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8 de mayo de 2013

EL SENADO CONVIRTIÓ EN LEY LA REFORMA DEL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA



La iniciativa fue convertida en ley con el apoyo de 38 votos que fueron aportados por el Frente para la Victoria y fuerzas afines, como Nuevo Encuentro; contra 30 sufragios cosechados por un heterogéneo partidos de la oposición.

El Senado abrió el debate a las 15 sobre las reformas introducidas por diputados para que la Corte se ocupe de la administración de los recursos del Poder Judicial y del personal, que tendrán determinados lineamientos.

Estos cambios obligaron a reformular varios artículos de este dictamen y cambiar el proyecto de ingreso democrático e igualitario al Poder Judicial, que también se aprestaba a aprobar el Senado, pero no será ley ya que deberá ser girado en segunda revisión a Diputados.

De todos modos, la discusión en el Senado volvió a estar centrada en si era constitucional o no la elección directa de los jueces, abogados y académicos, que hasta ahora realiza a través de sus propias entidades.

Pero la reforma del cuerpo colegiado no solo establece la elección de los miembros del consejo, sino que permite designar jueces subrogantes, hacer concursos preventivos, y establece que un juez podrá ser designado con mayoría absoluta o suspendido, pero para poder producir su remoción requerirá el aval de los dos tercios de sus integrantes.

En el cierre del debate, el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, aseveró que “los tribunales van a seguir funcionando, no habrá ningún tipo de situación anómala, nadie va a poder controlar a los jueces que van a seguir funcionando con independencia y autonomía”.

“En la Argentina no se persiguen jueces, no se ataca a jueces y fiscales en la calle, como ocurre en otros países. Acá hay una intención de distorsionar las miradas. Se juega con la inocencia de la gente. Con una comunicación artera”, sentenció el senador rionegrino.

De esta forma, Pichetto respondió las acusaciones de la oposición sobre que este proyecto busca controlar a los jueces y no respeta la división de poderes que fue formulada por el radicalismo, el peronismo disidente y el FAP.

Desde el radicalismo, el mendocino Ernesto Sanz dijo que el proyecto impulsado por el Ejecutivo "cambia las reglas del juego" y volvió a reiterar que a su juicio es "inconstitucional".

"Se han cambiado las reglas de juego y fruto de ese cambio, el que gana la elección va a manejar el proceso de selección de jueces", señaló.

Previamente, el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta, Marcelo Fuentes, afirmó, al abrir el debate, que "no está en peligro la república" y dijo que las acusaciones lanzadas por las fuerzas políticas de la oposición fueron hechas "por la cercanía del acto electoral".

A su vez, La justicialista disidente Sonia Escudero, criticó la iniciativa y dijo que "lesiona la garantía del juez imparcial" y dijo que afecta "la división de poderes".

El senador del Frente Amplio Progresista, el bonaerense Jaime Linares, destacó la ley es “un atentado a la separación de poderes y a la independencia de la Justicia”.

“Cuando nos toque gobernar en 2015, vamos a anular esta ley”, anticipó Linares.

Otro punto que estuvo presente en la sesión fue la declaración de la relatora de la ONU, Gabriela Knaut, y en ese sentido el senador bonaerense Aníbal Fernández, dijo que "jamás intentó tener un diálogo con el gobierno”.

Al finalizar el debate del consejo de la Magistratura, los senadores se aprestaban a convertir en ley los proyectos de publicidad de las declaraciones juradas de los funcionarios, y de las resoluciones de la Corte y de los tribunales de segunda instancia.

Y también aprobar, pero con reformas, el proyecto de acceso a la carrera judicial, con lo cual deberá regresar a la Cámara de Diputados para una segunda revisión.


Fuente: TELAM

"EN VENEZUELA ESTAMOS EN UN COMBATE DEMOCRÁTICO PERMANENTE"




Nicolás Maduro encabezó un acto en el estadio de All Boys, en recuerdo a Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Se trata de un acto organizado por la agrupación "Unidos y Organizados", en homenaje a la visita del mandatario venezolano.





