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8 de enero de 2015

EL ATAQUE A CHARLIE HEBDO. EL HORROR DE LA AMENAZA CUMPLIDA

* Por Ivan Schulliaquier

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París/ Resumen Latinoamericano/ Revista Anfibia/ Por Ivan Schulliaquier/ 07/01/2015.-Desde hace años, los parisinos se acostumbraron a convivir con sistemas de seguridad e instrucciones para protegerse ante la posibilidad de un atentado. En los últimos tiempos, el tema recurrente del debate público era si Francia, el país con la mayor comunidad musulmana de Europa, podía ser un blanco terrorista. El politólogo y magíster en Sociología de medios por la Universidad de Paris IV-Sorbonne, Iván Schullaquier, cuenta desde la capital francesa, las primeras reacciones ante el espanto de una amenaza que se concreta, cuando el miedo individual se diferencia y convive con el temor colectivo.




Con el tiempo, la excepción se vuelve rutina. Los militares camuflados, con sus ametralladoras, son parte de la postal de las estaciones de metro y de los monumentos más conocidos de París. Los altavoces que en los transportes públicos piden vigilancia ante todo paquete abandonado se pierden entre los pasos de los que van y vienen. Los carteles que llaman a denunciar cualquier movimiento sospechoso en bibliotecas, universidades y escuelas se amontonan con otros papeles. Esa naturalización de la amenaza se basaba, hasta hoy, en un pacto implícito: eran parte del decorado mientras no pasara nada. Eso cambió definitivamente el mediodía del 7 de enero.



París, la ciudad que desde mediados del siglo XIX sostiene la misma estética, los mismos edificios, los mismos bulevares, ya no se ve igual. Tampoco suena como antes: las sirenas se transformaron en el ruido de fondo y generaron un estado de alarma permanente. Y en cada calle, policías que se mueven en distintos vehículos. En bicicleta, en moto, en patrullero o en camioneta. Algunos de a pie.


En París, “la calle” no es una sola. Al menos no designa algo unívoco. Después del atentado, casi como un homenaje a su heterogéneo trazado urbano, los mensajes se multiplican, se superponen, se contradicen. Y una vez que uno contactó a sus seres queridos, que el pánico y el temblequeo se resolvieron con un “hola” del otro lado, aparece el duelo, la tristeza y el miedo. Cómo eso empezó a tramitarse, dependió de cada uno. Aunque sí los distintos discursos –sobre todo el de los ciudadanos en la calle y en las redes sociales- coincidieron en el imaginario de “defender a la república”.



Ante el atentado, entonces, está el miedo individual. Fomentado por las sensaciones de desprotección y también por los mensajes del gobierno. “Eviten las aglomeraciones”; “No vayan a los grandes monumentos”. Algunos amigos de la universidad reproducen esos mensajes. “No tomen el metro”. “No salgan a la calle”. El miedo funcionó para algunos. En un día de mucha niebla y temperatura alrededor de cero, hubo menos gente en los transportes y menos gente caminando. Pero ese “menos”, no obstante, no significó que las calles de París se vacíen.


Quizás porque apareció el miedo colectivo. Una reacción que se siente como una declaración de principios: “Hay que salir”; “Demostremos que no estamos asustados”; “No vamos a dejar que nos encierren”. En ese marco, y en el shock de la noticia -que varios comentaban como el 11 de septiembre propio-, surgieron en toda Francia convocatorias a reunirse.



En París fue en la Plaza de Republique, a menos de diez cuadras de la redacción de Charlie Hebdo, el lugar del atentado. Al dolor por los asesinatos se sumaba el sentimiento de cercanía que mucha gente sentía hacia ellos. Varios de los muertos son, como decía una de las manifestantes, “personas a quienes uno tiene en su casa” a través de sus dibujos y sus escritos. A las 6 de la tarde, y pese a pedidos del gobierno para evitarlo, 15 mil personas llenaron la plaza. Con pocos carteles, sin cantos. Un encuentro para plantar bandera y socializar en silenciosa catarsis colectiva.



Los kioscos de revistas se volvieron otro espacio de reunión. Muchos compraban el último ejemplar de Charlie Hebdo. Algunos lagrimeaban, o pedían algún diario con las noticias del mediodía, pero no hay opción que esperar hasta mañana. El vespertino de Le Monde, tampoco había llegado.



Hubo otros actos de militancia: los de sostener la rutina. Muchos continuaron con sus ocupaciones. En un día cortado por el atentado, las oficinas, las bibliotecas, los locales comerciales, los servicios públicos, no interrumpieron sus actividades. Los bares de París funcionaron a media máquina: quienes trabajan, estuvieron; los que toman cerveza, no fueron.



El 7 de enero no aparecía en el calendario francés como una fecha que pasaría a la historia, pero sí era un día esperado por muchos comerciantes, marcas y consumidores: hoy se iniciaría la temporada de las liquidaciones de ropa en la capital mundial de la moda.



El atentado no impidió que los locales se llenaran y que las colas para pasar por caja demandaran mucha paciencia.


Los últimos meses en Francia estuvieron marcados, en los medios y en el debate político, por la amenaza de volverse un blanco terrorista. Ahora que lo fue, en el país que tiene la comunidad musulmana más importante de Europa, se abren varias preguntas respecto a cómo el gobierno de François Hollande actuará a nivel interno y externo. En lo local, en su discurso en cadena nacional, el presidente intentó separar a quienes realizaron el atentado, de la mayor parte de la comunidad musulmana. Una mujer tunecina comentaba con horror lo que había sucedido y repetía que no estaba bien. En sus dichos no lo explicitaba, pero en su reacción intentaba distinguirse de la estigmatización de su religión.

No se sabe si los opositores de derecha seguirán la línea de Hollande. Lo más probable es que no. A nivel internacional, una vez que se sepa quiénes fueron los responsables, la respuesta puede implicar una decisión militar y es difícil que, si se da, no participen otras potencias occidentales. Estas y muchas otras preguntas no tienen respuesta por ahora, pero nada hace pensar que lo que se inicia a partir de hoy sea un mundo mejor que el de ayer.

