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19 de enero de 2013

EL FANTASMA DE LA DEMOCRACIA IMPOTENTE Y LAS INSTITUCIONES BOBAS

*Por José Antonio Gómez Di Vincenzo


Entre la fauna política local, una destacada pitonisa ve el futuro y pregona desastres. Fantasmas por todos lados estarían asechando la Argentina con el objeto de torcerle el brazo a la democracia. Extasiada y embriagada de futurismo berreta, su mensaje cala todavía en la febril mente de algún resentido, veloz a la hora de transformar un delirio en una expresión de deseo. Cambio más que continuidad. Algo tiene que cambiar para que la delirante, sus acólitos y quienes manejan sus hilos y los de otros tantos personajes voluntariosos a la hora de defender los intereses de las corporaciones puedan hacer su historia. Eso que tiene que cambiar es el gobierno que conduce las políticas de Estado.


La predicción de que la democracia estaría en peligro no hace más que expresar en forma imaginaria una voluntad concreta, un tipo de accionar destituyente, “que se vaya la yegua”. Y la verdad es que quienes ponen en peligro el sistema son aquellos que alimentan mediáticamente, económicamente, simbólica y concretamente, el discurso de la pitonisa y los títeres, cagatintas y sujetos de poca monta en esta historia.


La democracia goza de buena salud, las instituciones funcionan, el gobierno transforma la realidad con la ley en la mano. Quienes fuerzan, contorsionan, desplazan contenidos, malversan las instituciones a su antojo son quienes se paran del lado del poder económico. Y así, todo lo vaporoso se esfuma y deja ver la realidad de un discurso que apela a la democracia y las instituciones, al temor de que éstas estén siendo hostigadas por el gobierno para en realidad mostrar que todo eso que llamamos ley, constitución y democracia puede ser retorcido a gusto de los intereses corporativos.


Bienvenido sea. La derecha siempre operó muy bien en el plano simbólico para lograr el consenso que permite la reproducción del statu quo. Y sí, es bueno enterarse, decir y saber que la ley no es una entelequia, que se puede cambiar y que se puede forzar. Pero cambiar y forzar son cosas distintas.


La vidente (no es ella sola, por supuesto) presenta a la democracia, la ley, en definitiva las instituciones, como cosa impoluta, ideas inmutables que rigen las acciones de los hombres, guían sus procederes, los orientan. Democracia como idea, lejos de ser concebida como herramienta de transformación. Idea que se llena con una serie de contenidos formales cuyo origen lejos está del mundo de lo inmutable e impoluto. Como diría un cabezón barbado de Tréveris, olvida que somos los hombres quienes hacemos las instituciones.


Habría que recordar, en efecto, que la democracia como concepto puede subsumir muchos sistemas o formas de organización social. Que desde su génesis fue un instrumento de determinados grupos o clase social. Que en todos los casos, hay quienes son elegidos para mandar y quienes tienen que obedecer. Pero de cómo hacer eso, de cómo elegir, a quién elegir, quiénes son los que tienen que mandar, cómo hacer que los que tienen que obedecer acepten de buen grado el lugar que le toca, cuánto vale una elección, por cuánto tiempo, etc. son cuestiones complejas que deben resolverse aún después de entronizar el concepto. ¿Cómo? Con la constitución, con las instituciones, con la democracia misma, pero fundamental y realmente con la praxis política.


¿Qué pasa cuando un gobierno elegido legal y legítimamente con el sustento de un amplio porcentaje de la población busca transformar las cosas y es puesto contra las cuerdas por una minoría cuyo poder no surge del voto sino de su capacidad para operar en lo simbólico (gracias al manejo de los medios) y materialmente (gracias al poder que aporta el capital)?


Pues bien, lo que pasa es que unos pocos logran imponer su voluntad a la de muchos, logran que muchos tengan que ceder frente a sus designios, lo que pasa es que la democracia se aleja de la realidad y se cristaliza como una cosa que deja de funcionar como herramienta para el cambio transformándose en un ídolo rígido inmutable. Si no se nutre de cambio, la democracia muere como instrumento para la política de igualdad.
Hay que hacer de la democracia una cosa viva. Vivificarla con contenidos que sean funcionales a los intereses populares, a los designios de las mayorías del pueblo. Y eso implica hacer transformaciones en la letra de la constitución o de la ley o de las instituciones que puedan jugar a favor de las transformaciones estructurales.


En definitiva, hablamos aquí de poder. El poder del pueblo y la política o el de las corporaciones monopólicas. De cómo se construye el poder, en qué terreno, el de la economía o el de la política, con dinero o con praxis política.


El pueblo puede elegir cambiar la constitución, la ley, ampliar la representación de sus intereses en a la justicia, desnaturalizar esa supuesta neutralidad que sabemos juega como un eslogan para ocultar su funcionalidad al poder económico e instalar una forma de elección de cargos diferente que transparente las cosas. La lucha del pueblo no es una lucha contra las ideas sino contra poderes anclados en sólidos pilares económicos.


Se pueden hacer muchas cosas. Pero es desde la política con los pies en el barro de la historia que se cambia la cosa. El verdadero fantasma que acecha no sólo a la Argentina sino también a Venezuela y otros países latinoamericanos es el espectro de una democracia boba, impotente, funcional al poder económico e incapaz de servir a los hombres, verdaderos hacedores de las instituciones y no sus esclavos.


La democracia boba sirvió en muchos casos para sostener los intereses de quienes se encuentran lejos de las voluntades populares. Esos para quienes cualquier cambio constitucional es una aberración pero están siempre dispuestos a forzar las instituciones con el margen de maniobra que da el capital para hacer de la justicia por ejemplo justicia cautelar, para hacer del representante de todos, títere de algunos, para hacer en definitiva de la democracia y la constitución, un mito de papel en el cual hasta se podían defecar para entronizar un gobierno de facto.


Este escriba sabe que muchas cosas quedan en el tintero, sólo quiere insistir en un punto más. No puede haber justicia si unos pocos imponen su voluntad a muchos. La democracia puede ser una idea, puede ser un instrumento. Como tal también puede ser útil a los intereses de unos pocos. El desafío es hacerla funcional a los de los trabajadores y el pueblo.

