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13 de febrero de 2015

EN UCRANIA SE LIBRA UNA GRAN BATALLA CONTRA EL FASCISMO


El significado de luchar por el comunismo en Donbass

*Por Fakun Aznarez



Pobladores huyendo de las balas del ejército fascista de Ucrania 

 

Duele Donbass. Porque es una herida que sangra en silencio en el testimonio de mujeres violadas por mercenarios o en el bombardeo de barrios enteros que obligan a miles de personas a sobrevivir en sótanos bajo la amenaza de los misiles Grad con los que el ejército ucraniano los condena diariamente.

Sí, duele el silencio de la gran mayoría de medios de comunicación ante los bombardeos contra la población civil, en una región a la que hasta ahora pocos podían ubicar en un mapa, pero que a la vez está mucho más cerca de lo que nos quieren hacer creer.

Duele, en definitiva, la indiferencia casi general de la que somos testigos ante el intento de asimilación del fascismo gobernante en Kiev sobre un pueblo que decidió escribir las primeras páginas de su presente y futuro en las nacientes Repúblicas de Lugansk y Donestk.

Para entender lo que está pasando en Ucrania, hace falta recordar lo sucedido hace poco más de un año, cuando el 21 de noviembre de 2013 una "revuelta popular" a la que también podríamos llamar "golpe de estado de falsa bandera", forzó el derrocamiento de un gobierno corrupto, pero democráticamente elegido.

O quizás mejor, deberíamos enfocar la vista en una medida tomada por el ejecutivo del presidente derrocado Víktor Yanukóvich, del Partido de las Regiones, justo veinticuatro horas antes: el 20 de noviembre de 2013.

Ese día, el derrocado gobierno de Kiev, anunció la suspensión de la firma del Acuerdo de Asociación y de Libre Comercio con la Unión Europea, decisión que favorecía las posibilidades de relaciones económicas con la Federación rusa. Una medida más, al fin y al cabo, de las que toman los gobiernos en lo referente a sus relaciones comerciales, pero que en este caso suponía un claro desafío a un poder económico y militar predominante, como es el de la Unión Europea y de la OTAN.

Inmediatamente comenzaron las protestas, supuestamente espontáneas pero muy bien dirigidas y alentadas contra un gobierno al que Bruselas y su maquinaria ideológica habían decidido derrocar. Nada importaba en la consecución de tal objetivo. Ni siquiera formar y alentar a la ultraderecha de "Pravy Sektor" (Sector derecho) y de Svodoba a que asumieran la vanguardia del "Euro Maidan" y permitir que el fascismo sea el referente visual de una masa enfurecida y moldeable a los intereses del "europeísmo".

Para terminar la operación, se dispusieron francotiradores de "falsa bandera" que asesinaron manifestantes con el objetivo de acusar al gobierno de dichas acciones. Algo similar se puso en marcha en Odessa, en la que se conoce como la masacre de la Casa de los Sindicatos, donde las atrocidades cometidas contra manifestantes de izquierda nunca tuvo la suficiente importancia como para ser informado con rigor por la gran mayoría de la prensa europea. Los medios desvirtuaron las acciones, y maquillaron los intereses buscando generar un escenario con dos demonios para convencer a los incautos a pensar que "no hay que meterse en un conflicto local entre pro-rusos y militares ucranianos".

En la región del este, cuna de la nacientes repúblicas que forman Novorrusia, vieron la amenaza desde el primer momento y organizaron la defensa, legítima y digna ya que hay que tener en cuenta que lo que algunos llaman milicias pro-rusas no son más que trabajadores que dejaron sus rutinas para defender a sus familias y a su pueblo de la amenaza fascista. Y por supuesto tampoco faltan los que dicen que "no es para tanto, porque el fascismo es minoritario en Ucrania" olvidando mencionar el papel jugado durante este año transcurrido por los diferentes actores, o alegando la necesidad de neutralidad "ante la supuesta disputa territorial de dos imperialismos enfrentados",

También es necesario destacar que parte de la solidaridad internacionalista con el pueblo de Novorrosia se canalizó en muchos pueblos de Europa que vivieron la pesadilla del fascismo, como es el caso de Italia o del Estado español, donde la solidaridad se canaliza en colectivos que trascienden a las formaciones políticas tradicionales, siendo grupos de música que realizan conciertos solidarios o hinchadas antifascistas de equipos de fútbol del estado Español que promueven campañas de recolección de ropa o medicamentos en los estadios como forma de ayuda humanitaria y sensibilización sobre el tema.

Mientras en Kiev, el Parlamento plantea la criminalización e ilegalización del Partido Comunista Ucraniano, en la misma semana se anuncia el inicio de una nueva tregua que le debería dar algo de respiro a las poblaciones asediadas. Una medida que se presenta frágil viendo el accionar militar de las fuerzas criminales ucranianas, y teniendo en cuenta que hace unos meses un acuerdo similar no evitó que los misiles nazis continuaran impactando sobre la población de Novorrosia.

Mientras tanto, en Donetsk, Gorlovka, Kirovskoye, Marevka y tantos otros pueblos y ciudades de Novorrosia las bombas siguen cayendo en nombre de la democracia "a la europea".


Fuente: Resumen Latinoamericano

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