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1 de julio de 2012

CONTRATO SOCIAL


*Por Alfredo Zaiat 


En la discusión sobre el Impuesto a las Ganancias a los trabajadores en relación de dependencia intervinieron políticos, sindicalistas, trabajadores, comunicadores sociales y economistas del establishment. No fueron convocados a dar su opinión los que más saben del tema: los tributaristas y los contadores. Estos últimos se ocupan del aspecto técnico de la liquidación del impuesto, que la mayoría de los economistas ignoran porque nunca estudiaron esa materia. La omisión de la voz de los expertos ha provocado que el debate sea dominado por una sucesión de disparates conceptuales y técnicos.

Los contadores explican que un aspecto básico es saber que el Impuesto a las Ganancias es anual. Esto significa que el cálculo se hace una vez al año, pero se pagan anticipos a cuenta todos los meses. Esto sucede también en la Cuarta Categoría, donde existen las tablas de deducciones cuyos montos se van acumulando mes a mes, indicando al empleador las retenciones que debe hacer de acuerdo con la sumatoria de todos los salarios percibidos hasta la fecha. Por ese motivo, ejemplos de aislados pagos mensuales del tributo colaboran a la confusión, como el de Chazarreta. Precisar el promedio mensual sería lo correcto.

Los tributaristas, en tanto, lo primero que dicen es que una sociedad funciona con un contrato social básico de pago de impuestos para financiar el funcionamiento del Estado. Y que esos pagos tienen que recaer en mayor medida en los sectores que tienen más capacidad contributiva, o sea más ingresos. En ese consenso mínimo, afirman que el Impuesto a las Ganancias es fundamental porque es progresivo y promueve la equidad económica y social.

Aunque esas ideas parezcan elementales, de aceptación general, cuando se intentan tímidas modificaciones para fortalecer y profundizar ese contrato social el resultado son conflictos de proporciones. En 2008 hubo una rebelión del sector del campo para resistir la aplicación de un esquema de retenciones móviles a las exportaciones. El éxito de ese movimiento de preservación de privilegios, logrando que pequeños y medianos productores salieran a defender intereses de grandes propietarios, ha definido límites muy estrechos para diseñar una reforma fiscal que involucre al campo. Esos contornos quedaron en evidencia en la moderada reforma del Impuesto Inmobiliario Rural que impulsó la gobernación de la provincia de Buenos Aires, no sin antes tener que enfrentar un lockout, agresiones de dirigentes rurales y un importante desgaste político.

En estas semanas, la dirigencia sindical, tanto de la CGT como de la CTA, con diferentes modalidades y tonos en la demanda, expresaron la oposición a la aplicación de un impuesto a los ingresos a los trabajadores que ocupan el mejor lugar en la pirámide salarial. En esta agitación que reclama la actualización del mínimo no imponible, la situación de los trabajadores de ingresos medios, de 6000 a 12.000 pesos, fue colocada en el frente de la disputa. Al concentrar el reclamo en ese punto quedó de ese modo desplazado del debate inequidades propias del impuesto que benefician a los trabajadores-ejecutivos de altos ingresos, por ejemplo que la alícuota máxima sea del 35 por ciento cuando en otros países es del 42 al 47 por ciento.

Otra resistencia a reformas del sistema impositivo es la que en forma permanente ejerce el sector financiero y las grandes empresas contra cualquier forma de progresividad tributaria. Por caso, ante el esbozo de aplicar Ganancias a la renta financiera asustan sobre una eventual fuga de depósitos y el posterior desequilibrio que provocaría en el sistema bancario.

Todos los sectores tienen la misma estrategia para manifestar la oposición a cambios impositivos que los involucra: deslegitimar al Estado. Invierten el orden de la secuencia de la acción. Pagar impuestos no les correspondería en la medida en que se les exige porque no reciben a cambio buenos servicios del Estado. Consideran que el gasto público es ineficiente o evalúan que otros gozan de privilegios impositivos que ellos no tienen. Sin embargo, para tener derechos, primero hay que cumplir con obligaciones, en este caso impositivas en función a la capacidad contributiva. Así se desarrollaron los contratos sociales de las sociedades modernas. El Estado, a su vez, obtiene la relegitimación para el cobro de impuestos mediante la utilización eficiente de la recaudación tributaria, con criterio de beneficio social redistribuyendo ingresos. En caso de no ser así, los sectores sociales están en condiciones de exigir con legitimidad si pagan impuestos. Cuando no se cumple ese contrato se produce una “anomalía fiscal”, característica de la economía argentina, como describe el tributarista Jorge Gaggero.

Esa situación no es fácil de modificar con una clase media que paga pocos impuestos y una alta que lo hace en menor proporción que lo que debiera, además de ser especialistas en la elusión tributaria, y reciben pocos servicios públicos, lo que significa que queda bajo cuestionamiento el contrato social. El intento de reconstruirlo genera tensiones en la sociedad, más aún cuando arrastra décadas de desigualdad y desestructuración del Estado.

El impuesto a los ingresos de las personas recauda muy poco en relación al total. Economista del Plan Fénix y destacado tributarista, Salvador Treber explica que “tenemos puesto el poncho al revés”. Indica que, en casi todos los países de medios y altos ingresos, del 65 al 80 por ciento de la recaudación de Ganancias proviene de las personas físicas y el resto de las sociedades. Ilustra que en Estados Unidos las personas físicas aportan el 81,6 por ciento y las empresas el 18,4 por ciento restante de la recaudación por Ganancias. La relevancia de ese comportamiento es que los ingresos de los primeros pueden ser redistributivos, mientras que los de los segundos son perfectamente precalculables, entonces el empresario los incorpora a sus costos. “Así el efecto es semejante al de un impuesto al consumidor”, afirma Treber. Precisa que en Argentina, el 79,3 por ciento de Ganancias se recauda en cabeza de las sociedades, y un 20,7 por ciento en las personas.

En esa misma línea, Jorge Gaggero escribió en el documento “La progresividad tributaria”, publicado por el Cefid-Ar, que existe un débil Impuesto a las Ganancias aplicado “en gran medida a las empresas, con un impacto muy limitado sobre las personas, sin incidencia significativa sobre los más ricos”. Gaggero señala que esto ocurre por dos razones: por una parte, la alícuota marginal máxima del impuesto es baja (35 por ciento, igual a la alícuota general que tributan las empresas) y, por la otra, las bases de tributación son muy estrechas para las personas, al gravarse casi exclusivamente el trabajo personal, con débil progresividad.

