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11 de abril de 2013

"NO DERRAMÉ NINGUNA LÁGRIMA"



Así lo declaró el excombatiente de Malvinas, César Trejo, sobre el fallecimiento de la "Dama de Hierro". Y agregó: "No comparto en absoluto las declaraciones" del Papa Francisco sobre la ex primer ministra inglés.


*Por Enrique de la Calle y Nicolás Bondarovsky

AGENCIA PACO URONDO: ¿Tu primera impresión sobre la muerte de Margaret Thatcher?

César Trejo:
No derramé ninguna lágrima. Hubiéramos preferido que durara un poco más para que avanzara la denuncia por crimen de guerra durante la guerra de Malvinas. Por el hundimiento del Belgrano y por otras razones. La Comisión de Familiares de Combatientes de Malvinas está hace años intentando condenar a Thatcher, a su Gabinete de Guerra y a la Corona Británica por la violación al derecho internacional. Tenemos el acompañamiento de la presidenta que reconoció en un acto que el hundimiento es un crimen de guerra. Cuando uno reconoce un crimen hay que investigarlo.

AGENCIA PACO URONDO: ¿A qué otras razones te referías recién?

César Trejo:
La campaña de desmalvinización tuvo a Margaret Thatcher como líder espiritual. Ella fue la líder del movimiento neoconservador mundial junto con Ronald Reagan. En Argentina significó una posición que aún hoy muchos intelectuales, académicos, saludan y aplauden. Beatriz Sarlo y Luis Romero, entre otros, afirmaron que había que encenderle velitas a Thatcher por habernos devuelto la democracia. Eso es una barbaridad. Malvinas no fue la locura de un general borracho. Tiene una larga historia en nuestro país. Malvinas no fue la guerra entre la democracia y la dictadura, sino entre una potencia imperialista y un país semicolonial. El pueblo peleó con dignidad y heroicidad. La épica que se vivió, los hombres del pueblo que pusieron su sangre; esas historias están tapadas mientras el sistema de dominación cultural pone en evidencia las miserias, los pequeños burgueses que se orinaron encima y no tuvieron la capacidad de otros hombres que pelearon a pesar de haber tenido malas conducciones.

AGENCIA PACO URONDO: Recordanos lo que fue el hundimiento del Belgrano

CT:
Cuando se refiere al hundimiento del Belgrano se habla de la zona de exclusión. Es cierto que hubo una controversia, incluso, entre las autoridades británicas. Hay algo que se llama regla de empeñamiento, que se establecen a partir de la legalidad internacional. Malvinas fue una guerra no declarada, todavía hay discusión sobre quién le declaró la guerra a quien. Thatcher no da la orden de hundir al Belgrano, específicamente, dice que hundan cualquier cosa. Porque lo que Thatcher no quería era la paz, necesitaba la guerra para continuar en el gobierno. Por eso ella toma la decisión de hundir cualquier cosa. Por eso se hunde el Belgrano. De acuerdo al derecho internacional no se puede hacer cualquier cosa durante un enfrentamiento bélico. Los ingleses han cambiado sus hipótesis durante este tiempo en relación a ese hundimiento. Muchas veces se la quiso interpelar a ella sobre este tema. Nosotros queremos reivindicar a los 323 soldados muertos sin posibilidad de defensa. Es la mitad de los muertos que tuvimos en Malvinas. Nosotros peticionamos que se lo investigue como crimen de guerra. El año pasado, la presidenta Cristina Fernández hizo declaraciones en el mismo sentido. Para nosotros esos 323 soldados merecen Memoria, Verdad y Justicia.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué te generaron las declaraciones del Papa Francisco, evocando los valores "democráticos y cristianos" de Margaret Thatcher?

CT:
No comparto en absoluto esas declaraciones. Entiendo la responsabilidad de un jefe de Estado, y el Papa lo es. No comparto esos dichos.

Gentileza de: Agencia Paco Urondo

EL DIPUTADO BUSATTO DE LA PROV. DE STA. FE OPINÓ SOBRE LA REESTRUCTURACIÓN DE LA JUSTICIA


“Las medidas tendientes a la Democratización Judicial, promueven una Justicia más legítima, más popular y con mayor y mejor acceso para todos los Argentinos”
El Diputado Provincial Leandro Busatto, expresó su satisfacción por el paquete de medidas enviadas al Congreso en el día de ayer por la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, que apuntan a producir reformas estructurales en el Poder Judicial tendientes a su democratización.

