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28 de agosto de 2010

PARA PENSAR, DEBATIR, COMPRENDER

 
“Desde mi lado, ha habido cambios también […]. En algunos casos, esto ha significado volver atrás para clarificar puntos que yo pensaba estaban claros pero que algunos lectores habían malentendido. En otros casos, me he tomado a pecho los puntos críticos y modificado consiguientemente mi esquema. Incluso en otros casos he ampliado mi esquema con la esperanza de demostrar que puede tratar cuestiones que los críticos no consideran posible. En cada caso he encontrado que los intercambios críticos son productivos y estimulantes. En los hechos, soy del tipo de pensadora que trabaja dialógicamente en y a través de debates e intercambios. A menudo, no sé qué pienso realmente sobre algo hasta que termino encontrando otros que (según surge) piensan de modo diferente”.
Nancy Fraser y Naples Nancy, (investigadoras estadounidenses) (2004).

“Pienso que la política cubana y la filosofía sobre la que ésta se construye tienen que avanzar a niveles mayores de tolerancia de las posiciones que se oponen y que piensan en contra. Me acuerdo de una frase de Jean-Poul Sartre cuando visitó Cuba que decía: “A mí no me preocupa tanto que no se puedan pronunciar los que estén en contra, me preocupa que no se puedan pronunciar los que estén a favor”. […] Hay que reinventar el socialismo del siglo XXl. Primero subrayo que la solución a los problemas del mundo no va por otro camino que no sea el socialismo, el mundo del del capital, no. No puede ser un socialismo construido sobre los patrones del siglo XX. Hay que repensarlo sobre la realidad que estamos viviendo. Volver a Marx y estudiarlo críticamente. Pero Marx nonos va a dar la respuesta a esta problemática, ni Lenin, ni Fidel. La nueva generación generación tiene la obligación de reaccionar ante los retos que la historia plantea. Tenemos que vivir el socialismo sobre una base de reinvención continua, y estar dispuestos a aplicar correcciones y experimentos”.
Aurelio Alonso, Sociólogo cubano, 16/08/10

“Contra o a favor de Borges crece el pensamiento crítico. Ahí las tradiciones que más lo han enfrentado, las nacional-populares, pueden renovar en nuevos duelos la práctica más importante que le reconocemos al oficio político, la atracción para sí de lo más asombroso que ni siquiera el otro, los otros o lo otro sabían que poseían. Poco falta para que sean sus adversarios quienes mejor lo lean y renueven un legado. No podemos sino marchar con estas tareas a la transformación de los aires simbólicos y populares de la historia argentina que estamos viviendo aquí y ahora.”
    Horacio González, “Borges y el peronismo”, 17/08/10

“El nacionalismo K descansa sobre todo en una interpretación particular de la historia, que en buena medida sintoniza con las visiones de algunos de los historiadores nac&pop y que ha sido especialmente cultivada por Cristina […] alude a las virtudes reparadoras del Gobierno frente a lo que se consideran los dos grandes momentos de la decadencia nacional (la dictadura y el neoliberalismo) […] da forma [así] a un proyecto que se autoconcibe como nacional, desarrollista e incluyente. En este punto, el relato oficial se sustenta en aquellos historiadores del campo nacional y popular que parecen concebir a la historia como la puja eterna entre los mismos actores –incluso entre solo dos actores, tipo pueblo oligarquía-  que permanecen inmutables, a menudo sin considerar los diferentes momentos, los cambios en los contextos internacionales, las tramas específicas de poder. El resultado es una mirada decadentista que no deja de responsabilizar a uno de los dos bandos por todos los fracasos de la nación […] La kirchnerista es una interpretación sesgada, por supuesto […] es lógico y comprensible: la tarea de un gobierno no es dar cátedra de historia, sino conducir el país […] En cambio, sí cabe cuestionar a los intelectuales kirchneristas que asumen el relato oficialista sin introducirle matices y colores, como si fuera una versión cerrada que hay que difundir pero no discutir, pues su función sí consiste, o debiera consistir, en echar luz sobre el presente, si quieren mirando al pasado, pero tratando de no forzarlo y sin perder la elegancia, que eso sí que no se recupera.”    
    José Natanson: “¿Qué nos pasa a los argentinos?” (22.08.2010).

