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4 de enero de 2014

EL PARTIDO COMUNISTA BAJO LA MIRADA SETENTISTA

El autor del libro “Secretos en rojo”, Alberto Nadra, es un típico setentista. Nacido un 12 de abril de 1952, nos cuenta sobre sobre la vigencia de esa fuerza política y su relación con Rusia.


Hombre sereno, seguro, de hablar cadencioso. Tiene una sólida formación política, marxista. Memorioso. Ha recorrido un largo camino en la militancia, hijo del egregio Fernando Nadra, dirigente de altísimo nivel del Partido Comunista Argentino.

Ser comunista antes que nada es sentir una profunda sensibilidad ante la injusticia y los dolores que sufre el ser humano. Proponerse firmemente a hacer algo para cambiar, a partir de la idea básica, uno empieza a pensar cómo. De ahí vienen las teorías, las ideas, las formas.

Entre las muchas dudas que nos ocupan preguntamos sobre la relación del PC con Moscú.

Visto desde hoy uno dice: parece una tontería seguir a Moscú y no discutir nada. En algunos casos podríamos decir ¡qué tontería! porque en cierta manera nosotros partíamos de la base de que había un conocimiento, superior, -no una inteligencia- de todo lo que estaba pasando en el mundo que permitía definirlo lo que era más importante para la revolución mundial en determinada coyuntura. Pero resulta que la vida nos enseñó que ante todo la Unión Soviética era un conjunto de repúblicas que priorizaba sus intereses nacionales por sobre los otros y cometimos un error muy grande: delegar esa interpretación de la realidad mundial en un centro internacional del que no participábamos. Dejar de lado el análisis latinoamericano, argentino con herramientas, con teorías, con visiones que tuvieran que ver con nuestros propios orígenes, con nuestra propia cultura con los aportes de Bolívar, de San Martín, posteriormente Mariátigui, bueno todo eso fue muy subestimado, sin embargo hubo aportes fundamentales para la comprensión de las particularidades latinoamericanas de un eventual proceso revolucionario por el socialismo.

Hablar hoy del PC cuya presencia está diluida por otras fuerzas que han ocupado un lugar más destacado parecía que era un tema desactualizado pero Nadra cree quetiene absoluta vigencia, no tiene nada que ver con el pasado sino con el presente. Mi generación -de los 60 y de los 70- de mucha lucha, desde el punto de vista de exponer las diferencias para buscar la unidad, se caracterizó por un profundo sectarismo en la posición de cada uno de nosotros. No solo los comunistas también los peronistas y los radicales tuvieron una importante dosis de soberbia, un gran verticalismo, que si uno vuelve a bucear, después, cuando retorna la democracia y como se van comportando los que entonces éramos jóvenes: esos errores se reiteran.

Cuando se refiere al futuro dice creo que se han dado pasos positivos. En cualquier proceso de cambio en la Argentina, así sea dentro del capitalismo -como quiere este gobierno- requieren aprender de esos errores para entender al otro. La izquierda le puede aportar al peronismo una visión del mundo, sus análisis que es patrimonio de los que tuvieron una formación y militancia marxista y, a su vez, los peronistas nos aportan una visión de lo nacional, de las figuras latinoamericanas de la que nosotros carecimos o fuimos insuficientes en su comprensión pero todos, absolutamente todos los grandes movimientos populares en la Argentina tienen algo que aportar. Si nosotros no construimos esa pluralidad de un movimiento nacional y popular el concepto de movimiento se vacía, se reduce y es incapaz de defender un proceso de política más o menos interesante.

La escisión del PC cuando se separa el PCR (Partido Comunista Revolucionario) en 1967 muestra de qué modo la cosmovisión ha generado una ruptura.

El motivo real en la gran división que se plantea en América Latina fue no tanto la Revolución Cubana sino su “repercusión”. La decisión del Partido Comunista Cubano de exportar la revolución con un enfoque internacionalista, fue algo equivocado: se creía que era posible producir y exportar la revolución en los otros países. En ese sentido, el PCR, que tenía en sus principios una postura pro Guevara –que había muerto y fracasado con el foquismo en Bolivia-, se hizo Maoísta. El PCR se va vaciando, se va distanciando de los cubanos, se hace maoísta después finalmente termina lopezreguista en la época final de Isabel. Hoy tiene una posición bastante compleja frente a los procesos políticos, lo digo con respeto: es un grupo de provocación política como se ha visto en la Corriente Clasista y Combativa, en el PTP o en el mismo movimiento estudiantil que acá en Tucumán lo han sufrido bastante en estos últimos acontecimientos.

¿Cómo es el futuro hoy del Partido Comunista?

No tiene futuro. Creo que el Partido Comunista no es hoy como lo conocimos los que creímos en él. Eso no quiere decir que el concepto de socialismo o el concepto de comunismo como una perspectiva de sociedad no pueda tener vigencia.

¿Es posible un cambio dentro del capitalismo?

