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12 de octubre de 2013

DE HUMANOS A HUMANO

*Por Pedro Valci

Sin anestesia la realidad nos golpea, a todos, cuando el cuerpo esta maquina maravillosa, dice basta ó nos da un alerta de que vamos muy rápido, nuestra COMPAÑERA, esta en un momento difícil, una guerrera de mil batallas y que ha sabido salir de ellas con las heridas cubiertas por su gran coraje.

Lo lamentable es la cantidad de odio que se ha destilado hacia ella estando en la batalla como en la enfermedad, la historia va a reflejar esta conducta, creo que única,de los que se muestran como los "señoras/es" de la Argentina, confesionales, pero arteros al fin.

Sus títulos, que habría que ver si son reales, no le sirven para saber de la CONDICIÓN HUMANA, al punto tal de que públicamente se expresan, ahora se entiende perfectamente como fueron socios y serán admiradores de los Dictadores.

Por suerte muchas y muchos están orando y sufren esta condición de NUESTRA PRESIDENTA, ahí recogidos en su ternura intima y casi al llanto . TODOS SERES HUMANOS, los otros no encuentro calificativo.

Si, se que a esta hora mis plegarias serán para esa MUJER, no para la presidenta, para esa MUJER una guerrera de mil batallas.

UN ESTIGMA QUE PERSISTE



El despliegue de opiniones mediáticas que se generó a raíz del cuadro de salud de la Presidenta de la República, se aloja sobre una falsa imagen de la mujer que conduce los destinos de la Patria. Una vez más los lugares comunes y estigmatizados intentan fortalecer la idea de una mujer desbordada y doblegada en sus fuerzas, perdida en el rumbo de sus decisiones políticas y ciega ante los indicios de una realidad que presentan como adversa. La irresponsabilidad de ciertos medios de comunicación, en este caso se conjuga con una vil falacia.

Cristina Fernández llegó a ocupar el cargo más alto del poder político porque es una gran dirigente, porque en su larga trayectoria ha sabido vérselas con varios triunfos pero también con derrotas,una mujer que no se cae fácilmente porque ha sabido desenvolverse en y con el poder,porque ha trabajado y trabaja incansablemente en construir fuerza política popular,desde donde hace brotar su potencia. No salió de la nada. Es una mujer aguerrida, y como tantas otras, militante y luchadora, que vive intensa y colectivamente protagonizando el presente.

Vale preguntarse ¿qué aprendizaje hubo en nuestro tránsito democrático, y en particular, en los gobiernos de Cristina? ¿O porque se dan cuenta que hay otras formas de ser mujer y estar en política dicen lo que dicen? Nada más útil y funcional a los intereses políticos de algunos opositores que la imagen de una mujer “débil” que intentan difundir, usufructuando una situación de vulnerabilidad pasajera en la salud de la Presidenta para sacar ventaja.

Estas actitudes denotan desprecio por lo popular, por la construcción colectiva, por el pueblo: lo infantilizan, nos infantilizan.

La fuerza de Cristina es la fuerza de todas!

¡¡¡Seguimos caminando al lado de nuestra presidenta por todo lo que falta!!!

