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26 de enero de 2013

UN RENOVADO OPTMISMO

*Por Jorge Rachid




Cuando un enfermo se va de alta, luego de una intervención quirúrgica, y perdonen la desviación profesional, puede tener dos visiones de su realidad, una que lo peor ya pasó y la otra concentrarse en los dolores y maldecir su suerte de recién operado. Ambas quizás describen la misma situación, sin dudas los dolores existen pero la certeza de la desaparición de la patología es un dato optimista de la realidad.

La Argentina sufrió durante el año 2012 una serie de situaciones potenciadas entre si, cuyos origines fueron tanto externos como internos. Todas ellas operaron sobre nuestro país de manera negativa, abriendo interrogantes sobre el devenir inmediato de un proceso político que desde el 2003 se plantó en el centro del ring a recuperar soberanía en las decisiones e identidad nacional. En lo económico, el desarrollo de una política heterodoxa permitió desde esa fecha iniciática, comenzar a transitar un camino de desendeudamiento, recuperación del estado como preceptor de los intereses nacionales, ampliación del empleo, consolidación del sistema previsional y freno a los sectores especulativos-financieros. Sin dudas ese escenario novedoso en el plano internacional, fortalecido por la contundencia de la decisión estratégica de los países latinoamericanos de fortalecer la región desde el UNASUR y la CELAC provocó un nuevo mapa en el mundo.

Desde el exterior las situaciones de crisis permanentes de los sectores financieros de los países centrales desencadenaron una catarata de derrumbes económicos y alteraciones políticas en esos países en especial en la Unión Europea. Estamos describiendo un escenario que desde el 2008 viene condicionando el sistema de relaciones internacionales, constituyendo un tema de debate permanente en los diferentes foros desde las Naciones Unidas hasta el grupo de los 20, debatieron como superar dicha crisis. Lo que no cejaron los países centrales es en tratar de trasladar sus propias crisis a los países emergentes, como lo hicieron históricamente, con la complicidad virreynal de los gobernantes y políticos de turno. Intentaron colocar sus excedentes en nuestros países a cualquier costo, con presiones internacionales del “libre comercio”, “apertura de la economía”, “disminución de las barreras arancelarias” entre otras consignas repetidas por sus voceros locales, como forma de “integrarse al mundo”, del cual supuestamente estamos aislados por ser justamente heterodoxos en lo económico.

En nuestro país una conjunción de factores hizo del año anterior una sucesión de confrontaciones provocadas por los voceros del Apocalipsis, que finalmente una vez mas, no sucedió, y por aquellos sectores que intentan en cada crisis sacar provecho de acumulación de ganancias a expensas del esfuerzo del pueblo argentino. Así tenemos empresarios que alegremente plantean la devaluación como mecanismo de ajuste, del pueblo se entiende, con el objetivo de aumentar el valor de sus exportaciones, otros proponen la apertura indiscriminada de la importaciones, aunque destruya trabajo argentino, para aumentar su comercio, algunos plantean la apertura del mercado cambiario a los fines de proseguir con la especulación financiera y la salida de capitales a costa del erario público. Como vemos estos sectores intentan salvaciones individuales aún a costa de un proceso que les permitió acumular ganancias en los últimos años, pero como en otras etapas del país en que terminaron por darle la espalda al pueblo, pensando en la burguesía emergente del primer peronismo conspirando en el 55 o los sectores de la Confederación General Económica o la UIA del 76 mirando impasibles como se venía la noche neoliberal, destruyeron su propio futuro.

Todavía no hemos repasado los sistemas de presiones políticas y económicas, algunas destituyentes, que intentaron aquellos que sienten agredidos por la actual política de recuperación del patrimonio nacional como YPF, AFJP, Banco Central, Bolsa de Valores, entre otras de signo antimonopólico como las leyes de Medios de Comunicación Audiovisuales, la Ley de Producción Pública de Medicamentos, la modificación de los sistemas de control de las exportaciones por parte de la AFIP presentada por los productores como medidas de persecución, además de la recuperación de las leyes laborales y los convenios colectivos, el salario mìnimo o la movilidad jubilatoria. En este marco confrontativo la Argentina sobrevivió el 2012 sin destrucción de trabajo argentino, sin grandes déficit macroeconómicos , con un crecimiento menor al de las tasas anteriores pero crecimiento al fin y soportando batallas judiciales y presiones internacionales de la mano de los Fondos Buitres, aliados naturales de personeros locales, que siempre piden para los de afuera y pretenden provocar nuevos endeudamientos, al calor de la presión de los organismos de crédito que marcaron las últimas décadas de crisis financieras en toda Latinoamérica y en el mundo.

Habiendo soportado los argentinos estoicamente un años como el anterior, es sin dudas un marcado optimismo el que nos puede acompañar, aunque debo marcar algún elemento distorsionante que se producirá en los primeros meses. Es un año electoral lo cual significa que la política, la lógica, la razón quedan enterradas por el posicionamiento político, el cargo, el privilegio y todas las prebendas y ventajas que otorga ser parte del sistema político desde cualquier lugar. La Política, con mayúsculas, aquella de Aristóteles, Baruch de Spinoza, Hegel, Marx, Ugarte, Kush, Perón, Mao, quedan subsumidas en el peor de los escenarios, la lucha electoral que derrota siempre a lo estratégico, privilegia los táctico, destruye lo que encuentra como obstáculo, sin tener en cuenta el interés nacional. Así al menos ha sido desde 1983 en lo electoral, sin otro código que el vencer, aunque sea mintiendo al electorado, como fueron todas las gestiones desde esa fecha: mercadistas, neoliberales y atadas a los planteos imperiales del grupo de los 7 y el Consenso de Washington. Esa nube será superada por el pueblo argentino en las elecciones de medio término, aunque hasta entonces deberemos soportar cataratas de agravios e imputaciones.

Sin embargo así como se demostró en el año anterior que se puede navegar las crisis, con medidas anticíclicas, con preservación del empleo, manteniendo los ejes económicos centrales bajo control, abriendo caminos en el mundo, dando batallas en foros internacionales entre otras cosas importantes que se dieron y fueron acalladas por la vocinglería opositora, sin dudas el año que se inicia en lo político significará un fortalecimiento del movimiento nacional y de la unidad latinoamericana, verdadero sostén regional de la “sublevación fundante” al decir de Marcelo Gullo en su último libro. Es una síntesis de la necesidad de pensar desde nosotros como pueblo argentino y latinoamericano, en un futuro que nos permita ser parte actora del nuevo mapa internacional, con la multilateralidad necesaria, que defienda nuestros intereses estratégicos, desde los recursos naturales hasta el modelo de construcción política y social que responda a esa identidad cultural argentina de la solidaridad y de la justicia social, que hemos comenzado a recuperar en un largo camino, al cual sin dudas le faltan apuntalar sectores importantes de reparación social, hombres y mujeres postergados que vienen esperando que el crecimiento argentino, a diferencia del “derrame” famoso neoliberal, los reincorpore a la pirámide social ya que son aquellos expulsados por las lógica perversa macro económica.

Un año sin dudas de luchas y avances que descansan solamente en la voluntad organizada del pueblo como elemento determinante del curso de los acontecimientos, con un gobierno popular que deberá proseguir su camino de sopesar intereses, protegiendo a los sectores mas desprotegidos y necesitados, que es el signo identitario del peronismo, ampliando derechos, promoviendo trabajo, financiando las Pymes verdaderos motores de la economía nacional, industrializando nuestras materias primas, promoviendo trabajo social, deportes, inserción juvenil, avanzando en la modernización de la Justicia en todas sus instancias, apuntalando las salud como derecho humano esencial a través de los sistemas solidarios y público, recuperando la educación pública aún en espera de ser jerarquizada como presencia esencial del compromiso con el pueblo.

Los desafíos implican algún grado de reclamo a áreas aún no tomadas con la misma fuerza que hemos transitado con energía y pasión militante otros caminos. Es un juego dialéctico entre la militancia y el gobierno, donde el rol de cada uno está determinado por el lugar que ocupa en la política. Ningún favor le hace al gobierno popular el aplauso fácil, sin el necesario aporte de miradas diferentes desde el campo nacional y popular sobre los temas a transitar. Es responsabilidad militante promover organización popular, recuperar el concepto de comunidad organizada, desde la salita del barrio a la escuela, en una sucesión barrial que nos permita a los argentinos un dato del la realidad relatada por nuestros compatriotas, protagonizada por ellos y determinada por ellos en cada área, lejos de despachos destemplados y burócratas de turno. Un verdadero desafío sin dudas a transitar en los próximos tiempos recuperando lo mejor de nuestra memoria histórica, ya que fortalecerá la gobierno, movilizará al pueblo en apoyo a las conquistas logradas, apuntalará los avances conseguidos e impedirá un retroceso a la oscuridad neoliberal de la larga noche que comenzó con la dictadura y prosiguió durante los diferentes gobiernos democráticos, que no se atrevieron a enfrentar a los poderosos de turno, como lo hizo el gobierno nacional y popular. Siempre fue símbolo del peronismo cambiar la realidad, no cabalgarla ni amoldarse a ella, transformar, revolucionar desde las instituciones a la distribución de las riquezas, con errores, dificultades y actores no siempre deseados, pero en una dirección que marca el camino de ampliación de derechos y recuperación de soberanía con decisión nacional y eso se construyó desde el 2003 con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

PERONISMO, KIRCHNERISMO Y OBSECUENTES


*Por Pedro del Arrabal

Para EL EMILIO

Perón solía decir que muchos oportunista se cuelgan “por izquierda” de las barandas del camión del Movimiento Nacional y Popular que él conducía y que llevaba en su caja al pueblo argentino. Y pensaba que eran los peores y más jodidos porque al no conocer el rumbo y no entender el por qué de las peripecias del camino que conduce a la liberación Nacional y Popular suelen transformarse en nefastos obsecuentes dando indicaciones y pretendiendo ser mas revolucionariamente peronista que el conjunto del pueblo que eligio ser peronista por afinidad sentimental e identificación cultural, sin intelectualismo mediante; “que sabe lo quiere para su destino futuro sin necesidad de lecciones académicas” diría Rodolfo Kusch . Los de la derecha no se cuelgan porque el pueblo les produce alergia; pero sí se “amuchan” para poder proteger sus perversos intereses que solo el peronismo se los hizo y hace peligrar. El pueblo argentino lo vivió en el primer y segundo gobierno del Gral Perón y lo está volviendo a vivir desde el 2003 hasta la fecha. Además lo dice la marchita: “combatiendo al capital”. Al fin y al cabo el único gobierno de “izquierda” que conoció la historia Argentina fue el PERONISMO, ergo ser peronista en este país es ser de izquierda; el resto es “pura chachara” (dijera el viejo y mañero dirigente catamarqueño Vicente Saadi)

Los que militamos en el movimiento peronista (sin aditamentos como “Auténtico”, “revolucionario”, “histórico” y todos esos calificativos que a modo de clishe identificatorio suelen usar algunos dirigentes como si con eso se fuera “más peronista”), sabemos de qué se trata. El pueblo peronista sabe que con laburo y amor se levantan grandes obras humanas; y lo pone en práctica todo los días. Del “nido” al laburo y del laburo al “nido” diría un hornero.

