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20 de marzo de 2011

A MIS AMIGOS PERONISTAS DE TANDIL

18/3/2011 - 15:43 – TANDIL

*Por Dr. Trigilia Corrado Sandro


El médico Sandro Corrado Trigilia envió a esta redacción una nota con pedido de publicación con un menaje a los peronistas de nuestra ciudad.

Estimado Sr. Director:
El universo Peronista –y en esta definición englobo a todos, pejotistas, kirchneristas, justicialistas y demás- está plagado de personajes que se hacen llamar, o los llaman: dirigentes, referentes, militantes etc.

El peronismo vernáculo no escapa a este pequeño entuerto lingüístico. Pero ¿quién es quién dentro del partido político más grande de América Latina? ¿Quién es quién dentro del peronismo Bonaerense? Y ¿quién es qué cosa dentro del peronismo tandilense?

Buenas preguntas. Respuestas no tan simples. Para despejar dudas semánticas recurrimos a la Real Academia Española y su diccionario. En el mismo, vemos que dirigente es “una persona que conduce o gobierna, maneja u organiza a un grupo de personas con un fin determinado”.

Trasladando ese significado al ámbito local: ¿quién es dirigente? ¿Cuántos de los mal llamados dirigentes peronistas en Tandil no sólo no tienen a quien dirigir, sino que no pueden mostrar gestión en ninguno de los ámbitos en los que la generosa dirigencia nacional o provincial los puso?

Hace años que usufructúan puestos, algunos, clave, otros, insignificantes como su capacidad de gestión o militancia. Muchos de ellos no pueden con sí mismos y pretenden organizar masas, manejar fondos, desarrollar proyectos e ideas.
Perón decía” un hombre de nuestro movimiento podrá tener cualquier defecto, pero el más grande de todos será no ser un hombre del pueblo”.

¿Cuántos de nuestros dirigentes son hombres del pueblo? ¿Saben lo que significa la palabra? ¿Cuántos de nuestros dirigentes le dan la mano a un ciudadano común y saben quién es? ¿Cuántos conocen la historia de la gente común, sus necesidades, sus sueños? ¿Cuántos de estos dirigentes tandilenses caminan Tandil en busca de sus problemas y de sus soluciones?

Un viejo apotegma peronista dice “que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.  ¿Cuántos dirigentes de Tandil se han pasado la vida entera combatiendo a compañeros, cuando el verdadero enemigo, el enemigo del pueblo, de la causa de Perón, está en otro lado?  ¿Cuántos dirigentes de Tandil han jugado permanentemente a perder en las elecciones y con eso ganaban un puestito en Provincia o Nación?.

El General decía: el “conductor debe pensar y sentir como el pueblo, debe ser un hombre del pueblo. Debe trabajar siempre para los demás, jamás para él. Hay que vivir junto a la masa, sentir sus emociones y entonces sí se podrá unir lo técnico con lo real. La política no se aprende, se comprende y solamente comprendiéndola es como es posible realizarla racionalmente.”

Lo que se aprende en política son las mañas. De esas que muchos peronistas están llenos.

Ahora. ¿Qué diferencia hay entre un militante y un dirigente? El militante defiende o milita cierta causa o ideología. No conduce.

¿Y los partidarios? Son aquellos que siguen o adhieren a un partido político, sin militar ni conducir. O sea, muchos dirigentes políticos deberían bajar de status político para convertirse en militantes, ya que eso son: militantes de la causa Peronista, pero no conducen.  No conducen nada. No gestionan ni entusiasman a las masas, al pueblo.

En estos tiempos que corren, donde se está reescribiendo la historia, vemos que hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido.

“El que quiera ser dirigente y no domine el arte de la conducción, no va a llegar nunca lejos. Por eso es difícil encontrar hombres que sean capaces en la conducción, porque esto no se aprende de otra manera que sometiéndose a una disciplina científica, que de los grandes conocimientos necesarios para abarcar el panorama, con una sensibilidad que es indispensable y una imaginación sin la cual no vale nada ver las cosas. Entonces con sensibilidad o imaginación, VER, base para apreciar; APRECIAR, base para resolver y RESOLVER, base para actuar.

El deber de vencer es indispensable en la conducción.

Aquel dirigente, conductor, que no sienta el deber de vencer, difícilmente va a vencer en cualquier acción.”(JDP)

Sigamos al General, releamos su doctrina. Repasemos sus aciertos memoricemos sus errores.

A los “pseudosdirigentes-conductores” de  Tandil que no logran sentarse en una mesa a discutir estrategias para llevarnos nuevamente a la victoria, con humildad, les pido que den un paso al costado. Basta de divisiones dentro del peronismo. Catorce agrupaciones de compañeros peronistas pretenden llegar al sillón de Dufau. Son muchas. Si seguimos así vamos a tener más candidatos que electores.

El enemigo del pueblo y de la causa de Perón, de Evita de Néstor y Cristina está en otro lado. Basta de chicanas, Basta de agachadas. A ponerse a trabajar en serio.

*Militante peronista

Gentileza: ABC HOY
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