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8 de julio de 2012

REPORTAJE A LA JUEZA MARIA DEL CARMEN ROQUETA, PRESIDENTA DEL TOF 6


  “No hubo dos planes, hubo uno que fue todo” 

Está al frente del tribunal que condenó a Videla y otros represores y por primera vez dieron por probado el secuestro y apropiación sistemática de bebés. Y lo definió como parte del plan de desapariciones de la dictadura.

Por Alejandra Dandan
Imagen: Dafne Gentinetta



“Nosotros lo que estamos diciendo es que no hubo dos planes. Es un solo plan, que fue todo”, dice la juez María del Carmen Roqueta, presidenta del Tribunal Oral Federal 6, que el viernes pasado condenó a Videla y a otros represores por el robo de bebés. “En la causa 13 (del Juicio a las Juntas), no llegaron a esto, es lo que faltó. Pero acá nosotros sí pudimos probar que la sistematización estaba: estaba la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desaparición del niño.”

El Tribunal que definió por primera vez el robo de niños durante la dictadura como “práctica generalizada y sistemática” acaba de completar lo que el Juicio a las Juntas de Comandantes de 1985 no hizo y dejó pendiente. Es decir, incluyó “la desaparición de niños” como parte del plan sistemático de desaparición de personas. En esa misma definición describe de forma subsidiaria el robo de bebés como práctica sistemática, pero dentro del plan general.

En diálogo con Página/12, Roqueta subraya otro de los elementos fundamentales del fallo, que es otra diferencia fundamental con el fallo de 1985, que no tomó como casos a los niños no aparecidos y consideró que no había delito. Esta sentencia acusó a los represores por cada uno de esos casos: “Uno de los motivos complicados de este juicio era qué pasaba con los chicos que no aparecieron. El tema era probar y quedó probado que nacieron, que los vieron, que los escucharon, que estuvieron con la mamá, que se los sacaron enseguida, que los tuvieron quince días. O sea, que el niño nació vivo y el niño está. Punto. Dónde está, no se sabe”.

Roqueta integró el Tribunal con Julio Luis Panelo y Domingo Altieri. En esta entrevista habla sobre el acuerdo y las diferencias de la condena de 50 años para el dictador Videla, su voto por Reynaldo Bignone y Rubén Franco, a quien ella en disidencia condenó por 40 años. También los criterios por los que los apropiadores directos y varios acusados terminaron con menos penas de lo que esperaba la querella y la fiscalía.

–¿Hubo acuerdos sobre la idea de la sistematicidad? ¿Discutieron? ¿Por qué práctica y no plan?

–La definición fue pensada. Cuando pusimos “sustracción, ocultación y retención” (de niños) fue porque quisimos poner todos los verbos posibles. Y luego tomamos otro artículo: “alterando, suprimiendo” y pusimos todas las posibilidades de lo que pasó, con todas las mujeres que teníamos en este juicio, pero también en (otros) posibles. De acuerdo con lo que vimos fuimos pensando en abarcar todo: fueron secuestradas, estuvieron en cautiverio, están desaparecidas, o están muertas. Y esto último también fue pensado: yo sé que era doloroso decirlo, pero había que decirlo. Porque la mamá de Clara Anahí Mariani está muerta. El tema es que siempre aparecía la palabra “Plan sistemático de robo de bebés”. Nosotros lo que estamos diciendo es que no hubo dos planes, es un solo plan. Que fue todo. En la causa 13 (del Juicio a las Juntas), no llegaron a esto, es lo que faltó. Pero fue por las circunstancias, por lo que se pensó, por lo que no pudieron probar. Pero acá nosotros sí pudimos probar que la sistematización estaba: estaba la práctica de secuestro, tortura, cautiverio, desaparición de la madre y desa-parición del niño.

–¿Qué se discutió más?

–Lo discutimos. Y fue el tema que estuvo presente durante todo el debate. Nosotros tenemos 35 casos, suficientes para poder hablar si hubo una práctica sistematizada, continua, pensada. ¿Cómo llegaron a eso? Al no tener documentos, las pruebas se van construyendo durante el juicio, pero no: no nos quedó ninguna duda. Ninguna duda, a ninguno de los tres. La duda era porque, a veces, la frase “plan sistemático de robo de bebés” genera confusiones. Creo que la defensa atacó por ahí. Y hay un error. Más allá de que periodísticamente esa frase pueda entenderse, acá la pregunta era ver si lo pensaron, lo trabajaron antes. Si dieron el golpe de Estado y dijeron “nos vamos a robar los pibes”. No. Creo que a partir de que se da la sistematización, también se da lo otro. Yo le pregunté a Ballester cuando declaró: ¿se pensó en algún momento que podía haber mujeres detenidas? “No”, dijo. Entonces, la realidad fue que todas las organizaciones políticas, político-militares o armadas, estaban llenas de mujeres y ésa es una realidad que también se les vino encima, si bien no voy a ver pensar que no lo supieran. Las chicas eran jóvenes y estaban embarazadas. Entonces, no fue una cosa distinta. Esa cosa tan inhumana que se generó, llegó al punto tal de pensar que la madre embarazada, esa mujer, era un objeto, que la iban a matar. No sé si es por conceptos religiosos, pensaron que tenga al chico, después la mataron. Habrán pasado mil cosas en el pensamiento. Pero la estructura clara que nosotros probamos es: determinado que esta mujer iba a morir, esperaron que pariera y después el traslado. Y la desaparición era la de la madre, y del niño. Porque hacer aparecer ese niño –como ellos lo han dicho– iba a dar información, iba a generar preguntas. Bueno, es terrible. De solo pensar, como persona y como mujer, no sólo en las chicas, sino en los bebés. Los veo a los chicos cuando vinieron a declarar o cómo estaban el viernes en la sala. Yo pensaba en el terror, en el abismo. En esa cosa tan oscura donde han nacido. Alejandro Sandoval, cuando hicimos el juicio de Rei, vino un día y me dijo (como enojado) ¡me hicieron un allanamiento en la madrugada! Y yo lo miraba y yo decía, pensar que en un lugar tan oscuro habrás estado.

–¿Ustedes dicen, entonces, que fue un plan? Si dicen que el “plan sistemático” general incluyó la desaparición de menores, la primera redefinición de lo sistemático que así incluye a los bebés, permitiría leerlo en ese sentido.