“Estamos absolutamente convencidos que las reformas que plantea la Presidenta van en el sentido de reformar a fondo la justicia argentina, que luego de treinta años de democracia necesita profundizarse, reestructurarse y democratizarse en función de brindar un sistema judicial de mayor calidad para los argentinos”, manifestó Busatto.

Asimismo destacó los ejes fundamentales por donde transitará la citada reforma: “El acceso a la información de las sentencias judiciales, el acceso a las declaraciones patrimoniales de los funcionarios judiciales, mayor transparencia a la hora del ingreso de los aspirantes a formar parte del Poder Judicial” y prosiguió puntualizando “otras medidas que tienen que ver con tutelar los intereses colectivos y fortalecer los procesos democráticos, como por ejemplo ponerle un límite al tiempo de las cautelares, que nos parece muy importante para avanzar en procesos políticos y que además tienen origen y legitimidad en el voto popular”.

Al respecto, el Diputado Busatto aludió a las medidas cautelares que impidieron la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, manifestando que: ”Si una ley que es aprobada por amplia mayoría, encuentra sistemáticamente chicanas legales y argucias judiciales, que implican un freno a su implementación, es muy difícil que los procesos democráticos lleven su cometido adelante”, aclarando que dicho ejemplo es válido para cualquier iniciativa que sea tomada desde el Poder Ejecutivo.

Por otra parte, Busatto resaltó como otro rasgo positivo y novedoso, el sistema de selección de los Consejeros por voto popular en el Consejo de la Magistratura, dado que implica una mejora sustancial en su funcionamiento.

Finalmente, expresó que: “Estamos muy contentos, porque creemos que son medidas profundas, que apuntan a modificar estructuralmente la justicia, aggiornándola a los valores democráticos y rediseñándola en función de una Argentina en la que se han modificado los parámetros económicos, sociales y culturales y que requiere de una justicia más legítima, más popular y con mayor acceso para todos los argentinos”.

"PREGUNTAS AUSENTES ANTES DE LA PREGUNTA"

*Por Ariel Magirena

(a propósito de Micelli y Larroque)

Una pregunta es siempre una oportunidad para informar y Larroque, como cuadro político, la aprovechó y demolió sus intenciones, aun acusando la sorpresa de lo que en realidad no fue: una pregunta. Si el cuestionamiento es sobre ella (la pregunta de Micelli) tengo que reivindicar el derecho a preguntar. Pero de hecho no fue una simple pregunta sino una verdadera zancadilla, ya que el contexto explicitado de esa interrogante fue para desautorizar la respuesta. Cuando el periodista dice que "las donaciones son anónimas" y sugiere que luego son "apropiadas" por quienes portan identificación, está señalando un modelo de caridad por encima de cualquier respuesta social organizada. La Cámpora, el Movimiento Evita y Kolina (sólo como ejemplos) representan la presencia de un proyecto solidario de país con vocación de poder y voluntad de cambio. Manifiestan los límites del estado liberal que suplen con trabajo y compromiso, hasta que se logre el cambio de paradigma de gestión que se impuso con el previo de un genocidio.
 
Pero hay que cuestionar a Micelli por su explícita y transparente posición ideológica? El mismo periodista, en la semana de su "pase" de TN a la TV Pública, le dijo a Página 12 que "la Argentina no se merece" una ley de medios nacida del odio. Y en ocasión de la desgraciada muerte de Hugo Chávez, sostuvo (ante el silencio de dos periodistas del canal, un conductor y un columnista) que Venezuela enfrentaba los conflictos de "los regímenes personalistas", que es el discurso de la derecha para negar a lo pueblos su derecho a darse un líder. 
 
No hubo ningún cambio en Micelli en todos estos años ni se disfrazó de nada para ser conductor de los espacios informativos del Canal 7. Habrá que preguntarse quién fué el cráneo que lo llevó ahí y los que lo sostuvieron y sostienen. Porque la "pregunta de Micelli" no es "prueba de la pluralidad" de la TV Pública sino de la ingenuidad (por lo menos) de sus directivos, cuando permiten a un genuino (y con su derecho) exponente del paradigma liberal-progresita del periodismo manejar sin contrapeso su noticiero, ya que ni la reacción digna y voluntarista de Agustina Díaz ni la crónica correcta y ecuánime del cronista en La Plata, Ariel Lima, lo lograron. Contrario de otros personajes tenebrosos que tienen su cuota de aire en ese noticiero en el que trabajo (recidiva de gestiones que llegan a la dictadura y pasan por los residuos ideológicos del alfonsinismo, el menemismo y la corruptísima "alianza", además de una estructura de poder interno corrompida por el duhaldato), Micelli fue buscado a domicilio y presentado como un "logro" al ser "rescatado" de las entrañas mismas de la "corpo". 
 