*Por Infonews


Tras haberse reunido con Cristina Fernández y funcionarios nacionales en Casa de Gobierno, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, participa en estos momentos de un acto en el club All Boys, en el barrio porteño de Floresta, organizado por la agrupación kirchnerista "Unidos y Organizados".

En su alocución, plagada de menciones a Hugo Chávez y Kirchner, aunque también dedicó un párrafo a Cristina, a quien calificó como una mujer plena de "coraje, luchadora, valiente".

"Los que creemos en Dios le tenemos que agradecer el haber estado al servico de la causa de esos dos gigantes: Néstor Kirchner y Hugo Chávez Frías. Uno hijo de Bolívar, otro de San Martín, de Perón, de Evita. Los hijos de la patria grande", explicitó Maduro.

En ese sentido y haciéndose eco de los cánticos del público "Chávez vive, la lucha sigue, Bolívar vive, la lucha sigue, San Martín vive, la lucha sigue, Néstor vive, la lucha sigue".

Y agregó: "Reconstruir la independencia es apenas el primer paso para construir patrias democráticas, sociedades que superen los modelos neoliberales, hambreadores, negadores de los derechos sociales".

En un pasaje importante de su discurso, Maduro subrayó la "plena libertad que existe en Venezuela, incluso para que haya surgido una derecha fachistoide que tiene el proyecto de destruir la democracia". Asimismo, estableció un "alerta sobre este rebrote de esta derecha peligrosa, intolerante, que intenta contaminar de fachismo a América Latina".

"Si ellos pudieran, si tuvieran poder, se salieran del ALBA, de Mercosur, de Unasur, si tuvieran poder, vendrían a destruir la unión de América Latina y el Caribe que tantos siglos de lucha ha costado", completó.

"Tengan la seguridad de que Chávez no se fue. Hoy más que nunca habrá revolucion bolivariana en esta patria grande que se ha alzado con sus banderas", continuó Maduro y recalcó su perfil de "presidente obrero, chavista, peronista, kirchnersita. este hombre del pueblo que Hugo Chávez dejó para que la patria continuara su rumbo".

En el cierre de sus palabras, el mandatario bolivariano se refirió a los proyectos en conjunto entre Argentina y Venezuela para producir alimentos para su país y naciones del Caribe. También recalcó los proyectos en materia petrolera con nuestro gobierno.

En instantes, el sucesor de Hugo Chávez será agasajado por Cristina con una cena en su honor que se llevará adelante en el Museo del Bicentenario.

"DESARROLLO" O EL NUEVO (VIEJO) ROSTRO AMABLE DEL IMPERIALISMO

Cada vez que Estados Unidos ha percibido un debilitamiento de la dominación y de su hegemonía, el “desarrollo” ha sido el recurso ideal para avanzar una política de doble rostro: uno amable, para gobiernos y aliados políticamente endebles, pero funcionales a sus proyectos; y otro rostro férreo, hostil e injerencista, para aquellos gobiernos que avanzan procesos mucho más autónomos, soberanos y preocupados por la justicia social y la redistribución de la riqueza.


*Por Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica


Más allá del surrealismo tropical que dejan, por ejemplo, las imágenes de una pequeña ciudad cuasi ocupada durante varios días por sus propias fuerzas de seguridad, como resultado de un operativo que incluyó el despligue de más de 1000 policías, agentes del servicio secreto de los Estados Unidos, el sobrevuelo invasivo de los helicópteros Black Hawk, el cierre de vías de tránsito público y el adoctrinamiento permanente de los medios de comunicación hegemónicos, la gira del presidente Barack Obama a Costa Rica –y también a México- no deja más que la constatación de un cambio en la retórica oficial, ahora dominada por el “desarrollo”. Sin acuerdos concretos ni declaraciones para firmar, la presencia de Obama en San José fue una puesta en escena del poder y sus oficiantes, minuciosamente diseñada para el teleconsumo masivo, y bajo un lema –“Unión en la prosperidad”- absolutamente inapropiado, por cínico, para ser propuesto en una de las regiones más desiguales y violentas del mundo.

