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22 de agosto de 2014

LA INTELECTUALIDAD Y EL PENSAMIENTO NACIONAL

La intelectualidad y el pensamiento nacional
*Por Victor Leopoldo Martinez


Si la idea fue generar una estructura que Coordine (¿?) Estratégicamente (¿?) el Pensamiento Nacional teniendo como marco el Ministerio de Cultura de la Nación, no se lo está consiguiendo ya que el nombre suena bastante ridículo; y lo es más aún si el hombre designado, Ricardo Forster, no tiene en claro –y esto lo sostengo luego de escuchar una disertación suya en Catamarca el 18 de julio pasado y leer un reportaje en el matutino capitalino Pag/12 publicado el domingo 27 de mismo mes (ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-251643-2014-07-27.html)- qué es para él “Pensamiento Nacional.

Si lo analizo en términos históricos, por empezar la propuesta no es nueva ni original. En 1852 vio la luz el Club del Progreso, un reducto oligárquico que intentó poner un manto de olvido a las diferencia entre unitarios y federales pero… (siempre hay un pero) como un manto misericordioso extendido por los vencedores de Caseros (los unitarios); vencedores de aquella guerra civil que aún así se extendió por casi 30 años más. Por ese entonces era necesario domesticar a la “chusma”. Sarmiento –uno de los integrantes de aquel Club- lo decía claramente porque tenía y quería un país calcado de otro: “No ahorrar sangre de Gaucho; es lo único bueno que tienen para regar esta tierra”. ¡Si! Es el mismo que con la ley 1420 nos dejó la posibilidad de una educación libre y gratuita para todo argentino que quisiera acceder a la “civilización”; o sea parecerse al colonizador, ergo, el modelo de educación era el del colonizador; con la mirada puesta en lo que Europa entendía como cultura y pensamiento.

Y el pensamiento ya no fue nacional; fue más bien universal. Tan universal que tapó toda la rica cultura americana que a partir de ese momento se comenzó a despreciar por ser inferior. Y es allí donde nace el pensamiento popular, algo que hace que no se necesite de la explicación del “porteño lucido” para entender la miserable realidad que le tocó vivir en no pocos momentos de nuestra historia a gran parte del pueblo Argentino. ¿Habrá también que re significar qué es “pueblo”? La Sociedad Rural y los intelectuales de izquierda y derecha –la mayoría cipayos- ¿también son pueblo y hacen al Pensamiento Nacional? ¡Que matete!

Forster propone en el mencionado reportaje: “romper dogmatismos hacia adentro del campo nacional y popular” para ensancharlo, ampliarlo, provocarlo, discutirlo. Atravesar aquellas palabras entumecidas y equívocas como “pensamiento nacional”, re significarlas críticamente.”
Tamaña propuesta de intención parece venir del “Sr. de los cielos”.

¿Por qué considera a las palabras “Pensamiento Nacional” como entumecidas y equivocas? Solo él lo sabrá, y seguramente en algún momento nos desasnará desde su púlpito de intelectual. Lo que no podrá hacer cualquier interlocutor del Sr. Forster, contrariamente a lo que él propone, es discutirlo ya que la calificación por él dada a “pensamiento nacional” es tajante: “equívocas”.

Fundamenta esta afirmación por considerarlo nombre polisémico (de significados varios); una semi verdad que como tal tiene su mitad falsa en tanto no se puede desprender de la connotación ideológica; algo muy evidente en el pensamiento del nuevo Secretario de Estado. Esto emerge a la luz en la medida que le sale como fallido un mea culpa. Forster es hombre proveniente de la izquierda (y no casualmente nacional y latinoamericana por más que tire nombres de esa corriente de pensamiento). En sostener en ese reportaje que se “intentó homologarlo (al Pensamiento Nacional) a tradiciones de una derecha clerical o fascistoide, a pensamiento único, a (Joseph) Goebbels;” está el fallido. Si existió esa homologación, fueron casualmente los muchachos de la izquierda cipaya los que lo hicieron, algo que Forster se cuido de no aclarar.