Por eso, y por más ejercicio de imaginación que se haga, siempre resultará dificil visualizar esperanzadoramente a un comunista -o socialista- argentino en gestión de gobierno y/o poder político implementando medidas estatista o confiscatorias de la renta de los poderosos. Con solo rastrear la historia de los jerarcas del PCA y de los PSs (que también son muchos y todos se dicen socialistas), o mirarlo a Binner alcanza. Son como sus padres putativos -los europeos- en materia ideológica; piensan por izquierda y accionan por derecha. No hace falta ir muy lejos en la historia del llamado viejo continente (que por desgracia cuanto más viejo se vuelve mas “mañeros” son sus gobernantes y poderosos) para comprobarlo. Con mirar a Mitterrand, a Felipillo, Hollande, Zapatero alcanza y sobra. Con solo recordar y mirar las gestiones de Nestor Kirchner, Lula, Chávez, Correa, Evo Morales alcanza para darse cuenta por donde pasa la izquierda en América.

Y los otros “izquierdistas” -hoy demasiados obsecuentes- están volviendo a repetir la historia en cuanto a oportunismo sin poder dejar de lado su veta gorila antiperonista que los hace trabajar denodadamente para separar al Kirchnerismo del peronismo. Esta es la sensación polìtica que transmite ese grupo de obsecuente -tecnicos e intelectuales – que llegaron en algunos casos a bancas legislativas, en otros a cargos importantes en el Estado y que por provenir de posturas y/o un partido de “izquierda”(¿?) pretenden hacer del “kirchnerismo” la etapa superadora del peronismo. Como se sienten más allá del bien y del mal y siempre “sirvieron tanto para un roto como para un descocido” ya que estuvieron no solo al lado de los peores gobiernos dictatoriales en términos politicos (al lado de la “libertadora” y también de la última dictadura por citar dos casos) sino también de gobiernos civiles de derecha haciendo “negocios capitalistas” con los cuales conseguían “fondos” (si la colecta anual era escasa) para continuar masturbandose ideologicamente -algo que a la derecha nunca le jodio porque sus acciones siempre fueron inocuas-, siguen actuando con total irresponsabilidad actualmente. ¡Hasta acompañaron a De la Rua en su gestión! Los que colaron en el Frente Grande por “izquierda, ¿se olvidaron del Frepaso-UCR y de diciembre del 2001? ¡Ahora son los “kirchneristas puros”!

Las descalificaciones que automaticamente salen disparadas de sus bocas a través de los medios de comunicación afines al gobierno cuando escuchan algunas críticas o señalamientos sobre lo que se consideran errores en algunas decisiones que se vienen tomando en estos últimos tiempos, colocan a los militante peronistas que cuestionan en el campo de los supuestos enemigos del “modelo”, o bien los asocian a la basura de la Rural, la CGT de Barrionuevo y Benegas, de la CTA de Micheli, y/o que le están haciendo el juego a los troskos en materia quilombera.


¡Casualmente a los Troskos, nuestros troskos que de politica entiende como yo de tejer croché! ¡Los Troskos porteños, que armaron sus “quintitas” después de huir de la casa-partido matriz hartos del verticalismo obsecuente hacia el imperialismo soviético que practicaban sus dirigentes. Troskos que terminaron como los jerarcas de las iglesias cristianas, de cisma de cisma por la disputas de los cacicazgos, al solo fin de llenar el subcontinente de decenas de partiditos donde todos quieren ser caciques y ninguno indio y catalogan a los pueblos y a los “obreros” que no acatan sus visiones de la realidad como unos boludos burgueses!

Ahora resulta que a Moyano, que los peronistas ya vimos que sacó los pies del plato hace rato movido por esa exagerada ambición personal de protagonismo político que lo desnudó en su poco entendimiento del rol de la clase trabajadora en el proceso de liberación y reconstrucción de un proyecto revolucionario hecho desde el peronismo en nuestro paìs, le encajaron el rol del maldito de la película, y los “gordos” que acompañan a “Calo”, responsables del desguace del Estado y la desindustrialización que puso en marcha el menemismo en los “90” siendo ellos sus cómplices acompañando con el silencio el desempleo que esto trajo aparejado y que generó el mayor índice en la materia que haya conocido la historia argentina, son los buenos actores en este nuevo casting para los roles protagónicos. ¿Lingieri, Cavallieri, Martinez, Lezcano son garantia de algo?
No me voy a detener ni en el “recontra alcahute menemista” de Barrionuevo ni en su alter ego Benegas; menos aún en las cuestiones internas entre Michelis y Yaski de la CTA. Todos tienen historias pasada que dejan mucho que desear. Tampoco debemos pasar por alto una diferencia; no es lo mismo la Fedración Agraria de un antaño no muy lejano comandada por Humberto Volando, muy distante de esta que es arrastrada por el fango por el deleznable Bussi y/o su compañero de vuelo rastrero De Angelis.

Separando la “paja del Trigo”, hay algo que huele mal en todo esto. Y lo digo como peronista que voy a poner los huevos como muchos peronistas en la defensa del gobierno de Cristina en memoria de Nestor Kirchner a quien seguimos considerando un verdadero peronista. Y seguramente pondremos los huevos mientras estos funcionarios “izquierdosos” en la primera de cambio y cuando las cosas se pongan jodidas por sus propios errores, saldrán disparados a esconderse al primer estruendo de un “chasquibum”. Es claro, “Izquierdoso vivo y picaro sirve pa’ otro gobierno”; poco importa de que laya; y ellos en eso tienen sobrada experiencia.

Hay temas en los cuales ciertos funcionarios de Cristina estan actuando mal y equivocandose feo; peor aún en sus decisiones. Educación es el ejemplo más claro. Este humilde militante que recorrió el país en estos últimos meses puede dar fe que la realidad en materia educativa dista mucho de los “conceptos pedagógicos” que esgrime el actual ministro y las demostraciones de eficiencia que pretende mostrar a través de sus cuadros estadísticos. Lo primero que debería entender el Sr. Ministro es que los educando y los docentes no son solo números y/o barras o tortas de diagramas. Por otro lado sostener las equivocadas decisiones con el solo argumento que se hace lo que se hace para apuntalar y defender el “modelo” no solo es arcaico -aunque que se lo presente como postmoderno- sino peligroso por lo estúpido. Lo grave radica en que estos señores funcionarios “tecnicos” prevenientes de una izquierda berreta, instalaron sus “quiosquitos” en las areas que colaron y cobran peaje para que las criticas y observaciones lleguen a Cristina (y que aún pagandolo tampoco se las acercan). La inexperiencia de gestión (la última fue con De la Rua) de estos señores puede traerle serios problemas al Gobierno de la compañera Cristina. Están repitiendo las historias y errores de los que simpre criticaron, aquellos a los que tildaban como burocratas, burocratas que se decían peronistas pero que en realidad nada tenían de ello.

Se acerca un año electoral y para colmo de males la disputa con Clarin y la La Nación por la ley de medios todavia no fue ganada; la justicia dificilmente sea ciega, sorda y muda a la hora de evaluar las “sugerencias” de los poderosos; los amos de la “toga” siempre fueron funcionales a los grandes intereses económicos. A esto ya lo había denunciado el “colorado” Jorge Abelardo Ramos en varios de sus trabajos. No alcanza con que el compañero Cossia rescate el pensamiento del “colorado” en sus discursos y/o en los programas en los medios que el Secretario de Cultura de la Nación tiene. Aún ganando la disputa legal contra Clarin por dicha ley, sería de idiotas pensar que ellos se quedaran de brazos cruzados. Si bien es cierto que la oposición politica es inexistente por lo fetidamente inmadura (algo que facilmente se puede comprobar ya que como los malos frutos de un árbol apestado, sus imagenes están por el piso) no es menos cierto que los medios, al transformarse en opositores, cuentan con artilleria pesada.

Los que pueden hacer tambalear lo hecho hasta ahora en materia de legislación y acciones de gobierno en pos de los que menos tienen, no son casualmente los que conformaron esa insignificante caterva (como dice Victor Hugo Morales) de atomizados moyanistas que acudieron el 19/12 a la Plaza de Mayo. Los verdaderos enemigos del modelo estan en los bancos y en las grandes empresas formadoras de precios, en los grandes terratenientes, en los monopolios mediáticos que saben como operar en alianza con los anteriormente mencinados.

Por eso, y por este medio (aunque no creo que la compañera Presidenta pierda su valioso tiempo leyendo este humilde medio digital) le sugeriría a la compañera presidenta que vuelva a las fuentes peronistas, las que están en el pueblo mismo. Ellos no la abandonarán. Son ellos los que la necesitan. Son ellos los que necesitan su reelección porque necesitan que esto tenga continuidad. Pero los motivos distan mucho de los que los mueve a los obsecuentes que hoy se dicen “Kirchnerista” y que buscan esa reelección al solo fin de poder seguir mojando el pancito en el tuco del poder. Muchos de los 30 mil desaparecidos fueron alcahueteados ante los nefasto personajes de la última dictadura por ciertos izquierdosos, hoy “Kirchneristas”; hoy se sientan en mesas de 6,7 u 8 panelistas, opinan sobre los logros de estas dos gestiones y descalifican a los que queremos corregir errores. Lamentablemente son los mismos que en los “90” cantaban loas al genio económico de Cavallo ¡Y asesoraban a los frepasistas que solo habían conseguido bancas en el parlamento de la Pcia. de Buenos Aires!!!