Hoy estamos en el terreno que el enemigo quiere, sentenciando a un periodista por ser fiel a su ideología. Sin autocrítica y sin resolver los errores que, de hecho, cometen nuestros funcionarios, estaremos sometidos a esta clase de "sorpresas".


Los muertos son velados, sepultados y llorados en duelo.

Nada, ninguna palabra va a ser consuelo suficiente. Caer en la bajeza principista de calificar “la tragedia” como un generalizador suficiente para desplazar responsabilidades es de miserables.

Tampoco la solidaridad servirá de alivio. Se podrán reemplazar enseres, indumentaria, todo aquello que se paga con dinero. Nunca se recuperarán los recuerdos que se fueron con fotos, cartas, pequeñas pertenencias afectivas de incalculables valores sentimentales.

Ni hablar de los temores que llegaron para quedarse. Las angustias de ausencias. Los silencios cómplices. La temida oscuridad. Momentos como estos marcan para toda la vida a quienes lo han sufrido. Ya nunca volverán a ser como fueron antes de la inundación. El agua los atravesó para siempre.

Los muertos son velados, sepultados y llorados en duelo, pero nadie llorará a los muertos políticos...


Gentileza de: Megafon

EL RUINOSO PROYECTO DE PRIVATIZAR TAMSE

*Por Aurelio Argañaraz

Al peor momento de toda la historia del transporte urbano de la ciudad de Córdoba, lo vivimos en la catastrófica gestión de Germán Kammerath, un protegido de Menem y el actual gobernador de nuestra provincia, De la Sota. El servicio venía en picada ya, es cierto, por la mala gestión de Rubén Martí (1), pero, decidido a entregarlo a grupos amigos sin antecedentes en el rubro, el compinche de De la Sota vendía el sueño de una prestación óptima, con una sola empresa para “ganar escala” y la obvia eficiencia de los monopolios privados. Es conocido el desastre en que terminó todo, con la municipalidad obligada a prestar el servicio en unidades obsoletas y pagando los sueldos de una multitud de choferes condenados a la inactividad, por falta de ómnibus. En medio del caos, los vecinos acudían a una proliferación del remis, sin autorización oficial ni inspecciones vehiculares y a subirse a unos colectivos sacados de vaya a saberse qué chacharitas, a los que sus propietarios “buscavidas” ponían un cartel que identificaba “línea”, para levantar pasajeros que, desaparecido el servicio regular, sólo tenían esa opción, o agarrar “la bici” o andar a pie hasta llegar a destino.

Es natural que estos hechos no hayan merecido una nota de los economistas estables de la prensa local, ya que se trata de una prueba concluyente de adónde conducen la “carencia de regulación y de intervencionismo estatal” tan pregonada por los “expertos” neoliberales. Con esa filosofía, autora de los countries y la vigilancia privada, nació también (Martí, mediante) el “servicio diferencial”, de nivel VIP, para establecer “jerarquías” en el universo de los usuarios, enterrando igualitarismos “pasados de moda”. Y, con esta invención del precursor de Ramoncito, en una situación general desesperante para los sectores que usan habitualmente el servicio, esas nuevas líneas agravaron el problema, ya que competían con el transporte masivo, restándole pasajeros. En pocas palabras, llegamos a un cuadro donde se unían, negativamente, la parálisis económica y la desocupación creciente, la apelación del público a la caminata o las bicicletas y el aumento desmesurado de los remises “truchos”, provocando una abrupta caída de la facturación y la retracción de las empresas tradicionales de Córdoba, alertadas por la “inseguridad jurídica” creada por los planes absurdos de Kammerath, que amenazaba con reemplazarlas por un servicio del “primer mundo”.