Esta situación del Impuesto a las Ganancias convive con varias inequidades tributarias. Un IVA de altísima alícuota sin excepciones o sin una tasa reducida para los pobres, en alimentos básicos y vestimenta, como es usual en los países avanzados. No están gravadas las ganancias de capital que obtienen las personas físicas, un privilegio fiscal que constituye uno de los aspectos más regresivos del sistema impositivo. Tampoco está alcanzada la renta financiera, entre otras inequidades.

¿Por qué no se avanza entonces en una reforma tributaria de carácter progresivo?

Ni este gobierno ni los anteriores plantearon ese objetivo como prioritario. Treber esboza cuatro hipótesis para explicar ese desinterés. La primera es que cuando la recaudación sube no se considera necesario “aunque sería posible realizar cambios sin disminuir los ingresos”, afirma. Una segunda, “que no sepan cómo hacerla o que no cuenten con los especialistas ni los métodos para llevarla adelante”, especula. Agrega que la planificación de una reforma debe ser independiente de la AFIP, y debe estar a cargo de expertos y no de recaudadores, porque éstos tienden a proponer modificaciones sólo para facilitar la recaudación, que no es lo más importante desde la perspectiva de la política tributaria. La tercera es que “están de acuerdo con la estructura actual”. Treber ofrece una cuarta posibilidad: las limitaciones que tienen los gobiernos para afectar a sectores de poder. O sea, las restricciones que se terminan imponiendo a la voluntad política de gobiernos, ya sea con la resistencia a las retenciones móviles, a gravar la renta financiera o al impuesto a los ingresos de trabajadores de salarios medios y altos. De ese modo se va limitando la capacidad de alterar la anomalía del contrato social.


Fuente: Pág. 12

ESQUIRLAS

*Por Pedro Valci

Una semana agitada en este junio del 2012, donde los acontecimientos han mostrado innumerables contradicciones, desde todos los sectores que hacen a la vida nacional, sabiendo los que me conocen, que la ropa sucia la lavo en la privacidad, han insistido en estos días de que opinará públicamente, agradezco los llamados y las reflexiones de las compañeras y compañeros que creen que puedo tener una visión distinta.

Muchas/os saben que siempre digo:….”hay que observar el fenómeno”, igual a veces peco de caliente, obvio soy mortal. Pero no menos cierto es que las crisis enseñan y permiten observar, si uno es curioso, las ESQUIRLAS del fenómeno, personalmente desde hace tiempo en cuanta reunión de compañeros he sido invitado, he advertido de los comportamientos de algunos de nuestros pares, haciendo hincapié en todo momentos en los orígenes políticos, de los que hoy dicen ser parte del Movimiento, y una cosa es decir y otra es HACER POR EL MOVIMIENTO.

Incluso a históricos compañeros, los he escuchado socavar en público, la imagen de la conducción, en muchos casos con el rencor personal de viejas deudas, y haciendo lujo de diferenciar su calidad de peronismo, escudándose en los fundadores.

También es cierto, que no es la primeras vez que a la conducción se la cerca con una cepo áulico que decide con quien y cuando se habla, pero como sucede en la familia, debe necesariamente haber un componedor/a de las discusiones o diferencias en pos de la unidad de concepción, siempre que sea posible este componedor/a, debe no bajar los brazos en esa tarea, cosa que no hemos percibido en superficie, y esa falta alimenta la oposición que aprovecha las grietas.

En lo personal creo que la no apertura del PARTIDO, el ser hasta ahora una simple escribanía usada para los actos eleccionarios, es un error, ya que creo que es el ámbito natural para que se discutan las controversias que hemos visto y escuchado esta semana.

UNIDOS y ORGANIZADOS
….no es una mera consigna, ES UN UNIVERSO QUE SUPERA CUALQUIER CALENTURA PERSONAL, ahora bien, no estoy diciendo que se abandone el legitimo reclamo de cualquier derecho que sea violado ó cuyo reclamo sea ninguneado, para lo cual hay que escuchar y atender a tiempo los reclamos y consensuar las soluciones posibles, en un escenario que es complicado. En ese sentido el que va por el derecho, debe saber que si estira la cuerda, no solo pierde el derecho sino que entrega sus bases.

Otro aspecto que vimos, es el accionar de los pendulares a lo pirro, que no es mas ni menos, muchachas/os que no comprenden que no es cuestión de personalismos ni de SOBERBIAS, ya que el enemigo natural de este Movimiento Nacional y Popular, esta mas vivo que nunca, miremos lo que paso en Paraguay, entonces digo que hay que ser mas LEALES y SOLIDARIOS, y en este ultimo termino, es cierto que hoy podemos decir que el impuesto al trabajo es negativo ya que licua los aumentos obtenidos, sabiendo que el origen de este fue de los que incendiaron al País, MERECE QUE SE REVEA, ya que somos los trabajadores los que sostenemos el mercado interno. Pero además es muy bueno que se este discutiendo esto, porque prueba que esta gestión Kirchner (Néstor+ Cristina) son los que después de décadas han elevado el salarios de la clase obrera ó nos olvidamos compañeros cuando nos daban ticket de comida y el salario no tenia poder adquisitivo, hoy tendríamos que ver esa alícuota en función de que no sea la licuadora de la paritaria lograda. Y ser solidarios con aquellas actividades que aun están bajo el salario mínimo.

También nos deberíamos preguntar ¿porque estas cosas se derraman a la sociedad, y no han sido contenidas y debatidas en los ámbitos naturales? ….y si pese a la contención y el debate, la audacia, por decirlo de alguna manera, del dirigente la uso como extorsión ante la sociedad…..¿hay mas cosas que no se saben?... por lo tanto ó el componedor/es no existen o el componedor/es no sirven . Sin ofender si no logra el objetivo debe tener un plan de acción para neutralizar las DESESTABILIZACIÓN.

Otras esquirla, es que uno espera un desabastecimiento desde la corporación, no desde los obreros, como ya vimos con los muchachos camperos, en ese sentido también estamos ante una precariedad si en 24 horas no tenemos energía, porque la que debe garantizar el servicio es la PATRONAL, que tiene la concesión, mas allá de sus conflictos, sino ¿como puede dar mas puntos paritarios a horas de negarse?. Y acá si tenemos un ENEMIGO potencial. Cosas que seguramente vamos ajustar con este proceso de sintonía fina.

Para terminar, mas allá de los aspectos personales, LA PATRIA esta primero, entonces yo espero que se abra la MESA DE DEBATE Y CONSENSO, dentro del MOVIMIENTO NACIONAL Y POPULAR, para que establezcamos los ejes de la UNIDAD y los mecanismos de ORGANIZARNOS, tendiendo a un balances justo y equitativo, que nos permita acompañar la construcción. Las crisis son grandes oportunidades, yo aporto esto a ustedes para que propiciemos el DEBATE, teniendo en cuenta que estamos CAMBIANDO y mucho, por eso discutimos, falta según mi criterio abandonar EL PERSONALISMO para ser el cuerpo nacional y popular .

