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4 de noviembre de 2018

EL ¡BASTA! ESTÁ PRÓXIMO


*Por Eliana Valci

Nuestra Historia es similar a un círculo formado por una serpiente que se muerde la cola, inoculándose su propio veneno. Desde tiempos inmemoriales venimos repitiendo las mismas conductas, nocivas, extremas, divisorias, etc.-

Estamos signados por “la grieta”, la confrontación de “dos bandos”, dejando de lado que en el medio hay gente que padece consecuencias tales como el hambre, la injusticia, la indiferencia.-

Es por ello, que vuelvo al vicio de los acontecimientos, porque no va a ser diferente a los resultados desencadenados en otros hitos de nuestra historia. 

El nivel de hartazgo va in crescendo, lo cual es un indicador de que las cosas no van a terminar bien.-

No pretendo ser alarmista, ni mucho menos, solo advierto que (y hablando en criollo) el horno no está para bollos.-

Si la conducción del País no da un giro de 180 grados, el desenlace claramente no va a ser bueno. Están a tiempo, ya que estamos entrando en épocas pre-electorales, de lo contrario el desenlace puede ser fatal.-

Sacándole la tragedia a mis palabras anteriores y retomando lo que he dicho en algunos de mis editoriales, sigo manteniendo mi postura optimista, en cuanto a que toda crisis es oportunidad de crecimiento y aprendizaje.-

Como Pueblo debemos aprender a Hermanarnos, a saber que somos uno, y no un todos contra todos, o sálvese quien pueda.-

Recordemos que somos un País rico, no solo por su extensión, ni la riqueza de su suelo, sino porque somos reconocidos en el mundo por ser un Pueblo Solidario. Volvamos a estas bases; que el odio no nos ciegue.-

¡Podemos evitar ser reincidentes de nuestra propia Historia!...pero esto depende pura y exclusivamente de nosotros; no esperemos a que todo estalle para decir ¡Basta!.-





*Directora Revista Ida & Vuelta

“LA UNIDAD DEL PUEBLO” (EL PROYECTO POLÍTICO DEL PAPA FRANCISCO)

*Por Dante Augusto Palma

Tras el encuentro ecuménico que se llevó a cabo días atrás en Luján, referentes políticos, periodistas e intelectuales no peronistas fustigaron fuertemente a la figura del Papa Francisco y a esta versión de la Iglesia crítica del modelo económico.

Liberales, progresistas e izquierdistas recordaron el conservadurismo en materia de moral y costumbres de la Iglesia y destacaron la necesidad de avanzar hacia una separación definitiva de ésta respecto del Estado.

Pero lo curioso es que la reacción contra la Iglesia provino incluso de muchos católicos que aceptan todos los pasajes oscuros de la historia universal de la Iglesia y que incluso han festejado o al menos justificado el rol de la institución en el año 55 y en el 76 pero que, sin embargo, no le perdonan haber sido una prenda de unidad para un peronismo que intenta, a contrareloj, ser competitivo para 2019.

Podría decirse que, a la luz de los acontecimientos, el antiperonismo es un sentimiento religioso más fuerte que el vínculo con Dios y su representante en la Tierra.

¿Pero qué sucede en el plano conceptual y político?

Porque todas las críticas tienen asidero y llevan mucho tiempo en algunos casos pero la reacción, esta vez, fue desproporcionada y supuso editoriales y varios días en tapa de los diarios, TV y radio además de encarnizados cruces en redes sociales.

Fue entonces que pensé que el mejor aporte que podía hacer era correr la hojarasca y pensar cuáles son los principios del proyecto político, si es que podemos hablar en esos términos, claro, de la Iglesia que lidera Francisco.

Porque intuyo que allí uno puede encontrar la respuesta a buena parte de las tensiones que no tienen que ver con coyunturas, emociones violentas y narcisismos.

Para ello me voy a servir de un discurso que Francisco diera en 2010, cuando era simplemente el cardenal Jorge Bergoglio, y que fuera publicado bajo el título Nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo.

Se trata de un discurso que se da en el contexto en que la relación con el kirchnerismo no era la mejor.

Y cuando uno lo repasa observa, naturalmente, la base de la doctrina social de la Iglesia pero una clara coincidencia con La comunidad organizada de Perón, especialmente en lo que respecta al diagnóstico de la presencia de antagonismos que deben ser superados.

En aquel discurso de Perón, al menos desde mi punto de vista, el antagonismo central y a partir del cual el peronismo busca aparecer como una tercera posición superadora, es el que enfrenta al liberalismo individualista y al comunismo colectivista.

Frente a ello, Perón afirma que la realización individual se da siempre en comunidad, retomando ideas clásicas ya presentes en Aristóteles, pero la pertenencia a esa comunidad no debe eliminar la individualidad.

Las palabras de Bergoglio, sesenta años después de las de Perón, obviamente, incluyen otras tensiones o aggiornan esa “tensión original”, pero están puestas allí para enumerar lo que, considera, son los cuatro principios necesarios para elaborar su propuesta:
1) que el tiempo es superior al espacio, esto es, que se trata de estructurar un proyecto, una narrativa y una finalidad antes que ocupar circunstancialmente un lugar sin referencia alguna hacia dónde ir;
2) que la unidad es superior al conflicto, es decir, que frente a algunas lecturas neomarxistas que afirman que el conflicto es constitutivo a la democracia y a lo humano, éste puede y debe superarse en un proyecto común;
3) que la realidad es superior a la idea, o sea, que frente a las vanguardias idealistas que se autonomizan de la realidad y consideran que pueden cambiarlo todo desde el lenguaje y la ideología, Bergoglio considera que la idea debe estar al servicio de una realidad que no es maleable caprichosamente;
4) que el todo es superior a la parte, esto es, lo que les indicaba anteriormente: que el todo es más que la suma de las partes pero que ese todo no anula a esas partes sino que las integra.

A lo largo del texto, además, aparecen menciones a la independencia, a la soberanía y a la justicia social, y se exhorta a que la finalidad del proyecto sea siempre el Bien Común, elementos que luego aparecerán, claro está, en las encíclicas que él realizará más adelante en calidad de Sumo Pontífice.