La aparición y el impulso a TAMSE

Es conocido el hecho de que la creación de TAMSE fue el fruto de la desintegración del sistema, al finalizar la gestión del intendente delasotista. Pero no hay dudas, al mismo tiempo, en que fueron las gestiones de Juez y Giacomino las que le dieron impulso, invirtieron en adquirir los colectivos y equipos y le dieron a la empresa su actual conformación, que le permite cubrir el 40% del total del mercado. Al mismo tiempo, también con Giacomino se conformó CRESE, una empresa bien vista por los vecinos de la ciudad y cuya liquidacion privatizadora, por parte de Mestre, ha desmejorado la operación de recolección de basura y (¡) le cuesta más caro al presupuesto municipal. Ignorar esto, en nombre del cuestionamiento a la alineación política posterior de Juez, por su asociación del 2008 a la Mesa de Enlace y a los enemigos del gobierno de Cristina Kirchner, sería desconocer que la verdad es un valor político que no debiera renunciarse jamás, pensando en privilegiar la lucha de los partidos, por más legítima que ésta sea. El oportunismo del ex Intendente hacia los agronegocios, que llevó a Juez a compartir el terreno económico-social e ideológico (la Fundación Meditarránea) del neoliberalismo cordobés, con la UCR de Aguad y Mestre y el PJ putrefacto que dirige De la Sota, no invalida el acierto y la progresividad de ciertas políticas que puntualmente favorecieron al pueblo capitalino y al patrimonio público municipal, como es el caso de la creación de TAMSE (2).

Es reprochable, sí, en aquellas gestiones algo que por su parte Mestre no tiene interés en cambiar: que se haya cedido a la presión empresarial y obligado a TAMSE a prestar el servicio en las líneas que son menos rentables, o deficitarias, para mejorar el negocio de las empresas privadas. Una ecuación que demuestra, es claro, no que se deba decidir una privatización, sino la necesidad de que todo el servicio esté en manos de una empresa pública.

Antecedentes y razones 
 
Los cordobeses carecemos, hasta donde alcanza mi conocimiento al menos, de una investigación sobre la historia del transporte urbano de esta ciudad. En particular, del notable caso de la célebre C.A.T.A., la empresa estatal creada por el peronismo en la década del 40 a partir de la estatización de los tranvías ingleses. A pesar de ello, sabemos que fue una experiencia reivindicable, que unió condiciones de buena prestación con rentabilidad positiva, en medio de un proceso de expansión urbana. Y que la destruyeron, más tarde, los gobiernos posteriores a la “revolución libertadora”, de orientación privatista, haciéndola deficitaria, para justificar su privatización. El recurso usado, en aquella ocasión, fue el habitual en los privatistas “seriales”: transformar la empresa en un botín partidario, primero, incrementar su plantel hasta niveles escandalosos, rodearla de “proveedores” hábiles en el saqueo, para “demostrar” así que el estado “es inepto” en el campo empresarial.

¡Era una pena no poder volver a los buenos tiempos del tranvía inglés!¡Los ingleses sí lo hacían de maravillas! ¡Qué felices éramos, antes de que llegara el tirano Perón! En los primeros años de la década del 60, impedidos de retornarnos a la Córdoba del 30, el antiperonismo se consolaba con enterrar una empresa emblemática del estado provincial.

Debemos volver a esa experiencia ejemplar. Como ocurre con todos los servicios públicos, los intereses generales son antagónicos con la ambición de lucro que es natural en la empresa privada y que lleva inexorablemente a sacrificar al usuario y sobreexplotar a sus trabajadores, en nombre del objetivo de maximizar las ganancias. No otra es la razón por la cual los países (hoy retroceden, pero fueron modelos) del “estado de bienestar” los pusieron en manos del Estado democrático y lograron altísimos estándares de calidad. Y no se trata de pensar tan sólo, en el caso particular del transporte de pasajeros, en sus empleados y en los usuarios. Es toda la sociedad, la producción y el comercio, la educación formal y actividades culturales y la calidad de vida de la población lo que se beneficia con un servicio eficiente, que no traslade sólo a los pobres y que tienda a desalentar el uso cotidiano del automóvil particular, que en el caso concreto de la ciudad de Córdoba hace hoy intransitables nuestras principales avenidas y las calles céntricas, dada la expansión de la flota automovilística, en el marco de políticas que desarrollan el consumo. Si algo faltara para señalar la inepcia de los proyectos de Mestre es que no atienden a ese problema y han abandonado las ideas dirigidas a crear modos de circulación alternativos, como el subterráneo. Naturalmente, la inepcia no es sólo inepcia intelectual y técnica, sino, sobre todo, inclinación unilateral hacia lo relacionado con los “buenos negocios”, algo muy distinto del interés público. Una somera reflexión basta para advertir, en el cuadro actual de un tránsito congestionado, que un óptimo servicio de transporte de pasajeros es el único modo de impulsar a los ciudadanos a dejar el auto parado en su cochera. 
 
