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13 de agosto de 2018

MARCOS, EL NIETO 128, YA SE ENCONTRÓ CON SU FAMILIA BIOLÓGICA



La presidenta de abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, encabezó una conferencia de prensa para brindar los detalles sobre la restitución de la identidad de Marcos, el nieto recuperado número 128.

"Durante 42 años, vivió con su identidad cambiada. Hijo de Rosario del Carmen Ramos, Marcos nació en San Miguel de Tucumán, donde ambos fueron secuestrados. él con apenas 5 meses de vida", comenzó el estremecedor relato de Estela.

Carlotto estuvo acompañada por los hermanos de Marcos, que comenzaron su búsqueda en 2001, y que revelaron en las preguntas de la prensa que ya se encontraron con él y compartieron la emoción.

"Su mamá nació el 6 de octubre de 1948 en Diamante, Santiago del Estero. En Tucumán se casó y tuvo sus primeros dos hijos, Ismael y Camilo. Rosario era una activa militante del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). En noviembre de 1976, las fuerzas de seguridad realizaron operativos ilegales y la secuestraron en un Ford falcon blanco. ene se momento Camilo se encontraba al cuidado de su padre, pero Ismael y Marcos fueron llevados a una quinta en Tafí Viejo. Esa fue la última vez que Ismael vio a su hermano menor. Ismael fue trasladado a otro domicilio, de donde escapó varias veces hasta que logró contactarse con su tío y luego regresar con su padre", relató la titular de Abuelas.

El hermano mayor de Marcos se presentó ante la CONADI por primera vez en 1999, donde reveló su historia. Luego en 2013, se recibió una denuncia en el Fondo Permanente de Recompensa, con información que señalaba a un joven como hijo de desaparecidos, apropiado por una persona imputada por crímenes de Lesa Humanidad.

Se trata del segundo tucumano cuya identidad fue restituída, y compone un capítulo entero en esa provincia junto al hallazgo de fosas comunes, evidencia del horror.

EL COMBATE POR LA PALABRA



La experiencia parece no alcanzar para despertar la conciencia. Y la conciencia en soledad suele marearse al atravesar la experiencia. A su vez, ambas por separado alcanzan cumbres, pero es inevitable que al chocarse con el viento de las alturas sientan una pesada ausencia. Hay personas que son oprimidas, maltratadas, humilladas, y no lo viven con pena, o al menos no dejan que esa pena sea percibida por el resto.

La experiencia parece no alcanzar para despertar la conciencia. Y la conciencia en soledad suele marearse al atravesar la experiencia. A su vez, ambas por separado alcanzan cumbres, pero es inevitable que al chocarse con el viento de las alturas sientan una pesada ausencia. Hay personas que son oprimidas, maltratadas, humilladas, y no lo viven con pena, o al menos no dejan que esa pena sea percibida por el resto. En el defasaje de la experiencia con la conciencia acomodamos el sentido del mundo. A la experiencia de ser oprimido, más que negarla, le ponemos otro nombre. A la opresión algunas personas prefieren llamarla Cultura del trabajo, o El que quiere puede, y nuestras experiencias se reflejan con discursos ajenos. 

Un averno florece cuando se pretende nombrar de alguna manera lo que se vive. La narración de lo que no se experimenta domina por sobre la narración de la experiencia. Hay casos donde es fácil revelar los mecanismos de reemplazo del nombre y el significado cuando, por ejemplo, un gobierno dice que todo los flagelos materiales a los que está sometiendo a gran parte de la población es para el bien de esta, que este sacrificio se pide porque tiene el celestial objetivo de alcanzar el anhelado bienestar sin déficit fiscal. Y no son pocos quienes se lo creen, porque la política no existe sin algún tipo de creencia. El creer no necesita de la prueba empírica, no necesito ver previamente para creer, mientras menos se vea mejor para la creencia, pero nadie puede prescindir totalmente de la experiencia. Algún sustento en la realidad es requerido y así sea una influencia irrisoria o una alucinación, es determinante para que el impulso de la creencia complete su recorrido. Si no hay correlación entre la promesa del gobernante y los resultados, no se debe a una mentira del gobernante sino a elementos violentos verdaderos "a la vista de todos", que conspiran contra su bondadoso proyecto. Para exponer estos argumentos necesitamos respaldarnos en hechos que supuestamente conocemos en primera persona. "A mí no me la cuenta nadie". La culpa es de algo que está en la experiencia. Que nuestra larga trayectoria como esclavos algo está haciendo mal frente a bellos poderosos que nos proponen un progreso infinito, una abundancia inédita y somos nada más que nosotros, con nuestros actos bárbaros, los que rechazamos tan divinas propuestas…

