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6 de marzo de 2013

DISEÑO INTEGRAL 2013

Agustin Pineau*Por Agustin Pineau

El diseño electoral, desde la óptica del oficialismo y de cara a las elecciones legislativas de octubre de este año, debería tener en consideración distintas variables tanto internas como externas. El análisis del contexto económico global, regional y local exige al gobierno nacional el desarrollo de una estrategia electoral integral como demanda un decisivo y exigente 2013.

Comenzado por las cuestiones externas, las proyecciones sobre la economía a escala global no son muy alentadoras. La Unión Europea (UE) continúa manteniendo su política de austeridad fiscal que lo llevó a entrar en recesión a partir del segundo trimestre del año pasado. Las medidas de recorte del gasto público, seguridad social y salarios se han acrecentado en el viejo continente. Los recortes de los costos laborales quizás en un tiempo no muy lejano permitan a la Europa germanizada practicar un capitalismo al estilo Steve Jobs, una clase trabajadora calificada pero de bajo costo, al mejor estilo asiático, combinada con un alto nivel estético en diseño.

Mientras tanto el Banco Central Europeo interviene cumpliendo su rol de asistente financiero para los países de la Europa periférica, pero sólo ha podido comprar tiempo y comienza a cobrar fuerza la necesidad inevitable de plantear una reestructuración de las deudas. En esta situación, los pronósticos de crecimiento sólo son favorables para Alemania, pero con una tasa marcadamente menor que en años anteriores.

Otro actor relevante es Estados Unidos, la mayor economía del mundo. Por el momento el país del norte vive un debate político interno sobre los recortes presupuestarios para equilibrar las cuentas públicas y aliviar así su déficit fiscal crónico, y al mismo tiempo, la administración demócrata procura generar mayores ingresos a partir de incrementos impositivos a los sectores de mayores ganancias. Las expectativas de crecimiento para este año se ubican en un 2,5%. Aunque algunos economistas sostienen que el recorte del gasto público podría afectar negativamente la tasa de crecimiento siendo esta aun menor

Un tema de suma importancia, no sólo para las exportaciones argentinas sino también para el crecimiento de la economía global, es la situación de China, que sigue siendo aún la economía de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) con mayor crecimiento. Si bien su PBI disminuyó en comparación con otras épocas, comenzó a acelerar su crecimiento a finales de 2012, logrando un 7.6%, con una expectativa similar para 2013.

Los análisis de las instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio vaticinan para este año una mejoría con un crecimiento en torno al 3% a nivel global. Sostenido por una tenue recuperación de las economías emergentes y un leve crecimiento de EEUU y la UE, fundamentalmente Alemania.

Específicamente en lo que hace a la cuestión regional, la situación se presenta de igual complejidad. Durante el año pasado el gobierno del Brasil, con su política de metas de inflación, ha generado una caída de su consumo interno conformando una situación recesiva que ha perjudicado a su industria local y que puso en riesgo su tasa de crecimiento. Esto afectó gravemente las exportaciones de nuestro país e influyo en nuestro PBI, siendo este menor a las expectativas esperadas. Brasil se encuentra en este momento reformulando sus políticas para este año, en donde su preocupación se focaliza en no repetir el bajo crecimiento económico que experimento durante el 2012.

En el frente interno, el contexto de la economía local está marcada por el conflicto con el empresariado del agro y sus presiones devaluacionista, los efectos del dólar ilegal, la cuestión inflacionaria y la fuga de capitales.

Durante varios meses hemos escuchado casi hasta el cansancio los diagnósticos catastróficos de un sinnúmero de economistas que presentándose como voces autorizadas e imparciales, encubren bajo un manto de supuesta objetividad y neutralidad, su rol de vocería de ciertos intereses de determinados actores del mercado.

