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11 de febrero de 2018

REFLEXIONES




Le preguntaron al fraile Betto:

- Por qué un fraile dominicano se involucra tanto en la política como usted?

Él respondió:

- Porque soy discípulo de un prisionero político.

Que yo sepa, Jesús no murió de hepatitis en la cama ni de un desastre de camello en una esquina de Jerusalén.

Murió como tantos presos políticos en América Latina de las décadas de 1960 a 1980: fue arrestado, torturado, juzgado por dos poderes políticos y condenado a ser asesinado en la cruz.

La pregunta es otra: qué fe cristiana es esa que no cuestiona el desorden establecido y aún canoniza dictaduras y acciones bélicas?

Es bueno no olvidar que Hitler, Salazar, Franco y Pinochet se decían cristianos...

Además, no hay nadie que no se involucre en política. Hay quien, ingenuamente, se cree neutral, exento o ajeno a ella.


Anónimo.-

INSÓLITO HOMENAJE A DICTADORES EN EL MUSEO DE LA CASA ROSADA



"Acá verán recuerdos de todos los presidentes, con seriedad, con ecuanimidad, respetando la diversidad." Las palabras son del propio presidente Mauricio Macri al reinaugurar el Museo de la Casa Rosada en junio de 2016. Según parece, blanquear a dictadores es un modo PRO de "respetar la diversidad". Así queda reflejado en la muestra permanente con las últimas incorporaciones que se hicieron a fines de 2017 en donde se puede ver en una vitrina especial objetos del "Presidente" Pedro Eugenio Aramburu, sin que se mencione en ningún lugar de qué manera llegó dicho personaje a ocupar el sillón de Rivadavia. Ni bombardeo, ni Revolución Libertadora, esos dos conceptos no figuran de manera escrita en ninguna parte del recorrido.

Para el gobierno de Cambiemos, Aramburu —el hombre que llegó a ocupar la primera magistratura tras un sangriento golpe militar— no necesita esa aclaración. Es curioso porque la vitrina central en la que se encuentra una boina, un llavero, un reloj y la foto en la que se realiza el traspaso de mando con Arturo Frondizi, son parte de un sector denominado "La República Condicionada, 1955-1983". También resulta llamativo la parte de ese período que se proyecta en un video permanentemente. Una voz en off relata que en 1955 "Las Fuerzas Armadas protagonizan un exitoso golpe de Estado", mientras que en la placa posterior se lee: "El Golpe de septiembre de 1955 abre un período de inestabilidad política y económica. La proscripción del peronismo da lugar a gobierno civiles débiles que son derrocados por golpes militares. Los reclamos sociales y la violencia política se acentúan: grupos de jóvenes deciden tomar las armas en nombre de la Revolución".

Los cambios en el museo fueron notificados a fines de 2017 a través de una comunicación donde las autoridades informaron que se incorporaría al "Presidente" Aramburu. El Museo Casa Rosada —ex Museo del Bicentenario—está bajo la órbita de Presidencia de la Nación.

No sólo los objetos del dictador Aramburu llaman la atención. En el espacio titulado "La república condicionada" se interpreta que todos los presidentes que figuran desde 1955 a 1983 tuvieron condicionado su período, ya sea porque ellos mismos dieron un golpe de Estado o porque se los daban. Si uno se posa frente a la nómina da lo mismo Eduardo Lonardi y Jorge Rafael Videla que Arturo Illia, Héctor Cámpora o Juan Domingo Perón. No se menciona quienes asumieron con armas y quienes con los votos.

El espacio dedicado al período más oscuro de la historia, la dictadura cívico-militar (por supuesto que la palabra cívico tampoco se menciona) también llama la atención. Es un sector pequeño, un tercio de pared —las reliquias de Aramburu ocupan más espacio— donde están colgados un pañuelo de Madres de Plaza de Mayo, una escultura sobre las Islas Malvinas y una foto de la asunción del dictador Lepoldo Galtieri con sus colegas Videla y Viola. En la imagen elegida —hay cientos para ilustrar esa época—, los tres represores se están riendo. Y como si esto fuera poco, en el epígrafe de la foto también se olvidan de mencionar la palabra "dictador". "Fotografía: El presidente Leopoldo Fortunato Galtieri (1981-1982), junto a los ex Presidentes de facto Jorge Rafael Videla (1976-1981) y Roberto Viola (1981-1981)". La "diversidad", está claro, no admite el uso de determinadas palabras.

