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21 de febrero de 2010

HISTORIA DE DOS BANCOS




*Por Mónica Oporto

A comienzos del siglo XIX existía en Buenos Aires el Banco Nacional cuya conducción estaba en manos de los unitarios. Éstos  llevaban a las, por entonces,  provincias Unidas del Río de la Plata,  en un derrotero de endeudamiento caro con casas financieras básicamente británicas.

En 1827 el gobernador Manuel Dorrego se opuso firmemente a esta política que lo único que hacía era producir gravosas consecuencias para el pueblo y dio como resultado que se erigiera una nueva institución: el Banco de la provincia de Buenos Aires cuya orientación se diferenciaría de la del Banco Nacional.

Las gestiones no resultaron fáciles para Dorrego porque los unitarios presentaron batalla. Si bien no recurrieron a una jueza y promovieron, aun a costa de los intereses nacionales, una crisis financiera (que poco les importaría con tal de salirse con la suya),  llegaron a buscar que se desacreditara al gobernador a través de diversos medios de la época y de algún vocero que salió a realizar nefastos augurios. Por ejemplo, la afirmación de que Dorrego había creado la crisis financiera provenía de la falsa imagen difundida por algunos empleados del poder: “Lord Ponsonby escribía al vizconde Dudley, a cargo del Foreign Ofice, el 9 de septiembre de 1827:  “Yo no pretendo ser habilitado en finanzas, pero estoy convencido que una bancarrota tendrá lugar dentro de pocos meses”. No había pasado más que un mes desde que Dorrego ascendiera al poder…” (faltó que escribiera una carta apocalíptica sobre el gobernador y la presentara ante las legaciones extranjeras con asiento en la ciudad de Buenos Aires y que saliera  a aclarar que “la población no tenga miedo, todo está bajo control”!).

Aun no existían los monopolios mediáticos que ayudarían a los unitarios, enfurecidos defensores del endeudamiento deshonroso para el país (“la gente” o la parte sana y principal como les gustaba  decir a ellos) y los ajustes de pago que recaerían sobre el pueblo.

Tampoco se había inventado el término default  aunque los unitarios lo habían provocado desde años antes. Eso sí, se había inventado y de hecho la venían practicando, la canallada del endeudamiento desventajoso cuyo pago devengaría perjuicios a cargo del pueblo y de cuyos efectos gravosos los promotores no se harían cargo.

Esto ocurría entre 1827 y 1828, aunque parece que fue… .
Enero de 2010. Bastaría con cambiar algunos nombres, fechas y cargos, pero los intereses en pugna siguen vigentes.
Sólo que en enero de 2010  la Presidenta supo enfrentar y timonear la situación de modo que los “señores del NO”, no  lograron imponer su “opereta”, y la entidad bancaria renació y con la primera mujer al frente de la entidad.

Volviendo a 1828, los aspectos del gobierno de Manuel Dorrego a los que se alude al principio son poco conocidos. No se incluyen en los libros de texto escolares, los que apenas nos cuentan una historia diluida y convenientemente negada para que la formación sea lo más funcional posible. (así, por ejemplo, los fusilamientos de 1956 no “existen” en su páginas, salvo honrosas excepciones).

 Dejemos que nos cuenten acerca de la política financiera del gobierno de Dorrego dos investigadores que se ocuparon del tema:  Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde[1]

“La política económica de Dorrego revelerá una marcada tendencia nacional, de protección a los intereses de las clases populares, aún dentro del poco plazo que estuviera en el poder, y de la multiplicidad de problemas que enfrentó.
Gracias a esa política, entre febrero y marzo de 1828, “el peso recuperó casi todo el terreno que había perdido el año anterior”. “El espectacular retorno, dice Miron Burgin[2], tan repentino”, se debía principalmente “ a la cautelosa política de Dorrego de contención y economía. Pero la rebelión de Juan Lavalle y la ejecución de Manuel Dorrego socavaron totalmente la situación financiera de las provincias”.
Uno de los objetivos principales del plan nacional de Dorrego era atacar el Banco Nacional que tanto había hecho por endeudar al país y que “colaboraría” eficazmente para lograr la caída del gobernador.
Dorrego no estaba dispuesto a pedir préstamos al Banco. Por eso obtuvo autorización para negociar un empréstito interno de 505.000 pesos al 6%, de 50. Lord Ponsonby[3] se enfurecería, y trataría inmediatamente, de que en lugar de ser interno, el empréstito fuera contratado en Londres, con Baring Brothers. El 7 de septiembre de 1827, Dorrego, que buscaría afirmar el apoyo ganadero inicial, con el decreto de libre exportación de carnes (17 de septiembre de 1827) presentaba un proyecto relativo al Banco, ante la Legislatura de Buenos Aires (según este proyecto se acotaban las acciones del Banco).
La reacción de los unitarios, enquistados ahora en el Banco Nacional –el afrancesado Ramón Larrea sería su presidente en 1829- alcanzaría terribles contornos, al conocerse el proyecto. Todo esto se agravaría al saber que la comisión de la Legislatura, formada por Senillosa, Maza y Nicolás Anchorena, hombres de la clase ganadera, resolvían el 13 de noviembre de 1827 proponer lisa y llanamente la caducidad del Banco y la creación del Banco de la provincia de Buenos Aires. El 16 de enero de 1828 se decretó la facultad de la Sala de Representantes para reformar el estatuto del Banco, como primer paso, a tal efecto.
LA CRISIS FINANCIERA
(diversas medidas tomadas por el gobernador Dorrego resultaron de gran popularidad, así) el 20 de marzo de 1828 prohibiría el monopolio de renglones de primera necesidad. Esta era su política, dirigida a las clases trabajadoras.
Por eso, los afrancesados de Lavalle, al proclamar en su “manifiesto del Gobierno Provisorio” atribuído a Pedro de Angelis, el día 5 de diciembre de 1828, en los atrios de campaña, los principios de la contrarrevolución, sostendrían:
“Como no había crédito ni sistema alguno de haciendo, como sólo se trataba de tener que gastar con el día, el Banco Nacional era el que hacía todos los desembolsos. El gobierno no se había procurado ningún recurso que le asegurase algunos ingresos independientemente del Banco… para mejor asegurarse, el gobierno trató de apropiarse el Banco… “

Cualquier parecido con hoy es sólo cuestión de ADN…


[1] R. Ortega Peña, E. Luis Duhalde. El Asesinato de Dorrego.
[2] Miron Burgin. Aspectos Económicos del Federalismo Argentino.
[3] Representante británico en el Río de la Plata (Lord Ponzoña) 
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