Pero lo más interesante conceptualmente es que Bergoglio retoma una idea que floreció durante los siglos XVIII y XIX en el seno de la tradición reconocida como “romántica”.

Me refiero a la idea de que el sujeto de la historia, el sujeto de las trasformaciones, es el pueblo.

Allí está el núcleo central que separa esta propuesta de los puntos de vista liberales, conservadores, progresistas e izquierdistas.

Es el pueblo como ente cultural-mítico pero encarnado en el hoy y proyectado hacia el futuro, el que puede y debe superar las divisiones y las tensiones.

De esta manera, contra los liberales, la historia no es la historia de los individuos sino de los grandes hombres que encarnan a un pueblo en un momento histórico particular; contra los conservadores, es el pueblo orientado hacia el Bien Común el que debe transformar la sociedad para devenir comunidad plena y justa; y contra la izquierda y la progresía, no son las fracciones ni los grupos exigiendo derechos formales y anteponiendo sus intereses facciosos a los de las mayorías los que marquen el camino hacia la unidad en el tiempo, aun cuando alguna de sus exigencias pueda ser razonable.

Es más, en tiempos de políticas de identidad, Bergoglio afirma que “la persona social adquiere su más cabal identidad como ciudadano en la pertenencia a un pueblo” y no como individuo agregado a otros en una sociedad ni como individuo vinculado a un grupo en razón de su etnia, clase, género u objeto de deseo.

Para finalizar, como indicaba al principio, no escribo estas líneas para defender o criticar presupuestos de la perspectiva de Bergoglio y la tradición de la cual él abreva en la Iglesia, sino para comprender qué es lo que puede estar de fondo más allá de los gestos de unos sectores u otros.

Si, además, esto sirve para echar algo de claridad acerca de las tensiones conceptuales actuales y futuras dentro del espacio nacional y popular, donde también conviven espacios progresistas y de izquierda, habré colmado sobradamente mis expectativas pues parecen ser tiempos de demasiada corrección política combinada con extravíos ideológicos, holgazanería reflexiva y el enorme vacío que deja la ausencia de un proyecto político.


Fuente: NAC&POP

TRES BANDERAS: EL ARMADO PERONISTA DEL FRENTE PATRIA GRANDE



*Por Santiago Asorey

La organizacion Tres Banderas fue parte del lanzamiento del Frente Patria Grande, liderado por Juan Grabois, realizado en la ciudad de Mar del Plata, el pasado sábado 26 de octubre. Se trata de un espacio peronista, que aglutina sectores sociales y sindicales, y que se suma al Frente junto a sectores ligados a la izquierda latinoamericanista, que conforman el espacio liderado por el dirigente de la CTEP y del MTE que impulsa la candidatura de la expresidenta y senadora de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner.

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO referentes de la organización destacaron: “Tres Banderas es un espacio en el cual confluyen diversos sectores vinculados a la militancia social y sindical. Son parte de la agrupación, trabajadores, trabajadoras, delegados sindicales, docentes, militantes del feminismo popular, compañeros y compañeras que se sienten parte de la tradición peronista, pero se encuentran alejados de las estructuras partidarias tradicionales".

Por su parte, Gabriela Carpineti, referente del espacio destacó: "Ningún gobierno que pretenda favorecer a las grandes mayorías puede hacerlo sin practicar la justicia social, defender la soberanía política y promover la independencia económica. Mauricio Macri decidió dejar de gobernar y desproteger al pueblo cuando eligió delegar la política en Comodoro Py y la economía en el FMI. El Frente Patria Grande viene a hacer un aporte en la conformación de un gran frente de unidad nacional para recuperar lo que le pertenece al pueblo argentino".
Al armado de Tres Banderas también se sumó Maximiliano Malfatti, maestro villero y delegado sindical de UTE-CTERA. El trabajador de la educación es también uno de los organizadores del programa de alfabetización popular “Decir es Poder” e impulsor del primer Magisterio radicado en una villa urbana "Pueblos de América". "Desde siempre peleamos para que las villas sean reconocidas e integradas como barrios obreros, por eso peleamos por la creación de escuelas públicas y populares en cada barrio. Hoy con la nueva Ley de Barrios Populares votada por unanimidad por el congreso nacional tenemos la posibilidad histórica de pelear para acceder a la salud, la educación y la vivienda en las condiciones de dignidad que se merecen los pibes y las familias que asisten a nuestras escuelas", comentó.

Micaela Rodríguez, militante peronista de la localidad bonaerense de Merlo, es también referente de Tres Banderas y se sumó al Frente desde la perspectiva de aportar al encuentro del feminismo con compañeros y compañeras de militancia histórica en el peronismo y en las parroquias cristianas. "Tierra, Techo y Trabajo debería ser el programa del justicialismo del Siglo XXI", sintetizo la referente del oeste bonaerense.

Otro de los jóvenes referentes del espacio es Alejandro Valenzuela, el joven militante tiene inserción en los Espacios Vientos de Libertad del MTE, y ha desarrollado, luego de recuperase de problemas de adicción, un extenso trabajo en contención y acompañamiento de otros jóvenes con problemáticas similares. "Cada día que el egoísmo y la indiferencia le ganan a la solidaridad y a la unidad, es un día más de sufrimiento para los más excluidos de nuestra sociedad. Por eso venimos a unirnos con todos aquellos que se sientan indignados frente el hambre y el saqueo al que pretende condenarnos el presidente Macri", subrayó Valenzuela.

Quien completa el cuadro del armado de la organización es Gervasio Muñoz, referente de la Federación Nacional de Inquilinos. El representante de inquilinos porteños ha construido la visiblización de las problemáticas de cientos de miles de personas que viven en el distrito y ven violentados sus derechos como inquilinos en los alquileres de viviendas. “Es fundamental reconstruir un proyecto de país que distribuya la riqueza, pero también la dignidad de los pueblos. Tenemos, los dirigentes de los movimientos sociales, la obligación y la convicción de que hay que vivir como se piensa", enfatizó a AGENCIA PACO URONDO.