En ningún lugar de ese sector—ni de todo el museo— aparece el número 30 mil. En ese mismo rincón hay una pecera que también es llamativa. Se puede ver un poema de María Ponce, una de las 30 mil desaparecidos, unos cascos que pertenecieron a soldados muertos en Malvinas y la nueva incorporación de esa vitrina: las medallas del Mundial de 1978. Las mismas son presentadas como una victoria de Argentina, sin mencionar tampoco la intención propagandista ni las circunstancias que rodearon aquella "gesta deportiva", según la denominación que le otorgó la dictadura.

Las nuevas piezas del museo encajan con la campaña por la "memoria completa" que alientan las agrupaciones ligadas al negacionismo y a los exégetas de la Teoría de los dos Demonios. Uno de ellos, el Celvyt, fue recibido por el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, en los albores de la gestión de Cambiemos.

Una nota publicada en el diario La Nación el 29 de junio de 2016 titulada "La deskirchnerización del Museo Casa Rosada", anticipaba que a partir del nuevo gobierno de Mauricio Macri el museo sería "plural, renovado y diverso". Las flamantes incorporaciones al museo evidencian que el oficialismo impulsa la reescritura de la historia de acuerdo a sus ideas.

Según explica a Tiempo Jorge Giles, guionista fundacional del Museo del Bicentenario junto a Norberto Galasso, "teníamos que componer un recorrido histórico respetando la arquitectura de esa vieja aduana. Un museo tiene que tener vida, debe sentirse representado e interpelado. Contra eso actúa el macrismo. En pocos lugares como el Museo Malvinas y el Bicentenario se ve con tanta crudeza y dolor esta confrontación de los dos procesos de la historia", explicó el periodista. Y agregó: "Lo que está haciendo el gobierno es deshistorizar la historia argentina, volver a ahuecarla, como siempre pretendió el mitrismo. Se jugaba una batalla cultural importante, ni bien acceden al gobierno se ponen a desmontar lo que era el recorrido del Museo del Bicentenario. Para ellos no son gobiernos de facto, son gobiernos del orden. Todo lo que pueda sublimar el concepto de la democracia, van a atacar: licuando la democracia y la dictadura, donde somos todos iguales. Es lo mismo Perón, Videla, Alfonsín. Eso es deshistorizar, sacarle el alma de la memoria al recorrido histórico de la Argentina. Nosotros hacíamos una fuerte condena al dictador”.

Cada gobierno construye su propio relato. Y una visita por el Museo de la Casa Rosada se convierte en el recorrido perfecto para entender cómo piensa Cambiemos el pasado, que es, en definitiva, el espejo para gobernar el presente.


SE VIENEN LOS MILICOS, SE VIENEN


*Por Daniel Cecchini

La inminente creación de una Fuerza de Despliegue Rápido de las Fuerzas Armadas para actuar dentro de las fronteras de la Argentina es otra apuesta del gobierno para aplastar las protestas sociales.

Un proyecto que está en carpeta en el Ministerio de Defensa que conduce Oscar Aguad (a) El Milico prevé la creación urgente de una Fuerza de Despliegue Rápido (FDR) de las tres fuerzas armadas para colaborar con el accionar del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich (a) Pato o La Piba, en operativos contra el narcotráfico en zonas de frontera, la defensa de los recursos naturales y la represión de supuestos grupos extremistas mapuches. El proyecto establece que esta Fuerza de Despliegue Rápido solo podrá prestar apoyo logístico, pero en el paso de la letra a la acción significa lisa y llanamente la participación del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea en tareas de represión interna.

A pesar de que desde el gobierno se asegura que esta nueva fuerza actuará en el marco de las leyes de Defensa y de Seguridad Interior, que prohíben expresamente la actuación de las Fuerzas Armadas en el interior de la Argentina, en la práctica su accionar, aprovechando las zonas grises que existen en los límites de las leyes o encubriendo un objetivo ilegal con otro legal, habilita la violación de una normativa que forma parte del andamiaje legal fundamental de la democracia recuperada en 1983.

Para dar un ejemplo. De acuerdo con la ley, una comunidad mapuche que resiste el desalojo en sus territorios ancestrales es un caso que queda por fuera de las atribuciones que tienen las Fuerzas Armadas para intervenir, pero si desde el gobierno –o desde su justicia adicta – se los acusa de poner en peligro los recursos naturales de ese territorio la intervención quedaría justificada.

