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2 de agosto de 2009

COSCIA: "HAY UNA ENORME DEUDA CON LAS CLASES BAJAS"


Política&Medios entrevistó al nuevo secretario de Cultura de la Nación, quien adelantó algunos lineamientos de su gestión y puso el acento en la industria cultural nacional frente a una "abrumadora presencia de producciones hegemónicas". También habló sobre el actual escenario político y el proyecto de ley de Comunicación Audiovisual.

Jorge Coscia egresó de la Escuela Nacional de Experimentación Cinematográfica (ENERC) y su última película fue "Luca Vive", que relata la vida del cantante de Sumo, Luca Prodan.

En la gestión pública se desempeñó como responsable del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y, hace apenas diez días, dejó su banca en
la Cámara de Diputados para hacerse cargo de la Secretaría de Cultura, luego de ser convocado por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner para reemplazar a José Nun.

"Yo ya me estaba preparando para retomar mi vida profesional artística, así que debo decir que fue una sorpresa que me honra profundamente y que me llena de responsabilidades", aseguró el cineasta en diálogo con
P&M.

¿Cuál será la diferencia fundamental entre su administración y la de José Nun?

Creo que las diferencias entre la gestión de Nun y la mía se verán con el tiempo. Las que existen ahora son de acento, no de fondo. Yo expreso mis respetos por lo hecho por el ex secretario y asumo con humildad porque no se puede comparar una gestión de cinco años con una de 10 días. Coincido con Nun en la construcción de ciudadanía, pero diría que ésta requiere de la construcción de identidad y, en ese sentido, uno de mis fuertes será trabajar en la industria cultural. Cuando hablo de esto me refiero a toda su diversidad, porque
la Argentina no es un país con una identidad uniforme, hay diversidad y hay muchos matices.

¿Le sorprendió que lo hayan llamado para encabezar esta secretaría?

En última instancia, sí. Pero desde hace unos años comencé a ser muy nombrado, lo cual hizo que me familiarizara con una recurrente mención de mi nombre en torno a áreas de cultura. Pero es cierto que no lo esperaba, yo ya me estaba preparando para retomar mi vida profesional artística, así que debo decir que fue una sorpresa que me honra profundamente y que me llena de responsabilidades. Es un lugar en la lucha que forma parte de mi vida. Todos los años que he pasado como hombre de cultura han sido de pelea y dificultades, de defensa de las políticas publicas de lo dos lados del mostrador.

¿Cómo analiza el escenario político actual?

Lo analizo como un momento muy especial, muy complejo, pero muy enriquecedor en la medida en que se lleve adelante un diálogo sincero y no hipócrita. Por eso me parece valioso que todos mostremos nuestra identidad y que la discusión sea entre pertenencias e identidades, y no entre disfrazados y enmascarados. Por eso, cuando uno escucha al presidente de
la Sociedad Rural elogiar la historia de la familia Martínez de Hoz me parece valiente. Lo que no me gusta es cuando algún político dice que el no viene de la política y que es lo nuevo y de pronto se siente el olor a naftalina en su ropaje político. Yo reconozco mi pertenencia y discuto, desde ya que no coincido con el presidente de la SRA, pero debo reconocer que hay una definición sincera ahí, y vale. Lo que duele es cuando algunos se suben a tarimas de centroderecha para dar discursos progresistas. El diario La Nación nunca ocultó su pertenencia ideológica, algunos se suben a algunos medios para dar discursos que no son totalmente sinceros porque, como decía Enrique Santos Discépolo, "a mí no me la vas a contar".

¿Quién cree que debería sincerarse?

Todos aquellos que enmascaran sus discursos y que perteneciendo a clases conservadoras en lo político y lo económico quieren sumar por el lado del progresismo.

¿Algún ejemplo concreto?

Que cada uno haga su propio análisis, las referencias son bastantes claras.


Volviendo a su gestión, ¿cómo va fomentar la identidad cultural en un terreno donde hay tanta diversidad?

Eso se logra desarrollando, generando y fortaleciendo el rol de la política cultural como política de Estado, y como política de Estado facilitadora de las producciones culturales de toda
la República. En ese sentido hay varias áreas, yo he renovado las direcciones, y esas direcciones apuntan a que todas esas áreas trabajen en una sintonía común para afianzar políticas culturales solidarias, políticas culturales genuinamente federales, afianzar las industrias culturales, trabajar en una mejor legislación aprovechando mi experiencia como diputado. De forma tal que cuando uno genera un contexto favorable para el trabajo creativo, para las industrias culturales, para la producción cultural, después la personalidad y la identidad van apareciendo y se expresan. Cuando digo trabajar por la identidad digo entender que hay que poner un especial esfuerzo en aquellas entidades que están postergadas, que están obturadas como casi toda nuestra industria cultural por una formidable y abrumadora presencia de producciones culturales hegemónicas.