"HAY UNA CLARA ESTRATEGIA DE OCULTAMIENTO" EN LOS PRINCIPALES MEDIOS SOBRE LA DENUNCIA AL HSBC

Durante su habitual conferencia de prensa en Casa Rosada, Capitanich recordó que la denuncia del organismo recaudador, realizada en noviembre pasado, implica una “asociación ilícita para evadir estas divisas”.

“La denuncia oportunamente realizada por la AFIP ha determinado la existencia de sociedades pantalla para evadir el pago de impuestos y fugar divisas”, con destino a Suiza, abundó el Jefe de Gabinete.

Agregó que “en distintos portales de noticias a nivel internacional se observa un gran impacto y una gran cobertura, mientras que en la Argentina se advierten altos niveles de ocultamiento respecto a los principales medios de comunicación”.

El jefe de Gabinete acompañó sus palabras con la exhibición de fotocopias de más de 20 portales de Internet y de agencias de noticias de todo el mundo que resaltaron la información.

El diario “Clarín”, en tanto, hizo una referencia al tema en la parte inferior de la página 14 de su edición de hoy, mientras en “La Nación” la nota apareció igualmente en la página 14, como cuarto tema económico en importancia.

Según Capitanich, ese tratamiento “extraño y raro” de los principales medios de la Argentina no refleja “la gravedad de los 4.040 casos denunciados” por evasión y fuga de divisas, lo cual constituye un “ocultamiento deliberado”.

“¿Por qué será?, ¿cuál es la razón de este nivel de ocultamiento”, se preguntó el jefe de Gabinete.

Fuente: TELAM

LA ESTRATEGIA NEOLIBERAL

*Por Aritz Recalde



“Los Pueblos fuertes no temen su propia realidad.” Raúl Scalabrini Ortiz




La estrategia neoliberal

En el año 2015 hay elecciones presidenciales en la república Argentina. Los factores de poder económico intentan instalar en la opinión pública, que en el cambio de gabinete nacional solamente se jugaría una cuestión de personas y no de modelos de desarrollo. Se proponen borrar de la escena el debate ideológico y de modelo de país que conlleva toda elección de cambio de autoridades.

Los candidatos opositores no definen un programa de acción, más allá de vagas definiciones elaboradas en torno de ENCUESTAS de opinión. Las encuestas de las consultoras se presentan como palabra divina y en realidad suelen ser más instrumentos de propaganda, que representaciones de una realidad observada. En la antesala del inicio de la campaña, los candidatos son puestos en los primeros lugares de las encuestas como parte de la estrategia electoral, que de antemano, ya define quiénes compiten y quiénes no.

Las supuestas tendencias electorales que repiten los medios de comunicación, son desprovistas de reflexión política y de análisis histórico. En lugar de preguntar ¿usted votaría a Mauricio Macri?, debería averiguarse ¿está de acuerdo en privatizar las empresas públicas?, ¿quiere volver al esquema de las AFJP y eliminar los programas sociales como AUH?, ¿usted considera que la Argentina tiene que tener una relación con los EUA como en la etapa de Menem, que envió tropas a la guerra del Golfo Pérsico?, ¿está dispuesto a bajar su salario y enfriar la economía con la promesa de terminar la inflación?.

La oposición al gobierno nacional se compone de un sector de los grupos económicos y financieros internos y trasnacionales. Estos grupos movilizan a parte de la clase política y tienen poder financiero, mediático y judicial. El PODER ECONÓMICO les permite fugar capitales, generar inflación e impulsar corridas cambiarias, entre otras acciones desestabilizadoras.

Con el poder del dinero suman a buena parte de la CLASE POLÍTICA, que fue desplazada de los cargos desde el año 2003. La “clase política” a diferencia de una “dirigencia política”, actúa con el sólo objetivo de perpetuarse en el poder y las elecciones son una instancia para renovar sus contratos. Para buena parte de la clase política tradicional, las ideologías son estrategias de comunicación que varían a lo largo del tiempo. Los partidos políticos derivan en consultoras de empleo público. Algunos políticos trabajan de “peronista”, de “radical” o de “PRO” y no son obreros o empresarios con definiciones ideológicas o partidarias. La clase política no tiene ideología y actúa con “instinto de supervivencia”, apostando al proyecto ganador sin medir la consecuencia de sus decisiones. Por ejemplo, en los años noventa algunos sindicalistas apoyaron las privatizaciones a cambio de acciones en las empresas: pervivían como clase política destruyendo a la clase obrera. Si se quiere entender el comportamiento de la clase política, no hay que leer a Maquiavelo, sino a la obra de Charles Darwin el origen de las especies. Por el contrario, la DIRIGENCIA POLÍTICA actúa con vocación nacional y subordina los intereses individuales al proyecto colectivo de nación. Una dirigencia puede profesar diversas concepciones ideológicas, sean estas socialcristianas o socialistas. Su rasgo político definitorio es su objetivo y su acción irrenunciable para engrandecer la nación y emancipar a su pueblo de todo tipo de dominación externa. Sin una dirigencia nacionalista las posibilidades de desarrollo de un país son nulas y la clase política, más tarde o más temprano, va a vender su caudal electoral a los representantes del extranjero y de la oligarquía.

Con el control de los órganos culturales, los factores de poder construyen opinión pública. La categoría de “libertad periodística” es un eslogan de propaganda y en realidad son los parámetros de la prensa comercial los que explican buena parte del comportamiento del periodismo argentino.

El poder judicial lo utilizan para bloquear leyes y decisiones de la democracia de masas y como parte de las campañas electorales. La prensa y la corporación judicial trabajan en conjunto, impulsando causas con alta exposición mediática y bloqueando otras de trascendencia nacional.