FILOSOFÍAS

*Por Gabriel Fernandez


Just do it

El asombro de Denzel Washington es conmovedor: descubre que una gigantesca empresa dedicada a la elaboración de armamentos, entre otros asuntos, ha implantado un chip en el candidato a vicepresidente con el objetivo de controlar el gobierno norteamericano según sus intereses.

A través de una intensa trama que cuestiona el rol de las más poderosas firmas privadas, se ofrece una hipótesis curiosa: los Estados Unidos perderían su sentido democrático si las autoridades resultaran gobernadas por un interés particular. Hasta se plantea el debate en esa dirección. The Manchurian Global quiere controlar el planeta, y apenas el Muchacho brega para impedirlo.

Seamos precisos: sólo en una cultura política aplastada como la estadounidense puede plasmarse un guión que a esta altura del partido suena a obviedad en los más variados puntos del planeta. De hecho, los fabricantes de armas, las grandes entidades financieras y las empresas dedicadas a la producción y venta de estupefacientes se han hecho del poder en el país del Norte.

Los gobernantes no necesitan un chip para convertirse en robots. Presiones, amenazas, negociaciones, son suficientes para alinear dirigentes que son parte del negocio (George W.Bush) o disciplinar a quienes han aspirado promover algunas modificaciones (Barack Obama).

(Mientras transitaba algunos paisajes platenses con la intención de desconectarme del trabajo diario, pensaba esto: hay dos elementos muy importantes que se desprenden de la situación presente y, aunque parezca mentira en un panorama dominado por el interés material directo, guardan vínculo con la filosofía.)

Winners and losers

Entonces, me propuse decirlos, aunque una vez planteados resulten evidentes (siempre es más prestigioso presentar rompecabezas sesudos). Pues ¿Cómo es posible que una nación que se autoconstruyó en base al desarrollo industrial admitiera con entusiasmo el control de las corporaciones improductivas?

Hay una clave a considerar que permite, inclusive, relativizar la necesidad de presiones sobre la dirigencia: la dualidad ganadores / perdedores implica la justificación plena del primer grupo. Todo añadido a la victoria en el mundo capitalista es visualizado por la cultura anglosajona americana como una excusa propia de fracasados que no admiten la primacía del primero.

Ni “depende de qué modo”, ni “siempre y cuando no se avasalle al otro”, ni “manteniéndose dentro de la ley”, ni “en tanto se valore el bien común”, ni nada de nada. Todo eso y mucho más es identificado con objeciones elaboradas por los perdedores para no admitir el triunfo de los mejores, que lo son simplemente por hegemonizar una actividad.

Ya lo había dejado claro El Padrino III en la memorable reunión de accionistas que acepta el ingreso de la mafia a la compañía: si la rentabilidad es adecuada, los métodos son adecuados, sean cuales fueren. Hablando en criollo: --Ehh, ¡pero nos hicieron el gol en orsai! –Si, si, a llorar a la Iglesia.

(Entre otras actividades platenses me acerqué a Estancia Chica para observar el arranque de la pretemporada de los dirigidos por Pedro Troglio. El enorme predio verde, su gran casona, sus viejos árboles, sus canchas rebosantes de césped –algo duro por la intemperie severa, claro- me brindaron el sosiego necesario.)

Vamos más lejos: desde Ronald Reagan al presente, el esquema de poder norteamericano sinceró la cuestión filosófica in extremis: como las finanzas ofrecen una acumulación más acelerada que la producción, tienen derecho a comandar los resortes esenciales del Estado. ¿Que no generan bienes de producción y consumo? ¿Que son artificiales porque no ofrecen un bien material? ¡A quién le importan esos argumentos propios de los que quedaron fuera del juego!

Va de suyo que la solidaridad, la asistencia, los derechos sociales, y unas cuentas cosas más resultan remitidas a las zonas grises y tristonas, donde nadie quiere pertenecer. ¿Cómo forjar un pueblo con esos criterios? ¿Podría el comunismo chino gobernar a esa multitud hoy, con tales preceptos?

Asi las cosas, el andamiaje cultural del Norte lanza sus cañones y deteriora el propio espacio: todos los medios listos para denostar a Roosvelt, preguntarse porqué pagar la salud de los que menos tienen, reírse de quienes usan el transporte colectivo. Y señalar que quienes protestan, sienten “envidia”. La argamasa conceptual de Gordon Gekko en Wall Street.

Sin embargo, el asunto tiene sus aristas complicadas aun para una sociedad en la cual la gran campaña maccartista, venció. Porque ¿cuál es el lugar que en los últimos 20 años los Estados Unidos le ofrecen a sus antes orgullosos “pequeños triunfadores”? A diferencia de los años 50, hoy se le hace saber a un gran vendedor de autos, a un destacado profesional, a un fabricante eficaz, que no son nada. Que da lo mismo.

Antes de Reagan siempre hubo un lazo para los que se esforzaban. Aunque campeaba la filosofía ganador / perdedor, quien construía su casa, mejoraba su cultura, instalaba su comercio, o aun más, lideraba una empresa próspera, tenía un lugar, una opinión. Pertenecía a la gente decente y principal. Y si el modelo ya era acaico, tenía una base apreciable.

Hoy, se pertenece a The Global Manchurian, digamos, se regentea un banco de bancos, se dirige una gran corporación de armamentos… o nada. La pirámide ha llegado al nivel culminante de sinceridad. Se caen los ropajes, dijo Alguien. Al azoramiento de Denzel Washington se le responde “así son las cosas, salamín”.

A Long Way Home

Todo esto tiene otro derivado filosófico que, ahora si, nos involucra. Precisamente porque en el Sur nos está yendo bien. Y está bueno plantearse las cosas con tiempo, en lugar de intentar resolver todos los asuntos cuando la ola está arrasando y ya no hay remedio.

