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11 de marzo de 2012

EL CAMBIO QUE ANDALUCÍA NECESITA


*Por Fernando Moreno Bernal, María Jesús Reina Fernández, Carlos Martínez García y Juan Torres López

En Andalucía hay una sensación muy generalizada de que se necesita un cambio y se percibe un claro síntoma de agotamiento político. Pero creemos que los andaluces no debemos equivocarnos. El cambio en cualquier dirección no es lo deseable y mucho menos, en la de los recortes sociales que están ofreciendo la derecha del Partido Popular o las corrientes socioliberales del PSOE.

No deberíamos olvidar que a pesar de los gigantescos avances democráticos y en la provisión de servicios sociales de los últimos años, en Andalucía no se ha resuelto aún el problema de la ancestral desigualdad, de la gran concentración de la tierra, del dinero y del poder y que todavía nos falta mucho camino por recorrer para hacer realidad las aspiraciones de autonomía, igualdad y bienestar que marca nuestro Estatuto.

Es verdad que Andalucía sigue estando hoy día a la cola de las regiones europeas o incluso de las españolas. Pero también es cierto que ahora nos podemos comparar con ellas, algo impensable hace 30 o 40 años, cuando nos gobernaban las derechas que ahora tanto nos reiteran que seguimos en esa situación. Por eso creemos que el cambio que necesita Andalucía no puede ser el de volver atrás, renunciando al bienestar conseguido e hipotecando nuestro futuro y el de las generaciones venideras sino que hay que afianzar los avances conseguidos.

La crisis provocada por la banca y las grandes empresas ha destrozado la economía y ha arruinado a los gobiernos. Y al ceder las autoridades y los partidos gobernantes ante la extorsión de los grandes poderes financieros se están aplicando políticas (reformas laborales, financieras, privatizaciones, recortes de gasto…) que, en lugar de permitirnos salir de la crisis nos han vuelto a llevar a la recesión, aumentando el paro y la destrucción de empresas y actividad económica.

En ATTAC-Andalucía creemos que eso nos sitúa en una situación de emergencia porque, si no se pone freno a esta deriva, en unos pocos años se habrán perdido todas las conquistas sociales que costó decenios y mucho esfuerzo conseguir.

A nuestro juicio, para evitarlo es imprescindible un profundo cambio de estrategia en los partidos de la izquierda tradicional, tanto los de la socialdemócrata como los más radicales a su izquierda. Creemos que han de modificar su forma de actuar, decidir y organizarse internamente, su discurso, su concepción y ejercicio de la política, del poder y de la participación ciudadana y, sobre todo, su forma de relacionarse, de hablarle y dirigirse a las personas que, al fin y al cabo, son las que han de empoderarse y tomar las decisiones sobre su propio destino.

Tenemos la seguridad de que solo se puede evitar la regresión social que quieren imponer los poderes económicos de la mano de los partidos del poder de arriba si los sectores que no desean aceptarla actúan unitariamente. Y que, por tanto, es imprescindible y de máxima prioridad aglutinar en un solo bloque social a los de abajo, que incluso son muchos más que los tradicionales de izquierdas, es decir, a los trabajadores, pensionistas, estudiantes, pequeños y medianos empresarios, cooperativistas, autónomos y parados,..

Nos parece que eso debería tener una expresión política unitaria en una candidatura única siempre que haya elecciones y en un proyecto común, por mínimo que fuese inicialmente, de gobierno y transformación social. Y creemos que en ese esfuerzo deben coincidir y unirse la izquierda tradicional, incluso la de postulados socialdemócratas, para evitar que el social liberalismo gane la partida a las corrientes más progresistas; la izquierda más radical pero de factura también tradicional; y, por supuesto, también los nuevos movimientos sociales que traen tanto aire fresco como el 15-M.

Sólo un compromiso de este tipo, articulado en torno a medidas concretas que permitan afianzar el bienestar y la igualdad, la autonomía, la democracia real, el desarrollo endógeno y sostenible (la “milonga” de la que está harto Javier Arenas) o la creación de riqueza y su justa distribución puede dar lugar a algo nuevo y más atractivo para la gente y que sea capaz de evitar una regresión política y social tan peligrosa como la que ya ha empezado a darse en el resto de las comunidades de nuestro Estado.



Publicado en: El País-Andalucía el 7 de marzo de 2012
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