No se trata de una hipótesis descabellada. En el Ministerio de Seguridad sostienen que durante el año pasado hubo más de 15 ataques a zonas de “alto riesgo” e impacto en el cuidado de los recursos naturales. En casi todos los casos, siempre según los colaboradores de Patricia Bullrich, esas acciones fueron perpetradas por la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), una supuesta organización extremista cuya existencia no ha podido ser comprobada más allá de los discursos oficiales.
La escalada macrista

La creación de esta Fuerza de Despliegue Rápido es un paso más de la escalada del macrismo para “devolver” a las Fuerzas Armadas atribuciones que les permitan, llegado el momento –léase: la necesidad del gobierno -, ocupar un lugar central en la represión de la disidencia política y social.

El primer paso concreto en este sentido fue el decreto 721/2016 del 31 de mayo de ese año, mediante el cual el presidente Macri modificó el N° 436 del 31 de enero de 1984, que establecía una delegación de “facultades en el titular del Ministerio de Defensa” con respecto al manejo de las fuerzas. De esta manera, las Fuerzas Armadas volvieron a tener atribuciones para decidir ascensos, traslados, designaciones, premios, incorporación de retirados como docentes en los espacios de formación, entre otras cuestiones, que habían sido pasadas a control político desde 1984. En otras palabras, se les dio una autonomía inédita desde la recuperación de la democracia.

En agosto del año pasado, en el contexto de la estrategia gubernamental –fogoneada por los grandes medios de comunicación – de construcción de un “enemigo interno” para justificar la represión, altos funcionarios del Ejecutivo sostuvieron casi al unísono que se evaluaba otorgar “un nuevo y moderno rol” a las Fuerzas Armadas: trabajar conjuntamente con la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura en la lucha contra el narcotráfico.

En aquel momento, poco después de la desaparición de Santiago Maldonado, este cronista escribió en Socompa: “El retorno de la teoría de los dos demonios y la negación encubierta del genocidio vienen pisando fuerte desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada: funcionarios que ponen en duda el número de desaparecidos, una Corte Suprema que intenta beneficiar con el 2×1 a los represores, desestimación del gobierno a seguir siendo querellante en causas por delitos de lesa humanidad, campañas mediáticas –encabezadas por el diario La Nación– para la liberación de genocidas devenidos en pobres viejitos enfermos. Son pasos necesarios para construir un nuevo enemigo y habilitar que no habrá persecución judicial para quiénes se presten a destruirlo”.

En los meses que siguieron, el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel a manos del Grupo albatros de la Prefectura, el progresivo aumento de la violencia en la represión de la protesta social – que alcanzó, hasta ahora, sus puntos más altos con el accionar de gendarmes y policías contra quienes se manifestaban contra la reforma previsional en la zona del Congreso -, y la obscena felicitación de Mauricio Macri a un policía que mató por la espalda a un delincuente que huía sin representar ya peligro alguno para nadie, mostraron que aquella apreciación no estaba errada.

Ahora, la incorporación encubierta de las Fuerzas Armadas a la represión interna muestra que el gobierno no se detiene sino que va por más. En ese sentido, la creación de la Fuerza de Despliegue rápido no sólo implica una monstruosa compra de armamentos –entre ellos helicópteros, aviones y buques de patrullaje – que se solventará con la venta de bienes del Estado, sino el entrenamiento en el exterior de personal de las Fuerzas Armadas asignado a la nueva FDR.

Esta semana, los ministros Oscar Aguad y Patricia Bullrich tendrán una nutrida agenda en los Estados Unidos. El bueno del Milico participará de reuniones con altos jefes del Comando Sur; la dulce Pato visitará a jerarcas del FBI, la DEA, la Homeland Security y el Departamento de Estado. Al final de esa maratón de reuniones, los dos confluirán en Miami para darle los toques finales a la estructura de la Fuerza de Despliegue Rápido de las Fuerzas Armadas y definir la capacitación de sus hombres.

El fantasma de la siniestra Escuela de las Américas vuelve a recorrer la Argentina. Un fantasma que en algún momento puede llegar a encarnarse en milicos armados recorriendo sus calles para “mantener el orden y combatir al extremismo”.