En la presentación del Frente en Mar del Plata, Grabois aseguró que “el ciclo popular latinoamericano entró en crisis, pero no está cerrado. Está abierto, en disputa, resistiendo desde la retaguardia estratégica de nuestro pueblo que son los movimientos populares. El objetivo de este frente es muy concreto: recuperar el gobierno para el campo popular en 2019.”


Fuente: APU

“ESTOY HACIENDO LO QUE IBA HACER… NADA” (M.M.)


*Por Victor Leopoldo Martinez

El hombre nunca conoció el trabajo(1). Solo lo vio en el esfuerzo de otros -empleados propios y ajenos- que encima le resultaron antipáticos, “pretenciosos y pedigüeños”. Hoy es presidente de una nación y descubre que es un juego que tampoco conoce; pero como nene caprichoso se emperró en jugarlo. No sabe perder y eso es una cuestión genética transmitida familiarmente. Es experto en el juego de la perinola porque el papá le enseño a cargar el DADO para que siempre caiga en “toma todo”. Lo que no le falta es picardía; le sobra, como le sobra el desparpajo de la canchereada. Eso le permite reemplazar su brutal ignorancia con discursos prestados, pero para colmo de males no sabe leer; entonces inventa, improvisa, y… con plata propia y mal habida -o ajena y también mal habida- compra todo; lo que se le antoja: jueces, medios periodísticos, tilingos sirvientes y toda runfla de alcahuetes que por estas tierras abundan. ¡Y tiene éxito! ¡Qué más le puede pedir a su dichosa y afortunada vida!!! El resto de los mortales de estos lares padecemos sus perversas decisiones y caprichosos cambios en las reglas de juego de la convivencia social.

A la mayoría de los argentinos solo nos alcanza con mirar a nuestro alrededor para comprobar que no somos los únicos desgraciados. Palpamos nuestros bolsillos buscando lo que no hay; constatamos a cada instante que no podemos cumplir con nuestras obligaciones económicas, menos hacer posible que nuestra familia llegue a fin de mes; y nos tenemos que conformar con mirar en la tele a los alcahuetes del poder que te dicen lo bueno que es el ejercicio de caminar 50 cuadras buscando precios más bajos, lo saludable que es salir a tomar aire fresco en la vereda ya que es mejor y más barato que tener un ventilador o un aire acondicionado, lo hermoso que es vacacionar en el barrio, etc., etc.. Y uno no sabes si reír o llorar; y lo padeces; y estas esperando que los políticos que la juegan de “opositores” hagan algo… Y tampoco hacen nada. Esa es la realidad para un altísimo porcentaje de argentinos.

Hoy nos toca soportar esta tragedia que nada tiene que ver con el bello mundo virtual “PRO” que los medios intentan venderte diariamente como bueno y esperanzador. Macrilandia es el primer gobierno argentino que te vende sus “realizaciones virtuales” como reales. Te vende imágenes de obras inexistentes; te vende promesas de un fantástico futuro que requiere de una aguda imaginación para visualizarlo; te pide mucha paciencia y esta es sugerida por un club de mitómanos incapaces presidido por la vicepresidenta de la república; además el relato discursivo “PRO” demanda una alta cuota de estupidez por parte de los consumidores para tomarlo como “natural y parte del necesarias CAMBIO”. Y como la frutilla del postre te entregan a través de la “caja boba” ese perverso juego circense mediático-judicial que te consume no solo tus horas de ocio, sino que termina carcomiéndote la cabeza con confusiones y dudas sobre algo que de cierto, lo único que tiene es su alto nivel de perversión e hijaputes… Y listo; cartón lleno para don Duran Barba y su pagador Mauricio Macri. ¿Cómo vas a llegar a ese futuro prometido virtualmente -si sobrevivis y lo logras-, y en qué estado psico-físico-emocional lo harás? Es un problema personal, un cuestión individual, donde el Estado -según M.M.-nunca debió estar para esas cosas; por eso no lo hace el Estado Macrista.

Nada es casual ni “porque sí”. Duran Barba, el gurú que acertadamente Macri eligió para que le trabaje la política comunicacional partidaria, esa que lo llevó hasta donde hoy está, de esto sabe, y mucho: “El electorado está compuesto por simios (¡Sí! A vos, votante del CAMBIO se refirió) con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado (¡Te está diciendo burro… y vos… ¡como si nada!), ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”

Y el gobierno “PRO” es un reality show que tiene como figura central un payaso que, con un relato esquizofrénico, te psicopatea diariamente con estupideces. Ni siquiera para respetar el guión sirve. Así estamos. Y no reaccionamos.

Lógicamente todo esto es posible porque por años, un importante sector social –la mayoría perteneciente a la tilinga clase media-, se formó a través de los medios audiovisuales y terminaron siendo compradores de estúpidas realidades virtuales.

La única verdad es la realidad decía el “Gral”. Si desde el gobierno nacional no se está haciendo NADA de NADA por y para el pueblo argentino, entonces es acertado el slogan Duranbarbiano (o del cara de “Peña” Marcos) que aparece en la campaña publicitaria lanzada por TV con miras al próximo año electoral: “Estamos haciendo lo que hay que hacer… (se cuidaron de “incluir” –algo que desconocen o prefieren ignorar- una palabra: NADA). Presidencia de la Nación.”

Pero no solo te vende virtualidad Macri. También lo hace su “Heidi” bonaerense María Eugenia Vidal que cada día se parece más a la novia de “Chuqui” que a la niñita buena del cuento. Y Vidal miente tanto o más que su amado presidente; y los medios y el stablishment apuestan a construirla como sucesora del perverso presidente actual. Y la cosa se pone más delicada aún. La novia de “CHIQUI” es mucho más cínica y perversa que el propio Mauri.

Evidentemente existe una estupidez social claramente instalada que le facilita la tarea a don Duran Barba. El CAMBIO es una realidad (para nuestra desgracia) y dio –y le sigue dando-, riquísimos (en términos económicos) resultados a los hombres y mujeres del actual gobierno nacional. Para el “PRO” le alcanza con realizar puestas en escenas virtuales; el resto lo hacen los medios y periodistas afines y a la vez socios en ciertos negocios.