–Sí, está bien. Es así.


Los no aparecidos


–La causa 13 descartó cinco de los seis casos por los que se imputaba a Videla porque, como los chicos no habían aparecido, no probaron el delito. Los abogados dicen que aunque no lo dijeron textualmente, fue como si se los diera por muertos. Ustedes condenaron a los acusados también por esos casos.

–Uno de los motivos complicados de este juicio era qué pasaba con los chicos que no aparecieron. A medida que avanzó el juicio fueron apareciendo varios, pero otros no. El tema era probar y quedó probado que nacieron, que los vieron, que los escucharon, que estuvieron con la mamá, que se los sacaron enseguida, que los tuvieron quince días. O sea el niño nació vivo y el niño está. Punto. Dónde está, no se sabe. A quienes juzgamos ahora, los juzgamos por esos casos. Ahora, esto no cierra si mañana aparece el hijo de Laura Carlotto...

–¿No podrían volver a ser condenados?

–No. Videla está condenado, no se puede condenar dos veces. Y esto es importante porque acá es la diferencia con la causa 13. Nosotros decimos: Fulano, usted hizo esto, el chico nació, lo ocultó, dio ordenes para esto, por este caso lo condeno. Si mañana aparece, el que lo tenga, irá a juicio. Pero el autor mediato por estos casos ya está juzgado.
Condenas

–¿Hubo discusión sobre la condena de 50 años a Videla?

–Sí, fue muy debatido, tal es así que Altieri salió en disidencia. El va a hacer un voto distinto a partir de la tendencia de Zaffaroni, pero nosotros dijimos no. Videla está condenado por 20 casos. Si uno suma los máximos, porque estos hechos concurren realmente (ver aparte), la cuenta da más de 50 años, obvio. Pero usamos la (nueva) ley (llamada Blumberg, polémica pero que habilita ese máximo como lo pidieron las querellas). Las defensas pidieron la inconstitucionalidad según la ley, pero les dijimos que no lo era. La ley se aplica.

–Otro de mayor condena fue Vañek: habían pedido 50, ustedes condenaron por 40.

–Tratamos de ver los grados de responsabilidad. Y también se valoran los hechos. Vañek tenía diez hechos (de la ESMA) y Videla veinte. Lo que hay que hacer es un razonamiento para que haya una mayor coherencia entre la cantidad de hechos y la responsabilidad. (Jorge) Acosta tiene un hecho más que Vañek, pero también una jerarquía menor. Le dimos 30 años. A Riveros le dimos menos, 20, pero eran solo dos hechos.

–Qué pasó con Franco y Bignone. A Bignone lo condenaron sólo a 15 años y a Franco lo absolvieron. ¿En este punto usted planteó disidencias?

–Yo los condeno a 40 años, porque hago una construcción distinta (a los otros dos jueces). Para mí son autores mediatos de la ocultación, pero los delitos concurren realmente entre sí (dos hechos con penas que se suman). Mis colegas condenan sólo a Bignone por un hecho: la ley de autoamnistía pero que es una unidad de acción, entonces es concurso ideal (no se suman). Por eso, llegan a la pena de 15 años (que es el máximo previsto para la ocultación).

–Los dos llegaron acusados por haber intervenido en la firma de dos documentos, durante la última Junta. Una la autoamnistía. ¿Qué pasó con eso? ¿Cómo explican ellos que uno sí quedó acusado y el otro no?

–Para mí son autores mediatos los dos. Las acciones que positivamente hicieron fueron varias. Yo interpreto que el documento final que da lugar a la ley de autoamnistía son acciones legales, puestas a la vista de la sociedad, pero la ilegalidad seguía porque lo clandestino seguía: aunque no hubiera más detenciones, pero tratándose de los niños la clandestinidad continuaba y entonces para mí los dos son autores mediatos. Pero son opiniones y ésa es mi disidencia.

–¿Por qué absuelven a Franco?

–Porque el presidente era Bignone y entonces la responsabilidad era de Bignone, pero no quiero hablar por ellos.

–¿Para condenar a Bignone fue importante la declaración de Abrams?

–Para mí fue muy importante, pero también lo fue el mismo defensor. Cuando empezó a leer diarios y titulares de diarios de la época, uno advierte que el tema está clarísimo. No se puede negar. Y se sabía. Y si bien es probable que hayan buscado alguna manera, y la Iglesia haya intentado colaborar (como dijo Abrams), (no podían) iban a volver a lo mismo: volver a aparecer lo que había que desaparecer.
La subjetividad

–¿Hubo momentos particularmente movilizantes? Los vimos llorar.

–Sí, claro. Por ejemplo, cuando pusimos la grabación de Cecilia Viñas (un llamado desde lo que se presume como un centro clandestino ya en democracia). Pero además, todos los chicos. Las declaraciones, las fuerzas, las ganas cuando se quebraban porque uno tiene que preguntarles por los padres. No por perversión, sino porque uno tiene que cerrar los casos tratando de ver qué pasó. Yo creo que hubo muchos momentos pero eso no quita que cuando uno va a resolver, se despegue.

–Alguna imagen

–Probablemente la del jueves. Si bien no podía ver detenidamente, cuando miraba veía a algunas personas, y la verdad es que sí. Te puedo decir que lo que más que queda grabado es ver el paso del tiempo y la constancia, esa cosa de las Abuelas de estar y estar. Elsa Pavón por ejemplo. Volviendo a las Abuelas, al saludarlas, esas manos calientes que tienen las viejas. Y esas manos frías que tienen los nietos todavía porque vienen de ese lugar tan triste, tan de abismo a pesar de que muchos están bárbaros y están bien, pero ¡hay que cargar con esa historia! Hay que ser muy fuerte para cargar con esa historia. Eso es lo que más ha quedado, que es la vida. La diferencia de este juicio con otros es que a pesar de todo el dolor, de lo siniestro de lo perverso, de lo más miserable del ser humano, nosotros trabajamos con la vida porque por lo menos, los chicos que vinieron están vivos y se pudieron recuperar. Y lo que estamos esperando es que los otros aparezcan. Y esto es apostar a la vida, no a la muerte. Esto es lo mejor del juicio. El resto todo es discutible. Trabajamos muchísimo. Firmamos esto convencidos de que era así. Y manteniendo aquello que no queremos que vuelva a pasar: respetar las garantías procesales, judiciales, como corresponde, que es eso.


