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27 de mayo de 2012

LA NACION Y SU DESCARADA DEFENSA DE BLAQUIER


*Por Alberto Nadra


El diario de los Mitre, vocero de la más rancia oligarquía durante más de un siglo, comprometido en denuncias por crímenes de lesa humanidad en la apropiación de Papel Prensa publica hoy un Editorial, que ratifica su cerrada defensa de los responsables de la dictadura cívico militar, en términos que no pueden menos que indignar a cualquier ciudadano de bien.

Con su estilo amanerado e hipócrita, La Nación acompañó todos los crímenes políticos y los golpes de Estado que sufrió el país. Esta vez, tocado su entrañable amigo, Carlos Pedro Blaquier, muestra su verdadero y repudiable rostro, en general disimulado tras la fachada de “periodismo independiente”, los valores de “la República” y la democracia para ellos.

Con el titular “Persecución a empresarios”, y la bajada donde ante la citación de la Justicia, no del gobierno, de llamar a indagatoria a Blaquier, firma suelto de cuerpo que “Parecería que el objetivo perseguido es la venganza y el revanchismo, y no la búsqueda sincera de la verdad”

1) Empieza con la manipulación desde el primer párrafo, en el que afirma “presuntamente prestado colaboración a fuerzas policiales en redadas en cercanías de la planta industrial jujeña”. Ni presunta ni cercanía. Fue EN las instalaciones de la empresa, incluida la tortura. Y no se presume nada: está probado. 

El párrafo sigue con la mentira directa: "La citación comprendió a dos directivos que pueden no haber participado directamente en los episodios, pero a quienes se supone responsables por su posición en la compañía". ¿Por qué no dice que son dos directivos contra los cuales hay prueba de haber participado en los episodios. Y no sólo directamente, sino también poniendo a disposición de las fuerzas transporte, personal, e información de inteligencia? Que es algo que pudieron hacer con mucha más facilidad --y que no podían ignorar-- dada su posición en la compañía. O sea, esto de la posición no es el fundamento de la acusación, sino un elemento que la fortalece.

2) En el cuarto párrafo muestran la hilacha, disfrazando de información lo que el adjetivo "radicalizados" evidencia claramente su alineamiento junto a los represores. "Esta nueva avanzada se relaciona con la intención de sectores radicalizados del entorno de la Presidenta de hacer llegar la acción punitiva a los funcionarios civiles del Proceso y a los líderes empresarios o intelectuales que le hubieran manifestado oportunamente su adhesión". Una crítica impresentable: si manifestaron adhesión a un "proceso" que exterminó al menos 10.000 personas, ¿no vale la pena que se los investigue?

3) Entre mentira y tergiversación de la información en el que sigue: "Existe una lista que abarca a varias empresas y a sus directivos, entre las que se encuentran Loma Negra, Ledesma, Ford, Mercedes-Benz, Acindar, Astarsa, Fiat, Tensa, Techint, Bridas, Perez Companc, Alpargatas, Celulosa, Socma y el Banco de Italia. Son empresas que tuvieron muertos o desaparecidos entre su personal. Se ha hecho saber que se las investigará para esclarecer si en su momento sus directivos elaboraron listas que hicieran llegar a las autoridades policiales o militares". Nótese el uso del lenguaje "...tuvieron muertos o desaparecidos entre su personal", que busca generar la idea de que este gobierno está detrás de cualquiera al que pueda asociarse, aunque sea por un hilito de información, con delitos de la dictadura. Frase encubierta "Aunque fuera un pobre empresario honrado --señora, señor--, que tuvo la mala suerte de tener empleados subversivos...". Y luego el "Se les ha hecho saber..." como si de repente -- de nuevo esta idea de "sin comerla ni beberla"-- les llegara una especie de telegrama que dice "Como usted era un empresario en esta época y en su empresa desapareció gente, lo vamos a investigar en la justicia".

En realidad son todas empresas sobre las que hay testimonios, informes reales de inteligencia internos y otro tipo de prueba que indican que participaron --en formas que se pueden considerar participación necesaria o coautoría según el caso-- aportando información, recursos humanos y materiales, etc. para hacer desaparecer a empleados incómodos para ellos y/o para el régimen de facto. La Nación no es inocente: hay que juntar prueba para poder investigar a alguien...

4) Después, el argumento de siempre: 

"Ninguna de estas iniciativas oficiales ni otras apuntan, sin embargo, a investigar la actuación violenta de las organizaciones armadas contra la sociedad civil". 