Los jóvenes tal vez sean los más expuestos a las producciones hegemónicas

Si uno prende la televisión, si uno va a una librería, si uno va a un lugar de multipantallas se deprime de inmediato porque va a comprobar esto. Yo no estoy en contra de la cultura universal o de la cultura que produce Hollywood, lo que pasa es que la misión del Estado argentino es facilitar que más que meros espectadores seamos productores. Las metas son posibles, porque lo que uno se plantea no es que nuestros chicos vean sólo cine argentino, sino que de 10 películas algunas sean de origen nacional, o latinoamericanas, o españolas. Queremos que haya oportunidades, que se fortalezca la industria argentina, teniendo en cuenta que es aquí donde se toman las determinaciones editoriales que favorecen a nuestros autores, y además favorecer la aparición de editoriales en el interior del país. Todo esto son metas posibles que no solo se logran mediante
la Secretaria de Cultura, sino mediante la articulación del conjunto del Estado, de acuerdo con lo que son los medios públicos, de una actividad que intente abrir un debate en torno a estas cuestiones. Son metas complejas pero posibles.

¿Qué rol juega en esto la Ley de Comunicación Audiovisual, aún en discusión?

Este proyecto es importante, porque por ejemplo multiplica las voces y da cuota de pantalla. Que nadie crea que
la Secretaria de Cultura va a solucionar, mesiánicamente, los problemas culturales de la Argentina. Si al cine argentino lo comparamos con el de Hollywood en producción nos deprimimos, pero si lo comparamos y lo ponemos en el contexto latinoamericano vamos a ver que producimos un tercio de la producción de la región. Junto con la producción latinoamericana, producimos más de 200 películas por año, lo que indica un paquete cultural propio y compartido de cierto peso en la producción audiovisual mundial. También cuando hablamos de TV, hay muy buenas producciones. Así que hay una enorme capacidad y vocación creativa que hace que uno pueda pensar que es posible.

¿Usted cree que se va a tratar el anteproyecto en el nuevo escenario político que surgió tras las elecciones legislativas?

No sé, yo quisiera que si. Pero esto habría que hablarlo con los responsables de
la Cámara de Disputados y con el responsable del COMFER.

De no tratarse, ¿influye en la generación de producción que usted planteaba?

Influye, pero de igual manera no nos vamos a detener. Hay batallas político-culturales que son de hace más de 200 años y vamos a seguir batallando para construir la mayor democratización y soberanía cultural posible.

¿Cuáles son las actividades previstas para trabajar por estos objetivos?

Mis directores asumieron el lunes, es decir que recién los planes y la planificación en general, que no es sólo para este año, la voy a dar más adelante. Lo que si puedo decir es que hay algunos planes que continúan porque hay una gestión en marcha Estamos trabajando para el festejo del bicentenario, coordinados todas las actividades; estamos revisando todo lo que es la recuperación patrimonial. También vamos dando los primeros pasos para el armado de un canal cultural equivalente a lo que es Encuentro a nivel educacional; para armar un Fondo Solidario de Cultura; estamos trabajando en la creación de la ley Federal de Cultura y de un Instituto de Cultura en el exterior.


¿Se puede adelantar algo del Bicentenario?

Va a haber un eje para
la Semana de Mayo. Pero no se puede decir mucho más.

¿Y con respecto al instituto cultural en el exterior?

El objetivo es difundir nuestra cultura en el exterior, para promoverla fuertemente. Es comparable con lo que es el Instituto Cervantes o lo que fuera el Instituto de Cooperación Iberoamericana. La idea es abrir centros de difusión de la cultura argentina en las grandes capitales del mundo. Aclaro, no obstante, que es un proyecto que va más allá de mi área.


¿Cuál es el impacto cultural sobre los jóvenes de clases bajas?

Hay una enorme deuda con ese sector y lo que hay que entender es el poder reparador de la cultura. Me da la impresión que todos esos sectores, los más excluidos y, dentro de ellos, los jóvenes, son los más vulnerables a todo lo que es el desempleo, las adicciones, el ocio negativo, el ocio no lúdico que a veces deriva en actos delictivos. Creo que allí hay que trabajar duramente, sobre todo con herramientas como el deporte y la cultura. Vamos a dar un programa, había líneas de trabajo encaminadas, incluso.


¿Qué trabajos se implementarían para saldar esa deuda?

La gestión anterior dio un trabajo muy interesante con el programa "Libros y Casas", que es llevar la apertura de políticas y espacios culturales a barrios. Hay ideas que tienen que ver con llevar la posibilidad de que generen un espectáculo y plasmen su creatividad. Si uno lleva un recital a un barrio periférico o a una villa, cuando termina el recital nada cambia. De lo que se trata es de generar protagonismo y producciones culturales. Hay que entender la cultura como trabajo, salida laboral, ocio creativo, no sólo como diversión. Nadie debe esperar milagros con esto. Algunos referentes culturales en un diario de gran tirada me recomendaron que haga tareas solidarias, y yo coincido. Pero les pregunto lo siguiente: ¿Cómo se hace solidaridad sin redistribuir riquezas? Es muy fácil decir que hay que ser solidario, pero después se oponen a una medida como la 125 que planteaba la necesidad de repartir excedente de donde existe excedente. Si hablamos de taparnos el pecho con la sabana, algún pie se va a destapar, pero que sea el pie del que más tiene que, además, no va a perder todo. Sólo va a perder una parte de su beneficio. Así funcionan los sistemas de redistribución.

Fuente:Política&Medios

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