Si la oposición neoliberal alcanza la conducción política del país, van a detener el proceso de industrialización, a reprivatizar la economía y a aumentar la rentabilidad del capital financiero y de la oligarquía. La variable de ajuste va a ser el productor nacional y el conjunto del pueblo, que va a ver deteriorados sus derechos sociales de la misma manera que ocurrió con la salida de Hipólito Yrigoyen y de Juan Domingo Perón.

La elección argentina adquiere importancia regional y el bloque neoliberal dispone del apoyo de los EUA en su disputa por el control geopolítico de Iberoamérica, frente a la centralidad que están adquiriendo los BRICS. La nación del norte dispone de poder financiero (FMI o Banco Mundial), mediático (CNN y cadenas de noticias internacionales) y judicial (justicia de New York y CIADI).



La elección para el nacionalismo popular

“Todo partido político, para que ejerza una acción eficiente, requiere no solamente valor numérico de sus integrantes, sino también de una base ideológica explícitamente establecida. Tal aspecto podrá evidenciarse a través de una clara plataforma política, que no será otra cosa que lo que el partido conciba como Proyecto Nacional” Juan Domingo Perón



A diferencia de la clase política neoliberal, para el nacionalismo popular las elecciones son solamente una etapa de la disputa por el poder y no la finalidad de la política. El objetivo de la militancia es la de emancipar al pueblo y alcanzar la soberanía nacional en el teatro mundial imperialista. Es por eso, que la construcción política se desenvuelve los 365 días del año en los frentes barriales, sindicales, culturales, universitarios o de género. Las organizaciones libres del pueblo sobre las cuales se asienta el movimiento nacional, no nacen en las elecciones y tampoco dependen meramente de los cargos públicos.



El Frente Para la Victoria: movimiento antiliberal, antiimperialista y popular

El momento electoral es estratégico, atendiendo que en las votaciones una fuerza social traduce su representación al terreno político e institucional. Los partidos políticos son unidades de fuerza que organizan y potencian los intereses de clase y de los grupos de presión. El proceso político iniciado en 2003 modificó el componente de clase del Estado argentino. Los sectores financieros y las corporaciones que controlaron la política argentina desde 1955 y en especial a partir del año 1976, fueron subordinados en parte, a una nueva estrategia de construcción de poder. El año 2001 hizo crisis un modelo neoliberal y a partir de ésta bisagra histórica, Néstor Kirchner condujo un nuevo patrón de crecimiento. El presidente entrante motorizó un frente político que por un lado, era el resultante de la resistencia al neoliberalismo y de una histórica lucha popular contra las privatizaciones y las medidas de gobierno antinacionales. Pero además, Kichner incluyó a un sector del empresariado y a parte importante de la clase política tradicional, que fue acusada en el 2001 por su responsabilidad en la crisis en la frase “que se vallan todos”.

Como resultado del proceso mencionado, el kichnerismo conformó una herramienta electoral que es el Frente Para la Victoria (FPV). El FPV articuló desde su nacimiento a sectores de los partidos tradicionales como son el justicialismo, la UCR y la izquierda (grupos del PS, del PC o del PC Congreso Extraordinario). Además, el kirchnerismo movilizó a un conjunto de organizaciones libres del pueblo caracterizadas por la militancia sindical (CGT y CTA), social barrial (FTV, Barrios de Pie, Mov. Evita, etc.-), cultural (Carta Abierta, centros culturales, intelectuales, artistas o medios de comunicación alternativos) y militancia juvenil (barrial, universitaria, secundarios, etc.-). El entramado político incluyó a sectores del empresariado argentino y trasnacional, en el marco de una alianza inestable con los sectores agrarios (SRA, FAA, etc.-) e industriales (UIA, CGE, APYME, etc.-).

Desde el 2003 a la fecha, el FPV perdió y sumo aliados económicos y políticos. La disputa con las corporaciones agrarias y con el Grupo Clarín desde 2008, son expresiones de un proceso histórico que varió en su composición y en su entramado político. Eduardo Astesano se refirió a éste tipo de modificaciones como situaciones normales de la lucha política, atendiendo que “en cada etapa se renuevan las contradicciones, y los militantes políticos se ven impulsados a encontrar otras formas de lucha”.

El gobierno iniciado en 2003 es una forma de peronismo moderado y reformista. El FPV impulsó medidas antiliberales e industrialistas en lo económico; antiimperialistas y americanistas en lo político; y populares en el plano social.

En línea con el proceso político de 1946, se le otorgó centralidad al Estado disminuyendo el poder de las corporaciones. Las dos nacionalizaciones más importantes del gobierno son las de las AFJP e YPF, que se complementan con la recuperación de otras empresas como la aerolínea, correos, agua y con la regulación del Banco Central. El programa industrialista en marcha permitió que la actividad creciera un 9 % entre 2003 y 2012, cuando en la década de 1991 a 2002 la producción industrial lo hizo solamente al 0,5%.

El kirchnerismo tiene rasgos antiimperialistas tal cual quedó demostrado en la resistencia al ALCA en 2005, en la ruptura con el FMI y en la intervención de nuestra cancillería en los foros internacionales, en temas cruciales como Malvinas, la regulación financiera (fondos buitres) o el embargo a Cuba por parte de los EUA. Desde el año 2003 nuestra política exterior está asentada en la unificación regional, como paso previo para la integración al sistema mundo. No fue casualidad que la UNASUR tuvo a Néstor Kirchner como primer secretario general, cuando en otras etapas históricas nuestra dirigencia impulsó una articulación con Europa o con EUA. Aseveró Sarmiento “Seamos la América, como el mar es el Océano. Seamos Estados Unidos”: Carlos Menem cumplió la obra del sanjuanino a fines del siglo XX.

La política exterior del gobierno es multilateral y tiene su antecedente en el peronismo histórico y permite que el país diversifique y profundice sus relaciones con Asia y África, además de que conserva los históricos vínculos con Europa y los EUA.