Con este tipo de “kirchneristas”, el gobierno ¿no estará durmiendo con el enemigo?

Volver a las fuentes es una buena decisión.

Tenga usted la seguridad señora compañera presidenta que los peronistas la bancamos a muerte, y no nos mueve otro fin que el agradecimiento por lo que usted y su marido nos entregaron en estos últimos 10 años. Estamos a su lado porque creemos en usted; pero en usted, no en esa caterva de obsecuentes que la rodean y que piensan más en sus prestigios y bolsillos que en el bienestar del pueblo argentino. Porque me lo enseñó Perón sé que en política a veces se necesita meter las patas en el barro para amasar adobe. Pero también me enseño que luego había que lavarse y sacarse el barro de encima para que no se quede pegado.

Tengamos juntos un hermoso 2013 y tenga usted la certeza que no la dejaremos sola en ningun momento; porque la sentimos peronista y porque es un orgullo para nosotros tener en nuestras filas y al frente de la Nación una compañera militante tan talentosa en términos de intelecto y tan sensible en cuanto a lo humano.

REALIDAD, DATO E INTERPRETACIÓN

*Por José Antonio Gómez Di Vincenzo



Resulta sumamente complejo definir eso que entiende uno por realidad. El tema devanó los sesos de incansables filósofos durante mucho tiempo. Ni qué hablar si lo que tratamos de explicar es cómo nos apropiamos cognitivamente de eso que llamamos realidad, cómo conocemos. Ontología y gnoseología, qué es y cómo se conoce lo que es, son campos densos y poco llanos para quienes pretenden recorrerlos.

Transformar la realidad es una de las más caras metas de todo militante comprometido que juzga una situación dada como injusta y pretende impugnarla para ir a otra más cercana a la justicia social. Resulta claro que para transformar el mundo tenemos que apropiarnos cognitivamente de él y al mismo tiempo, saber qué es eso que llamamos mundo, sociedad.

Definir lo que es, cómo es, cómo cambiarlo, desde qué tipo de acciones, quiénes, con qué y cuándo. Todos estos problemas son fundamentales si se desea emprender una praxis revolucionaria.

Tal vez por esto, la discusión con las tradiciones hegemónicas en el campo de la filosofía fue uno de los primeros y principales esfuerzos de un genio que nunca dejó de ser filósofo, Marx. En efecto, el cabezón de Tréveris debió saldar cuentas con empiristas, racionalistas, materialistas e idealistas, mientras diseñaba el recorrido que lo llevaría a su gran obra maestra filosófica, El Capital.

No es este el lugar para aburrir al lector con una clase de filosofía. Ni la metafísica ni la gnoseología permitirán ahora a este escriba decir lo que pretendía antes de lanzarse al abismo garabateando los párrafos anteriores. Téngase en cuenta, sólo por ahora, que el más grande de los intelectuales de la impugnación de lo dado y la revolución debió adentrarse en un estudio y disputa intelectual sin precedentes para saldar cuentas y elaborar su propia concepción del mundo, de la forma de apropiarse de él y transformarlo.

Dicho esto bajemos a la Tierra y vayamos a lo que nos compete. El lector desinteresado en la filosofía que viene escaneando la nota y juzgándola como presuntamente soporífera puede empezar a concentrarse más ahora o bien abandonar todo para dedicarse a mejores cosas.

Últimamente, con muchos amigos del palo venimos notando que existe una al menos ingenua (cuando no estúpida) forma de concebir la relación del político y el público en general con el dato empírico. Es muy común escuchar a muchos referentes de la oposición caer en el lugar común y el recitado de datos (todos los que convengan para lanzar excremento contra las acciones de gobierno). La creencia de que el dato es la realidad y que el dato es incontrastable, la idea de que la exposición del dato alcanza para dar cuenta de la realidad, esta suerte de frenesí por invocar la realidad sin definir nunca qué se entiende por ella suele aparecer ligada a discursos que se presentan como impugnadores del proyecto que el gobierno nacional está llevando a cabo. Suele ser expuesta ya sea por parte de derechosos o progresistas de cartón o lentejuelas o por parte de la izquierda paleolítica.

Hace muchos años, un tal George Berkeley (1685 – 1753), obispo de profesión, desarrolló una filosofía conocida como idealismo subjetivo, una forma exacerbada de empirismo. El clérigo era tan pero tan empirista, creía tanto en que todo conocimiento debía partir de la realidad, del dato, que pensaba que se es sólo de dos maneras: si se es percibido por la mente o si se percibe. En extremo, todo aquello que no está siendo captado por mis sentidos deja de ser. Es más, lo que se puede conocer de un objeto es lo que se percibe de él pero no el objeto en sí mismo.

El cura no estaba dispuesto a aceptar cosa como tal, el mundo debía existir más allá de nuestra percepción porque dios lo había creado antes que a nosotros. Como buen creyente, George siempre tenía a dios para arreglar los desajustes de su razonamiento. En efecto, Berkeley invocaba al supremo creador sosteniendo que las cosas siguen existiendo cuando no las vemos porque él lo ve todo constantemente. El dios del empirista irlandés es un dios garante.

Como quiera que sea, del aporte del obispo Berkeley se sigue que sólo puede haber conocimiento genuino si se destila del acto de conocer todo lo que tiene que ver con teoría, intervención del intelecto.

Estas ideas han prendido muy fuerte en el sentido común. La prensa corporativa, los políticos afines al establishment económico o los irredentos críticos incapaces de correrse del lugar común, siempre dispuestos a correrse para el lado que tañen las cacerolas, suelen tirar datos sin teoría.

La idea de un idealismo subjetivo ingenuo y tomado en solfa puede ser muy fértil en la mente de Macri, en las estrategias de Durán Barba y sus otros laderos. Un subte que no se ve puede dejar de ser un problema, una basura que tapa la ciudad puede olvidarse para seguir gozando de la vida del buen burgués. Un séquito de periodistas mercenarios encabezados por Lanata hará que los datos sean interpretados para constituir un cinturón protector para el candidato de derecha. El dato inflacionario puede venir bien para apuntalar la idea de que todo se va al carajo, el precio del dólar paralelo para mostrar que al gobierno se le fue la economía de las manos.

No hay meros datos. La realidad siempre es realidad pensada. Lo es porque hay seres humanos pensantes. No tiene sentido hablar de realidad sin hablar de sujetos transformadores para quienes la realidad es sólo uno de los componentes en la dialéctica con el sujeto. La idea del dato que habla por sí mismo satura el examen de empirismo ramplón. Datos sin teorías no sirven para nada. Y aquí teoría es teoría política. Porque aún en esa pretensión del dato neutro, objetivo, hay teoría, hay interpretación, y toda teoría e interpretación es una o la otra sesgada.

La teoría puede no sólo construir el dato sino también deconstruirlo, resignificarlo. Un x por ciento de inflación no dice nada acerca de la realidad, lo mismo que el riesgo país, el precio del dólar blue, etc. El análisis de la realidad social económica para su transformación no debe partir del dato y quedarse en el dato. El dato se construye para transformar la realidad, la realidad se construye tanto como el dato. Un dato sin militante político, sin subjetividad o no existe o es pura letra muerta.

La praxis política no puede hacerse desde la letra muerta, se hace en la práctica. Es allí donde nuestras elucubraciones mentales son juzgadas. De nada sirve tirar datos y hacer diagnósticos si no se es capaz de transformar lo dado.

Afortunadamente para la Argentina la historia de las ramplonas conspiraciones gestadas desde posiciones empiristas ingenuas no se están traduciendo ni en destituciones ni en los guarismos. Afortunadamente mientras de prestidigita con números miles de militantes en los barrios y fábricas siguen haciendo política y transformando la realidad para superar lo dado e ir hacia el socialismo.

REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

RUPTURA EPOCAL


*Por Demian Konfino

La Revolución Bolivariana remite, sin dudas, al concepto de Mariátegui “Creación heroica” y, a la par, a la estrategia trazada por Fidel: Batalla de idea.

Nacido del colapso de la versión más inhumana del capitalismo en Venezuela, la versión fin de siglo del pensamiento de Simón Bolívar surge como espejo invertido de un neoliberalismo apátrido fenecido, por obra de un líder y un pueblo.

La historia, y basta mirar los últimos coletazos europeos, es profusa en ejemplos que explican cómo una crisis socio económica es utilizada para profundizar la exclusión, falsificando los verbos y contradiciendo adjetivos. Ser austeros, ajustar, son utilizados como términos moldeadores, edulcorados, que no expresan la verdad histórica: contexto donde se aplican esos términos a la política, sitio donde a la pauperización planificada se la pateó para adelante, claro está, por derecha.

Eso podría haber acaecido tras la revuelta popular conocida como el Caracazo, que hirió de muerte al proceso político liderado por el converso Carlos Andrés Pérez, otrora líder de la Social Democracia venezolana, y junto a él, demolió las bases de una forma de ejercer el poder y hacer política, derivada del espurio pacto bipartidista, llamado de “Punto fijo”, entre Acción Democrática y COPEI. La represión de la democracia formal barrió las joranadas con ríos de sangre y un saldo de miles de muertos por la Dignidad.

Es decir, para que nazca el Bolivarianismo, fue necesario un estruendo colosal, pero esa grieta derivó en ruptura solo porque un pueblo enorme se dispuso a repensar los conceptos, a desconfiar de cantos de sirenas, a constatar las bárbaras consecuencias de la mentalidad de colonia. Y mutó a proceso digno de gobierno, por la existencia exacta de Hugo Chávez Frías, cuya estatura epocal lo ubicó, a algunos lustros de su aparición pública, en la galería de los Libertadores de América.

Como expondremos, Hugo Chávez y su pueblo se consolidan en el Siglo XXI como aquello que jerarquizó Fidel y el pueblo de Cuba en el Siglo XX: faro y vanguardia de Nuestra América.

No es casual que la oposición majunche venezolana, insista en agitar un fantasma llamado Cuba, obviando el aprendizaje del pueblo bolivariano, en estos 15 años, respecto al papel protagónico de Cuba en el elenco de la Vida.

Tampoco nosotros obramos azarosamente al nombrarnos por nosotros mismos, con el concepto martiano “Nuestra América”. O, como señalaba Francisco de Miranda, Colombeia. O, como diríamos nosotros, Tupacamaria. La batalla cultural ha sido la que ha permitido que un primer momento de fuga social, pueda desarrollarse en el tiempo. Este campo de la pelea es el que garantiza, a futuro, que los esfuerzos políticos, creativos, teóricos y fácticos no perezcan por la claraboya de facilismos azucarados.

