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11 de julio de 2011

LO INDIVIDUAL Y LO COLECTIVO


*Por Jorge Rachid                                     

Parafraseando a Hector Germán Oesteherld: “no existe el héroe individual, sólo existe el héroe en grupo”, se puede desarrollar, identificando actores,  la trama de penetración cultural del liberalismo dominante en la Argentina, durante los últimos treinta años, mas específicamente desde el 76 a la fecha.

Porqué el planteo ahora, a la fecha, cuando hay una batalla en marcha que contrapone el pensamiento crítico, nacional y popular, frente al individualismo feroz que atravesando todas las capas sociales, ha penetrado profundamente en cada uno de nosotros? Porque es en los períodos electorales cuando se expresan conductas y ambiciones, personales o sectoriales, divorciadas de la necesidad de garantizar al conjunto de los actores sociales, es decir al pueblo argentino,  un marco de igualdad y justicia social, que para construirse como modelo, necesita plantear esa batalla cultural en forma cotidiana.

Cuando el proceso electoral se encuentra en pleno desarrollo, ya no surgen las voces que denigran, desde la oposición, la confrontación, como si la misma no fuese un elemento central de la construcción política. El silencio cómplice, el supuesto consenso y el equilibrio, hubiesen impedido los avances que ha habido, a partir de la lucha, desde el campo social y económico en los últimos años. Esto se reafirma en la necesidad de poner en claro, la hipocresía reinante en las capas dirigenciales históricas, que sólo se dedicaron a administrar las crisis, en el mejor de los casos cuando no las provocaban y ahora  pretenden mantener cuotas de poder en negociaciones de intereses que están ajenos a las necesidades del pueblo argentino.

Dentro de las propias filas oficialistas también se expresan sectores que lejos de reclamar profundizaciones políticas de un camino que aún se encuentra en etapa de gestación, leen la situación política bajo el prisma de sus propios intereses, lo cual no es en si criticable, pero en ese accionar adoptan las formas y los códigos de aquellos sectores que intentan mantener el “stato quo” anterior, es decir la persistencia de los factores de poder tal cual se fueron desarrollando bajo el amparo de la noche neoliberal en la Argentina. Así con brutalidad se recrean situaciones propias de una dirigencia política aislada del pueblo, que cree que la única posibilidad de seguir vivo en la política es siendo funcionario o legislador de algún nivel.

La militancia política y social, como la entendemos aún hoy muchos argentinos, es un proyecto de vida, de compromiso, de pensamiento y de acción, que nos permite ser parte de la construcción colectiva de un modelo social mas justo, desde el lugar que sea. No hace falta ser legislador para construir puentes en el seno de la comunidad, se puede trabajar de médico en el último hospital de Formosa y ser una herramienta importante de la conciencia colectiva de la solidaridad, puede un albañil dedicar horas a ayudar al vecino a reparar su techo, otras mujeres han abierto sus casas para que los chicos del barrio merenden con sus propios recursos.

Ser solidarios es construir un colectivo diferente, quizás alejado de los grandes planes, que evaluamos en sus resultados mas que en sus anuncios, pero con la mirada puesta en el camino de las necesidades del pueblo, en cuanto avances y respuestas. En esa mirada lo individual es accesorio, es parte de la entrega y el compromiso, sino no, no es militancia y mucho menos peronista o nacional y popular como se denomine en última instancia.

Otros acuden a la memoria para denostar su falta de ubicación personal, como si el pensamiento nacional fuese una panacea de respuesta a todas las necesidades individuales del hombre. El pensamiento nacional constituye hoy uno de los pilares de la batalla por la recuperación de la memoria, la verdad y la justicia no sólo referido a las derechos humanos y su necesaria reparación judicial, sino a enfrentar también la tergiversación de la historia “oficial” mitrista, unitaria y anti-popular que ha  enterrado a hombres u mujeres patriotas que construyeron la Nación.

Aún hoy tenemos contenidos de la enseñanza que disparan en dirección opuesta a los caudillos provinciales del siglo XIX, un visión histórica dogmática y sesgada, que desconoce la violencia ejercida por décadas sobre los sectores populares en nuestro país en nombre de “la libertad y la democracia”, una lucha cotidiana, en la conciencia de realidad, sobre la contra información direccionada, del nuevo poder mundial a través de su principal herramienta: los medios de comunicación.

Construir un nuevo paradigma es responsabilidad del pueblo en su conjunto, en un proceso de memoria colectiva, estimulado por el desarrollo de un sendero político marcado por la ampliación de los derechos sociales, que sólo el peronismo desde el poder ha podido realizar en la Argentina en toda su historia reciente. Desde ahí se puede dar cualquier debate sobre la necesidad del avance necesario, pero si el camino es en esa dirección, nadie puede subirse al discurso de los factores de poder, reaccionarios, conservadores y oligárquicos, dañados por el cambio de los actores en el manejo del poder como la incorporación de los nuevos,  la juventud y los movimientos sociales y el avance arrollador de los derechos de los trabajadores y la consolidación del movimiento obrero organizado, después de décadas de latrocinio y diáspora social.

Esa circunstancia novedosa ha sacudido sin dudas los parámetros de la acumulación de fuerzas en todas las corrientes políticas, internas y externas al movimiento nacional. Se está gestando un nuevo camino que tiende en el tiempo a romper el esquema estructural y cultural del neoliberalismo. Un camino en el cual todo está por hacerse y que originará profundos cambios sociales, políticos, económicos y de relaciones internacionales, impensados hasta hace poco tiempo. También traerá conflicto de intereses, mas fuertes aún que los vividos con los primeros avances, frente a las demandas de los organismos de crédito internacionales, verdaderos brazos armados del poder global.

Para encarar esa demanda pendiente de la sociedad argentina, será necesario afianzar la batalla cultural contra el individualismo, el consumismo, el protagonismo a cualquier precio, lo sectorial por sobre los intereses del conjunto. “Nadie se realiza en una sociedad que no se realiza”no decía el notable General y esa premisa es el concepto solidario mas claro que podemos legar a las nuevas generaciones, desde nosotros “los jurásicos” con el ejemplo de sembrar en la construcción colectiva de un nuevo modelo social.

El panorama internacional nos está dando la razón histórica de seguir siendo peronistas, militantes del movimiento nacional, amplio generoso de puertas abiertas en defensa de los intereses de la Patria y de nuestro pueblo. Cualquier mezquindad debe ser desechada trabajando con amor, eje central de la militancia política, con humildad y sin rencor, con verdad y justicia, profundizando sin pudor un proyecto nacional en el seno de la Patria grande latinoamericana, el UNASUR. Ese fue el sueño de San Martín, Bolívar y Artigas y nosotros podemos contribuir a caminarlo juntos.


*CABA, 8/7/11
jorgerachid2003@yahoo.com.ar
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