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11 de octubre de 2009

ERNESTO GUEVARA SIEMPRE VIVIRÁ EN LA MENTE DE LOS PUEBLOS

*Por Mario Mainadé

Prensa Latina.- Ernesto Che Guevara fue herido durante un combate en la Quebrada del Yuro, Bolivia, el 8 de octubre de l967 y asesinado posteriormente en el pueblo de La Higuera, pero la influencia de su pensamiento continúa y se multiplica en todo el mundo.

Al cumplirse ahora el aniversario 42 de su deceso, el valor de sus ideas como hombre de acción e insuperable sensibilidad humana y conducta intachable, tienen un valía universal que lo convierte en paradigma.

En sus concepciones expresó un verdadero dolor por el hombre explotado, pero vio al individuo sojuzgado como un ser digno, y el artífice y constructor de la nueva sociedad.
Para Guevara, el humanismo como principio de la moral socialista significó, ante todo, el rechazo a toda forma de explotación de las personas.

Bajo su dirección los obreros cubanos aprendieron a conocer, administrar, dirigir la industria y mitigar el bloqueo que hace más de cuatro décadas impuso al archipiélago cubano Estados Unidos con su persecución implacable y medidas restrictivas.

El pensamiento político, ideológico y económico del conocido en todo el orbe como el Guerrillero Heroico, constituye un provechoso manantial de conocimientos para las nuevas generaciones.

Por eso el 6 de agosto de 1962, al hablar en Cuba ante la Asamblea General de Trabajadores Portuarios, expresó: “Lo más importante que tenemos que alcanzar en estos años de construcción del socialismo, es la conciencia de nuestros deberes hacia todos los que todavía no han alcanzado lo mínimo y esos deberes hacia todos los pueblos de América que están observándonos”.

Y concluyó con estas palabras para ratificar la solidez de su pensamiento: ”para mantener esa antorcha, que es la que mantiene viva la esperanza de los pueblos de América y la que contribuye al desarrollo del Estado y del espíritu de todos los países, debemos mantenernos unidos”.

Era evidente que sus ideas se centraron en cómo lograr que los trabajadores y campesinos gozaran de condiciones sociales y económicas para satisfacer las necesidades de las familias y el pueblo en general.

Por eso no escatimaba ni horas ni minutos para esa labor constante, sin abandonar el estudio de la economía mundial y leer sin descanso libros de interés.

Ernesto Che Guevara estuvo siempre listo para cumplir las tareas a él asignadas, dar el ejemplo en la realización de trabajos voluntarios, luchar hasta ofrendar su vida por la causa de los humildes y explotados de este mundo. Bolivia fue un ejemplo.

El proletariado cubano lo recuerda siempre como un hombre de acción constante, modelo de revolucionario, exigente dirigente, ejemplo de conducta austera y de honestidad absoluta.

Vio siempre en el líder máximo de la Revolución Cubana, Fidel Castro, al estratega que diseñó y dirigió la insurrección mediante la cual se logró el triunfo y la consolidación de ese proceso mediante sucesivos avances.

El 14 de junio de 1928 nació en Rosario, Argentina el Che –hijo primogénito de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna–, quien a los dos años de edad sufrió el primer ataque de asma, padecimiento que lo hostigó a través de toda su vida.

Celia enseñó las primeras letras a su hijo pues él no podía asistir a la escuela por su enfermedad.

Che leyó con pasión en la biblioteca de su casa, la cual reunía varios miles de volúmenes, entre ellos autores clásicos de la literatura universal.

Se interesó por variados temas, como psicología, arte, aventuras y obras de Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin, con quienes se familiarizó en la temprana juventud.

Siempre tuvo preferencia por la poesía, compañera inseparable durante toda la existencia.

Junto a su Diario en Bolivia se halló un cuaderno con las estrofas predilectas.

Treinta y un años más tarde del nacimiento de Ernesto Guevara, Cuba lograría su definitiva y total independencia por la acción de todo el pueblo, de cuya vanguardia formaría parte el inolvidable argentino-cubano.

El enseñó que un revolucionario puede morir, pero no sus ideas.

Por eso hoy el Che está incólume dondequiera que exista una causa justa para defender, como huella imborrable de su historia.

*Periodista de Prensa Latina y miembro de su Departamento de Análisis y Calidad. rr/mmm

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 Internacionales, Opinión 

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