OBSTÁCULOS “NATURALES”

Justamente, una de las grandes dificultades que afrontó el proceso bolivariano, y que aún obstaculizan un mayor avance, es lo que los venezolanos llaman la “mentalidad petrolera” en la sociedad. Refieren a la relación entre la poca propensión al trabajo, derivada de la “bendición” del oro negro, y el consumismo suntuoso como intento del “american way of life”, el modo de vida americano. Gringo, claro.

En “Las Venas Abiertas de América Latina”, Galeano demuestra como las sociedades desarrolladas en el marco de alguna riqueza natural, codiciada por alguna de las etapas del capitalismo, han resultado paradojas religiosas, donde una bendición se convierte en tragedia. El norte de Brasil o el Potosí, son solo algunos ejemplos. En el caso venezolano, una economía primaria, seleccionada por su tierra, y por la división internacional del trabajo, como productora de petróleo, generó distorsiones sociales entre las escasas miles de familias locales beneficiarias de la renta petrolera y las millones de personas que jamás accedieron al lujo y la opulencia no sudada, pero aprendieron que ese era el camino idealizado.

Sin embargo, y a pesar de esta y otras limitaciones como el importante nivel de corrupción en la sociedad, la Venezuela de Chávez señala un sendero cargado de virtuosismos que son inspiración para los revolucionarios del tercer mundo.

UNA APARICIÓN LLAMADA CHÁVEZ
En febrero del 92, encabezando un grupo de oficiales nacionalistas, sin “Z”, intentó una insurrección armada que resultó derrotada. Él, ante las cámaras de televisión, le habló al país asumiendo la absoluta responsabilidad por el levantamiento, pero sin bajar ninguna bandera. Alguien se hacía cargo de un descontento generalizado. Los niños disfrazados de chavitos, empezaron a aparecer por todos los carnavales del país.

En el año 98, cuando asume la presidencia, lo primero que hace es proponer una reforma constitucional, tal como había blandido en su campaña. El pueblo, tempranamente, comprobaba que no era más de lo mismo. Contra la antipolítica, bastante arraigada en esa sociedad, aparecía un militar de origen mestizo y pobre, que cumplía sus promesas desde la política, reivindicando la participación política del pueblo.

Negros, mulatos, pueblos indígenas, mestizos, campesinos, obreros, urbanos pobladores de los cerros caraqueños y del país rebalsaron la convocatoria. Ante el llamado, participaron activamente de cientos de jornadas de discusión sobre la reforma constitucional, cuyo producto final fue sometido a referéndum y hoy es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, basada en la democracia participativa y en la soberanía intransferible por parte del pueblo.

Sancionada la nueva carta magna, el Comandante convoca a una nueva elección presidencial, para adecuar el mandato al nuevo paradigma refrendado. Al triunfar nuevamente, enfrenta la primera etapa con políticas internas destinadas a pagar la deuda social, para lo que se enfrenta a la meritocracia de PDVSA, una especie de técnicos pretendidamente “apolíticos”, acuartelados en la petrolera estatal, y a los dirigentes políticos, empresariales y mediáticos que, a la vez, ponen el grito en el cielo frente a las políticas antiimperialistas y el acercamiento a Cuba.

En ese escenario es donde se produce una escalada política de la derecha que culmina con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, cuyo gobierno autojuramentado duró dos días y fue reconocido por la España de Aznar y el rey Juan Carlos y los Estados Unidos de Bush. Y duró dos días porque “bajaron”. Aquellos olvidados de siempre, los soberanos aprendidos, dejaron sus casillas precarias de los cerros –principalmente en Caracas- y bajaron. A devolver al presidente a sus funciones. A propinarle una paliza mayúscula a los poderosos eternos. El 13 de Abril Chávez retornó, liberado, a Miraflores, rodeado por una emoción pobre, con escasos precedentes en América. La sabiduría popular acuño una frase que revela la Dignidad: “Todo 11 tiene su 13”.

EMBRIÓN DE REVOLUCIÓN

Esa unión entre el pueblo oprimido y las fuerzas armadas leales, mayoritarias, que no se prestaron al juego de la contrarevolución, fue el factor político que derrotó al poder establecido y permitió el desarrollo embrionario del proceso revolucionario que hoy vive Venezuela.

Amílcar Figueroa, político y teórico venezolano, indica que ese componente fundante, la unidad cívico-militar, es la adecuación bolivariana de la unidad obrero-campesina de otras revoluciones socialistas del Siglo XX. Este particularismo, junto al abrazo de Marx, Bolívar y Cristo son algunos de los signos de creación autóctona que empiezan a perfilar la siguiente etapa.

Tras el golpe frustrado, la oposición reacciona con un paro petrolero en 2003, y la junta de firmas habilitantes de un referéndum revocatorio del mandato. Gracias a las políticas sociales, visualizadas ampliamente por la población, a través de las misiones en casi todas las áreas relativas a los derechos humanos esenciales, Chávez sale fortalecido, triunfando en el referéndum y profundizando las alianzas latinoamericanas –el ALBA proviene de este momento- y las del mal ejemplo, con los países del eje del mal; acelerando las nacionalizaciones de empresas ubicadas en los sectores claves de la economía; y fomentando el Poder Popular.

En ese contexto aparece una palabrita tabú: Socialismo. Chávez la menciona por primera vez en 2005, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre. Llama a construir el Socialismo del Siglo XXI. A inventarlo. En 2006, gana las elecciones, enarbolando el Socialismo como principal bandera, con el 62 % de los votos.

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Tras la avalancha de votos por el Socialismo, surge el primer Plan Socialista de Venezuela, que avanza desde un capitalismo de Estado a lo que el intelectual Heinz Dieterich denomina la profundización de la “Democracia Participativa y Protagónica del Pueblo”. No solo nacionaliza empresas de servicios básicos, sino fábricas de la industria ligera y semi pesada, y fomenta las cooperativas y el control y gestión obrera de fábricas recuperadas. Al mismo tiempo, se planifica la conformación de consejos comunales como núcleo fundamental del nuevo diagrama político, integrado por vecinos, tendiendo a la descentralización y a la resolución de los problemas de cada comuna por sus propios interesados.

De esta etapa es la propuesta de una nueva reforma a la Constitución, que ampliaba derechos y le quitaba la corona al instituto de la propiedad privada, enunciando diferentes formas propiedad. Sin embargo, sometida a referéndum, la reforma perdió. Una campaña feroz y macartista de la derecha latinoamericana, junto a la falta de convicción de varios oportunistas que integraban puestos importantes dentro de la estructura política de la Revolución, impidieron el avance.

EL SURGIMIENTO DEL PSUV: REFORMA O REVOLUCIÓN – TEORÍA O PRÁCTICA
Chávez toma nota de la falta de organicidad y disciplina dentro de las filas de la Revolución y plantea la necesidad de conformar un Partido Político unificado que sea sostén del proceso y sea un partido de masas que forme cuadros. Nace el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El PSUV, se conforma como tal y surge de un proceso riquísimo de debate. Aparece, dentro del chavismo, una discusión indispensable: Reforma o Revolución. Es decir, cambiar algunos aspectos de la vida política, o incluso todos, pero sin cuestionar la estructura de opresión; o atacar directamente a los pilares económicos del capitalismo. Una u otra postura se transparenta a partir de la respuesta al interrogante sobre qué hacer con la titularidad de los medios de producción, la apropiación de plusvalía y la propiedad privada.

Este debate, siendo gobierno, es inédito para muchos de nuestros países. Es ésta uno de las grandes realidades de la Revolución Bolivariana.

El PSUV se da sus órganos de gobierno, disciplina, manifiesto de principios y objetivos, todos ellos contenidos en el Libro Rojo, que consagran la pertenencia a un partido revolucionario. El Partido destaca como prioritario, la necesidad de la formación teórica de los militantes, contraponiéndola a una realidad muy latinoamericana, la tiranía de la praxis, que reduce el papel de la teoría, ridiculizándola o ubicándola en un lugar secundario.

Se trata de un dilema interesante. Si una organización política se dedica a hacer militancia territorial, sin estar dotado de una estructura, principios, objetivos, su praxis cotidiana puede servir a intereses insospechados por el hacedor. Y, por el contrario, si la organización se dedica a estudiar, reflexionar, resolver los problemas en la sobremesa de un café y sus militantes no ponen el cuerpo en un territorio, nunca puede probarse la certidumbre o falsedad de los estudios abordados.

Un dicho popular sentencia: “En el camión, andando, se acomodan los melones”. Claro, pero el camión tiene un conductor que traza un camino, decidiendo el modo del manejo y la velocidad a emplear. Y alguien, un peón, ubicó los frutos de determinada manera. Y otro, un patrón, decidió que se trasladen en ese vehículo y no en otro. Ese camión posee un acoplado con una estructura determinada que contiene a los melones, predeterminando o limitando la arbitrariedad del movimiento de los frutos.

Es decir, la absolutización de la improvisación en la práctica militante desconoce los determinantes preexistentes, el orden establecido que condiciona la práctica. Del mismo modo, los teóricos que desconocen el terreno donde se aplican sus teorías, al pueblo y su cotidianeidad, parten de premisas prestadas, no constatadas.

El equilibrio de ambas, parece ser lo necesario.

Sin embargo, en el caso del PSUV, la teoría y la formación política tienen mala prensa, a pesar del Libro Rojo que declara como valor fundamental del partido la formación y autoformación socialista. El Diputado venezolano Eduardo Piñate, autor de un formidable y reciente libro sobre el PSUV y su relación con las masas, considera que sin formación política e ideológica dentro del partido se impone el “pragmatismo y empirismo” y “se establecen las bases del oportunismo y el reformismo”. Explica, también, que la formación de cuadros implica tanto lo teórico como lo práctico, concluyendo con Lenin que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”. En esta línea, razona que la división entre los que estudian y los que hacen es la aplicación al partido de la lógica capitalista de la división del trabajo.