Lo grave es que se está haciendo tan evidente la despreocupación hasta para engañar a esos mismos “perejiles” que ayer los votaron y hoy siguen creyendo en esos inventados “haceres”, mostrados de manera virtual sin posibilidad de comprobación alguna, que, con solo mirar con detenimiento las imágenes de los spot publicitarios uno descubre que los “trabajadores” que aparecen diciendo que están “orgullosos” de “hacer” lo que están haciendo por el país de Macri (spot publicitarios para avalar otra de las tantas mentiras de este gobierno) se nota a la legua que están leyendo el guión en el papelito “mal colocado” detrás de cámara. ¡Torpes hasta para eso! En realidad y a esta altura de la gestión, con los negocios financieros concretados gracias al saqueo de capitales que ingresaron en concepto de prestamos (deuda externa), las cuentas off shore repletas de “verdes” gracias a la legalización de la fuga de capitales, poco les debe importar que “se noten mucho” sus pavorosas y ridículas barbaridades que son presentadas como “creaciones virtuales”. “La gilada compra cualquier batata” parece ser el slogan-motor de la política comunicacional PRO.

Todo es falso, todo es imposición compulsiva, todo es odio, todo es engaño y malversación de recursos materiales y reservas morales. No hay gobierno nacional, como país perdimos soberanía política, independencia económica y padecemos diariamente una creciente injusticia social. En 2 años medios nos volvieron a embargar el futuro como pueblo libre; y lo peor, lo lleva adelante el gobierno más corrupto que recuerde nuestra historia; todo vendido mediáticamente como una lucha contra la corrupción del gobierno populista anterior. Nunca tuvieron prueba alguna para imputar a nadie; solo se limitaron a enjuiciamientos y sentencias mediáticas de las que se valieron para perseguir y encarcelar opositores políticos de envergadura y “carpetear” a los genuflexos con cola sucia.

El pueblo se encuentra frente a un gobierno nacional que extorsiona a los gobiernos provinciales con otras tantas falsas promesas de dádivas que jamás aparecerán, y otorgando “libertad” para más endeudamiento provincial a cambio de que exijan a sus legisladores que voten el presupuesto 2019 a libro cerrado, caso contrario aparece la amenaza del cierre de la “canilla” de lo poco que quedó de fondos nacionales coparticipables. Y la canilla nunca se abrirá en el 2019 porque son “otras la obligaciones contraídas en el plano internacional espuriamente”. Más que estúpidos por creerle a un mitómano, los legisladores nacionales que aprueben con su voto este vergonzoso presupuesto 2019 elaborado por el F.M.I. serán traidores a su patria chica, a la Patria y a sus votantes. El presupuesto enviado al Congreso Nacional nada tiene de nacional y fue elaborado por los técnicos del F.M.I. al solo fin de cumplir con los compromisos de una deuda adquirida por este gobierno que nadie sabe adónde fueron a parar esos fondos (o mejor dicho sí se sabe pero todos miran para otro lado como Laura Alonso) algo que el Congreso Nacional en su conjunto -por las razones que se argumenten- ni siquiera se animó a cuestionar y menos averiguar en qué maraña de corruptelas financieras “PRO” dichos fondos se volatilizaron. Cuando no se se cumple con las promesas hechas a los votantes se traiciona ese voto. Se puede ser político (respetuoso del mandato popular) o politiquero (oportunista que solo mira el cargo y su ombligo). Clarín colabora con el “CAMBIO” a través de amenazas en sus tapas; un sicario del periodismo –Lanata-, una ignorante longeva –Mirta Legrand- y una inteligente psicótica –Carrio- hacen el resto para que esta locura en la que han sumido a nuestra sociedad sea hoy nuestra peor pesadilla.

Señores Legisladores Nacionales. El pueblo los voto para que defiendan los intereses de la Patria grande –nuestra Nación- y los intereses de nuestras Patrias chicas –las Provincias-. Hagan honor a ese voto de confianza que el pueblo les otorgó. No sea cuestión que todos terminen siendo un simple club que aglutina a un conjunto de réplicas de mentirosos Macris.

Recuerden que del ridículo y del engaño es difícil retornar (y hasta esto es “relativo” según el gran físico. Barrionuevo se definió como un recontra alcahuete de Menem -y por ende avaló todas sus nefasta políticas- y hoy se anima a criticar al propio Cavallo que fue el artifice económico de la segunda década infame y el descomunal endeudamiento externo solo superado por el Macrismo en tiempo y modo. Pero no es menos cierto que la estupidez humana también es ilimitada; lo dijo el propio Albert Einstein, ese gran físico.




Nota:

(1) En realidad esta aclaración vale en relación al título de la presente nota. Cuando digo que Macri no hace NADA, simplemente estoy blanqueando una situación de ignorancia plena e inutilidad total para hacer o decidir sobre algo; menos podría hacerlo aún si se trata de alguna cuestión de gobierno que desconoce totalmente; y los 8 años de “no gestión” en la C.A.B.A. dan cuenta de esta aseveración. Todo lo hacen por él. Mauri es un simple niño mimado, hijo de rico, bastante bruto, torpe e inepto a quien le compraron el título de ingeniero y le dijeron “no jodas más”. Tan es así esta descripción que ni su propio padre apostó alguna vez cinco guita por él. Franco podrá ser un gran delincuente pero no se podrá decir jamás de él que fue un mal padre. Repartió empresas entre sus hijos pero para el caso del Mauri lo rodeo de técnicos y sabiondos alcahuetes para que no fracase y funda las empresas que le tocó en suerte recibir. Su primo Calcaterra es el más claro ejemplo. El desastre económico, político y social que produjo en estos 2 años y medio de “no gestión” nacional se deben casualmente a su “no hacer nada”; simplemente dejó que los alcahuetes CEOS y banqueros que lo rodean hagan por él, lógicamente demandando sobre cada desfalco la parte que le corresponde. Nada Más. Es en esto donde radica la gravedad de la situación nacional actual. Estamos en manos de delincuentes de “guante blanco” que usan a un inepto para sus inescrupulosos fines. Así que torpe sería de mi parte reconocer en este presidente alguna capacidad para ejercer el cargo. Me preocupa más el nivel de mediocridad e ignorancia que acompaña a sus votantes, ese tilingaje clase media que está dando claras muestras de ser productos de lobotomias mediáticas. Y en este último detalle no tenido en cuenta en los últimos 8 años de gobierno popular, podemos encontrar las razones de nuestro lamentable presente. Doy gracias a Carina por su observación ya que ella motivó la presente aclaración de mi parte. Seguramente puedo estar totalmente equivocado y todo lo que estamos padeciendo puede ser producto de una marcada hijaputes presente en el Mauri; pero tengo el convencimiento que no cualquiera es hdp. Para llegar a serlo debes contar con un mínimo de talento, cosa que por más que se lo sacuda, al Mauri no se le caería nunca. Lo cual no quita que los que lo rodean sí lo sean.