En cuanto al tema de las tradiciones que el filosofo hace referencia en el mismo reportaje, según mi modesto entender no son todas iguales; y menos en un país como el nuestro donde la clase dominante -bien definida popularmente como oligarquía- siempre negoció con intereses foráneos el nefasto destino y el atropello a la dignidad del resto de la población. Entonces no se pueden juntar en una misma tradición a Borges y a Marechal, a John William Cooke y a Milcíades Peña porque mientras Marechal y Cooke, como peronistas que eran, miraban hacia el interior de su país buscando identidad y revolución nacional para la liberación, Borges renegaba de esa misma identidad y calificaba a los peronista como “incorregibles” mientras Milciades Peña, como buen trostkista, trataba de importar experiencias ajenas por desconocer la idiosincrasia del ser argentino y americano en su esencia. El valor literario de las obras de Borges está dado por las academias y no por el pueblo. Ejemplo contrario es el Martín Fierro, obra leída en los rancheríos; de un Hernández que a fuerza de ser valorizada como obra auténticamente argentina a nivel internacional logra que nuestras academias la acepten como tal. Solo baste recordar que los hermanos Hernández (José y Rafael) estuvieron al lado del patriota Leandro Gomez en la defensa de la bombardeada Paysandú atacada por la flota imperial brasileña con apoyo de Mitre desde Bs. As. Estas diferencias hacen a cuestiones esenciales que separan “tradiciones”.

La postura de este hombre auto considerado de la “vanguardia lúcida” se asemeja mucho al viejo recurso que tanto por izquierda como por derecha se utilizó no hace mucho tiempo para justificar que “Videla era un Gral. democrático” (PC, 1976-1978) y juntar a Rosas con el Almirante Rojas (Menem 1990-1999)
Pero cuando Forster como Secretario de Estado y encima coordinador estratégico del Pensamiento Nacional sostiene que “La argentinidad como tal es una invención, algo en debate; sus fronteras son lábiles, sus contradicciones inmensas.”, la cosa se pone medio peliaguda; y no porque los dichos de un Forster vayan a cambiar la vida y la manera de pensar y sentir de nuestro pueblo, algo que el intelectual desconoce. Se me ocurre pensar –y no creo equivocarme- que ese amplio sector social no es el que se tomarían el trabajo de leerlo y menos escucharlo. ¿Por qué razones no lo harían se preguntará el lector? Muy simple, por intuición; intuición que es corroborada renglones más abajo cuando comienza con el menoscabo del pensamiento popular al sostener: “Es inimaginable pensarnos sin Sarmiento y pensar a Facundo sin Sarmiento. Sarmiento pensó el desierto, pensó la campaña, como no la había pensado nadie. Y le dio a la figura de Facundo una relevancia mítica, que sin la escritura de Sarmiento no la hubiera tenido. Error y menoscabo. Error porque Sarmiento no pensó, imaginó el desierto y la campaña, algo que engrandece su libro Facundo simplemente como obra literaria ya que todo eso que describe en ella lo desconocía. Pensar algo desde el desconocimiento es ficción, ergo el libro Facundo es ficción y ahí Forster tiene Razón al decir que le dio una relevancia mítica. Menoscabo porque resulta extremadamente perverso e injusto para con nuestro gauchaje que vio en caudillos como Facundo, Peñaloza, Felipe Varela el sindicato que defendía sus intereses y dignidad, pensar que sin Sarmiento Facundo no hubiese existido. Creer que Quiroga fue tal gracias al escrito del “Ilustre Sanjuanino” es un menoscabo a la inteligencia y el pensamiento de ese pueblo que vio en Juan Facundo un líder político como lo fueron tantos otros caudillos provincianos y hasta el propio Irigoyen, o Perón, Alfonsín y hasta Nestor Kirchner.

