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10 de marzo de 2019

LA IMPORTANCIA DE LA SEMÁNTICA



*Por Eliana Valci



Como bien sabemos la semántica es la interpretación que se le da a las palabras, expresiones, etc. Por tanto, uno no puede ir por la vida utilizando palabras o determinadas expresiones como si todo significara lo mismo.... ¿o si?


Pongamos algunos ejemplos:


En este caso no sabemos si solo fue un simple furcio, o una expresión del "inconsciente" del Presidente. Es evidente que no es lo mismo decir "con el apoyo de las Fuerzas de Seguridad de la Nación", que "con el Apoyo del Narcotráfico" , ¿no?!!!.-


La imagen que se ve es muy clara en cuanto a sus conceptos, pero sin embargo se confunden con frecuencia, sobre todo cuando de reclamos se trata. No podemos hablar nunca de igualdad porque es un término utópico y si se quiere dispar, en cambio la equidad se trata de repartir las cosas en su justa medida para que todos puedan gozar de determinado beneficio.-

Eh ahí donde radica la importancia de los usos del lenguaje, en la sustancial diferencia de conceptos y sus respectivas aplicaciones; pero claro, hoy vivimos en una sociedad tan apurada y apabullada por la información, que ¿quién se fija en si está bien dicho o implementado un término?, solo aquellos que hacen uso y abuso de ello, para torcer determinadas situaciones a su favor.-

Vivimos en la "Era del Frasco", en la cual cada uno tiene una etiqueta, y según lo que contenga el mismo, es lo que van a significar los acontecimientos; sin pensar, sin expandir la mirada, porque estamos rodeados por esa estructura cilíndrica, que donde más cosas nos metan menos lugar vamos a tener para respirar, para discernir y disentir.-

Esta sensación de ahogo genera violencia, ira, donde importa la opinión de quien la emite, así esté equivocado en su concepción, sin importar si el otro, el diferente, está dispuesto a tener un debate amable y razonable.-

No nos estamos escuchando ni siquiera a nosotros mismos, estamos tan aturdidos que ni siquiera comprendemos no sólo el sonido, sino el significado y la importancia de lo que decimos y sostenemos con tanta vehemencia.-

Ojalá nos tomáramos el tiempo para dejar de repetir como "autómatas", y nos detuviéramos a pensar que es lo que sucede en el mundo real.-



*Directora Revista Ida & Vuelta

FUERON MÁS DE 300 MIL LAS MUJERES, LESBIANAS, TRANS, TRAVESTIS, NO BINARIES Y UNA BUENA CANTIDAD DE VARONES QUE DESBORDARON LAS CALLES CÉNTRICAS POR EL #8M



El documento final, producto de la discusión colectiva en asambleas, incluye a todas las identidades sexuales no heteropatriarcales y suma los reclamos laborales, por la legalización del aborto y el freno al ajuste. Tensión entre parte de las organizadoras y los sindicatos.

La multitudinaria movilización de mujeres llegó a la Plaza de Mayo donde se realizó la lectura de un documento que sirvió de cierre al nuevo Paro Internacional y Plurinacional de Mujeres. El balance incluyó duras críticas al modelo de ajuste del gobierno de Cambiemos, el reclamo por políticas políticas públicas para poner un freno a la violencia machista y por el aborto legal, seguro y gratuito.

Mujeres de todas las edades, en especial de adolescentes y jóvenes, participaron de la movilización que se desplazó desde el Congreso por Avenida de Mayo y las calles adyacentes. La bandera de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue la primera en ingresar a la Plaza de Mayo, mientras que las organizaciones estudiantiles marcharon por Diagonal Norte y las agrupaciones sindicales por Diagonal Sur.

Las primeras mujeres empezaron a llegar al Congreso cerca de las 15, y desde esa hora la Avenida de Mayo se convirtió en una pasarela de vendedores de pañuelos, pines, choripanes y sándwiches veganos. Pañuelos también había de todos los colores: al menos 14 diseños. Contra la violencia, a favor del aborto legal, por la separación de la Iglesia y el Estado, contra el maltrato animal y por una ley de adopción, entre otros.