* Fue director periodístico de Miradas al Sur. Fue corresponsal en Buenos Aires de la revista española Cambio 16 y del diario El Nuevo Día, de Puerto Rico. También ha colaborado con El Espectador (Colombia), Primera Hora (Puerto Rico) y Sportweek (Italia). En la Argentina trabajó como periodista en los diarios Crónica, La Razón (matutino) y Diario Popular, y en las revistas Caras y Caretas, La Revista del Mundo, Esto! y Flash, entre otros medios de circulación nacional. Ha publicado nueve libros en la Argentina, España e Italia. Entre ellos, “El libro negro de los mundiales de fútbol” (Planeta), “Padre Betancourt, milagros de la fe” (Sudamericana), “Catástrofes aéreas” (Sudamericana), “Los nuevos conquistadores. El papel de los gobiernos y las empresas españolas en el expolio de la Argentina” (Foca – Madrid – y Siglo XXI –Buenos Aires -), “Ho Scoperto Maradona” (en colaboración con el periodista italiano Iacopo Iandorio. Editorial Limina) “Silencio por sangre. La verdadera historia de Papel Prensa” (Grupo Veintitrés). También, en colaboración con Alberto Elizalde Leal, “La CNU. el terrorismo de Estado antes del golpe”. Su último libro es “Cárceles. Otro subsuelo de la Patria”, en colaboración con Eduardo Anguita.


Fuente: El Ortiba

CRISIS Y DEPENDENCIA

*Por Juan Disante

Si cuatro años antes de 1917, alguien le hubiera dicho a Vladimir Ylich Lenin que en Rusia se produciría un cambio revolucionario, éste le habría respondido que estaba loco, que el socialismo todavía estaba bastante lejos. La monarquía zarista estaba muy imbricada en las costumbres históricas de aquél país y, siendo uno de los países más atrasados del mundo, en apariencia no había visos de ningún cambio para pasar a ser una de las primeras potencias del mundo, como posteriormente ocurrió. Lenin pensaba que durante un largo tiempo se debía pasar por varias etapas políticas previas antes de alcanzar el umbral de la revolución popular. La situación económica de Rusia, embargada, atrasada y dependiente, era dramática. En la relación entre las clases, repercutía con dilación de muchas décadas los desastres económicos de una monarquía ajena a la situación de miseria en la población. Frente a este extremo sufrimiento, obreros y campesinos esperaban una salida política que se demoraba demasiado en la larga historia de inequidades en Rusia. Una vez más se presentaba la visión de Carlos Marx cuando afirmaba que los fenómenos económicos llegan siempre a la conciencia de los pueblos en forma tardía o demorada. No así todo aquello que concierne al terreno político, que es más inmediato y subjetivo. Pero la crisis capitalista mundial hizo crujir los goznes que fue quebrando el viejo y blindado portón capitalista: la gran guerra inter imperialista.

Sin parangonar las estructuras económicas ni las épocas políticas, se puede decir que hoy Argentina está estrangulada por una cuestión de restricción externa que se profundiza, en mayor o menor grado, durante todos los gobiernos del siglo pasado. Los niveles de concentración y extranjerización son procesos de larga data. Veamos los datos más próximos. Durante los años de los gobiernos kirchneristas, las 198 empresas más grandes del país concentraron alrededor del 22 % del PBI, que es un valor más alto que la participación que esas empresas tenían al comienzo de los noventa o incluso hacia el fin de la etapa dictatorial. Hoy, esas 198 empresas concentran un 31 % del PBI y siguen avanzando. Los gobiernos progresistas favorecen claramente a las clases populares, pero no pueden impedir el dominio del gran capital internacionalizado que profundiza, sin solución de continuidad, la diferencia entre los que más y los que menos tienen. Por otro lado, 48 empresas manejan el 73 % de las exportaciones argentinas, mientras que esas cúpulas empresarias siguen siendo superavitarias y excepciones impositivas. El resto de la economía tiene niveles de déficits comerciales muy fuertes. La economía industrial retrocedió enormemente desde el 2015 hasta hoy, y sigue su proceso de caída. El predominio abrumador que tiene el capital financiero extranjero hace dependiente a la economía argentina e impide su desarrollo real, hasta el punto de haber producido una verdadera desaparición de la burguesía nacional. Pero hay un aspecto del que no se habla: la Argentina tiene una ley de inversiones que está vigente desde la última dictadura, siendo muy favorable al capital extranjero. Durante los años noventa, se han firmado 59 tratados bilaterales de inversión, de los cuales siguen vigentes 55. En ese momento el capital extranjero comenzó remitiendo el 72 % de las utilidades, unos 3780 millones, mientras que la inversión extranjera que había ingresado no superó los 3000 millones. Entonces, ¿Qué tipo de capitalismo es posible hoy para poder impedir las crisis sociales y el salvajismo laboral en Latinoamérica?

