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13 de febrero de 2015

PERON TUVO ORIGEN VIKINGO? RELACIONES DE ARGENTINA CON FINLANDIA DURANTE EL PRIMER PERONISMO


Por Pablo Adrián Vázquez*


Años atrás una noticia llamó la atención y al escepticismo: Apareció “en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia un documento que intenta probar un supuesto origen finlandés de los ancestros de Perón”. Y se le sumó que: “Una fuente de la Embajadafinlandesa en Buenos Aires, reconoció que “en Finlandia hace mucho tiempo que se escucha ese rumor”. (?)

Ante lo temerario de la afirmación vale detenerse en la alegato de la nota de Clarín del 2003: “el 26 de mayo de 1950, el diario de Suecia, el Dagens Nyheter (publicó): “El tío sueco-finlandés de Perón ha muerto”. La información era escueta: “El ex funcionario aduanero Johan Robert Söderlund, de Degerby, Aland, ha fallecido a los 68 años de edad. Lo llora su esposa, Elsa Söderlund, tía paterna del presidente de la Argentina, Perón. El padre del Jefe de Estado argentino, Bruno Perón, (?) fue en su tiempo funcionario aduanero en Degerby. En la década de 1880 emigró a los Estados Unidos para finalmente establecerse en la Argentina, donde se casó. Dentro del matrimonio nació el actual presidente argentino”.

Vamos por partes: Por que si, supuestamente, Perón tuvo origen finlandés le interesó a los suecos? En realidad todo se conjuga con las afinidades existentes en la región escandinava, concepto geográfico, cultural y político de las tierras de los vikingos que engloba a 5 países nórdicos: Islandia, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Quizás – fin de la ex URSS mediante y en plan de especulación geopolítica - se pueda ampliar con Estonia y Letonia en una confederación báltico-nórdica, pero eso es otro tema…

Lo cierto que la relación entre Suecia y Finlandia es casi simbiótica, desde tiempos inmemoriales, donde los primeros cohabitaron (y dominaron) a los segundos, siendo éstos últimos un “colchón” natural contra las avanzadas rusas en la región. Sea la lucha del Reino de Suecia católico contra el Imperio de los Zares ortodoxo, o la Suecia neutral, pero con simpatías al III Reich, en tensión con la Unión Soviética, siempre la tuvieron a Finlandia como partícipe necesario en dichas disputas.

Retomando el tema de Suecia y Finlandia en su filiación “peronista”, se consideró que: “El archipiélago de las islas Aland, en medio del Mar Báltico, tenía (y tiene) un status de cierta autonomía frente a los dos países costeros: Suecia y Finlandia. Está habitado por finlandeses y suecos, y a juzgar por los nombres de familia, los Perón pertenecían al mundo cultural sueco, si bien los sitios geográficos en los cuales habitaban se encontraban en el área de influencia finlandesa”.

Parce ser que, tras la noticia del diario sueco, la Embajada de ese país en Buenos Aires solicitó más datos sobre el origen de presidente argentino. La idea de incrementar el comercio bilateral, tal como sucedió con Finlandia, lo tuvo – aparentemente - al diplomático sueco Gunnar Brunnström como máximo impulsor.

El citado funcionario habría afirmado: “En los últimos años, los finlandeses han tenido grandes éxitos en sus exportaciones a este país (Argentina). Tanto en el rubro de la celulosa como en el del papel nos están dejando afuera, y mientras aquí aún nadie ha obtenido licencias de exportación, ellos parecen haberlas logrado. Esto se debería a que ellos, en sus charlas privadas con el Presidente, han sabido hacer vibrar las cuerdas sentimentales de su pecho. Si la historia del origen de los Perón es verdad, entonces nosotros también podemos jugar el mismo juego, sobre todo teniendo en cuenta que las islas Aland en realidad son más suecas que finlandesas”.

Además Brunnström ponderó la estampa del presidente argentino a tono con los descendientes de Erik el Rojo: “No es del todo imposible que Perón sea de origen nórdico. El es grande y grueso, tiene la piel más bien rojiza y es más castaño que morocho; también su carácter tiene rasgos para nada argentinos”. Se sumó el profesor sueco Svante Dahlstrom, quien afirmó suelto de cuerpo que: “Existen evidentes rasgos escandinavos en la fisonomía del Presidente argentino”.