Pasadas las 19.30, con la plaza colmada y la Avenida de Mayo ocupada hasta el Congreso, las organizadoras anunciaron que el acto no podía empezar porque algunas centrales de trabajadores, como la CGT y la CTA, “boicotean el acto de las mujeres”. Según relataron las organizadoras, se habían comprometido a contribuir con los gastos de la organización, y a último momento se dieron de baja. Por micrófono se anunció que la empresa de sonido no iba a habilitar los micrófonos hasta que apareciera el dinero. Y a partir de ese momento, empezaron a pasar con bolsas entre la multitud para pedir colaboraciones. En menos de 15 minutos, se juntaron $36.000. Faltaban $10.000, que llegaron en muy poco tiempo, y los aplausos inundaron la plaza. “Lejos de abatirse, las mujeres se sintieron empoderadas con la colecta: ‘Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, las mujeres le enseñan cómo luchar a la CGT”.

En respuesta, la secretaria de Género de la CTA, Estela Díaz, salió al cruce de las acusaciones y se quejó del “hostigamiento a los sindicatos”. También aclaró, en nombre de todos los sindicatos: “Jamás nos comprometimos a que el sonido lo íbamos a poner nosotras. El aporte se hace ahí entre todas”

“La CTA junto a todas las centrales sindicales organizaciones del movimiento de la economía popular y las cooperativas, marchamos construimos unidad del sindicalismo, adherimos al paro, hicieron nuestros sindicatos diversas modalidades de adhesión a las medidas de fuerza. Participamos de todas las asambleas”.

La dirigenta sostuvo: “Además, recibimos un hostigamiento todo el tiempo de la organización de enorme ataque del movimiento sindical organizado. Somos parte del feminismo y parte del movimiento de mujeres. Estamos luchando y organizadas. Y estamos siendo agredidas por sectores que tergiversan la realidad”.



¿POR QUÉ SE CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER EL 8 DE MARZO?

El verdadero origen de conmemorar esta fecha es porque marcó la historia con dos hechos terribles e indignantes.


Cada 8 de Marzo tenemos presente que es el Día de la Mujer y muchos piensan que este es un día que destacado por algún suceso alegre, cuando en realidad es todo lo contrario. El verdadero origen de conmemorar esta fecha es porque marcó la historia con dos hechos terribles e indignantes.

En los años 1857 y 1908 se realizaron dos huelgas que dejaron huella en la historia ya que marcaron la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres. Estos eventos sucedieron el mismo día en años distintos, aunque no se conoce con exactitud si coincidieron el 8 de marzo.

El primero fue la huelga de trabajadoras textiles de una compañía llamada Lower East Side. En esa época la mayoría de los trabajadores en la industrial textil eran féminas y estaban sujetas a largas jornadas laborales que superaban las 12 horas diarias y con un sueldo por debajo del 60 o 70% del que recibían los hombres.



Es por ello que las mujeres de una fábrica textil de Nueva York entraron en huelga para denunciar los hechos exigir condiciones justas; sin embargo estas sufrieron los abusos de la policía que disolvió la marcha.

Luego en 1908 más de 40 mil costureras se declararon en huelga en diferentes fábricas de Estados Unidos para exigir la igualdad de derechos, la reducción de horas laborales y el derecho a unirse a los sindicatos, además de terminar con la explotación infantil.

Lamentablemente este evento acabó en muerte. Los dueños de la fábrica Cotton Textil Factory en Nueva Yourk cerraron las puertas del lugar donde había un grupo de mujeres en huelga. Se declaró un incendio en el edificio y ella no tuvieron opción de salir, falleciendo más de 120 mujeres en este suceso. Gran parte de las trabajadoras eran inmigrantes jóvenes que rondaban los 20 años.


Luego de este terrible hecho, en 1910 se celebró en Copenhague la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas con el objetivo de promover la igualdad de derechos de las mujeres, incluido el de poder votar. Fue en esa conferencia, a la que asistieron más de 100 mujeres de 17 países distintos, donde se propuso y aprobó por unanimidad que se celebrara el Día de la Mujer Trabajadora el 8 de marzo, a petición de Clara Zetkin, una destacada activista alemana. Así, se celebró por primera vez el 8 de marzo de 1911.


Fuente: Wapa.pe

“EL DISCURSO DE MACRI ES EL DISCURSO DEL PSICÓPATA”.



*Por  Jorge Alemán Lavigne


El discurso de Macri es el discurso del psicópata: niega y tergiversa lo que podemos percibir por nuestra propia experiencia, lo cual es enloquecedor.

Pone a la víctima en el lugar del culpable de su propio sufrimiento, lo cual genera sobre la víctima el efecto de confundirla y deprimirla.

No se responsabiliza por sus actos, sino que estos siempre responden a la acción de otros, de la cual es él la víctima inocente.