CTEP, CCC Y BARRIOS DE PIE MOVILIZARA EL #21F





Movimientos sociales y distintos gremios, con Pablo Moyano al frente, acordaron apoyarse en las marchas que realizarán el 15 y 21 de febrero. “Al Gobierno vamos a hacer muchas marchas”, dijo Moyano. Grabois pidió ponerle un freno a los “chetitos tecnócratas”.
Durante una asamblea que se realizó en la sede de la Ctep en el barrio porteño de Constitución, en una breve intervención, en medio de la lista de oradores, Pablo Moyano sostuvo que la unidad de los trabajadores y los movimientos sociales “se forja en la calle” y vaticinó que “al gobierno del ajuste le vamos a hacer muchas marchas”.


Añadió el número dos de Camioneros que la marcha a la que convoca su gremio “sobrepasó” el objetivo inicial de defender el convenio colectivo de ese sector, para terminar convirtiéndose en una protesta contra la política económica general del Gobierno.

“El día 15 vamos a estar con ustedes, y el 21 todos juntos en la calle”, arengó Pablo Moyano, en medio de vítores y aplausos.

Los movimientos sociales marcharán el 15 de este mes en “gobernaciones y municipios de todo el país”, en reclamo de obra pública para las cooperativas sociales.

Ante unos 400 delegados Pablo Micheli habló de “ir construyendo un paro nacional”, el estatal Hugo Cachorro Godoy, el bancario Sergio Palazzo, el docente Roberto Baradell y el triunviro de la CGT, Juan Carlos Schmid, expresaron su apoyo a la protesta programada por los grupos piqueteros y ATE.

El secretario general de la organización que agrupa a los trabajadores de la economía popular, Esteban “Gringo” Castro, destacó al inicio de la asamblea, que comenzó a las 18 en punto, que “con la unidad de trabajadores populares y sindicatos en la calle se puede decir que es el comienzo de la resistencia al plan de ajuste del gobierno”.

Enseguida habló Juan Grabois, que en tono de sorna se quejó de que “no podemos nombrar al papa Francisco porque algún señor se pone a escribir barbaridades sobre el pontífice”, pidió, además ponerle un freno “a los chetitos tecnócratas con posgrados mal ganados” y repudió a “los sinvergüenzas que dicen en la tele que la gente que el que gana 4700 pesos no trabaja”.

“Basta de faltar el respeto a los pobres de la Argentina”, pidió el consultor del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz de la Santa Sede, que recibió aplausos como devolución.

Micheli, de la CTA Autonóma, también habló de la unidad y dijo que si no alcanza con las movilizaciones del 15 y 21 de este mes “nos juntamos a construir un paro nacional. No somos esclavos, no vamos a bajar la cabeza ni a aceptar todo lo que digan”, completó.

Después, el bancario Palazzo ratificó el “compromiso” con los movimientos sociales:

“Somos parte, seguiremos estando pese a que quieren quebrar el espíritu de los que luchan”, y criticó a algunos “que se dicen” opositores: “No se confundan apoyando la ‘gobernabilidad’”, y llamó a “un frontón de resistencia con las marchas del 15 y el 21”.

Baradel, por su parte, llamó a la construcción de “una sola mesa, una sola central”, y convocó a luchar para derogar la reforma previsional; y dijo ante los “ataques a los sindicalistas que levantan la voz” que prefería “un millón de veces el desprecio infinito de los que mandan, antes que la reprobación de un solo compañero”.

“Tenemos orgullo y dignidad para construir la unidad, no tenemos miedo ni precio, el 15 y el 21 vamos a estar”, aseguró el titular de Suteba.

Schmid consideró que el actual es un gobierno que padece de “oprofobia”, el rechazo a los pobres, y advirtió que “los trabajadores sabemos que el 15 y el 21 serán como el primer round de una larga lucha”.

Al cierre del encuentro, el anfitrión Rafael Klejzer diagnosticó: “Frente al capitalismo rapaz, que representa el macrismo, y que quiere hombres y mujeres que trabajen 16 horas por sueldos de hambre, tenemos que construir un programa que defienda la soberanía nacional”.