Las presiones del “partido devaluacionista”, en cuya conducción encontramos al empresariado del agro, presiona junto a sus socios mediáticos y financieros por una modificación del tipo de cambio que permita incrementar sus utilidades cuando a partir del mes de marzo se dé curso a la liquidación de una cosecha que alcanzaría niveles records (Se estiman 50 millones de toneladas de soja)

Con sólo escuchar en algunas intervenciones mediáticas el enunciado “existe un retraso cambiario” podemos comprender la finalidad del discurso. Estos actores han operado sistemáticamente sobre el dólar ilegal para generar una brecha significante con el tipo de cambio legal, procurando componer un escenario que genere un clima de incertidumbre y en el que la devaluación se presente como inevitable, como un hecho que decanta de la mala administración del gobierno nacional

En este escenario, en donde se percibe solamente el objetivo de lograr mayores márgenes de ganancias, se encuentra en realidad un propósito manifiesto ya no sólo de carácter destituyente sino francamente sedicioso mediante el propósito de desfinanciar al Estado Nacional. Las pretensiones de generar un retraso de las liquidaciones por exportación presionarían significativamente sobre el tipo de cambio, generando una disminución en las cuentas públicas y en las reservas del Banco Central.

El poder que posee el Estado se concentra en el control que pueda realizar la AFIP, mediante la inspección de las liquidaciones realizadas, vigilando que no existan subfacturaciones y se pague lo correspondiente por retenciones. Frente a esta situación, se presenta quizás la necesidad de considerar la nacionalización del comercio de granos, que le posibilitaría al Estado comprar la cosecha a los sectores exportadores fijándoles un precio en pesos y exportar en dólares.

Otro frente interno es el tema inflacionario. El gobierno ha comenzado una política de control de precios con los sectores mayoristas y grandes cadenas supermercados para que los productos de necesidad alimentaria básica lleguen a las góndolas sin variables en sus importes para los próximos meses. No debemos perder de vista la medida de fuerza de la CGT opositora en su accionar de bloqueo a más de 30 cadenas de distribución de la empresa Maxiconsumo, en su objetivo de generar un desabastecimiento de productos.

El tema de la inflación es abordado por los economistas neoliberales desde una perspectiva monetarista, en donde sostienen que existe una excesiva expansión de la base monetaria (gasto público) y ponen énfasis como premisa básica de que “todo aumento de salarios se traslada a los precios”. Frente a este argumento debemos subrayar que el empresariado local cuando discute paritarias traslada el mismo porcentaje acordado en la misma a sus costos y por consecuencia remarca sus precios en vez de aumentar su volumen de oferta frente a la ampliación de demanda. Esto se llama ajuste ganancias vía inflación.

El ajuste de ganancias vía inflación se da en un contexto de mercado en donde la estructura de comercialización se encuentra concentrada oligopólicamente por grandes cadenas de supermercados. Por lo tanto, es necesario comprender que el aumento de precios tiene una connotación de puja distributiva, que se basa en aumentar ganancias aprovechando la ampliación de la demanda. Es clave que el control del gobierno esté focalizado tanto en la estructura de costos de las empresas como también en la estructura de comercialización y en el precio final de venta al público.

Debemos señalar también las consecuencias que ha generado el estricto control del mercado cambiario, el denominado “cepo al dólar”. La fuga de capitales durante el año 2011 fue de 24.000 millones de dólares. El gobierno nacional en aquella oportunidad tuvo que hacerle frente a distintas corridas cambiarias antes y posteriormente a las elecciones presidenciales de octubre. Durante el 2012 la fuga de capitales disminuyó notablemente, significando un total de 3.000 millones dólares. Esta medida logró frenar la fuga de capital, preservar el nivel de reservas del Banco Central, y sostener la capacidad de importación.

El gobierno nacional enfrentará un año de suma relevancia para la continuación del proyecto político iniciado en 2003 (ver: “Plebiscito 2013”). Es un requisito para el oficialismo lograr en el próximo examen electoral un resultado que le permita abrir el horizonte político más allá del 2015.

De esta manera, se presenta la necesidad de un diseño electoral que comprenda un enfoque integral, que procure por un lado el armado de listas competitivas en los distritos más importantes del país, que tenga la capacidad de resolver y anticipar ciertas problemáticas que pudieran avizorarse en el manejo de la economía domestica y que tenga en consideración el complejo e interdependiente contexto del capitalismo global.

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