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2 de agosto de 2009

SI EVITA VIVIERA

Un poco de historia


Por: José Luis Ponsico (*)

María Eva Duarte nació en la madrugada del 7 de mayo de 1919, en General Viamonte (Estación de Los Toldos) pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires de 3.000 habitantes. El nombre de la localidad tenía una historia.

Algunos sociólogos extranjeros aluden a "la mujer del siglo XX" en la Argentina. No sólo por su trayectoria partiendo de un poblado que sucedió a una antigua comunidad indígena, sino por la transformación -la suya- a partir de su unión con el entonces Coronel Juan Perón.

Los Toldos se llamó en 1908 porque allí había una toldería de un famoso cacique indio, cuyo verdadero nombre y apellido era Ignacio Coliqueo. Cuando ella nació la mayor parte de la población del lugar vivía en calles de tierra.

Es conocida la historia de su familia y los vaivenes de su padre -trabajando en Lincoln- en tanto su madre y las tres hijas se trasladaron en el ´30 a Junín. También se sabe que en 1935 -cuando ella terminaba sus estudios- el célebre Agustín Magaldi la trajo a Buenos Aires.

Su hermana Erminda estaba en el Colegio Nacional e integraba una comisión de Cultura que formó un grupo teatral. Allí, empezó la breve historia juninense de la muchacha taciturna, a veces triste, que vislumbraba una aburrida adolescencia en el Oeste bonaerense.

En noviembre del ´43, circunstancialmente conoció al entonces Coronel Juan Perón. En enero del ´44 empezó el romance. El resto de su vida -y su fuerte figura en el recuerdo perdurable- tiene claras connotaciones políticas y sociales. Falleció el 26 de julio de 1952, a los 33 años.

Como actriz llevaba casi 8 años haciendo distintos papeles desde su debut con Eva Franco. Había participado en diversas radionovelas y asimismo en algunas películas. Eran los tiempos de Luis Arata, Elías Alippi, Eduardo Cuitiño, Cunill Cabanillas y las actrices Olinda Bozán, Pierina Dealessi, Camila Quiroga, además de la Franco.

"Evita" como se la conoció después, integraba un grupo de jóvenes con Homero Cárpena, Marcos Zucker y Fanny Navarro. Entre unos y otros, estaban Libertad Lamarque, Luis Sandrini, y Pedro Quartucci, entre otros.

Fue una de las personas que contribuyó a promover la libertad del Coronel en la gesta de la historia, en 1945, cuando el pueblo hizo el 17 de Octubre. "Nunca más la Argentina se pareció a la que era", diría Mariano Grondona hace 25 años en un programa de televisión.

"Evita" ya en el ´48 "era otra" según el testimonio de quiénes la trataban. Una mujer fuerte, ejecutiva, locuaz, con mucho poder de decisión. Antes había aparecido primero como "una chica provinciana" a la que ayudaba mucho la comunidad artística. Perón después la había "diseñado" para la acción Política.

Cuando se inauguró la Fundación "Eva Perón" -hoy está la Facultad de Ingeniería, sobre la avenida Paseo Colón, en el Bajo- ella era el brazo de "la política social" del primer gobierno justicialista. Fue amada por los propios y admirada por muchos. También generó resentimientos.

"Hubo un sector, aterrado, que imaginó la presencia de un aluvión zoológico y padeció un tiempo al gobierno peronista", siguió el periodista que por entonces acompañaba a Bernardo Neustadt, fallecido hace un año, en un ciclo semanal. El mismo Grondona que viajó a Madrid a entrevistarlo en "Puerta de Hierro", en 1968.

En el ´55 fue al revés y el que sufrió fue el pueblo peronista con la caída de Juan Perón, luego proscripto durante 18 años. Antes, "Evita" ya enferma en septiembre del ´51, calificó de "criminal" el levantamiento del general Menéndez cuando asesinaron a 50 argentinos entre soldados y civiles.

El padre del genocida Luciano Benjamín Menéndez, juzgado criminalmente en Córdoba. Fue algo así como el "germen" del odio, desde adentro del Partido Militar -antes del gorilismo nacido en el ´55- y como paso previo a las confrontaciones que desembocaron en la caída de Perón.

El mismo antiperonismo ponía bombas asesinas en Plaza de Mayo, el 15 de abril del ´53, matando a decenas de argentinos y dejando mutilados e inválidos a decenas de trabajadores. Los que pacíficamente manifestaban a favor del Presidente de la Nación, General Perón.

Alguien pintó "Viva el cáncer", zona de la avenida Las Heras, cerca del Jardín Botánico, mientras agonizaba Eva Perón. El 16 de junio de 1955 miles aplaudieron -en secreto- los bombardeos a la plaza histórica en pleno mediodía, con más de 300 muertos y decenas de heridos.

Entre ellos, niños que iban en un micro de visita al Centro de la ciudad de Buenos Aires. El Partido Socialista un año más tarde con el dirigente Américo Ghioldi, después del frustrado levantamiento del general Juan José Valle, se pronunciaba en un escenario con dos países.

"Se acabó la leche de la clemencia" exclamó en un acto Ghioldi, ante la Juventud Socialista -recordó el periodista Miguel Bonasso, que concurrió siendo adolescente- justificando los fusilamientos de decenas de militares. "Patriotas" para el peronismo y "antirrevolucionarios" para los "libertadores". Decretados por el Gral. Pedro Eugenio Aramburu y alte. Isaac Francisco Rojas

Las nuevas generaciones no conocieron demasiado cómo se proscribió (políticamente) durante 18 años a más del 40 por ciento del pueblo argentino. Muchos de los que proscribieron- se auto-proclamaron "demócratas y republicanos". En 1958 y ´59 el gobierno de Arturo Frondizi implantó el plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) y encarceló a centenares de obreros.

Los mismos que lo había votado en febrero del ´58, tras el acuerdo Perón-Rogelio Frigerio del ´57 en Caracas. Por su parte el Dr. Arturo Humberto Illía, médico respetado en Cruz del Eje y dirigente de la Unión Cívica Radical del Pueblo, reconocido como un "verdadero demócrata" por buena parte de la sociedad pacata.

Sin embargo, en julio del ´63 asumió con el 22 por ciento de los votos y con la proscripción del peronismo y de Perón. A pesar de la magra adhesión no convocó a elecciones "libres y sin proscripciones" que era lo que esperaba el pueblo peronista. Muchos asistentes de Illía luego "colaboraron" con las dictaduras de Alejandro Lanusse, junto con el ex ministro Arturo Mor Roig -asesinado por la guerrilla- y centenares de in-tendentes del partido radical.

El golpe de Estado de 1976 fue instigado por la acción de la guerrilla urbana y una dirigencia Política impotente para impedir el levantamiento militar. Vino el encarcelamiento de miles de dirigentes, entre ellos la Presidente de la Nación, María Estela Martinez de Perón. Ese sector tributó al General Jorge Rafael Videla -condenado por genocida- y sus sucesores, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri y el tardío Bignone.

En los ´70 una muchedumbre exclamaba "¡Si Evita viviera... sería montonera!" en alusión a una demanda política, social y revolucionaria. En rigor, desde el peronismo -con sus matices ideológicos- cada reivindicación de "Evita" apunta a demandas sociales. A 57 años de su deceso una "mayoría silenciosa" añora aquélla sensibilidad con los pobres y su fiereza para con los profanos en el Poder.

(*) Periodista de Télam.

Publicado en: Diario el Atlántico de Mar del Plata

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