Seguidores

15 de agosto de 2014

TOMA DE CONCIENCIA

*Por Daniel Mojica


A medida que avanza el proyecto iniciado el 25 de Mayo de 2003 se va enfrentando a nuevos desafíos. Tal vez el más crucial sea desde hace unos meses el que se dirime en los estrados de la justicia extranjera impulsado por especuladores internacionales que cosechan ganancias siderales vulnerando la soberanía de terceros países con la complicidad de diversos actores de esos mismos países que sufren tal extorsión.
Esas fuerzas “del mercado” que alientan una suerte de terrorismo financiero internacional han construido un sofisticado entramado político y jurídico gracias a su enorme capacidad económica.

De esta manera han conseguido el apoyo interno de sectores que en su afán de perjudicar al gobierno nacional, pierden de vista o no les interesa en lo más mínimo que ese accionar perjudicará a la Nación y a varias generaciones de argentinos si triunfan en su cometido de someter al país con sus prácticas mafiosas.
En ese sentido es llamativa la celeridad con que cierto sector del Poder Judicial decretó la quiebra de una empresa gráfica extranjera con vínculos con aquellos fondos que buscan la claudicación del gobierno y generar un escenario de caos y temor social. Esa empresa deja en la calle a 400 trabajadores en una simple jugada donde el ser humano parece ser para ellos una simple ficha en una mesa de apuestas del casino en que quieren convertir al mundo.

Hay actitudes que no sorprenden. Como este desmedido fin de lucro que no se detiene ante nada ya que es capaz de provocar guerras, hambre, epidemias, muerte. Con el sólo fin de acrecentar sus ganancias a costa de la soberanía de las naciones, a costa de la vida y dignidad del ser humano.

No sorprenden porque forma parte de la avaricia de quienes están enfermos de poder.

Lo que abruma el espíritu es ver la actitud de ciertos actores de la vida sindical, empresarial, política, mediática que teniendo en cuenta el contexto nacional en que se encuadra esta disputa de poder contra factores que representan intereses totalmente contrarios al bienestar de los 40 millones de argentinos, justifiquen, sostengan y apañen la movida extorsiva y desestabilizadora de quienes atentan contra la paz y tranquilidad de los argentinos.

Se ve a ciertos dirigentes preocupados solamente en su posicionamiento electoral de cara al 2015 generando conflictos escalonados en diferentes empresas de distintos gremios con excusas reivindicativas o llamando a paros generales para generar un clima de incertidumbre y malestar social con reclamos que aún siendo justos merecerían otra forma de encausarlos si es verdad que pretenden el bienestar de quienes dicen defender. 

En los diferentes medios se escucha a empresarios y dirigentes políticos solicitar medidas cuya implementación en el pasado nos llevaron al escenario de 2001/2002. Sumado a esto hay comunicadores y medios que se dedican a provocar descontento e inocular temor en la población.

De generarse el caos social que pretenden provocar con estos movimientos sincronizados concientemente o no con los especuladores internacionales los primeros que serán perjudicados serán los sectores del trabajo y la producción.

Es una mezcla muy explosiva la que están construyendo el terrorismo financiero internacional y los sectores empresariales, sindicales, políticos y mediáticos.

Si no fuera por la templanza y las medidas del gobierno, si no fuera por la conciencia popular, los vaticinios de catástrofe que no se cansan de pronosticar los que lo provocaron en el pasado reciente, ya se hubieran producido.

Es un salto positivo en la conciencia ciudadana el hecho de no dejarse llevar de las narices hacia el escenario de angustia y desesperación que proponen esos sectores nacionales y extranjeros.

No se puede decir lo mismo de la gran mayoría de la dirigencia opositora que por prevalecer a la hora de las candidaturas firman un pacto con el diablo. Ese diablo tiene nombre y apellido y pasará a cobrar la factura si la Patria tiene la desgracia de que alguno de ellos llegue al gobierno. Porque esa factura la pagarán sobre el hambre y la miseria del pueblo argentino.

Está en nuestras manos no entregar nuestro futuro a quienes se venden tan fácilmente a la voracidad de quienes quieren someternos.


Publicar un comentario