El Pensamiento Nacional con semejante coordinador corre serio peligro. Lo único que le faltaría es incluir a José Pablo Feinmann en su equipo. Este último se animó a decir sin pudor alguno en el canal Encuentro que Varela solo pudo escribir su proclama americanista porque leyó a Alberdi y porque este último se había formado en el pensamiento Francés; ergo y por carácter transitivo Varela solo pudo escribir su Proclama por nutrirse del pensamiento europeo, algo que según este tipo de pensadores, filósofos e intelectuales, lo rescata al pobre Felipe de su condición de bruto; o bárbaro.
¡Un disparate!

En su disertación realizada en la Pcia. de Catamarca dejó entrever su pelambre un tanto gorila, algo que en el reportaje lo explicitó. Por ejemplo recuerdo que entre sus apreciaciones históricas salió una referencia tan puntual como disparatada:
“El 17 de Octubre fue un hecho casual y fortuito(¿?) porque las masas ya estaban con conciencia de clase gracias al trabajo previo que los viejos partidos de izquierda habían realizado.”
Si lo cotejamos con lo que le responde a la periodista de Pag/12 en el reportaje de marras cuando le pregunta:
“–Cuesta percibir que hubo y hay un pensamiento nacional de izquierda, ¿no?
–La propia tradición de la izquierda y del marxismo conoce debates extraordinarios en torno de la cuestión nacional. A comienzos del siglo XX hubo un gran debate alrededor de un libro de Otto Bauer, que fue uno de los grandes socialdemócratas austríacos, que se llama justamente La socialdemocracia y la cuestión nacional, donde frente a la complejidad del imperio austrohúngaro con doce naciones, Bauer trataba de pensar esa especificidad.” Con alarde de supuesta erudición eludió responder la pregunta y volvió a carga con el rescate del trabajo intelectual de los pensadores de Izquierda. Es clara su inútil intensión de despojar a las izquierdas de su ropaje cipayo, pero su intento fracasa porque su academicismo es más fuerte.
¿Por qué vinculo sus expresiones en dos instancias diferentes? De sus dichos se desprenden simples preguntas. Si el trabajo de las izquierdas fue tan bueno ¿Por qué entonces la reacción popular de aquel 17 de Octubre no se produjo antes? ¿Hubiese existido aquella patriada sin Perón? Los partidos de izquierda preexistentes y sus dirigentes ¿no se la pasaron traicionando los principios clasista de los trabajadores que decían representar poniéndose al lado de la oligarquía porque La Nación le abría sus paginas y el Club del Progreso sus puertas, y porque nuestros obreros no se parecían los obreros europeos (Jauretche)? ¿De que lado estuvieron los dirigentes del PC en el “45”, del lado obrero o de la Unión Democrática? (algo que también eludió señalar aquella noche tanto como se cuidó de mencionar -mientras yo estuve presente- a Galasso, Abelardo Ramos, Jauretche etc, etc.) No olvidar que el PS primero y luego el PCA fueron matrices de todo esos partidos de izquierda que desde entonces pululan en nuestras universidades para luego incursionar en la política nacional petardeando y panfleteando, sin propuesta concreta y viable alguna. ¿Que están en todo su derecho? ¿Quien lo duda? Pero sería importante que el derecho que tiene la gran mayoría de la clase trabajadora y el pueblo argentino de optar por el peronismo, también sea respetado.
En aquella disertación realizada en Catamarca Forster pensó muy bien todas y cada unas de las cosas que dijo, olvidándose que estaba en una provincia donde hay mucho peronismo y la gobierna una compañera peronista y podía haber un peronista como es mi caso en el lugar. Lo cierto es que tenía una clara visión de quienes integraban su auditorio y qué querían escuchar. ¡Hablaba un porteño! ¡Palabra Santa!
Entonces comenzó con su lectura de la realidad histórica pasada no muy diferente a la que podría haber hecho cualquier “mitrista”. Presentó un regreso de Perón sin lo que hizo el pueblo como resistencia peronista desde el “55” en adelante (pasó por alto los fusilamientos de José León Suarez) para que el regreso fuera posible; y –según él y con la versión parcial de aquella historia- ese retorno solo se produjo gracias a la movida juvenil Far-Montonero de fines de los “60” y comienzo de los “70”, experiencia que termina con la renuncia de Campora; a eso le agregó un peronismo de derecha con un Perón perverso -el del tercer gobierno que según él trajo la dictadura-; con el neoliberal Menem; con la remanida categorización del sindicalismo peronista como la burocracia Sindical; con un Duhalde del 2002; y planteó la diferencia. Ella estaba en esa pequeña franja “iluminada” de izquierda proveniente del peronismo camporista de los “70” que aparece en el 2003 y que hoy está acompañando el surgimiento del Kirchnerismo pero que en realidad son “ellos” (los que Forster representa) como iluminados de izquierda los que en realidad a estos últimos le están dando identidad y coherencia ideológica. Se olvidó decir -“sin querer queriendo”- que el “Tío” Campora era Peronista, de ahí su renunciamiento por lealtad ya que él había trabajado para el regreso del viejo y la tarea ya estaba cumplida; había que dejar el lugar al verdadero conductor. Que al “Tío” lo quisieron desviar los “apresurados” del momento también debió decirlo; pero no lo hizo.