Red Mujeres con Cristina, Nodo central
8/10/13

CARTA ABIERTA 14:VIVIMOS TIEMPOS DE URGENCIA Y DE ESPERANZA

1.         Vivimos tiempos de desafío y de riesgo. Tiempos de urgencia y de esperanza. A pocos días de las elecciones, demasiadas cosas están en juego como para no señalar el dramatismo de la hora. Sabemos, siempre lo supimos, que los proyectos transformadores de matriz popular y democrática se enfrentan, tarde o temprano, con aquellas fuerzas poderosas que desde el fondo de nuestra historia, una y otra vez, han buscado sostener su dominio porque creen, con su visión patrimonialista, que el país les pertenece, que siempre les ha pertenecido. Pero también se enfrentan, esos proyectos que suelen ir contracorriente, a las nuevas demandas, que no nacen ni viven del recuerdo de la tragedia previa, sino de las vicisitudes y las emergencias del presente, incluso cuando van en contra de sus propios intereses. Y también se enfrentan, los proyectos como el iniciado en mayo de 2003, a sus propias dificultades y tensiones, esas que nacen de una realidad siempre en estado de extrema fragilidad que nos recuerda la gravedad de una época en la que nada parece quedar a resguardo de los grandes vendavales de un capitalismo global en estado de crisis pero capaz de seguir imponiendo sus decisiones y su hegemonía en la mayor parte del planeta.
Entender el carácter de la ofensiva del capital neoliberal significa desentrañar el grado de dramatismo que hoy amenaza a los proyectos políticos que buscan, sobre todo en Sudamérica, vías alternativas a las que nos condujeron y quieren seguir haciéndolo hacia la intemperie social y económica. La hora es incierta porque está en juego la continuidad o no de una política que ha podido, con sus dificultades y contradicciones, reinstalar en el centro de la escena la disputa por la distribución de la renta material y simbólica. El reforzado frente restaurador, que incluye a las corporaciones económico-mediáticas, a las fuerzas de la derecha, a las expresiones del peronismo conservador y a los neoprogresismos reaccionarios, busca cerrar este momento de reparación de la vida popular.
Unos, los poderosos, intentan recuperar el terreno perdido horadando, desde todos los ángulos posibles y utilizando todos los recursos a su alcance, la continuidad de un proyecto que, después de décadas de penurias para los intereses populares, logró reabrir la esperanza en el interior de un pueblo lastimado y saqueado. Otros, las personas comunes, los ciudadanos de a pie, los que viven el día a día con sus logros y sus dificultades, no suelen fatigar los caminos de la memoria a la hora de sentirse seducidos por opciones políticas que cierran a cal y canto cualquier alusión al pasado y a su tragedia social, económica, política y cultural porque, aunque no lo digan, están dispuestas, esas fuerzas hoy opositoras, a implementar aquellas terribles recetas que tanto daño nos hicieron. Exigen, con el derecho que surge de lo reconstruido y de sus propias perspectivas y demandas individuales, seguir mejorando y seguir superando los núcleos duros de la desigualdad, las carencias, las injusticias y las zozobras de la vida cotidiana.     Poco tiempo le dedican a valorar lo que se ha conquistado en estos arduos y sorprendentes años en los que el país logró recuperar la brújula de su historia dejando atrás, como no se cansaba de decir Néstor Kirchner, el infierno en el que nos habíamos convertido como sociedad.
Lejos de las capturas ideológicas de largo aliento, más lejos aún de identidades fijas y permanentes, parte de la ciudadanía de esta época mediatizada no suele permanecer adherida a solidaridades cristalizadas. La fluidez, lo efímero, la fetichización del cambio y de la última novedad, la lógica de la sociedad de la mercancía y del espectáculo les exige a los lenguajes políticos y a la propia democracia que aprendan a lidiar con esa persistente fragilidad de las identidades contemporáneas. Nadie tiene la vaca atada. Cada día hay que renovar el vínculo y el contrato de origen. La fugacidad de lo vivido pende como una amenaza recurrente en el interior de una vida social que mide su satisfacción a cada instante y de acuerdo, la mayor parte de las veces, con la narrativa que de esa misma vida social se hace desde las grandes usinas comunicacionales que, en la actualidad, constituyen la avanzada de los poderes corporativos y el laboratorio desde el que se despliegan las nuevas formas hegemónicas que articulan el estado de las conciencias. El riesgo nace de creer que lo conquistado y lo recuperado, aquello que hizo y hace posible el diseño de una sociedad capaz de reconstruir lo que había sido brutalmente destruido, no depende -hoy, acá y en estas horas decisivas- de la continuidad del kirchnerismo.
Algunos, los poderosos, los que han ejercido a discreción -y apelando muchas veces a la violencia homicida-  el poder en la mayor parte de la travesía histórica del país, saben que no se puede seguir permitiendo que un proyecto nacido de antiguos sueños de justicia e igualdad siga pronunciando ese camino que acabe invirtiendo décadas de dominación y sometimiento. Saben que la llegada del kirchnerismo vino a sacudir un estado de injusticia y de derrota de las tradiciones populares. Que vino a interrumpir la continuidad de la barbarie social y la ampliación de la desigualdad al mismo tiempo que reabrió la posibilidad de reconstruir la tradición de una lengua emancipatoria que hoy recorre una parte sustantiva de Sudamérica. Sabe, también, que no puede permitir la prolongación en el tiempo de un proyecto que le ha devuelto a la multitud invisible la potencia para encarar con energía renovada profundas transformaciones en el interior de una realidad social que sigue siendo un territorio en y de disputa. Sabe, a su vez, que la ampliación de derechos multiplica las voces dispuestas a defender lo conquistado y a oponerse a los intentos de restauración del poder neoliberal. Es simple su intención: cortar de cuajo lo que nunca tenía que haber ocurrido, sellar, por inactual e imposible, la invención democrática que renació hace diez años cuando nada ni nadie lo podía preveer o imaginar. Van, una vez más, por la reconquista de sus privilegios y por la plena posesión del poder de decisión. Quieren terminar con una atrevida política que reinstaló entre nosotros la esperanza de la igualdad. Ellos no confunden ni se confunden, saben cómo y contra quien tienen que descargar toda su artillería destituyente.
Otros, los bienintencionados, los que suelen identificarse con posiciones progresistas, prefieren instalarse en la lógica de la demolición asociándose a la feroz campaña que desde las usinas del poder mediático se viene desarrollando contra el gobierno. Son los eternos buscadores de una “república virtuosa”, esa que supuestamente yace en un oscuro filón de la nación, extraviada después de los tiempos del primer centenario, y sometida una y otra vez -eso piensan y proclaman sin sonrojarse- por los populismos demagógicos, al vaciamiento y la corrupción. Sin encontrar ninguna incompatibilidad, allí donde buscan convertirse en los heraldos de los valores republicanos, suelen confluir con los poderes corporativos y, siempre, terminan por travestirse a imagen y semejanza de esos grupos privilegiados. Pero, eso sí, en nombre de la República y de su salvación. Lo que no dicen o no saben es que cada vez que esas fuerzas se alzaron para defender la “virtud amenazada de la república” no hicieron otra cosa que destruir derechos, aniquilar libertades y vaciar de contenido a la propia vida democrática. Ofreciendo un rostro y una retórica supuestamente progresista, arropados en banderas de larga prosapia libertaria, terminan por volverse funcionales a los verdaderos diseñadores de las estrategias destituyentes: el poder económico-mediático que va en busca de la restauración conservadora.
Es por eso que, en esta hora compleja y desafiante, nos dirigimos a los hombres y mujeres de nuestra patria que no renuncian al sueño de una sociedad más justa. Que, con toda honestidad, asumen como propias, en ocasiones, las críticas más despiadadas e injustas que, construidas en el laboratorio de la derecha corporativa, acaban convirtiéndose, sin que lo visualicen, en parte de su propio sentido común y en la entrega de sus ideales democráticos a quienes no han hecho otra cosa que vaciarlos de todo contenido emancipador. Los llamamos a que, sin dejar de sostener sus tradiciones y sus diferencias, sepan reconocer la abismal distancia que separa a un proyecto -con sus aciertos y sus errores- que no ha dejado de inclinar la balanza hacia el horizonte de un país más igualitario y democrático, de aquellos sectores dominantes y hegemónicos dispuestos a quebrar en mil pedazos esas esperanzas que en los últimos diez años no han hecho más que multiplicarse.
Detrás, muchas veces, de retóricas seudo progresistas buscan seducir a ciudadanos que, de saberlo, no estarían dispuestos a acompañar sus estrategias reaccionarias. Pero también se montan en el sistemático esfuerzo por despolitizar, a través de los lenguajes massmediáticos, a quienes han sido sujetos de la reconstrucción y la ampliación de derechos sociales, civiles y culturales. Avanzan disputando sentido común y opinión pública. Utilizan el espectacular poder de fuego de las corporaciones comunicacionales siempre dispuestas a reforzar los intereses de los grandes grupos económicos y a amplificar la contra revolución cultural que el neoliberalismo viene desarrollando globalmente. Buscan desprestigiar y debilitar hasta la extenuación a un gobierno que, a contrapelo de las tendencias mundiales y en consonancia con algunos países de la región, se atrevió a desafiar el orden establecido. Ellos sí que van por todo: van por la liquidación de los derechos, van por la ampliación de su renta, van por la perpetuación de su poder, van contra los deseos tumultuosos de las mayorías que siguen soñando la igualdad, van contra las demandas de memoria, verdad y justicia y por la impunidad de sus propios crímenes. Ellos saben lo que está en juego, saben cuál es el corazón de la disputa y de qué modo golpear contra la Presidenta y contra un proyecto que ha sido capaz de romper la terrible continuidad de una dominación implacable que llevó a la peor de las intemperies sociales, políticas, económicas, culturales y jurídicas.
Son momentos donde se manifiesta con su fuerza silenciosa la ironía de la historia: por un lado, la conciencia pública democrática se halla sumida en un gran debate; por otro lado, esa misma conciencia se halla aprisionada por enormes operaciones mediáticas que sobre el idioma real de la historia, sobreponen el idioma vacío del miedo y de una abstracta reparación moral. De este modo, esa dramática distancia entre la vida real, con sus cotidianas realizaciones y sus rumoreos deshilvanados, se yergue en términos de un gran poder mediático que traba la expresión genuina de los intereses sociales con una expresión repleta de pulsiones fantasmales: es un modelo de conclusión de un ciclo como anunciación de un “modelo de llegada”, el de un candidato que ha convertido su nombre en un algoritmo y sonríe en las carreteras de entrada a la ciudad con la pinta entradora de vendedor de terrenitos a plazos, dispuesto a cualquier señuelo.
2.         Ante tales circunstancias, es necesario reponer todo un diccionario de ideas y de correspondencia entre éstas y las definiciones más clásicas de un acervo político que está también amenazado. Se trata de analizar una vez más los resultados del capitalismo en el plano de sus acciones reales sobre la materia histórica, y en el plano de sus fantasías ideológicas. Un cuarto de siglo pasó desde la reconfiguración que sobrevino con el fin del mundo bipolar.  El velo de la promesa democrática y de un mundo en paz, con la que Occidente batalló para obtener la hegemonía conquistada, ha caído. Se ha impuesto una única “verdad”, la de un capitalismo que no tolera diferencias y organiza, por el contrario,  cruzadas uniformadoras de sistemas económicos, modelos políticos, culturas y proyectos de pueblos y naciones. Es en perspectiva, el diseño de un futuro global a medida de un Imperio que impone su ley, otorgándole a ésta el valor de “Justicia Universal”. La ilusión de un capitalismo humano, instalada durante la “Edad de oro”, iluminada por los estados del bienestar de las socialdemocracias europeas, se derrumbó, dejando revelado haber sido una estrategia de competencia con el “mundo socialista” caído, más que una opción programática de burguesías con sentido social. Cristina llamó anarcocapitalismo financiero a esta hegemonía de un sistema depredador y llamó a recuperar lo mejor de aquello que pudo o quiso a duras penas construir el propio capitalismo cuando tuvo que atender las demandas de las grandes mayorías que se rebelaban contra una antigua trama de injusticias. Eso es lo que se ha acabado en los países centrales.
Es Sudamérica el lugar en el que, a contracorriente, se busca defender derechos y conquistas que recuerdan al Estado de Bienestar, pero que quieren ir más allá. Eso lo sabe el poder hegemónico y ha buscado y lo seguirá haciendo quebrar estas experiencias popular-reparadoras. En nuestro país, muchos que se ofrecen como portadores de una perspectiva “progresista” no hacen más que movilizar sus recursos retóricos e ideológicos a favor de la ola liberal-conservadora que viene arrasando los derechos de las mayorías en los estados europeos. Esos “progresistas” han defendido a Capriles y atacado las opciones populares sudamericanas en nombre de la “virtud republicana”, del mismo modo que han derramado todos sus prejuicios sociales y raciales al caracterizar a los habitantes de los barrios marginales y pobres del gran Rosario como “inmigrantes de origen toba o de Bolivia y Paraguay” que traen su pobreza desde “fuera”. Un lastre “indio y extranjero” que no es responsabilidad del gobierno “progresista”.
El último cuarto de siglo ha sido de guerras e invasiones. Irak, en dos oportunidades, el descuartizamiento de Yugoslavia con intervenciones puntuales de las grandes potencias en cada uno de sus conflictos, Afganistán, Libia, y ahora la latente amenaza sobre Siria. También este tiempo ha sido de un capitalismo financiero que organizó el mundo desterritorializando la producción industrial y deslocalizando el trabajo con el fin de reducir los salarios, ampliar las ganancias, destruir las conquistas de los trabajadores, desarmar sus organizaciones  y movilizar el capital de un lugar a otro, sin límites, sin controles, ampliando hasta los niveles más desmesurados las esferas financieras en las cuales las oligarquías más poderosas del globo se apropiaban de la parte del león de las ensanchadas plusvalías. Los cantos de sirena de una era post-industrial o de una época del fin del trabajo, contrastan con las maquilas de salarios miserables, jornadas extensísimas de trabajo y condiciones de precariedad y pobreza de las grandes masas populares.
Sin embargo, para el objetivo de un mundo único y uniforme no alcanzaba con resolver el pleito bipolar. La nueva hegemonía se lanzó a adocenar un Tercer Mundo que desplegaba proyectos propios, que había organizado estados para impulsarlos, librado luchas de descolonización y liberación; un Tercer Mundo en el que se habían conformado movimientos nacionales y populares y afirmado ideales de emancipación y autonomía, pero que también sufriría de errores, desaciertos y derrotas nacidas de experiencias que se encontraron ante sus propios límites y sus propias fallas. La ideología neoliberal de privatizaciones, desintervención pública, apertura irrestricta a las inversiones externas, flexibización laboral, culto a los mercados -especialmente a los financieros- fue predicada y practicada como poderosa lógica de desorganización de estados, regímenes previos, pensamientos críticos, modos de vida, valores, costumbres y creencias.                                                                                Así recuperó y amplió su hegemonía el capitalismo neoliberal. Sobre esta tierra arrasada hoy se despliega la, tal vez, mayor de sus crisis.
Los programas de ajuste en Europa, las campañas militares en África y Asia, el ninguneo de las Naciones Unidas, la naturalización de la función de un gendarme universal, el manejo unilateral de la emisión de moneda mundial por parte de la potencia hegemónica, denotan la decisión del mundo central de agudizar la crisis para que se resuelva sobre la base de ensanchar y profundizar el paradigma regresivo de polarización social y concentración de la riqueza y del poder. Pero, en la última década se abrió una grieta en esta humanidad desolada, arrasada y desilusionada por un sistema que se había sentenciado a sí mismo como definitivo e irreversible. Una esperanza creció en América Latina. Una esperanza que fusionó el renacer de culturas milenarias, con las gestas de la independencia y las experiencias populares de mediados del siglo pasado. Nombrar a los que encendieron ese nuevo fuego siempre es imprescindible: Chávez, Lula, Kirchner, Evo, Correa, Cristina. Sus nombres están ya indisolublemente ligados a la recuperación de utopías, dignidades y voluntades transformadoras.