Tanto en México como en Costa Rica, el presidente Obama apeló a sus habilidades persuasivas para instalar la idea de que la nueva prioridad de su gobierno es el comercio, las inversiones y la cooperación, y no necesariamente la seguridad nacional y la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado. No obstante, la propia prensa y los analistas estadounidenses reconocen que estos últimos seguirán siendo temas prioritarios, a pesar del intento deliberado por relegarlos a un segundo plano, probablemente ante el más que evidente fracaso de una estrategia que solo en México dejó más de 60 mil muertos durante el último sexenio.

Por supuesto, no debe pensarse que este giro discursivo implica transformaciones reales en la política económica y militar imperialista de los últimos 15 años para México, América Central y el Caribe, signada básicamente por los tratados de libre comercio (favorables al gran capital extranjero), el aumento de la presencia policial/militar (como lo demuestra la instalación de academias policiales, bases militares y los convenios de patrullaje marítimo), y una descomunal colonización cultural, con incidencia directa en la vida política de nuestras sociedades. Todos estos, que son pilares tradicionales de la dominación estadounidense en América Latina, se mantienen invariables y con tendencia a profundizarse.

Por eso, el hecho de que la administración Obama recurra ahora a un concepto tan desgastado y polémico como el de “desarrollo” –con toda su carga ideológica, que remite a los debates decimonónicos entre civilización y barbarie- para reformular su política exterior en el continente, tiene un trasfondo que supera, por mucho, el simple entusiasmo que despiertan las promesas desarrollistas entre la desprestigiada y deslegitimida clase política mexicana, centroamericana y caribeña.

Desde nuestra perspectiva, apreciamos un paralelismo histórico: en la década de 1960, Estados Unidos recurrió a la Alianza para el Progreso como propuesta económica para contener la eclosión de movimientos políticos y sociales con propuestas revolucionarias en América Latina, estimulados por el ejemplo triunfante de la Revolución Cubana; sin embargo, aquel trato, que supuso un compromiso con la pretendida defensa de los intereses estadounidenses, también fue la mampara con la que se cubrieron las verdaderas intenciones de Washington: poner fin a la ebullición emancipadora y exterminar –literalmente- a dirigentes políticos, líderes sociales y militantes de ese amplio arco de fuerzas sociales que incluyó desde las organizaciones revolucionarias hasta los teólogos de la liberación.

Medio siglo después, en una coyuntura semejante en términos del rumbo político latinoamericano, y en medio de una severa crisis económica interna, el presidente Obama quiere evitar –quizás tarde- un mayor deterioro de la influencia estadounidense en la región, especialmente a partir del ascenso de los gobiernos progresistas y nacional-populares en la primera década del siglo XXI, y a la vez, procura garantizarse los espacios de acumulación capitalista, así como los recursos naturales y humanos necesarios para su explotación, frente a la competencia que representan las llamadas economías emergentes, en particular la de China.

Es decir, cada vez que Estados Unidos ha percibido un debilitamiento de la dominación y de su hegemonía, el “desarrollo” ha sido el recurso ideal para avanzar una política de doble rostro: uno amable, para gobiernos y aliados políticamente endebles, pero funcionales a sus proyectos; y otro rostro férreo, hostil e injerencista, para aquellos gobiernos que avanzan procesos mucho más autónomos, soberanos y preocupados por la justicia social y la redistribución de la riqueza. Como muchos de los que hoy tenemos en América del Sur.


Político hábil y aventajado en el arte del gatopardismo, el mandatario estadounidense sabe cómo despertar ilusiones de cambio para que nada cambie. Engañarnos sobre el imperio, caer de nuevo en la seducción del "progreso" y el "desarrollo", cederle al imperialismo tan siquiera un tantito así, sería el mayor error en esta hora de nuestra América.


