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10 de junio de 2012

LA ALJABA, UN PERIÓDICO ARGENTINO DE MUJERES


Dedicado "al bello sexo argentino" apareció en 1830 el primer periódico de Argentina editado por una mujer. La autora, Petrona Rosende de Sierra, fue la precursora del periodismo de género local.

*Por Pamela Damia | Desde La Plata, Argentina. 03|02|2005

A 173 años de la aparición del primer número de La Aljaba, a fines de 2004, el Archivo Histórico Ricardo Levenne de la Provincia de Buenos Aires reeditó en su tamaño original aquellos números que se guardaban en colección.
En medio de un clima político agitado por enfrentamientos entre unitarios y federales (las dos facciones que se disputaban el poder para la organización nacional en la Argentina de 1830), una mujer preparaba sigilosamente un periódico de corte literario dedicado a la mujer.

La Aljaba, que significa carcax (nombre del estuche para llevar flechas), intentaba advertir a la mujer el rol social con un único objetivo: cambiar su condición y contribuir a la emancipación cultural del género.

La exhausta investigación de Néstor Tomás Auzá (Periodísmo y feminismo en la Argentina: 1830-1930, Emecé Editores, 1988, Buenos Aires) plantea que el nombre de la revista sugeriría pensar "en los artículos como flechas". Esto puede observarse en una frase del Prospecto (anuncio y adelanto del contenido de la publicación, más que nada para sus colegas): "La Aljaba armó sus flechas antes de que La Argentina pensara hablaros".

La Argentina fue una publicación que apareció diez días antes de La Aljaba y también se promovía como el primer periódico para la mujer porteña, pero fue considerado un fraude periodístico dado que la anónima redactora era nada menos que un hombre que militaba para la causa federal.

Además, la edición de La Aljaba hacía más de un mes que estaba entorpecida porque la Imprenta del Estado, donde se hacía, tenía que concluir otros trabajos.

Este tipo de entretelones hicieron más interesante la propuesta: el periódico hecho por y para la mujer comenzó a existir concretamente el 12 de noviembre de 1830 y se edito hasta el 14 de enero de 1830. Su cierre obedeció a problemas de salud de la editora. Además, ella misma dijo entonces que "el estado del país tiene cosas más importantes de las que preocuparse".

Llegaron a editarse reuniendo un total de entre ocho y diez entregas por suscripción. En esa época, en Buenos Aires, no existía la venta callejera de periódicos. La periodicidad de ésta publicación de cuatro páginas, muy bien impresa y de variada tipografía, era de dos veces por semana, aunque los investigadores afirman que ello no siempre se cumplió.

"No aplaudida, porque en ello no está su ambición fijada. Ahora aspira a ser leída. Y en otro tiempo admirada." Estos son los últimos versos del prospecto con que la redactora y editora de La Aljaba, Petrona Rosende de Sierra, de quien no se conoce mucho, demostraba su gran lucidez a la hora de emprender una tarea de avanzada en el periodismo argentino.

Un propósito verdaderamente difícil para la época, ya que ninguna mujer había estado en una redacción ni mucho menos había firmado artículos. "La Aljaba no tiene colaboradores porque no los necesita", decía su editora Rosende de Sierra fue la precursora en el género periodístico femenino aunque su actuación fue breve.

Luego de La Aljaba no intentó ningún otro ensayo similar, quizás por no estar dadas las condiciones para que una iniciativa así se sostuviese. Habría que esperar veinte años (hasta 1852, año en cayó el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires y hombre fuerte de todo el país, Juan Manuel de Rosas) para que otra mujer, Rosa Guerra, irrumpa en el periodismo con la publicación La Camelia.

Petrona Rosende de Sierra (1787-1862), nacida en Uruguay y con cuarenta y tres años cuando emprendió la realización de la revista femenina, tuvo algunas otras experiencias en el periodismo de carácter poético, según el investigador Antonio Zinny. Fue una mujer perteneciente a la llamada alta sociedad porteña.

En la leyenda o subtítulo de su publicación figuraba la siguiente expresión: "Nos libraremos de la injusticia de los demás hombres solamente cuando no existamos entre ellos".

Esa fue sin duda la bandera de combate con que enfrentó su escepticismo en torno a la actitud de los hombres para con las mujeres y la firme convicción de que esa era su realidad.

Los escritos de La Aljaba, editados a dos columnas y que incluían poemas, fábulas y pequeños ensayos, mostraban a una Rosende de Sierra culta, de gran sentido común, con mucha capacidad de reflexión y evidente influencia religiosa.

Demostraba sus ideas acerca del rol de la mujer en la sociedad y exaltaba las normas morales. Entre los temas tratados en sus artículos figuran la educación, la amistad, la religión, la beneficencia, el amor a la patria, y sobre todo la igualdad entre los géneros.

"El talento de las mujeres nada tiene que envidiar al del hombre para ejercer el arte, la ciencia o el cultivo", afirmaba esta precursora del periodismo de género. De ninguna manera hizo caso omiso de la situación política del momento, ya que dejó sentado que La Aljaba "no aceptaría un país dividido entre Unitarios y Federales sino uno de argentinos amantes de su patria.

Si bien la revista se dirigía esencialmente a las mujeres, su intención fue formar el criterio de los hombres sobre la condición y cualidades del género, porque, sostenía, "de esa manera multiplicaba la influencia de sus ideas".

Cuidaba a su público masculino porque éste ayudaba a sostener económicamente el emprendimiento. La autora no ocultaba sus intenciones: "es preciso que ellos persuadan a las señoras que deben presentarse a proteger un periódico que por primera vez se les ha dedicado (...). En las listas de suscripciones se ve un corto número de señoras entre los muchos señores que favorecen a La Aljaba", escribió poco antes de suspender su empresa de verdadera vanguardia.


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