Pero también sabemos que existen aquellos con discursos geométricamente perfectos, que saben ponerles el nombre correcto a las cosas, que están a favor de todo lo que implique igualdad, que adornan su apariencia con la estética de la rebeldía, pero salpican frialdad e indiferencia en los instantes imperceptibles del día a día, en el choque frontal de su experiencia con lo real. Que por ejemplo no quieren siquiera mirar a las personas que mendigan, que invariablemente encuentran una excusa para explicar su rechazo a compartir algo material. No están preparados para vivir el nuevo mundo que saben relatar con lírica incluida. En ambos lados del nombrar hay dilemas. Los que tienen más experiencia que conciencia, aquellas personas explotadas hasta el límite de lo que soporta el cuerpo, no están mudas sino que nombran a su experiencia con las palabras oficiales, funcionales al aparato que las faena. A veces se traspasan las primeras barreras de la mudez y se comienza a hablar, pero tarde o temprano se cae en condescendencias frente a algún aspecto del sistema opresor al que sus nacientes palabras iban a nombrar. Somos magnánimos con nuestra alienación. Son mecanismos de defensas naturales propios de una lucidez desarrollada a fuerza de puro realismo. El casillero está perfectamente calculado; ¿adónde puede ir una persona oprimida si empieza a rebelarse, si empieza a ponerles el nombre que corresponde a los ultrajes constantes que vive? Si sabe que saldrá perdiendo en el juego de poder si se atreve a ponerles un nombre justo a las cosas. El camino y el ingreso a la liberación de la expresión están colmados de guardianes "instruidos".

Tampoco alcanza con el solo hecho de tomar la palabra, cuando esa palabra ya viene manchada, sucia, con historiales de traición y engaño. El movimiento tiene que ser doble, se toma la palabra a la vez que se le impone un renacer. Se reinventan esas palabras que han sido creadas, mantenidas e impuestas por las clases enemigas del pueblo, las mismas que las obligan a una mudez que sólo habla lo que ellas permiten escuchar. No se trata de alcanzar una simple catarsis, concepto tan inofensivo, tranquilizador y con un lugar preferencial en las vidrieras de los convenios. La catarsis es una acción que se tiene como fin en sí misma, usa una máscara similar a la que portan los neutrales. De lo que estamos hablando es de una destrucción simultánea a la creación, una destrucción que es creativa de por sí. Porque hasta ahora, en el momento en que las clases más bajas eligen tomar la palabra, ya las están esperando una gran cantidad de técnicos ansiosos por darles el inventario permitido para sus recientes desobediencias. Para desobedecer a sus opresores deben obedecer a sus salvadores. 

Entonces los discursos de la experiencia que ya estaban dispuestos a ser expresados, liberados de toda cadena, ahora se hunden en un nuevo precipicio: ingresan en la prisión de la corrección política. Todo lo que pueden reclamar se marca con una cruz en un multiple choice diseñado muy lejos de sus experiencias. Son sectores a los que se los mantiene al margen del reino de los símbolos, por una subestimación innata de los eruditos acreditados por la sociedad, que jamás ven en ellos posibles productores de nuevos sentidos. Cuando estos sectores deciden liberarse y entrar al mundo de lo legitimado, siguen perseguidos por la representación que hacen de ellos sectores ajenos...




