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4 de abril de 2013

¿ES POSIBLE UNA GUERRA NUCLEAR?

Corea del Norte recoge el guante arrojado por la irresponsabilidad norteamericana


Por Gabriel Fernández *

¿De qué se trata la crisis desatada entre las dos Coreas? Veamos lector: asentémonos en informaciones y dejemos de lado la insistente propaganda de las últimas horas. Si lograr recorrer este texto hasta el final, algunas dudas pueden quedar develadas.

Los Estados Unidos han instalado 28.500 efectivos en Corea del Sur. Este país acaba de anunciar maniobras conjuntas con su poderoso aliado para el mes de abril. Estos ejercicios se combinan con las maniobras "Foal Eagle" que las fuerzas conjuntas de ambos países mantienen en curso desde comienzos de marzo.

Lógicamente: Seúl y Washington aseguran que se trata de maniobras con un objetivo defensivo, mientras que Pyongyang las considera ensayos para una invasión.

Ante esta situación, el líder norcoreano, Kim Jong-un, advirtió este domingo que ampliará "cuantitativa y cualitativamente" su arsenal nuclear para hacer frente a las amenazas estadounidenses, un día después de anunciar que su país se encontraba "en estado de guerra" con el Sur, durante la apertura de la sesión plenaria del Partido único de los Trabajadores.

Vale recordarlo: en 1953 cesaron las hostilidades entre ambos vecinos, pero no se firmó armisticio alguno. Es decir, la guerra ha permanecido latente.

LA POSICIÓN NORCOREANA. Ahora bien ¿cuál es la posición dominante en Corea del Norte? Vamos a asomarnos a Declaración especial del gobierno, los partidos políticos y las entidades de la República Popular Democrática de Corea. Las autoridades y los sectores indicados publicaron, el 30 de marzo, una declaración especial conjunta, cuyo contenido es el siguiente:

"En vista de que las hostilidades de la potencia imperial para violar nuestra soberanía nacional y perjudicar el supremo interés del país cobraron un grave cariz, el Mariscal Kim Jong Un, célebre General del Paektu, convocó una urgente reunión de operaciones referente al cumplimiento de la misión de las fuerzas de cohetes estratégicos del Ejército Popular de Corea en la que revisó el plan de golpe de fuego y le puso firma definitiva (...)

Esta determinación constituye "la última advertencia para las fuerzas hostiles en oposición a la reunificación incluyendo Estados Unidos y su camarilla títere surcoreana y una resolución determinativa de justicia en reflejo de la voluntad de nuestro ejército y pueblo de aniquilar al enemigo".

"Esta es nuestra réplica rotunda y posición invariable. (...) En adelante las fuerzas hostiles experimentarán en carne propia la férrea voluntad, la audacia sin par y el terrible temple del General del Paektu que aseveró que la Tierra sin la Corea de Songun no puede existir".

Frente a esta situación "el gobierno, los partidos políticos y las entidades de la RPDC declaran como sigue:

Primero, desde ahora las relaciones entre el Norte y el Sur entran en estado de guerra y por ende todos los problemas emergentes entre ambas partes se tratarán en atención al estado de guerra. En la Península Coreana se puso fin el estado de armisticio.

Ya que nuestras fuerzas armadas revolucionarias tomaron efectivas medidas militares, también las relaciones entre el Norte y el Sur entran automáticamente en estado de guerra y por tanto castigaremos sin cuartel con inmediatas y contundentes acciones físicas sin preaviso cualesquier provocaciones que perjudiquen siquiera en lo mínimo nuestra dignidad y soberanía".

"Segundo, las provocaciones militares del imperio norteamericano y su camarilla títere surcoreana en cualquier zona, sea en las cinco islas del Mar Oeste de Corea, sea en la línea de demarcación militar, para prender fuego a la guerra de invasión contra la RPDC, no terminarán en conflicto local sino que se desarrollarán como guerra total, guerra nuclear".

Y advierten: "Los primeros golpes de nuestras fuerzas armadas revolucionarias exterminarán al mismo tiempo tanto las bases militares estadounidenses dispuestas en su territorio, la zona de operaciones del Pacífico que abarca Hawai, la isla Guam, etc., y en Corea del Sur como la Casa Azul y otros organismos gubernamentales y las bases del ejército títere surcoreano y reducirán a cenizas a los provocadores, los invasores".

"Tercero, lograremos la victoria final de la gran guerra por la reunificación de la patria sin perder en modo alguno la oportunidad tan esperada. La gran contienda por la reintegración nacional no durará durante tres días sino que terminará como un relámpago al ocupar de un aliento el territorio total de Corea del Sur incluyendo la isla Jeju sin dejarles al imperio norteamericano y sus títeres belicistas surcoreanos ni un momento para volverse a sí mismo y se realizará de modo tridimensional en el cielo, la tierra y el mar y sin distinción del frente y la retaguardia".