Fuente: Con Nuestra América

MARTÍN ALMADA: EL PLAN CÓNDOR SIGUE Y LO ENCABEZA GRAL. PERUANO OTTO GUIBOVICH



El abogado paraguayo Martín Almada, uno de los responsables del descubrimiento de los “archivos del terror”, aseguró que el Plan Cóndor está vigente y que desarrolla su tercera fase. Almada dijo que, así como en los 70 el articulador del Plan fue Henry Kissinger, hoy es el comandante de las Fuerzas Armadas de Perú, Otto Guibovich.

El jurista paraguayo Martín Almada denunció este jueves la pervivencia en Latinoamérica de una tercera fase del Plan Cóndor de represión de disidentes lanzado en los años 70 y 80, uno de cuyos exponentes, el hijo del dictador Alfredo Stroessner, acaba de retornar a Paraguay con toda impunidad, según subrayó.

“Gustavo Stroessner se mueve impunemente por Asunción, a pesar de su presunta implicación en delitos de lesa humanidad durante el régimen de su padre, Alfredo Stroessner (1954-1989)”, explicó en una entrevista con Efe Almada, quien está en Madrid para recibir de la Asociación Pro Derechos Humanos de España una mención honorífica a su labor.

Almada es un renombrado jurista y activista de los derechos humanos en su país, pero es más conocido en América Latina por su papel protagonista en el descubrimiento en 1992 de los “archivos del terror”, la base documental de los organismos de seguridad del régimen de Stroessner y de la llamada Operación Cóndor.

Este plan internacional de represión fue instaurado por los principales regímenes dictatoriales latinoamericanos del Cono Sur de América para acabar con la oposición política durante las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, recurriendo a las torturas y el asesinato de disidentes.

El lema de la Operación Cóndor era que “cada cual se hace cargo de su propia basura”, en referencia a la eliminación de los opositores secuestrados en su país de origen.

“Para mí hay tres (operaciones) Cóndores. El precóndor nació en 1966 y se limitaba a la cooperación bilateral. En 1975 se crea la propiamente dicha Operación Cóndor, basada en la cooperación multilateral de las dictaduras sudamericanas. Y hoy día, el actual Plan Cóndor está en manos de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA)”, explicó Almada a Efe.

La CEA es una organización americana que busca intercambiar experiencias en materia de defensa y en ella participan 20 países miembros y cinco observadores.

“En mayo de 1997 un coronel paraguayo, Francisco Ramón Ledesma, le escribe a un coronel ecuatoriano: aquí le mando la lista de los actuales subversivos paraguayos para la lista de subversivos de toda América Latina. Esa lista fue a parar a la CEA”, acusó Almada.

El activista señaló que en el pasado la cabeza de la Operación Cóndor no fue el dictador chileno Augusto Pinochet, sino el que fuera secretario de Estado norteamericano durante los años setenta Henry Kissinger.

“Era el número uno. El número dos era Pinochet, Pero la otra cabeza que descubrí en París (a donde marchó Almada tras ser encarcelado y represaliado en Paraguay entre 1974 y 1977) era Hugo Banzer, el que fuera presidente de Bolivia”, refirió.

Ahora, subrayó, “el elemento articulador del Cóndor ya no es Kissinger, Pinochet, Banzer o Stroessner, En este momento es el comandante de las Fuerzas Armadas del Perú, Otto Guibovich, quien recopila y articula todos los elementos sobre subversión y los entrega en Washington”.

El Cóndor “sigue volando” en América Latina, subrayó Almada, quien destacó que el actual presidente de Paraguay, Fernando Lugo, “tiene miedo” a esa operación, pues cree que le podría ocurrir lo que le sucedió al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya.

Fruto de esa indefensión, señaló Almada, ha sido el reciente retorno a Asunción de Gustavo Stroessner, “con la misma impunidad con la que ha vuelto estos días a Haití ‘Baby Doc’”, el ex presidente Jean Claude Duvalier.

“El caso del hijo de Stroessner, que tenía un juicio por estafa al estado paraguayo por cerca de 5.000 millones de dólares, fue sobreseído, pero sigue siendo responsable de delitos contra los derechos humanos”.