ATAQUE Y CONTRAATAQUE


*Por Alfredo Zaiat


Camioneros y Judiciales consiguieron en estos días redefinir sus respectivas paritarias de este año con un alza del 40 por ciento, y los sindicatos de Petroleros de Santa Cruz y de Sanidad la subieron al 45 por ciento. Estas renegociaciones que mejoran el ingreso de los trabajadores para tratar de empatar la evolución de la tasa de inflación imponen límites a la histórica y esquiva pretensión del sector empresario concentrado, hoy representado en el gobierno de Mauricio Macri, de desarticular la resistencia gremial y que el ajuste de la economía tenga como variable principal el salario. Lo han intentado en varias oportunidades, y ésta no será la última, pero, a diferencia de otras economías periféricas, en la argentina el nivel de organización sindical y elevada tasa de sindicalización, que abarca a 3,7 millones de trabajadores, define un contorno que desafía esa pretensión. Esto no significa que en cada embestida del establishment (dictadura 1976, la economía de guerra del gobierno de Alfonsín, el menemismo, la Alianza de De la Rúa y ahora la Alianza Cambiemos) el trabajador pierda espacios relativos en el reparto de la riqueza, que se ha dado además en un contexto mundial de transformación del trabajo y las relaciones laborales.

Los mensajes políticos, las medidas económicas implementadas, el avance sobre los juzgados laborales, la persecución a líderes sindicales y las leyes laborales impulsadas en casi tres años de gestión revelan que el gobierno de Macri considera que la actual conformación del mundo laboral es una restricción para consolidar el proyecto económico que propone y el establishment desea. Una de las últimas declaraciones en ese sentido del presidente Macri fue cuando dijo que “nadie puede pretender cobrar más de lo que vale su trabajo porque deja a cientos de argentinos sin trabajo”, en un contexto de demanda de recomposición de los ingresos de los trabajadores por la fortísima caída promedio del salario real, que alcanzaría del 11 al 15 por ciento este año.

La megadevaluación está proyectando una fulminante redistribución regresiva del ingreso y un importante retroceso del costo salarial en dólares. La reapertura de paritarias en algunos gremios está impidiendo su consolidación. Quedan expuestas de ese modo las tensiones sociales y políticas de la economía argentina, entre el objetivo antiobrero del sector empresario concentrado, que el gobierno de Macri bien representa, y la histórica resistencia de los trabajadores, la cual se reconoce en su organización y capacidad de disputar el reparto de la riqueza. 

Gremios

Para frenar la espiral inflacionaria activada con la fortísima devaluación y las sucesivas alzas de tarifas de servicios públicos, el Gobierno quiere que el salario sea la principal ancla de los precios. El FMI comparte esa estrategia, lo cual fue planteado por sus técnicos en el reporte al directorio del organismo, al sostener que esperan una confluencia de la tasa de inflación hacia el 20 por ciento a fines del año próximo. Para conseguirlo confían en la “moderación” de los aumentos salariales, a lo que se le sumará la recesión que deprimirá la demanda y el torniquete monetario con tasas elevadísimas que buscará mantener la estabilidad del tipo de cambio. El matrimonio Macri-FMI revela sin pudor que procura que el salario sea la variable clave para frenar el alza de precios.

Tras ese objetivo, el camino que pretenden es colocar a la defensiva a los trabajadores, tarea que empezó a tener resultados en estos meses, pero abriendo el interrogante de si lo podrán sostener teniendo en cuenta las características de la economía argentina, además de por la permanencia de estructuras gremiales tenaces pese a renovados intentos de desarticularlas. Intención que inicialmente no apunta hacia los dirigentes, aunque algunos hoy son perseguidos por no alinearse con el oficialismo, sino que la mira está dirigida a debilitar la organización gremial y el elevado nivel de sindicalización de los trabajadores en comparación a países de la región e incluso de Europa.

A diferencia de otros países que aceptaron el salvataje financiero del FMI, planes que implican un fortísimo ajuste regresivo, que está expresado en el Presupuesto 2019 aprobado en Diputados por el oficialismo y fuerzas políticas aliadas, en el caso argentino se hace presente una resistencia intensa de los ajustados a perder participación en la distribución de la riqueza. Organizaciones sociales, políticas y sindicales, con decenas de movilizaciones, huelgas generales y sectoriales e iniciativas defensivas en la justicia, han enfrentado las políticas regresivas del macrismo, frenando medidas en algunos casos o evitando que el ajuste sea aún más veloz y profundo. Por eso unas de las aspiraciones históricas de los factores de poder es doblegar a las organizaciones de trabajadores y de grupos sociales castigados por la represión y la miseria planificada. 
 
Sindicalización


Se acaba de difundir un interesante informe de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD), “Radiografía de la sindicalización en Argentina”, elaborado por Carlos Tomada, Diego Schleser y Matías Maito, que muestra la dimensión del sistema de organización y protección de los trabajadores. Detalla la existencia de 3,7 millones de afiliados/as a organizaciones sindicales, según datos de 2014/2015. Como es de prever, la sindicalización se concentra en el segmento ocupacional de los asalariados registrados de los sectores privado y público. En promedio es del 39 por ciento: 35 por ciento en el privado y 46 por ciento en el público. Ese universo de trabajadores asalariados representa cerca de dos tercios del total; el tercio restante está compuesto de trabajadores no registrados y de empleo doméstico en casas particulares.