El PSUV se ha convertido en una tremenda maquinaria electoral, con más de 7.000.000 de afiliados, que ha probado su eficacia en todas las elecciones en las participó desde su creación. Ello, si bien es necesario para una Revolución que se somete periódicamente a elecciones democráticas, ha menoscabado el objetivo de ser un partido revolucionario en la acepción brindada por el propio Chávez: partido de masas que forme cuadros. Su estructura se adecúa a cada campaña electoral, actuando más como partido de gobierno que como partido revolucionario, cuyos militantes puedan ponerse al frente de las necesidades que aún no han sido satisfechas por la Revolución o que han ingresado en la amansadora de la burocracia.

VENEZUELA HOY: LOGROS Y DESAFÍOS

El actual momento de Venezuela, encuentra a su pueblo familiarizado con el término “Socialismo” a punto tal que no duda en jurar, cuantas veces haga falta, “Socialismo o muerte”. Ello no necesariamente signifique conciencia de una ideología política-económica. Sin embargo, el terreno arado por el líder de la Revolución se encuentra fértil para el desarrollo del socialismo en cada comuna y en el Estado todo.

Un Diputado, comprometido y transparente, nos precisó que se ha avanzado mucho en la construcción del Socialismo en lo social y en lo político, pero muy poco en términos económicos. Ello se traduce en que se han ampliado derechos a los invisibles de la Historia, se les ha dado voz y protagonismo. Este mismo Diputado proviene de los cerros de Caracas, de los sectores más postergados de Venezuela.

Los marginados en Venezuela, en términos generales, hoy tienen trabajo, comen y estudian. Llegan los médicos donde nunca antes. Se han construido más de 3.000.000 de viviendas populares de calidad. La Unesco declaró a Venezuela “territorio libre de analfabetismo”. La participación política de la inmensa mayoría se ha incrementado a niveles nunca vistos, hecho que puede reflejarse en algo anecdótico pero significativo. La Constitución de Venezuela se vende en los kioskos o por venta ambulante, como objeto de consumo popular. Y el pueblo sale a la calle a defender a su gobierno con su constitución en la mano y leída.

Este enero, hemos sido testigos de ello. A manera de ejemplo valen los gritos de la multitud a una Diputada que había entrecerrado los ojos en el acto multitudinario y profundamente emotivo del 10 de enero: “Despierte Diputada, tenemos que estar todos unidos y bien despiertos”.

En el plano internacional, “Chávez” es sinónimo de “Gracias” en Medio Oriente y el Caribe, por la práctica del internacionalismo. El sueño de Bolívar, la Patria Grande, empieza a ser realidad por el impulso venezolano contra el ALCA, por la creación del ALBA, PETROCARIBE, la UNASUR y la CELAC, primera Comunidad de naciones latinoamericanas en la que se excluye a Estados Unidos y Canadá, impensada años ha.

Todo ello, dentro de un cúmulo innumerable de acciones reparadoras y de avance hacia la Dignidad del hombre y la mujer venezolana, conviven con la estructura económica capitalista, perseverando la Bolsa de comercio, el monopolio y la propiedad privada. Si bien, el neoliberalismo da muestras de su ocaso en Venezuela, el capitalismo sigue vivo.

Este es el desafío del Programa de la Patria ideado por Chávez, plataforma de gobierno 2013-2019. Minar los cimientos del capitalismo, transitar también en lo económico al Socialismo del Siglo XXI, como adaptación del concepto indígena del “Buen vivir”.

HISTORIA Y PATRIA

La adoración por Chávez alcanza niveles religiosos. La prédica cristiana de la Revolución ayuda a ese desenlace. Pero que un hombre afirme que está dispuesto a cambiar su vida por la del Comandante; o los llantos por igual de la moza del Gran Café de la Sabana Grande y de un Diputado en la intimidad de una conversación política, con dos desconocidos argentinos, en su despacho, no son obra de la liturgia ecuménica. Es la constatación de la contemporaneidad de un hombre que ha marcado un pliegue definitivo en las tradiciones políticas latinoamericanas, mas sobre todo, ha torcido el rumbo de dependencia existencial de millones de compatriotas.

Una hermosa canción compuesta para la campaña presidencial del 2012, remate el estribillo con el eslogan “Chávez corazón del pueblo”. Y es acertado. Chávez es sentimiento y latido. Es amor y genio caribeño. Es alegría y picarezca. Es baile y canto. Por eso, pudimos apreciar la emoción del pueblo de CATIA, un barrio popular de Caracas, cuando se pararon a entonar el himno y el parlante devolió a Chávez y al pueblo entonando, a capela, “Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó”.

Chávez encabezó una patriada de cara a las elecciones del 7 de Octubre pasado, tras pasar por 3 operaciones por cáncer. Es que en la campaña, Chávez reafirmó lo que tantas veces: él milita para la Historia, jugándose la vida, como tantos próceres de nuestro panteón libertario. Es que el Comandante Chávez es quien ha resignificado la palabra “Patria”, cuando las banderas se bajaban, se decretaba la muerte de las ideologías y cruzarse de bando era una moda muy posmo.

Por eso tiene razón cuando indica “Hoy tenemos Patria”. Porque ahora “Patria” implica a un nosotros y a una esperanza irredenta: Los derechos humanos de carne y hueso coherentes con su enunciación, para todos y todas.

Eso lo entiende bien la militancia chavista. Y sus primeros militantes, unidos, son Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, vicepresidente de la Nación y presidente de la Asamblea Nacional, respectivamente. No se dejan cizañar por la carroña opositora y defienden al “Socialismo como reino de Dios en la tierra”, en palabras de Maduro, durante un acto en la puerta de la Asamblea Nacional este 5 de Enero. Ellos entienden que quien manda es Chávez y su ideario. Pero, por las dudas, el pueblo chavista se encarga de recordárselos permanentemente cuando coronan los “Vivas”, gritando “Viviremos y Venceremos”. No son términos neutros. Tienen el tatuaje lúcido del Comandante en jefe.

Chávez se curará. Eso anhelamos, con fervor militante, todos los compañeros y camaradas del Partido de la Vida. Lo logre o no, el pueblo asegura que los otros, los del Este, los mantuanos, los de apellidito noble, “No volverán”.

Los militantes del porvenir tenemos el deber de no cejar en organización, en estudio, en debate, en embarrarnos, en compartir lo cotidiano, lo existencial y los sueños. En perseguir los sueños de Bolívar y de Fidel y de Chávez. Y de tantos.

La Revolución Bolivariana es la mayor inspiración que tenemos sobre lo real, lo posible y lo anhelado hoy. La esperanza socialista, tras la caída del mal llamado “Socialismo real”, hoy es presente, batalla y creación. Y eso se lo debemos a un pueblo y a un tipo común y excepcional llamado Chávez. 

CULTURA & VUELTA


Literatura y exilio: reflexiones sobre el caso argentino


*Por Andrea Candia Gajá

“El exilio produce una profunda sensación de desamparo,
de vivir a la intemperie.”

Juan Gelman



La literatura recrea realidades, experiencias y memorias de sujetos particulares que nacen de recuerdos sociales y colectivos. Como afirma Juan José Saer, “la literatura, cuyo terreno no es la realidad sino lo imaginario –la realidad de lo imaginario-, busca en el mundo de la imaginación las regiones que están entre la fantasía cruda, mecánica, y las que desaparecen más allá de las últimas terrazas visibles.” (Saer: 2004: 187). Es en el espacio literario en donde el ser humano ha encontrado el sitio adecuado para hacer de determinados acontecimientos un acto de catarsis, los cuales han derivado en obras que forman parte de la memoria histórica y literaria de la humanidad.

La década de los años setenta representó para América del Sur uno de los momentos históricos más brutales de su vida como naciones independientes. En junio y septiembre de 1973 en Uruguay y Chile, amplios segmentos de sus sociedades integrados por estudiantes, intelectuales, militantes políticos, luchadores sociales y artistas, se enfrentaron a los golpes de Estado que derrocaron a los gobiernos constitucionales, disolvieron los partidos políticos, intervinieron los sindicatos y ahogaron la vida cultural de sus pueblos.

Con tres años de diferencia con respecto a sus países vecinos, el 24 de marzo de 1976 se produce un golpe de Estado en Argentina que destituyó del poder a Isabel Martínez de Perón y colocó al general Jorge Rafael Videla como presidente de la nación. La represión, persecución y desaparición de intelectuales, estudiantes y activistas políticos y sociales fue uno de los rasgos dominantes de este régimen. Bajo estas circunstancias, el exilio fue visto como una alternativa y, en muchos casos, como la única posibilidad de conservar la vida y escapar de los horrores del régimen militar.

Vivir en el exilio

A pesar de todos los retos y desafíos que representó el destierro para los exiliados, también se abrieron importantes espacios de denuncia social y de producción cultural que en Argentina se encontraban mermados por la censura. De esta manera, si en su país muchos intelectuales vieron coartada su libertad de expresión, en el exilio encontraron la manera de decir abiertamente lo que pensaban, fortalecieron su postura en contra del régimen y levantaron la voz dando a conocer el verdadero rostro de la dictadura.
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El exilio estuvo acompañado de pérdidas, nostalgia, esperanzas, lucha y anhelos. Y en medio de un mundo que les resultaba un tanto extraño y habie ndo salvado sus vidas por medio del destierro, se abrió espacio a la libertad de las palabras, que a su vez, se convirtieron en el hogar de quienes decidieron escribir “sobre y en el exilio”, dando origen a laliteratura del exilio. Con ella, aparecieron reflexiones e interrogantes que se convertirían en una constante en la vida de los argentinos que habían sido expulsados de su territorio.

Escribir en el exilio y sobre el exilio


La narrativa que se desprende de aquella experiencia, está inevitablemente inmersa en la neblina que envuelve a la memoria de un determinado hecho histórico y que coloca a la producción de la misma bajo ciertos temas recurrentes. Enfrentarse con la incertidumbre de una hoja en blanco, era enfrentarse también a la reflexión de lo que había significado para cada uno de ellos dejar atrás el rastro de un camino recorrido en Argentina y prepararse para iniciar una vida en la que no había nada escrito.

¿Cómo se escribe sobre la ausencia? ¿Qué se escribe en la suspensión del tiempo? Con éstas y muchas otras interrogantes, se utilizó a la literatura como uno de los medios de denuncia más poderosos. Así, en el fondo de las palabras; en el retumbar de las letras, muchos intelectuales encontraron la ruta para plasmar la realidad que sus sentidos aprehendían. La narrativa fue la bala que los escritores utilizaron para convertir a la literatura en su arma de lucha y denuncia contra las acciones que la dictadura ejercía en Argentina. Hechos y textos se entrelazaron en uno de los períodos históricos más traumáticos del cono sur de América Latina. Los relatos se llenaron de tintes sociales en los que el simple retrato de un momento dejó ver fragmentos que unidos entre sí mostraban una película llena de horror. La literatura, se convirtió en una estrategia de escape y al mismo tiempo, en un nuevo hábitat bajo el cual encontraron la libertad que su país no les brindaba.

