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1 de febrero de 2009

EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVOS



*Por Claudio Díaz


“Con un fuerte tono antikirchnerista, el gastronómico y titular de la CGT disidente, Luis Barrionuevo, confirmó para el 6 de febrero su tradicional asado marplatense (…). El ex presidente Eduardo Duhalde, los diputados del PJ disidente Hilda “Chiche” de Duhalde y Francisco de Narváez y el ruralista Alfredo De Angeli ya recibieron la invitación. También el aviso llegó a dirigentes de la Mesa de Enlace. En algún momento sonó la posibilidad de que Felipe Solá fuera de la partida, cosa que se descartó” (Clarín, 30 de enero de 2009).  

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Luisito, ¿te volviste loco?  No digas que todavía le crees a los datos del Indec. Si ya no se puede comer en este país… Con lo caro que está todo, ¿cómo vas a hacer para pagar semejante banquete? Porque nosotros sabemos que ya cumpliste con la promesa de dejar de robar por unos años… Ay, Luis, no tenés cura.  

A ver, dejanos pensar… Mirá, lo mejor es que hagas como en las fiestas: que cada uno traiga algo. Por ejemplo, Eduardito te puede llevar un buen tiburón. ¿Viste que es su pasión desde la época en que era bañero?  Si pescó cada uno que ni te cuento… A la parrilla, es una delicia. Así que ahí ya está resuelta la entrada.      

¿Lo invitaste a Alfredito? ¡Sos un capo…! Seguro que trae del campo dos vaquillonas hermosas… Sí, sí… ¡No sabés cómo las cuida, tienen nombre y todo! ¿Cómo es que se llamaban? Hmmm… Ya está, nos acordamos: Lilita y Margarita. Carne de primera, eh! Un poco dura, es cierto, pero muy sabrosa. Y si la acompañás con ensalada de radicheta es un manjar. 

Para el plato de cierre aprovechá que van los amigos de la Sociedad Rural. Biolcatti no se va a hacer drama por llevar un buen lomo de 80 pesos el kilo. Así que ya está todo resuelto: no hay necesidad de que metas la mano en el bolsillo ni que le pidas prestado a tu fiel amigo Coti, aquel muchacho progre de la coordinadora. Encargate, eso sí, de comprar el carbón y la leña, que bastantes tipos de madera tenés en esa centralita que no sabe ni prender un fósforo.  ¿Cuándo vas a aprender de Moyano y los compañeros de la verdadera CGT, que esos sí que ponen toda la carne en el asador y te pelean en el mercado hasta el último centavo? 
Uyyy, qué giles somos… Nos olvidamos de la bebida. ¿Cómo vas a hacer para conseguir el vino? Ya está, se nos ocurrió otra idea: ¿va a ir el colorado del tatuaje araña, Narváez? Bien, entonces llamalo y decile que lo traiga de colado a Josecito Manzano, que el muchacho mendocino es su socio y recorrió tan largo camino que hoy es dueño de diarios y radios, pozos petroleros y un par de bodegas bien pulentas. De paso, si seguís teniendo confianza con él, preguntale si todavía consigue merca de la buena. Era cliente de una compañía importadora…    

Luis: no te podés quejar, eh…? Pensamos en todo. Incluso se nos está ocurriendo que podrías llamar al Turco para que te pase el teléfono de Fairuz. ¿Cómo qué Fairuz? La odalisca aquella a la que ustedes le ponían billetitos de 100 dólares en el escote y en el pupo. ¡Acordate, hermano! Si hasta festejaron un cumpleaños en Anillaco donde el Cabezón se puso a bailar con una damajuana en la cabeza, mientras Chiche hacía el trencito.  

¡Qué tiempos aquellos, Luis! ¡Qué país maravilloso estábamos construyendo! La pucha: había seguridad jurídica; los laburantes podían irse de cualquier fábrica que no había drama, porque enseguida conseguían otro trabajo; los sacrificados productores del campo ni chistaban aunque exportaran por la tabla del 1 por 1 e incluso perdieran sus terrenos; no había inseguridad... ¡Se cuidaba el medio ambiente, Luis! Sí, sacaban industrias y ponían en su lugar shoppings, laveraps y canchas de paddle para que el humo que salía de las chimeneas no contaminara y, así, pudiéramos ir a comprar lo que quisiéramos respirando aire puro o haciendo deportes. ¡Qué conciencia ecológica la del Gran Carlos! Otro país, Luis… Nos íbamos al descenso pero estábamos en el primer mundo.  

En cambio, mirá ahora: pura demagogia de querer vender más barato autos, calefones, cocinas y heladeras; le dan la jubilación a cualquier viejo choto y a las amas de casa; le faltamos el respeto a esos generosos y humanistas banqueros que nos prestaron dinero para ayudarnos a crecer; nos juntamos con los negros de Bolivia y Venezuela. No se puede creer… Populismo puro. Sí, dale, mejor que nos demos una buena panzada y salgamos a emborrachar a los argentinos con el alcohol berreta del liberalismo. 

Che, nos acordamos de una cosa: no lo dejes afuera a Rucucu… No, no te hablamos del inolvidable Olmedo, no… Te lo decimos por Carlitos Ruckauf, que ahora tiene ganas de volver. Gran muchacho y mejor ministro de Trabajo (en la antesala de la masacre y el saqueo del 76) y gobernador, viejo patacón. También habría que insistir con Felipe, así podemos gritar “¡echen los fideos que estamos todos!”. De paso, a Felipe lo sentás al lado de su ex (Rucucu, por supuesto) para que no esté tan solá. Estaría bárbaro… ¡No, Julio Bárbaro no! Dejalo en Buenos Aires, que ahora que es el suegro de Gerardo Rozín quiere aprender algo de periodismo. 

Bueno, está todo organizado... ¿No? ¡Tenés razón, nos olvidamos de que va la cargosa de Chiche! También, este Eduardo la mete en todos lados… ¿Por qué no la deja en Banfield? A ver, dejanos pensar… Listo: que se encargue de preparar las ensaladas, que ella sabe mezclar muy bien al peronismo con el liberalismo. Ah!, y ya que está, que traiga unas cuantas manzanas de sus manzaneras, para tener algo de fruta.  

Quedate tranquilo, Luis. Nosotros no vamos a estar, pero descontamos que será inolvidable tu asado en Mar del Plata. Sí, el regreso de los muertos vivos. Hasta en Chapadmalal se va a sentir el olor a carne chamuscada. Salud, muchachos… Chin chin…
 
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