Las condenas más criticadas


En el juicio fueron juzgados Víctor Gallo y Susana Colombo por la apropiación de Francisco Madariaga. La querella de Abuelas había pedido 25 y 15 años respectivamente. El Tribunal los condenó por 15 y 5. La decisión fue criticada por las querellas, porque la pena de Gallo incluso fue menor a una condena de 16 que había puesto ese mismo tribunal antes para el caso de Víctor Rei, el apropiador de Alejandro Sandoval. Roque empieza la respuesta hablando de la diferencia entre los dos fallos.

–El tema es que hay dos tendencias: concurso real o ideal. Casi toda la tendencia, de D’Alessio, Zaffaroni, dice que hay una única intención, un sólo acto, y que por eso se cometen varios delitos. Eso es concurso ideal. Otros autores, y otras sentencias –y nosotros también en Rei lo dijimos–por un lado aplican el artículo 146, de retención y ocultación, que es un acto, y entienden que el delito de supresión de la identidad con falsificación es otro. Por lo tanto, son dos hechos que concurren realmente. Ahí sumás los máximos de la pena, y llegan a 25. Como tuvimos un planteo muy puntual de las defensas de Gallo y Azic para reverlo, lo hicimos. Y casi todos los autores más modernos dicen que es concurso ideal. Por lo tanto el máximo es 15.

–Las querellas no entendían por qué, incluso, fue menor a la de Rei.

–A Gallo le dimos el máximo. Y estuvimos trabajando mucho ese tema y terminamos convencidos de que es así. Cuesta dar vuelta una opinión, sobre todo en estas causas que son bastante profundas, y es el tema de los chicos, pero el trabajo fue muy concienzudo, se trabajó muchísimo. Yo sé que las victimas esperaban más con respecto a Gallo o Azic, pero les pusimos el máximo. A Gallo 15 y a Azic 14.

–En un contexto con penas de 50 años, penas de 15 o de cinco parecen muy poco.
–Lo que pasa es que acá yo tengo un solo hecho. Hay que tener presente que en los otros casos, a cada uno lo voy sumando. Es discutible, pero toda la doctrina más moderna va por ahí; es más ajustado siguiendo lo que vengo resolviendo en otras causas y vengo escribiendo en otros delitos. Con Colombo sé que no ha gustado. Lo siento mucho.

¿Tuvieron en cuenta la posición como víctima de la violencia de género de la que habló ella y su defensa?
–Objetivamente no teníamos un dato para absolverla, por cuando cometió el hecho. Hay conducta; la calificación, entra. Ahora hay un aspecto que es la pena: el artículo del Código le obliga a uno a ver a quién está juzgando. Digamos que es la humanización del juez con el imputado. Si bien, cuando uno ve las otras causas, ve que casi ninguna (de las mujeres apropiadoras) llegó a juicio.

–Pero hubo condenas mayores.

–Sí, pero también hay distintas actitudes. Yo me pongo en el cuerpo, cabeza y sentimiento de Francisco Madariaga y lo entiendo, pero esto es una sentencia.

–Ella pudo haberle dicho antes que era o podía ser hijo de desaparecidos. ¿Eso no se pierde cuando la pena es mínima?
–Evidentemente hay una cuestión de violencia de género. Es una familia con mucho conflicto, lo vimos en el juicio. Pero hay determinadas actitudes, obvio que fueron 30 años, podría haber hecho otra cosa. No es disculpable, cometió el hecho, eso está claro. No la absolvimos. Pero hay algunas cosas: ella termina diciéndole: “no sos mi hijo”. Y esa actitud de alguna manera de acompañamiento (NdR: lo acompañó a la sede de Abuelas) también hay que verla. Es acompañamiento mínimo, pero va. Y realmente nadie tiene la obligación de autoincriminarse, pero esos factores hicieron mover un poco la pena. Igualmente, había otras cosas porque a ella no la acusamos por la falsificación de documentos, sí a él.

–¿Piensan en este tipo de condenas menores pueden alentar a otros a hablar?

–No lo pensamos así, pero, claro, habría que pensar mecanismos de alentar, porque sabemos que hay casos de chicos que no se animan, que están esperando que mueran sus apropiadores para ir y saber quiénes son. Ojo, esto no es una señal pensada, pero reflexionando podíamos decir que se debe a que, con la modificación del Código y la ley de desaparición forzada, las penas son muy altas.


El silencio de los culpables


¿Cómo vivió las últimas palabras de los acusados?

–Lo dijo Abrams. No es que no sabían, sí que lo sabían. ¿Cómo es posible que algunos pudieron encontrar datos para hallar al hijo de Sara Méndez? A veces da mucha pena pensar que después de tantos años con todos estos juicios, con toda la exposición y la sociedad que ya lo tiene incorporado, más allá de las cuestiones políticas de cada uno, ¿cómo no pueden tener un acto mínimamente humano y ya está? Ya está. Cada uno se tiene que hacer cargo de las cosas, y siento que esa expresión, cuando dicen “yo me hago cargo”... En un juicio penal las generalidades no alcanzan. Más en este caso. Uno se tiene que hacer cargo de cada una de las cosas. La aspiración y la esperanza que tenía Chicha Mariani acerca de que dijeran algo, dieran algún dato, realmente es frustrante. ¡Es frustrante!

–Se supone que los juicios sirven para que el imputado reconozca lo que ocurrió. Es lo que hace ruido porque no aparece.
–La verdad es que sinceramente, como cualquier persona, me provoca mucha pena. La Constitución no pide que uno se autoincrimine de un delito, esto está claro, no tienen ninguna obligación y el principio constitucional es el que manda. Pero hay muchas formas de llegar a informar dónde están los otros chicos. Hay formas anónimas. Hay tantos anónimos que pueden dar datos. Siempre hay formas de hacer llegar la información.


La absolución de Ruffo


¿Por qué absolvieron a Eduardo Ruffo?
–Nos quedaron muchas dudas de cuánto podía saber. Si bien está claro que dio información (para encontrar al hijo de Sara Méndez). Nos quedó la duda. A ese niño no lo ven en Orletti. Evidentemente, el día que lo sacaron de la casa de Sara Méndez se lo llevan.