De esta manera, los textos formaron, poco a poco, el hogar de los recuerdos y anhelos de muchos exiliados que viajaban a la Argentina a través de los relatos que, a la distancia, desarrollaban invocando al país sudamericano. En el grupo de exiliados que estableció su nuevo hogar en las letras se encontraron, entre muchos otros, Juan Gelman, Tununa Mercado, Osvaldo Bayer, Rodolfo Puiggrós, Luisa Valenzuela, Mempo Giardinelli, Humberto Costantini y Noé Jitrik. Cada uno de ellos, acudiendo a la ficción o describiendo la realidad, plasmó a su manera, las reflexiones de una experiencia que daría un nuevo significado a sus vidas.

De la Memoria a la Literatura


Se dice que la creación literaria está siempre acompañada por la memoria; imágenes con colores que nos deslumbraron, sonidos que endulzaron o atormentaron a nuestros oídos, palabras que penetraron en lo más profundo de nuestra conciencia se manifiestan en cada uno de los relatos. Todo lo que captan nuestros sentidos se vuelve real y presente en la literatura. Es por eso, que el ejercicio de la memoria se encuentra precedido por la reflexión del acontecimiento; nunca es de acción inmediata, sino que se manifiesta en el campo de la abstracción, en una dimensión en la cual los actos adquieren un carácter objetivo para ser posteriormente analizados y valorados desde una visión más periférica. En ocasiones, estas reflexiones desgastan la frescura del recuerdo mientras son asimiladas.
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Recurrir a las evocaciones que graban en la memoria experiencias como las del exilio, es un hecho que difícilmente se asimila en poco tiempo. Se necesita de una pausa y, quizás, de un espacio de reconciliación para poder empezar a trabajar con las imágenes, sonidos y aromas que trae consigo el revivir las evocaciones. Cuando el hecho es reciente y está ‘fresco’ en la memoria y en los sentimientos, es casi imposible tener un pensamiento ordenado. Pero después del acontecimiento traumático –el abandono del país de origen-, viene el duelo, bajo el cual las cosas se empiezan a ver desde otra perspectiva. Este proceso marca las primeras pautas de un destino encaminado hacia la reflexión y el análisis que posteriormente se verán reflejados en la escritura. No es el hecho traumático por sí solo, el que llevó a los intelectuales a profundizar en su reflexión, sino el proceso de duelo que derivó del trauma vivido anteriormente y que desembocó, después, en el trabajo meticuloso de la memoria. Cuando la pérdida se vuelve el tema más recurrente en el acontecer cotidiano de un intelectual que se ha marchado al exilio, la memoria se convierte en el refugio en donde dejó todo de lo que fue desposeído. En momentos en los que se vive el dolor con resignación, queda entonces, como único elemento de anclaje, la memoria.

Sumergidos en los rincones de su remembranza, los escritores empezaron a explorar el laberinto de las palabras. Cada vez fue más frecuente que los exiliados, una vez que lograban ‘asumir’ el hecho del destierro, denunciaran a través de su narrativa las medidas de censura que el régimen había ejercido sobre ellos y sobre el resto de la sociedad argentina. Entre las paredes y horizontes del exilio, los escritores dieron pie al nacimiento de una nueva corr iente literaria mediante la cual buscaron en los escombros de la memoria y crearon imponentes relatos que, a pesar de que algunos son ficción, abrieron los ojos del resto del mundo ante el panorama de lo que ocurría en la Argentina de la década de los setenta.

Conforme las plumas se apoderaban de la memoria, el exilio resultó, en algunos casos, una fuente de inspiración para la creación de cuentos, novelas, poemas y relatos a través de los cuales dieron a conocer el significado de la experiencia del destierro y las reflexiones que la misma dictadura les dejó a pesar de haberla vivido a la distancia.


La Literatura del Exilio


Hubo temas dominantes en la literatura del exilio, entre otros la construcción de la identidad del exiliado y su experiencia en el destierro; sus percepciones sobre el nuevo lugar de residencia, los conflictos y simpatías con una nueva sociedad, el clima de clandestinidad y represión de la dictadura y la incertidumbre de su regreso a la Argentina. Escribir se convirtió en la fuerza para exorcizar a los demonios que acechaban la memoria de los desterrados.

En el caso de muchos exiliados, las reflexiones sobre su nueva forma de vida dieron origen a una serie de relatos en los que se plasmaron aspectos sustantivos del exilio como experiencia personal y fenómeno colectivo. Algunos temas empezaron a ser recurrentes y, poco a poco, conformaron las características de la literatura del exilio; una literatura que no está enmarcada por la temporalidad sino por los temas tratados y que rompe las barreras del tiempo a través de cada una de sus palabras. “Un elemento que se repite en los textos literarios escritos en el exilio es la oposición entre un espacio de pertenencia y otro de ajenidad, en íntima relación con un quiebre en la temporalidad que marca el antes y el después del exilio.” (Lorenzano en Yankelevich: 2002: 335).

De esta manera, páginas en blanco empezaron a cobrar vida a través de textos que compartieron las experiencias del destierro. Y entre párrafo y párrafo comenzaron a descubrirse elementos clave de la literatura del exilio, como el complejo deseo de justicia, y sus manifestaciones testimoniales por parte de las víctimas del régimen militar. Eran muchas las causas por las cuales se pedía a gritos que se castigara a los genocidas. Esta necesidad, iba de la mano con el sentimiento de pérdida que provocaba el exilio; la ausencia de familiares que se quedaban en Argentina y por causas naturales morían; la carencia de los miles de desaparecidos que eran constantemente recordados por sus madres y compañeros; y entre muchas otras, el despojo de toda una vida que había tenido lugar en aquel país y que de pronto les era arrebatada y los obligaba a empezar a sembrar nuevos elementos identitarios en un territorio desconocido.

El duelo fue otro de los temas en los que incursionó esta literatura. Haciendo uso de la narrativa, los escritores mostraron las distintas maneras de procesar y enfrentar las pérdidas. A través de hechos catárticos se buscaba la manera de seguir adelante con las ausencias que se sumaban día con día. La periodista y escritora Tununa Mercado escribió en su libro En Estado de Memoria la siguiente reflexión: “Había algunas maneras de descargar el odio y la insatisfacción… Una de ellas era ir a la embajada argentina y, desde allí, parados en el área central o camellón del boulevard, gritar insultos o hacer ademanes hostiles.” (Mercado: 2008: 152).

Entre otros asuntos, la literatura del exilio plasmó el clima de clandestinidad en el cual estaban obligados a vivir los militantes políticos y sospechosos del régimen militar y el acercamiento que un sector de la iglesia y algunas franjas de la sociedad civil tuvieron con el mismo. El escritor y periodista Mempo Giardinelli hace un retrato muy claro de estas situaciones en sus textos Viejo Héctor y Castigo de Dios.

La información a la que los exiliados tenían acceso en los países que residían, formó parte relevante de los asuntos que se abordaron durante los años de la dictadura y, posteriormente comenzó a ser una cuestión destacable que se analizó en la literatura del exilio y la dinámica política del mismo.

La nostalgia es, sin duda, otro asunto que también se vislumbra en la narrativa exílica; esa nostalgia que, aunque no sea un asunto sobre el que se reflexione conscientemente, sí es una cuestión que nubla y tergiversa el recuerdo y se implanta en la memoria sazonando la realidad y convirtiéndose, de esta manera, en eje temático de la literatura del exilio. Mempo Giardinelli, consciente de esto, lleva a cabo una importante reflexión que incluye entre los párrafos de su relato Viejo Héctor y que dice: “Sé que la nostalgia que produce el exilio lleva a sublimar detalles, y que no hay que confiar demasiado en este tipo de recuerdos pues uno está demasiado expuesto a que el amor traicione a la memoria.” (Giardinelli: 2011: 104).
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La melancolía fue un sentimiento que, si bien no constituyó un rasgo dominante en la vida de todos los exiliados, sí formó una entidad permanente para otros. Durante los primeros años de destierro, cuando había que reconstruir poco a poco una identidad que se ubicaba en un lugar nuevo y ajeno, reinó en muchos una persistente melancolía que se fue diluyendo con el tiempo y con la capacidad de adaptación. Así, la identidad que el exiliado esculpió a miles de kilómetros de su tierra natal y la literatura que se creó como resultado de ese exilio, dejan ver tintes de aquella melancolía que ocupaba un lugar importante en la vida de los desterrados.

La adaptación al medio fue otro tema recurrente en la creación de la identidad del exiliado y en los aspectos que se abordaron en la literatura del exilio. Aprehender todos los códigos culturales, costumbres, tradiciones, modales, etc., fue una de las pruebas más complicadas para los argentinos que radicaron fuera de su país. Desde la variedad culinaria hasta los códigos del lenguaje, los exiliados tuvieron que entregarse a las normas que dictaba una nueva sociedad que se movía bajo parámetros sociales distintos a los de Argentina.

El proceso de adaptación del exiliado, incluía también el aprendizaje de giros, formas lingüísticas y gestos propios del lugar al que habían llegado. De esta manera, tuvieron que ir incorporando a su vocabulario una larga lista de palabras para nombrar objetos que en Argentina se decían de otra manera. Renombrar lo conocido fue para algunos un choque bastante fuerte; era el recordatorio de que tenían que empezar a ser un individuo nuevo, con nuevos referentes y, en algunos casos, con un nuevo idioma.

Así, entre el desarraigo, la provisoriedad, la pérdida y la melancolía; sumergida en tintes de nostalgia y deseos de justicia nació la literatura del exilio, una narrativa que alzó la voz de tantos argentinos que marcharon al destierro. La distancia no debilitó al ingenio, sino que lo dotó de fuerza. Y escribiendo desde la lejanía, lograron lo que alguna vez la dictadura pensó como imposible: denunciar los crímenes del régimen, esclarecer la realidad y convertir en presencias a todas las ausencias que dejó el régimen militar. Hace más de treinta y cinco años se escribió sobre el exilio y hoy, todavía el debate y la narrativa sobre el mismo siguen abiertas.