El kirchnerismo es un proyecto de raíz popular que generó 5 millones de empleos y que otorgó cobertura social al 93 % de los miembros de la tercera edad (2, 5 millones de jubilaciones), que garantizó un ingreso universal a la infancia (3, 5 millones de AUH) y que dio un apoyo a la juventud (plan progresar). En una década el desempleo bajó del 24 % al 7%, la pobreza pasó del 54,7 al 4, 7 % (16 millones de personas salieron de la pobreza) y la indigencia se redujo del 27,7 % al 1,5%.



La dimensión regional del 2015

“En política internacional no hay una verdad, sino tantas verdades como intereses internacionales están en pugna; y no hemos de hacer al imperialismo el reproche pueril de aprovechar las oportunidades que se le ofrecen”. Manuel Ugarte



En el año 2015 se pone en juego el destino de los programas de gobiernos populares, que fueron iniciados en el continente iberoamericano con la asunción de Hugo Chávez en Venezuela. La revolución bolivariana impulsó y apoyó a los proyectos populares del siglo XXI y actualmente existe una fuerte interdependencia de todos los procesos. De la misma manera que las organizaciones populares del continente necesitan del triunfo del PT en el Brasil, el conjunto de los gobiernos de izquierda de la región, están ligados al resultado del proceso electoral argentino del 2015.

Está demostrado que la unidad de Iberoamérica sobre la base de gobiernos populares, alcanzó logros políticos, económicos y sociales. Solamente en el terreno económico, la modificación del patrón de desarrollo permitió que la UNASUR crezca entre 2003 y 2008 a una tasa de 5, 3% y que las crisis económicas mundiales de 2009 y 2012, tengan menor incidencia en la región que en Europa o en los Estados Unidos que están en plena recesión y perdieron miles de empleos. La unidad política en la diversidad de Iberoamérica, oficia como garantía para las nacionalizaciones de los recursos naturales como es el caso de los hidrocarburos de Argentina y Bolivia y como un instrumento para garantizar la paz y evitar el enfrentamiento entre Estados. En la etapa histórica actual caracterizada por la disputa mundial imperialista por la apropiación de los recursos naturales y por los mercados, la unidad de Iberoamérica es estratégica e irremplazable. En su defecto, la región puede retomar la etapa de golpes de Estado y la inestabilidad política permanente típica del siglo XX y que tuvo en Paraguay de Lugo y en la Honduras de Zelaya dos antecedes a tener en cuenta.



Las posibilidades del 2015

El FPV tiene grandes posibilidades de conservar el poder en el año 2015. Tal cual mencionó Artemio López, el oficialismo alcanzó en las distintas elecciones un piso cercano a los 30 % del electorado nacional. En el caso de que el FPV se mantenga unido y que dirima sus candidaturas por dentro del espacio en las PASO, sería lógico que triunfe un candidato de sus filas. Tal cual mencionó López, la oposición en sus variantes Frente Renovador, PRO o UNEN están divididas y en las últimas elecciones no superaron el 17 % de los votos a nivel nacional. Frente a ese panorama, el FPV tiene que sumar los 10 % que le restan para llegar al 40 % y ganar en primera vuelta al quedar a más de 10% de diferencia con la segunda formula.



El candidato del FPV que asuma la presidencia, tendrá que profundizar el proyecto de reparación nacional iniciado en 2003. No estamos en un “fin de ciclo” como mencionan los miembros de la oposición neoliberal, sino que estamos a “mitad de camino” en el tránsito hacia la consolidación de la segunda independencia nacional.

La independencia económica es la base de la soberanía política y es el principio sobre el cual se va a producir la emancipación social del pueblo. El país debe aumentar sus cadenas de valor profundizando el proyecto de industrialización y de desarrollo científico y tecnológico propio. No existe fin de ciclo para la política de construcción de satélites (INVAP) o de creación de nuevas universidades: la década que viene será de profundización e institucionalización de la soberanía científica y tecnológica. Existe un plan estratégico industrial 2020 que deberá cumplirse, generando las condiciones para relanzar otro proyecto con metas al 2030.

La independencia económica tiene un impedimento en la extranjerización y la concentración económica, que fue iniciada desde la contrarrevolución del año 1955. El proceso político de 2003 inició un camino y el próximo gobierno tiene que ahondarlo tomando el punto de vista de Perón que estableció que “el progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como un factor determinante e irremplazable del desarrollo”. En el terreno de la energía la recuperación de YPF y el desarrollo atómico son medidas estratégicas para revertir el déficit en el mediano plazo y demuestran la capacidad de nuestros recursos humanos para superar todo tipo de impedimento.

En la etapa de recuperación nacional actual, los programas sociales son una medida importante, pero poco a poco, deberían ir dejando lugar a la consolidación de empleo registrado con plenos derechos sociales.

La desaceleración económica del año 2012 de los principales socios del país (Brasil y China), la inflación de inicios de 2013, la baja de las divisas y la salida de capitales vía pago de deuda, de remesas y de fuga de capitales, aparecen como desafíos importantes a superar. A las contracciones de la economía mundial el gobierno las enfrentó diversificando mercados y con obra e inversión pública. Para resolver el problema de las divisas el gobierno tiene a mano la solución peronista clásica: nacionalizar el comercio exterior.



El candidato del FPV en la elección de 2015, debería ser el aquel que garantice la profundización del proyecto de desarrollo nacional.

YPF, EL INGENIERO CANESSA Y EL GASODUCTO PRESIDENTE PERON



*Por Pablo Adrián Vázquez


Perón: -“¿Y qué hay que hacer?

Canessa: -Un gasoducto.

Perón: -Está bien; no hace falta que entremos en más detalles.

Vaya y hágalo. Ahora se lo ordeno.

Y usted, Laguito, se ocupará que a Gas del Estado no le falte nada.

Quiero ver ese gasoducto terminado cuanto antes”.