Entre los presentes estuvieron también el secretario General del Movimiento Evita, Emilio Pérsico -que no habló- y la diputada nacional de la misma agrupación, Silvia Horne.


Fuente: Resumen Latinoamericano

INDIVIDUOS (HOMENAJE A CLAUDIO DIAZ)

Todo el esquema asentado en que los políticos populares son ladrones se basa en la dificultad del receptor para desdeñar las frases sin fundamento. Quedar bien ante el entorno es un modo muy habitual de perder capacidad de análisis. Los medios y sus amplificadores –los zonzos- lanzan apreciaciones contundentes sin sostén. El objetivo de las campañas consiste en situar al oyente y forzarlo a admitir la aseveración o –si tiene carácter- refutarla. Pero sea como fuere, se pierde demasiada energía en la operación. La realidad es bien difícil de aprehender.

*Por Gabriel Fernández 


Cada persona es un mundo; por eso constituye un enigma.

Pero muchas veces nosotros mismos resultamos enigmáticos.

Estoy repasando el completo libro de mi amigo –y cada día, extrañado- Claudio Díaz, Manual del Antiperonismo Ilustrado.

Voy dialogando mentalmente con el querido compañero que nos dejara tempranamente: sonrío, objeto, polemizo para mis adentros al leer tanta cosa, tanta carga recogida y sintetizada con paciencia.

Del texto surgen muchísimos elementos con vigor presente e inclusive proyección.

Pero también dispara reflexiones propias que se entrelazan en esas conversaciones mentales, que mi hábito escenifica con un mate de por medio.

No voy a reiterar aquí los argumentos sensatos y nítidos con que Claudio refuta a los más variados e ilustres hombres y mujeres del antipueblo.

Intentaré volcar el tercer nivel de pensamiento que suscitan esos párrafos, esa zona que sugiere mientras el razonamiento evoluciona.

Reflexiono.

Nadie admite ser pobre ni tonto.

Ese es un tema a considerar a la hora de hacer política.

En ocasiones, cuando hay algún movimiento masivo, se suelen admitir las dificultades económicas particulares; en otras, cuando es preciso mostrar honradez se puede aceptar cierta ingenuidad.

Pero rara vez el ser humano va más allá de esas excepciones.

Aún las acusaciones más disparatadas se basan en el placer de sentirse cómplice de algunos vivos que se codean.

Supongo que eso que llaman bullyng (no es otra cosa que tomar a alguien de punto) está regido por tal insensatez.

Sucede que pocos se resisten a compartir la ironía política.

Es preciso contar con una personalidad sólida para rechazar el lugar común cómplice y mandar a paseo al emisor.

Todo el esquema asentado en que los políticos populares son ladrones se basa en la dificultad del receptor para desdeñar las frases sin fundamento.

Quedar bien ante el entorno es un modo muy habitual de perder capacidad de análisis.

Los medios y sus amplificadores –los zonzos- lanzan apreciaciones contundentes sin sostén.

El objetivo de las campañas consiste en situar al oyente y forzarlo a admitir la aseveración o –si tiene carácter- refutarla.

Pero sea como fuere, se pierde demasiada energía en la operación.

La realidad es bien difícil de aprehender.

Resulta más sencillo apropiarse de alguna narración de la misma –sobre todo si posee consenso- y leer la propia vida con esos parámetros.

¿Alguien puede creer sinceramente que la famosa “crisis de inseguridad” duró hasta diciembre del 2015 y se extinguió en enero de 2016?

¿Alguien puede pensar que quien alza sus tarifas, reduce el valor de su salario e incrementa los precios puede beneficiarlo?

Sin embargo es así.

En líneas generales se ha llamado alienación a ese turbio enfoque.

Es ideología, falsa conciencia; el alimento cerebral del zonzo.

Quien logra ver la realidad –con todo lo que ello implica- sin vidrios deformantes, se aproxima a su interés profundo. Pero necesita desaprender, despojarse de esos lentes.

También necesita situarse, saberse parte de un pueblo y –uy, pero no quiere que lo sepan junto otros pobres- por tanto constructor de un destino mancomunado.

Allí hay algunas claves que pueden beneficiar el entendimiento al quebrar aquél sentido: sentirse parte del mundo del trabajo bien puede resultar una salida elegante para el que se avergüenza por atravesar dificultades económicas.

Es saludable dirigirse a la población, no como un grupo de desharrapados –aunque en ocasiones lo sean, por el esquema de explotación reinante- sino como clase trabajadora inserta en un pueblo.