Así, la reciente participación de Cristina en el G20 fundó un nuevo momento. Un discurso y una gestualidad de autonomía rompió con el diseño de un ámbito organizado para un consenso unánime que consagrara la voluntad de los países centrales. Señaló la complicidad de los EEUU con los fondos buitre, reclamó por un regreso a un genuino multilateralismo y denunció que la paz no se construye con guerras. Días después profundizó su pronunciamiento en la Asamblea de las Naciones Unidas, sostuvo que no hay guerras justas, denunció la hipocresía de las potencias que hablan de diálogo y no se sientan a conversar cuando peligran sus intereses coloniales, criticó a quienes preparan intervenciones armadas en nombre de la paz -cuando previamente fueron proveedores directos o indirectos de las armas con las que se despliegan los conflictos-, pidió la restricción y regulación de las lógicas anárquicas y perversas con las que se maneja el capital financiero internacional, reclamó sobre una reforma del orden internacional que favorezca el mayor peso de la opinión de las naciones periféricas, exigió el cumplimiento de los acuerdos entre países.
Es claro que nuestra Argentina y nuestra América Latina batallan contra  intentos restauradores. Como siempre, éstos se siembran de adentro y de afuera. Los fallos de la justicia norteamericana contra nuestro país revelan el propósito de un disciplinamiento “ejemplificador”. No se trata sólo de la imposición de una lógica de la financiarización, que hasta puede resultar dañada por la desmesura de hacer caer una reestructuración de deuda magníficamente lograda, si no de la priorización de una actitud nada amistosa contra una nación y una región que han recuperado una política internacional independiente, avanzado en proyectos económicos transformadores y reconstruido sus Estados nacionales. Los actos de espionaje sistemático llevados a cabo por los EEUU, violatorios de la soberanía de nuestros países han generado reacciones dignas, impensables hace apenas una década, como la de Dilma Rousseff que canceló su viaje a la superpotencia. También hubo una firme y solidaria respuesta frente al grave secuestro que sufriera Evo Morales por parte de potencias europeas unos meses atrás.
            Todo ello acontece mientras grupos económicos locales, mediocres oposiciones políticas, y medios monopólicos que pretenden comandar la erosión del proyecto popular, acechan para medrar con el producto de devaluaciones y turbulencias de caminos regresivos.  La ilusión de un “gran empresariado adicto”, heredado de otras épocas y otros proyectos de país, se desvaneció en estos diez años. Sus exponentes no sólo aumentan precios y provocan inflaciones que erosionan el ánimo popular, si no que conspiran por nuevas megadevaluaciones del peso para engrosar fortunas que reposan en negocios financieros internacionales luego de utilizar cuantas vías de fuga idean astutamente. Sus figurantes de escena, repetidores de discursos vetustos rellenos de frases de ocasión, han mudado de escenario y militan activamente en entramados opositores apostando al “fin de ciclo”.    Es una hora dramática, en la que los proyectos políticos transformadores de nuestro continente deben repensarse y, dentro de ellos, su lógica de alianzas. Alianzas imprescindibles para su consolidación y profundización, dos términos inescindibles, pues congelar el presente, detener los cambios, conservar sólo lo hecho, más que insuficiente resulta imposible. Los restauradores dicen que quieren poner un freno, pero pretenden bombardear lo construido, aleccionar contra las ansias de cambio, naturalizar la decadencia neoliberal. Por eso prometen un país “serio”, reinsertado en el mundo, tan “moderno” como la podredumbre que impúdicamente exhiben las economías del norte desarrollado.         
Son tiempos de afirmar el proyecto, a la vez que de reencauzamiento de rumbos. Exigen acelerar los pasos de la unidad e integración regional, a la vez que priorizar las construcciones políticas y la movilización popular. De construcción de más Estado. De políticas que, con participación popular, ensanchen más aun la ciudadanía. De ampliar las mejoras en la distribución de la riqueza, porque queremos y hace falta más. De formalización plena de los trabajadores. De mayor acceso de los campesinos a la tierra. De mayores derechos para los pueblos originarios. De despliegue del acceso a la vivienda. El kirchnerismo con sus grandes aciertos y también con sus errores, ausencias, deudas pendientes y limitaciones marcó una dirección popular y democrática tan profunda que sólo admite, desde una mirada emancipatoria, la crítica que tiende a fortalecerlo. La vocinglería opositora que le señala insuficiencias para debilitarlo, aunque acierte muchas veces en desnudar la falta, aunque luzca centroizquierdista, confraterniza con el intento oligárquico de consumar el “fin de ciclo”. Porque lo que está en juego no es el éxito o fracaso de una gestión, entendida como un agregado de medidas o políticas, sino el sentido de una época. No hay profundización de ella sin continuidad, o para ser más dramáticos, sin futuro del kirchnerismo como fuerza transformadora en el poder. Los que quieren ordenar, poner fin al tumulto, limpiar la escena, enaltecer la corrección, ser héroes de la buena conducta, se proponen como el cementerio de los proyectos transformadores.    
La demolición, que provocó e inició la dictadura cívico-militar en 1976, de una  Argentina con empleo digno y solidaridades sociales, estructuras políticas que identificaban clases, culturas y proyectos, aun no fue revertida plenamente. Los años del proyecto popular en curso recuperaron el paradigma del trabajo, la vocación de autonomía nacional, el rol de lo público y los ideales de igualdad y justicia. Pero la estructura concentrada y extranjerizada de la economía permanece y resulta de difícil, aunque necesaria reducción. Si bien la desigualdad disminuyó, subsiste aun la fragmentación política, social y sindical. Una tercera parte de los trabajadores ocupados permanece en la informalidad, si bien se han tomado medidas históricas con la legislación del trabajo rural y en domicilios particulares. La volatilidad de políticos profesionales que migran como miserables oportunistas desde cargos importantes detentados en un gobierno que promovió un viraje profundo en la política argentina hacia opciones regresivas del pasado revertido, ejemplifica sobre carencias de la política argentina del presente, aunque ésta haya recuperado su función de actividad transformadora. Es necesaria una iniciativa más enérgica para emprender  construcción política y ensanchar la capacidad e intensidad de la movilización popular que impregne de otra densidad a la militancia, a la pertenencia, a la participación, a la adhesión y a la simpatía por el proyecto transformador. Hace falta transitar hacia una democracia profunda en la que la instancia electoral consagre, en ese momento culminante, la voluntad y pasión que se construye permanentemente en un ideal compartido de sociedad integrada y fraternizada. Es el gran desafío para la continuidad.
       El actual es un momento crucial. Es época de generar esperanzas. De plantearle a la sociedad compartir un programa para la profundización de un proyecto que ha resultado tan exitoso como justo. Han sido diez años de avances prodigiosos. La escena de un pueblo hambriento, marginado y sin trabajo ha sido reemplazada por un tiempo de disputas sociales por mejorar las condiciones de vida, por alcanzar la igualdad. Toda una política de gobierno signada por el sentido de la ampliación de derechos es la que convoca, y nos convoca, a jugar nuestra pasión y la acción para sostener ese sentido peleando por la continuidad de esta política ahora y en el 2015. Memoria, verdad y justicia. Convenios Colectivos. Salario Mínimo. Recuperación del sistema de jubilación de las manos de la especulación financiera. Mejor distribución del ingreso. Aumento del presupuesto educativo. Asignación Universal por Hijo. Matrimonio igualitario. Ley de servicios de comunicación audiovisual. Nueva Carta Orgánica del BCRA. Autonomía frente a las políticas del FMI. Resistencia frente a los fondos buitre. Despliegue de las cooperativas de trabajo. Mejora sustantiva en los ingresos de los jubilados. Gobierno civil de la política de defensa. Desendeudamiento. Nacionalización de YPF, Aerolíneas y aguas. El plan Procrear, que  acaba de expandirse… Una lista extensísima, abierta, de no acabar.
Hubo tiempos en los que la sorpresa de los nuevos hechos de la gestión, que invertían las consecuencias del neoliberalismo, alcanzaban por sí solos para obtener el respaldo ciudadano. Hoy se requiere más. Es justa y necesaria la promesa, el dibujo de un futuro, la convocatoria a participar en la profundización de una gesta. Establecer el contraste, la contracara que puje contra la declamación de las derechas, los “pragmatistas” y los falsos “centroizquierdistas” que han hecho de la difamación una propuesta política, de la falla la impugnación del todo, de la virtud la impostura, del resultado de una política la casualidad de una ocasión. Es una hora de más hechos, argumentos y debates. Esgrimir sólo el balance no es suficiente.
Las últimas medidas tributarias mejorarán notablemente los ingresos de los trabajadores formalizados, así como comenzarán a trazar un camino de justa imposición a la renta. Pero queda pendiente una reforma tributaria integral que acentúe la mejora en la progresividad del sistema que comenzara con la implantación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Una profunda discriminación de los productos y tasas para el gravamen del IVA, liberando del mismo al consumo popular e intensificando la imposición de los bienes suntuarios sería parte de la misma. También la recuperación del impuesto a la herencia que fuera eliminado por la dictadura terrorista. El aumento de los aportes patronales revertiría la reducción de los mismos que constituyó parte de las políticas de “flexibilización” laboral. Fueron muy significativos los recientes cambios introducidos en el régimen del monotributo y beneficiarán a sectores de ingresos bajos y medios.
Además, ha sido muy importante la legislación que suspende los desalojos de los campesinos, como así también el comienzo de las tareas para reconocer la posesión y propiedad de la tierra por parte de las comunidades indígenas, mediante el establecimiento de su propiedad colectiva sobre las mismas. Sin embargo, es necesario profundizar más aun esta justa política, disponiendo la titularización de esas tierras y emprendiendo una política integral que avance en la generación de conciencia y la adopción de criterios que reconozcan el carácter social que define a ese recurso natural estratégico.
Muchas veces el gobierno ha reaccionado con atraso. La política ferroviaria y la energética han transcurrido por caminos erróneos en una larga fase del proyecto nacional en curso. Las consecuencias fueron dolorosas y costosas. Sin embargo, esos desvíos hoy se encuentran en vías de corrección y se han adoptado medidas de fondo para reestructurar esos sectores. Pero los daños causados a la marcha del proyecto no han sido menores, aunque siempre las transformaciones reparadoras fueron tomadas desde una perspectiva de profundización.
Para hacer posible la aplicación de un derecho básico para los ciudadanos como es el derecho a la salud, hoy todavía tropezamos con un sistema fragmentado y desigual que debe transformarse, avanzando en la planificación de la salud, adoptando así, un criterio inverso al de los países de la Alianza del Pacífico, donde la exclusión es creciente debido al predominio del paradigma de la mercantilización. Sin embargo, ha habido avances importantes, a través de múltiples acciones emprendidas por el Ministerio de Desarrollo Social, como la Asignación Universal por Hijo, la ley de procreación responsable, las medidas contra la violencia de género, la ley de salud mental, la ley antitabaco, un amplio plan de vacunación obligatoria y el tratamiento gratuito del HIV-SIDA. La postergada reglamentación de la producción pública de medicamentos es una de las incomprensibles demoras que deben ser reparadas.
A los momentos críticos, a las dificultades, el gobierno las enfrentó siempre con medidas e iniciativas fieles al sentido de su proyecto político. La derecha opositora, en sus versiones burdas o travestidas de “centroizquierdistas” repite monocordemente las mismas impugnaciones, cualquiera sea el lugar de América Latina que se trate: corrupción, inflación, inseguridad. Una receta única para esmerilar gobiernos “populistas”. La primera siempre resulta condenable, aunque el capitalismo suponga su existencia sistémica. La inflación siempre debe ocupar, pero la derecha pretende convertirla en el eje de la economía para aplicar planes de ajuste y reducción del salario, mientras que una política más efectiva para enfrentarla sería redoblar los controles, sistematizarlos, disciplinar a los empresarios, ampliar significativamente las formas y prácticas de comercialización estatal, provincial y municipal directa de bienes esenciales. Bienvenida y oportuna la mesa de diálogo que abrió Cristina para abordar los acuerdos que persigan restringir los aumentos de precios. La inseguridad, que los medios hegemónicos instalan y silencian en dosis que manejan a conveniencia del poder concentrado, constituye un problema estructural de las megalópolis “modernas” nacidas del capitalismo anárquico, guiado por el paradigma del más crudo individualismo; controlar, discriminar, perseguir y encerrar  adolescentes condice con las lógicas del chivo expiatorio para disipar el reclamo de las víctimas sin resolver, o más aun, agravando lo que se enuncia querer solucionar. Cualquier estrategia de mano dura favorece la ampliación de la complicidad del delito con integrantes y jefes de los cuerpos de seguridad. Contrariamente la estrategia de construir una “seguridad democrática” y el camino de abordar la especificidad juvenil abren la esperanza para reducir inseguridades e injusticias. El kirchnerismo, desde su inicio, ha cuestionado las salidas punitivas o la apelación “salvadora” a la mano dura como fórmulas mágicas para combatir el delito. Hoy, como ayer, esa debe ser su brújula a la hora de intentar nuevos caminos ante una problemática extremadamente compleja que no tiene una solución lineal.
3.         No resulta sencillo ir contra el prejuicio y el resentimiento, pero más difícil es intentar explicar el odio que, de un modo incisivo y sistemático se difunde por ciertos medios de comunicación, y va más allá de todas las diferencias políticas para anclarse en una visceral inhumanidad. Lo que se despliega por el éter informativo en estos días argentinos es, cuando de lo que se trata es de horadar y debilitar al gobierno, una estrategia inclemente que no se detiene ante ningún obstáculo ni conoce la frontera del respeto y la compasión por el padecimiento del otro. Esa estrategia encuentra su correspondencia en algunos sectores de la sociedad que, sin ningún disimulo, se regodean en ese modo   antagónico a toda forma de convivencia democrática. Escudándose en una “moralidad virtuosa”, en la apología de una república añorada desde que la “demagogia populista invadió la nación”, movilizan todos los recursos a su disposición para hacer naufragar un proyecto que, después de décadas de impunidad de los poderes reales, se plantó frente a los “dueños del país” defendiendo los intereses populares.
El odio y la visión canalla del mundo se conjugan en aquellos “periodistas” que buscan golpear a la figura presidencial. Vuelve sobre nosotros un discurso de una violencia que habíamos imaginado sellada en nuestra historia pero que regresa intocada de su viaje por el tiempo. Deseo de muerte, goce con el padecimiento y la enfermedad del otro, en este caso de Cristina como antes de Néstor Kirchner o, más lejos en el tiempo, de Evita. Virulencia. Comparaciones históricas infames: primero con el nazismo, después con el fascismo y, ahora, con el lopezreguismo. Literalmente se mofan de las víctimas reales de la historia y juegan con los límites para transgredirlos. En el deseo de ellos está lo peor. El odio es su estrategia y buscan multiplicarlo penetrando una zona oscura de nuestra sociedad que se reencuentra con una parte espantosa de sí misma, aquella que cristalizó en la frase “viva el cáncer” cuando Evita luchaba por su vida. El odio sólo construye destrucción. Por eso, hoy más que nunca, compromiso con la democracia, militancia de las ideas, rebelión contra los canallas y redoblamiento de la participación para continuar transformando el país en beneficio de las mayorías.