“No puedo quedarme callado. Viviendo en un país donde se ha instalado un abominable Ministerio de Identidad Nacional e Inmigración para definir quién es y quién no es francés; donde el presidente tacha a los habitantes de los barrios pobres de racaille, “basura”; donde otro ministro dice de los inmigrantes argelinos que “uno de ellos está bien, pero el problema empieza cuando hay muchos”; donde el presidente pregunta en público para qué sirve leer el clásico francés más importante del siglo XVII, como La Princesse de Cleves; donde la ministra de financias declara que los franceses deben “pensar mejor y trabajar más” [...] La maquinaria económica que hemos construido necesita, para funcionar, que no seamos curiosos, que no reflexionemos. Para avanzar, esa maquinaria debe hacerlo en un mundo en el que todo incite a la estupidez, a hacernos creer que no somos lo suficientemente inteligentes para merecer Alejandría ni hábiles como para construir Babel. A menos que la detengamos y la destruyamos, esa maquinaria nos destruirá a nosotros.”
Alberto Manguel,  Escritor, “Ñ” (21.08.2010).

“No se puede dejar de desconfiar de los otros, de tener una mirada impiadosa sobre sus discursos. Algunos se han referido a la apropiación que hacen ciertos sectores de discursos característicos de sectores totalmente opuestos: discursos sobre la pobreza, los valores éticos y los símbolos patrios. Esa dinámica apropiadora no se dirige sólo al capital, la tierra o el trabajo, sino también al capital simbólico. Por ejemplo la noción de lo heroico que manifiesta Hugo Biolcati desde la Sociedad Rural cuando se compara con los héroes de Mayo o se emparienta con la figura de Mariano Moreno [...] La autorreferencialidad es un mal de la época, y en la Argentina es tremenda. La autorreferncia es una enfermedad terminal; una reducción muy grande del campo intelectual y vivencial. Cuando alguien se remite a lo propio, o a la propia experiencia, se torna dogmático y anula la capacidad de contacto. Produce un daño enorme, porque destruye vínculos e instala la cultura del encierro, donde cada uno es libre pero en su celda personal. Cuando una sociedad acepta ese estado de cosas está atacando algo central y primario, como es “pensar” la experiencia de la vida y crear proyectos que nos puedan alimentar. Una sociedad así dañada se repite; y no se regresa de esa idiotez.”
Ricardo Bartís,  autor, actor y director, 21-8-10

“Susana Díaz murió una semana atrás en el Hospital Zonal de Añatuya, Santiago del Estero. La mató un aborto inseguro. Era muy pobre. Tenía apenas 16 años. […] Un médico policial la examinó y determinó que presentaba “signos evidente de haberse practicado un aborto clandestino, lo que le había provocado una septicemia generalizada”. Susana Díaz, trascendió, había dejado huérfana a una niña de 2 años. […] La maternidad no puede ser impuesta, no puede ser un castigo. Debe ser elegida. Una ley que despenalice y legalice el aborto no obligará a ninguna mujer que no quiera interrumpir voluntariamente un embarazo a hacerlo. Quienes apoyamos que se discuta y apruebe una reforma legal que saque del Código penal al aborto no somos abortistas. […] Defendemos la vida, la de Silvia, las de tantas compatriotas que cada año mueren o quedan con graves secuelas (sin útero, sin ovarios, estériles), como consecuencia de abortos inseguros. Desde la recuperación democrática hasta el año 2008, las estadísticas oficiales indican que fallecieron por esa causa 2578 mujeres. ¿Cuántas muertes más, todas evitables, estamos dispuestas/os como sociedad a avalar? Ninguna mujer se embaraza para abortar. Ninguna mujer enfrenta un aborto graciosamente. Un Estado comprometido con la defensa de los derechos humanos debe brindar las mejores condiciones para que quien decida hacerlo pueda abortar sin riesgos”.


    Mariana Carbajal, “El debate del aborto”, 21/08710

Red Mujeres con Cristina

FUENTE: www.mujeresconcristina.com.ar  
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