–¿No se probó que estuvo en el operativo?

–Puede ser que haya estado en el operativo. Pero nos queda la duda de cuál fue la conducta que pudo haber tenido para que el chico desapareciera. Es un autor directo (la prueba) es más puntual. Del secuestro nos quedaron dudas. Porque (el senador uruguayo Rafael) Michelini contó en su declaración que le da un dato, pero vuelve, como si Ruffo fuera buscando más datos. Lo que probablemente supiera era quién tenía la información, pero teníamos dudas de hasta cuánto él sabía y ante la duda, hay que absolver.

08/07/12 Página|12

Fuente: El Ortiba

ENTRE SPINOZA Y HOBBES O EL MIEDO, LA INSEGURIDAD Y LA POLÍTICA

*Por Ricardo Forster


1.La agenda de los medios de comunicación es recurrente y cíclica; ciertos temas regresan a escena cuando se vuelve necesario atizar en amplios sectores de la población la insoportable sensación de una inseguridad creciente que se asocia, en el imaginario colectivo incentivado por los lenguajes mediáticos, con el miedo. Esa antigua pasión que acompaña a los seres humanos desde la lejanía de los tiempos ha sido eje de un debate fundacional de la política moderna allí donde ha trazado las diferencias centrales entre un proyecto fundado en la utilización astuta del miedo a la inseguridad como fuente de legitimidad del Poder público asentado en el uso discrecional/jurídico de la coerción y de la violencia, y aquel otro que destacó que esa pasión negativa lo que impulsaba era hacia un aumento del sometimiento de los individuos y a un claro cercenamiento de su libertad.

El filósofo italiano Remo Bodei despliega en su excelente libro Geometría de las pasiones una más que oportuna y decisiva contraposición entre las dos líneas maestras del pensamiento inaugural de lo político moderno, mostrando, con claridad, los caminos bifurcados que se abrieron a partir de las interpretaciones enfrentadas que en torno al “miedo” como pasión se expresaron en Baruch Spinoza y en Thomas Hobbes a mediados del siglo XVII. El miedo, según lo aborda el judío holandés, como pasión negativa, como anclaje en un orden de la sumisión que les impide a los seres humanos elegir su camino y que los conduce a la ciega aceptación de la tiranía y la dominación que se afinca, precisamente, en esa pasión que maniata el espíritu libertario y que sigue prisionera de una forma de trascendentalismo. Y el miedo como una pasión positiva y racional que hace posible, en la perspectiva de Hobbes, la renuncia a un estado de peligrosidad y conflicto permanente que será reemplazado por un orden sustentado en la coerción y la renuncia al uso indiscriminado de la violencia; sin miedo a la anarquía social, sin miedo al más fuerte, sin miedo a morir, sin miedo al conflicto y a la violencia no sería imaginable el pasaje del estado de naturaleza al contrato fundacional.

Spinoza como abanderado de una tradición democrática afirmada en los principios de autonomía y libertad y que desnuda el fondo oscuro y represivo que se guarda en la producción intensiva del miedo social; Hobbes, pensador del poder y del Estado, genio fundador de un giro central en la filosofía política, destacará, con fuerza indeleble, la importancia decisiva del miedo como regulador de las prácticas políticas y sociales, como verdadero límite del orden, sea monárquico o republicano. Hacer una pesquisa en torno a la continua presencia del miedo en el pensamiento político moderno es indispensable a la hora de intentar comprender lo que está sucediendo en nuestra actualidad, el modo cómo en torno a la “inseguridad” se movilizan los recursos materiales y simbólicos de una derecha que busca, a través de este camino, motorizar los “reflejos” regresivos instalados en nuestra sociedad.

2.En las urbes contemporáneas, en especial las de los países tercermundistas, la pobreza, la exclusión, el desempleo y la fragmentación social son el caldo de cultivo para la proliferación de las diversas formas de violencia urbana. Una profunda anomia sacude a esos territorios marginalizados amplificando las causas y la multiplicación de las distintas formas delincuenciales, perturbando la “tranquilidad” de los sectores acomodados que sólo atinan a identificar su “miedo” a una inseguridad amorfa, oscura, producto de mundos autogenerados y habitados por individuos socialmente desechables, incorregibles, brutales y cuya peligrosidad sólo puede ser combatida con mano dura y leyes a la altura de la “emergencia nacional”. Desde siempre las clases acomodadas han transferido sus responsabilidades proyectando la idea de un “mal endémico” en la existencia “natural” de la pobreza convirtiendo al pobre en un delincuente en potencia y borrando las huellas que comprometen a un sistema de exclusión e injusticia del que son básicamente sus usufructuarios.

La sobreexposición mediática de fenómenos de violencia y de inseguridad tiene como principal objetivo debilitar las acciones que tiendan a buscar caminos alternativos a los de la mera represión pero, fundamental y decididamente, buscan solidificar el miedo en las capas medias amplificando su deseo de mayor control y punición al mismo tiempo que van profundizando las marcas del prejuicio e, incluso y de modo no menor, del racismo allí donde casi siempre la violencia y la inseguridad son consecuencia, según ese relato hegemónico, del vandalismo de los sumergidos, de los habitantes de esas “ciudades del terror” que se multiplican alrededor de los barrios “decentes”.

No casualmente, entonces, vemos cómo se entrelaza un discurso obsesivo, continuo, machacador que viene de los medios de comunicación masivos con el aumento del miedo en las clases medias, hasta confluir con el reclamo de mayor represión y menos garantismo jurídico que suele estar siempre representado, en el imaginario colectivo, por políticas de derecha que se instituyen en portadoras de “lo que quiere la gente” frente a gobiernos pasivos, en el mejor de los casos, o cómplices de la delincuencia y de su proliferación malsana. Esa sobreexposición mediática constituye uno de los principales modos de multiplicar la sujeción social y de contrarrestar cualquier proyecto de transformación de un sistema de injusticias que es la base de la anomia y la violencia apuntando, esencialmente, a consolidar una sociedad fragmentada, atravesada por el prejuicio, angustiada por el miedo y disponible para políticas de coerción que cuajan perfectamente con el odio de clase y la lógica racista tan al alcance de la mano cuando lo que domina socialmente es el miedo. Y, siempre vale la pena aclararlo, la que suele ganar con estos discursos atemorizantes es la derecha que ha sabido apropiarse de los recursos simbólicos desplegados por la máquina comunicacional, una máquina que se ha convertido en la usina productora de esos mismos discursos que multiplican los efectos del miedo y del prejuicio.