Preguntas: Si al peronismo lo presentó como una bolsa de gatos filo fascistoide (que en la realidad lo es pero no en el aspecto Mussolianiano que él pretende darle, ni tampoco casualmente por culpa del pueblo sino más bien por responsabilidad de ciertos dirigentes), entonces ¿qué dejamos para los partidos de izquierda? ¡PC; PCR, PRT, MAS, MST, PO, PTS, PS, PSA, PC Congreso Extraordinadrio (¿?), CO, IS, etc, etc ¡Todos universitarios y sin obreros en sus filas más allá del nombre! ¿Hay una sola bolsa de gatos? ¿Cuales de estos partidos de izquierda son los verdaderos “marxistas nacionales”(¿?) y cuales los “fascista nacionales”? Las variantes pseudo-peronistas -con Scioli, De la Sota, Moyano y Barrionuevo, y hasta Massa incluído- aunque no sean “santos de mi devoción” y menos peronistas, si los miro objetivamente ¡son unos nenes de pecho en términos comparativos!

¡Con que cara puede hablar en defensa de las izquierdas cuando el PC y sus dirigentes eran sirvientes del imperialismo soviético hasta 1989, cuando ese partido ofreció sus militantes a la libertadora para cazar peronista en el “55”; que fue Videlista en el “76” y botoneó a compañeros peronistas hoy desaparecidos. Que tiene un admirador del Cavallo de los “90” a quien consideraba un “brillante economista incomprendido” proveniente de sus filas sentado en el actual panel de “6,7,8”! ¡Mucha versatilidad la de los muchachos Pctistas!

En aquella oportunidad catamarqueña rescató el pensamiento de Gramsci. A Gramsci se lo puede rescatar y valorar como un buen marxista italiano que sirvió a su Patria. Pero Gramsci ante que marxista fue italiano. Sino no se entendería su rescate de Maquiavelo como herramienta de los Medici para lograr la Unión Italiana. Al pensamiento de Gramsci se lo puede valorar pero no traspolar porque son dos historias distintas. Si caemos en el error de las verdades universales seguiremos siendo carne de colonización. No lo digo yo. Desde comienzo del siglo XVII lo vienen sosteniendo grandes luchadores y pensadores nacionales y latinoamericanos, como Chelemin, Tupac Amarú II, Tupac Katari, Miranda, Bolivar, San Martín, Belgrano, Moreno, Dorrego, Rosas, Mariategui, Scorza, Irigoyen, Perón, Eva Perón, Puigross, Sandino, Velazco Alvarado, Torrijo, Allende, Juan José Hernández Arregui, Homero Manzi, Enrique Santos Discepolo, Abelardo Ramos, José María Rosas, Scalabrini Ortiz, Marechal, Fermin Chavez, José Martí, Fidel, El Che (recomiendo leer “Perón, El Che y León Felipe” de Fermin Chavez) , Ugarte, Jauretche, Galasso, Alejo Carpentier, Cirigliano, Kusch y tantos otros que ahora no me vienen a la memoria.