Le va a sonar naif, lector, pero le avisé que no pretendía situarme en las Cumbres Borrascosas sino en un terreno llano, aunque razonable.Tenemos que empezar a reflexionar qué hacemos con nuestro crecimiento, qué sociedad anhelamos construir. Porque aunque los resultados mandan, jugar bien también importa.

En principio, pese a tratarse de un debate potencialmente gigantesco y muy profundo, vale realizar algunos apuntes. Es pertinente garantizar la intervención estatal en la economía para morigerar las desigualdades y evitar la totalización que implica el monopolio. También, para orientar el conjunto de los beneficios hacia la propia comunidad, con el objetivo de afirmar un desarrollo equilibrado.

(Stephen King, en un material que publicamos en La Señal Medios, ha señalado ante sus millonarias ganancias “quiero que el Estado me cobre impuestos, no estoy de acuerdo con los otros ricos”. Pero King hay uno sólo; en realidad para lograr eso el Estado debe estar gobernado por el pueblo y no por los ricos quienes, lógicamente, aprovechan para no pagar.)

Y ahí vamos a otro elemento central en perspectiva: es preciso garantizar la democracia. Y democratizar todos los espacios institucionales. Nada de “si ganó, es mejor”. A ver: de dónde sacó la plata, qué hace con ella. Para eso hay que seguir incentivando la participación pública en la política y prestigiar todas sus variantes: la militancia, la discusión, la elección.

Es preciso, al menos, y como para empezar a delinear el futuro, elaborar una trama sólida y flexible a un tiempo que permita al pueblo controlar el Estado y a sus vez controlar a quienes despuntan por encima de los demás en cada actividad. En los últimos diez años se logró algo parecido , pero debemos establecer un esquema que trascienda a un gobierno determinado.

Conozco la solución de varios amigos: ¡Socialismo! Gritan y creen que así lo resuelven todo. La simplificación de una sociedad tan compleja como la humana puede llevar a sorpresas ingratas que luego cuesta desmontar y pueden generar retrocesos.

Hasta ahora, la Tercera Posición, con su combinación de lugares para la iniciativa privada, la social y la estatal, ha mostrado un vigor que no se condice con la valoración académica. Pero sí con características que parecen esenciales del ser humano. Por eso me interesaba situar el debate acá, entre nosotros, lejos de los claustros.

Los más queridos compañeros con espíritu igualitario, tendrán que admitir que el reconocimiento individual es básico para el esfuerzo de cada persona por un objetivo. A la comunidad le cabe entornar esa búsqueda, hacer saber que el self made man no existe pues depende de las condiciones generales, y al mismo tiempo admitir que no es lo mismo zambullirse en una actividad que echarse a dormir plácidamente.

Los Estados Unidos han ingresado en una zona oscura de la que pretenden salir a los tiros mientras la niegan con drogas de diverso tipo. Evalúan que pueden emitir billetes sin respaldo sólo porque es más sencillo que toda esa parafernalia que implica la elaboración de bienes, con sus costos, su técnica y sus saberes.

Vale mirar para aprender. Vale aprender para pensar. Si el Sur sigue creciendo, deberá afrontar la decisión acerca del rumbo a seguir. Algunos caminos, aunque aparenten cierto glamour, sólo conducen a una nueva prehistoria.

Estamos tanteando el futuro; la imagen difuminada del horizonte se torna más clara. Reflexionar ahora sobre lo que hay más allá puede ayudar a potenciar el presente.


*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica.

CON SELLO PROPIO

*Por Daniel E. Raddi



Entre la desidia, el llanto y la mentira

Está muy claro que desde hace más de una década, más precisamente desde diciembre de 2001, los veranos en la Argentina son muy calientes y no precisamente por la marca termométrica sino por la ferviente actividad política. El mes de enero, hasta hace 11 años, solía ser “un mes muerto” para los periodistas, ya que la actividad política era de “nivel casi cero” y los protagonistas ocupaban las páginas del “show business”, desde sus lugares de vacaciones, más que las dedicadas a la vida nacional, regional y local.

Pero como quedó dicho, desde la caída de Fernando de la Rúa el 20 de diciembre de 2001, con el escenario vergonzoso de 7 presidentes en sólo 10 días, cada enero se convierte en un “hervidero” en las redacciones de periódicos, radios y estaciones de televisión.

La coincidencia esta vez es que tanto enero del año pasado como el de este flamante 2013 pasa por el mismo eje: las redes de subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hagamos un poquito de historia

No habían transcurrido las primeras 48 horas del 2012 cuando Mauricio Macri, Jefe de Gobierno porteño, confirmó el comienzo del proceso de traspaso de la red de subterráneos y Premetro a la órbita de la Ciudad Autónoma. En el acta acuerdo rubricada en ese momento, la Nación se compromete al pago del 50 por ciento del subsidio por el plazo de un año, y se establecían 90 días para la formalización de cuestiones administrativas.

Para desgracia de los alicaídos bolsillos argentinos, el 4 de enero, el gobierno porteño asesta un duro golpe a la economía familiar y como “regalito de Reyes” anuncia que desde el viernes 6, el boleto de subte aumenta un 127 por ciento, llevándolo de 1,10 pesos a 2,50 pesos.

La guerra entre el macrismo y el kirchnerismo comienza a subir de tono, no sólo por el costo del pasaje sino por otras decisiones políticas, lo que lleva a la administración porteña a poner en duda la transferencia. “Si no existe buena fe y trabajo en equipo, puede ser que nunca se realice”, tiran desde Bolívar 1. El entonces Secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, ex-vocero de Macri y actualmente procesado por la tragedia del ferrocarril Sarmiento del 22 de febrero de 2012 (con 52 muertos y más de 700 heridos), considera “una falta de seriedad y coherencia por parte de un político que piensa ser Presidente” las declaraciones realizadas por Macri y señala que “el gobierno nacional le deposita el 50 por ciento de los recursos desde el 1º de enero”.