Los años recientes han sido categóricos para probar las desventuras que ocasiona al país entregar empresas de valor estratégico, que sólo pueden obrar en defensa del interés general cuando están en manos del Estado democrático. Sabemos qué hizo Repsol con YPF, agotando los pozos, usando al país para especular en las Bolsas y hundiéndonos en el actual déficit energético, que obliga al país a importar petróleo por falta de inversiones en tiempo y forma. Sabemos el desastre que nos dejaron en Aerolíneas Argentinas, hasta que debió volver a manos del Estado, que la ha saneado trabajosa, pero rápidamente. Ya en la provincia, podemos imaginar qué hubiera ocurrido si el Banco de Córdoba era entregado en el 2001 a un par de delincuentes, los hermanos Rohm, imputados, hoy, por el lavado de dinero (3). Y tenemos fresco el recuerdo de Kammerath y el fenomenal desastre de su experimento privatizador.

Una feroz campaña busca enemistar a los usuarios con los choferes, explotando reales o supuestos maltratos, que, curiosamente, no diferencian entre el personal de TAMSE y el que atiende en las líneas cubiertas en los privados. ¿Cómo es posible, siendo así, que este argumento se use a favor de la privatización del servicio? Y no se trata de justificar nada que atente contra los derechos que todos tenemos a una buena atención, en cualquier ámbito de la vida pública, pero, ¿son acaso las experiencias negativas, por destrato o desconsideración, una situación única, que no se reitera en otras esferas de la realidad social? ¿Alguien pensaría que se deben privatizar los hospitales, la policía y las escuelas públicas por sus defectos en la atención? ¿Es el ómnibus el único lugar donde no siempre reina la buena educación?

Éste es un país donde muchos habitantes han viajado al exterior ¿por qué nadie señala el hecho de que en países vecinos, como Brasil, hay dos empleados en cada colectivo, que al repartir tareas no están sometidos a la presión que sufren nuestros choferes, que tienen toda la responsabilidad del servicio? ¿Por qué se ocultan los estudios médicos que señalan con claridad que el estrés que sufre el conductor de colectivos urbanos lo hace estadísticamente muy propenso al agotamiento psíquico, la irritación crónica y la invalidez laboral? Evidentemente, las usinas periodísticas que sirven a los poderosos prefieren usar estas “contradicciones en el seno del pueblo”, para oponer a los pobres, entre sí: divide y reinarás, dice por algo el refrán.

Por nuestra parte, con el Martín Fierro, recordamos aquello de “los hermanos sean unidos”, para evitar que en la discordia “los devoren los de afuera”.


Notas:

(1)En la mediocridad ya clásica del “partido único neoliberal de Córdoba”, hábil en las maniobras y tranzas del comité, Martí es todavía hoy “hombre de consulta” para Ramoncito Mestre y una especie de “camandulero multipartidario” que tampoco se priva de “compartir” con De la Sota sus oscuros manejos de la “Universidad Provincial”, que no existe pero paga sueldos a un “equipo” de directivos que regentean lo inexistente.
(2) Un análisis más amplio de la personalidad política de Juez puede leerse en “Barrilete sin cola”, un artículo mío publicado por “Comercio y Justicia” en 2011 (ver en aurelio-arga.blogspot.com).
(3) Puede consultarse en google una interesante nota de Claudio Zlitnik, que fue publicada por Página 12, donde nos enteramos, entre otras cosas, de las relaciones entre los Rohm y su BGN (Banco General de Negocios) con David Mulford, el tristemente célebre financista estadounidense imputado por la justicia en la investigación del megacanje de la deuda externa emprendida por Cavallo durante el gobierno de Fernando De la Rúa. En esa constelación, los Rohm son dos “pillos” menores, a los que el doctor De la Sota iba a entregar el Banco provincial.