Sigo creyendo que es posible y necesaria una sociedad que no sea capitalista porque el capitalismo ha demostrado a través de 200 años de historia que es absolutamente incapaz de resolver uno solo de los problemas humanos: se llame alimentación, se llame salud, se llame vivienda, se llame ecología y, al contrario, los ha agravado. Estamos en el momento de la humanidad donde la mayor riqueza que produce la sociedad mundial la usufructúan los grupos privilegiados y los postergados, los excluidos del sistema, son cada vez más.

¿Cómo se maneja la riqueza?

Los viejos teóricos decían que es social, es de todos pero la apropiación que produce el trabajo es privado. En tanto nosotros no resolvamos ese problema de fondo no podremos avanzar. Buscar el modo de cómo tener mejores salarios porque los precios se los comen, mejores leyes sociales, pero para eso hay que seguir luchando. Pero los problemas de fondo, el hambre, la miseria, la desnutrición no se van a poder atacar porque el volumen de la renta, que se apropian estos sectores de privilegio no lo permiten. Es inmensamente desproporcionado e impide que la sociedad se desarrolle en su conjunto y mucho menos que se desarrolle en forma igualitaria.

¿En qué estás hoy?

Estoy trabajando intensamente en un movimiento que con un enfoque pluralista, al margen de sus pertenencias y estructuras, aúne a militantes de los 60, 70 y a muchos jóvenes que agrupen en una idea. Por ahora es virtual, nos comunicamos por medio de un sitio web pero que ya empezamos a hacer cosas concretas en Buenos Aires: se llama “La Che”. Es muy difícil hacer política sin dinero. Lamentablemente no cuento con esos recursos.

¿Por qué se llama “La Che”?

No es porque pensemos que hay que reivindicar la lucha armada, pero sí a Guevara en su idealismo de sociedad realmente justa y humana. Diría que para algunas cosas del presente -aún en el socialismo- fue un combate irrenunciable contra toda forma de burocracia, contra toda forma de corrupción. Creo que todas esas cosas para las nuevas generaciones, para los viejos militantes son útiles volverlas a retomar. Pienso que hay que dejar de lado la soberbia, el verticalismo y esos lamentables defectos que adquirimos en aquellos años de lucha a todo o nada. Porque el Che enfrentó el esquema burocrático soviético, replanteó la construcción de la economía, él decía que no quería un comunismo económico, que quería un comunismo humanista. Fue absolutamente confrontativo con las insipientes e importantes formas de burocracia y de corrupción que se empezaban a dar en las estructuras de gobierno en Cuba.

¿Qué incidencia tiene en la cultura del PC, el verticalismo de Stalin o de Guevara?

Nosotros repetimos exactamente el mismo verticalismo, pero diferenciemos Stalin de Guevara. Esas cuestiones de crueldad que le adjudican a Guevara las toma en momentos críticos en que la Revolución podía ser aplastada, donde todavía no estaba asegurado el triunfo y había que definir si vos eras algo nuevo en la vida cubana o era lo viejo disfrazado de nuevo. A los fusilados en la columna de él que habían violado a los campesinos de la zona los fusiló inmediatamente y era lo que había que hacer. Si vos no les demostrabas a los campesinos que no eras más de lo mismo, que eras otro soldado, con otro uniforme que no venías a aprovecharte de ellos, robarle la hacienda y la comida y a violarle a las hijas: perdías. Si esas medidas no se tomaban quizás no se hubiera volcado la población como se volcó al lado de esa lucha. En el caso de Stalin pasa el momento más crítico de la revolución que es la guerra civil entre Blancos y Rojos que se estaba desarrollando y donde ya ha sido derrotado, no te olvides que la URSS ha sido invadida por 14 ejércitos extranjeros para aplastar la revolución. Eran capitalistas, incluido Estados Unidos. Pero ese momento crítico había pasado y Stalin aplica en función del crecimiento económico cosas de una crueldad y una injusticia inadmisible para alguien que quiere construir una sociedad más humana por eso es que uno no puede aceptar nada de esa experiencia.

¿Cómo se vinculan estas experiencias?

Debo decirte que en los dos lugares vas a ver un hilo conductor que a su vez se aplica a los partidos que como el nuestro, por ejemplo hasta el arribo a la democracia teníamos unos 70 años de existencia de los cuales solamente 8 fueron legales todos los demás fuimos perseguidos por gobiernos militares y por gobiernos civiles y fuimos proscriptos. Se crea lo que se llamó en la literatura política “el síndrome de la fortaleza sitiada” es decir: cualquier muestra de que hay divisiones entre nosotros puede ser aprovechada para que avancen por sobre vos. Significa la liquidación de la revolución como en Alemania con Rosa Luxemburgo o Leibniz tirados al río y acogotados, las masacres que hubo en los países capitalistas, ser derrotados como en Chile y en otros lugares del planeta. Entonces uno se forma en el concepto de que permanentemente está en peligro, jaqueado. La Unión Soviética excluida económicamente, embromada, atacada, invadida, Cuba bloqueada, amenazada, invadida y nosotros o presos o asesinados simplemente por plantear nuestras ideas porque aquí no planteamos nada raro.