Esto apunta a generar, otra vez, confusión y culpa en la verdadera víctima, y un profundo, demoledor sentimiento de impotencia.

Y por último, ejerce una violencia arrasadora con una sonrisa, con buenas maneras y palabras tranquilizadoras, lo cual adormece, hipnotiza y -nuevamente- confunde: “es por tu bien”, dice mientras lastima y destruye.

Y muchos/as le creen, porque el arte de la manipulación y la crueldad es la especialidad del psicópata.

Pero hay algo con lo que el psicópata no cuenta: ese momento, que no siempre llega, en que empieza a resquebrajarse la ilusión y puede verse, de a poco primero, después con claridad total, la magnitud del daño que está haciéndonos.

Ese momento, que no siempre llega, en que las -hasta entonces- víctimas de su juego perverso, se dan cuenta de su propia fuerza. Ese momento, aunque no siempre llega, es la pesadilla del psicópata.
Estoy convencido de que no estamos para nada lejos de ese momento.


*Psicoanalista



Gentileza: Compañero Víctor Martínez 

LOS ARGENTINOS VUELVEN A COMER UNA SOLA VEZ AL DÍA

3,4 millones de personas sufre inseguridad alimentaria en un país que produce para 400 millones. Los afectados se organizan en comedores sociales


*Por Alejandro Rebossio

Cecilia D. forma parte del grupo de argentinos que ha comenzado a comer una vez al día por culpa de la crisis que atraviesa su país. En lugar de almorzar y cenar, esta mujer de 35 años de la ciudad industrial de Campana (80 kilómetros al norte de Buenos Aires), su marido discapacitado y sus tres hijos mayores —tiene un cuarto de cinco meses— unifica la comida diaria a las seis de la tarde porque no les alcanza para más. “Nunca me pasó de comer una sola vez por día… ni en la crisis de 2001”, recuerda Cecilia sobre aquella catástrofe socioeconómica y política que sufrió Argentina a principios de siglo, una crisis de proporciones mayores que la actual. Claro que en aquel tiempo, ella tenía 18 años, no era madre, vivía de cuidar a una niña y con su familia iban a clubes de trueque para intercambiar bienes básicos.

En el centro de salud de su barrio, el San Cayetano, Cecilia conseguía hasta octubre pasado dos kilos de leche fortificada en polvo para su bebé, como parte de un plan estatal para menores de dos años, pero en noviembre una enfermera colgó un cartel que alertaba: “no hay leche hasta nuevo aviso” y la sequía continuó hasta enero. Ahora se reparte solo un kilo mensual por niño y no dos, como antes. En San Cayetano, los vecinos han abierto en sus casas unos seis comedores populares en los últimos tres años, pero hasta ahora Cecilia se las ha arreglado sin asistir a estos centros que se sostienen con aportes variados, desde el Estado e iglesias católicas y evangélicas hasta organizaciones sociales y donaciones de particulares, incluidos algunos residentes del mismo vecindario que están un poco mejor otros.

Lo que sufren Cecilia y su familia es lo que también padecen otros 3,4 millones de argentinos, el 7,9% del total, según el Barómetro de la Deuda Social que elabora la Universidad Católica Argentina (UCA). Ese porcentaje afronta una inseguridad alimentaria severa, lo que técnicamente significa una reducción involuntaria de la porción de comida o la percepción de experiencia de hambre por problemas económicos en los últimos 12 meses. “En 2018 tuvo lugar un incremento significativo de la inseguridad alimentaria severa y se explicaría principalmente a partir del deterioro de la situación de los hogares de estratos bajos en el conurbano bonaerense y en otras áreas metropolitanas”, explica el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia. El nivel de 2018 representa el mayor de la serie iniciada en 2010, cuando al salir de la última crisis mundial llegaba al 7,6%, en el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En 2015, último año de gestión de la expresidenta, había bajado al 6,1% y volvió a saltar en 2018, tercer año de la administración de Mauricio Macri.

El hambre de 3,4 millones de personas en un país que produce alimentos para 400 millones alarma. Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria Argentina, ensaya una respuesta a esta contradicción. Representa a agricultores considerados medianos en este país, el octavo de mayor extensión del planeta. Cada uno cuenta con 300 o 400 hectáreas en la Pampa húmeda o 1.000 en las zonas áridas: “No tenemos una distribución equitativa de los recursos. Hay una concentración de la riqueza en pocas manos. Hay políticas que deben ser un poquito más regulatorias, tener un Estado virtuoso que esté equilibrando la cadena, porque tenemos un sector productivo que percibe valores por debajo a veces de los costes y, en la otra punta de la cadena, un consumidor que recibe precios abusivos”. En el campo argentino existen 276.000 unidades productivas de todo tamaño, según el último censo de 2008.