3.A la derecha ya no hay que ir a buscarla exclusivamente a las zonas dominadas por la moralina o la represión de los instintos sexuales, ella ya no mora en las habitaciones oscuras de esas casas semiderruidas que apenas si son testigos de otra época en la que la voz del Gran Inquisidor imperaba sobre la cotidianeidad de los hombres recordándoles los horribles fuegos del infierno. A la derecha, a la que ejerce el poder económico y político, no a los restos retóricos de personajes antediluvianos, no le interesa la cuestión moral ni la defensa de las venerables tradiciones; lo que le importa, aquí y ahora, es captar adecuadamente los reflejos espontáneos de la gente, hacerse cargo de sus secretos más íntimos, apropiarse de sus prejuicios y de sus exigencias no siempre expresadas pero intactas en sus deseos. Y será tarea de los medios de comunicación explotar esa cantera de símbolos y prejuicios, de miedos y deseos movilizándolos a favor de esos nuevos lenguajes que van penetrando intersticialmente la cotidianidad social hasta redefinir las condiciones del entramado cultural político que está en la base de la actual gramática de la dominación.

Pensar esa derecha capilar, hundidas sus raíces en la cotidianidad, implica descubrir algunas de sus manifestaciones, algunos de sus gestos que denuncian su profundo enraizamiento en el imaginario social; y esos gestos se relacionan directamente con la caída libre de aquellos valores articulados alrededor de la cultura, del espíritu crítico, de la educación como experiencia insoslayable en la construcción de una comunidad que aspire a modificar sus injusticias más evidentes. El desinterés que hoy caracteriza a gran parte de la sociedad da cuenta de sus mezquindades y de sus limitaciones, pero también expresa el carácter de una representación del mundo que gira alrededor de la imbecilidad moral, el egoísmo y el sálvese quien pueda. El problema no radica en esas señales evidentes, lo grave es que los medios de comunicación y los propios actores políticos se colocan al mismo nivel de ese “sentido común”, comulgan con el prejuicio y la pobreza cultural, se hacen los distraídos ante la bancarrota educativa y la brutalización de una gran parte de las jóvenes generaciones. A mayor embrutecimiento más arraigada esa “nueva derecha” que hoy habita con mayor o menor exposición las calles de nuestras ciudades y las zonas perversas “liberadas” por los dueños de la información y de su circulación. Esa derecha se ve reflejada en el discurso periodístico que domina las rotativas y los canales de televisión, de un periodismo que no ha dejado de ser cómplice de los dueños del poder, que siempre les ha sido funcional, tanto en épocas dictatoriales como en tiempos democráticos. Sus espasmos histéricos y amarillistas para abordar la realidad, sus groseras simplificaciones, sus exacerbaciones al servicio de esa otra derecha efectivamente activa en los nudos del poder económico y político, de esa derecha que ha financiado desde siempre el lenguaje falaz, mezquino y empobrecedor de esos mismos medios que suelen desgarrarse las vestiduras ante cualquier censura a la “libertad de expresión”, ante cualquier fijación de límites a una impudicia arrolladora que invade la vida cotidiana de los argentinos.

Ahora bien, afirmar que un significativo sector de la sociedad argentina actúa de acuerdo a lo que genéricamente se puede llamar una visión de derecha, que en sus prácticas y en sus reflejos inmediatos se manifiestan prejuicios y actitudes autoritarias, que el sesgo de sus valores es el producto del individualismo más feroz y de las demandas propias de la lógica del mercado, lo que hace es constatar una realidad efectivamente favorecida desde los medios de comunicación y replicada sin agregarle ni siquiera una coma por el universo de los lenguajes políticos, especialmente de aquellos que tienden a elaborar sus intervenciones públicas asociándose a lo que “siente el ciudadano común y corriente”. En todo caso, la derecha política ha sabido aprovechar esas señales que vienen de la calle, ha buscado apropiarse del malestar de la clase media multiplicando los reclamos de mayor seguridad y más represión. La idea que domina ese discurso es el de la vigilancia y el de las limitaciones de las libertades ampliando las funciones policiales, convirtiendo a la policía en mucho más que una fuerza de prevención o en un instrumento de control bien regulado por el Estado; la ilusión de la derecha es acotar los movimientos de los ciudadanos, forjar fronteras claramente establecidas que impidan a los pobres ocupar esos espacios que tradicionalmente les han sido vedados.

Esa derecha se ha puesto nuevamente en movimiento frente a las actitudes de un gobierno al que identifica como heredero del populismo de izquierda, verdadera bestia negra que hoy representa a sus ojos lo más próximo a la pérdida de sus privilegios asociado con un proceso que llevaría a la Argentina hacia la revolución social. Kirchner ha sido (y ahora lo es Cristina), a los ojos de esa derecha, el Kerenski argentino, aquel que deja abiertas las puertas para que la negrada subalterna se derrame sobre una sociedad atemorizada. Es evidente, y no hace falta decirlo, que esa derecha sabe perfectamente que no existe ningún puente entre las intenciones kirchneristas y los sueños trasnochados de la izquierda revolucionaria; pero lo que le interesa es debilitar un proyecto que aspira, en el mejor de los casos, a devolver cierta equidad a la sociedad y a recuperar algo de lo que otrora representó un Estado de bienestar. La derecha ideológica sabe muy bien que nada a favor de la corriente de esa otra derecha capilar que actúa de acuerdo a los miedos y a los prejuicios, que ha plegado cualquier bandera asociada al igualitarismo o a la solidaridad para atrincherarse en la defensa histérica de sus propios bienes. El miedo es, hoy, un aliado inmejorable para profundizar el giro hacia la derecha, para apuntalar una sociedad de la vigilancia y el castigo que privilegie la seguridad a la justicia, la intervención policial al mejoramiento de las condiciones de vida. La derecha sabe lo que exigir porque ha logrado captar el alma de gran parte de la sociedad, ha sabido trabajar en sus zonas más oscuras mutando la vergüenza ante esos sentimientos por su reivindicación pública.