(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada... ¿Por qué publicamos apenas un fragmento de cada artículo? Porque la subsistencia de Sudestada depende en un 100 por ciento de la venta y de la confianza con sus lectores, no recibimos subsidios ni pauta alguna, de modo que la venta directa garantiza que nuestra publicación siga en las calles. Gracias por comprender)


NO SON “2” SINO “3” LOS MUERTOS EN EL ÁREA EDUCATIVA QUE SE CARGÓ VIDAL

*Por Pedro del Arrabal

Entre aquel “Te la debo, no estoy en tema” respondido por el “jefe” Macri ante la requisitoria periodística sobre el suicidio de una auxiliar de escuela en abril del 2016, y la inmoralidad puesta de manifiesto en aquella oportunidad por la gobernadora María Eugenia Vidal que comenzó a hacer estragos de entradita nomás en la educación bonaerense y ahora le sumó a su “histórica” gestión dos absurdas muertes más, total y absolutamente innecesarias, ocasionadas básicamente por su alto nivel de perversión, sus locos caprichos de “domadora” domesticante, su marcada inoperancia, ineptitud y desidia, todo esto puesto de manifiesto en sus 2 años y medio de gestión, hoy la sociedad tiene una tétrica pintura de lo que son los empresarios, CEOS y todos sus alcahuetes en gestión de gobierno. De tan “transparente” (yo diría descarados)que son, se ven sus “chanchullos de corruptela” hasta por las hendijas de las puertas que cierran para esconder sus mentiras. Todo este horror nunca podrá pasar desapercibido para la historia nacional, popular y “no oficial”; por más que” la historia oficial” hoy cuente con un desmesurado y perverso apoyo mediático, empresarios y periodistas cómplices y a la vez tan responsables en estas indisimuladas perversiones como su ejecutores.

Solo alcanza con preguntarse cómo se hubiese manejado esta prensa complaciente -por sociedad en negocios con la actual gestión PRO en los desfalco- si estos más de 100 muertos que ya carga sobre sus espaldas el gobierno Macrista se hubiesen dado en el gobierno anterior. Con la manipulación de un suicidio que transformaron en “asesinato” les alcanzó –prensa mediante- para demonizar toda una gestión que solo cometió 2 pecado: dar un poco de dignidad a los sectores sociales más desprotegidos, más necesitados y trabajar para un desarrollo más humano e igualitario para todos los miembros de nuestra sociedad.

Qué se puede esperar de mujer que se disfraza de “Heidi” para esconder su vampirismo “PRO” acompañando una gestión que ya destruyó prácticamente todo el aparato productivo nacional, que día a día genera más desocupación, precariza las condiciones laborales, hambrea a los más desprotegidos, endeuda externamente a varias generaciones futuras completas, hunde en la miseria a los jubilados, pauperiza el sistema educativo, todo en nombre de una supuesta pero a todas luces mentirosa ficción que solo se asienta en los discursivo pero que en la realidad nos está haciendo desaparecer como Nación independiente y soberana.

Solo recordemos esto:

DIARIO LA CAPITAL

DIARIO -PAG-12



12 de agosto de 2018

CUADERNOS SIN GLORIA


Acá estamos, camino al abismo, en medio de una crisis voluntaria –en lengua amarilla, ‘tormenta’ o ‘tormentón’-, con una inflación que no bajó en dos minutos sino que intenta superar el 30 por ciento, con industria decadente, desempleo en alza y pobreza cada vez más lejos del cero. Acá estamos, con un staff de saqueadores que se pintaron como inmaculados pero están más manchados que el resto. Acá estamos, decayendo en todos los rubros gracias al antojo de cambiar lo bueno por lo macabro con una hipnosis mediática insólita, capaz de convertir al sujeto en un autómata recitador de incongruencias con pretensiones de ciudadano. Si algo faltaba en el culebrón, es el encarcelamiento de empresarios y ex funcionarios a partir de los dislates escritos por un minucioso chofer en unos cuadernos Gloria que, después de fotocopiados, fueron a parar a una hoguera. Cárcel hasta que inventen un delito contra Cristina. Ahora que son muchos más los que la extrañan, salen con este mamarracho en las tapas de los diarios para alimentar los prejuicios del público cautivo con el mito de “se robaron todo”.
La bronca que inspira el Cambio está cocinando la necesaria reacción. La famosa Grieta al rojo vivo. Unos alientan la rebelión para cambiar de rumbo y otros para amoldar el descontento con palos, balas y gases. Unos dicen que los amarillos están perdiendo legitimidad mientras otros se aferran con uñas y dientes a las excusas que decidieron su voto. Unos esperan que esto termine cuanto antes y otros esgrimen que hay que respetar la democracia. Si el clima se está enrareciendo es porque así lo quiere el Gran Equipo que comanda este escabroso viaje.

