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18 de enero de 2009

NO ES UNA GUERRA, NO HAY EJÉRCITOS ENFRENTADOS

No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que
desencadena el ataque. No es la respuesta al fin de la guerra , porque
durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí
ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a
cabo mortíferas operaciones, 256 muertos en los seis meses de supuesto
alto el fuego, con la cínica justificación de que su objetivo eran
miembros de Hamás.¿ Acaso ser miembro de Hamas despoja de condición
humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto
asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más ?


No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada
hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de
aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina
sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a
un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos
días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y
festivos mensajes navideños.


No es un fracaso de la diplomacia internacional . Es una prueba más de
complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no
es referencia moral ni política sino parte , la parte israelí , en el
conflicto; se trata de Europa , de la decepcionante debilidad, ambigüedad,
hipocresía, de la diplomacia europea.


Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin
que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación
continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de
Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Mas
bien , al contrario , parece que se premia con acuerdos comerciales
preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en La OSCE. Y qué
obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo
responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre
el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la victima.


Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo. 


En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.


Teresa Aranguren, Pedro Martinez Montávez, Rosa Regás, 

José Saramago, Pilar del Rio, Carmen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, 

Constantino Bértolo y Santiago Alba
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