Diálogo entre el presidente Juan Perón, el Ministro de Industria y Comercio

Rolando Lagomarsino y el presidente de Gas del Estado Julio Canessa



El desarrollo industrial durante el primer peronismo, con sus luces y sombras, tuvo a la empresa estatal YPF, a su grupo de ingenieros, a militares industrialistas, y a un sector del empresariado como un puntal en su proyecto de independencia económica.

Tras descubrir petróleo en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, en 1907 se impulsó la Dirección General de Explotación del Petróleo, hasta que en el último tramo del gobierno del presidente Hipólito Yrigoyen, en el marco del Plan de Tierra y Petróleo, se creó la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), cabiéndole al Presidente entrante Marcelo T. de Alvear el privilegio de nombrar al general Enrique Mosconi como Director General de la naciente compañía.

Mosconi incrementó las zonas de exploración en Neuquén, Santa Cruz y Salta, sumando la idea de pelear contra los trusts petroleros de la época. También estimuló la producción de kerosene, junto a Torcuato Di Tella padre, dispuso la instalación de surtidores – de fabricación nacional -, y dispuso el 1º de agosto de 1929 la toma del mercado de combustibles líquidos, fijando los precios desde el Estado.

La culminación de esta política soberana hubiese sido, durante el segundo gobierno yrigoyenista, cumplimentar lo dispuesto el 1º de agosto de 1930 al fijar el monopolio de YPF para fijar precios y combatir a los trusts. El golpe del 6 de septiembre quebró esa posibilidad…

La labor de YPF se retrajo durante la “década infame” a favor de las multinacionales hasta la Revolución del 4 de junio de 1943. Allí se profundizó el perfil industrialista y de intervención estatal en los servicios públicos, a través de una serie de medidas y creación de dependencias oficiales, proyectos de estatización de empresas y planificación de Estado.

De allí resalta la figura del coronel Juan Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión produjo cambios fundamentales en materia social. Dichas reformas trajeron como consecuencia un acercamiento entre el Estado y el movimiento obrero. Esto fue el inicio de la formación de un bloque social y político constituido por trabajadores, empresarios, industrialistas, la Iglesia y un sector nacionalista del ejército.

Además iba ganando cada vez más poder dentro del gobierno, llegando a ejercer simultáneamente la Secretaría de Trabajo, el Ministerio de Guerra y la Vicepresidencia.

En agosto de 1944 se le encomendó, en su carácter de vicepresidente, la dirección superior de los estudios sobre ordenamiento social y económico del país y creó como su órgano consultivo el Consejo Nacional de Posguerra. Se integró dicho organismo con los secretarios de Trabajo y Previsión, de Industria y Comercio, los subsecretarios de los ministerios de Relaciones Exteriores, Agricultura, Hacienda y Obras Públicas y otros funcionarios. La secretaría general recayó en el consejero técnico de la Vicepresidencia, Dr. José Figuerola.

Esta planificación se sustentó en el pensamiento estratégico de Perón, sustentado en su famoso discurso sobre la Defensa Nacionalpronunciado en 1944 en la Universidad Nacional de La Plata. Tomando conceptos de las escuelas alemanas que desde el comienzo del siglo pasado fundamentaron en la teoría de “la nación en armas” la complejidad del nuevo mundo industrial y de masas, Perón proclamó que era un tema de toda la población del conjunto de la ciudadanía. Es decir que, de acuerdo con esta Doctrina de la Defensa Nacional, el pueblo debe ocuparse de este tema y no delegarse en exclusividad a los militares. La estructura económica, infraestructural, cultural, educativa del país es la que da sustento a los problemas y diagnósticos de la defensa.

Sus objetivos se vinculan con los postulados que el economista Alejandro Bunge postuló en su obra La Nueva Argentina, de la cual abrevó fuertemente el joven coronel. El ejemplo europeo en materia política y económica gravitó decididamente en él por su vivencia personal en la Italia de Mussolini y la España de Franco como modelos de Werfare State, de allí su preferencia por el estadígrafo José Figuerola; pero también tomó mucho del New Deal de Roosevelt y de la enseñanza económica de List y de Keynes. Pero, en especial, tuvo en cuenta las experiencias de los gobiernos populares americanos de Cárdenas en México, Vargas en Brasil, Herrera en Uruguay, y Toro y Busch en Bolivia.

Fue así como el Consejo Nacional de Posguerra tuvo como misión proponer la coordinación, planificación y ejecución de todo lo referente a cuestiones de carácter social y económico. A partir de enero de 1945, realizaron estudios para proyectar y financiar un volumen de obras públicas a ejecutarse en cinco años; y la fijación de lineamentos generales y orden de prelación para la programación de trabajos públicos del gobierno nacional, los provinciales y municipales. También para encaminar el sector no público, se dispusieron estudios a fin de evitar intentos inflacionistas y al CNPG le cupo intervenir en la fijación de precios máximos y salarios.

En agosto de 1945 se le encomendó al CNPG preparar un plan mínimo de acción para el período de posguerra, comprendiendo – entre otros ítems - las necesidades previsibles sobre materias primas de origen nacional, combustibles, energía eléctrica de origen térmico o hidráulico, máquinas e implementos, y medios de transporte, en base a un programa mínimo, a ejecutar en cinco años o plazo más corto, junto a un avance de descentralización industrial y formación de zonas industriales.

La cuestión de los combustibles ocupó un lugar clave para la Argentina que vendría luego de la II Guerra Mundial. Como refirió Antonio Cafiero: “El consumo de energía empieza a aumentar paulatinamente y lentamente en los primeros años de este siglo (XX), para alcanzar, recién en 1922, una cifra equivalente a algo más de 5.000.000 de toneladas de petróleo… Veintitrés años más tarde, en 1945 para ser más precisos, el consumo se había duplicado alcanzando a 10.000.386 toneladas… Pero bastaron menos de diez años de gobierno peronista para elevar el consumo del petróleo en más de 6.000.000 de toneladas… en 1954 las cifras de consumo alcanzaron 14.371.000 toneladas”.

