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3 de abril de 2011

2 DE ABRIL DE 1982: TENTATIVA DE RECUPERACIÓN MILITAR DE LAS ISLAS MALVINAS.

*Por Daniel Chiarenza


Galtieri reemplazó a Viola en diciembre de 1981, teniendo el aval de los Estados Unidos (él creía que era el "niño mimado" del Pentágono). El ministerio de Economía le fue dado a un integrante del equipo económico de Martínez de Hoz, Roberto Alemann, aplicando su receta clásica de desinflación, desregulación y desestatización. Esto agudizó la recesión, lo que incrementó las protestas populares.


Una manera de frenar al descontento popular sin la solución política que se anhelaba, era recuperar una parte del territorio irredento, arrebatado por los ingleses un siglo y medio atrás (1833): las Islas Malvinas. Pensaron que así era posible que el pueblo se olvidara de sus derechos y además serían ungidos por el óleo eterno de los héroes, recordemos que gran parte de la población desconocía la ferocidad con que había actuado el “Proceso” contra lo considerado “sospechoso”. Sin meditarlo demasiado, teniendo como cierto el apoyo de Estados Unidos y que Inglaterra no se arriesgaría a librar una guerra por unas islas ubicadas a 14 mil kilómetros de distancia. De esta manera se jugaron en la guerra. Era 2 de abril de 1982.

El único muerto en el intento de recuperación del 2 de abril, Capitán de Corbeta Pedro Giachino. Vaya nuestro respeto.

La ocupación de las Georgias y las Malvinas fue sencilla, dado que había escasa dotación militar inglesa en ellas. Los argentinos, mayoritariamente, creían sinceramente que la ocupación de las Malvinas era un acto de soberanía, y aplaudieron a la medida, pese a no estar conformes -en los demás aspectos- con el gobierno militar. No había unanimidad, pero no se desperdiciaba ocasión para, emocionados, cantar el Himno en cualquier acto público y agitar, eufóricos, las banderas.

Los que se habían apropiado ilegalmente de "Papel Prensa" y de hijos de desaparecidos, así titulaban (No, si yo la vi a la viuda de Noble de la manito de Videla y luego brindando como novios).

En Inglaterra, el gobierno conservador de la Thatcher puso a la maquinaria bélica en alerta. Convenció a los ingleses que había que ir a la guerra, ya que la ocupación no había sido ordenada por un gobierno democrático –lo que hubiera sido más o menos aceptable- sino que “la invasión” fue hecha por una dictadura sospechada de haber cometido delitos de lesa humanidad, por lo que no merecía la más mínima consideración. Gran Bretaña consiguió el apoyo de la Comunidad Europea y del Consejo de Seguridad de la ONU. Éste votó una resolución declarando a la Argentina "nación agresora", por lo que debía cesar las hostilidades y retirar las tropas.


Los militares argentinos descontaban el apoyo de los EE.UU., ya que los países “americanos” habíamos firmado el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Los países latinoamericanos dieron su apoyo a la Argentina y Cuba ofreció sus conocimientos para la defensa estratégica de las islas (que no fueron tomados en cuenta por los militares argentinos). Estados Unidos ofreció su colaboración a Inglaterra.

Los ataques aéreos ingleses tardaron un mes en llegar. Los medios de comunicación, controlados por el represivo sistema del gobierno de facto, mostraban que se iba ganando la guerra [seguramente, que el que emitía las informaciones era el mismo "zocalero" que hoy trabaja para TN], y muchos así lo creían.


El 2 de mayo un submarino inglés disparó dos torpedos contra el Crucero General Belgrano y lo hundió, encontrándose fuera de la "zona de exclusión" fijada por Londres; más de 300 muertos fue el saldo de este hecho. Aviones de la marina de Guerra hundieron al destructor inglés Sheffield, pero la flota inglesa dominaba el mar. La noche del 20 al 21 de mayo los ingleses comenzaron el desembarco en las Islas Malvinas, que definió la derrota argentina.

El 14 de junio se firmaba la rendición incondicional. Habían muerto -inútilmente- 730 personas (la mayoría jóvenes soldados), y casi un millar más estaban heridos o mutilados.

Los argentinos se encontraron con la cruel realidad, sintiéndose aún más estafados por un gobierno que, nuevamente, no había respetado la vida de sus hijos (recordemos, que también había 30 mil "desaparecidos"). Los pibes, sin experiencia militar, fueron a luchar obligados a una guerra mal planificada, mal dirigida, con mucho armamento inservible y donde la corrupción reinante los había desprovisto de elementos esenciales (abrigo y alimentos) que enviaban sus familiares. Se desnudaba la irresponsabilidad y la ineptitud de los militares que tampoco supieron ejercer su oficio, que era la guerra. Quedó descarnadamente comprobado que no servían ni para la guerra, pero mucho menos para gobernar, aquellos que se llamaron ampulosamente "reserva moral de la Nación".
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