Mirar el mundo desde el miedo constituye lo peor que le puede suceder a una sociedad, es el punto de partida de inéditas formas de violencia, la condición de posibilidad de su aceptación. La derecha, desde siempre, ha sabido trabajar con el miedo, conoce sus síntomas, sabe de sus consecuencias, entiende perfectamente la escena que se configura a partir de ese sentimiento apasionado, terrible que, como lo sabía muy bien Spinoza, es absolutamente negativo pero que constituye el humus de todos los discursos del control y la vigilancia, de la punición y la infantilización de la sociedad. Tener miedo abona el terreno para la consolidación de sentimientos cuyo principal agente de vehiculización fue y es la derecha. Lo inédito, tal vez, es que junto al miedo se manifiesta el dominio abrumador de prácticas articuladas alrededor de la industria del espectáculo, del ocio y de la amplificación de mundos artificiales prometedores de paraísos para todos aquellos que logren permanecer de este lado de la línea. La retórica de la derecha puede apelar a motivos que antes parecían provenir de otras alternativas: la realización personal, el disfrute de la vida, el cuidado del cuerpo, el goce sensual, la despreocupación por el mañana para afincarse en el puro presente, etcétera. En el imaginario de las clases medias y de aquellos sectores populares que han logrado sustraerse a la marginalidad, la pérdida de algunas de estas dimensiones de la vida cotidiana representa, a sus ojos alarmados, el horror de la pobreza, ese deslizamiento hacia la oscuridad de una indigencia cuyo fantasma aterroriza las noches de la gente decente. Allí, en esas zonas vulnerables, la derecha seguirá proliferando, encontrará, como hasta ahora, las correspondencias imprescindibles desde las cuales multiplicar el dominio de su propia visión del mundo.

Fuente: Infonews

MANIPULANDO EL DOLOR


*Por Alberto Lettieri


A falta de votos y de proyecto político propio, la oposición ha encontrado desde hace tiempo un argumento óptimo para su predica conspirativa y destitúyete: la inseguridad. 

Cotidianamente, las pantallas de TN y Canal 13, las radios multimedia ticas, Clarín, La Nación, La Razón, y sus centenares de versiones locales y provinciales dispersas a lo largo de la geografía nacional, privilegian de manera excluyente este argumento para tratar de descalificar al partido gobernante, denunciando complicidades y desatenciones con un mismo objetivo final: la remoción de las autoridades designadas por el sufragio popular.

Los medios, naturalmente, pasan por alto que la multiplicación de la violencia no es un fenómeno propio de nuestro país –en realidad contamos con uno de los índices mas bajos de America-, sino de un capitalismo voraz, exacerbado aquí en los años 90, cuando los mismos medios que hoy denuncian eran entonces beneficiarios y voceros del proyecto privatizador y librecambista que destruyo el empleo y las normas básicas de convivencia en nuestro país. Antes de eso, la dictadura cívico-militar y la falta de una política de desarrollo económico coherente durante los años del alfonsinismo, crearon las condiciones ideales para la ruptura del lazo social y el retorno a un moderno estado de naturaleza hobbesiano.

Hace algunos años, el drama de Cromagnon se llevo consigo en la CABA a Aníbal Ibarra. Ibarra no estaba procesado, sin embargo, la manipulación política de los medios y la operación política del PRO, posibilito su destitución. Por el contrario, el actual jefe de gobierno, Mauricio Macri, registra múltiples procesamientos judiciales por motivos diversos y, pese a que esto lo coloca en situación de separación de su cargo según la Constitución porteña, cuenta con el paraguas protector de Clarín y sus acólitos, beneficiarios directos de sus licencias, tercerizaciones y pautas oficiales.

El domingo pasado, Cañuelas se ha teñido de luto por dos crímenes cometidos en un supermercado local. El móvil de la venganza, prima facie asignado por el fiscal de turno, parece resultar bastante adecuado según las pruebas disponibles. El supuesto victimario habría cumplido una condena judicial, razón por la cual no habría motivo para mantenerlo en la cárcel. La intendenta de la localidad no tiene ninguna clase de responsabilidad institucional sobre el caso, y tal vez para los partidarios de la mano dura esto podría haberse resuelto con leyes más dura, mayor presencia uniformada o una policía “brava”. Sin embargo, los medios nacionales y locales nos han bombardeado desde entonces, como tema de agenda excluyente, exigiendo la destitución de la funcionaria, la reforma del código penal, denunciando complicidades policiales y judiciales, etc., montándose en la situación de pavor colectivo que esos mismos medios consiguen instalar tan hábilmente, aprovechando la ingenuidad y el deseo de protección inmediata de los ciudadanos. 

Naturalmente, los partidos de oposición, tan incapaces al momento de seducir al electorado con propuestas o gestiones concretas, aprovechan el dolor ajeno y la natural sensibilidad de los habitantes para conseguir a través de su manipulación aquello que los votos reiteradamente les niegan.

A esos multimedia “independientes” y a esos partidos de oposición, cabe recordarles ha llegado hace tiempo a nuestro país el Estado de Derecho. Que las acciones públicas son juzgadas por la justicia o por los votos populares, y no por el interés de empresarios periodísticos o dirigentes opositores anquilosados en el tiempo. Si el accionar policial o judicial merece objeciones o sanciones, allí esta la Justicia para determinarlo. Asignarle a la Intendenta competencia judicial o policial, implica la confirmación del escaso conocimiento de los códigos y normas por parte de la población, y de la nula voluntad de tenerlos en cuenta por parte de los manipuladores de la opinión publica, en la medida en que se oponen a sus inconfesables y egoístas intereses.
La solución no es destitución, mano dura, ni similares, sino consolidación institucional, funcionamiento estricto de los resortes judiciales, más educación, más compromiso ciudadano. Rodear a la intendente en la búsqueda de una solución, en lugar de exigir su destitución seria una elemental estrategia republicana y democrática, algo que difícilmente propondrán los cómplices de las dictaduras cívico-militares y co responsables del saqueo de nuestro país en antes del 2003.


*Historiador

IMPERIALISMO, DEMOCRACIA Y GOLPES DE ESTADO

*Por Raúl Isman


No hay dudas que uno de los frentes más significativos en el que disputamos la hegemonía contra las derechas y el imperialismo que las comanda es el de la construcción de sentido (agenda pública). Tal es el núcleo de la batalla cultural en curso, conflagración decisiva para el presente y el futuro de los pueblos en nuestra América y en el conjunto del orbe.

