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20 de junio de 2013

EL "TUCO" PAZ

*Por Felipe Yofre


“Y desde entonces, tuve de amigos,

a Homero Manzi y Discepolín…”La lectura del libro “La organización del Estado argentino en el Dogma Socialista de la Asociación de Mayo” con prólogo de Carlos Ibarguren, escrito por un joven Hipólito J. Paz en 1938, siendo estudiante de Derecho, premiado por la Institución Mitre, nos permitió acceder a su nacionalismo de origen que signaron sus “años de adolescencia”. En este ensayo efectuó paralelismos entre la generación de Esteban Echeverría con la de su tiempo, inmersas en un gran proceso de transformación que estaba por venir y con dirigentes que no se adaptaban a la realidad, ignorando las corrientes subterráneas que encarnaban los nuevos actores del proceso.Enrique Zuleta Alvarez en “El nacionalismo argentino” recuerda que estos jóvenes hicieron una campaña contra la política del sistema demoliberal en la Argentina. Paz citó también a Alberdi con “la lógica de nuestra historia está pidiendo un partido nuevo”, premonitorias del acceso al poder de “los descamisados” y del Movimiento Nacional Justicialista, compuesto por hombres provenientes de distintas llanuras, a la que se sumaron muchos nacionalistas.En su discurso de colación de grados de 1940 (donde obtuvo la medalla de oro) amplió el concepto diciendo: “nos toca vivir en una época de transición con cambios que se suceden con una velocidad vertiginosa de la que somos actores y espectadores y entre dos épocas : una que se está yendo, otra que se acerca y que será distinta”.Con Raul Scalabrini Ortiz (también nacionalista) se incorporaron a la FORJA de Jauretche, Manzi y otros mas, que mas tarde se disolvió pues muchos de sus integrantes participaron del gobierno de Perón y otros regresaron al radicalismo.En el caso puntual de Paz se lo designó en la Dirección de Asuntos Penales de la Provincia y luego como Asesor Legal del Ministerio de Justicia, paso previo al gran salto en su carrera: ser el Canciller a los 32 años, para suceder a Bramuglia en el primer gobierno de Perón, de la “patria nueva” como lo definió Cátulo Castillo.A partir de allí la identificación de “Tuco” con el Lider fue absoluta, echando las bases de una amistad que se amplió en el exilio de los dos y en la representación que él asumió tiempo después en gestiones delegadas por Perón, incorporándose a su partido.Toda su gestión, de defensa a ultranza de la condición argentina, apuntó a plasmar la política internacional de su Presidente, a recomponer las relaciones con los Estados Unidos y consolidar los vínculos que nos unen a nuestra América. Mas tarde Perón lo designó Embajador ante Truman y Eisenhower (nos visitó su hermano Milton en 1953) y obtuvo logros significativos.Sin embargo, la situación interna en la Argentina condujo al derrocamiento del Presidente y en cuanto a Paz al cese de sus funciones diplomáticas. Llegó la hora del exilio para ambos: El General a Paraguay, Panamá, Venezuela, Dominicana y finalmente España. “Tuco” se quedó en Estados Unidos, en condiciones económicas apremiantes, “corriendo la liebre”. Viajó a cumplir con misiones que le encomendó Perón, para entrevistar a diferentes dirigentes políticos como Vicente Solano Lima y Rogelio Frigerio o a compartir cenas en Caracas con Perón mismo y Roberto Galán.Regreso al país en 1958, en tiempos de Frondizi y regresó al estudio jurídico de Quintana 555 fundado por su padre junto a su hermano “Fierito” y también a consolidar dos facetas centrales de su personalidad: la del escritor y narrador que cultiva la literatura fantástica : “Un señor de lentes”, “Cuando chilla el buho” (por ambas fue premiado) “Abismo” “El espejo menguante” y sus “Memorias” entre otros.Un Acta notarial labrada el 17 de Mayo de 1974 en mi casa por Jorge Garrido, Escribano General de Gobierno y suscripta por Cátulo Castillo, Homero Expósito, Héctor Stamponi, Ariel Ramírez y Albino Gomez caratulada “Acta a Tuco el grande sus gomias de la noche” exterioriza su condición de hombre de tango, así como también sus vínculos con Manzi, Discépolo, Anibal Troilo, Piazzolla, Horacio Ferrer y desde niño por la admiración a Carlos Gardel y Julio de Caro.Fino autor (con Mores “Ahora”), cantor de estupenda afinación, graba con Alfredo Sadi CD del género y también a dúo con su esposa Maria y su versión de “Marionetas” pertenece a la antología.El Presidente Alfonsín lo designó Embajador en Grecia, Menem en Portugal y su paso por la ciudad de Fernando Pessoa aún se memora. Recuerdo que degustaba un oporto en el café “Paulista” de Lisboa donde paraba el autor del “Libro del Desasosiego” y lo llamé a su casa para decirle que se negaban a servirme hasta que no volviese a cantar un fado en la ciudad vieja y andar en tranvía. Su influencia sobre mi formación fue tan gravitante como la de mi padre y a los tres nos une el “2 por 4”, la cocina y los horóscopos.En 1960 me vio Mister Luck (vidente de Peron) y después el “Tuco” (en un avatar sentimental) leyéndome el “I Ching” en su viejo libro y sus monedas . De él dijo Silvina Bullrich que era “una mezcla de humor inglés y milenaria sabiduría china”.Este es a grandes rasgos el perfil que le debía al protagonista de la foto tomada en un enclave de Boedo y que concluyó con intensas libaciones porque ¿que otra cosa se puede hacer sino brindar por “este cacho de Buenos Aires, hecho a cortada y diagonal?

(*) Conservador Popular Porteño 

Gentileza de: Pepe Muñoz Azpiri (h)





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