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9 de noviembre de 2013

HECTOR MAGNETTO, EL MARISCAL DE LA DERROTA

Por Gabriel Fernández *

Hace tiempo que quería hacer estas reflexiones; tal vez las horas presentes sean las adecuadas. Me ha tocado dirigir y participar en la dirección de varios medios: chicos, medianos e inclusive grandes, aunque obviamente ninguno del enorme volumen de Clarín. Pero aprendí unas cuantas cosas, trabajando junto a buenos compañeros y también al lado de empresarios en verdad atigrados a la hora de diseñar estrategias.

Más allá de lo conceptual y lo editorial, varios años atrás observé que Héctor Magnetto, propietario hasta hoy de la mayoría de las acciones del Grupo, procedía con una unidireccionalidad que no admitirían los buenos oportunistas. Este timón fijo habitualmente inadecuado para el rumbo de un medio comercial, resultó acompañado por una altanería que quienes están acostumbrados a tratar con espacios de poder, suelen matizar.

Aquella frase acerca de dónde se encuentra el verdadero sillón presidencial, y la decisión de difundirla, contenía tres errores sustantivos: no era cierta, pues una empresa por grande que resulte, es una empresa y los poderes integrales se lo recuerdan periódicamente; era políticamente inadecuada porque a nadie le gusta que le recuerden su sojuzgamiento, aunque sea comprobable; y configuró un alerta para un mundo político en el cual quien no corre, vuela.

Luego se fueron acumulando equivocaciones empresariales y comunicacionales en la misma dirección: cuando surge el proyecto de la Ley de Medios, en lugar de cooperar y morigerar sus efectos, un grupo que ya había sido beneficiado por el Estado con pesificaciones y leyes culturales, se puso absolutamente en contra. Nada de diálogo; sólo denuncias incomprobables de ataques a la libertad de expresión.

Y más tarde, adoptó medidas innecesariamente irritativas: no incluir canales en los cables (¿para qué censurar Paka Paka?), demonizar funcionarios y figuras públicas, e inclusive, como explica Hernán Arbizu, ex vice de la JP Morgan, mentir a los accionistas sobre la fusión (crecimiento) de Cablevisión y Multicanal.

Vale algo más. Las famosas tapas de Clarín destinadas a voltear gobiernos, tuvieron efecto asentándose en dos factores: una situación económica general en baja (enlazaban con el humor social) y una tendencia a decir medias verdades. En los últimos años, Magnetto lanzó a su medio a contrastar con una realidad económico social en desarrollo –sus propios suplementos económicos suelen desmentir las portadas- y a mentir plenamente, inventando situaciones que una parte de la sociedad no podía llegar a absorber.

El camino seguido por Héctor Magnetto puede ser calificado como el de un Mariscal de la Derrota, a la usanza de los apelativos políticos plantados sobre aquellos dirigentes que, al frente de un movimiento poderoso, lo conducen a caídas evitables. Creo que vale plantearlo ahora para entender porqué estamos viviendo este presente, pero también para abrir una discusión con empresarios y directores de medios de comunicación para quienes el jefe del grupo Clarín había sido ungido por la infalibilidad de quien sabe lo mismo que Dios.

*Director La Señal Medios.
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