¿Cómo incide?

Genera un espíritu de bloque que es bueno para auto defenderse como estructura pero, que a su vez, al interior de la organización genera cuestiones que no son justas, no son ideales. El verticalismo, el orden de mando ¡se hace esto!, un concepto casi de guerra y no se discute, lo dijo la dirección y se acabó. Todo eso es una forma de defensa como nace y después se va formando y queda instalado cuando aún ya desapareció el peligro o no es tan grande y no es tan difícil ya extirparlo porque la cultura de la organización quedó impregnada con ese sello.

¿Cómo ven el futuro?

Acá lo que se discute son las alternativas capitalistas o burguesas, lo digo en forma descriptiva, no valorativa: más conservadora, o menos conservadora. Yo creo que en estos años dimos algunos pasos para superar la tragedia del neoliberalismo, del neoconservadorismo el remate del país que produjo el menemismo y que la Alianza no hizo absolutamente nada por superar. Se dieron pasos importantes en la discusión salarial, el tema de los Derechos Humanos que es un tema que fue impuesto políticamente que fue un tema que a la sociedad no le interesaba lamentablemente porque a la sociedad no le interesaba. Aún los militantes ya habíamos perdido toda esperanza de que el tema se reabriera. Ya tenemos 400 militares presos y los juicios de la megacausas tanto la de Tucumán como la de La Perla como las que se están desarrollando en todos los otros lugares del país. Eso demuestra que fue posible y esto fue impuesto políticamente, no hubo nadie que lo exigió, no hubo huelgas, no hubo movilizaciones a nadie se le ocurría. Valoro la decisión política que implicó en un sentido avanzado frente a la política de impunidad como la de Menem. Por ejemplo que hayamos recuperado el ahorro nacional, las AFJP. Valoro la posición latinoamericanista, el enfoque del UNASUR, el ubicar a los enemigos por fuera de las fronteras del bloque regional. Hay otras que me parecen lamentables: la ley antiterrorista, las reformas al Código Civil que espero que se reviertan en diputados, los oscuros acuerdo con Chevron. No porque uno no piense que no haya que explotarlos. La posición de los ecologistas, aparentemente ingenuos, en realidad están defendiendo intereses también, y bueno, con ese concepto tendríamos que volver al arco y la flecha porque todo contamina. Hay que hacerlo con un estudio serio del impacto ambiental, un estudio serio sobre la rentabilidad media de las empresas de ese tipo y no darle más de eso o un poquito más pero nada más. Bueno yo lo que veo positivo lo apoyo lo que veo negativo lo critico.

¿Cómo ves la lucha?

Dentro de este gobierno veo esa lucha y hay que forzar para un lado o forzar para el otro. La ausencia de un movimiento social claramente definido, como de avanzada hace imposible presionar en un sentido de progresista porque si no sos kichnerista no servís. Los otros solo hablan en el vacío con lo cual no podemos presionar para ir hacia adelante y la derecha sí presiona para ir hacia atrás este es el gran drama que tenemos en esta coyuntura. Del otro lado están los representantes del terror todas las propuestas de los candidatos, cuando uno los busca son recetas neoconservadoras del pasado absolutamente pero qué es esto que están proponiendo y de todas maneras obviamente no tienen ningún indicio de tener ganas de hacer algo bien.

¿Cuál es la verdadera cuestión?

Lo que quieren es volver a la vieja política económica a los viejos enfoques y con la misma política de entrega de endeudamiento y de hundimiento en todo caso de las posibilidades de avance del país industrial en forma independiente o sea para que el pueblo tenga una mejora en su calidad de vida.

¿Cuál es la herencia que te deja Fernando Nadra?

Mi padre me deja una gran herencia que no es en dinero por supuesto. Una de mis tías cuando lo despedía dijo: “Fernando que nació rico para morir pobre, pobre por su propia decisión”. Y, en una familia árabe es muy importante. Esas palabras me impactaron muy fuertemente. Te diría que mi padre me dejó, primero el acercamiento a los grandes ideales de justicia, de libertad, de pueblos que viven en condiciones humanas que se entiende de solidaridad. Todos estos grandes ideales que expresaban para nosotros en el PC pero que al margen del partido comunista son los ideales de fondo y no renuncio a ninguno de ellos. La calidad de persuasión que tenía mi padre porque era maravillosamente cálido y profundo para explicar las cosas para que vos entiendas y comprendas, la firmeza con que uno incorporó esas ideas. Mi padre tenía una tremenda sensibilidad con su familia. Estaba pendientes de nuestros problemas pese a su persecución a ausentarse y todas las cosas que le pasaban y nos pasaban y a su vez tenía una profunda solidaridad hacia el otro aunque no sea comunista ni familiar. Mi padre muere el 22 de agosto de 1995. ¡qué día! ¿no?/ Félix Justiniano Mothe


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