No hay turbulencias ni tormentas; tampoco conspiraciones destituyentes: hay errores como consecuencia de medidas erróneas y tragedias ocasionadas adrede por el afán de enriquecer a unos pocos. Eso es el Cambio, la estafa electoral más desigualadora de la historia y un engendro así no puede tener un final feliz.

El engaño está en todo y es cada vez más evidente. Por eso la imagen positiva de Macri no alcanza los 35 puntos y más de un 70 por ciento de la población considera que la situación económica actual es muy mala, de acuerdo a muchas encuestas recientes. Hasta la gobernadora Vidal experimenta el desplome de su personaje de hada buena, un poco salpicada por el Gobierno Nacional y bastante por su propio barro. Al escándalo por los aportantes falsos en las campañas se suma la explosión en la escuela de Moreno, que acabó con la vida de la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez. La desidia ministerial de no responder a los reclamos de mantenimiento en las instalaciones de gas de un colegio terminó de la peor manera, no con chicos helados en las aulas sino con dos muertos.

Y si ellos exigen con un tuit que no se haga política con la tragedia, habrá que recordarles que Macri llegó a alcalde de la CABA gracias al incendio de Cromañón y el accidente con visos de sabotaje de Once aportó bastante a su campaña presidencial. Lo único que inspira un simulacro de empatía con las víctimas es todo lo que pueda servir a la estrategia de colonizar el país y convertir a sus habitantes en sirvientes de un establishment cruelmente egoísta. Los diez rescatistas muertos en Iron Mountain, los aplastados por derrumbes de muros y edificios en la Capital, los caídos por gatillo fácil o represión callejera, los mártires del submarino, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y ahora, Sandra y Rubén, no provocan una lágrima porque son productos de la rapiña que representan.

Al contrario, se burlan, como Macri, al hablar de un “problemita o un escape de gas”o declamar “queremos estar cerca, queremos seguir cerca, porque para nosotros gobernar es cuidar. Gobernar es que el Estado esté ahí para dar una respuesta en la vida diaria de cada uno”. Una respuesta como el ajuste brutal que se viene con el presupuesto del próximo año que dejará más desamparados a los sumergidos en el desamparo.

Sobre el circo y los panes

Y acá estamos, camino al abismo, en medio de una crisis voluntaria –en lengua amarilla, ‘tormenta’ o ‘tormentón’-, con una inflación que no bajó en dos minutos sino que intenta superar el 30 por ciento, con industria decadente, desempleo en alza y pobreza cada vez más lejos del cero. Acá estamos, con un staff de saqueadores que se pintaron como inmaculados pero están más manchados que el resto, tanto por dentro como por fuera. Acá estamos, decayendo en todos los rubros gracias al antojo de cambiar lo bueno por lo macabro. Y también estamos ante una hipnosis mediática insólita, capaz de convertir al sujeto en un autómata recitador de incongruencias con pretensiones de ciudadano.

Si algo faltaba en el culebrón que estamos presenciando es el encarcelamiento de empresarios y ex funcionarios a partir de los dislates escritos por un minucioso chofer en unos cuadernos Gloria que, después de fotocopiados, fueron a parar a una hoguera. Cárcel hasta que inventen un delito contra Cristina. Ahora que son muchos más los que la extrañan, salen con este mamarracho en las tapas de los diarios para alimentar los prejuicios del público cautivo con el mito de “se robaron todo”. Para tapar el escándalo de sus campañas, señalan con millones de dedos las campañas ajenas. En esta ensalada discursiva, coimas y aportes significan lo mismo, un extorsionado se puede convertir en un ‘arrepentido’, un empresario ligado a Macri será quien revele delitos inexistentes y unos cuadernos que ya no están serán la prueba irrefutable para desterrar al “populismo” para siempre.