TRAICIÓN


*Por Alberto Lettieri


Texto del derecho a réplica negado por Miradas al Sur, tras infame ataque de su Secretario de Redación hacia mi persona

De todas las traiciones posibles, ninguna peor que la del enemigo interno que, agazapado, espera su oportunidad para tratar de aplicar su golpe letal contra aquel que, hasta ayer, le había premiado su confianza y su abrazo sincero. Muchas veces retomé este tópico en las columnas que publiqué hasta hoy en Miradas al Sur. Lo sufrieron Rosas, Urquiza, Perón, Néstor, Cristina… La lista es interminable. Agazapado, silencioso, el gatopardo elige cuidadosamente su presa, espera la oportunidad y trata de cumplir con su infame tarea.  

Lo triste y lamentable es cuando uno mismo es el objeto de tan infame acción. En este caso, el agresor tiene nombre y apellido: es el Secretario de Redacción de Miradas al Sur, Alberto Elizalde Leal, quien, desmintiendo su propio apellido, ha decidido descargar su saña sobre un compañero que compartió durante varios meses las páginas de este semanario. Efectivamente, en la contratapa del último número, correspondiente al 24 de marzo, Elizalde (des) Leal publicó un editorial titulado “Borges disciplinado”, que en realidad debería haberse llamado “Tratando de disciplinar a Lettieri”. ¿Cuál es la razón por la cual, en una fecha histórica que sintetiza tanto la memoria del oprobio cuanto la identificación de la mayor parte de la sociedad argentina con los DDHH y la democracia, y la exigencia de condena de los responsables, militares y civiles, del Terrorismo de Estado, un semanario progresista dedique su contratapa –tan luego su contratapa!!!!!-a reivindicar a José Luis Borges, quien representa exactamente la concepción inversa de la sociedad, y a descargar su mazazo artero contra un intelectual comprometido con los principios del campo nacional y popular?

¿Era el 24 de marzo, una jornada que significó un verdadero plebiscito de los valores democráticos y del compromiso con la vida, el momento adecuado para reivindicar a Borges, quien no tuvo empacho en almorzar con Videla y Ernesto Sabato a pocos días del Golpe Macabro de 1976, ni de estrechar calurosamente la mano de Augusto Pinochet[1]? ¿Qué pasó por la cabeza de los compañeros de la redacción de Miradas al tomar semejante determinación? ¿Fue una decisión personal de Elizalde (des) Leal, o del Comité Editor en conjunto?

Estos interrogantes exigen una respuesta clara e inmediata de la conducción del semanario. Frente a la gravedad de esta decisión de marchar directamente en contra de la voluntad del pueblo argentino y de su conducción democrática, los agravios personales que me propina el Secretario de Redacción de Miradas al Sur pasan a un plano accesorio. Sin embargo, en lo que seguramente será mi última intervención en estas páginas, no puedo omitir referirme a su artera operación panfletaria. No objeto que se formulen criticas a mis intervenciones, siempre y cuando sean realizadas con altura, honestidad y fundamento. Realmente, no alcanzo a comprender las razones por las cuales la conducción del semanario consintió en publicar este desagradable panfleto, , que no implica sino una manifiesta agresión ad hominem en mi contra, sin siquiera anoticiarme de ello.

Tal como manifesté explícitamente en mi artículo “Borges y la magnifica ironía de Dios” (Miradas, 3/3/2013), en ningún momento me propuse evaluar la obra literaria de Borges, sino su acción pública y sus posicionamientos políticos. Según concede el propio Elizalde, "la parte más inerte y viscosa de sí mismo: su ser social". Sin embargo, ya que mi crítico no encuentra un solo elemento de prueba que le permita objetar ni responder mis argumentos, cae en el amarillismo de descalificar los datos utilizados, señalando que algunos de ellos están disponibles en "Google y Wikipedia, fuentes donde Lettieri parece haber abrevado en la escritura de su texto." Al respecto, pueden señalarse dos consideraciones: por un lado, que sería complicado que Elizalde pudiera demostrar que esas fueron mis fuentes, ya que, como el mismo sostiene, se trata de "información archiconocida"; por otro, que la información sea "archiconocida", o que pueda encontrarse en esos portales, no la inhabilita como argumento válido para analizar el desempeño público de Borges. Más bien todo lo contrario.