“Y yo, como defensor de éstos, lo acusó de haber sido el banquero de la Operación Cóndor”, afirmó Almada, quien el pasado mes de diciembre presentó ante el juez Arnando Fleitas de su país, una petición de detención y procesamiento del hijo de Stroessner, ex coronel de la Fuerza Aérea que acompañó a su padre a Brasil en su exilio.

Almada denunció que desde que presentara esta demanda ha sido víctima de “presiones, seguimiento y otros tipos de amedrentamiento” en su país, que atribuyó a Stroessner y sus seguidores.

“Yo acuso directamente a Gustavo Stroessner Mora y al senador Goli Stroessner (nieto del dictador) y les responsabilizo de lo que pudiera ocurrirme a mí o a mi familia”, subrayó a Efe, antes de adelantar que tiene previsto recabar el apoyo de Amnistía Internacional cuando retorne a Paraguay. (Fuente: EFE)


Fuente: Contrainjerencia

LA MILITANCIA Y EL PENSAMIENTO NACIONAL


*Por Jorge Rachid


Cuales son las bases conceptuales que impulsan este tiempo de cambios profundos en lo político y social, que convoca a los jóvenes, ilusiona a los mayores, amplia derechos, restituye dignidad y avanza sobre las necesidades emergentes de los nuevos escenarios, en el concepto de Evita “donde hay una necesidad, hay un derecho”?

Como dijo ese personaje siniestro Margaret Thacher, “la culpa es de Perón” y algo de eso hay en la historia de la construcción del pensamiento que vertebra la identidad nacional. Bucear en la historia que hoy estamos reconstruyendo desde el revisionismo, nos permite visualizar con claridad la matriz de un coloniaje cultural y una dependencia económica que marcó los modelos sociales antipopulares que implementaron a sangre y fuego los procesos hegemónicos, que por fuerza de las armas en el siglo pasado y la presión de los mercados con su fuerza de choque, los medios de comunicación, intentaron enterrar la trasmisión oral popular, la fuerza de la cultura, la identidad nacional y el desafío de construcción de un destino soberano.

Así emerge el pueblo como protagonista de la historia. Ese pueblo que pudo haber sido derrotado en el 55 o en el 76, pero que conservó la memoria histórica de su pertenencia, desde aquel “aluvión zoológico” a las jornadas heroicas de la resistencia con presencia protagónica del movimiento obrero organizado y los documentos fundantes de La Falda, Huerta Grande y la proclama inaugural de la CGT de los Argentinos. Una presencia militante, de sueños convocantes en una “juventud maravillosa”, que en forma concreta de compromiso, asumió el desafío de enfrentar la dictadura militar del 66. La vuelta de Perón, el pueblo en la calle, la alegría recuperada, la ilusión encendida, mientras el enemigo de la Patria, conspiraba, desde entonces, especulando con la muerte del líder. Sucedió el 76, la noche, la muerte, una sociedad presa de sus miedos y un pueblo arrojado a las garras del individualismo egoísta del neoliberalismo, verdadera ingeniería social experimentada en la Argentina, con exterminio genocida y dispersión social, en una diáspora inimaginable en el país de la Justicia Social ejemplo en Latinoamérica y en el mundo. Sin embargo otra vez la resistencia pese a la presión del “discurso único”, el “posibilismo del mercado”, “las relaciones carnales”, la entrada al “primer mundo”, la globalización y la modernidad, el estado ausente, entre otros proyectiles del verdadero arsenal político, ideológico y cultural del neoliberalismo dominante. Fue resistido por las organizaciones obreras otra vez, como en el 55 y con nuevos actores que irrumpieron en la escena nacional, los movimientos sociales, verdaderos contenedores de las demandas desoídas de mayorías populares expulsadas del árbol social argentino, arrojadas a las banquinas de la historia, por ese mercantilismo darwiniano.

Esta situación iba a marcar la etapa necesaria que debía transitar la Argentina de recuperación de su memoria histórica. Sucedió entonces el 2001 con la derrota política por la movilización popular, del neoliberalismo, aunque sus efectos estructurales de coacción económica y social aún persisten, décadas después de ir desmontando un supuesto estado ausente, ya que siempre está algún sector siendo beneficiado, al servicio del mercado, en un giro copernicano, por un estado presente con vocación de ampliar los derechos sociales, verdadero motor ideológico del peronismo y esencia de su vigencia doctrinaria.