A RÍO REVUELTO…….


*Por Jorge Rachid


En un marco internacional de crisis que afecta al conjunto de las naciones del mundo, incluido por supuesto nuestro país, la maximización de las demandas sociales pendientes, tiene el doble riesgo del juego de la Oca, que puede avanzar un casillero y retroceder varios. No significa que dichas demandas no deban ser planteadas y ejercitadas en forma de reclamo a los fines de ampliar los derechos sociales del peronismo, que siempre fue una de las características del movimiento nacional y popular en la Argentina, siempre y cuando dichas demandas no pongan en riesgo la continuidad y profundización de un proceso político que desde hace 9 años y desde el peronismo le ha dado respuestas contundentes, en especial en lo laboral, al escenario neoliberal vigente hasta el 2003.

No es la intención de este artículo enumerar la impresionante sucesión de decisiones políticas que devolvieron la país la posibilidad de transitar un ancho camino de reconstrucción de la cultura del trabajo y la probabilidad de construcción de un nuevo modelo social en el marco de la confrontación con los poderes fácticos, que desde la dictadura militar y durante casi 30 años de democracia fueron capaces de determinar las políticas neoliberales, que produjeron daños severos en los estructural económico, pérdida de soberanía nacional, alineamiento internacional colonial, intrusión violatoria de los organismos multilaterales de crédito y una diáspora y dolor  social profundo inimaginable en otras etapas de nuestro ciclo histórico, que supo a través del peronismo instalar un modelo de Justicia Social que superó en términos de construcción social, cultural y económica la idea paternalista del Estado de Bienestar europeo, consolidando una identidad nacional que excede lo partidario y pervive en el tiempo.

Nadie duda del camino de ensanchar los derechos sociales, ningún argentino en su sano juicio sería capaz de afirmar que se ha acabado el diseño social en la Argentina de hoy, cuando las demandas siguen siendo múltiples y las respuestas, las posibles en el tiempo político que he descripto. Los trabajadores, principales actores de la recuperación nacional, tanto por su protagonismo como por las respuestas de los sucesivos gobiernos populares desde el 2003, han sido y serán el principal eje de acumulación del gobierno nacional y popular en la instalación de la cultura del trabajo como ordenador social, después de años de destrucción tanto del ordenamiento jurídico como de la solidaridad como herramienta de construcción social, producto de la invasión neoliberal a sangre y fuego desde el 76 al 2003.

Los planteos sectoriales que pueden ser legítimos, se evaporan cuando los mismos sirven a intereses para los cuales la presente situación política significó una pérdida de poder político y económico, que no dudarán en sumarse a los reclamos con el fin de reconquistar los territorios perdidos en los últimos años. Lo harán avanzando agazapados detrás de líderes que hasta ayer denostaban, de sectores políticos que combatían con artillería pesada desde la concentración de medios y la extorsión económica de la timba financiera. La misma alianza que se debate hoy en los países centrales y no duda en arrasar derechos sociales y laborales conquistados durante mas de un siglo por la lucha de los trabajadores y los movimientos sociales.

Esos grupos de poder serán los principales beneficiados de una disputa planteada en términos incorrectos, en tiempo desacertado y sin dejar espacio político al fortalecimiento del movimiento nacional, en una discusión en el seno del mismo, donde hasta ayer existía plena coincidencia.

Si esa certeza de beneficio de fortalecimiento de sectores de poder existe, entonces la pregunta es si la reivindicación correcta en términos de derechos laborales constitucionales, puede ser herramienta lesiva a los mismos trabajadores, en un mañana cercano ante la situación política que plantea el nuevo sistema de alianzas, convocada por una de las instituciones emblemáticas del movimiento nacional como es la CGT. La política es un entramado mas complejo que el sistema de reivindicaciones sectoriales, ya que se compone de elementos tan complejos que como nos enseñó el General Perón.
Comienzan por la política internacional y se da en el equilibrio de las fuerzas que se enfrentan, dando las batallas cuando se puede y no cuando se quiere. Así sucedió con las AFJP, la Ley de Medios, los Convenios Colectivos y el Consejo del Salario Mínimo, la modificación del Banco Central, la ampliación de la cobertura previsional hasta el 92% de la población en condiciones de acceso, la recuperación de YPF, la política de Derechos Humanos, la Asignación Universal y tantas otras medidas que significaron la reacción de los sectores conservadores, reaccionarios y ultramontanos, colonialistas y eurocentristas que se oponen a la incorporación masiva de los compatriotas al escenario social vigente, a derechos que habían sido conculcados por décadas por los mismos que hoy festejan la confrontación.

Quienes quieren disputar en el terrenos político y están en derecho absoluto en hacerlo, no pueden mezclar las disputas corporativas, cuyo marco de discusión se da en la mesa de los derechos restituidos, con exigencias plenas maximalistas que pretenden acorralar a un gobierno popular para solaz de los grupos conservadores desplazados del poder. Los gremios en los cuales hemos militado contra las políticas neoliberales, que fueron capaces de resistir los embates y no claudicaron en su lucha, no pueden por pudor político plantear que la actual situación es similar a una dictadura militar ni desconocer que estamos frente a un año de cerrazón internacional debido a la crisis europea, menos aún que cualquier confrontación política en el seno del movimiento nacional no puede hacer perder de vista al enemigo real de los trabajadores y el pueblo argentino como los sectores concentrados del poder económico y financiero.

Las experiencias cercanas del Paraguay donde una excusa sirve a la reacción conservadora, de Honduras y las frustradas de Ecuador y Bolivia en un intento de acorralar al UNASUR y la CELAC además del MERCOSUR, mas la propia experiencia del 2008 en nuestro país nos hace pensar en forma permanente en la mano negra de los países centrales, que en el siglo XlX  balcanizaron América Central y del Sur, en el siglo XX nos colonizaron económicamente con dictaduras militares y Consensos de Washington de democracias mercadistas y limitadas, y ahora con nuevas tácticas pretenden hacer hocicar la voluntad de los pueblos expresadas en gobiernos populares. Ningún sector nacional y popular puede ser herramienta de estas políticas imperiales.

