Seguidores

29 de agosto de 2016

EL TRASFONDO DEL PROYECTO "AMENAZAS"


*Por Gabriel Fernandez

Las presuntas amenazas contra el presidente Mauricio Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal configuran un cuadro descentrado con derivaciones. Lo mismo para la supuesta violencia en las protestas populares. Situemos y desmontemos el dislate: cuando se ejerce una función pública que incide sobre millones de personas, los llamados y las recriminaciones resultan inevitables.Utilizar, como se está haciendo por estas semanas, esas tonteras no exentas de inocencia brutal, como si se tratara del desembarco de un ISIS peronista, es una infamia, un insulto a la inteligencia de la sociedad y un descentramiento de los datos de la realidad.

Como el vínculo entre lo que se informa públicamente y lo que sucede se encuentra absolutamente desfasado, es preciso abordar temas que en otras circunstancias no merecerían consideración.

Estamos ante un esquema mediático que ha impuesto la idea de problemas estructurales suscitados por el presunto robo particular en bolsos, sobre una economía con diez años de crecimiento y 609 mil millones de dólares de PBI.

Como se verá, la distorsión es plena y absoluta.

De allí que –conociendo el andar de los protagonistas- tomemos un tema que resulta viejo amigo de los medios concentrados.

La seguridad, hoy presentado con facetas innovadoras.

LLAMADOS.

Las amenazas contra el presidente Mauricio Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal configuran un cuadro descentrado como el antes mencionado y con derivaciones que ya veremos.

Lo mismo para la presunta violencia en las protestas populares.

Situemos y desmontemos el dislate: cuando se ejerce una función pública que incide sobre millones de personas, los llamados y las recriminaciones resultan inevitables.

En cualquier gestión.

Con el odio fomentado por los medios, si rastreáramos las comunicaciones a los teléfonos oficiales en la Década Ganada, hallaríamos un aluvión.

Una anécdota sencilla quizás sirve para entender: en los años 90, caminando por la Ciudad de La Plata, un amigo que se dedicaba a las reparaciones caseras –electricidad, gas, plomería- me dijo:

-Esto no puede seguir así, este gobierno es una mierda.
-Y si, de mal en peor, le respondí.
-Pero claro, igual yo los jodo siempre. Ayer llamé a Casa de Gobierno y les dije que iba a entrar, junto con las Madres, lleno de explosivos, y que iban a volar a la mierda Menem, Cavallo y todos los que estaban ahí. ¡Por lo menos que se peguen un buen jabón!
-¿Eso hiciste? ¡Estás loco!
-Yo cada vez que puedo los llamo y los puteo, por lo menos me saco la bronca.

Por supuesto, ni siquiera el menemismo optó por montar una escenografía conspirativa sobre este tipo de “amenazas”.

Algo parecido ocurre habitualmente en los medios de comunicación, de cualquier signo editorial.

Alguien dice algo al aire que molesta a alguien, y así como aparecen personas dispuestas debatir razonablemente, emergen otras que advierten sobre futuras palizas para el emisor.

Utilizar, como se está haciendo por estas semanas, esas tonteras no exentas de inocencia brutal, como si se tratara del desembarco de un ISIS peronista, es una infamia, un insulto a la inteligencia de la sociedad y un descentramiento de los datos de la realidad.

El colega Oscar Jesús Gómez observó al aire: “hasta pueden ser los mismos pibes que ellos contratan en el call center de Casa Rosada, que siguen instrucciones, para generar malestar”.

Ante la campaña evidente cabe preguntarse ¿y por qué no?

MOVILIZACIONES.

Ahora bien, el asunto se torna espeso cuando se observa la determinación de reprimir con violencia las protestas populares.

En principio, porque las mismas nacen de las políticas de ajuste llevadas adelante por el gobierno de Cambiemos.

Luego, porque la información se desfigura y enseguida se difunden versiones sobre manifestantes “violentos”.

De tal modo, un ciudadano que ha sido despedido de su trabajo y concurre a un lugar abierto para clamar por su derecho, es rápidamente apaleado; acto seguido, los funcionarios indican y los medios replican, que estaba arrojando piedras sobre alguien.

La desmentida del afectado no es difundida, y todo queda en la nebulosa.

En los días recientes se han registrado hechos represivos graves, que incluyeron balas de goma pero también de plomo, contra distintos sectores que exigían, directamente, derechos sociales conculcados durante la actual gestión liberal conservadora.

Las pantallas no se detuvieron a explicar las demandas; sólo hablaron del “caos vehicular” y del derecho a circular libremente por las rutas.