Estos son datos importantes que permiten ampliar el análisis de la cuestión política y de la dimensión socioeconómica. El reporte del CETyD indica que la información surge de la proyección de los datos de la Encuesta Nacional sobre la Estructura Social desarrollada en 2014/2015 por el ahora ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, en conjunto con el Consejo de Decanos de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas. Mientras en el sector público la cantidad de trabajadores sindicalizados alcanza a 1,5 millones, en el sector privado, a 2,2 millones.

Los 3,7 millones de afiliados sindicales se concentran sobre la mitad de la estructura ocupacional. En ese segmento, la afiliación a los sindicatos es considerable, mientras que su penetración sobre la otra mitad es muy baja. Esto refleja la elevada fragmentación de la estructura ocupacional argentina, lo que plantea restricciones y desafíos para la extensión de la sindicalización entre los trabajadores.

Para la comparación internacional, la investigación del CETyD, que tiene su cobijo en la Universidad de San Martín, utilizó como fuente de información la Organización Internacional del Trabajo. Uruguay tiene un nivel de sindicalización del 30 por ciento del total de los trabajadores, Chile del 20 y Brasil del 19. Menciona que Argentina tiene tasas de afiliación cercanas al promedio de la Unión Europea, destacándose en esa región los países nórdicos (Dinamarca, Suecia y Finlandia), donde alrededor de dos de cada tres trabajadores está sindicalizado.

Densidad

El informe señala que es un mérito haber preservado un elevado nivel de sindicalización en Argentina en una larga etapa de desindicalización a nivel mundial y, en particular, de retroceso de las organizaciones sindicales. Infieren que esa relativa fortaleza fue apuntalada por doce años de fuertes transformaciones económicas y laborales (2003-2015), lo que derivó en que la tasa de sindicalización entre trabajadores registrados no mostrara cambios significativos en términos porcentuales. Entre 2005 y 2015, esa tasa de sindicalización se mantuvo relativamente constante, en el orden del 37/40 por ciento (para trabajadores registrados en establecimientos privados de más de 10 ocupados).

El crecimiento económico con alza en el empleo formal en esos diez años permitió que la sindicalización de trabajadores/as se mantuviera constante, lo que significó un aumento en la cantidad de afiliados. El informe lo destaca con que hubo un incremento de la “densidad dinámica” o peso específico de la sindicalización sobre la población total. También detalla que los sectores de la actividad económica con mayores tasas de sindicalización son Transporte e Industria, con 50 y 45 por ciento, respectivamente.

Con menores tasas de sindicalización se encuentran los sectores de servicios financieros, inmobiliarios y profesionales, y los trabajadores que se desempeñan en restaurantes y hoteles. Los de la salud y la enseñanza privada presentan tasas de afiliación que son inferiores no sólo al promedio del sector privado, sino también a los de las mismas actividades en el sector público.

La tasa de sindicalización aumenta en función del tamaño de los establecimientos. Mientras que en pequeñas unidades el 23 por ciento de los trabajadores está afiliado a un sindicato; en las grandes la proporción asciende al 41 por ciento.

Megadevaluación

El nivel de sindicalización y organización gremial constituye una restricción importante para el objetivo oficial de avanzar en el ajuste regresivo. Requiere entonces una vía disciplinadora para enfrentar esa resistencia, que es conseguida con la devaluación de la moneda. En una economía con desequilibrio del sector externo, no intervenir en el mercado de cambio, como ordenó el FMI y acató el gobierno de Macri, tiene como resultado una fuerte devaluación, con el consiguiente shock inflacionario que, sin una recomposición inmediata, provoca la caída del salario real.

En el reporte de octubre de FIDE se explica que a diferencia de lo ocurrido en 2016, cuando la negociación paritaria implicó ajustes salariales en torno al 33 por ciento, que posibilitaron que la pérdida inicial en términos reales se fuera recomponiendo progresivamente, esta vez el salto cambiario fue muy superior y las remuneraciones aumentarían en promedio apenas el 25 por ciento en el año, de acuerdo con los datos del CETyD.

Esto significa que esta vez la devaluación podrá alterar de manera sensible la distribución del ingreso. Advierte el informe que de no verificarse una reapertura general de paritarias –por ahora fueron unas pocas–, el salario en dólares registraría en 2018 una disminución del 45 por ciento, materializándose el objetivo de la estrategia oficial: mejorar la “competitividad” por la vía de una reducción considerable en el costo salarial. Indica también que “dado el elevado traslado a precios que caracteriza al proceso de formación de precios doméstico, la licuación de la capacidad de compra de las remuneraciones ya se proyecta en rangos del 11 al 15 por ciento, lo que representa la contracción real más profunda después de la verificada durante la crisis de la convertibilidad”.

En una economía como la argentina, con comportamientos dolarizadores en importantes eslabones de la cadena comercial e industrial, además de una tradición de ahorro en dólares, la depreciación de la moneda nacional tiene un impacto en precios más intenso que en otras economías periféricas. Las megadevaluaciones derivan entonces en un shock inflacionario, que provocan recesión y pérdidas de empleo.

Esas consecuencias traumáticas redistribuyen ingresos en forma regresiva, afectando el poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y clases medias. Ahora con el imprescindible rescate financiero del FMI para evitar el naufragio de la economía macrista, avanzaría entonces el objetivo del establishment local de disminuir el salario en dólares y de mejorar la participación del capital en detrimento del trabajo en el reparto de la riqueza. En esta instancia, las características de la organización social y política argentina, que tiene varias historias de resistencias, define límites a esos proyectos regresivos, siendo uno de esos pilares el nivel de sindicalización de los trabajadores, que presiona a mejorar la recomposición de ingresos a través de los gremios en negociaciones paritarias.


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BRASIL: "BOLSONARO ES UN GRAN PROMOTOR DE LA BRUTALIZACIÓN DE LA POLÍTICA"



El psicoanalista Osvaldo Saidón se exilió en Brasil durante la última dictadura argentina. En ese tiempo conoció, estudió e integró diferentes organizaciones en el país vecino. Ahora, desde su perspectiva psicoanalítica, trata de explicar por qué ganó Jair Bolsonaro. La política de los coroneles, la esclavitud aún latente y un racismo solapado que empieza a potenciarse.

