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4 de mayo de 2013

¿QUÉ SE ENTIENDE POR LIBERACIÓN NACIONAL?



Por Maximiliano Pedranzini*


“Seamos libres, lo demás no importa nada”José de San Martín

"Estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica". Ernesto Che Guevara

El dilema es de hierro. Ya se ha dicho. O nación o factoría".
Juan José Hernández Arregui [1]


El llamado proceso de Liberación Nacional tiene como antecedentes históricos las luchas indígenas y campesinas a lo largo y ancho del planeta, como ser las rebeliones de Túpac Amaru y Túpac Katari, la lucha por la emancipación americana, la resistencia de los caudillos federales, la descolonización de África y Asia. En definitiva, la lucha de los pueblos por liberarse de la opresión imperialista.

En este sentido, la Liberación Nacional propone abordar, desde una visión crítica, el debate sobre la emancipación definitiva de la nación cuya condición sine qua non nos convoca a problematizar y poner en perspectiva, cuál es el rumbo más apropiado para lograr el desarrollo autónomo del país en el contexto del capitalismo mundial, es decir la lucha por nuestra “Segunda Independencia”.

Para analizar teóricamente este concepto debemos tener en cuenta que los matices de la Liberación Nacional son muchos y están condicionados a las circunstancias políticas, económicas, geográficas, históricas e internacionales, que juegan en el destino de cada país que intenta liberarse.

La Liberación Nacional no se da del mismo modo en un país colonial, que en uno semicolonial, subdesarrollado o semidesarrollado. El proceso va desde una socialización económica hasta una etapa cercana o similar al socialismo.

Esto crea una diferencia sustancial con el proceso histórico que han seguido los países industrializados, que a lo largo de la etapa capitalista en la que el pueblo ha soportado todas las inclemencias del régimen liberal-individualista, han podido llegar a un alto nivel de progreso técnico y desarrollo económico.

Las dinámicas de la historia actual, no permite repetir el mismo proceso; nuestros pueblos, no lo admitirían y los monopolios internacionales que alimentan sus riquezas de nuestros productos lo retardaran al máximo. En un mundo estructurado monopólicamente, con los mercados capitalistas dominados por las grandes potencias, con grupos imperialistas que regulan la economía mundial y penetran en las estructuras básicas de los países dependientes, la intentona de avanzar por medio de una democracia burguesa es una dorada ilusión de tiempos idos (...)

Proponemos considerar dos visiones respecto a esta cuestión en primer lugar la interpretación marxista sostiene que por la Liberación Nacional se llega al socialismo y finalmente al comunismo.

Esto hace temblar a las clases medias y a las fuerzas armadas, que en este aspecto se sienten marxistas, a pesar suyo, en el pronóstico.

En segundo lugar la interpretación que propone el proyecto nacional y popular, considera que, esta es la etapa previa a una integración moral, política y económica en un proceso de industrialización e independencia económica.

Pero cualquier sea la definición, propuestas por ambas corrientes, buscan la grandeza de nuestra patria y el bienestar de nuestro pueblo, el camino de la Liberación Nacional, es inevitable e ineludible.

No tenemos más opción que la dependencia de los poderosos, el hambre y la miseria de los trabajadores, los campesinos y la clase media industrial o el avance revolucionario del proceso de Liberación Nacional.

No se trata de una ecuación matemática aplicable rígidamente en cada lugar que lo demande, pero sí se pueden dar las principales y comunes características que componen el ciclo de la Liberación Nacional, que a continuación enunciaremos:

1) El gobierno económico y el gobierno político no pueden estar en distintas y diversas manos, sino que el gobierno de la economía y de la política corresponden a un solo y mismo poder. Y ese poder no puede ser otro que del propio pueblo.

2) Debe asumirse resueltamente una acción anticapitalista porque integrados en el régimen capitalista nacional y por consecuencia en la órbita del capitalismo internacional, no nos queda más remedio que someternos a sus leyes y entonces no tenemos posibilidades de vencer.

3) La socialización de la economía no implica necesariamente el socialismo, pero significa claramente la supeditación de los intereses individuales a los intereses de la colectividad, la transformación del concepto clásico de propiedad privada y apropiación por la colectividad de todas las estructuras privadas que pueden interferir disociados de la economía y la política popular.

4) La vanguardia de la Liberación Nacional deberá ser la clase obrera. Porque es la única clase que al liberarse a si misma libera al país. Los trabajadores no tienen más intereses que los de la nación, pues su bienestar depende esencialmente del bienestar de la nación.

5) El periodo de la Liberación Nacional tiene el mismo contenido integral que las luchas por la independencia política, no pertenecen al patrimonio de determinada ideología, partido político o dogma religioso, porque es el pueblo entero en armas, reencontrándose con su destino histórico.

6) Es fundamental para el éxito de etapa, comprender que la lucha por la independencia económica tiene las mismas características que la lucha por la independencia política. Es más difícil comprender porque el enemigo en la independencia política está a la vista: Es el virrey que representa al país colonialista, es el invasor extranjero que se sienta públicamente en los estrados del poder. En la independencia económica, el enemigo no está a la vista, se esconde sutilmente en los oscuros gabinetes de las oligarquías agro-financieras, se disfraza de representante de la democracia y la libertad, camina silenciosamente por los pasillos ministeriales formalizando convenios comerciales, se incrusta en las estructuras jurídicas del poder, se viste de pomposas formas científicas, como el FMI, el Banco Mundial, el BID o la CEPAL, se disimula en una falsa libertad de prensa porque las noticias de las agencias internacionales responden a los intereses de los grandes monopolios, se infiltran con sus inmensos recursos en los ejércitos dándoles armas y “tabúes ideológicos” que los convierten en guardias pretorianas de la oligarquía y el imperialismo. Como bien dice Arturo Jauretche respecto a esta cuestión: “No existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa”.

7) El imperialismo y las oligarquías crean eslogan para impedir que el pueblo se una, y tome come bandera de la patria, la lucha por la independencia económica. Nacionalismo contra judaísmo, catolicismo contra marxismo, democracia contra peronismo, son algunos de los eslóganes más usuales que han tenido y siguen teniendo éxito para mantener divido tanto al pueblo argentino como latinoamericano. Estos eslóganes bien manejados van produciendo una especie de terror psicológico que prende a veces en la conciencia de los hombres más esclarecidos del movimiento nacional. El temor a la acusación de totalitario, comunista o fascista, ha frustrado más de una vez la formación de una conciencia nacional en momentos en que las condiciones objetivas estaban dadas para dar una batalla decisiva. Por lo tanto hay que luchar con los tabúes que dividen y atomizan al movimiento popular.

8) Para evitar la derrota, el movimiento de liberación debe llevar hasta el fin la revolución antioligárquica y antiimperialista.


Bibliografía consultada:


·        CERRUTI COSTA, Luis B.: Tucumán, Argentina, Latinoamérica. Editorial La Estrella, Buenos Aires, 1968.

·        GALASSO, Norberto: Manuel Ugarte. De la Liberación Nacional al Socialismo. Tomo II. Eudeba, Buenos Aires, 1974.

·        HERNÁNDEZ ARREGUI, Juan José: ¿Qué es el ser nacional? La conciencia histórica hispanoamericana. Editorial Hachea, Buenos Aires, 1963.

·        HERNÁNDEZ ARREGUI, Juan José: La Formación de la conciencia nacional. A. Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 2005.

·        JAURETCHE, Arturo: Política nacional y revisionismo histórico. 6ª ed., A. Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1982.



[1] Juan José Hernández Arregui, La Formación de la conciencia nacional, A. Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 2005.



* Ensayista. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela.
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