MTD o MARAS.

Lo señalamos oportunamente sobre el comienzo del ciclo presente.

El acercamiento a los Estados Unidos en materia de seguridad es la puesta en marcha de un proceso de desmembramiento nacional equivalente al padecido –con las mismas fórmulas- por Colombia y México.

Toda una trama económica articula ese camino que conduce al Pacífico.

La seguridad, desde Blumberg a Bullrich, es el argumento de temor utilizado para arrinconar a la sociedad, desmovilizarla, golpearla y desorganizarla en beneficio de los poderes concentrados.

Por eso durante mucho tiempo dimos batalla desde nuestros espacios al respecto.

Los indicadores concretos daban cuenta de la falsía propagandística.

La Argentina fue, durante los tiempos recientes, uno de los territorios más seguros del mundo.

Algunos pensaron que negábamos la existencia de robos o delitos en general, como si fuera posible la absoluta inexistencia de los mismos en un conglomerado humano.

Lo que estábamos indicando es que la Argentina poseía un bajo nivel de delincuencia, precisamente porque la madurez de nuestro pueblo logró articular el desempleo en los Movimientos de Trabajadores Desocupados, los microemprendimientos, las cooperativas y las empresas recuperadas.

Por eso no hay Maras en nuestro país.

Cuando se desataron las consecuencias brutales del ajuste liberal de los años 90, un vasto sector de la población resolvió seguir siendo parte del movimiento obrero.

Al no conseguir trabajo, se lo inventó.

Ese rasgo heroico y sagaz de la comunidad no ha sido aún suficientemente valorado.

Encima, desde los grandes medios, se ironiza sobre piqueteros y cortes de ruta; como si los mismos no fueran el único reaseguro masivo para evitar la delincuencia.

PACÍFICO.

Volvamos al futuro.

La gravedad del proyecto en marcha es que, además de promover el desempleo mediante el despido directo pero, sobre todo, a través de la baja abrupta en la producción industrial, pretende acorralar a las zonas más humildes para evitar su vertebración en busca de una salida.

Podemos suponer entonces: el gobierno necesita generar problemas de seguridad para situar a la Argentina en el oscuro sendero de la Lucha contra el Terrorismo, tan preciado por los principales gestores de las organizaciones delictivas a nivel planetario, los Estados Unidos y sus socios de la OTAN.

Ese es un rumbo articulado por la tríada de poder letal que viene hundiendo Europa con prisa y sin pausa: las entidades financieras globales, la industria armamentística y las empresas que controlan el narcotráfico.

Ese “triunvirato” –más poderoso que otro conocido- ha tomado el control del Departamento de Estado, dejando atrás democracia y política en el Norte continental.

Más de un año atrás, merced a una investigación de La Señal Medios que tomó como eje la tarea de nuestra colega Stella Calloni, evidenciamos el vínculo de la hoy ministro de Seguridad Patricia Bullrich con la Central de Inteligencia Americana.

La tarea periodística se desplegó a raíz del invento promocional llamado Informe Nisman contra el gobierno nacional y popular.

Un área nacional decisiva, sensible y con derivaciones graves hoy está en manos directas de un poder externo.

Para más datos, ese núcleo es eje del bloque rentístico que amenaza a la humanidad denunciado por el Papa Francisco con una claridad extraordinaria.

Cuando nuestro Bergoglio aseveró “estamos en guerra”, sabía lo que decía.

Con un puñado de llamados telefónicos, con el falseamiento de las noticias sobre los actos populares, con el dibujo de los indicadores sobre seguridad interior, fundamentos tenues si los hay, nuestro país está siendo alineado con la región negra del contraste.

Al proyecto que sostienen tales intereses le sobran miles de millones de seres humanos en el planeta.

Es preciso señalar esto y analizarlo con atención.

Los Ellos* tienen muchas iniciativas en carpeta.

No sería raro que el azorante experimento del ISIS carioca se extendiera con alguna variante sobre el Sur.

No sería raro que ante la madurez y la energía de las masivas movilizaciones sociales argentinas aparezca algún iconoclasta dispuesto a la espectacularidad.

Habrá cámaras para todos ellos.

Están buscando ahogar nuestro pueblo en el Pacífico.

Un modelo sin industria, sin desarrollo tecnológico, sin consumo ampliado, sin inversión estatal, descree naturalmente de la importancia de la mano de obra, del saber, del hacer.

La propaganda sobre la mentada Seguridad, en todas sus variantes, es una herramienta de ese modelo.


*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica.


Fuente: NAC&POP
Publicar un comentario