Llamativamente, las agresiones del Redactor de Miradas no cesan: "pedestre enumeración", "crayón militante pero grosero", "ominoso", aplicación de un "canon conceptual absolutamente inadecuado para la comprensión de la obra y la vida de un autor y las condiciones de producción de su discurso estético y simbólico.", son sólo algunas de las expresiones agraviantes con que Elizalde pretende invalidar mis sólidos y probados argumentos. No hay un solo fundamento que sostenga sus trasnochadas afirmaciones; sólo retórica vacía y mal gusto evidente.

"¿Creerán -los lectores- la imagen que nos entrega ese texto inútilmente despiadado?-se pregunta el Redactor de Miradas-. ¿O se sumergirán, maravillados, en un mundo de impecables metáforas, de inquietante universos desconocidos, de morosas poesías alejandrinas y amables aunque implacables cuchilleros?" Evidentemente Elizalde, seducido por el Borges escritor, ha decidido tender un piadoso manto de olvido sobre su desempeño público, y sobre las implicancias sociales de ese desempeño público, que es precisamente la dimensión en la que se centra mi artículo.

¿Miopía? ¿Incapacidad para diferenciar los distintos ámbitos de acción social? Lo cierto es que Elizalde demuestra estar totalmente contaminado por un canon cultural eurocentrista, fascinado por un personaje que enajena su voluntad a punto tal de convertirlo en su sicario.

Elizalde objeta mi “insistencia” en presentar “un Borges unilateral, insensible aprovechador de los recursos del Estado”. ¿No es unilateral el Borges que construye mi detractor? A su juicio, mi error ha sido ofrecer una lectura de Borges desde el "catecismo peronista". Sin embargo, le parece natural y hasta “progresista” presentar su propia interpretación infestada de provincialismo cultural y de sumisión a la estética eurocentrista.

A lo largo de mi participación en el semanario Miradas al Sur, mis artículos adoptaron una MIRADA DESDE EL SUR, característica de mi compromiso militante y de mi acción como intelectual. Por el contrario, Elizalde, su Secretario de Redacción, paradójicamente, demuestra que MIRA AL SUR DESDE LA PERSPECTIVA DEL NORTE.

"Criticar la nota de un amigo de la casa no es fácil ni especialmente gratificante", apunta el redactor. Sin embargo, no critica la nota de un amigo de la casa, sino que pone en cuestión el derecho de un amigo de la casa a examinar de manera crítica la acción pública de uno de los principales referentes de la cultura oligárquica y colonial y, a falta de argumentos, pretende poner impugnar mi sólido prestigio intelectual, del cual él carece, apelando a una retórica cuidada pero vacía de  contenidos.

El campo popular ha sido víctima reiteradamente de las acciones de quintacolumnas que terminaron provocando la fragmentación y el colapso de los proyectos más promisorios. Urquiza o Lonardi han sido ejemplo de esto. He escrito reiteradamente sobre este tópico en estas mismas páginas. ¿Será la de Elizalde una nueva reencarnación de este Ave Fénix? ¿Los enemigos del proyecto nacional y popular sólo se cobijan en la órbita de los oligopolios que han eludido la aplicación de la Ley de Medios, o también acechan, camuflados, en los medios que se identifican con nuestro propio espacio? ¿El panfleto amarillista de Elizalde, publicado groseramente un 24 de marzo, implica un juicio personal o sintetiza  la opinión de la dirección de Miradas al Sur? 

“El pueblo quiere saber de que se trata”, fue la consigna popular del 25 de mayo  de 1810. También desea saberlo ahora. ¿Elizalde o Lettieri expresan el compromiso y el programa de Miradas al Sur? ¿Con Braden o con Perón? El 24 de marzo pasado el pueblo argentino, masivamente, dio su respuesta a este interrogante. Es hora de que la dirección de Miradas haga lo propio.



[1] Vease: Hector D’Amico: “Sabato y Borges almuerzan con Videla”, La Nación, 2/5/2011.


*Historiador

CULTURA & VUELTA





Creo en la Vida Madre todopoderosa
Creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo
concebido en ardiente evolución,

progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el
mañana

Creo en los horizontes del espíritu
que es la energía cósmica del mundo
Creo en la Humanidad siempre ascendente.
Creo en la Vida perdurable. 

(Credo personal, de José Luis Sampedro)


*Publicado por:  PENSAMIENTOS Y CITAS