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8 de marzo de 2009

AUTORIDAD, RECONOCIMIENTO Y JUSTICIA EN LA ESCUELA - PRIMERA PARTE

¿Es la película “Los Coristas”, un espejo de nuestra educación actual?


*Por Susana Pussacq

Poco después de decidirme por “Los Coristas” como material sobre el cual trabajar, empecé a preguntarme qué había sido lo que me había llevado a elegirla. Supuse enseguida que, muy escondida en mí, se encontraba la respuesta. Algo, en mi historia como alumna y luego como maestra, había tocado la película. Con algo de ella me había identificado seguramente.
Quizá me atrajo su increíble actualidad, o la relación que no pude dejar de establecer  cuando, días atrás, ordenando el armario de mi aula, encontré un informe que el Equipo de Orientación Escolar me había entregado a comienzo de este año. En él había una lista de alumnos que tendré. Al lado de cada uno, un breve comentario.

Sobre Luciano B., entre otras cosas decía: “Presentó problemas de conducta. Observarlo”. (Se refería a lo observado en años anteriores).
Era una orden. Dicha con el tono que indica que es tal cosa. Y se me pedía que observe, controle, vigile, reproduzca, para evitar lo que Meurieu llama “la libertad del otro”, evitar que el hombre al ser educado no se convierta en un vasallo, sino que piense, cuestione, supere y recree lo dado por la escuela.
Inmediatamente me sentí en el viejo internado de Le fond de l`etang......, a pesar de que entre la situación creada en la película y la actualidad transcurrió más de medio siglo. Era recibir la misma orden que diera Le Querrec al ingresar Mathieu: “Vigílelo”.

¿Podrá ser que la escuela no haya modificado su estructura desde hace 50 años o más? ¿Será ese el motivo de deserciones, enfrentamientos, incomprensión y lluvia de sanciones? Todo parecía indicar que, al menos, esa conducta estática, inamovible que mantuvo la escuela por años, era una de las causas de tantos males.
 El personaje Clement Mathieu, el nuevo prefecto, abre una brecha a los reclamos de los niños en una escuela cruel y sorda a ellos. Y me gustó la idea; la idea de pensar que es posible abrir brechas.
Porque aunque parezca increíble la realidad actual, o por lo menos la realidad de muchas escuelas,  se asemeja mucho a la del internado. En la escuela que vivimos actualmente, actitudes, procedimientos, regímenes de sanciones y hasta disposición física de elementos del aula y alumnos, nos remiten a un sistema escolar obsoleto, pero que desafortunadamente sigue en vigencia.

Volví a ver en casa varias veces la película. Y cada vez que lo hacía filtraba diferentes momentos, conservaba distintas frases que anotaba porque me remitían a temas tratados en las clases.
La autoridad, el reconocimiento del otro como sujeto, el lugar del cuerpo como medio de dominación y sin lugar a dudas, la transmisión.
“Esa es su historia, la nuestra también” le dice Pèpinot ya adulto a Morhange, su ex compañero de internado refiriéndose a Mathieu.

La historia de los maestros y de los alumnos se confunde en una. Así es en una transmisión verdadera. Dar, recoger y transformar para recrear. Y el reconocimiento del otro como tal. ¿Había reconocimiento del otro en le fond d l´etang cuando el prefecto saliente dice sobre Le Querrec: “Vigílelo”, a modo de presentación? ¿Lo hay ahora en una escuela donde la orden proveniente de un equipo de orientación es observar al alumno? De ninguna manera lo hay. El alumno visto de este modo es solamente un “objeto” modificable, en proceso de formación. No es tomado como un “otro”, no hay reconocimiento de su otredad. Se lo ve como a una persona incompleta que falta moldear y se piensa en la escuela como una de las instituciones indicadas para hacerlo.

Sin duda alguna, el tema central sobre el que gira la cuestión en “Los Coristas” es la autoridad. ¿Podríamos decir que en el internado había una crisis de autoridad como también oímos decir que la hay actualmente en las escuelas y en las familias? Probablemente sí. Porque pareciera que nos hemos quedado sin recursos ante los nuevos modelos pedagógicos.
Antes de continuar quisiera detenerme un instante para reflexionar sobre la expresión “crisis de autoridad”. Habitualmente escuchamos que se considera que la autoridad está en crisis cuando no hay subordinación de unos a otros, cuando hijos o alumnos no obedecen a padres o maestros. Se supone, equivocadamente, que hay autoridad cuando hay acatamiento. Se emplea la expresión “tiene/no tiene” autoridad como si fuera algo que se posee y no algo que se construye.

La sociedad ha cambiado ¿y la escuela? ¿Qué concepto de autoridad tenemos en las escuelas? ¿Qué modelos pretendemos reproducir? ¿Por qué los niños y jóvenes no legitiman la autoridad de muchos adultos, así como los internados no legitimaban la de Rachin en la película?
Las trampas colocadas, los gestos hechos a espaldas del rector, el silencio cómplice de los niños ante las transgresiones de algunos compañeros, hablan por sí solas. Falta construir la autoridad como una relación.
Y fue justamente lo que intentó hacer Mathieu : entablar una relación empleando como puente la música. Sin embargo, no fue aceptado fácilmente por algunos de los niños. ¿Por qué se resistían? ¿Qué era lo que los hacía desconfiar del maestro llevándolo al límite de su capacidad de tolerar y comprender? ¿Por qué ponerlo a prueba?

¿Es posible construir otra escuela? ¿Otro tipo de relación donde el maestro y el alumno no se vean como rivales, oponentes entre sí?
Actualmente, en la vida cotidiana el sentimiento de inseguridad invade la sociedad. Aún admitiendo que los actos delictivos se han multiplicado, hay que reconocer que al ver flaquear las normas sociales de conducta y esquemas institucionales que nos parecían inamovibles, buscamos refugiarnos en “las formas más elementales de la tranquilidad: la del retorno del gendarme y la de la propuesta “pararreligiosa” (Fitoussi-Rosanvallon. 1996. Pág. 46).

El mismo Mathieu lo dice a poco de ingresar en su cargo como prefecto: “Rachieu me aterra, los niños me aterran. Sigo creyendo que entrarán en mi cuarto para matarme” ¿Cómo reacciona ante el miedo? ¿Cómo reaccionamos nosotros? Escuchamos a diario, diferentes comentarios y actitudes, distintas formas de encarar el problema, todas ellas interesantes para desarrollar más adelante.
Muchas veces en la actualidad los alumnos también parecen llevarnos al límite de nuestras fuerzas y de nuestra paciencia. Nos hemos sentido frustrados. Las estrategias empleadas hasta ese punto no sirven más. Es hora de generar nuevos lazos.

Otro aspecto que aborda la película y que a su vez se relaciona con el anterior, es el de la transmisión. ¿Podríamos decir que en un internado donde se manejan normas que sólo
permiten escuchar una voz, la de los adultos en este caso, se da la transmisión? ¿Buscan, quienes manejan el lugar, transmitir lo conocido para que los niños lo tomen exclusivamente como “una base que le permite abandonar (el pasado) para (mejor) reencontrarlo? (Hassoun, J. 1994 Pág. 17).

Al comenzar la película, los entonces internos ya son adultos. Se trata de un “racconto”, por lo que los personajes vuelven su mirada sobre lo que fue su infancia. Pero, ¿cómo la ven ahora? ¿Cómo la veían antes? ¿Cómo ven al prefecto Mathieu ahora? ¿Por qué lo ven así? ¿Entre quiénes ha sido posible la transmisión? ¿Qué hechos o qué actitudes favorecieron esto?
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