Amén del petróleo y sus derivados, la cuestión gasífera fue ganando relevancia dentro de YPF, llegando a persuadir al presidente de facto general Edelmiro J. Farrell de crear un organismo estatal que se encargara de la distribución del gas por redes.

El 5 de marzo de 1945 se decretó la nacionalización del gas, asistiendo el vicepresidente Juan Domingo Perón a la toma de posesión de las instalaciones de la Compañía Primitiva de Gas de Buenos Aires. Por iniciativa del ingeniero Julio V. Canessa, designado por YPF director de los servicios de gas para la Ciudad de Buenos Aires, la empresa comenzó a instalar redes de captación de gas en sus yacimientos de Comodoro Rivadavia.

El 1 de enero de 1946 se creó la Dirección Nacional de Gas del Estado en forma independiente a la petrolera estatal, siendo su primer director el propio Canessa.

Afirmó Diego Carbone: “Desde el primero de enero de 1946 había quedado estructurado el mecanismo de la Dirección Nacional de Energía, dando nacimiento a cuatro entidades: Gas del Estado, Combustibles Sólidos y Minerales; Centrales Eléctricas del Estado y Combustibles Vegetales y Derivados. Cada una ostentaba una dirección general, similar a la de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (de donde se habían desprendido las dos primeras), y todas, incluyendo a esta última, pasaron a depender del ente central creado a fines de octubre de 1943, a los cinco meses del estallido militar.

Aquella Dirección Nacional de Energía había sido confiada al coronel Bartolomé Descalzo, quien retuvo el cargo al asumir Perón y confirmó en sus puestos a los ingenieros Julio V. Canessa (en Gas del Estado) y Juan Eugenio Maggi (en Centrales Eléctricas). Mientras Canessa libraba su batalla para construir el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, Maggi emprendía el estudio de un vasto plan de realizaciones para incorporarlas al programa de gobierno que José Figuerola preparaba desde su Secretaría de Asuntos Técnicos”.

Tras la asunción como presidente de Perón postuló los lineamientos del Primer Plan Quinquenal (1947 – 1951), conjunto de casi 30 leyes, - en sintonía temporal y de intenciones con el Plan Monnett, Primer Plan Francés de Modernización y Equipo - donde se destacaron la Ley de Reorganización de la Dirección Nacional de la Energía, y la Ley Nacional de Energía.

La idea de Perón, expuesta en el Manual del Peronista, fue clara: “El futuro del país será industrialista, o nos tendremos que someter a ser un país semicolonial en el porvenir”.

Pero si bien se retomó la política energética yrigoyenista, reafirmada con los años en lo establecido en el artículo 40 de la Constitución Nacionalde 1949, la cuestión petrolera tuvo sus bemoles.

Sostuvo Cafiero que: “privaba entre los técnicos argentinos la idea que distábamos se ser un país verdaderamente rico en materia petrolera. Teníamos petróleo sí – decían – pero no en cantidades que permitieran basar sobre dicho combustible nuestra futra expansión energética. Esta era la opinión de los especialistas y de los funcionarios de YPF; criterio por otra parte compartido por técnicos de nuestras Fuerzas Armadas… No es de extrañar entonces que el Primer Plan Quinquenal orientara las inversiones en materia energética, hacia la construcción de grandes obras hidroeléctricas, y en lo que a petróleo se refiere, atendiera principalmente las inversiones vinculadas a la destilación, transporte y comercialización de ese mineral”.

Hubo avances ciertos en los primeros años de gobierno justicialista al aumentar en un 50% la producción petrolera, llegando a un 84% de la extracción del crudo. Consignó Cafiero que, además: “La capacidad de las destilerías de YPF, que en 1946 era de 8.050 metros cúbicos de tratamiento diario, pasaron en 1955 a 25.025 m3. La flota petrolera que tenía 12.7000 toneladas de peso muerto en 1946, llegó en 1955 a346.000 toneladas.”

Pero no se llegó al autoabastecimiento, por lo que se tuvo que recurrir a la importación, y a la firma de contratos entre YPF con empresas extranjeras para la exploración, como la Drilexco (Drilling and Explorations Company) y la Stándar Oil, reconvertida en la California Argentina de Petróleo para el segundo gobierno de Perón, con las consabidas imputaciones de propios y extraños por dicha medida.

Para cubrir el consumo energético local también se potenció la cuestión hidroeléctrica, de carbón mineral y gasística. Desde la EmpresaNacional de Energía (ENRE) se invirtió fuertemente para construir 37 centrales hidroeléctricas e iniciar otras 9, inauguradas durante la presidencia de Frondizi. En cuanto al carbón mineral se fomentó la explotación en Rio Turbio, Santa Cruz, antes descartado por intereses europeos en privilegiar su propio mineral.

Finalmente la cuestión del gas se vinculó directamente con el impulso inicial de YPF, la decisión política de Perón y el estudio del ingeniero Canessa quien, junto a otros técnicos de YPF, pergeñó no sólo la creación de Gas del Estado, sino que planificaron la realización de un gasoducto desde Comodoro Rivadavia a Buenos Aires.

Fue así que a los pocos días de la nacionalización de La Primitiva fue a ver al futuro Presidente, acompañado del ingeniero Teófilo Tabanera – también de YPF – al ministerio de Guerra para plantearle la creación de un nuevo organismo estatal encargado del tema del gas y la necesidad de la construcción de un gasoducto, único en su época. No sólo tuvo la novedad de la creación de Gas del Estado, el 1º de enero de 1946, sino que él sería su primer Director y, al tiempo, el Director de la obra del Gasoducto Presidente Perón.

Canessa, para demostrar la confianza que Perón tuvo en él por sus conocimientos técnicos, lo nombró durante sus dos primeros gobiernos no sólo director general de Gas del Estado, sino miembro del directorio de la Dirección Nacional de Energía, director de las obras del Gasoducto Presidente Perón, director y luego presidente del directorio de YPF, vicepresidente de las Empresas Nacionales de Energía (ENDE), presidente del Banco Industrial de la República Argentina, miembro del directorio del Banco Central de la República Argentina y decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA.