Una operación política-periodística-judicial tan fácil que se puede desmontar con media falange de frente. Sin embargo, algunos caen tanto que ya están diseñando un monumento a los cuadernos Gloria. Tanto que ni piensan que, de estar los cuadernos, establecer antigüedad y caligrafía, no serían prueba de nada. Hasta la lectura de la fotocopia aporta nulos elementos probatorios, porque los hechos, además de indemostrables, también son inverosímiles. Todo lo que haga de Cristina un monstruo será bien recibido por el público cautivo, por más pueril, incoherente o desmesurado que sea. Y claro, Macri sigue siendo el favorito de su núcleo duro. Ni las evidencias de su oscuridad opacan su aura para los que lo idolatran. Ni su pasado estafador o contrabandista ni su presente de facilitador de negocios para él como para sus amigotes. Aunque aparezcan pruebas fehacientes de lavado de dinero en las campañas, seguirán creyendo que lo otro fue peor. Aunque los tarifazos quiten el sueño y el paseo por las góndolas se torne un tren fantasma, mantendrán su inexplicable adhesión. Los que se emocionaban con la promesa de Pobreza Cero, hoy aplauden recortes hasta en la distribución de leche.

Habrá que ver qué pasa cuando la guadaña cercene un poco más su bienestar y el ajuste los despierte del sueño de estar entre los privilegiados. Egoístas que sólo miran la realidad a través de su ombligo y jamás se esfuerzan por expandir su mirada. Así seguirán abrazando el circo hasta que se queden sin pan. Entonces, como en 2001, se acordarán de buscar nuestro abrazo. Y lo encontrarán y es de esperar que para siempre: la única manera de construir un país para todos.


#ELFUTUROLLEGO: LA LEY Y LA CALLE



Las jóvenes tomaron el espacio público y lo transformaron en el principal escenario de democracia donde se juega la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Porque aunque seguimos pidiendo #QueSeaLey ya se ganó una batalla histórica. Las que dicen que no se van a callar más. Las que dicen que ya no tienen miedo. Las que avisan que la Iglesia ya no tiene poder. Y las que afirman que la lucha va a continuar porque lo que cambió es la sociedad.

Lo que nos deja el debate por el aborto legal es una sola certeza: la revolución ya está en marcha y no hay vuelta atrás. Y se ve, se escuche y se vive en la calle en voces de pibas y pibes:

-“Esto es el principio de todo, recién arranca”.

-“Vamos a seguir adelante”.

-“Va a salir, es inevitable”.

-“Es un derecho humano poder decidir sobre el propio cuerpo”.

Las pibas en las calles no dan margen para ninguna derrota. Porque saben que el movimiento que construyeron, la experiencia de saberse juntas y los lazos que forjaron en estos meses, en estos años, en toda la historia son mucho más potentes que las roscas políticas y las negociaciones mendigas de los senadores.

Agustina, de Moreno, vino con su hermana y sus compañeras de colegio. Ella no duda: “Pasamos a la historia, si no es hoy, será el próximo, pero lo vamos a conseguir. Teniendo en cuenta la historicidad de este movimiento, es eso: dejar de hacernos los boludos, poner el cuerpo y conseguir nuestro derecho”.

Alrededor de las 4 de la tarde, Sofía, estudiante de segundo año, saltaba entre risas: “Esto para mí es una fiesta. Estamos muy emocionadas. Es algo muy importante para nosotros. Al ser pibas y pibes, estar movilizándonos a esta edad por algo que nos implica a todas es muy fuerte. Estoy re manija”.

Florencia vino con sus compañeras de un grupo de scout. Desde la mañana se instalaron en una carpa sobre Callao, dispuestas a ponerle el cuerpo a la jornada. De algo están seguras: “La Iglesia es responsable y los senadores van a tener que rendir cuentas”. Pero también saben que esto sigue, que la historia no va para atrás: “Vi mucha gente que antes no tenía idea y se concientizó mucho, está muy visible el movimiento y la lucha feminista, crecimos un montón, y el mundo entero está viendo la lucha por el aborto en Argentina. Muchas mujeres están pudiendo contar sus historias. Ya no podemos volver debajo de la alfombra”.

Lo dicho no es una exageración.

Esto no es una marcha, no es una movilización, no es una vigilia.

Es una revolución.

Algo ya cambió

Un grupo de compañeras de secundario de Morón sienten que lo que cambió es la relación con la otra. “Hoy la que está al lado te dice: ‘te acompaño’”.