Así las cosas, y tal como se suponía, Mauricio Macri convoca a conferencia de prensa y anuncia la decisión de suspender el trabajo de la comisión mixta entre la Ciudad y la Nación para el traspaso de los subterráneos a raíz de la decisión de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, de retirar la Policía Federal de las estaciones, medida que luego sería revisada pero que no alcanzó para apaciguar los ánimos. Y como para apagar el fuego con más combustible, la presidenta Cristina Fernández critica la decisión de Macri en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional: “no se pueden andar devolviendo contratos y concesiones como si fueran pares de zapatos”.

Eso sí, y hay que dejarlo claro, ni al gobierno de Macri y al de la presidenta Fernández les preocupó mucho arreglar el despropósito de, ya no volver a fojas cero, sino de rebajar la tarifa tras haber aumentado un 127%, lo que generó una merma sustancial en la cantidad de pasajeros, ya que se estaba frente a uno de los peores servicios de subte del mundo pero con una de las tarifas más caras, en relación con la calidad de prestación.

Fueron entonces casi 9 meses de peleas interminables, aburridas, de bajísima calidad política y sin solución de continuidad, hasta que en las postrimerías del 2012, la Legislatura porteña aprobó la Ley de Subtes, que oficializó el traspaso del servicio a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, luego de una intensa jornada de negociaciones que demoró más de 12 horas el comienzo del debate en el recinto.

De esas extensas negociaciones, llenas de versiones de distinto tenor, participaron los legisladores del macrismo, de la oposición, funcionarios del Ejecutivo porteño y los metrodelegados. Finalmente, quedó sancionada la norma con 46 votos a favor y 13 en contra. Los votos positivos fueron de los bloques del PRO, Nuevo Encuentro, Frente para la Victoria, Frente Progresista Popular, Confianza Pública, Unión Cívica Radical, Sindical Peronista y Bases para la Unión. Los negativos fueron de los bloques Buenos Aires para Todos, Proyecto Sur, MST en Proyecto Sur y Coalición Cívica.

La ley oficializaba así el traspaso de las seis líneas de subte y el Premetro al Estado porteño y con esto debería concluir el conflicto que se desató entre la Ciudad y la Nación cuando el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, decidió cancelar la transferencia, tal como relatábamos más arriba.

El nuevo regalo de Reyes

Si algo hay que reconocerle al actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, es la enorme capacidad que tiene para cometer torpezas y hacer anuncios nefastos, en los momentos menos indicados.

Tal como lo comentamos alguna vez en nuestra revista e incluso en algunas entrevistas con protagonistas del tema, se corría el riesgo de quedarnos sin subterráneos por un tiempo, hasta que la nueva administración determinara cómo se haría cargo de semejante “papa caliente”. No le acertamos del todo, pero tampoco nos equivocamos mucho.

Una semana después de haberse aprobado la ley a la que hicimos referencia algunas líneas anteriores, el empresario devenido en político, Mauricio Macri, anunció que la Línea A de subtes (fundada el 1º de diciembre de 1913) dejaría de brindar servicio desde “la primera quincena de enero”, permaneciendo inactiva al público hasta 60 días para reemplazar los vagones. Y ya todos sabemos que los tiempos en la Argentina, sobre todo si vienen de la boca de un político, nunca se cumplen. Y si no, que le pregunten al Ministro de Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, por qué está detenida la obra del soterramiento del Ferrocarril Sarmiento desde hace más de cuatro meses, en el obrador de la localidad de Haedo, en el oeste del área conurbada, sin que se sepa a ciencia cierta cuándo comenzarán realmente las excavaciones.

Pero volviendo a la realidad porteña, el gobernador Macri explicó que el cierre de la línea tiene como objetivo “mejorar la calidad y la seguridad del servicio”, ya que se trata de una línea que tiene vagones de 100 años de antigüedad” y que los trabajos para renovar los vagones más antiguos de la red se llevarán a cabo en el verano porque “disminuye la cantidad de usuarios de la línea, que de los 100 mil habituales pasan a 70 mil”. Verdad a medias, porque debería saber Mauricio Macri que no toda la gente se va de vacaciones el primer mes del año y que además, en 2013, las clases comienzan antes de que termine febrero (si no hay medidas de fuerzas, tan características para esa época en las que se discuten paritarias salariales). Además, el 1º de febrero se reanuda la actividad judicial, lo que seguramente ayudará a descalabrar aún más la movilidad en el centro porteño, si a eso le agregamos la poco feliz idea de construir un “Metrobús” (muy atípico, por cierto) en plena Avenida 9 de Julio.

Insisto, “admiro” la capacidad de Mauricio Macri para la torpeza y el desatino.

Por su parte, el jefe de Gabinete capitalino, Horacio Rodríguez Larreta, dijo a una radio que la Ciudad pondrá “micros escolares” a realizar el mismo recorrido, como hicieron durante el paro de 10 días de los trabajadores de subte. Además de torpes, mentirosos. Hasta el momento no se han visto los famosos ómnibus color naranja.

Una tarde para nostálgicos

Pero dejemos la parte estrictamente política. El viernes 11 de enero, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro convocó a realizar un viaje simbólico, a las 14.30, en una formación con vagones de madera, para despedir a tan fieles centenarios equipos. Y quien escribe esta columna, no se lo quería perder. Motivos no me faltaban, además del periodístico.

Desde muy pequeño, y de la mano de mis padres, fui usuario de la Línea A. Seguramente muchos de los que lean estas líneas habrán vivido la misma experiencia que les relato: ser ubicados en el primer asiento del primer vagón, a un costado de la cabina del motorman, para ir “descubriendo” el maravilloso viaje por los oscuros túneles desde Primera Junta hasta Plaza de Mayo o viceversa. O tener que “padecerlo” en largas jornadas estudiantiles o laborales, para luego combinar con los trenes del Sarmiento, que en gran cantidad partían desde Plaza de Miserere (en el subsuelo de Plaza Once) con destino a diversas poblaciones del Oeste del Gran Buenos Aires. ¡Cuánta historia, cuánta anécdota, cuánta vida, cuánto sufrimiento! ¿Cómo perder semejante momento histórico?