Aquí no hay “presunto” ni uso de los condicionales. Hay “crímenes” y los responsables son los desaparecidos, y seguramente los sobrevivientes que impulsan toda esta “campaña”. Desde un ángulo estrictamente jurídico, y no nacional sino la comunidad internacional, se ha dicho y repetido que a la época de los hechos, el derecho internacional sobre lesa humanidad NO consideraba que esta clase de delitos podían ser cometidos por otra organización que no fuera el Estado. Si bien el órden jurídico, al margen de la crucial diferencia entre democracia y dictadura, coincide en que las organizaciones, ya desaparecidas, cometieron delitos en su momento, no cometieron crímenes de lesa humanidad tal como se entendía crimen de lesa humanidad al momento de delinquir. Aplicarles las prescripciones del derecho internacional actual --que sí considera posible la comisión de crímenes de lesa humanidad por organizaciones que no sean el Estado-- sería violar sus derechos humanos.

Por otro lado, aún bajo los estándares actuales, las organizaciones que pueden considerarse "candidatas" a cometer crímenes contra la humanidad tienen características que no tenían las organizaciones armadas en la Argentina (por ejemplo, control de parte importante del territorio).
En síntesis, si las organizaciones armadas guerrilleras cometieron delitos, y ellos fueran reprochables penalmente, no son perseguibles. No, porque están prescriptos.

¿Y por qué están prescriptos?
Porque su gravedad y extensión no son comparables --ni de lejos-- con las de aquellos crímenes atroces y terribles que cometieron fuerzas armadas, de seguridad interna y civiles bajo el amparo del plan sistemático de represión, exterminio e impunidad sostenido con el aparato del Estado.
¿Por que La Nación no se sincera, y afirma que quiere que el Estado viole las normas del Código Penal y los derechos humanos de todas esas personas para volver a victimizarlas, ahora con un proceso injusto? Seguro que queda muy mal en los titulares...

5) Como para confirmar esta el odio contra todo aquel que en su momento luchó contra el proceso, que ellos apoyaron, y pese a que pretenden encubrirlos con acusaciones de una animosidad similar del gobierno veamos como justifican por qué no se debe investigar a los empresarios por hacer "investigaciones privadas" (eufemismo para "informe de inteligencia") de toda la pobre gente vinculada con estas empresas y, a la vez, con ideas de izquierda:

"Casi todos los atentados se planificaban con información elaborada internamente en las empresas por empleados que, en ciertos casos, eran miembros o adherentes de los grupos armados. No es extraño por lo tanto que en defensa de su personal se hubieran creado o contratado servicios de seguridad y que se hiciera algún grado de investigación dentro de su propio personal. Tampoco debería sorprender que las empresas compartieran esa información con las fuerzas de seguridad o con las Fuerzas Armadas, a las que un gobierno constitucional había encomendado oficialmente la tarea de enfrentar al terrorismo. Los excesos, las muertes y las desapariciones ilegales fueron conocidos en fecha muy posterior".

¿Pueden creer semejante desfachatez?
¿Y toda la gente que trabajaba en empresas sin militar y a la que se llevaron porque era incómoda para el dueño, o porque su nombre estaba en una agencia? ¿Y toda la gente que se llevaron, pero que militaba en organizaciones no armadas?
¿Y a toda la gente que militaba en organizaciones armadas había que torturarla y matarla?
¿Qué tonto se cree que los empresarios no sabían que era lo que sucedía a las personas que de pronto desaparecían de la faz de la tierra, con una estela de familiares y amigos preguntándose por ellos y a los que esos mismos empresarios negaban cualquier tipo de información, e incluso insultaban mencionándoles lo "peligrosos" que eran?

Solo cabe denunciar, denunciar, y denunciar a La Naciòn.
Por otra parte, queda mucho por pelear para que paguen sus culpas Blaquier y toda la mafia Ledesma, todos los mandantes civiles –no cómplices, mandantes en términos políticos—de la dictadura militar. Aunque parezca mentira, la importante indagatoria del señor feudal es por "privación ilegítima de la libertad". Que no es un delito de lesa humanidad. Y cuando se le debe imputar a él --y al Directorio de la empresas-- con el criterio de los juicios a los jefes militares: "autoría mediata" de todos los crímenes de lesa humanidad cometidos en y por Ledesma.
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