Para Jimena, de González Catán, “se destapó la alfombra de la mierda que se venía guardando. Es una realidad que hay que reconocer y mejorar. Además, yo creo que en estos últimos tiempos hay muchas chicas nuevas. Venía en el tren, en el subte y era impresionante, todas chicas de 12, 13, 14 años. Nosotras ya tenemos veintipico y nos sentimos orgullosas de esta nueva generación. Se está expandiendo y va a seguir en aumento. No hay vuelta atrás”.

Una de esas pibas es Lucía, de Belgrano: “Es la primera vez que vengo a una marcha. Mi mamá no me dejaba antes, pero le insistí porque me motivaba mucho estar acá. Estoy emocionada. Creo que lo vamos a lograr, no importa cuándo”.

Para muchas se trata de la primera instancia de movilización, de salir a la calle a demandar un derecho. Romina, de Alejandro Korn, dice: “Nunca habíamos venido a ninguna marcha. Nos pareció que hoy estaba bueno venir a participar, a apoyar. Con mucha emoción y felicidad de ver que se está visibilizando esta problemática”.

La revolución infinita
Lola, Milagros y Rosario tienen 16 años y vienen de La Matanza. Valentina es más chica: tiene 14. Y dice: “Esperamos que sea ley, pero ya hoy es un día histórico. Nosotras ya ganamos. Lo que está pasando es una revolución. Una señora en el subte nos paró y nos dijo que en su época todo era muy diferente, que ninguna mujer se acercaba para marcar una diferencia. Bueno, nosotras somos la revolución que va a marcar la historia”.

Lola toma el aguante y cuenta por qué: “Porque perdimos el miedo. Nos quitaron tanto que nos sacaron el miedo. Ya no le tenemos miedo a los hombres, al Gobierno. A Nada”.

Rosario completa: “Tampoco a la Iglesia. La Iglesia ya no tiene poder sobre nosotras”.

Valentina retoma: “Sea ley o no, las diferencias ya las marcamos porque nosotras ya somos muy diferentes. La sociedad lo es. Antes teníamos miedo de salir a marchar: ahora gritamos juntas por un estado laico y para que el aborto sea legal. No es moral: es salud pública”.

Botar el Senado

Lucía, de 26 años, estudiante de Rosario, le pidió a su mamá que le prestara el auto porque tenía que hacer Historia. “Venimos a hacer historia”, dice junto a Laura, Emilia, Paula y Julia en 9 de Julio. “Y me dio el auto. Por eso vamos a escribirla hoy, de aquí para siempre”.

Micaela y Santiago son hermanos. Vienen de Ituzaingó, oeste del conurbano bonaerense. Ella tiene 18, él tiene 13. Y le apuntan a lo electoral: “La discusión abrió una brecha muy fuerte y ya las próximas elecciones vamos a saber a quién votar y a quién no. Esto va a tener que ser un proyecto de campaña, porque lo vemos en las calles. Antes no sabíamos a quién votábamos, pero ahora vemos que son hombres de 50 para arriba que están en contra y nunca van a parir. No entiendo cómo tienen ese poder de decisión. Y no los vamos a votar nunca más”.

Lo irreversible


Carolina y Julieta tienen 20 y 24 años. Son de Lomas de Zamora y son pareja. “Toda la discusión va a traer una sociedad más justa”, dicen ambas. “Las feministas argentinas estamos llevando un feminismo a toda América Latina. Nos están tomando como ejemplo. Hoy vimos un cartel que nos pareció el más significativo de todos. Decía: ´La lucha es irreversible´”.

-¿Qué creen que significa?

-Que la lucha va a seguir. Nos quieren ver desmoralizadas. Nos quieren ver tiradas en el piso. Nos quieren ver quebradas en llanto. Pero no va a seguir así. Esto sigue. Esto termina. Piensan que va a haber menos pañuelos verdes. Bueno, les damos una respuesta: va a ser peor.

La lucha que nunca termina

Magalí tiene 16 y es de Villa Lugano. Lara y Chiara también tienen 16, pero vienen de Ciudad Evita. Magalí es la primera vez que viene y dice que no puede creer lo que está viviendo. “Me llena de orgullo estar acá y compartir con mis amigas y con gente que no conozco esto que está pasando”. ¿Qué es lo que está pasando? Lara: “Lo que está pasando es que, salga o no, se va a seguir luchando porque esto no se termina. La lucha no se va a terminar nunca”.