Fíjense qué importante habrá sido ese momento que hasta el Embajador de Bélgica en Argentina, Thomas Antoine, estuvo presente, dejándonos una frase para el recuerdo eterno: “Vengo a celebrar que pudimos ofrecerles un producto con 100 años de garantía”. Y no era una broma. Los vagones que ya no están en servicio, fueron construidos por “La Brugeoise”, empresa del país europeo que los envió desde su capital, Brujas, y que funcionaron desde su inauguración, en diciembre de 1913, hasta el 11 de enero próximo pasado, convirtiéndose así en las formaciones en funcionamiento más antiguas del mundo.

Y llegó el tren de las 14.35. Sin pensarlo demasiado, nos subimos muchos usuarios, periodistas, delegados y trabajadores del subte, incluyendo algunos que ya se jubilaron, y también algunos legisladores de distintas fuerzas opositoras porteñas. Sí, éramos testigos privilegiados (y con algo de nostalgia) de un auténtico museo rodante. Casi todos sacaban fotos de cuanto rincón del vagón podían. De repente, quedó atiborrado de pasajeros. Y como para ponerle más color a semejante experiencia, un trabajador esperaba con una guitarra, que antes de tocar dijo “vamos a regalarles un poco de música, para que el viaje sea más ameno”, acompañado magistralmente por Claudio Dellecarbonara, dirigente de los Metrodelegados, quien también demostró su talento como armoniquista y bluesero. Los aplausos y las lágrimas no se hicieron esperar. El guarda tocaba el silbato para anunciar que la puerta se cerraba para seguir camino.

Era la última oportunidad de usar esos asientos de madera, eternos, en la que se sentaron tanto hombres que usaban galeras como jóvenes que hoy se zambullen en sus tablets para hacer más llevadero el recorrido. O la última imagen en la retina de esas tulipas que portan lamparitas que daban una iluminación tenue.

El viaje terminó en Primera Junta, y no en Carabobo como es rutina. En esa tradicional estación del barrio de Caballito esperaba Horacio Fontova, quien guitarra en mano, cantó: “Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo distinto con gente que nunca vio el sol”. Muchos pasajeros y trabajadores acompañaban con palmas, otros aprovechaban que había dos formaciones en los andenes centrales para sacarse una foto.

Imágenes de una Reina del Plata que hace rato perdió su corona.

Lo que viene, lo que viene

Minutos antes de comenzar ese viaje simbólico que acabamos de relatar, RazonEs de SERdialogó con Roberto Pianelli, Secretario General de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro, quien más allá de la emoción, se dio unos minutos para describir lo que sucederá en estos casi dos meses sin circulación de la línea de subterráneos más antigua de América Latina y la tercera más vieja del mundo.

¿Cómo se vive esta circunstancia de cerrar por dos meses?


Nosotros tratamos de llevar de diferentes propuestas para que el cambio no sea traumático, que se haga de la mejor manera posible y no solamente eso, sino afectando lo menos posible a los usuarios, y aprovechando fundamentalmente este material rodante que es único en el mundo. Hoy los portales de todo el mundo están hablando de esto, no es que sea un tema porteño, estos son trenes valiosísimos y que, nos da la sensación y esa es la crítica que nosotros tenemos, en nuestra página www.metrodelegados.com.ar a la manera improvisada en que se ha hecho esto. Primero, estos trenes había que habérseles preparado un destino; segundo, teníamos que haber esperado las formaciones correspondientes para poder dar un buen servicio después de sacar estos trenes, porque lo peor es que, cuando se reabra el subte, y es lo más triste de todo, va a haber un peor servicio del que hay ahora, porque hoy está funcionando con quince formaciones y tres de repuesto, y cuando se reabra habrá once formaciones y no va a haber repuesto.


Roberto, si yo no te escuché mal ¿dijiste que otras líneas como la B, la C y la D también tenían equipos con aire acondicionado pero fueron desarmados?

Exactamente, hay muchos equipos, el Mitsubishi y el equipo Alston, que funcionan en las líneas D y B, son equipos que venían con aire acondicionado, y que se han usado con aire acondicionado, pero cuando vinieron acá, les han sacado el aire acondicionado. Eso fue hace muchos años, cuando nadie se planteaba –en la década de los noventas- tener un subte con aire acondicionado porque acá este transporte casi era un lujo, había muy poca gente que viajaba. Ahora lo hacemos hacinados, en una red que ya se saturó y que es parte del debate que queremos plantear. O sea, el problema del subte no son sus trenes, el problema es que tenemos una red de 48 kilómetros cuando por ejemplo, Santiago de Chile que es una ciudad mucho más chica que la de Buenos Aires tiene 100 kilómetros y digo Santiago por mencionar algo de por acá. Ni hablar de Madrid, que tiene la misma población y no tiene un conurbano como tenemos nosotros, y tiene 250 kilómetros de subte cuando nosotros tenemos 48, y habiendo sido uno de los pioneros. El nuestro es el tercer subte en existencia del mundo, el primero de habla hispana, el primero de Latinoamérica, un subte centenario. Entonces, nosotros decíamos: esperemos que tengamos acceso y directamente ni nos dieron la posibilidad de plantearlo, a fin de año hacemos una gran fiesta con el subte, esperamos que vengan los demás trenes chinos y hubiéramos hecho esta transición ordenada y dándole a los trenes estos de madera, que ya han demostrado evidentemente que son unos trenes de una nobleza gigantesca, y hubiéramos hecho a fin de año la despedida, con cien años, y ahí los hubiéramos sacado y destinado a ser algún circuito turístico en la Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo quedan los trabajadores durante estos 60 días, en el caso de que sean sólo 60 días?
Mira, los que están abocados a la conducción de los trenes, los guardias y los conductores, van a estar haciendo una reinstrucción, siempre que hay un tren nuevo se hace una reinstrucción, normalmente se hacen por etapas pero ahora van a aprovechar y lo van a hacer todo junto. Los compañeros de boletería van a estar haciendo capacitación durante estos dos meses y los que se dedican al capital rodante, es decir a los trenes, van a conocer la nueva mecánica de los trenes, son trenes nuevos, distintos, porque cada tren tiene su particularidad. Por eso siempre pasa, cuando un conductor tiene que operar un nuevo tren, tiene que conocer qué tipo de fallas tiene y cómo resolverlas, porque si se queda un tren, vos tenés que resolver el problema al tratar de sacarlo y que no se frene el circuito ¿no?

