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20 de noviembre de 2011

EL MEDIO PELO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA, DE ARTURO JAURETCHE


*Por Mónica Oporto

Arturo Jauretche es uno de los pilares del pensamiento nacional argentino. Don Arturo le decimos con una mezcla de respeto y, a la vez, de familiaridad cercana a una relación de parentesco.

Bueno es decir que este escritor de vibrante palabra y análisis, provenía de una escisión crítica del partido radical a partir de la cual constituyeron el grupo F.O.R.J.A. (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) y en los años de la “década” infame, este fue un grupo de “choque intelectual” que estuvo integrado, además, por otras lúcidas mentes que, como él, se preocupaban por el estado general del país.

La mayoría de aquellos forjistas estaba indignada al ver a una Argentina de rodillas frente al poder extranjero (inglés) y señalaban severas críticas al gobierno de Agustín P. Justo, al ignominioso pacto Roca-Runciman (al que, justamente, Arturo Jauretche definió como el “Estatuto legal del coloniaje”) y a la deplorable situación a que se veían reducidos los más humildes, los trabajadores argentinos.

No fue casualidad que F.O.R.J.A. se disolviese en el año 1945. Fue ese mismo año que un líder político que ya había dado muestras de su acercamiento y atención hacia la clase trabajadora, recibiera aquél inolvidable 17 de octubre, el apoyo generalizado del pueblo trabajador. Perón fue plebiscitado ese día y los forjistas decidieron ese mismo año de 1945 que, dado que sus reclamos (los que habían originado la formación de F.O.R.J.A.) se empezaban a cumplir, F.O.R.J.A. había logrado su cometido.

No obstante la Argentina tilinga –palabra “marca registrada” de Don Arturo-; la Argentina cipaya, la Argentina de los “intelectuales amaestrados”; la de los figurones y los académicos de los dueños del poder, esos tan alejados de la idea de la emancipación nacional, tan divorciados de la realidad del país, haría decir a Don Arturo: “En ellos será incidental al referencia a un hecho local, a la geografía, a la economía, a la sociedad en que viven. Citan autores y autores y lo remiten constantemente a hechos políticos ocurridos a millares de kilómetros en paisajes y con nombres distintos, bajo circunstancias distintas, cuando no inversas, sin que el lector pueda reconocer, en el vertiginoso caleidoscopio, una cara conocida por una experiencia vital, una imagen parecida a las que le brinda la naturaleza que lo rodea (…) sirven para distraer a la gente de las cosas concretas.

Nuestros intelectuales sólo expresarán la inteligencia cuando sean expresión de la propia realidad. Cuando, con humildad de ´cabecitas negras´ comprendan que ellos también son, en el mundo, ´cabecitas negras¨…” y dejen de ser “la palabra” de la elite, de ser los orgánicos de los intereses antinacionales (sociales, culturales, económicos, etc).
Esta apreciación de la realidad nacional quedó plasmada en varias obras literarias salidas de las reflexiones de Arturo Jauretche. Desmitificando la historia y la política, y dándoles el traje de lo nacional, nos abrió una ventana para ver lo que nos estaban negando. Y con claridad derribó imaginarios instalados que la tilinguería compraba en paquetes de zonzeras…

Pero es inigualable su análisis sociológico por el lenguaje criollo y plebeyo pero de profunda comprensión de la realidad social Argentina, que supo desplegar en todos sus libros. Don Arturo es uno de los escritores interdictos por décadas en Argentina de parte de las mismas elites que él describió, y que tenían muy en claro el alto impacto que sus palabras podrían producir sobre la cultural nacional. Las elites sabían aplicar aquel principio tanguero según el cual: “no avives giles que se te hacen contra” y ocultaron su obra hasta que hace pocos años –fue desde la gestión de Néstor Kirchner, continuada por la de Cristina Fernández- se produjo el rescate de autores hasta entonces en las sombras, ninguneados, olvidados (para las mayorías), de los que recuperamos su valiosa palabra.
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