El 21 de febrero de 1947 Canessa y el propio Perón soldaron el primer caño en Llavallol, provincia de Buenos Aires, terminándose las obras el 17 de septiembre de 1949 y poniéndose en funcionamiento al servicio público el 29 de diciembre de ese año.

En la oportunidad Perón pronunció estas palabras: “La construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia – Buenos Aires es otra de las obras que no necesita propaganda. Su construcción está contemplada en el plan de gobierno, para cumplirse en el más breve plaza, haciendo posible que el gas natural de la tierra argentina sea distribuido entre los habitantes, sin diferencias de categorías”.

Se optó por comenzar la construcción del gasoducto en el Gran Buenos Aires y no en el lugar de obtención del lugar del gas porque, según Canessa, “sabíamos que los intereses extranjeros podrían interferir y hacer parar la obra en cualquier punto; pero si el tramo construido estaba aislado no servía para nada y había que terminarlo. Por eso empezamos al revés y quemamos las naves. Nos jugamos a todo o nada; o terminábamos o nos echaban a todos”.

El extenso gasoducto, construido por Gas del Estado, YPF y el aporte de la empresa privada Techint, tuvo una extensión de 1704 km. de tuberías de acero, sin costura, de 25 y 30 cm. de diámetro y 6 mm. de espesor, con un peso total de 63.5000 toneladas, fue uno de los más largos del mundo en su momento, más tarde la cañería seria extendida hasta Cañadón Seco, 100 km más.

A partir de ese momento se aplicó una política tendiente a la baja sostenida de tarifas y la expansión del sistema de gas por redes.

Cafiero aportó que: “en 1952 se habilita la ampliación del conducto entre Plaza Huincul y General Conesa, empalmando con el principal que viene de Comodoro Rivadavia. Así la producción de gas natural pasa, de 8.000.000 m3 en 1946 a 448.000.000 m3 en 1954. El gas manufacturado se eleva, de 94.000.000 m3 en 1945 a 247.000.000 m3 en 1954, lo que equivale a decir que en 9 años triplica su volumen.

El número de usuarios que en 1945 era de 210.000 pasa en 1954 a 659.000 es decir 3 veces más…Todas estas obras quedaban a cargo de YPF y de Gas del Estado, cuya solvencia técnica para la realización de programa aludido certeramente avalado…”.

Cuando fue el desfile de los materiales utilizados en la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia – Buenos Aire, del 25 de noviembre de 1951, Perón opinó: “Deseo, en primer término felicitar al ingeniero Canessa y a todo el personal directivo y trabajadores del gasoducto, que están dando al pueblo argentino el más elocuente de los ejemplos y el más digno de ser imitado.

La Argentina grande con que todos soñamos se hace con esto: con trabajo organizado, con trabajo inteligente y con trabajo dedicado a construir para el país… Que sepan, cuando dicen que no saben en que invertimos el dinero, que la empresa de tender un gasoducto de 1.600 kilómetrosno es empresa de pigmeos ni de cobardes.

Deseo significar, por último, el orgullo y la satisfacción que debe sentir nuestro pueblo al realizar una tarea de esta naturaleza con técnicos argentinos, con dirigentes y con trabajadores argentinos”.

Estas obras pudieron realizarse por contar no sólo con el ejemplo de Savio e Yrigoyen, y la pujanza de Canessa y Perón, sino con la conformación de equipos técnicos en la administración pública durante el primer peronismo, el que contó con un número importantes de militares industrialistas (Savio, San Martín, Pistarini), prominentes médicos (Carrillo, Arce, Ivanicevich), abogados de nota (Bramuglia, Paz, Remorino), sindicalistas comprometidos (Espejo, Freire, Cabo), economistas de cuño nacional (Cafiero, Cereijo, Gómez Morales), sino equipos técnicos de ingenieros (Tabanera, Maggi y el citado Canessa) venidos del trabajo en YPF que potenciaron un proyecto de liberación en nuestras tierras en la posguerra.

Luego vino el golpe de 1955, también con olor a petróleo – como afirmó Jauretche que fue el golpe de 1930 -, la batalla del petróleo d eFrondizi, la anulación de contratos de Illia, la nacionalización de las bocas de expendio de Isabel Perón, el vaciamiento durante la Dictadura y la privatización en los ’90, recuperándose YPF en estos años como empresa de bandera.

Queda en esta reseña industrialista las imágenes de YPF fundadora de poblados y desarrollando las regiones inhóspitas de la Patria, con sus estaciones YPF que acompañaron a cada ciudadano por las rutas argentinas brindando servicio permanentemente.

Y finalmente como elementos simbólicos expuestos en el Museo Evita los surtidores de YPF como juguetes con sus autitos para los “únicos privilegiados” de aquellos años y la cocina original a gas del Hogar de Tránsito nº 2 para alimentar a las mujeres y sus hijos – con todo lo que implicó en cambios alimenticios, bienestar y consumo de la época - que encontraron el amparo de solidaridad y justicia social de Evita a través de su Fundación.



* Politólogo; Docente de la UCES; Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego




Bibliografía

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- Cafiero, Antonio (1961): 5 años después…. De la economía nacional – justicialista al régimen liberal – capitalista. 1ª edición, Bs. As, e/a.

- Cipolla, Damian; Macek Laura y Martínez, Romina (2008): La embajadora de la paz. La gira internacional de Eva Perón. 1ª edición, Bs. As, INIHEP.

- Dickinson Collegey y Universidad Nacional de la Patagonia "San Juan Bosco": Digitalización de publicación sobre la historia de Chubut durante el peronismo:http://deila.dickinson.edu/patagonia/newsite/Library/CCR1951/Capitulo13.pdf

- Noro, Lauro (2009): El gran gasoducto, incluido en Revista Soldados, nº 156, junio 2009, edición digital: http://www.soldadosdigital.com/2009/156-junio/nota_gasoducto.htm

- Regolo, Santiago (2012): Hacia una democracia de masas. Aproximaciones histórico – sociológicas a la reforma constitucional de 1949. 1ª edición, Bs. As. INIHEP.