En los años ’80 resultaba un lugar común entre los cagatintas serviciales al imperio la repetición hasta el hartazgo de un lugar común consistente en afirmar que los golpes de estado se habían ido en nuestro continente para nunca más volver. El corolario inevitable resultaba la repetición hasta el hartazgo que ahora lo necesario eran las “reformas estructurales” (privatizaciones y demás resortes antipopulares). De todos modos, sólo en la última década las asonadas han sido cinco al menos, entre triunfantes y derrotadas. Es que las usinas de pensamiento imperial no se llaman a descanso y así fue que nacieron putchs de nuevo cuño o de “baja intensidad”, como el realizado al finalizar el mes de junio contra el presidente Fernando Lugo en el Paraguay.

Pese a la sofisticación de su implementación, no puede desconocerse que las cuestiones fundamentales permanecen casi invariadas: las derechas, el imperialismo y el poder económico globalizado soportan la “democracia” sólo si esta forma de gobierno queda reducida a su condición de ejercicio más vacía, formal y puramente procedimental y de incondicional servilismo a su servicio. En caso de no darse semejante situación operan para sitiar desde el funcionamiento ordinario o desestabilizar- en una hipótesis de mínima- a los elencos gubernamentales. Y si la realidad política les permite van por todo: desplazar a los gobiernos populares, además de constitucionales que han señalado un nuevo y fructífero rumbo para nuestros pueblos. No es otro el enemigo a barrer: los movimientos sociales, gobiernos independentistas y fuerzas populares que se oponen a los designios derechistas. Un sonoro concierto de silencio mediático enmarca estas maniobras. Si existe una huelga policial desestabilizadora en Bolivia, los medios aturden con la represión en Siria o las amenazas iraníes. Si se desplaza a un mandatario popular, democrático, legal y constitucional sin darle derecho a la defensa- ¡garantía estatuida hace más de dos centurias!- solícitos plumíferos llenan horas televisivas justificando la legalidad de la iniciativa. Lo dicho, la democracia es un derecho que nos conceden sólo en caso que no decidamos nada importante. Frenando Lugo cometió muchos errores: pero fue barrido por abrir una rendija para la verdadera democracia; cuyos enemigos no son Chávez y Correa, si no los terratenientes entre cuyas filas se surten los legisladores que votaron el “juicio político”. Nada simbólicamente, uno de los senadores signatarios de la medida se llama… Alfredo Stroessner, como un dictador que asoló al Paraguay y empobreció a su pueblo durante más de tres décadas.

De modo que el dilema independencia contra subordinación al imperialismo puede ser leído también en términos políticos como democracia sustantiva contra democracia formal o poder popular contra república oligárquíca. En este, la batalla cultural y nuestra labor consiste en demostrar que nada hay más antidemocrático que el imperialismo y en ampliar los destacamentos populares y de clases medias que se referencian en los diversos frentes nacionales. De tal manera será posible aislar y debilitar lo más posible a las derechas, gestoras, actoras y beneficiarias históricamente de los diversos golpes de estado.


HUMOR INTELIGENTE


PUERTO MAR DEL PLATA.. A TRES MESES DE HAMBRE



*Por Pedro Valci















La situación de los obreros de la pesca en el Puerto de Mar del Plata, es un callejón sin salida, si se lo mira con un solo ojo, imagen válida porque se trata de una MANIOBRA DE PIRATAS. Se han volcado hasta la fecha miles de letras y comentarios e incluso se han realizado otras tantas operaciones políticas y de inteligencia hacia los obreros y sus familias con una astuta cobardía, desde el sector empresarial-político.

Este eje del mal políticos + empresarios, no es nuevo en Mar del Plata, ya que es una de las corporaciones más siniestras, que puede padecer esta sociedad marítima, sería largo de enumerar; la cuestión es que son tan impunes, que ahora están borrachos de poder y no han medido las consecuencias de 3 meses de conflicto.



La crisis de todas estas familias, que este grupo de tareas, negrea y ningunea, ya ha puesto en riesgo la economía del sector comercial del Puerto y va a poner seguramente a la salud pública en un caos, y esperemos no padezcamos de pérdidas de vidas. Son tres meses de mala alimentación y de un stress intenso en el seno de estas familias humildes, hoy pasto de usureros y compradores de muebles y otras yerbas.

Tal es así que las MUJERES salieron a enfrentar a los dirigentes gremiales, que siguen pulseando, pese al 22% de aumento ofrecido, y en este punto, hay que decir que estos pasaron por debajo de la alfombra y no fueron tan visibles como el camionero, aunque el daño es mayor ya que acá no se trata de un día sin nafta, sino ni más ni menos, de HAMBRE por ahora. Los marineros ó los pescadores son esa parte de la clase obrera INVISIBLE para MAR DEL PLATA, cuya industria pesquera es un replica perfecta de la FORESTAL.




En la mañana de hoy ( 3/07/12) vimos en las calles una consigna: 


MAR DEL PLATA 


QUIERE TRABAJAR 


BASTA DE SER REHENES 


DEL CAPRICHO DE POCOS 


LA CIUDAD TIENE HAMBRE 


Por supuesto, la población se dio por no avisada, total son pobres, pero lo peor fue la ausencia de la clase política y de los demás gremios de la ciudad, que a simple vista le están pasando factura al dirigente, que lleva adelante esta pulseada feroz con los estómagos de los hijos de sus afiliados en pica, ¿pensarán colgarlos en las puertas de sus entidades?...

Cómo es posible decir que se es parte de este gobierno e incluso ocupar cargos importantes para después realizar una maniobra que tiene hambreada a miles de familias humildes, e incluso en pleno conflicto asumir a DEDO, siendo los que no supieron resolver este conflicto; esta clase de dirigencia sino no reflexiona, va a tener un escarmiento social, que no va a ser gratuito, se han ganado por ineptos.




Y de salir con alguna solución, que seguramente será la misma ofrecida por el Ministerio, quien paga el daño que se les ha efectuado a esos hogares en primer lugar, y a la economía domestica de la ciudad, en segundo lugar. Porque a los empresarios, no los afecta, habida cuenta que son los varones del sur de la industria pesquera.

