularse para presidente abrió el paso a las pretensiones del gobernador, plenamente consciente- como afirmó Jaime Durán Barba, el mefisto ecuatoriano asesor del neoliberal vergonzante Mauricio Macri- que la viuda de Néstor Kirchner es imbatible. Una voluntad política digna de todos los elogios y la capacidad de enfrentar los vendavales de la crisis mundial minimizando sus efectos internos son sólo algunas de las razones que nos fundamentan la invencibilidad de la mandataria.

Su seguro sucesor acordando con ella garantizó no sólo el voto K; lo cual a despecho de las vúlgatas mediáticas imperantes no es poca cosa También lograba varios inasibles, pero no menos operantes. Travestirse de ultra k, asegurar la continuidad del P.J. dentro del F.P.V., revestirse de la condición de candidato de Cristina son ventajas simbólicas que el ex motonauta- político sumamente hábil- no iba a dejar pasar y le aseguran un triunfo en primera vuelta. Pero no se trata sólo de peso propio. 

También la chabacana feria de vanidades- un muy gracioso esperpento- de la oposición permite augurar que esta elección se halla resuelta. Es que para ganar una elección presidencial es preciso presentar al electorado una sólida opción de gobernabilidad y lo único que presenta en esta ocasión son pésimos pasos de baile, globos y marketimg berreta.

Hemos dicho en diversas ocasiones que no existe virtud más declamada y menos practicada en el pejotismo que la lealtad. Razón por la cual Cristina puso en práctica las enseñanzas del general Juan Domingo Perón, quien decía que “todos los hombres son buenos, si se los vigila son mejores”. Aquí buenos puede reemplazarse por leales. Por ello colocó un vicepresidente como Zanini e impuso casi todos los lugares en las listas legislativas. Por lo cual el próximo presidente se verá sumamente debilitado para imponer su verdadera impronta al gobierno que presidirá. Se tratará de un período presidencial en disputa. Es que un auténtico “Market-friendly” como Scioli se verá sometido a presiones y a tentaciones. Las primeras sobrevendrán desde el poder económico (llamado graciosamente “círculo rojo” por Macri) que buscará torcer un rumbo que lleva una docena de años y que- pese a haberse embolsado millones- no le satisface.

 Nada -casualmente- en la opinión de destacados académicos como David Harvey y Eric Hobsbawm- el neoliberalismo constituye un programa integral para la reasunción de la totalidad del poder por parte de la reacción. Y el kirchnerismo ha sido y continúa siendo un escollo en tales pretensiones. Por el lado de las tentaciones puede asomar el deseo del ex motonaulta de desarrollar su propio sello, buscando congraciarse con el círculo rojo y sacudiendo los condicionamientos “sembrados” por Cristina. Tal es el escenario de la interna. Que (no lo deseamos) se convertiría en infierno tan temido en caso que la reacción o poder real decidiera arrojar cadáveres en una muy terrible demostración de su “voluntad de poder”. En los ’70 las huestes de la Alianza Anticomunista Argentina (triple A.) no eran armadas sólo por Lopez Rega. También, por acción u omisión, empresarios y connotados periodistas aún en actividad fueron responsables del baño de
sangre que se cargó por completo a la democracia.


*Docente. Escritor.
Columnista del Programa Radial
Periodismo con Sentido.
Colaborador habitual del
periódico Socialista “el Ideal”
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar
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