Dos años que serán tan largos como disputados transcurrirán entre las elecciones de octubre y las de 2015. Lejos de reflexiones como las de “fin de ciclo”, en las que se sumerge una intelectualidad antipopular, incluso perteneciente al antiguo cuño de una extraviada progresía liberal,  que anida y alienta una restauración de gravosas consecuencias, elegimos ampliar nuestro compromiso con ideales y sueños de liberación nacional y emancipación humana, cuyo devenir juega su suerte en la etapa histórica argentina junto al actual proyecto. La crítica no es, afirmamos, el ascético ademán de la disolución, la descalificación y la injuria. Es, ante todo, el acto libertario de develar las formas que asumen la dominación, la injusticia y otras formas de violencia invariablemente ejercidas sobre nuestro pueblo, y como tal su ejercicio es inherente a la alternativa política que ha dado en llamarse kirchnerismo. No cejaremos en el esfuerzo por convocar a compañeros que buscan destinos similares a los nuestros y permanecen fuera del proyecto, a ensayar un camino en común para fortalecerlo y bregar por cambiar lo que haya que cambiar. Porque hemos optado por  el lado de los más débiles de la Historia y de esta historia de confrontación con las corporaciones del poder. Porque hemos reconocido la extraordinaria voluntad de reparación que irrumpió en el 2003 de la mano de Néstor Kirchner, una voluntad que nos devolvió el sueño de un país justo. Porque valoramos la entereza, el coraje y las convicciones de Cristina que, sobreponiéndose a dificultades por todos conocidas, no ha dejado de asumir un compromiso ejemplar con su pueblo. Ese es, también, el sentido que elegimos dar a nuestras vidas.