Osvaldo Saidón
es un reconocido psicoanalista y analista institucional que, como tantos otros profesionales argentinos, durante la última dictadura cívico-militar se vio obligado a exiliarse del país, y fue Brasil el lugar en el que decidió alojarse por casi diez años. Allí coordinó y formó parte de organizaciones psicoanalíticas disidentes de las corrientes hegemónicas, y pudo conocer también en profundidad la historia y la cultura de uno de los países más desarrollados de América Latina.
Luego del contundente triunfo de Bolsonaro en la primera ronda de las elecciones, y en la previa al balotagge que lo confirmó como el nuevo presidente de Brasil, nos acercamos a su consultorio de Palermo para que intente explicarnos, desde una perspectiva psicoanalítica, la dolorosa coyuntura social que nos atraviesa. Y el encuentro resultó sumamente esclarecedor no solo por la gran capacidad humana e intelectual que lo caracterizan, sino también porque Saidón, como todo gran analista suele hacer, nos devolvió una mirada distinta, en donde las posibles respuestas a las preguntas que hoy como argentinos y argentinas, como latinoamericanos y latinoamericanas más nos preocupan, no parecen hallarse en agentes lejanos o externos que poco nos atañen o nos involucran, sino dentro de nuestra propia y compleja naturaleza humana. Es decir, en los lugares tal vez menos conocidos de nosotros mismos.

—¿Qué explicaciones pensás que tiene la victoria de Bolsonaro y por qué te parece que generó tanta sorpresa en las personas?

—Es cierto que estamos todos muy preocupados y asombrados, pero al mismo tiempo nada de todo esto es tan sorpresivo, porque de algún modo se veía venir. Hay una frase de Kafka que dice: “Nada de esto aconteció de repente, pero de repente nos dimos cuenta”. Yo creo que hay varias explicaciones para analizar esto. Una sería la situación esclavista que en Brasil todavía sigue pendiente y se manifiesta en una sociedad con desigualdades muy profundas, y también en un modo de someterse y de no reaccionar ante una serie de situaciones. La otra explicación sería la idea de que la gente quiere cambiar, y en eso es parecido a lo que pasa aquí. Hay un descontento generalizado que es propio de esta época pero también del ser humano. En nuestro país por ejemplo no se sabe muy bien porqué pero la gente siempre está descontenta por cómo vive. También hay otra explicación que tiene que ver con el uso político de internet, que hoy día pareciera haberse convertido en una especie de concentración planetaria del poder que está en manos de una mínima cantidad de personas, lo cual es sumamente peligroso. Pero hay una última explicación, y que yo creo que es la única sobre la que se puede actuar ahora y sobre la cual tenemos que hacer una profunda autocrítica, y es que la gente también desea la brutalización de la política. Si uno se fija en Bolsonaro, por ejemplo, es un gran promotor de la brutalización de la política: un hombre realmente con muy pocos atributos, típico capitán del ejército del interior, homofóbico, machista, tiene todas las cuestiones políticas bestiales que se pueden tener, e incluso en su discurso supera ampliamente la brutalidad de otros dirigentes fascistas italianos que hubo, o incluso del mismo Trump. Y fue el gran ganador de las últimas elecciones en Brasil. Es decir, pareciera haber un deseo muy profundo en la gente de ejercitar el odio, de destruir al que no es igual, de gozar con la marginalidad de los grupos marginales, sean estos por razones sexuales, raciales, de género, etcétera. El ser humano no es ningún ser bondadoso, y eso es algo que no es solamente de estos tiempos, sino que está comprobado a través de la historia.

“Hay una explicación de este momento sobre la cual tenemos que hacer una profunda autocrítica, y es que la gente también desea la brutalización de la política”

—En ese sentido, parecería que los partidos políticos de derecha saben aprovechar bastante mejor esta condición del ser humano para sus propios beneficios ¿no?

—Sí, sin duda. Y me parece que ahí entonces aparece también una crítica a los demás partidos políticos, sobre todo a la izquierda progresista, que siempre que gobierna apela a lo jurídico, a la democracia, a las buenas intenciones. Es decir, tienen una actitud mucho menos radical que la que tiene la derecha cuando le toca gobernar, porque la derecha no duda en avanzar, en cambio la izquierda, para afirmar su poder, pasa por mil laberintos antes. Hay un ejemplo muy interesante de esto en Brasil también con el obispo Macedo, que es el jefe de la Iglesia Universal de Dios y que tiene todo tipo de juicios y de cargos por actividades mafiosas. En estos años del gobierno del PT a nadie se le ocurrió mandar en cana a este tipo. Entonces hoy él decide apoyar, con más del 30% de la población brasilera que es evangelista, a un líder fascista como Bolsonaro. Y el delincuente es Lula por arreglar la cocina de un departamento que no es suyo. Es muy curioso y muy absurdo todo lo que está pasando. Y, para complejizar aún más la situación, muchos dicen que si realmente el PT hubiese ido a fondo y no hubiera negociado con los sectores liberales con los que negoció, se hubiera caído antes. Por otro lado, el problema no estaría solo en los sectores más ricos o más postergados de la población, porque por ejemplo, hay algunas estadísticas que muestran que la mayoría de la población universitaria brasilera votó a Bolsonaro. Entonces ahora nos espantamos, pero el espanto se fue construyendo de varias maneras. Creo que de todas formas el tema ahora no es preguntarse solamente cómo se llegó a esto, sino más bien cómo hacemos para combatirlo, porque si nos seguimos lamentando por lo que está pasando nos van a pasar por encima muchísimo peor todavía.

—Recién hablabas sobre el deseo. Apelando un poco a tus conocimientos sobre Gilles Deleuze, ¿vos creés que en Brasil hay una producción del deseo fascista? Y de ser así: ¿de dónde te parece que viene?