- Schiavoni, Domingo (2014): Las estatizaciones energéticas en al primera Argentina peronista, publicado en el diario Panorama, Santiago del estero, edición digital: http://www.diariopanorama.com/seccion/_22/las-estatizaciones-energeticas-en-la-primera-argentina-peronista_a_117285

- Vázquez, Pablo (2009): Juan Perón: Manual del Peronista, 1ª edición, Bs. As. Fabro.

- Vázquez, Pablo (2013): El General tuvo un plan. De Pueyrredón a Perón. Puntes sobre la planificación estatal en Argentina (1ª parte). Publicado en el blog de Pablo Vázquez: http://pabloadrianvazquez.blogspot.com.ar/2013/03/el-general-tuvo-un-plan-de-pueyrredon.html

- Vázquez, Pablo (2013): Miguel Miranda y la burguesía nacional. Publicado en la página del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Arg. e Iber. Manuel Dorrego: http://institutonacionalmanueldorrego.com/index.php/notas/item/1821-miguel-miranda-y-la-burguesia-nacional-en-el-primer-peronismo

3 DE ENERO DE 2013: LA PRESIDENTA ARGENTINA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER LE ENVÍA UNA CARTA AL PREMIER BRITÁNICO DAVID CAMERON AL CUMPLIRSE 180 AÑOS DE LA USURPACIÓN DE LAS ISLAS MALVINAS

*Por Prof. Daniel Chiarenza

Cruce entre David Cameron y Cristina Fernández de Kirchner
por el tema de descolonización de Malvinas.

La respuesta a la carta que envió la presidenta Cristina Kirchner invitando al diálogo por la cuestión Malvinas al primer ministro británico, David Cameron, no se hizo esperar. “Cada vez que se les ha pedido su opinión, ellos dicen que quieren mantener su estado actual con el Reino Unido”, dijo Cameron, en su postura de continuar negando las resoluciones de la ONU dictadas para favorecer el diálogo. “Son británicos y lo serán hasta que así lo consideren”, señaló la Cancillería británica.

“Están celebrando un referéndum este año y espero que la presidenta de la Argentina escuche ese referéndum y reconozca que son los isleños los que deben determinar su futuro”, señaló Cameron al rechazar la carta enviada por Cristina y que fue publicada en dos diarios ingleses. Cameron insiste con la “autodeterminación” de los habitantes de las islas, que fuera rechazado por la Argentina y también por la ONU, como lo plantea la resolución 2065 de 1965, porque es un caso especial de descolonización.

En solicitada a diario inglés, Cristina pidió "devolver Malvinas".


La presidenta le envió la carta a Cameron al cumplirse 180 años de la invasión inglesa a las islas en 1833. El texto fustiga que “en un evidente ejercicio de colonialismo del siglo XIX, la Argentina fue despojada por las armas de las Islas Malvinas situadas a 14 mil kilómetros de la ciudad de Londres”. Clarificó que los argentinos de las islas “fueron expulsados por la Armada Real Británica y más tarde el Reino Unido inició un proceso de implantación de población similar al utilizado en otros territorios bajo dominio colonial”. El reclamo por la soberanía argentina sobre el archipiélago es prioritario en la gestión de Cristina Kirchner. En su administración se desclasificaron gran cantidad de documentos oficiales sobre el conflicto, incluida la guerra de 1982.
El ministro Cameron, representante del ala más derechista de la política inglesa, insistió con que los habitantes de las Islas Malvinas “deben determinar su futuro” y “no puede haber negociaciones sobre la soberanía a menos que los isleños así lo deseen, siempre y cuando decidan quedarse con el Reino Unido tienen el ciento por ciento de mi respaldo”. La presidenta viene protestando, cada vez que se le presenta la ocasión, contra el “doble estatus” de los países que forman el Consejo de Seguridad de la ONU porque “pueden o no hacer caso de las resoluciones que se dictan”, en alusión a la posición británica de hacer oídos sordos de las recomendaciones del organismo internacional que integra. Cristina y Cameron se cruzaron en la última reunión del G-20, donde intercambiaron documentos sobre el tema y donde la presidenta lo invitó nuevamente a dialogar. Fernández de Kirchner concurrió al Comité de Descolonización –por primera vez un presidente argentino asistió–, donde volvió a insistir y donde también se emitió una resolución que impulsaba el diálogo como forma de comenzar a resolver el conflicto por el enclave colonial.

Cristina junto al canciller Timerman en la Asamblea de la ONU, donde la presidenta argentina le subió el tono al reclamo por Malvinas.


La Cancillería inglesa, con copia al secretario general de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, prepeó: “No habrá negociaciones por la soberanía hasta que eso sea el deseo de los isleños”. “La autodeterminación no es aceptable porque no hay un pueblo, sino una población implantada desde Londres mismo”, explicó la Cancillería argentina, y agregó que “mismo las Naciones Unidas plantean un diálogo bilateral, es decir que en ningún momento plantea que participe un tercer actor” en el diálogo. Pero además el Comité de Descolonización de la ONU aceptó el litigio reconociendo el estado colonial de la ocupación británica.




La negativa inglesa al diálogo ha sido constante. Durante los años ’90, bajo el “menemato”, se desarrolló la política de “relaciones carnales” con los ingleses, no quería disputar la soberanía de las islas sino acercarse a los kelpers. El excanciller Di Tella envió osos de peluche a los habitantes de las islas. La llegada del kirchnerismo al gobierno en 2003 provocó un vuelco y volvió a poner en alto el reclamo de soberanía y el respeto por las periódicas resoluciones de las Naciones Unidos en favor del diálogo.

HUMOR INTELIGENTE