Se vence con inteligencia ya que la responsabilidad del dirigente no es pelear, sino vencer y esto va desde la Presidenta de la Nación hasta la dirigencia gremial, por lo cual si hasta el momento no se han adoptado determinadas medidas que todos apoyaríamos, es porque el marco político no lo permite y determinadas actitudes confrontativas nos alejan de ellas. Quienes compartimos la necesidad de que los salario no paguen ganancias y que las asignaciones familiares se universalicen, también pedimos que se aplique impuestos al juego y a la especulación financiera que no pagan esos impuestos que cargan los trabajadores, no compartimos la forma del reclamo, ni el método, ni el discurso que se desprende del mismo, ni el sistema de alianzas que arrastra ni el personalismo que conlleva, alterando el eje político de lucha de trabajadores, transformando una reivindicación legítima, en un arma peligrosa de ataque institucional, al adoptar medidas intempestivas y compulsivas.

El General Perón nos instaló la idea que primero está la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres, siendo estos preceptos uno de los pilares con los que intentó arrasar la cultura individualista y neoliberal de construcción del éxito hoy sin un mañana posible. Muchos peronistas lamentamos profundamente que dirigentes de intachable trayectoria gremial avancen guardados y protegidos por los enemigos de ayer y que pretendan instalar la idea maniquea de “o conmigo o contra mi”. La democracia que vivimos permitió que el Estado recuperase su rol ordenador ampliando los derechos y recuperando soberanía, además de jerarquizar la política como herramienta de construcción social y económica enfrentando los poderes fácticos y logrando la incorporación masiva de la juventud a la movilización y organización popular, tanto desde la juventud peronista en sus diferentes agrupaciones a la juventud sindical quienes deberán ser artífices “del destino común y no instrumentos de la ambición de nadie”. A ellos les estamos dando un mensaje, a ellos les estamos dejando un país mucho mejor constituido que el que nos tocó vivir, ellos deben vivir su presente sin estigmatizaciones construyendo su destino, sin mochilas ajenas, ni experiencia de terceros en especial en la historia de nuestro movimiento que no debe repetirse ni alentarse.

Quienes estamos convencidos de la defensa del modelo nacional y popular hacemos nuestras la palabra de la Presidenta cuando planteó el eje que compartimos, que el peronismo no se declama se practica en cada momento en el compromiso con los sectores mas humildes y desprotegidos de nuestro pueblo, en un camino que se ha abierto a las esperanzas mas postergadas y las utopías mas acariciadas, en el cual hace falta transitar aún muchas mas conquistas sociales que al calor del compromiso estratégico sabremos construir sin permitir que pesquen “ a río revuelto….”quienes siempre denostaron a la clase trabajadora y el peronismo. De ahí que el apoyo al gobierno nacional está mas allá de nombres propios y de agravios gratuitos a quienes equivocadamente han planteado caminos incorrectos en esta etapa del país.

LA ALTA TASA DE INTERÉS ES LA BASE DE TODAS NUESTRAS DIFICULTADES


waltermoore200.jpg   Por Walter Moore*


La tasa de interés determina el porcentaje de inflación. Aunque los bancos y todo el sistema usurario en general, hace enormes esfuerzos para mantener las ilusiones creadas por el liberalismo, la realidad es más que evidente que cualquier teoría.

Los países que tienen una baja o nula, tasa de interés tienen una inflación muy baja, eso es una verificación que se hace con sólo leer los diarios:


PAIS                                                      % INFLACION  2010                                TASA INTERES ANUAL

Estados Unidos                                  1,6                                           0,5 %

Inglaterra                                             3,3                                           0,9 %

Alemania                                             1,1                                           1,0 %

Venezuela                                         29,1                                        18,0 %

Argentina                                           10,8                                        12,0 %     



¿PORQUÉ LA TASA DE INTERÉS GENERA INFLACIÓN?


El costo del dinero se agrega en cada etapa de la producción. Podemos decir que es un costo uniforme que se acumula en cada etapa en la que se agrega valor a un producto o servicio. Por eso es un poderoso componente en los precios que debe pagar el consumidor, cuyo aumento se mide como Tasa de Inflación. Si en la composición de los precios de los productos de consumo, aparecen componentes importados, el precio de las divisas también es un componente clave en el incremento de la inflación. Los otros componentes son variables sectoriales, que difícilmente afecten a toda la economía en su conjunto.


¿PORQUÉ LA TASA DE INTERÉS ES ALTA?


La tasa de interés es el precio del dinero, si este es un bien escaso, sube el precio, o sea que cuanto más escasa es la oferta de dinero, más alta es la tasa de interés. La oferta de dinero en el mercado local es la que el Banco Central emite anualmente. Esta emisión llamada técnicamente M2, se calcula como un porcentaje del PBI, o sea un porcentaje del total de la riqueza producida en cada año.

Si la emisión de dinero es inferior a la cantidad de riqueza producida, el dinero se convierte en un bien escaso, imprescindible para el proceso productivo, por lo tanto su costo se agrega a los costos de producción.


EN LA ARGENTINA, POR CADA PESO QUE CIRCULA FALTAN DOS.


Esto es así porque el Banco Central emite solamente el 33% del PBI, con lo cual convierten a dinero en un bien escaso que el sistema está dispuesto a pagar lo que sea al sistema bancario para obtenerlo, es así como mientras los bancos obtienen ganancias realmente extraordinarias, las empresas tienen dificultades para vender porque tienen que encarecer sus productos para pagar la tasa de interés.

En la zona del Euro y en Estados Unidos la tasa de interés se mantiene alrededor del 1% anual, y eso es posible porque la emisión de dinero supera largamente el volumen de sus respectivos PBI (se estima que Estados Unidos emite el 300% de su PBI y Eurolandia más del 200%, y su inflación se mantiene muy baja.)

En cambio en nuestros países, como en los países industrializados, una tasa de ganancia razonable para la producción física es del 15%, a la cual deben sumar el costo del dinero, con lo cual la inflación se vuelve incontrolable.


¿CÓMO SE HACE PARA BAJAR LA TASA DE INTERÉS?


La tasa de interés no puede bajarse por decreto, aunque puede penalizar a aquellos que presten legal o ilegalmente a una tasa superior al 3% anual, una vez que el flujo de circulante sea el adecuado, de otra manera sólo se fomentará la usura oculta.

Si bien hoy se emite el 33% del PBI (antes de este gobierno emitían sólo el 15%) por cada peso que se vuelca al mercado, faltan 2 para que la economía funcione normalmente, en consecuencia, para hacer que la cantidad de dinero (M2) sea igual a la cantidad de riqueza creada (PBI), debemos realizar una emisión adicional del 67% de nuestro PBI,

Como el Banco Mundial estima que, el PBI de Argentina en el 2011, fue de 740.000 millones de dólares, de acuerdo a la medición basada en la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA). El 67% de esa cantidad equivale a unos 500.000 MILLONES DE DÓLARES, que podemos emitir, en pesos, sin perturbar nuestra economía.