Desde el 2003 entonces un proceso profundo de reparación histórica hizo confluir visiones diferentes en objetivos comunes. Eso se denomina movimiento nacional, en la avenida ancha y generosa de la Patria una nueva síntesis que motorizada por el peronismo, permitió avanzar en territorios ocupados por el enemigo neoliberal. Desde los derechos humanos conculcados por décadas hoy juzgados, hasta los derechos laborales arrasados por la lógica mercantil y codiciosa, que desconoce que la historia la escriben los pueblos y la riqueza la generan los trabajadores. Ni los especuladores ni los financistas son los hacedores de la Patria, sin embargo fueron durante décadas los consultores mediáticos del oráculo de la globalización y la modernidad, apuntalados por medios de comunicación cómplices de dictaduras militares y dictaduras económicas, de la mano de los organismos de crédito multilaterales en los papeles, pero hegemónicos e imperiales en su ejecución.

Este período convulsivo, aluvional, movilizador permitió una revalorización del estado como eje de resolución de los conflictos generados por la confrontación de intereses corporativos, monopólicos y transnacionales con los intereses del pueblo, de los trabajadores, de los humildes y los desposeídos, la Patria morena ignorada y vilipendiada por los dueños del poder. Además generó la revalorización de la política como herramienta de construcción de un nuevo modelo social, recuperando las utopías necesarias a la militancia política en especial la juvenil, que volvió a abrazar la causa nacional como bandera de lucha por la liberación nacional. Claro que ese proceso de construcción de esperanzas, no es la foto sino la posibilidad de ver la película, el nunca acabado final de la historia de un pueblo en busca de su identidad cultural y destino histórico.

De ahí que no hay gestión sin ideología, ni tampoco ideología desprovista de herramientas de la política que sean capaces de cambiar una sociedad sumisa por una comunidad organizada, en función de la Justicia Social. Ese camino se está transitando con dificultades y contramarchas, ya que la política es confrontación de intereses, de intercambio de actores, de nuevos protagonistas, donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer, siendo ese derrotero el que debe transitar una militancia que solamente con pensamiento crítico puede aportar a la construcción de un nuevo escenario nacional. La preservación del movimiento nacional como herramienta de liberación se construye cotidianamente desde el pensamiento y la acción.

Desde el pensamiento en la búsqueda permanente de nuevas síntesis, donde la política internacional como nos enseñó Perón, es La Política, desde ahí las posibilidades nacionales y regionales del UNASUR y la CELAC como marco referencial de nuestra inserción latinoamericana, la misma de los sueños bolivarianos, artiguistas y sanmartinianos de los padres fundadores, es uno de los ejes mas importantes para pensarnos desde nosotros mismos como nación y como pueblo.

Desde la acción ampliando los sistemas de alianzas estratégicas y democratizando el poder, que son las que dan viabilidad al futuro, las que confluyen en unidad de concepción y unidad de acción, deshechando alianzas electorales puramente ocasionales y especulativas, cuyo reflejo parlamentario posterior es una amalgama de minibloques, individualistas y fragmentarios, que son el fiel reflejo neoliberal de la dispersión. Si la fragmentación fue la expresión del triunfo neoliberal de décadas pasadas, la unidad del campo popular es el desafío a construir, en un proceso de comunidad organizada, garantía de participación popular plena en la construcción de un nuevo modelo social.