¿Y la gente va a viajar mejor?

No, y me animo a decirlo hoy. En marzo no se va a viajar mejor, por la sencilla razón que va a haber menos trenes. Hoy hay 15 trenes y en marzo habrá once. La gente va a viajar más hacinada, nada más que con aire acondicionado, va a haber cuatro trenes menos; esto es sencillo, y no va a haber de repuesto, entonces se descompone uno, y va a haber cinco trenes menos. Estamos ante una realidad en la que vamos a hacer esto a las apuradas, a las corridas, desordenadamente y cuando se reabra no va a haber un servicio mejor, va a haber un servicio peor. Y lo peor es que va a haber dos estaciones que están terminadas, como Plaza Flores y Nazca, que no se van a poder inaugurar porque va a haber menos trenes que los que tenemos hoy.

De los cuatro trenes que faltan ¿la intención es incorporarlos en algún momento o directamente se va a contar con once por tiempo indefinido?

No, no, en principio no son cuatro trenes los que faltan, faltan más de cuatro trenes. En realidad cuatro trenes es viable para tener de repuesto, esos cuatro trenes van a llegar a partir de junio, aproximadamente, que son los cuatro trenes de la flota Fiat, que hoy está funcionando acá, que se les tienen que tornear las ruedas, no tornearlas, sacárselas. Cambiar esas ruedas lleva un tiempo, ese tiempo van a estar afuera, sólo habrá tiempo de cambiárselas a dos, por eso va a haber once, sino habría nueve. En junio se puede terminar y va a llegar a haber quince, sin repuesto. Estamos hablando de que vamos a tener la misma dotación que tenemos hoy pero sin ningún repuesto como hoy, que tenemos tres o cuatro trenes de repuesto y no vamos a poder inaugurar las dos estaciones que están sin inaugurar, porque no tenemos trenes.

Hay un rumor que por lo menos me han trasladado los comerciantes de esta línea A, respecto de que podrían cerrarse algunas estaciones de este recorrido ¿Ustedes tienen algo de eso?

Mira, algo de eso nos han dicho, parece ser que la estación Pasco, la estación Alberti y Piedras no las abrirían, y se habla inclusive de –digo, eso es rumor, oficialmente no nos han dicho nada- también corre el rumor de que no se va a habilitar hasta Puán, sino que se va a habilitar hasta Primera Junta. Es probable que hagan eso por la falta de coches. Es sencillo, cuando hay falta de coches no vas a poder dar el servicio de las vacantes, entonces probablemente cierren algunas estaciones, no las habiliten, o directamente va a haber un servicio muy degradado, con cuatro o cinco minutos de demora entre un tren y otro. ¿Te imaginás lo que van a ser los andenes en marzo, cuando comiencen las clases y comience la Universidad? Todos saben que transportamos a la gente de la Universidad de Filosofía, que baja en Puán para ir a la Facultad. Entonces, evidentemente, vamos a dar un servicio degradado. Si esto se hubiera dado ordenadamente, si no se hubiera hecho con base en necesidades políticas, sino con base en necesidades de mejorar el transporte, lo que se hubiera hecho, se hubiera hecho tranquilamente, durante todo el período de este año y si hubiera tenido que cerrar uno o dos días, se hubieran cerrado tranquilamente a fin de año, cuando ya tengamos todos los coches necesarios para poder dar un buen servicio en esa línea.

Entre el calor político y las poco afortunadas iniciativas del gobierno de Mauricio Macri respecto de un servicio público esencial, como es el Subte, queda la despedida a los viejos pero hermosos vagones de la línea A, que, según anuncios y promesas del Ministro de Cultura y Turismo, Hernán Lombardi, tendrán un destino cultural, pero también vale decir que, en caso de que sea cierto el rumor del cierre definitivo de las medias estaciones Pasco y Alberti, quedarán en el olvido las leyendas urbanas que trascendieron fronteras, respecto de los fantasmas del Subte, de la “estación fantasma” y las miles de historias entretejidas a bordo de los viejos vagones de la línea A, que son –aunque no quiera aceptarse oficialmente- patrimonio cultural de los porteños.

Ahora, a esperar que la desidia y la mentira de las autoridades, tan común en los tiempos que corren, no terminen en más llanto de los miles de usuarios de esta línea del centenario Subte porteño.

CULTURA & VUELTA

LA MEMORIA ES SUBTERRÁNEA 


*Por Juan Disante

El reloj de la estación daban las 22,30 del 11 de enero de 2013. Los coches de madera del último viaje de la línea de Subte “A” se acercaban lentamente y la gente aplaudía con pasión. Los mayores lagrimeaban empujados por nostalgias o por alguna otra cosa. Me esforcé en descubrir qué era eso último. Los vagones habían sido fabricados en Bélgica en la década del 30 y aún estaban impecables, pero las autoridades habían decidido sustituirlos por vagones chinos. No sólo era el último viaje sino también la última oportunidad de grabar sentidos en la retina. Llegaba lo nuevo, lo incierto. Y se iban miles de recuerdos en la profundidad de esos viajes por las entrañas de Buenos Aires.

La multitud penetró en los coches y acariciaba los pasamanos y los asientos lustrados a roble. Pero lo que más llamó mi atención es que observaban todos los cuidados detalles internos de los vehículos como si hubiera sido la primera vez. Eran 100 años de recuerdos. Cuando partió el último viaje los pasajeros aullaban de alegría y tristeza.

Sentí con absoluto convencimiento que cada uno de los viajeros se sentía dentro mismo del recuerdo. De algún modo querían grabar en su memoria todas las últimas imágenes de aquél inmenso símbolo que marcaba su pasado y su vivencia porteña y que, tal vez, nunca más volverían a ver.