"CONSIDERAMOS A NUESTRA PROVINCIA Y A NUESTRO PAIS ESTADOS PLURICULTURALES

*Por Juan Ciucci

APU: ¿Qué tipo de organización es el Movimiento Comunitario Pluricultural?

Asunción Ontiveros Yulquila: Nuestro Movimiento Comunitario Pluricultural es una organización política que tiene su punto de partida en la comunidad, sea originaria o no, sea rural o urbana. Es una construcción social desde abajo hacia arriba. Estamos estructurándola con la participación comunitaria desde los departamentos de la provincia de Jujuy, sin prestar atención a la estadística demográfica. Es decir, si el departamento Gran Belgrano tiene 200.000 electores tendrá un candidato a diputado provincial y un suplente, tal como tendrá el departamento de Santa Catalina que tiene 600 electores. La organización del MCP, como partido político a nivel provincial, está constituida por un cuerpo directivo. Cada cargo está integrado por dos personas, desde el cargo de la presidencia hasta la de la tesorería. Prevalece la dualidad y la complementariedad.

El MCP comenzó a construirse desde abril del 2011, en la localidad de Casillas, en el departamento Humahuaca. Los collas de la Puna y Quebrada jujeña, desde mediados del siglo XIX, enfrentamos políticamente a la sociedad hegemónica de la provincia. Sin lugar a dudas, el poder hegemónico es una minoría que responde al proyecto del Jujuy imaginario. El decir, responde al proyecto eurocéntrico hispanófilo que tiene como origen el 19 de abril de 1593. El Jujuy imaginario celebra con desfiles militares la “tercera fundación de la ciudad de Jujuy”. También llama “madre patria” al reino de España.

Por el contrario, el Jujuy profundo tiene vínculo con el pasado preexistente de la provincia de Jujuy y de nuestro país, Argentina. Para nosotros el 12 de octubre significa invasión, inicio de la destrucción y genocidio de los pueblos indios u originarios. Nuestras reivindicaciones son territoriales, políticas, económicas, sociales y culturales. Consideramos a nuestra provincia y a nuestro país: Estados pluriculturales.

APU: ¿Cuál ha sido la relación entre el Estado y los pueblos originarios en los últimos diez años?

AOY:
Desde el año 2003, en el contexto de la provincia de Jujuy, se amplificaron las relaciones coloniales lacerantes en desmedro de la existencia de nuestros pueblos. Por ejemplo, a mediados del 2004, el Estado provincial concedió, sin consulta alguna, 87.000 hectáreas de los territorios de las comunidades collas, de la jurisdicción municipal de El Aguilar (Departamento Humahuaca), a la compañía Minera Aguilar S.A. En 1929, una familia terrateniente especuladora vendió la finca Aguilar con seres humanos ancestrales adentro, agrupados en tres comunidades, con sus llamas, burros, ovejas, cabras, vacunos y chacras.

El 1º de agosto de 1949, el Estado Nacional, mediante Decreto 18.341, expropió 87.000 hectáreas a la compañía Minera, para devolver a las habitantes collas. Sin embargo, en el 2004, el Estado de Jujuy reintegra, sin consulta alguna, las 87.000 hectáreas a la compañía. Inhumana actitud del Estado provincial en pleno siglo XXI.

El Estado jujeño es feudal desde cualquier enfoque social. Es propietario colonial de los territorios de los pueblos originarios o indios de la Puna, Quebrada y Valles. El 70 por ciento de los 53.219 kilómetros cuadrados es propiedad del Estado feudal. Los dirigentes de los pueblos originarios desde el 2006 realizan una demanda contra el Estado jujeño. La Corte Suprema de Jujuy falló a favor del Estado provincial. El caso, actualmente, está en la Corte Suprema de la Nación. Al respecto, recientemente, la Procuraduría de la Nación dictaminó a favor de la petición histórica de los pueblos originarios que preexistimos en la provincia de Jujuy: la devolución de los territorios expropiados por la Nación, en 1949.

A nivel nacional, el Estado y el Gobierno, en su organigrama posee el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, INAI, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Este aparato indigenista (reproductor de las relaciones coloniales), producto de la Ley 23.302/1985 sobre “Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes”. El actual “presidente” del INAI, Daniel Fernández, puesto en el cargo a dedo, desde arriba hacia abajo, no tiene la menor idea sobre las reivindicaciones sentidas e históricas de los pueblos indios u originarios que preexistimos en nuestro país. Lo escuché hablar en el programa “678” de la TV Pública. No tiene poder político su cargo. Es un simple burócrata funcional de la cultura de la dedocracia.