Bibliografía:


Giardinelli, Mempo (2011), Vidas ejemplares y otros cuentos, Editorial La Página S.A, Argentina

Mercado, Tununa (2008), En estado de memoria, Biblioteca Breve, Argentina.

Saer, Juan José (2004), El concepto de ficción, Ed. Seix Barral, Buenos Aires, Argentina

Yankelevich, Pablo (compilador) (2002), México, tierra de exilios, Ed. Plaza y Valdés, México



Fuente: CANDIA GAJÁ, Andrea, (2013) “Literatura y exilio: reflexiones sobre el caso argentino”, Pacarina del Sur [En línea], año 4, núm. 14, enero-marzo, 2013. ISSN: 2007-2309. Consultado el Sábado, 26 de Enero 2013. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/home/brisas/607-literatura-y-exilio-reflexiones-sobre-el-caso-argentino

PEDIDO DE ADHESIONES


Carta Abierta a la Presidenta de la Nación sobre el pueblo Qom


Desde la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina, junto a diferentes personas y organizaciones de la sociedad civil (entre otros, el reconocido periodista e historiador Osvaldo Bayer) elaboraron una carta abierta a a la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, y a funcionarios del Gobierno Nacional solicitando que intervenga e investigue los repetidos sucesos de violencia y muertes dudosas que se vienen dando sobre las comunidades indígenas de nuestro país, especialmente con la comunidad qom de Chaco y Formosa.

Invitamos a todos los que estén de acuerdo con el texto y quieran y puedan, a adherir enviado a nombre, apellido y DNI más todo lo que quieran agregarle (oficio, pertenencia a alguna ONG, movimiento, comunidad, organización, etc.) y lugar de residencia a gabicolombina@yahoo.com.ar.

Adhesiones HASTA EL LUNES 28/01/2013 INCLUSIVE



Carta Abierta a la

Excma. Sra. Presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández

CC: Sr. Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Dr. Julio César Alak

Sr. Presidente del INAI, Dr. Daniel Fernández


Ref: Represión y muerte de ciudadanos argentinos miembros del Pueblo Qom


Viernes 18 de enero de 2013



Como es de público conocimiento, en los últimos tiempos se produjeron diversos hechos en los que resultaron muertos miembros del Pueblo Qom de las provincias de Chaco y Formosa, y que hasta hoy no han sido investigados satisfactoriamente.



Entre ellos, pueden citarse los casos de:


* Roberto López, muerto en la represión policial del 23 de noviembre de 2010 a la comunidadPotae Napocna Navogoh (La Primavera), Pcia. de Formosa.


* Mario López, dirigente pilagá de Colonia Alberdi y delegado del MoCaFor que se dirigía al día siguiente a expresar su solidaridad con Potae Napocna Navogoh, muerto tras ser atropellado por un policía.


* Alberto Galván, jornalero Qom perteneciente a la comunidad Paraje El Colchón, cercana a Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a tiros y arrojado a las pirañas el 21 de enero de 2011.

* Mártires López, dirigente de la Unión Campesina, muerto el 14 de junio de 2011 en circunstancias dudosas, luego de ser atropellado dos días antes por un vehículo mientras circulaba en su moto por la ruta en Libertador General San Martín, Pcia. del Chaco.

* Celestina Jara y su nieta Natalia Lila Coyipe de 11 meses, también miembros de Potae Napocna Navogoh, muertas el 10 de diciembre de 2012 tras ser atropelladas por un gendarme quien no sólo no las auxilió sino que junto con sus acompañantes golpeó a Ricardo Coyipe, dirigente Qom y esposo de Celestina, para impedir que, aun estando malherido, les prestara ayuda.

* Imer Flores, de 12 años, miembro de la comunidad Qompi Naqona’a de Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a golpes por una patota el 5 de enero de 2013.

* Daniel Asijak, 16 años, sobrino del qarashe Félix Díaz de La Primavera, muerto en circunstancias dudosas mientras circulaba por la ruta en su moto, el 9 de enero de 2013.


También resultaron víctimas de hechos violentos, siendo gravemente heridos aunque no fallecidos, el propio Félix Díaz, atropellado el 9 de agosto de 2012 por un vehículo 4 x 4 propiedad de la familia en conflicto con su comunidad; su hijo Abelardo Díaz a quien un grupo de matones intentó degollar el 28 de junio de 2012; Samuel Garcete, un hombre de 48 con 9 hijos, perteneciente a la misma comunidad de Formosa, quien aún no se repone de las graves heridas recibidas en la represión del 23/11/2010; en los últimos días (12 de enero de 2013) se conoció un nuevo ataque a otro joven, Gerardo Rodríguez, en el Paraje El Colchón, Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco y a Omar Ávalos, de la comunidad Potae Napocna Navogoh quien fue atacado por varios criollos en el pueblo Laguna Blanca de la Pcia. de Formosa.

Todos los fallecidos eran ciudadanos argentinos pertenecientes al Pueblo Qom y han muerto en circunstancias dudosas, o asesinados. Tres de estas personas eran niños: Natalia Lila de 11 meses, Daniel Asijak de 16 años e Imer Flores de 12 años.

A lo anterior deben sumarse las amenazas verbales y ataques permanentes que sufren los miembros de estas comunidades, la quema sistemática de sus documentos y pertenencias, y otras acciones destinadas a atemorizar y a potenciar la impunidad de los criminales. Hace tan sólo unas horas se conoció el ataque y las amenazas sufridas por Héctor Alonso, también miembro de Potae Napocna Navogoh.

En la mayoría de los casos se han visto involucrados miembros de las agencias de seguridad estatales, que debieran salvaguardar, no amenazar, la integridad de todos los argentinos.

Todos estos casos han sido denunciados y están o debieran estar siendo investigados por los organismos correspondientes. Sin embargo, la reacción de los respectivos estados provinciales y de la justicia ha sido dispar, evidenciando lamentablemente en muchos casos llamativa indiferencia o incluso negligencia respecto de los crímenes cometidos contra indígenas en sus respectivos territorios.

A pesar de que existe un organismo específico, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), que debiera poder intervenir en los casos señalados, nos encontramos ante una escalada de violencia donde se exhibe la poca o nula capacidad de acción del Estado para arbitrar adecuadamente estos conflictos, violencias y abuso de derechos que hoy sufren estos Pueblos.

Sabemos que la violencia hacia el Pueblo Qom no es un fenómeno reciente. Luego de las conquistas militares en la región las comunidades originarias de las actuales provincias de Chaco y Formosa fueron confinadas en territorios escasos y reducidos, en los cuales la violencia no se detuvo, y que en algunos casos, además, fueron escenario de nuevas represiones y masacres, ya no en tiempos de “conquista” sino de “paz”, vinculadas a la extrema explotación laboral y a las alianzas entre propietarios, fuerzas armadas y sectores políticos (por ejemplo, las llamadas masacres de Napalpí 1924, Pampa del Indio 1933-4, El Zapallar 1935, La Bomba 1947, entre muchas otras que además de estar documentadas, son resguardadas en la historia oral de las comunidades).

Hoy los tiempos han cambiado y los Qom, como otros Pueblos Originarios, participan de muchos de los derechos de los ciudadanos argentinos, y se les reconocen derechos específicos en su calidad de Pueblos Indígenas (erróneamente llamados a veces minorías étnicas), como los de participación y consulta sobre los “intereses que los afecten”. Sin embargo, y a contramano de estos reconocimientos, las comunidades son constantemente presionadas para que abandonen los reducidos terrenos en los que fueron confinadas tras la conquista militar.

Y aquí es donde queremos llamar especialmente la atención de la Presidencia, ya que se trata de un problema de extensión nacional y que se ha venido incrementando dramáticamente en tiempos recientes: Todas las víctimas pertenecen a una región que se ha convertido en los últimos años en una renovada frontera de expansión económica principalmente para grandes grupos económicos ligados a los agronegocios, el petróleo y aunque en menor medida, el turismo. Muchas de ellas habían denunciado amenazas y abusos de la gendarmería nacional y distintos grupos armados, tanto policiales como parapoliciales. Los accidentes dudosos y los asesinatos han recrudecido en los últimos tres años, período en que las denuncias hechas por integrantes del Pueblo Qom se han hecho más visibles. Esto se debe a que los grupos armados que obedecen a empresarios y terratenientes actúan con impunidad, sin ser sometidos a investigación alguna y sin ser condenados por sus crímenes.

En todos estos casos, además, tanto los sobrevivientes de ataques similares como los familiares de las personas fallecidas señalan elementos de odio racial y xenofobia como una constante en el marco de estos ataques. Obvia decirlo, el odio racial no es un elemento aislado y propio de los victimarios, sino que es parte, lamentablemente, de un contexto que precede y posibilita tanto la ejecución de los crímenes como su impunidad.

La realidad de estas provincias que en estos días nos preocupa especialmente, tiene puntos en común con la de otras partes del país. Esto se debe a las condiciones que estructuraron las relaciones entre los Pueblos Originarios en todo el territorio, y la sociedad no indígena. Los Pueblos Indígenas poblaban el país originalmente y sufrieron todas las consecuencias negativas, durante la conquista y luego con la colonización, que sufren aquellos que pierden las guerras territoriales. Durante el siglo veinte perdieron los últimos rincones de sus territorios y fueron obligados a sedentarizarse, o a vivir en colonias y reservas, en la mayoría de los casos obligados a vender su mano de obra en los ingenios azucareros, en las plantaciones de algodón o en las estancias de la Patagonia. En adelante, cobraron y cobran los peores salarios, sufrieron y sufren toda clase de injusticias, se morían y se mueren de enfermedades evitables como la tuberculosis, la leishmaniasis y las derivadas de la desnutrición, y han estado por décadas completamente arrojados al capricho de las patronales y sus mediadores.