De ahí que militancia y pensamiento nacional imbricados, son las herramientas capaces de dar respuesta a las demandas actuales en un marco estratégico, de debate intenso de los caminos a recorrer, para despejar “la paja del trigo” en cuanto a la reflexión y la construcción del pensamiento nacional. En una historia reciente de culturas colonizadoras eurocentristas, de filósofos ponderables pero de otras realidades, otros agentes siendo imperiales de conceptos colonizadores, se hace necesario que emerja los filosófico y doctrinario de un peronismo vigente como eje cultural, filosófico y político, que aporte al debate profundo con quienes desde otras vertientes del pensamiento confluyen en el movimiento nacional y popular. En esa síntesis se podrá recrear una actualización doctrinaria necesaria de etapas nunca discutidas ni analizadas, de conductas, errores, aciertos y luchas que han jalonado nuestra historia reciente de las últimas décadas. Un aporte importante en ese sentido ha sido la irrupción de la historia revisionista en la agenda nacional, limitando la influencia mitrista y anglófila de nuestra propia visión nacional. Esa mirada nos permite avanzar el camino de construcción de los nuevos paradigmas de las próximas décadas, reparando errores, generando nuevos escenarios y construyendo un modelo social del siglo XXl con Justicia Social anclado al futuro.

LA OSADÍA DE UNA "COLONIA DE SEGUNDO ORDEN"


*Por José Luis Muñoz Azpiri (h)

El día 1º de febrero de 1849, la reina Victoria de Inglaterra inauguró con un discurso, ante el cuerpo diplomático, las sesiones del Parlamento. Se sabía que la oposición encabezada por el diputado Benjamín Disraeli -quien escribía aún su apellido “d’Israeli” con apóstrofo- tomaría como blanco de su ataque a la conducción de las relaciones exteriores. El discurso fue cauto y sobremanera reservado en lo relativo a la política internacional, hecho que no pasó inadvertido para el cuerpo diplomático. Causó extrañeza la omisión de la cláusula usual de que Su Majestad seguía recibiendo las seguridades de la amistad de los demás países, y que al rey de las Dos Sicilias se le diese simplemente el título de rey de Nápoles, designación que parecía preparar, en el ánimo de los mariscales de corredor, el reconocimiento de la separación de Sicilia a favor de cuya insurrección Francia e Inglaterra se habían mostrado siempre inclinadas a intervenir por medio de sus escuadras. Resultó notable, a la vez, que no hiciese ninguna alusión a la ruptura e interrupción completa en que se hallaban las relaciones con España, y sobre todo, a la cuestión con el Plata.

Las últimas noticias que habían llegado a Londres sobre las gestiones del ministro Henry Southern en Buenos Aires, en procura de una conciliación con Rosas, eran decepcionantes; la Confederación Argentina se negaba a transigir. La reina, el presidente del consejo de ministros, Russell y el secretario de estado, Palmerston, no podían refrenar su temor ante la divulgación de dicha novedad, en tanto, los “tories” acaudillados por Disraeli, se felicitaban por una noticia que les permitiría continuar ejercitándose en el arte de crecer en importancia, acorralando al gobierno con pedidos de explicaciones y censuras.

El 24 de enero, luego de un mes de anhelosa espera, llegó la primera información argentina en un velero que partiera el 27 de noviembre del año anterior, de Buenos Aires, y alcanzara Inglaterra “con el extraordinario viaje de menos de sesenta días aunque tocase, como es costumbre, en el Janeiro”, según aviso de Manuel Moreno a Arana. Ninguna nota trajo, con todo, del gobierno argentino para la legación, ni de Southern para el Foreing Office, el cual no podía explicarse “la causa de esta falta”. Conducía solamente copias de la correspondencia cambiada, desde el 17 de octubre hasta el 23 de noviembre, entre el gobierno de la Confederación y Southern, quién había arribado al Plata en los primeros días de octubre de ese año. El texto trascripto descartaba todo optimismo. Para entonces, ya había remitido Moreno a Buenos Aires, artículos de algunos diarios europeos, entre ellos, uno del “Courier del Havre” con referencias adversas al punto de vista argentino, y otro, del “Morning Herald” de Londres, donde un lector pedía se izase la bandera del protectorado francés en Montevideo.

La oposición inició el ataque la misma noche del discurso de la reina. Se produjo una “importante y extraordinaria discusión”, cuyo texto reprodujo el “Times” del día siguiente. El temible jefe de las bancadas “tories” habló extensamente contra los actos del gobierno en Europa y América, que pedía fueran severamente censurados, entre los cuales incluyó, de un modo especial, los del Río de la Plata. Despertó sorpresa esta última actitud, ya que, en anteriores sesiones, se había referido al incidente americano de un modo “bastante conveniente”, según la opinión de Moreno, quién prefirió usar de dicha expresión en vez del adjetivo “acertado”, que escogiera en un principio.