Chiara explica qué es la lucha: “El feminismo. El feminismo es justicia. Es igualdad. Son derechos. Es la posibilidad de que las mujeres salgan a la calle a reclamar”.

Magalí, que es la primera vez que viene, completa: “Pensé que una revolución como esta se venía mucho más adelante y yo no iba a ser parte. Ahora ya lo creo y lo vivo. Y es hermoso”.


CARTA DE PERÓN A LOS JÓVENES DEL 2000


Instituto de Formación y Capacitación Política "GRAL. JUAN DOMINGO PERON"


Dicho texto fue introducido en un cofre y sepultado en la Plaza de Mayo en el año 1950, en conmemoración de la reconquista de la ciudad de buenos Aires en manos inglesas, a fin de se desenterrado por los jóvenes del 2.000 como mensaje de su tiempo.

La Revolución Fusiladora de 1955 destruyó dicha carta, pero su contenido se divulgó de mano en mano a cargo de los compañeros de la Resistencia Peronista.

El contenido de dicha carta está incluido como un capítulo en el libro del Gral. Juan Perón "La Hora del Pueblo" de fines de los '60.



Jóvenes argentinos:


La juventud argentina del año 2.000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido nada favorable. Anticipémonos a él para que conste al menos nuestra buena fe y confesemos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos, hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno, y no es el amor al prójimo ni siquiera la comprensión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto de que en uno y en otros se dan ejemplos de altruismo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada una guerra, ponemos nuestra esperanza en que ha de ser la última, porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido cómo al cabo de veinte siglos de civilización cristiana caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto, vemos asomar otro de más grandes proporciones, no siempre solucionado por las vías de la inteligencia y de la armonía, sino por la coacción estatal o dé las propias partes contendientes más fuertes, no el de mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las lucubraciones sociales? Ni las democracias ni las tiranías ni los empirismos antiguos ni los conceptos modernos han sido suficientes para aquietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla. E inversamente los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla. como un arma'' en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando para impedir sus abusos tiene el Estado que iniciar una intervención cada día más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye remedio eficaz porque o es partidista o trata de anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas este fracaso, ¿ será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza? Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero, de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido; pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirimir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y en este sentido he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad, es la amarga verdad que la humanidad ha vivido y es también la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos no han conducido más que a desastres.

En nuestra querida Argentina el panorama descripto se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores hasta nuestros días, no había sido efectivizada por la independencia económica que permitiera decir con verdad que constituíamos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por ese nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable e inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: ésa será su responsabilidad ante la Historia.

Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amó mucho, a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis, hermanos del 2000, lanzar vuestra mirada sobre la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos.





Juan Perón 






MUJERES EN LA RECONQUISTA


*Por Pablo Vázquez

El 12 de agosto de 1806, en la reconquista de Buenos Aires, tras la invasión británica – origen de nuestra conciencia nacional – el pueblo en armas adquirió sentido de trascendencia. Allí mujeres y varones, tanto criollos, españoles, aborígenes y negros, fijaron las coordenadas para proyectarse como Nación.

Los ingleses desembarcaron el 25 de junio de 1806 y ocuparon Buenos Aires tras la poca resistencia de las tropas españolas, lo que generó rechazo por parte de los pobladores.

Alberto González Arzac afirmó: Beresford se proclamó dictador de estas tierras en nombre de S. M. Británica durante 47 días. En Gran Bretaña se difundió el mapa de un nuevo dominio inglés: “The Viceroyalty of Buenos Aires, with the sorrounding states” (1806), considerando incorporadas estas comarcas a la corona que estaba en la cabeza del rey George III”.[1]

En el diario personal del maestro de la Escuela de Náutica Pedro A. Cerviño – testigo de estos sucesos - exponiendo las razones de la retirada de las milicias porteñas termina por referenciar: “Carajo, que dirán las mujeres!”[2], en obvia alusión a la negativa de las mujeres a someterse al vasallaje británico.