Aún desde esta realidad estructural, los Pueblos Originarios compartieron con el resto de los argentinos muchas de sus luchas por la justicia. Hacia la década de 1970 surgieron agrupaciones políticas formadas por militantes indígenas, muchos de ellos integrados con partidos políticos y organizaciones sociales y sindicales de orientación popular, que además reivindicaban sus derechos culturales, económicos y sociales como indígenas. La dictadura cívico-militar golpeó y desarticuló parcialmente el movimiento indígena, que también luchaba por un mundo mejor, y varios de sus referentes fueron detenidos, desaparecidos y/o partieron al exilio. Hoy y desde el regreso de la democracia a nuestro país, reconocemos importantes avances, a tono con los foros internacionales, porque los Pueblos Indígenas resurgieron como nuevos sujetos de derechos humanos, entre los que se encuentran, reconocidos por la Constitución de nuestro país, el derecho a permanecer en sus territorios tradicionales con títulos legales y a gestionar los mismos bajo sus normas y costumbres. Vale además anotar que los Pueblos Indígenas no sólo son objeto de referencia de estos derechos sino que su palabra, a través de sus intelectuales, dirigentes políticos y líderes religiosos, enriquece, interpela y ayuda al resto de la ciudadanía a construir una sociedad mejor.

Sin embargo, en el norte de la Patagonia, los grupos económicos líderes, ligados a la explotación minera y petrolera, provocan de modo directo (por la violencia) e indirecto (por la contaminación del medio, la desocupación y la ruptura del entramado social) la expulsión de las familias del Pueblo Mapuche, que llevan una larga lucha sin haber sido escuchadas. Más aún, sus reclamos son sistemáticamente criminalizados, y son numerosos los dirigentes que en los últimos años –por dar el último caso, la comunidad Winkul Newen, cercanos a Zapala, el 28 de diciembre próximo pasado- vienen siendo detenidos y/o procesados, cada vez que se resisten a ser desalojados de sus campos. Es evidente que hoy, la principal respuesta que está dando el Estado a los reclamos indígenas por la defensa de sus tierras es la violencia y la represión, y estas comunidades, las más activas y organizadas políticamente, las que más luchan por la vigencia de sus derechos constitucionalmente reconocidos, pasan a vivir en peligro permanente.

Así, la comunidad de Chuschagasta en la Pcia. de Tucumán continúa esperando justicia por el alevoso asesinato de Javier Chocobar el 12 de octubre de 2009 a manos de un terrateniente.

También aquellas comunidades indígenas que reclaman por sus territorios en forma conjunta con organizaciones campesinas, como sucede con aquellas nucleadas en el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) o el Movimiento Campesino de Formosa (MOCAFOR), son hostigadas y periódicamente sacrificadas ante el avance de la propiedad privada (el mencionado Mario López del MOCAFOR, en 2010; y en Santiago del Estero, Sandra Juárez, fallecida de un paro cardíaco frente a las topadoras el 13 de marzo de 2010; Cristian Ferreyra, campesino lule-vilela de San Antonio, asesinado el 16 de noviembre de 2011 a los 23 años; y Miguel Galván, campesino lule-vilela apuñalado en Simbol, en septiembre de 2012, estos últimos por sicarios reconocidos).

Lamentablemente, como Ud. sabrá, la lista de casos y víctimas en los Pueblos Indígenas es larga y no se agota en lo que aquí presentamos. Las incursiones armadas de particulares y parapoliciales en sus territorios, con intenciones de amedrentamiento, así como los ataques sexuales a sus jóvenes, niñas y niños, son moneda corriente en todo el país. Por eso apelamos a usted, para que utilice los recursos materiales y políticos de su gobierno para frenar esta situación. Si los gobiernos provinciales no pueden sacudir estas estructuras, debe ser el Estado nacional el que realice el cambio necesario. Si en un país como el nuestro, poblado por decenas de Pueblos Indígenas que son parte de la ciudadanía, se permite que se los siga asesinando, o que aparezcan muertos en situaciones altamente sospechosas y no se ponen todas las herramientas posibles a favor de la verdad, queda claramente afectada la política de derechos humanos que la mayor parte de la sociedad saluda, apoya y acompaña.

Por todo esto, si bien no ignoramos la complejidad y antigüedad de la situación, reclamamos hoy al gobierno nacional y a los provinciales la implementación de medidas urgentes y decididas para:


· Utilizar todos los elementos a su alcance para que se haga justicia, en todos estos casos; incluyendo que se adopten medidas de reparación concreta y simbólica y que se garantice el trato debidamente respetuoso hacia sus dirigentes. La reparación debe partir del reconocimiento del genocidio histórico cometido contra los Pueblos Originarios, cuyas consecuencias se prolongan hasta nuestros días.

· Intervenir en la estructura sociopolítica y socioeconómica en la que se insertan las comunidades, dado que está comprobada la relación entre la promoción de los agronegocios, la explotación minera y petrolera, las concesiones inmobiliarias y turísticas, etc. y el incremento de la violencia contra los Pueblos Originarios. Frente a esto, existe legislación suficiente que dispone la consulta previa a estos Pueblos, a través de sus autoridades tradicionales, toda vez que se propongan planes de estas características que afecten sus territorios. El Gobierno nacional, así como los provinciales, tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la Constitución así como del Convenio 169 de OIT, entre otros acuerdos internacionales a los que la Nación adhiere, como un paso inicial en la evitación de la violencia económica y social.

· Intervenir en el contexto social para disminuir las acciones y discursos racistas, especialmente en los medios de comunicación, en la formación de las fuerzas de seguridad y en las expresiones de los representantes políticos, pues es imperioso reemplazar las ideas de superioridad racial y limpieza étnica que todavía perviven, por una pedagogía respetuosa de los derechos humanos y la vida.

· Por último, es urgente y necesario que el Gobierno Nacional condene moral y públicamente estos hechos aberrantes, para que no se repitan NUNCA MAS. Para comenzar a revertir la violencia histórica y garantizar, en el marco de un Estado pluricultural, una política de Derechos Humanos que asuma, en relación con los Pueblos Indígenas, su responsabilidad en la búsqueda permanente de verdad y justicia.


La saludamos respetuosamente,


1) Diana Lenton, DNI 17901607, antropóloga, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

2) Diego Escolar, DNI 18053150, antropólogo, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Mendoza.

3) Gabriela Nacach, DNI 22302241, antropóloga, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

4) Lorena Cardin, DNI 22.110.057, antropóloga, Universidad de Buenos Aires.

5) Valeria Mapelman, DNI 21482309, documentalista, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

6) Luciana Mignoli, DNI 27.147.941, periodista, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

7) Marcelo Musante, DNI 23467808, sociólogo, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

8) Mariana Gómez, DNI 28170891, antropóloga, CONICET, Buenos Aires.

9) Ana Vivaldi, DNI 25188169, antropóloga, Universidad Columbia Británica, Vancouver, Canadá.

10) Alexis Papazian, DNI 25791317, historiador, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

11) Gerardo Raschcovsky, DNI 11154312, estudiante de antropología, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

12) Darío Aranda, DNI 25905483, periodista, Buenos Aires.

13) Osvaldo Bayer, DNI 4031317, historiador y periodista, Buenos Aires.

14) Ramón Navarro, DNI 12646312, músico, Asambleas Ciudadanas Riojanas, La Rioja.

15) Jorge Omar Steimbach, DNI 4579198, contador, Izquierda Socialista, Buenos Aires.

16) Luis Piaggi, DNI 13235403, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

17) Claudia Salomón Tarquini, DNI 22.676.405, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, La Pampa.

18) Luciano D'Addario, DNI 27727575, historiador, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

19) Nilo Cayuqueo, DNI 5516237, consultor en Desarrollo, Comisión Mapuche La Azotea, Los Toldos, Buenos Aires.

20) Florencia Roulet, DNI 14015409, historiadora, Buenos Aires, Ginebra, Suiza.

21) Ramón Minieri, DNI 5511376, escritor independiente, Departamento de Río Colorado, Río Negro.

22) Armando Aligia, DNI 11632231, físico, junta interna de ATE del Centro Atómico Bariloche, Río Negro.

23) Carlos Paz, DNI 22985982, historiador, FCH-UNCPBA, Tandil, Buenos Aires.

24) José Luis Pope, DNI 13988121, periodista, Trelew, Chubut.

25) María de los Ángeles Vivardo, DNI 20499490, docente y antropóloga, GCBA, Ciudad de Buenos Aires.

26) Marcelo Giraud, DNI 20112286, geógrafo, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza.

27) Karen Avenburg, DNI 28549080, antropóloga, Universidad Nacional de Avellaneda, Buenos Aires.

28) Mónica Padin, DNI 11220972, arquitecta, Bariloche, Río Negro.

29) Marina Lenton, DNI 21480775, ingeniera forestal y docente, Lago Puelo.

30) Eliana Valci, DNI 31788780, Directora Revista Ida & Vuelta


Publicado en: Indymedia

COMUNICADORES INDÍGENAS SE CAPACITAN EN BARILOCHE

Miembros de la Coordinadora de Comunicación Audiovisual Indígena de Argentina (Ccaia) se capacitan junto a integrantes del canal mapuche Wallkintun TV, el primero de los Pueblos Originarios del país, que se emite en San Carlos de Bariloche

La señal Wall Kintun TV, (cuyo nombre significa “buscar alrededor”), emite el programa “Visión indígena”, el primero realizado íntegramente por comunicadores originarios, sobre temas relacionados a las comunidades indígenas


San Carlos de Bariloche, 20 ene (Télam/InfoGEI).- "Nos convocamos desde varios territorios para compartir e intercambiar nuestras experiencias. Estos talleres nos sirven para seguir avanzando en el fortalecimiento de nuestra formación" y para "planificar nuevas producciones de contenidos para los medios de comunicación que hemos conseguido", dijo a Télam Erica Nievas, del pueblo huarpe.
Representantes originarios de Entre Ríos, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Chubut participan de los talleres junto al equipo del primer canal indígena de Argentina, Wallkintun TV, que desde el 7 de diciembre último sale al aire por el canal 2 de la televisión abierta de Bariloche. 
La CCAIA explicó que realiza estas actividades "como parte del desarrollo y construcción de medios" indígenas en el país, "en el marco de ejercicio y aplicación del derecho a la comunicación con la identidad" de la ley 26.552, de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Wallkintun TV es el primer canal autorizado por la Autoridad Federal De Servicios De Comunicación Audiovisual (Afsca), a una comunidad indígena tal como lo establecen los artículos 21, 37,151 y 152 de la ley 26.522.
El equipo de producción del canal de televisión está integrado por jóvenes comunicadores mapuches de Río Negro, que han formado una cooperativa audiovisual con el objetivo de poner al aire la señal y generar contenidos junto a la comunidad autorizada. (InfoGEI)

JD