¿Por qué el INAI carece de poder político? Porque los pueblos originarios no tienen cabida en el proyecto político del gobierno nacional, o en la agenda de las políticas públicas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Al respecto, la opinión pública que reconoce la preexistencia de nuestros pueblos tiene una postura crítica negativa del gobierno nacional. Es una consigna pendiente del Estado Nacional, desde 1983 hasta el presente. El Artículo 77, inciso 15, es una simple expresión de deseo, un mito legitimante.

Sin embargo, el poder Judicial, con el dictamen de la Procuraduría de la Nación, emitida recientemente, obliga al Estado de la Provincia de Jujuy terminar con las relaciones coloniales y el ninguneo con los pueblos originarios, en relación a la devolución de territorios usurpados desde el periodo colonial y, reusurpados en el periodo republicano y provincial.

APU:
Por la cercanía de Bolivia, se habla muchas veces de su modelo de Estado Plurinacional, ¿Qué características tiene? ¿Puede pensarse un modelo similar en Argentina?

AOY: Demográficamente, la población india en el vecino Estado Plurinacional de Bolivia es mayoría. La misma situación social, cultural, política, económica y demográfica se presenta en la provincia de Jujuy. El 18 de enero del 2004, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, manifestaba que tanto en Bolivia como en Jujuy persistían un problema similar: “Es un país que tiene el 82 por ciento de población entre indios quechuas y aimaras, cuando en Jujuy el 50 por ciento de los habitantes son bolivianos, hay que comprender al indigenismo. Es una asignatura compleja, seria”. En el 2004, Estados Unidos pretendía intervenir en Bolivia para evitar que Evo Morales arribara al poder.

Demográficamente, en la provincia de Jujuy, el 65 por ciento de la población es descendiente del Jujuy profundo. Son parte sustantiva de los pueblos originarios. Esta realidad conlleva a que desde 1834, en que la provincia de Jujuy consigue su autonomía política de la provincia de Salta, todos los gobernantes, sean de facto o elegidos, se dedicaron a usurpar territorios de los pueblos indios y/u originarios. La minoría “criolla” del Jujuy imaginario vive del esfuerzo, trabajo y sangre de los collas. Si somos mayoría en Jujuy, tenemos el derecho de gobernar la provincia.

Nuestro país es en la realidad real pluricultural de hecho. Habitamos desde descendientes de indios hasta descendientes de alemanes y de sirios. El Sol de la bandera nacional es una representación del Ti (Sol) del mundo andino profundo, del Tawantinsuyu. La palabra cancha es del runa simi. Los recursos del subsuelo de la Patagonia es patrimonio de los pueblos originarios de esa región. El castellano que hablamos es un derivado de la invasión y colonización del otrora imperio genocida español. Por lo tanto, somos un país pluricultural y estamos obligados a construir un contrato social que contemple a todos y todas.

Durante el conflicto bélico entre nuestro país e Inglaterra, 1982, por la posesión de las Islas Malvinas, la recordada periodista Oriana Fallaci entrevistó al fallecido genocida Fortunato Galtieri. Le acusó y preguntó indicando que si la Argentina no respeta los derechos de los mapuches, cómo es posible que se crea que se respetará a los kelpers. Galtieri no tuvo respuesta respecto de los mapuches. Es posible que recordara al genocida Julio Argentino Roca. Por supuesto, Galtieri vivía en el marco del contenido de la Constitución Nacional de 1853, en cuyo Artículo 65, inciso 17, establecía punitivamente convertir a los indios al catolicismo.

APU: ¿Cómo piensan el 12 de octubre, y cómo analizan que haya dejado de ser "el día de la raza?

AOY:
El “día de la raza” fue producto de las relaciones coloniales que persistían entre nuestro país y los países centrales europeos y, la ex potencia imperial España. Imaginen, los presidentes elegidos que arribaron a la Casa Rosada asumían sus mandatos el 12 de octubre. El general Juan Domingo Perón, en su tercer mandado, elegido en 1973, asumió el 12 de octubre de 1973. Nefasta actitud de nuestros poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Desde el 2010, en nuestro país, se significa por Decreto Nacional 1584 el 12 de octubre como el Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Sin embargo, instituciones como el canalwww.conexioneducativa.com.ar, o el Ministerio de Desarrollo de la Nación, significan el 12 de octubre como “encuentro cultural” o “momento histórico en que Europa occidental se une por primera vez al continente americano”. Concepciones absurdas, cuando en la realidad fue el inicio de un proceso de invasión sistemática, genocida y etnocida.

En 1917, el entonces presidente Hipólito Yrigoyen, por Decreto establece el 12 de octubre como el “día de la raza”, las universidades existentes formaban cuerpos y mentes para reproducir las relaciones coloniales establecidas. Por ejemplo, los contenidos curriculares del sistema de enseñanza básica eran escrutadas y manipuladas por “pedagogos” del Vaticano, sistema inquisitorial y colonial imperialista en potencia. Por fortuna sucedieron la Revolución Bolchevique y la Reforma Universitaria de 1918.

A finales del siglo XIX, los levantamientos del pueblo colla contra el Estado jujeño, gobernado por familias oligarcas y coloniales, acusaban a los collas de ser azuzados por el comunismo. Entre el 1923 y 1924, los comuneros collas de El Aguilar y Cangrejillos se sublevan contra el cobro de arriendos y la esclavitud. La oligarquía terrateniente y los medios gráficos acusan de comunistas a los collas. En ese contexto la palabra “raza” significaba la “mejor especie animal o humana”. La “mejor raza”, era para imaginario racista europeizado, la gente “blanca”.

La efigie de Jesús era blanca, la de María era blanca, la piel del pontífice era blanca, del profesor era blanca, del general del ejército era blanca. Durante la década de 1980, en la UNESCO se debate la categoría “raza”. Queda desvirtuada como categoría clasificatoria para las ciencias sociales y las naturales. Sin embargo, en la Sudáfrica de Nelson Mandela, el apartheid era una lacerante realidad.

No hay dudas de que el actual gobierno nacional está trabajando duro para combatir toda forma de colonialismo, discriminación racial y racismo. Se percibe que nuestro país mejora. Pero, aseguro que los pueblos originarios somos el furgón de cola.

APU: ¿En qué proyectos trabajan actualmente? ¿Cuáles son las principales demandas que hoy tienen?

AOY: Actualmente, estamos elaborando informes sobre la situación territorial de los pueblos indios que preexistimos en la provincia de Jujuy. Tiene como propósito amplificar las evidencias de la Causa por la No Devolución de Tierras que se demanda al Estado jujeño. Además, estamos, a través del Movimiento Comunitario Pluricultural (MCP), en plena campaña proselitista para acceder al poder político de la Municipalidad de la ciudad de Humahuaca, que tiene 16.000 habitantes; se elegirán un intendente y tres concejales. El MCP presenta candidatos para concejales en once departamentos. También, para diputados provinciales y para vocales de comisionados municipales.

Se demanda la devolución de un millón novecientas mil hectáreas de tierras, ubicadas en los departamentos de Yavi, Santa Catalina, Rinconada, Cochinoca. Humahuaca, Tilcara, Tumbaya, Valle Grande y en El Talar. Esta demanda llegó a instancias de la Corte Suprema de la Nación. Los orígenes de la petición para la devolución de los territorios datan desde fines del siglo XIX.

En este año, realizamos en el campo educativo y, con los auspicios de la Municipalidad Comunitaria Pluricultural de El Aguilar, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México, UAEM, el Centro de Promoción para el Desarrollo Comunal INTI (Lima, Perú), el Centro Cultural de la Poética Coplera Kolla de Humahuaca, dos eventos internacionales.

Entre el 19 y 20 de febrero, en la ciudad de El Aguilar, realizamos el Encuentro Internacional de Intelectuales Indianistas, con el objetivo de analizar la producción simbólica, en el campo de las ciencias sociales, para la descolonización de los contenidos relacionados a los pueblos indios u originarios de nuestro Continente. Entre el 21 y 22 de febrero, en la ciudad de Humahuaca realizamos el Seminario Internacional sobre Relaciones Pedagógicas y Literatura Indianista, con propósito de intercambiar información y conocimiento sobre la Educación Intercultural de los mundos: Andino y Mesoamericano.