Hay miles de casos, como los de estos tardíos viajeros, que cruzamos todos los días por la calle sin prestar demasiada atención a lo qué significa para ellos la conservación de la Memoria como la amalgama principal que une sus vidas. En los vívidos relatos del pasado, el dolor y la alegría no golpea desde afuera sino desde adentro de cada uno. Hay en ellos un delicado balance entre el recuerdo y el olvido, que nos hace ser quienes somos. Hay una lucha dialéctica entre Memorizar y No memorizar que se retroalimenta y vuelven a reflotar en distintos momentos.

¿Pero cuando comenzamos a hacer uso de la Memoria? Precisamente cuando comenzamos a manejar el lenguaje y la realidad exterior. Por eso que se hace difícil recordar imágenes anteriores a los cinco años. Aunque esas imágenes reaparecen con un trabajo profesional sobre la psiquis. Parece elemental, pero la memoria consiste esencialmente en guardar cosas que están afuera del cerebro (que pertenecen al mundo) y de las que podemos hablar.

No se crea que nacemos desmemoriados o amnésicos al mundo. Todo lo vivido y producido por nuestros antepasados está grabado en nuestros genes en forma simbólica y difusa, pero está. Estas experiencias de Recuerdos brumosos de nuestros primeros años de vida se convierten a los pocos años en Memoria Activa con la llegada del lenguaje. El uso de la lengua encauza toda la Historia anterior en conceptos que generan pensamientos y acciones singulares.

En la abstracción radica el éxito de nuestra especie. Es la forma superior del cerebro humano. Pero, los neurocientíficos ahora saben que el cerebro (y por ende la memoria) es el órgano más tramposo de nuestro cuerpo. La Memoria fabrica nuestras historias tanto con ladrillos de nuestros recuerdos, como con cemento de lo que hemos leído, escuchado o heredado de nuestros genes. Toda práctica humana es histórica universal. También nuestra memoria.

La materia de la cual estamos hechos es la Memoria

Los jóvenes, muy jóvenes, que también participaron de la partida del último subte eran muy pequeños o no habían nacido cuando sus padres y abuelos vivían la euforia del subsuelo de Buenos Aires, sin embargo sus memorias estaban almacenadas en la memoria familiar y colectiva, que para los argentinos tiene el signo de la nostalgia.

La memoria es subterránea y se reproduce en esas profundidades. Cuando sale a la luz del día es acción.

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18 DE ENERO DE 1983: FALLECIMIENTO DEL EX PRESIDENTE ARTURO UMBERTO ILLIA

*Por Prof. Daniel Chiarenza

Arturo Umberto Illia. Nació en Pergamino, desarrolló una honrada carrera de médico en Cruz del Eje, Córdoba. Presidente de una democracia anémica, con falta de poder popular. Un buen hombre..

El golpe de Estado programado contra el gobierno semi-constitucional de Illia intentaba una nueva legitimidad política, contando para ello con las fuerzas armadas cohesionadas, el consenso del sector sindical hegemónico (llámese vandorismo) y las grandes entidades patronales. Fue sin duda una respuesta corporativa a una democracia parlamentaria anémica.

Illia, destituido de la presidencia, sale de la Casa de Gobierno aquel 28 de junio de 1966.

“El único jefe supremo de las fuerzas armadas soy yo; ustedes son los insurrectos. ¡Retírense!”.
La contestación del doctor Illia al general Alsogaray, minutos antes que lo desalojaran de la Casa Rosada, no deja de ofrecer una buena dosis de inocencia política. Este desenlace fue preparado desde tiempo atrás. Sólo faltaba un detalle: ocupar el despacho del presidente.
El gobierno estuvo condenado al fracaso desde el comienzo. Illia fue un piloto de un avión averiado en medio de la tempestad; pero en tales ocasiones, la voluntad inobjetable no es suficiente en condiciones políticas desfavorables y cuando está en juego el poder (salvo que te llames Néstor Kirchner).

La imagen misma del dinamismo que necesitaba el país para salir de su crisis de representatividad.
Tenemos que rescatar la actitud de Illia y subrayarla, más allá del interés de clase que representó o defendió: 1) Su gestión –hasta que llegara el Frente para la Victoria al gobierno- había sido una de las experiencias más destacables por el respeto a la libertad burguesa y a los derechos públicos; 2) aunque seanindividualidades no son trivialidades –aunque no podamos dejar de mencionar (al menos) a su canciller Zavala Ortiz, que fue uno de los aviadores que masacró gente sin sentido en la jornada del 16 de junio de 1955 y luego impidió el retorno de Perón en 1964, no nos parecen gestos de defensa de la libertad y de los derechos públicos-, lo que no niega que burócratas sindicales -que se le habían ido de las manos hasta al propio Perón- al otro día de asumir Illia estuvieran “culo y camisa” con el militarismo más recalcitrantemente gorilaconspirando. Muy rescatable es la actitud si la analizamos según la óptica de la última dictadura cívico-militar (1976-1983), que marca una de las etapas más oprobiosas de la historia del país y entre las peores del mundo (y que no exime de responsabilidades a algunos radicales y peronistas) por los sofisticados métodos de crueldad, criminalidad, desapariciones, exterminio y negociados.

Cómplices civiles de la dictadura: Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Horacio Esteban Ratti, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, y Leonardo Castellani, sacerdote, almorzaron con el general Jorge Rafael Videla y con el general José Villarreal, secretario general de la Presidencia.

Illia llegó a la Casa Rosada con un patrimonio y se retiró con el mismo patrimonio. Fue acreedor del Tesoro Nacional, por gastos realizados en su último mes, que no reclamó. Rechazó un automóvil oficial el día que fue echado y tampoco aceptó la jubilación si provenía de un gobierno de facto; no quiso aumento en sus haberes mientras ejerció su mandato. Hasta la enfermedad que le provocó la muerte pudo transitar solo y sin necesidad de custodia por las calles de su tierra y por cualquier lugar de la Argentina.

Illia jugando a la pelota con su nieto, después de la salida de la presidencia.