Concluye de este modo: "No hay en el mundo ninguno que pueda con la voluntad y fuerza de nuestro ejército y pueblo levantados en la gran guerra de justicia por la reunificación de la patria y demás compatriotas coreanos".

LOS EJES DEL PROBLEM. Grave ¿no? Reflexionemos juntos, lector. Hace tiempo, a la luz de la invasión a la provincia iraquí de kuwait, tras el hostigamiento sobre Afganistán, los crímenes contra el pueblo palestino, las provocaciones a Irán y los ataques irregulares sobre Siria, entre muchos otros ejemplos, señalamos desde este espacio que si no se desataba una guerra termonuclear a nivel planetario era simplemente por la madurez de las naciones del Tercer Mundo, que evitaban responder en la misma escala las ofensivas concretadas por los Estados Unidos o amparadas en su poder.

Por tomar un ejemplo sencillo, si la dirigencia islámica iraní resolvía tomar represalias ante los asesinatos de sus más importantes científicos nucleares, podía sobrevenir una hecatombe. Lejos de eso, los países agredidos, el tan vilipendiado Irán entre otros, han seguido brindando fatigosas explicaciones a la comunidad internacional para dar cuenta de su vocación pacífica a la hora de desarrollar las inversiones energéticas.

Es pertinente señalar, entonces, que la única nación a nivel planetario que ha utilizado, en verdad, la energía nuclear con fines bélicos, ha sido la potencia del Norte. Salvo los Estados Unidos, con una irresponsabilidad sin limites, los demás países han entendido que semejante volumen bélico sólo puede ser empleado con criterio disuasivo.

Lo que es más: sin que sus gobiernos merezcan ser especialmente reconocidos por una singular bonhomía, pero haciéndose cargo de una profunda razón autodefensiva, China y Rusia vienen insistiendo, ante cada provocación norteamericana, en la necesidad de resolver en la mesa de diálogo el conjunto de las desavenencias.

Pero la soga se tensa hasta que aparece alguien que resuelve pegar un tirón y no dejarse arrastrar. Y que, como el gobierno norcoreano, señala "bueno, ya está bien de tanta prepotencia, si tiene que estallar el planeta que estalle, pero nosotros no retrocedemos un paso más". Lo señalamos oportunamente: iba a ocurrir. El intemperante tenía que aparecer y desnudar de una vez la lógica alucinada de un imperio sin más destino que el sojuzgamiento del resto de la humanidad.

¿Cómo llegamos a esta situación? Las corporaciones financieras y militares que gobiernan los Estados Unidos han inficionado con su dinámica todo el proceder de ese país. Por un lado, la ganancia inmediata a través de una acumulación de beneficios despegados de la producción de bienes y por otro la necesidad de control geoestratégico permanente y creciente para garantizar la mundialización de ese lineamiento económico.

A partir de allí es posible afirmar que la única posibilidad de lograr la paz duradera por la que abogó el Papa Francisco hace pocas horas y por la que reclama el Unasur en todos los foros internacionales, es la recuperación del Estado norteamericano a manos del pueblo de ese país, desbancando la hegemonía plena de tales corporaciones.

LA VIGA EN EL OJO PROPIO. Si la conflagración no estalla en esta instancia, es probable que la esperanza futura de la humanidad pase por sincerar la nueva correlación de fuerzas planetaria y someter a los Estados Unidos a un retorno a la democracia, eliminando de una vez y con toda la energía necesaria la dictadura de las grandes firmas privadas que han tomado por asalto la administración, tanto cuando gobiernan los republicanos como cuando lo hacen los demócratas.

No nos vamos a detener, dada la gravedad de los acontecimientos que se suceden por estas horas, en polemizar con los imbéciles que en el Sur del continente siguen agraviando la brillante política internacional argentina y unasureña en general, y evaluando que el Norte es el modelo a seguir. Pensamientos como esos han facilitado la tensión que hoy horroriza a una buena parte del género humano.

Entonces, vale condensar: finalmente, NorCorea recogió el guante que, por responsabilidad ante la vida en la Tierra, ningún agredido levantó hasta hoy. Y más allá de la ostensible importancia de convencer a sus líderes para que la sangre no llegue al río pese a las provocaciones norteameicanas canalizadas a través de Corea del Sur (un país hueco, consumista y alineado de modo humillante), la responsabilidad de este panorama la tienen los Estados Unidos en primera instancia y el conjunto de la OTAN apenas un escalón por debajo.

La tan mentada democracia, ha permitido a los pueblos de amplias zonas del mundo agruparse tras intereses equilibrados, con Estados que no están determinados por la lógica acumulativa del capital financiero y sus derivaciones armamentísticas. Así, aquél viejo aserto popular la cae justo a los Estados Unidos, con su régimen cerrado y belicista: dime de qué alardeas y te diré de qué rengueas. El interés de los pueblos, y las voces que se originan como correlato, deben ser escuchadas. Hoy más que nunca.
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