En la jurisdicción de la Municipalidad Comunitaria Pluricultural de El Aguilar, se está trabajando en la conclusión del relevamiento etnográfico, cuyos datos servirán para producir bibliografía sobre historia, geografía y economía de las comunidades collas, de la ciudad minera y de la Municipalidad. Pueblo que no recupera su pasado, ni se apropia del presente, no tiene futuro. Estamos recuperando la memoria sobre el pasado y relevando el presente, para proyectar nuestro futuro, en aras de Buen Vivir.

Fuente: APU

AHORA SE LEE MAS Y SE JUEGA MEJOR


Por Gabriel Fernández *
Vamos a entrarle a dos debates cruzados en el mundo del periodismo, alejados parcialmente de las controversias editoriales y situados en un plano que, a falta de mejor expresión, denominamos profesional: ¿Se lee más o menos? y ¿Qué se lee?

En ambos casos contrastamos las respuestas habituales. Creemos que se lee más, y consideramos que la calificación de las lecturas merece una fuerte dosis de respeto hacia los deseos de quien se aproxima a un texto. Al final, hemos de incorporar una variable filosa.

De dónde sacamos semejantes ideas: básicamente, personas que no tenían el habito de consumir libros, revistas o periódicos, necesitan leer en la web. Se trata de una necesidad social con un rasgo integrador indirecto. Quienes ya disfrutaban ese placer, lo siguen haciendo, y tienen acceso a más cantidad de material que el ofrecido por los soportes de papel.

A partir de ahí surge la cuestión de los contenidos, básicamente debido a la curiosamente vulgar objeción acerca de “las cosas que lee la gente”. ¿No gustan a tal o cual colega? Bien, pero ya están en el mundo de la lectura. ¿Eso no es lectura para los docentes de Sociales de la UBA? En principio, qué importa, y luego, a partir de allí, es posible dado un universo compartido, trabajar adecuadamente para ofrecer otras opciones.

Hay varios puntos a considerar en esa dirección. Uno es directo, y si bien vale para toda la comunicación (de hecho la frase que tomamos fue pensada para los soportes tradicionales con contenidos de orientación popular), tiene singular vigor en el planeta web.

El periodista Néstor Basile indicó al escritor Rafael Ton, según éste nos cuenta en su bello y sentido libro La Patria Gimnasista, que a la hora de elaborar una publicación “nunca seas sectario, con la revista fijate que no sea una publicación para cincuenta que piensan igual, abrí el juego, usá la tapa, el fútbol y las figuritas (así le decía al poster) para que entre cualquiera, lea el contenido y algo le quede”.

Para situar al lector digamos entre otras cosas que Néstor se percibía dentro de una tradición periodística que involucraba entre otros a don Osvaldo Ardizzone. ¿Nos sigue? Y luego hay otro aspecto que podemos abordar a través de un ejemplo externo a la dimensión profesional.

Es clásica la aseveración futbolera sobre un juego pretérito de mayor calidad. La misma se asienta en la presunta mayor capacidad técnica de los jugadores que transitaron nuestras canchas entre los 40 y los 60, aunque a medida que corre el tiempo se insertan evocaciones de talentosos de los 70 y los 80.

Aquella indudable capacidad de manejo que oscurece el fútbol presente, no da cuenta de un factor singular: el esquema que otrora se llamaba pressing, destinado a abordar algún partido difícil en particular, hoy es el diseño que automáticamente adoptan todos los equipos al perder el balón.

Esto significa que quien recibe, en lugar de disponer de dos o tres metros en su derredor para dominar, administrar y eventualmente gambetear o pasar la pelota, hoy tiene dos marcadores a un metro de distancia y uno o más listos para apremiar un eventual desmarque.

¿Y qué tiene que ver con la lectura y el periodismo? Fíjese y piense un poco. Lo que ha surgido en el fútbol argentino a raíz de esta nueva intensidad táctica, es la habilidad a alta velocidad que permite resolver, sin vistosidad pero con eficacia, situaciones apremiantes e imperceptiblemente complejas.

Volvemos a la comunicación: la brevedad, la síntesis –de por si características en casi todos los soportes de 20 años al menos a esta parte- al radicalizarse a través de la web, exigen la resolución eficaz del desafío comunicativo con mayor celeridad y menor espacio expositivo. Esto viene promoviendo el emerger de un nuevo tipo de talento, lo cual es distinto a la pérdida de capacidades.

Para entender el panorama presente y futuro es preciso estallar el elitismo que implica mitificar la extensión de un material al punto de presentarlo como más “noble y profundo” en detrimento del impacto que puede implicar la transmisión de una información, pero también de un concepto analítico, con hondura y contundencia a la vez.

Vamos con variantes porque el periodismo, como se sabe, abarca demasiadas temáticas: cada una tiene su medida, y es preciso desligarse de apremios para elaborar un texto con la respiración, el tono, el clima indicados; es pertinente que el periodista sepa, como el jugador que recibe marcado pero igual se lanza a la creación, que debe buscar el modo de atrapar al lector – oyente – espectador web para que se adentre en los contenidos.

Aunque este punto puede parecer evidente para algunos colegas, creemos que no encuentra aún su carta de ciudadanía debido al prestigio arcaico de las elaboraciones presuntamente sesudas (se suda, se suda, cuando hace calor, han dicho los Les Luthiers). Es decir, el periodista necesita otro tipo de habilidad, más concentrada pero no por ello con menor volumen de juego.

Y nos permitimos entonces una ofensa para amigos que identifican la extensión apalabrada de un material como una garantía de profundidad: esta nueva exigencia que plantea profesionalmente la web, nos ahorra una considerable cantidad de parrafadas insustanciales, presuntuosas y abusivas.

Probablemente nos estemos librando de varios calesiteros que pretendían jugar como Pedernera pero sólo contribuían a ralentizar el tránsito en el medio juego, donde circula el nudo de la historia.

La contradicción, rica, persistirá. Se desplegará con el tiempo y por largo rato veremos crecer figuras de baja tonalidad pero verba farragosa (el caso Forster es un ejemplo, nadie lo lee ni sabe lo que piensa pero todos dicen que es muy inteligente).

Sin embargo, a medida que la calidad de un nuevo periodismo se imponga, los soportes a disposición permitirán combinar una serie de elementos enriquecedores según gustos y necesidades de los lectores, lo cual puede contribuir a informar y reflexionar con mayor hondura, paradójicamente, sobre asuntos variados, algunos de importancia central.

Finalmente el lector dirá: che, pero este texto es “largo” para la web. Nunca dijimos que un material “corto” contenga virtud en sí mismo. Señalamos que la clave es atrapar al navegante para que se adentre en el contenido, considerando el formato que lo acompaña día a día. Y si es preciso, rompiéndolo también. Porque el misterio está, de vuelta, en la creación en velocidad; para ayudar a pensar, esto es, a jugar con placer y eficacia.