CONDICIONES NECESARIAS PARA AUMENTAR DRÁSTICAMENTE LA CANTIDAD DE EMISIÓN

Todo el dinero que se emita debe destinarse al sistema productivo, o sea eliminar toda posibilidad de que se destine al sistema especulativo de los operadores financieros. Para lograr esto es necesario que los únicos que vuelquen el dinero a mercado sean los bancos estatales.

Como en la Argentina actual no existe un sistema de empresas privadas lo suficientemente grande como para absorber esta cantidad de dinero a invertir, es necesario que se vuelque en grandes obras públicas que logren la ocupación productiva de todo el territorio nacional. Y si el Banco Nación no es suficiente para controlar como se aplica esta enorme masa de dinero, es necesario recrear un Banco Estatal para el Desarrollo Argentino, que fomente la formación de miles de PyMEs subcontratistas de estas grandes obras, financiando aquellas que muestren la capacidad necesaria.


CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE DINERO CIRCULANTE


1. Grandes beneficios para los sectores usurarios y especulativos, tal como muestran los balances de las empresas del sector financiero, y el flujo de dinero para el exterior de las empresas extranjerizadas.

2. Incremento de la Inflación, que se debe en gran medida a que el dinero que circula es absorbido por el sistema financiero, y las empresas deben aumentar sus precios para poder seguir operando.

3. Crea desocupación, porque las empresas para poder sostenerse deben bajar sus costos, y los primeros que se bajan son los de mano de obra, buscan incrementar su productividad, pero a costa de despedir personal, lo cual aumenta la oferta, y en consecuencia permite pagar menos.

4. La pérdida de prosperidad se hace evidente porque el consumo disminuye, primero en los gastos más prescindibles y en los sectores de menores recursos, para luego afectar a las clases medias y a toda la sociedad en general.

5. Lo cual genera inestabilidad política, porque como decía el General Perón, “la víscera más sensible de los argentinos es el bolsillo”, con lo cual se crea espacio para que los enemigos del pueblo consigan apoyo, o al menos un mayor nivel de indiferencia hacia el destino del gobierno democrático.

Pronto aparecerán los miles de argumentos de los hipnotizados en las facultades de economía, los interesados integrantes de los lobbys financieros, y los enemigos de la Argentina, a refutar estos argumentos con fraseología tecnocrática, escucharlos puede traer nuestra perdición.

Solo es necesaria una decisión política y la expulsión del Banco Central de los cipayos.


Publicado en: NAC&POP

PERON: MUERTE Y RESURRECCIÓN


Por Pablo Adrián Vázquez *



Una muerte es siempre dolorosa, más si hay sentimientos que se vinculan con la vida política local e internacional. Ese fue el caso del presidente Juan Perón: figura política del siglo XX, epónimo de una época y catalizador de anhelos de millones de argentinos.

Algunos lo han definido (positiva o negativamente) como el Demiurgo de la Argentinacontemporánea. El Demiurgo, en la filosofía platónica, es un dios creador, conductor y ordenador del mundo. Productor de las cosas naturales: contemplando las ideas y utilizándolas como modelos, donde las realiza en la materia, en búsqueda del bien.

Para los gnósticos, en cambio, es el impulsor, más no creador, del universo. Pero si dicho universo en el platonismo era imperfección, en el gnosticismo se transforma en maldad. Era una gradación, desde lo más sutil (Dios) hasta lo más bajo (la materia). Así el Demiurgo se convierte en encarnación del mal, aprisionando a los hombres y encadenándolos a las pasiones materiales. De tal forma, el espíritu del hombre, en permanente batalla frente al cuerpo y lo material, transita la tierra como equivalente del infierno. Muchos autores, para conceptuar al líder justicialista, utilizan esta acepción para degradarlo!

En mi caso tomo el concepto en su primera acepción: resaltando el sentido helénico encarna al creador y maestro. Perón encarnó, como Demiurgo, a las fuerzas vitales de una Nación esclavizada en preconceptos de mentalidad colonial y una correspondiente dependencia, donde los instrumentos económicos nos fueron ajenos.

Militar y docente, conductor y político, ante todo fue el intérprete de un sentido histórico nacional. En una época de corrupción política y sometimiento al Imperio Británico, canalizó las esperanzas de aquellos que buscaron el despegue industrial, la integración social y la dignificación de los trabajadores. Y ellos encontraron en Perón su referencia política y pertenencia cultural.

Derrocado en 1955, su retorno por el poder popular en 1972 – 1973 significó un hito liberación que aún motiva. En sus memorias de reciente publicación, Antonio Cafiero reflexionó: “Perón tuvo que enfrentar la falta de comprensión de su propuesta de unidad nacional y de revolución pacífica. Desde distintos sectores, aparentemente opuestos, las acciones terrorista pretendían socavar al gobierno constitucional y popular… el 1º de julio de 1974, Perón nos dejaría para siempre”.

Con debates y polémicas, su figura marcó una senda continuada en los gobiernos de Néstor y Cristina, donde, más que citarlo de memoria, imbricaron su legado en el actual proyecto nacional de refuerzo del poder estatal, integración latinoamericana, respeto por los derechos humanos e inclusión social.

A pesar de tensiones políticas actuales, las ideas de Perón – sepultadas durante los ‘90 y resucitadas a inicios del siglo XXI - se entroncan en las obras de Cristina, quien mantiene vivo su legado y marca el camino para la liberación definitiva.


* Politólogo, docente de la UNLZ y UNMo. Miembro del Instituto Nacional Manuel Dorrego.

ENSEÑANZA ROMERISTA DE LA HISTORIA


*Por Alberto Lettieri

Esta novedosa empresa no sólo pretendió explicar la historia argentina prescindiendo del peronismo, sino también instalando una versión pretendidamente profesionalista y academicista.

En 1929, Lucien Febvre fundo la revista Annales, con el objetivo de oponer a la historia positivista y tradicional, basada en el método positivista y las fuentes escritas como documento exclusivo, una nueva concepción historiográfica: la historia “viva” o “total”, que impugnaba la parcelización el conocimiento y convertía a toda la vida humana en objeto de la disciplina histórica. 

