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11 de febrero de 2018

REFLEXIONES




Le preguntaron al fraile Betto:

- Por qué un fraile dominicano se involucra tanto en la política como usted?

Él respondió:

- Porque soy discípulo de un prisionero político.

Que yo sepa, Jesús no murió de hepatitis en la cama ni de un desastre de camello en una esquina de Jerusalén.

Murió como tantos presos políticos en América Latina de las décadas de 1960 a 1980: fue arrestado, torturado, juzgado por dos poderes políticos y condenado a ser asesinado en la cruz.

La pregunta es otra: qué fe cristiana es esa que no cuestiona el desorden establecido y aún canoniza dictaduras y acciones bélicas?

Es bueno no olvidar que Hitler, Salazar, Franco y Pinochet se decían cristianos...

Además, no hay nadie que no se involucre en política. Hay quien, ingenuamente, se cree neutral, exento o ajeno a ella.


Anónimo.-
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