*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica

A PERON SE LO REALIZA, NO SE LO RECITA

*Por Jorge Rachid

Perón nacionalizó la Banca y el crédito
Nuestro gobierno puso el Banco Central y el Mercado de Valores al servicio del pueblo por ley

Perón nacionalizó los ferrocarriles
Nosotros recuperamos Aerolíneas Argentinas y estamos reparando el desguace de los ferrocarriles

Perón nacionalizó el Comercio Exterior creando el IAPI
En este período el estado recuperó el control del comercio interior y exterior, quizás la política mas atacada hoy

Perón nos enseñó que gobernar es crear trabajo
Desde el 2003 cinco millones y medio de puestos de trabajo se crearon

Perón creó el estatuto del peón rural y las leyes laborales incorporando los derehos del trabajador en la Constitución Nacional
Nuestro gobierno reinstaló las Convenciones Colectivas, la Ley de Contrato de Trabajo, el Consejo del Salario, las leyes del peón rural, del empleo doméstico, el monotributo social

Perón apostó a la integración regional con el A_B_C Argentina, Chile , Brasil y el ATLAS asociación latinoamericana de trabajadores, haciendo lo mismo con los centros de estudiantes (reunión de Bogotá 1948)
El gobierno amplió el MERCOSUR, creó la UNASUR y apoyó la creación de la CELAC con centroamérica y el caribe

Perón trazó un eje de confrontación con EEUU, de soberanía nacional instalando Braden o Perón
Néstor, Lula y Chavez dijeron NO AL ALCA en el 2005, cambiando el mapa latinoamericano

Perón hizo de la obra pública su punta de lanza del desarrollo económico
Nuestro gobierno desde el 2003 amplió la inversión llevando agua corriente y cloacas, nuevas rutas y represas al país

Perón apostó al desarrollo nuclear y los avances tecnológicos
Hoy hemos recuperado al científico 1000 desde el exterior, adonde fueron expulsados por las políticas neoliberales, desarrollamos y estamos exportando satélites orbitales, radares tridimensionales,centrales atómicas

Perón expropió el diario La Prensa ante su golpismo destituyente
Nuestro gobierno promulgó la Ley de Medios Audiovisuales

Perón nunca quizo ingresar el FMI
Nuestro gobierno eliminó las auditorías y extorsiones de ese organismo internacional

Perón amplió derechos sociales desde el voto de la mujer a las pensiones graciables
El gobierno peronista legisló el derecho de las minorías discriminadas, los pueblos originarios, los menores de 18 años para votar, nuevos contratos civiles con derechos sucesorios

Perón construyó escuelas en todo el país
Desde el 2003 1400 nuevas escuelas pueblan la Argentina

Nos enseñó constitucionalmente Perón "que los únicos privilegiados eran los niños"
Se creó ahora la Asignación Universal por Hijo para casi 3,6 millones de menores de 18 años con vacunación y escolarización obligatoria.

Creó Perón la fábrica Militar de Aviones y la industria automotriz, Pulquis 1 y 2 , el rastrojero, la moto Puma, el sedán Graciela
El gobierno recuperó la Fábrica cordobesa, dinamizó la industria automotriz, esta sustituyendo importaciones, apuesta al desarollo industrial, eje de confrontación al modelo agro exportador

Perón convocó al la California para la explotación petrolera ante la crisis del 52-54
Nuestro gobierno convocó a Chevrón para el nuevo proceso de Fraking en Vaca Muerta

Perón tuvo a Ramón Carrillo
A nosotros aún nos falta una política integral, pero desde la ley de genéricos, derechos de los pacientes, fertilización asistida, salud reproductiva, trazabilidad de medicamentos, ley de producción pública de medicamentos, muerte digna entre otras, estamos en camino, junto a la creación de hospitales e incorporación de tecnología

Perón convocó al Congreso de Filosofía de Mendoza llamando al conjunto de pensadores nacionales e internacionales
Nosotros estamos convocando al Congreso del Pensamiento Nacional Sudamericano con compatriotas de la Patria Grande

Perón fue combatido por "la corrupción y el despotismo" justificando el golpismo fusilador del 55 y del 76 sobre "el tirano prófugo"
A nuestro gobierno lo quieren esmerilar de la misma manera

Perón convocó a una Constituyente para cambiar el eje de una Constitución liberal y colonizadora del siglo XlX
Nosotros queremos una Constituyente para una nueva Constitución del siglo XXl que entierre la neoliberal del 94

Perón tuvo una década que fijó un nuevo paradigma
Lo hemos recuperado desde el 2003

A quienes aún no creen, les pido humildemente revisen su adhesión peronista, ya que Perón sigue vigente en lo doctrinario, dando respuestas a las demandas actuales, sin claudicaciones nacionales

11 DE OCTUBRE DE 2005: LA EDUCACIÓN SEXUAL VOLVIÓ AL CENTRO DEL DEBATE EN LA LEGISLATURA PORTEÑA.


*Por Prof. Daniel Chiarenza

Un dictamen favorable a la educación sexual amplia en las escuelas estaba por ser aprobado en comisión, el macrismo propuso convocar a una audiencia pública. Los impulsores del proyecto lo calificaron como una medida “dilatoria”.

La ley 2110 (Caba) obliga y compromete a las escuelas a garantizar que los contenidos de educación sexual integral lleguen a todas las aulas y a todas/os las/los alumnas/os de la Ciudad.

En la Legislatura porteña se discutió sobre educación sexual en las escuelas de la ciudad. El macrista Santiago de Estrada –impulsor del proyecto que, en sintonía con la Iglesia, deja en manos de los padres la definición de los contenidos por enseñar en las aulas–, anunció que logró reunir más de 21 mil firmas en iglesias evangélicas y colegios religiosos para pedir que el tema se debata en una audiencia pública el año próximo. Fue interpretado por el kirchnerismo como una “maniobra dilatoria” para postergar el tratamiento de la ley molesta para la jerarquía católica. Redoblando la apuesta, los legisladores del Frente para la Victoria buscarán en la próxima sesión que la cuestión se defina en una consulta popular el 25 de noviembre. El proyecto que apoyan legisladores kirchneristas y otras fuerzas propone que sea el Estado el que seleccione los contenidos de educación sexual tanto para las escuelas públicas como las privadas y que se dicte desde el preescolar.



El ultramontano legislador del Pro y vicepresidente de la Legislatura porteña Santiago de Estrada.
Estaba previsto que de la Comisión de Educación saliera con dictamen de mayoría el proyecto impulsado por los kirchneristas Diego Kravetz y Ana María Suppa, la exmacrista y ahora radical Florencia Polimeni, Juan Manuel Velasco (ARI) y la independiente María Eugenia Estenssoro. El proyecto iba a quedar en condiciones de ser llevado al recinto. Pero, el vicepresidente de la Legislatura, Santiago de Estrada, reconocido chupacirios, dio a conocer sus planes y la reunión quedó sin quórum y la firma del dictamen se trasladó para el próximo encuentro de la comisión. “Lo de la audiencia pública es una maniobra dilatoria. Quieren que el tema se trate el año próximo: con la entrada de Enrique Olivera, el ARI va a estar más cerca de De Estrada que de Melillo”, sostuvo Kravetz, titular de la bancada kirchnerista. Fernando Melillo, cuya orientación es de centroizquierda, encabeza el bloque del ARI, que apoya el proyecto de Kravetz.

Las diferencias entre los proyectos son irreconciliables –aunque los dos proponen que la educación sexual sea obligatoria–, el más conservador está redactado en consonancia con el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, que llegó a calificar el año pasado a los impulsores de la otra iniciativa de “fascistas”. El texto del kirchnerismo sufrió algunas correcciones respecto al del año anterior. En esa negociación se añadió, entre otros puntos, que cada escuela, “en consulta con la comunidad puede agregar los contenidos relativos a la formación basada en los valores éticos y morales del ideario institucional que considere pertinente”. Las discrepancias entre ambas iniciativas se resumen en los siguientes aspectos:


El arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio atribuyó a la masonería el querer incorporar Eduación Sexual a la currícula escolar.

- ¿Quién define los contenidos básicos de educación sexual a dictar en las aulas? Para Kravetz, el Estado, a través de la Secretaría de Educación, teniendo en cuenta una serie de temas enumerados en el proyecto que no pueden obviarse: entre otros, métodos anticonceptivos, prevención del embarazo adolescente, prácticas sexuales responsables, diversidad sexual, discriminación y violencia de género. Para De Estrada, cada colegio en consulta con los padres “titulares de la patria potestad”, determinará qué escucharán los alumnos de acuerdo con las “creencias religiosas de la familia”.
- ¿A partir de qué nivel se debe dictar? Para Kravetz, desde el preescolar. Para De Estrada, a partir de séptimo grado.
- ¿Quién capacitará a los docentes? Para Kravetz, la Secretaría de Educación porteña. Para De Estrada, independientemente de la formación que se brindará oficialmente, cada escuela podrá elegir cuál será la institución que capacite a los maestros.


El llamado a una audiencia pública, se trata de un procedimiento previsto en la Constitución de la CABA, que no es vinculante, pero sí obligatorio para la aprobación, por ejemplo, del Código de Planeamiento Urbano.