De allí que en esta lucha –la de Claudio, por ejemplo- resulte decisivo hostigar las versiones devaluatorias del pueblo argentino.

¡Quién anhela pertenecer a un séquito de perdularios que, además, carecen de palenque ande rascarse!

Toda la historia del diario La Nación, citemos uno de los tantos casos (quizás el más consecuente), ha consistido en lanzar baldes de iniquidades contra este grupo humano que habita el territorio nacional.

Pero el lector perspicaz que se toma el tiempo para paladear esta conversación mental, recuerda ahora que hablamos, además, de la necesidad de contar con una personalidad sólida. A ver.

Eso sí que es complicado, porque no es recomendable zambullirse en honduras psicológicas a la hora de hablar de política.

Sin embargo, es probable que algunos trazos sirvan para evidenciar mi postura, aún cuando la misma merezca muchos exámenes antes de considerarse verdad: las personas que han madurado con cierta serenidad y, en el léxico callejero, “saben lo que quieren” tal vez tengan menor tendencia a dejarse arrastrar por las tonteras consensuadas en el medio ambiente reproductor de los grandes medios.

Y voy más allá con una hipótesis de cuño propio que jamás logrará corroboración: cierta valentía física, cierto despojo del destino corporal individual, puede aportar a la configuración de esa personalidad y por tanto, de la comprensión política.

Esto es temerario y seguramente José Pablo Feinman no lo admitiría.

O peor, se montaría sobre el aserto para hablar de violentistas y autoritarios y cosas así.

Pero no es ahí donde voy: creo que frente al zonzaje reinante es preciso plantarse y dignificarse aunque ello redunde, en determinadas regiones sociales, en alguna variante del recogimiento, períodos de encierro y algo de soledad.

Es preciso saber mantener la bandera revolucionaria en soledad, le dijo Arturo Jauretche en su carta a Abalos, cuando faltaban dos años para que se sintiera más acompañado –y feliz- que nunca, en aquel mítico pero concreto 17 de octubre de 1945.

Cuando redactaba la misiva, ni masas en las calles ni gobierno nacional popular: apenas un puñado de “solos” ofreciendo los Cuadernos de Forja en las esquinas.

Difícil sentirse un vivo, percibirse “cool” cuando se rema contra una gilada que aparenta tener la posta y es refrendada, a diario, desde diales y pantallas.

Eso de “against the wind” está bueno para la canción –porque se la escucha mediada por un equipo- y para el cine –la cámara atenúa el aislamiento del personaje y lo pone en contacto con el público-, pero te la regalo cuando se trata en la vida real de contrastar con una pléyade de paparulos que repite y repite se robaron todo cuando en realidad “esos” le pusieron de pie un país que venía derruido y lo ayudaron a crecer individualmente.

El lector de estas líneas conoce la sensación.

Ahí es donde el concepto propio, el lugar del mundo que se escoge y se vive a sabiendas, pero también la personalidad y la valentía juegan un papel, cobran cuerpo, vigorizan la opción propia.

Qué curioso: en estos casos la afirmación personal facilita compartir una bandera masiva.

Pasa que no somos socialistas: somos la combinación de individuo y masa, en continua tensión y enriquecimiento mutuo.

Vale saberse individualista para no derivar en egoísta, como sucede con tantos que emiten discursos universales pero se miran el ombligo.

Cuando alguien trae una nota muy bien realizada, sin perder de vista el trabajo en equipo, felicito personalmente al autor; pues se trata de su trabajo, de su capacidad, del reconocimiento que merece.

Todo esto y bastante más surge del andar actuando en la comunicación por largos años y –ahora- de la lectura del texto de Claudio.

Manual del Antiperonismo Ilustrado; ¡qué bronca nos tienen!


¡Y cuánto han elaborado para desbancarnos!

Se la han pasado indagando, escribiendo, chamuyando, organizando simposios para atisbar alguna solución final para el peronismo.

Sacan diarios, arman webs, ponen canales, potencian radios.

Y nosotros seguimos aquí: emperrados al punto de saber que, aunque charlemos con alguien que se ha ido, hablamos del futuro.

Porque está bueno mirar en derredor sin velos difuminantes.

Y más bueno aún, está el mirar hacia dentro y desentrañar el enigma que nos convierte en mundos y nos permite seguir.





*Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.


Fuente: NAC&POP

HUMOR INTELIGENTE