El primer acto de rebeldía contra el invasor lo dio una joven trabajadora en la fonda de los Tres Reyes la que, dirigiéndose a los oficiales españoles que se encontraban prisioneros junto a los vencedores británicos, les recriminó: “desearía, caballeros, que nos hubiesen informado más pronto de sus cobardes intenciones de rendir Buenos Aires, pues apostaría mi vida que, de haberlo sabido, las mujeres nos habríamos levantado unánimemente y rechazado los ingleses a pedradas”.[3]

Esa dura declaración de precoz intifada vislumbró una toma de conciencia popular sobre su sentido histórico y su necesidad de liberarse de todo sometimiento exterior. Fue así que “las invasiones inglesas dieron a las milicias conciencia de su poder y colocaron frente a frente a las dos clases de la población: mientras los inferiores luchaban con tesón por su suelo y su manera de vivir, muchos principales habían jurado lealtad a los invasores en 1806 y menguado en la defensa de la ciudad en 1807”[4]

Pero el primer paso fue dado por una mujer…. Luego siguieron los paisanos de la campaña, los esclavos negros, los aborígenes – quienes llegaron al Cabildo de Buenos Aires con 20.000 guerreros para resistir a los británicos y tiempo después, en 1807, controlarían la costa ante la nueva amenaza inglesa[5] -, los criollos; en definitiva, el Pueblo.

Un pueblo que tuvo en claro las intenciones del enemigo ya que “el primer acto de Beresford después de la rendición hizo patente, al pedir a los habitantes un juramento de fidelidad al rey Jorge III, que la finalidad de la invasión era la conquista, no la liberación”.[6]

Mientras tanto los oficiales ingleses fueron agasajados por las familias porteñas más distinguidas, por las tardes se paseaban por las calles con las hijas de la aristocracia o recibían los halagos de María de Todos los Santos Sánchez de Thompson y de Mendeville (Mariquita).[7] En tanto el poder popular en armas se organizó al mando de Liniers y Pueyrredón para hacer cumplir la sentencia de la joven trabajadora.

Y los ingleses fueron derrotados a pedradas, y algo más… Las familias usaban las terrazas para atacarlos, cada casa era una fortaleza, cada esquina era un piquete armado donde el papel de las mujeres de pueblo era heroico como Manuela Pedraza (la Tucumanesa) que enfrentó a la metralla enemiga y abatió a un soldado inglés con su fusil, consiguiendo ser nombrada posteriormente alférez (aunque luego su destino fue ser mendiga y morir en el olvido)[8] .

Hasta niños, como el joven Juan Manuel de Rosas de 13 años, dieron cuenta de su valor frente al invasor.

Perón, el 12 de agosto de 1948, no casualmente enterró su mensaje a los jóvenes del 2.000, para ser leído en este siglo, teniendo como inspiración la Reconquista.

Dicha experiencia nutrió el impulso de nuestras luchas independentistas de antaño y, espero, sirva para guiar a las futuras generaciones en nuestra constante batalla contra el colonialismo.



*Lic. en Ciencia Política, Docente de la UCES; Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón y Juan Manuel de Rosas


[1] GONZALEZ ARZAC, Alberto: Rosas niño en las invasiones inglesas”, en Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, n° 66, Buenos Aires, año 2004/2006.


[2] Ver PEREZ AMUCHASTEGUI, A. J. : “Crónica Histórica Argentina”, Tomo I, Ed. Codex, Bs. As, 1968


[3] Ver GILLESPIE, Alexander: “Buenos Aires y el interior”, Hyspamérica, Bs. As, 1986 (Libro de memorias del Capitán A. Gillespie, quien fuese comisario de prisioneros durante la ocupación británica de Buenos Aires en 1806)


[4] Ver ROSA, José María: “Del Municipio Indiano a la Provincia Argentina”, Ed. Peña Lillo, Bs. As, 1972


[5] Referencia histórica en la nota de Newen Antu de “Resumen Latinoamericano”, Mayo –Junio 2006, nº 83


[6] Ver FERNS, H. S: “Gran Bretaña y Argentina en el Siglo XIX”, Ed. Solar, Bs. As, 1966


[7] Ver PEREZ AMUCHASTEGUI, A. J, op.cit


[8] Ver SOSA DE NEWTON, Lily: “Diccionario biográfico de mujeres argentinas”, Plus Ultra, Bs. As, 1986