En el barrio de San Cayetano, en Campana, algunas vecinas agrupadas en el Movimiento Evita —en homenaje a Eva Duarte de Perón, segunda esposa del expresidente Juan Domingo Perón— han montado una huerta comunitaria en el terreno de la casa de una de ellas, Emilce Lumbrera, de 50 años, casada, con hijos mayores de edad, pero que cuida a dos sobrinos. Lo han logrado con el asesoramiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el acompañamiento de una asociación civil, De Puertas Abiertas, y con el llamado salario social complementario —equivalente a medio sueldo mínimo, unos 125 euros mensuales— que las organizaciones sociales como el Evita lograron acordar en 2016 con el Gobierno de Macri, en el marco de una ley de Emergencia Social.

Ese mismo año también comenzó el comedor en el lote de la misma vivienda de Emilce. “Teníamos los planes (salarios complementarios) y había que hacer algo (como contraprestación). Entonces creamos el merendero Los Pollitos del Evita, porque también tenemos un gallinero, porque veíamos que las necesidades se acrecentaban. Hay familias de las que somos el sostén”, cuenta Emilce, que ofrece los lunes, jueves y viernes la merienda y los miércoles, el almuerzo a entre 50 y 70 niños. El Movimiento Evita le provee la mayoría de los alimentos a partir de aportes estatales. También reciben donaciones de vecinos del barrio y de la capital argentina.

En el comedor de su casa, Emilce cuenta que recibe a muchos que comen solo una vez por día: “Acá viene una abuela con sus cuatro nietos, madres separadas, una señora con 11 hijos, otra que trabaja por horas (en servicio doméstico) y manda a las cinco nenas. Había familias que antes vivían de ir a buscar metales y cartón a la quema (vertedero) y de ahí se traían carne y verdura, pero en 2018 la cerraron y ahora vienen al comedor. O no tienen trabajo o no les alcanza la plata (dinero)”. La referente del Evita en el barrio confiesa haber visto el hambre: “Lo ves cuando el chico se lleva lo que sobra. Entonces viene con una mochila o una botella o un jarrito para llevarse la leche”.

Pero Cecilia, la madre de cuatro hijos que suele comer una vez por día, se las apaña por su cuenta. Ella antes se mantenía con la venta de arroz, fideos, puré de tomate, zumos, huevos y bombonas en su casa, en un barrio sin supermercados, pero las ventas comenzaron a caer desde 2016. “Pasé de sacar 5.000 pesos (297 euros de entonces) o 6.000 (356 euros) por mes a ni 1.000 (59 euros), no me alcanzaba para reponer la mercadería”, recuerda. Al año siguiente, desempolvó el curso de ocho meses que había hecho de acompañante terapéutico y salió a trabajar como tal. Claro que cobraba el equivalente a 358 euros por una jornada completa y sin que su empleador cumpliera con las contribuciones a la Seguridad Social. Pero en diciembre de 2017 renunció porque quedó embarazada. Se ha puesto a vender pañales en su casa.

“Igualmente, la situación está jodida”, lamenta. En noviembre y diciembre pasados, últimos meses del ciclo lectivo en Argentina, sus hijos mayores, de siete, diez y 15 años fueron día de por medio a la escuela porque les faltaba dinero para el autobús que los lleva hasta el centro de Campana. También se ha atrasado en las cuotas de compra de su lavadora. Su marido ha dejado de tomar las pastillas por su hipertensión arterial. Apenas les alcanza para comer. “Carne (vacuna) no comemos más”, cuenta en uno de los países con mayor consumo per cápita. “Alguna vez comemos milanesa de pollo. Mi cuñado me regala fruta. Comemos guiso de arroz, fideos o lentejas, o papas fritas. Pan, no. Galletitas, sí. Cuando comemos a la tarde, hago un bizcochuelo (tarta) para que pasen la mañana. Y a la noche tomamos té o mate”, relata, después de pedirles a sus hijos que dejaran el salón y se fueran a mirar televisión. Y eso que en su precario barrio no paga por la electricidad ni el agua potable. El Estado se hace cargo. Pero le resultan insuficientes los 133 euros de la pensión de su marido, los 128 de las asignaciones por sus cuatro hijos y lo que obtiene de los pañales.