“La Confederación Argentina, una colonia de segundo orden…” comenzó el diputado opositor ante la estupefacción de una cámara donde las ostentaciones de violencia y crudeza oratorias eran desusadas.

Benjamín Disraeli, el autor del discurso, a quienes los íntimos llamaban “Dizzy” (”vertiginoso”), era un orador áspero y sarcástico, aunque excesivamente florido, carecía de rivales en el arte del ataque frontal y resultaba temible por el ímpetu de sus epigramas y la fuerza que proveía a sus argumentos. “Dandy insolente, de rebuscado atuendo”[1], procedía de una familia de israelitas italianos y había escrito novelas de éxito donde presentaba cándidos idilios adolecentes, sazonados con generosas ideas políticas liberales, que sostendría en la práctica, escogiendo por esposa a una viuda adinerada, doce años mayor que él, y desertando de las filas de los “whigs” para pasarse a las del proteccionismo y la aristocracia. De joven, había intervenido en especulaciones sobre minas sudamericanas, acerca de las cuales había publicado un folleto convincente e inexacto - creíase en Inglaterra, en tiempos de Canning, que emancipado el Nuevo Mundo de España, la próxima ruta de los veleros cargados de oro, tendría como punto de destino a Londres - y, habiendo perdido, en una baja del Stock Exchange, la suma de siete mil libras, quedó arruinado y desacreditado, conservando desde entonces una instintiva repulsión por las cosas de América del Sur y un hábito acentuado a vivir rodeado de acreedores. Vestía levita verde oscuro y un chaleco blanco, materialmente cubierto de cadenitas de oro, y usaba una sedosa cabellera rubia, desflecada en tirabuzones de oro que enloquecía a las lectoras de sus romances. Era un personaje frívolo, contradictorio y brillante.

“Una colonia de segundo orden, recientemente rebelada de España - prosiguió el orador - ha querido también imitar lo que se ha hecho en Madrid; ha repelido seis misiones, algunas del más alto rango, y, últimamente ha hecho el ultraje a Inglaterra de no recibir a su ministro y rechazarlo poco menos que con insultos…”

Russell y Palmerston soportaban el chubasco pensando en el pobre ministro “recibido con insultos”, en el continente lejano, aunque, conocedores de la composición histológica de la epidermis de Southern, meditaron en que no resultaba apropiada la preocupación. Resolvieron no darse por enterados de la embestida y mantener un silencio heroico acerca del Plata. El primer ministro respondió al discurso omitiendo referirse para nada al gobierno de Buenos Aires; presentaba un aspecto desolado, al hablar ante la mesa roja, enfundado en una levita negra anticuada. Era líder de los “whigs” y aborrecía las aventuras internacionales que complicaban su programa político liberal. Palmerston calló, igualmente, durante la segunda noche del debate, rebatiendo con todo, las demás partes de la interpelación de los “tories” y conquistando una inmensa mayoría de votos a favor del gobierno.

Disraeli, iracundo, se revolvía en su sitial. Su sanción contra la “indócil” colonia hubiera podido ser quizá la que se aplicara más tarde con los afganos y los zulúes, y que Rudyard Kipling, el cantor del imperio que él mismo posteriormente fundara, sintetizaría en la recomendación: “Sacad los cañones y matad”. Pero los cañones habían sido sacados tres años antes, en 1845, y habían matado profusamente, con alegría feroz: cuatrocientos argentinos yacían muertos por los obuses y la metralla, de cara a las estrellas, en las barrancas de Obligado. Era un remedio ineficaz, sin embargo: la guerra con la Confederación estaba perdida, y los muertos de las barrancas comenzaban a vivir una vida inmortal en el país al cual habían servido de admonición y baluarte.

Notas:

[1] “Cambridge History of English Literature”.