En la nueva historia que proponía Febvre, individuos, grupos sociales, piedras, caminos, topónimos, notas privadas, arquitectura, iconografía, etc., se constituyen en los nuevos documentos a ser tenidos en cuenta por el historiador. Sólo bastaba que se les supiera hacer hablar, formulándoles las preguntas adecuadas.
De este modo, el campo de la historia se convertía en infinito, así como también sus documentos o las posibilidades de colaboración con otras disciplinas. Planteo de hipótesis, trabajo en equipo, sólida formación de un historiador para dar respuesta a la demanda social de las clases educadas, que exigían comprender el presente a través del pasado, y el pasado a través del presente. Febvre les proponía entender el presente a través de las tradiciones, pero también de los cambios, apelando a la imaginación superadora del testimonio escrito. Una historia dinámica, siempre en proceso de reformulación.

Sin embargo, ese proceso de reformulación del paradigma historiográfico tenía un límite muy estricto. En efecto, Febvre pretendía vaciar a la tarea del historiador de su contenido “ideológico”. De este modo, las construcciones conceptuales de mediano y largo plazo eran objetadas por su “dogmatismo”, al tiempo que se cuestionaba también la influencia de la ideología en las acciones sociales colectivas. Por otra parte, al demandar una formación de excelencia para los historiadores, los divulgadores eran descalificados por Febvre a causa de su “diletantismo” y escasa rigurosidad analítica.

Para tratar de imponer su nueva perspectiva historiográfica, Febvre se dispuso a abordar sus célebres “combates por la historia”, es decir, por la definición del paradigma, metodología, competencia y objeto de la disciplina. Mas aún, en sus críticas sobre aquellos que postulaban principios alternativos, el fundador de los Annales se mostraba malhumorado y escasamente racional, recurriendo a menudo a la diatriba o la anatemización fundada en una supuesta competencia académica.

Naturalmente, tras esa pretendida historia total vaciada de ideología, se ocultaba un contenido ideológico elemental, que presentaba al statu quo no como una construcción política y social que implicaba un cierto reparto desigual de poder y de bienes materiales y culturales, sino como el resultado presuntamente “natural” del devenir histórico. De este modo, quienes cuestionaban a ese statu quo, en un amplio arco que en su época se extendía del trotskismo al filonazismo, eran descalificados en términos reñidos incluso con las buenas costumbres. Evidentemente, para Febvre la historia debía ser una disciplina al servicio de las clases educadas y propietarias, y los interrogantes y explicaciones ofrecidas debían dar respuestas a sus inquietudes y a sus temores.

La mirada de Febvre y de la Escuela de los Annales influyó de manera determinante en los cultures de una vertiente de la historia social que se cultivo en nuestro país, sobre todo a partir de principios de la década de 1980, y que vulgarmente se ha denominado como “romerismo”. Esta novedosa empresa no sólo pretendió explicar la historia argentina prescindiendo del peronismo, sino también instalando una versión pretendidamente profesionalista y academicista que mantuvo las grandes líneas interpretativas del vetusto mitrismo, autoasignandose el monopolio en la fijación del paradigma historiográfico. Para esto, debió asegurarse de controlar los principales espacios de poder en la UBA, el CONICET, los ministerios y secretarías de Educación y una amplia franja del mercado editorial, obteniendo tales objetivos de manera fulminante, de la mano del naciente alfonsinismo.

De este modo, en base a una supuesta competencia académica y el control impuesto sobre la disciplina histórica, el romerismo contrapuso prácticas autoritarias al interior de la corporación a su discurso presuntamente democrático y pluralista. Asimismo, ideologizó la ciencia pretendiendo prescindir de la ideología en sus explicaciones, al sostener que sus argumentos se sustentaban en rigurosos fundamentos científicos y metodológicos y una impoluta excelencia académica.

Sin embargo, sus modos de proceder han sido, y son todavía, bastante burdos. Veamos un ejemplo concreto de la manera en que los estudiantes son manipulados por esta visión maniquea y pretendidamente desideologizada de la historia. A continuación reproduzco un parcial domiciliario elaborado por la cátedra de Historia Argentina –a cargo de Nora Pagano– de la Carrera de Ciencia Política, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Veamos como, a través de un extenso preámbulo, se induce a los estudiantes a considerar al peronismo como una expresión del nazifascismo, exigiéndoles argumentar en este sentido:
“No existe movimiento más controvertido en la historia argentina que el peronismo. Mucho se ha escrito sobre este tema. También muchas han sido las afirmaciones vertidas a propósito del peronismo. Algunos sectores de la sociedad política de la época vieron en el peronismo a una expresión de nazifascismo. Teniendo en cuenta lo dicho, tendrán que articular un trabajo que asuma como propia la postura de estas fracciones. Las preguntas que tienen que tener presentes para elaborar el trabajo son las siguientes: ¿Qué aspectos del peronismo estaban mirando aquellas fracciones políticas cuando lo calificaban como nazifascista?”

En su análisis no podrán dejar de hacer alguna referencia a los siguientes temas:
a.a. El proyecto original de Perón y su transformación después del 17 de Octubre
a.b. La situación de los actores en los ’30, en los ’40, y en los primeros años de los ’50 -para trabajar elija uno de los actores del antiperonismo y otro del peronismo o dos actores del antiperonismo.
a.c. Las transformaciones operadas en la economía durante los ’30 y los ’40.”

La democracia se construye todos los días, piedra sobre piedra. Los estudiantes de ciencia política encontraran dificultades para encontrar argumentos para demostrar que el peronismo ha sido una forma de nazifascismo, si no es recurriendo a las invenciones y deformaciones de los procesos históricos publicadas en la bibliografía obligatoria de la materia. Interrogarlos, en cambio, sobre los componentes democráticos y pluralistas del mitrismo-romerismo seria una tarea a todas luces inconducente. 


Publicado en: Tiempo Argentino

ENTRE SANTIAGO I Y MALAQUIAS II (La Iglesia y los gobiernos populares latinoamericanos)

*Por Jorge Torres Roggero


1.- Santiago I

El 9 de julio de 2009 publiqué en este blog  (Confusa Patria) un artículo titulado “Malaquías II” en que se reflexionaba sobre la actitud de la Jerarquía Eclesiástica en los frecuentes golpes de estado que asolaron nuestras patrias bicentenarias. Curiosamente, el rasgo común que definía la intervención clerical no era compartir la precariedad y la intemperie del “pueblo de Dios”, sino una consciente complicidad con los sectores oligárquicos, las corporaciones y “el imperialismo internacional del dinero”, como diría Pablo VI.

Hace sólo unos días la historia se repitió en Paraguay. El presidente de la Conferencia Episcopal paraguaya conminó al ex obispo Fernando Lugo para que renunciara “dado el bien nacional y para preservar la paz y evitar más violencia y muerte”. Seguramente, el sermón tendría que haberse dirigido a los terratenientes que acaparan la tierra y la riqueza del país y no a un bien intencionado presidente democrático con las manos atadas por la oposición y la conspiración mediática.