“Los chicos se dan cuenta de lo que pasa, pero al menos están bien”, se resigna Cecilia. “Al de 15 le choca más porque sus compañeros se compran ropa, van a fiestas”, cuenta. Señala la casa de un matrimonio vecino que está en el paro. Otro al que despidieron de un astillero. “Me da impotencia lo que le pasa a Argentina: tenemos todo para estar bien, tierra, agua, pero estamos más pobres. Me da tristeza por mis hijos. La educación, que es lo único que les puedo dar, decayó respecto a mis tiempos”, cuenta esta mujer que ha terminado la escuela secundaria. “Y no es que salís y conseguís trabajo”, aclara.

“La gente piensa que nos pagan las cosas, que somos vagos, que somos choripaneros (así los llaman de modo despectivo aquellos que piensan que supuestamente los beneficiarios de los planes asistenciales se conforman con un choripán, bocadillo de chorizo)”, cuenta Emilce, la referente del Movimiento Evita en San Cayetano. “Pero los vecinos hacen lo que pueden”, relata. Por eso ha puesto a disposición su casa. “Una siempre apuesta a su barrio, a mejorar la calidad de vida. Al menos podés paliar la situación”, pelea Emilce, que en 2018 recibió durante un mes a los niños del comedor de la escuela del barrio, que se había quedado sin gas y, por tanto, sin cocina. Los vecinos se acercan a pedirle yerba mate, latas de tomate, leche o maíz. Las 40 mujeres de su cooperativa no solo colaboran en la huerta, el gallinero o el comedor, sino que también están obligadas a completar la secundaria y reciben capacitaciones en violencia de género, economía popular, promoción de la salud o huerta. También se organizan para hacer compras comunitarias de alimentos.

En el mismo barrio, un comedor está organizado por otro de los movimientos sociales que pactaron con el Gobierno de Macri la emergencia social, aunque se posicionan como opositores: Barrios de Pie. Su coordinador nacional, Daniel Menéndez, analiza el cuadro social de su país: “En 2018 se instaló otra vez en Argentina el problema del hambre. Es un problema recurrente a lo largo de nuestra historia. Desde hace unos cuantos años la inflación sumada a un frenazo de la actividad económica ha hecho oscilar la pobreza entre un 20 y un 25%, pero en 2018, con la devaluación (del peso) que vivimos, con una subida del dólar de más del 100%, con la consiguiente disparada de los precios de los alimentos, sumado al derrumbe de la economía, se vuelven a poblar los comedores comunitarios a lo largo de nuestra patria. Entonces las asignaciones y los planes de empleo empiezan a ser insuficientes, por la falta de trabajo”. Barrios de Pie mantiene 2.000 comedores en Argentina. “Empiezan nuevos problemas como la malnutrición. Por eso insistimos en que se declaren la emergencia alimentaria”, reclama Menéndez.

El Ministerio de Desarrollo Social de Argentina fue consultado para este artículo, pero guardó silencio. El Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, donde se encuentra Campana y viven casi cuatro de cada diez argentinos, alega que en 2016 creó un programa de un vaso de leche por día para 434.000 niños y embarazadas. También añade que ha aumentado el presupuesto de la tarjeta Más Vida para compra de alimentos para 300.000 familias y el de los comedores escolares a los que asisten 1,7 millones de alumnos, ha creado un apoyo para que espacios comunitarios den comida a unas 50.000 familias, aunque cada una recibe solo 11 euros por mes, a la vez que entrega 1,2 millones de kilos mensuales de alimentos a comedores. La vida de Cecilia y de muchos otros bonaerenses demuestran que no alcanza.


Fuente: El País

OBSCURIDAD



*Por Juan Disante


Salgo de un bodegón de mala muerte en Paseo Colón,
"donde van los que tienen perdida la fe",
a pocas cuadras de la Casa de Gobierno
lugar obscuro.

En la puerta del umbral está sentado un hombre descalzo
con la camisa rota y un sombrero de fieltro deshilachado
a su lado en el escalón
peleante con el despojo de sus sandalias enajenadas
con sus manos mugrosas juega con un crucifico que cae de su cuello
no pide ni ofrece nada.