Una de las tantas maniobras de este EJE FASCISTA de MAR DEL PLATA, que sigue con su práctica esclavista, y que son impunes.





Para destacar queda la actitud de las entidades gremiales del sector que han y están llamando al dialogo y advirtiendo que es un conflicto que pone en riesgo la paz social, entre las que se destaca el SOMU, que no deja de agotar todas las instancias posibles para que la clase obrera del PUERTO, recupere su dignidad en las posibilidades que se puede en esta crisis global de la cual conocemos todos.

La SOBERBIA Y LA SORDERA, de este eje del mal, verdadera subversión de guante blanco, va provocar una TRAGEDIA que vamos a pagar TODOS, de seguir con esta actitud beligerante.



Publicad en: La Voz del Escoben

4 DE JULIO DE 1992: MUERE EL ULTRA MÚSICO ASTOR PANTALEÓN PIAZZOLLA

*Por Prof. Daniel Chiarenza

Astor Pantaleón Piazzolla, el músico más grande que ha dado la Argentina, ¿y porqué no, la historia de la humanidad?

Nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921. Bandoneonista, director, compositor y arreglador.

Astor Piazzolla es el canillita de la película El día que me quieras, grabada en Nueva York, lugar donde vivía.

A los cuatro años el niño Astor viajó con su familia a radicarse a Nueva York. Al cumplir nueve, su padre le regaló un bandoneón de segunda mano que había comprado por 18 dólares. Y el pibe debió estudiar. A disgusto, porque su vocación pasaba por el lado del jazz, y su instrumento no parecía muy adecuado para el swing. Tomó lecciones elementales de solfeo y luego un mínimo de digitación.

Astor y su mayor punto de fusión con el jazz: la Reunión cumbre con Gerry Mulligan.  

Luego de un corto regreso a Mar del Plata, la familia volvió a los Estados Unidos, donde Astor siguió su formación con Terig Tucci, y luego con Bela Wilda. A los trece años dominaba aceptablemente el bandoneón. Tocó en la orquesta que acompañó a Gardel en El día que me quieras, donde también apareció como actor, haciendo de canillita en un brevísimo papel.

Su familia regresó de los Estados Unidos, él permaneció unos meses en Mar del Plata, pero pronto se trasladó a la ciudad de Buenos Aires. Actuó con Miguel Caló y luego fue bandoneonista y arreglador de Aníbal Troilo.

Mientras tanto se perfeccionaba con Alberto Ginastera. En 1944 se desvinculó de Pichuco para dirigir la orquesta que acompañó a Fiorentino como solista. Una vez disuelto su propio conjunto se dedicó a instrumentar para varios directores con los que se sentía artísticamente emparentado: José Basso, Miguel Caló y Francini-Pontier.

En 1954, por consejo de Ginastera, presentó su Sinfonía de Buenos Aires al concurso Fabián Sevitzky. Ganó el premio y la obra fue dirigida por el propio Sevitzky por Radio del Estado, desde el Aula Magna de la Facultad de Derecho. El estreno provocó un escándalo por la inclusión de bandoneones en una presentación “culta”, lo cual, para ciertas sensibilidades anquilosadas, parecía inexplicable.

Ese mismo año viajó a París con una beca y estudió composición con Nadya Boulanger. Antes de regresar, grabó varios temas: Prepárense, Picasso, Imperial, Marrón y Azul y Sens unique: el camino estaba marcado para siempre.

En Buenos Aires convocó a músicos de primera línea y formó el Octeto Buenos Aires, con Enrique Mario Francini y Hugo Baralis en violines, Roberto Pansera en bandoneón, José Bragato en violoncelo, Aldo Nicolini en bajo, Horacio Malvicino en guitarra eléctrica y Atilio Stampone en piano. Algunas de las versiones del Octeto influirán de manera decisiva en la futura evolución del tango, debido a sus novedosas transformaciones rítmicas y contrapuntísticas, apoyadas en el nivel técnico de cada uno de sus integrantes.

En 1960, después de un viaje a Estados Unidos, donde su estilo se denominaba jazz-tango, formó su famoso quinteto, cuyos solistas fueron alternadamente Elvino Vardaro, Antonio Agri, Horacio Malvicino, Oscar López Ruiz, Kicho Díaz, Osvaldo Manzi y Cacho Tirao.

En 1968 compuso su “operita” María de Buenos Aires, con textos del poeta Horacio Ferrer, para recitante, cantantes femenino y masculino y once instrumentos. En 1969, junto con Ferrer, comenzó a escribir temas de mayor sencillez para la voz ronca y sensual de Amelita Baltar. De ese modo se dio el gusto de acceder a la difusión y al éxito masivo, especialmente a través de Balada para un loco.

A la vuelta de un viaje a París, en octubre de 1971, Piazzolla anunció la recomposición del antiguo Octeto. Elaboró temas más largos que los escritos hasta entonces. En ese tipo de experiencias deben anotarse obras posteriores como Muralla china, las cuatro partes de Pulsación y la música de numerosas películas.

En pleno territorio de la improvisación jazzística aparece encuadrada la reunión con Gerry Mulligan, el saxofonista estadounidense, realizada en 1974 y cuya grabación en vivo ha debido ser reeditada varias veces. Asimismo, actuó con señalado éxito en el Festival de Jazz de Montreal, en Canadá.

Durante una de sus giras por Europa, sufrió un derrame cerebral, de resultas del cual murió un año después. Casi todos los músicos de jerarquía que desfilan por Argentina, como cortesía hacia el país, eligen interpretar alguna obra de un creador nativo. La mayoría de las veces, Piazzolla. Ha escrito un enorme número de composiciones, entre ellas Adiós Nonino, Invierno Porteño, Buenos Aires hora cero, Revolucionario, Retrato de Alfredo Gobbi, Kicho, Sideral, Lo que vendrá, Fracanapa, Decarísimo, Calambre, Nonino, Tango del ángel, Contrabajísimo y Milonga loca.

Astor Piazzolla fue el más combatido de todos los músicos de la historia del tango y es difícil que un artista argentino haya acumulado un mayor número de detractores.

A pesar del tiempo transcurrido, y de su muerte, y de que es un de los pocos autores interpretados por músicos cultos de todas las latitudes, al mismo tiempo es silbado por la calle, y aquellos elementos más ortodoxos y ultraconservadores siguen denostando su obra.