Pero algo más pasó. El nuncio apostólico del Vaticano, Eliseo Ariotti, fue el primer representante diplomático en encontrarse con el golpista Federico Franco. Antes que EE.UU., antes que las potencias hegemónicas que expolian nuestra región, Ariotti lo hizo “para honrar a las autoridades paraguayas” en una “conversación muy personal”. Mientras el nuevo presidente sólo ha generado el rechazo de los países de la región, la Iglesia Católica lo reconoce con extrema celeridad.

Añádase este otro detalle. El Nuncio Apostólico celebró una misa a la concurrió el Presidente y 300 selectos feligreses. La prensa publica la foto de Franco recibiendo la comunión de manos del Prelado (Cfr. Página 12, 24/06/12).

Ahora bien, si nos atenemos al título canónico, Nuncio Apostólico significa que se trata de un enviado para anunciar la Buena Nueva que Cristo encomendó a los apóstoles. Ciertamente, ante tal conducta, no podemos menos que recordar a Santiago I, 2-9:

“Hermanos míos: no queráis conciliar la fe de nuestro Señor Jesucristo con la acepción de personas. Porque si entrando en vuestra congregación un hombre con sortija de oro y ropa preciosa y entrando al mismo tiempo un pobre con un mal vestido, ponéis los ojos en el que viene vestido brillante, y le decís:siéntate tu aquí en este buen lugar, mientras que decís al pobre: tú estate ahí en pie o siéntate acá a mis pies, ¿no es claro que hacéis distinción dentro de vosotros mismos y os hacéis jueces de sentencias injustas? Oíd, hermanos míos muy amados, ¿no es verdad que Dios eligió a los pobres en este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que Dios prometió a los que le aman? Vosotros, al contrario, habéis afrentado al pobre. ¿No son los ricos los que os tiranizan, no son esos mismos los que os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue sobre vosotros invocado?”

Los obispos paraguayos, el Nuncio Apostólico ¿hicieron acepción de personas, se quedaron “con los hombres con sortija de oro y ropa preciosa”, con los 300 mercaderes del templo y mandaron a la plebe de los pobres a la intemperie, al medio de la plaza, para que fuesen gaseados, apaleados, atropellados por la policías y las fuerzas de seguridad? Ciertamente, era la plaza el lugar santo para la sagrada liturgia.

2.- Víctimas y verdugos



El día 4 de julio de 2009 me llegó un mail extraño. Reproducía un correo del cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Madariaga. Dos cosas me llamaron la atención. Por un lado, la copia adjunta del “Comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras” en apoyo del golpe de estado; por otro, una lacrimosa victimización. En efecto, en pocas líneas, el cardenal se justifica por no haber dado antes ningún pronunciamiento sobre el golpe de estado porque los prelados nececitaban “tener documentos y fue difícil obtenerlos”: “Pero hoy lo hemos hecho. Lo lancé por radio y televisión y a los 5 minutos me amenazaron de muerte. Hay venezolanos violentos y mucha milicia popular armada.[…] Pero no tengo miedo. En caso me toque el viaje al cielo allá estaré mejor”. Es el viejo simulacro de la “persecusión” religiosa lanzado desde cómodas poltronas y con la guardia pretoriana ofrecida por los golpistas.

Mientras el dignatario usaba los medios de comunicación para avalar la legalidad del golpe y darle el apoyo oficial de la Iglesia, los movimientos sociales, sindicales y la sociedad civil sufrían una salvaje represión militar. Los miles de manifestantes que esperaban a Zelaya en protesta pacífica fueron víctimas de francotiradores apostados en el aeropuerto. Allí, entre el pueblo humilde, estaba el primer “martir”. El Cardenal, que había enseñado a su discípulo Mel Zelaya “la opción por los pobres” en el Colegio San Miguel, atrincherado con los golpistas, no se pronunció sobre lo que le hicieron a su alumno ni a su desprotegida familia.

3.- Recuerdos del 55

Debo confesar que no soy dado a las reminiscencias inútiles. Pero no pude dejar de evocar lo que aconteció en Argentina durante la Revolución Libertadora de 1955. Reviví la bronca adolescente: curas convertidos en “comandos civiles”, unidos a la oligarquía y el imperialismo para despojar al pueblo de sus derechos bajo el lábaro constantiniano de “Cristo vence” (In hoc signo vinces).


Desde entonces, como diría Jauretche, llevo muchas “cuadreras corridas” y he aprendido ciertas cosas. Me bastó ver los noticieros de CNN y Telesur para conocer la calaña de los golpistas y el fervor de los humildes y desheredados que defienden una esperanza. Pienso para mis adentros que, con errores y deficiencias, en Honduras recién estaba comenzando lo que los argentinos afrontamos en la década del 40: el advenimiento de la justicia social. Desgraciadamente, como en 1955, la jeraquía católica se puso de nuevo codo con codo con la oligarquía. No es nuevo en Latinoamérica: lo mismo pasa en Bolivia, en Ecuador, en Venezuela y en la Argentina presente.

El episcopado esconde, tras un lenguaje hipócrita de falsa pacificación, sus opciones políticas. Abusando de un sociologismo barato y antievangélico en que se da por sentado que las categorías de “clientelismo” y “populismo” modelizadas por izquierdas y derechas neoliberales son verdad revelada, hacen oídos sordos al clamor de los humildes y se ponen abiertamente del lado de la ola golpista que ha comenzado a recorrer América. Como en la época de la Independencia, la Jeraquía Católica hace suya la palabra del dominador y tiembla, con el miedo de Caín, ante la creciente emancipación de los pueblos.

Volvamos al paradigma que nos ofrece 1955 como categoría de análisis y grito de alerta. En ese entonces, la jerarquía católica comenzó a alarmar a la opinión pública fingiéndose víctima de una persecución más ominosa que la de los emperadores romanos. Sermones y panfletos violentos de circulación libre, refutaban esa pretensión de “mártires”. La principal calumnia que se echaba a volar desde las sacristías era que Perón pretendía fundar la Iglesia Justicialista Argentina. Cruzados de la “causa justa”, la oligarquía, las fuerzas armadas y el imperialismo cerraron la operación de pinzas imponiendo a sangre y fuego la “ortodoxia” democrática frente a la supuesta “segunda tiranía”. ¿Persecución religiosa, mártires? Perón, como ahora Zelaya, había dado sobradas pruebas, no de santidad, sino de su vocación cristiana. En un discurso ante todos los obispos había confesado: “Declaro, pues, mi fe católica. Quiero señalar que siempre he deseado inspirarme en la enseñanza de Cristo”. Nuestra religión “es la religión de los pobres, de los que sienten hambre y sed de justicia, de los desheredados y sólo por causas que conocen bien los eminentes Prelados que me honran escuchándome, se ha podido llegar a una subversión de valores y se ha podido consentir el alejamiento de los pobres del mundo para que se apoderen del templo los mercaderes y poderosos y, lo que es peor, para que quieran utilizarlos para sus fines interesados”.