—Creo que en principio eso viene de una vieja característica de la política fisiológica brasilera, que es lo que llaman la “política de los coroneles”, de todo el interior de los estados, y que también desemboca en las grandes ciudades con figuras muy patriarcales donde la política queda en manos de la gente de poder, en general del poder armado. Por otra parte, también viene del hecho de que la dictadura en algún sentido nunca terminó en Brasil, porque nunca nadie fue condenado. Por ejemplo, una clara política contra la promoción del fascismo en Brasil, sería algo que pasó hace no muchos años, cuando se consiguió hacer una comisión de la verdad para denunciar las acciones de la tortura y las desapariciones que se dieron durante la dictadura. En ese momento se documentaron todas esas situaciones, pero eso no llevó a juicio a nadie porque los militares pusieron en la constitución una serie de elementos que prácticamente impiden que sean juzgados y, al mismo tiempo, negaron de que eso sea cierto. Yo creo que sí, que hay una gran promoción fascista a través de los medios de difusión, pero a la vez veo también que todo llega tarde por parte de las posiciones “progresistas”; es como si se hubiesen dormido una gran siesta. Y por otro lado, esta negación de que hubo una dictadura tampoco nunca fue contrarrestada con una política educativa. Por ejemplo los chicos que cursaron la primera y la secundaria cuando gobernaba el PT no tuvieron una sola clase de historia que les diga o que se analice en profundidad que en su país hubo una dictadura, que hubo gente desaparecida, que Brasil fue el eje principal de los golpes de Estado de toda América Latina, que fue el primer golpe, que tuvo veinte años de dictadura. Lo que queda en la gente es lo otro; que durante el gobierno militar Brasil pasó a ser una gran potencia en el mundo industrial, eso sí está inscrito en la población. Y por eso ahora no hay ninguna reacción al hecho de que esto, Bolsonaro, sería un gobierno prácticamente militar, la mayoría de ese partido y él mismo son ministros militares. Entonces esa producción de subjetividad fascista existe, pero también yo creo que está amarrada a la propia construcción de la identidad brasilera que se fue dando desde hace muchísimos años, y en ese sentido las comparaciones con Argentina sirven algunas y otras no.

“Hay algunas estadísticas que muestran que la mayoría de la población universitaria brasilera votó a Bolsonaro”

—En esa construcción de la identidad brasilera, ¿también te referís al tema de la esclavitud?

—Sí, también. Se esperaba por ejemplo que el movimiento negro sea una resistencia importante a Bolsonaro y sin embargo no lo está siendo. Se esperaba también que las comunidades de base católicas, que fueron las que le dieron sustento al PT, se movilizaran, y tampoco, entonces ¿qué pasó con esos grupos? Y pasó que esos grupos también siguen siendo influenciados por una idea de la propia negritud, no como un valor intrínseco y propio, sino también como una disminución.

—Es decir que el racismo en Brasil sigue siendo algo muy pregnante.

—Claro, por ejemplo el 80% de los detenidos en las cárceles de Brasil son negros. Entonces todos esos elementos conjugan una sociedad con desigualdades todavía muy profundas, en las cuales se pueden inscribir tranquilamente situaciones como estas, que aparecen como sorpresivas, pero de ahí a pensar que la población brasilera se volvió de golpe fascista, como si fuese Alemania del ‘33, me parece un poco apresurado. Pero ya que citaron a Deleuze, lo que hay que explicarse, de todos modos, es por qué las masas gritaron “viva la muerte”, en un determinado momento, por qué las masas optaron por una nueva servidumbre voluntaria es decir, cuál es el deseo que había en ellas para elegir eso. Porque no se vota solo “contra algo”, lo digo porque mucha gente opina que “se está votando contra el PT”, o acá mismo cuando dicen “se votó contra Cristina”. Sí, está bien, puede ser, pero también la gente, cuando vota, vota por lo que quiere y si lo que quiere es eso, es ir contra eso, bueno, ese también es un deseo.

—¿Qué pensás que va a pasar de ahora en más en Brasil?

—Y, yo creo que dentro del campo de la derecha de ellos la cuestión no está para nada definida, porque hay sectores de Bolsonaro que impulsan una política más neoliberal, de ceos y de empresas, pero hay otro sector del ejército brasilero que trae una política mucho más nacionalista, más similar a la de la última dictadura que tuvieron. Entonces hay que ver qué pasa con esos dos “brasiles”, por decirlo de algún modo, porque lo más probable es que terminen enfrentándose, y eso seguramente va a derivar en un golpe de Estado, que es en realidad lo que muchos avecinan que va a pasar. Pero son todas hipótesis; la verdad es que puede llegar a pasar cualquier cosa, porque en Brasil hoy por hoy hay un problema de gobernabilidad muy serio.

—¿Cómo ves el tema económico en Brasil?

—Tampoco hay que desconocer esa dimensión ya más marxista. La realidad es qué es lo que les conviene hoy a las clases dominantes en Brasil para seguir con este ritmo de crecimiento y garantizarse un lugar en esta nueva conformación planetaria que se está armando. Se había dicho que para el 2019 Brasil iba a ser la sexta economía del mundo y de hecho pasó de ser octava a décima. Entonces, cómo hacer para recolocarla. La burguesía quiere recolocarse en ese lugar del mundo financiero; o sea, hay elementos que no manejamos. Quiero decir, que lo que más miedo da, que esta brutalidad que estaba mostrada en cuestiones de seguridad, de delincuencia, de narcotráfico en Brasil, empiecen a aparecer en la política. Y esta brutalización de la política lo que impide es la política. Porque ya dejamos de pensar políticamente, ahora lo único que queremos es ver que no te caguen a trompadas. Y me parece que ahí se pierde mucha iniciativa política. Yo he visto al candidato (Fernando) Haddad y es muy blandito para enfrentar a este tipo. Lula le hubiese dicho de todo, menos lindo. Ojo que por ahí así se ganan las elecciones también, pero así se pierden también. Bolsonaro propone otra cosa.

—Mucho más radical…

—La aventura política, lo revolucionario, el riesgo, que tendría que haber sido, iba a ser o se esperaba que fuese una característica de la izquierda se ha perdido, también porque perdió el leninismo como propuesta en el mundo. Nadie se atreve hoy a defender ni la Unión Soviética de Lenin, ni la China de Mao, que se basaban en ese tipo de actitudes, de un partido fuerte. Y está bien porque miren a lo que llevó. Pero tampoco lo nuevo surge, y tal vez surja, por qué no. Por ahí surge un desvío en la historia.


Fuente: Red Latina Sin Fronteras
 

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