Completó la hipótesis un informe de la Cancillería sueca donde, según “el certificado nº 309, de 1950, firmado por el párroco de la Diócesis de Borga, Carl Oberg, consta que Karl Henrik Bruno Perón nació el 19 de enero de 1864 en Föglö y se mudó a Borga en 1881, de donde emigró a Estados Unidos... A través del Ejército de Salvación (?), la familia Perón se enteró de que Bruno había abandonado Estados Unidos rumbo a la Argentina, donde tenía un pequeño campo”.

Y encima la involucran a Evita, haciendo constar que: “en París, le había dicho a un periodista nórdico que su esposo tenía origen finlandés”. (?)

Más allá de reconocerle valor al funcionario sueco en su plan a favor de un mayor flujo comercial entre Argentina con las tierras de ABBA, o que este ponderase, junto al profesor Dahlstrom y, supuestamente, la propia Eva la estirpe ario – germano – nórdica de Perón, lo cierto que la premisa es falsa. Ya conocida en su época por Julio Fernández Baraibar, fue rebatida por el autor citado, junto a los estudio de su árbol genealógico de la familia Perón por los historiadores Fermín Chávez, Enrique Pavón Pereyra, Jorge González Crespo e Ignacio Cloppet.

la Guerra

Tras el estallido de la II Guerra Mundial con la invasión, el 9 de septiembre de 1939, del III Reich a Polonia, y la posterior partición con la URSS, Iósif Stalin dispuso – so pretexto de un reclamo territorial – violentar la frontera finlandesa.

El 30 de noviembre de ese año se inició la Guerra de Invierno, la que duró hasta el 12 de marzo de 1940, y luego se retomó en la Guerra de Continuación 1941 – 1944, - siendo los finlandeses quienes atacaron a los soviéticos - y la Guerra de Laponia, de 1944 a 1945, pero esta vez entre Finlandia y el III Reich, en su fase final de derrota total.

De lleno en la Guerra de Invierno, las tropas finlandesas derrotaron al ejército rojo, comandados por Carl Gustav Mannerheim, héroe nacional, y destacándose la acción de los francotiradores, en especial Simo Häyhä (apodado La muerte blanca), quien en los 115 días de luchas eliminó a más de 500 soldados soviéticos.

En esa guerra en un desierto blanco, con renos y esquís, donde tuvo su bautismo de fuego la bomba Molotov – paradójicamente de la mano de los finlandeses contra los rusos – fue donde pretendieron ubicar a Perón en combate.

El citado militar argentino, en 1939, arribó de Buenos Aires a Génova a fines de mayo de ese año. Revistió funciones en La Segunda DivisiónAlpina Tridentina, en Merano, un 1º de julio. Se reportaba en la embajada argentina en Roma con el agregado militar, a la vez que concurría a la capital italiana cada tanto. El 1º de octubre se integró al Comando de la División de Infantería Pinerolo, en Chietti, y luego de algunos meses, fue trasladado a la Escuela de Alpinismo de Aosta, en abril de 1940.

En ninguna parte consta la ida de Perón a Finlandia u otro destino fuera de las tierras de Virgilio, ni orden al respecto ni del ejército fascista ni del argentino. Tras la incorporación de Italia al conflicto internacional, Perón tuvo la orden de retornar a nuestro país, efectivizándolo el 16 de noviembre de ese año. Su periplo deparó Italia, Francia y España, sin recalar ni por orden del Duce ni por los mandos argentinos, en las tierras nórdicas.

Que por su afición al alpinismo y la estrategia en la nieve debió prestar mucha atención a este conflicto – en particular durante su primer y breve estadía ibérica durante el franquismo por la implicancia de la lucha anticomunista – es factible. Pero detenerse a pensarlo en combate cuerpo a cuerpo de las frías estepas, Molotov en la cintura y pistola Luger mano - por más que exhale un hálito romántico su lucha contra las hordas bolcheviques -. es un despropósito. Una imagen así me aparenta más a la lucha entre los rebeldes y las fuerzas imperiales en el helado planetaHoth de Star Wars en El Imperio Contraataca de 1980 que en algo verosímil de considerar.