Forster en Catamarca lo dijo bien clarito. “Poco importa quien vaya a ser el candidato y si pierde Cristina en el 2015. Este gobierno ya generó (¡Por fin! ¡Y está convencido!) esa instancia superadora del peronismo que supuestamente es el Kirchnerismo que caló -según él- en el 30% de la población del país y que ellos, como los “lucidos”, conducirán en el futuro”.

Sería interesante que Forster se entere que a las elecciones se las gana con votos, no con elucubraciones ideológicas; que con los votos se llega al poder institucional que es el lugar desde donde se puede cambiar la realidad. !Extraño que pequeños detalles “raramente” se le pasen por alto a un intelectual! ¿Por su descuelgue de la realidad, o por otros fines?

Con la soberbia que lo caracteriza aclaró también “que él, como coordinador de ese pensamiento nacional escucharía hasta los pueblos originarios (¡como un favor!!!)”
De sus dichos y apreciaciones resulta claro que los muchachos de izquierda nunca perdieron la esperanza de que apareciera “algo” que pudiera superar en el sentimiento popular al peronismo. Están creídos que es el Kirchnerismo (el inventado por ellos) ese “algo” izquierdoso filo marxista. ¡Y no porque fuera malo serlo! Sino porque su visión de la realidad esta realizada con lentes eurocentrista y manuales del mismo origen. Se olvidan que Nestor y Cristina fueron y son PERONISTAS. Lo demostraron con hechos en sus gestiones de gobierno.

A Forster solo le quedan las academias con sus academicistas adentro para volver a disfrutar de las viejas masturbaciones ideológicas como las que se realizaban en aquel Club del Progreso. Y si no me cree, lea esto de aquel reportaje:
–Usted anunció públicamente que invitará a Sarlo para algunas de las actividades. ¿A qué actividades?
–Cuando digo Beatriz Sarlo, también pienso en Juan José Sebreli, Carlos Altamirano, Horacio Tarcus, Maristella Svampa y Luis Alberto Romero, para tomar una diversidad de actores de la vida intelectual académica argentina. Beatriz podría perfectamente participar de “Los Frondizi”, que incluye a Arturo, a Risieri y a Silvio, porque me parece que es una pintura extraordinaria de la compleja trama de la vida política, intelectual, académica argentina. (lo más reaccionario a nivel de pensamiento, todos en una misma bolsa; y no creo que sea para domesticarlos.)
Esta todo dicho. Mientras la compañera Presidenta Cristina Fernández se la pasa hablando a los 40 millones de Argentinos (Como buena Peronista que es, no es “ni sectaria ni excluyente”), Forster intenta dar examen –como tantos otros- frente al exclusivo club de los “Académicos Profetas del Odio” buscando ser reconocido como el “Intelectual Lúcido” que ideo el Kirchnerismo que será la etapa superadora de ese “hecho popular y maldito” que aún hoy –a DIOS gracia- sigue siendo el peronismo.
Para cerrar optimistamente quiero rescatar para el “Pensamiento Nacional” no Forsteriano (entendiendo como nacional lo americano) a Kusch.

Rodolfo Kusch lo decía claramente: “En general cuando se niega el pensamiento popular me están negando como Americano que soy; entonces yo niego a los otros que creen que nos irán a redimir con la dádiva material, el dinero, el reproche o el consejo redentor. Y cuando a nosotros nos niegan, decimos “sí” a esa parte negada, pero nuestra, y nos resentimos. Ese “no” no es una variante gramatical; es un “no” semántico que incluye a los otros, a los que nos niegan. Eso nos ayuda a afirmarnos desde otro lugar y concepción. América es un continente de afirmaciones que no nos pertenecen. Hasta el propio Marxismo se infiltra como una forma europea con la cual se está afirmando lo que pasa con el capitalismo y el obrero; pero con él no descendemos hasta nuestro folclore donde yacen nuestros sentimientos. Son todas formas afirmadas por otros e introducidas entre nosotros sin que hayamos participado de su creación.”. Esto, según mi modesto entender popular, es “Pensamiento Nacional”.
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