Se sacude la parca
tal vez, prolongue su espera en la esperanza que al final de la noche
le ofrezcan los restos de la comida del día
pensando cual sería su próximo lugar si llegan a desalojarlo las fuerzas del orden
en el callejón hay varios colchones donde duermen mujeres y niños.

En mi cansancio mental pesan todos mis yos
fruto de haberme colmado con un vino rancio y rasposo frente a un plato de arroz; 
me pregunto reñido cómo se sobrevive en este mundo inhumano,
tanto Buenos Aires como Nueva York parecen contagiar el mismo egoísmo y odio
entre los que todavía podemos comer y emborracharnos sin saber por qué.

Parado en la puerta del bodegón llevo en mi retina las dos imágenes,
afuera frío cristal todo lo mustio
lo llano,
adentro interior profundo del ser
el dueño de la cocina inclinado sobre el vivo caldero de candinga
viste un delantal grasiento y nublado como atavío de recluso
tiene una cara hosca y amargada
en sus labios se lee "Ya no puedo pagar el alquiler".


MACRI ANTE EL CONGRESO: DEFENDIÓ SU MODELO ARGENTINO Y ASEGURÓ QUE "ESTAMOS MEJOR QUE EN 2015·

El presidente ofreció su discurso anual en el Congreso y realizó un balance de su gestión, a partir de una mirada exageradamente optimista, a pesar de la recesión económica, la inflación y el crecimiento de la pobreza. “Lamentablemente la pobreza ha vuelto a ser la de antes pero ahora la medimos y decimos la verdad”, reconoció.


El presidente Mauricio Macri ofreció su discurso anual en el Congreso, en el marco de la apertura del 137° período de sesiones ordinarias. El mandatario ofreció un balance de su gestión, a partir de una mirada exageradamente optimista. Resaltó logros de su administración a pesar de la recesión económica, la inflación y el crecimiento de la pobreza. En su alocución, el líder de Cambiemos reconoció: “Lamentablemente la pobreza ha vuelto a ser la de antes pero ahora la medimos y decimos la verdad” y se refirió a la "lucha contra la corrupción y contra el narcotráfico" en los barrios populares.

En un momento del discurso, el mandatario mintió: "Creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión, las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700.000 puestos de trabajo". Luego, reconoció que el país enfrentó "tres shocks" y la economía lo sufrió. Igualmente, defendió el modelo económico implementado desde diciembre de 2015.

Entre los logros de la gestión de Cambiemos, Macri eligió "mirar la realidad de frente" y agregó que “cambiar en serio implica atravesar dificultades”. En este mismo sentido, afirmó en relación a las críticas de los opositores: "Tienen razón en recordarme que el año pasado dije que lo peor ya pasó" y explicó: "Yo estoy peor que hace unos años. Todo me cuesta más". Sobre el modelo económico, el presidente prácticamente no hizo referencia al programa de ajuste firmado con el FMI.

En materia internacional, Macri hizo alusión a la situación de Venezuela y enfatizó: "Cómo puede ser que condecoramos a Maduro si hacía rato que no respetaba la democracia ni las libertades individuales. Mi reconocimiento al presidente encargado Juan Guaidó".

Luego se refirió sorprendentemente a la causa AMIA, donde hay denuncias sobre el rol del ministro de Justicia, Germán Garavano, en la causa por encubrimiento que terminó esta semana. “En 2015 también se negociaba la impunidad con el régimen iraní sobre heridas abiertas en los atentados más grandes de nuestra historia”, dijo Macri por su parte. Familiares de víctimas del atentado recordaron que Garavano defendió durante el proceso a dos ex fiscales que finalmente fueron condenados.

Durante su discurso, repleto de imprecisiones y leído con mucho nerviosismo, la oposición desplegó carteles sobre las bancas cuestionando las políticas de Cambiemos, bajo las consignas: “Hay otro camino”, “Presidente, ¿le va a pagar la deuda a San Luis?”, “Basta de despidos” y “Fuera yanquis de Venezuela y de América Latina”.

Cabe destacar que en la previa de la apertura el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires amaneció vallado y repleto de efectivos policiales. Las líneas de subte funcionaban de forma parcial y generaron dificultades para que la gente pueda acceder al centro. Además, organizaciones sociales marcharon en el centro porteño por la crisis social y el ajuste económico impulsado por el Gobierno. “Crece el hambre y la pobreza y en los barrios no se aguanta más. Hoy salimos a la calle para exigirle al Gobierno respuestas ante la emergencia económica”, destacaron desde el Frente Popular Darío Santillán.


Fuente: APU