Al tiempo, el futuro presidente argentino fue trasladado a Mendoza y designado en el cuartel del Centro de Instrucción de Montaña, siendo al tiempo su Director Interino. Realizó salidas de instrucción, tradujo manuales de alpinismo italianos y elaboró manuales para el “andinismo” y el manejo de tropas en la zona cordillerana. Con posterioridad fue nombrado en la Inspección de Tropas de Montaña… los tiempos de la formación de la Logia Grupo Obra y Unificación, o Grupo de Oficiales Unidos, el GOU, estaba en ciernes…

Volviendo a Finlandia, lo comprobable fue que en dicha guerra hubo voluntarios extranjeros daneses, noruegos, algunos habitantes de la región “rusa” de Ingria, y algo más de 200 no nórdicos, entre los que se destacaron una división inglesa, que no llegó a combatir, encontrándose entre ellos el actor Christopher Lee - insuperable Drácula de las películas de Hammer, y actualmente reconocido en las sagas de El Señor de los Añillos, como Saruman, y (nuevamente) en la nueva saga de la Guerra de las Galaxias, como El Conde Dooku.

No hay registros de ningún europeo del Mediterráneo, o latinoamericano, y menos argentino en esos combates!

Yendo a datos más fidedignos la Argentina, ante el citado conflicto, apoyó la posición de Finlandia, sea durante la Guerra de Invierno, como posteriormente. Afirmó en la Sociedad de Naciones la expulsión de la URSS y tomó la decisión de abrir su misión en Helsinki. Pero la II GuerraMundial demoró esta iniciativa hasta 1949.

A inicios de 1946 fue El Ecuador el primer barco finlandés que llegó a Buenos Aires después de la guerra, reestableciéndose las relaciones comerciales durante el primer peronismo. Al tiempo llegó el nuevo Embajador de Finlandia, Ernst Ossian Soravuo, en enero de 1947. Le sucedieron los embajadores Leo Tuominen, de 1952 a 1955 y Heikki Leppo, de inicios de 1955 hasta 1957.

Perón, al tiempo, otorgó un préstamo a Finlandia para comprar productos argentinos. En la misma ocasión, negociaron la exportación de centeno a Finlandia y de papel de periódico a Argentina.

Aunque las relaciones de Finlandia con Argentina continuaron en buenos términos durante el primer peronismo, donde el intercambio oficial se concentraba en asuntos comerciales, recién en 1957 las misiones en Helsinki y Buenos Aires recibieron la categoría oficial de Embajadas.

Quizás el hecho más destacado de la época, relacionando con Finlandia, excede el marco comercial para adentrarse en lo deportivo: en 1952 se desarrollaron en Helsinki los XV Juegos Olímpicos.

Del 19 de julio al 3 de agosto de ese año participaron 4.955 atletas (4.436 hombres y 519 mujeres) de 69 países, que rivalizaron en 149 competiciones de 17 deportes.

Allí la Argentina tuvo un destacado papel, la delegación presentó 123 deportistas, de los cuales sólo 8 fueron mujeres. El abanderado fue Delfor Cabrera, ganador de la maratón en los Juegos de Londres.

El equipo olímpico obtuvo 5 medallas (1 de oro, 2 de plata y 2 de bronce) y quince diplomas olímpicos, la mayor cantidad de la historia olímpica de nuestro país, ocupando en el medallero general el lugar nº 19.

La única medalla de oro fue ganada por el remo de la mano de Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero. En boxeo se obtuvieron 1 de plata y 1 de bronce, más 1 diploma. La otra medalla de plata, más dos diplomas, fue por el maratón, y la restante medalla de bronce fue por levantamiento de pesas. En cuanto a la performance de los equipos argentinos se obtuvo un diploma en desafío a vela, lucha grecoromana y básquet, donde salieron en 4ª puesto.

En dicha oportunidad contaron con el fundamental apoyo de Perón y la propia Fundación Eva Perón sostuvo logística y económicamente la participación del equipo argentino. Paradójicamente el triunfo en remo fue un 23 de julio, 3 días antes del fallecimiento de Evita…

Tanto el origen de Perón con antepasados finlandeses como su participación en la Guerra de Invierno son otro capítulo más en otorgar visos de leyenda a una trayectoria de vida que sigue despertando interés en investigadores y público en general. En cuanto al estudio de las relaciones diplomáticas y comerciales durante 1946 a 1955 con Finlandia y los países nórdicos queda aún tela para cortar, y ni que decir de la impronta del deporte en esos años como política de Estado.

Perón de vikingo nada, salvo su fortaleza y energía… y que de seguro le gustaba el arenque ahumado!



* Politólogo; Docente de la UCES; Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego
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