Después del golpe, Illia se retiró a la vida privada y lo realiza en la más absoluta austeridad. En 1982, durante la dictadura del general Galtieri, y ante la derrota argentina en Malvinas, el nombre de Illia aparece ligado a un proyecto de gobierno de “salvación nacional” donde ocuparía en forma provisoria la presidencia.
Illia muere el 18 de enero de 1983 cuando corrían los últimos meses de la dictadura. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional, y mientras descendían por las escalinatas entre una pasarela de uniformados de la Policía Federal se escuchó, entre el silencio y desde distintos sitios, a viva voz: “sáquense la gorra caraduras”. Los gritos del público que lo despedían no fueron casuales. Quizás un humilde reconocimiento, que podría haber sido mayor si no primara entonces el terror de la dictadura.Recalquemos que los golpes militares jamás se han producido sin el apoyo de los civiles, y concretamente de los políticos. Y esto vale también para la UCRP. Illia se mantuvo solo con un grupo de colaboradores, abandonado a su suerte aun por sectores radicales. Éstos con su silencio y sin ejercitar una resistencia real, no dejaron de contribuir a la quiebra del sistema republicano que tanto decían defender.

HISTORIAS PERONISTAS

PACO URONDO CUMPLE 83 AÑOS


*Por José Luis Ponsico


El 7 de junio del´71 Rodolfo Walsh ya era famoso como escritor y militante político enrolado en la "izquierda peronista" desde su compromiso con la CGT de los Argentinos, conducida por el gráfico Raimundo Ongaro el´68. Así, llegó a Mar del Plata para la charla por Día del Periodista.

Otro intelectual importante en los albores de los´70 era Francisco Paco Urondo, nacido en Santa Fe, 10 de enero de 1930 -hoy cumpliría 83 años- perteneciente a la corriente de los escritores como Walsh, aunque dedicado a la poesía como Juan Gelman.

En un salón céntrico donde no había más de 100 personas, invierno marplatense con presos políticos, Rodolfo elogió a sus colegas como hombre de letras y también por el rol político que cumplían. Una curiosidad: no era común poetas que estuvieran de acuerdo con la lucha armada de los pueblos.

Amílcar González, secretario general del Sindicato de Prensa Mar del Plata, periodista y co fundador del Peronismo de Base en la ciudad balnearia, subrayó en auditorio del Club Racing, allá, la calidad humana del invitado -antes hubo una reseña sobre la obra del autor de "Operación Masacre"- y relató una intimidad.

"Cuando lo llamé a Rodolfo -dijo González, corresponsal del diario "La Opinión" en Mar del Plata y uno de los brillantes redactores del diario "La Capital", local- para formular la invitación le dije que le mandábamos el pasaje de avión. Walsh debía ir y volver en el día por sus cosas A lo cuál obtuve esta respuesta", abundó.

"Amílcar -respondió Walsh- el sindicato de ustedes es pequeño, sé que todo los hacen a pulmón ni tienen licencias gremiales. Dejá ... me voy en El Cóndor, una luz azul en el camino... " refirió Amílcar al tiempo que invocaba la publicidad de la compañía de larga distancia en el´71.

Walsh llegó a la mañana. Viajó de noche. Tomó café con varios integrantes del gremio de Prensa, entre ellos el autor de éstas líneas -un cronista con 23 años por entonces- y tras una ronda de prensa con periodistas locales más tarde se presentó en la charla prevista.

Se vivía la dictadura de Roberto Levingston, tras caída de Juan Carlos Onganía. En tanto el hombre fuerte del Ejército era Alejandro Lanusse. En Mar del Plata manifestaciones callejeras por estudiantes universitarios detenidos en una jornada de protesta.

Las personalidades de Francisco Urondo y Juan Gelman se conocieron, en detalles, por relato de Walsh aludiendo "al valioso compromiso militante de intelectuales ante hastío del pueblo por sucesión de regímenes militares", dijo el escritor de "¿ Quién mató a Rosendo ?" comparado con Truman Capote por el poco conocido estilo de crónica novelada. En los márgenes de la literatura política.

Urondo ya había sido un destacado hombre de la cultura en Santa Fe. Como periodista "Paco" había escrito para "Primera Plana" de en tiempos que otros jóvenes intelectuales, de distinto signo político e ideológico, se hacían conocidos. Entre otros, Tomás Eloy Martínez y Mariano Grondona.

En el´73 Paco ocupaba un cargo en la Universidad santafesina, área de cultura -director de Arte- al tiempo que ya había escrito "La patria fusilada", relato descarnado sobre la masacre de Trelew el 22 de agosto del´72. No es común que los elogios se conozcan, en público, entre personas que sobresalen en un mismo ámbito.

Hace 41 años Rodolfo Walsh hablaba con admiración de "Paco" Urondo. Del que Juan Gelman, poeta contemporáneo, escribió: "Es uno de los poetas en lengua castellana que destaca mayor valor y lucidez" sobre el poeta que se enroló en Montoneros tras escribir varios libros desde 1956 ("HIstoria antigua"), luego "Breves" (1959), "Lugares" (1961), "Nombres" (1963) y "Del otro lado" (1967)

Ninguno de ellos, tampoco el resto de la sociedad, desde las veinte bombas (16/6/55) que cayeron sobre Plaza de Mayo, un martes al mediodía, en la antesala de la llamada "Revolución Libertadora", imaginaba que una generación de estudiantes, obreros y hasta académicos empuñaría armas para poner fin a las dictaduras.

Tampoco el costo de la tragedia. En junio del´76 Paco Urondo iba con su compañera e hijita de ambos, radicados en Mendoza, cuando fueron rodeados por fuerzas militares de la represión genocida y tras propiciar la huída de ellas, se dejó morir sabiendo que sería secuestrado y torturado.

El autor es periodista de la agencia Télam. En 1976 despedido de sus trabajos como periodista marplatense y luego allanado su domicilio, para finalmente salir de su ciudad. En 1984 con la normalización del gremio de Prensa, en Capital Federal, secretario gremial del Sindicato.