El padre Pedro Badanelli, en un libro titulado Perón, la Iglesia y un cura, señala que la persecución denunciada por la Iglesia se debió al intento de subordinar al poder civil, convertirse en cabeza de puente de la oligarquía e impedir así el ejercicio por parte de Perón de sus obligaciones de gobernante. Como les había aclarado a los obispos, el presidente se ocupó simplemente de legislar, como él decía, para todos los argentinos “porque nuestra realidad social es tan indiscutible como nuestra realidad geográfica”.

Lo que la Iglesia menos debe esperar de un católico es que gobierne para su exclusivo interés. Por eso el derrocamiento del gobierno popular en 1955, se debió fundamentalmente a la gran traición del clero. Fue, en última instancia, el resultado de una “batalla que el capitalismo internacional le ganó al obrero argentino”. Badanelli postula que el error del clero argentino fue ponerse de parte del capitalismo. ¿Por qué, se pregunta el cura en 1960, si uno mira el mapa mundial pareciera que todos los que amparan a los “obreros” son “tiranos”; y todos los que los explotan son “demócratas”?

4.- Malaquías II


La triste vida de los obispos argentinos y latinoamericanos discurre entre visitas a empresas, casas aristocráticas, oligarcas de todo pelaje y “doctores”. En una palabra, inmersos en la “vida social” (cfr. La razón de mi vida) terminan atrapados en una red de compromisos políticos. Dice Badanelli: “Es muy frecuente ver a un obispo tomando el “té de las cinco” en casa de las señoronas”, pero es difícil encontrarlos tomando un mate familiar y solidario en el rancho de un pobre.

Encarnizados y solapados enemigos de Evita, emprendieron con sistemático encono el ataque a la Fundación. Se empeñaron al resucitar las viejas fórmulas de dominación: la Conferencias Vicentinas y los “bonos de pan” de empingorotadas Damas de Beneficencia. Nadie les restaba mérito a estas “buenas obras”, pero resulta incomprensible la animosidad de los clérigos hacia la Ayuda Social y, lo más lamentable, su extensión a la persona de Evita, que padeció el odio furioso y la calumnia de los curas.

Los obispos, según Badanelli, piensan al unísono y, cualquiera sea la circunstancia nacional que analicen, siempre dicen la mismo. Las farragosas cartas pastorales, redactadas generalmente por uno de ellos, conforme a un esquema acordado y a una especie depatern cínicamente edulcorado, dicen siempre lo mismo y eso es “unanimidad de criterio”. Sería interesante realizar un currículum de un obispo de Argentina y Latinoamérica. Las más de las veces de cuna humilde, va poco a poco dejándose enredar por los intereses de los “benefactores”. Los “benefactores”, generalmente prominentes explotadores de sus trabajadores, son la fuente de su poder. No hay congregación religiosa que carezca de latifundios o tambos en la pampa húmeda, yerbatales en Misiones, bodegas en Cuyo, estancias en la Patagonia. O sea son también “productores rurales” y encuentran natural bendecir los cortes de ruta de los patrones golpistas de aquí y el asalto al poder en Honduras. No existe corazón más duro que el de un cura. En vano clamó el “excomulgado” Perón su actitud cristiana, en vano reafirma Zelaya su religiosidad y pide comprensión y una mirada compasiva al Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, su maestro y catequista.

El 7 de marzo 1955, Monseñor Crisanto Luque, junto a veintidós obispos, publica una pastoral del Episcopado de Colombia que Badanelli refutó en una Carta Abierta. Como parte del plan desestabilizador en Argentina, el documento condena la doctrina justicialista. Sostenían los prelados colombianos que la justicia del peronismo no era la del evangelio y que el peronismo era peligroso para los católicos.

Pero eso no fue todo. En un comentario de la Radio del Vaticano, en ocasión de una fiesta patria posterior al golpe de 1955, la Iglesia se congratula por el “anhelado retorno a la normalidad en Argentina” y pide colaborar con los usurpadores. Recuerda que los “recientemente pasados acontecimientos”, cuyas consecuencias aún “sufre” el país, “ha mostrado de qué manera el sentimiento católico está profundamente arraigado en el pueblo argentino”. Propugna que hay que contribuir al “retorno de la paz segura y verdadera” para que en “estos momentos históricos de la Nación Argentina, sepa demostrar a la Iglesia la gratitud que merece” y “sólo los derechos de la Iglesia únicamente pueden fortalecer” a los espíritus y asegurar un futuro digno. ¿Qué colaboración pide el Vaticano? ¿Con los vende-patria, los fusiladores de heroicos militares del pueblo, los asesinos de los obreros de José León Suárez, los masacradores de Lanús, Berisso y tantos otros lugares, los responsables de más de quince mil encarcelados?

Esto parece pasado, pero en Honduras y en toda América Latina, salvo dignas excepciones, la Jerarquía Católica es propensa a vilipendiar, denunciar y calumniar a sacerdotes y fieles comprometidos con la “opción por los pobres”. Pareciera que Medellín y Puebla no hubieran sucedido y su voz sigue resonando en el desierto. Por eso el cardenal hondureño y sus obispos, pueden decir que el golpe ha sido “apegado a derecho” y que “cuando fue capturado” la “persona requerida” “ya no se desempeñaba como presidente”. Lo acusa, además, como “responsable de los delitos de: CONTRA LA FORMA DE GOBIERNO, TRAICIÓN A LA PATRIA, ABUSO DE AUTORIDAD Y USURPACIÓN DE FUNCIONES”. Desgraciadamente esa no era la Palabra que debían anunciar. Eran ventrílocuos de los usurpadores. ¿Nada sobre la represión contra los pobres? ¿Y sobre los muertos pacíficos (“bienaventurados los pacíficos”) que no eran por cierto “milicia popular armada”?

En 1955, los curas cordobeses, apacentados por el refinado Monseñor Lafitte, vitalicio aspirante a cardenal, escondían las armas en los altares del templo. Convirtieron “la tierra santa” en arsenal de guerra. Con las manos de bendecir, empujaban a los jóvenes de Acción Católica a la muerte y al odio.

Desde entonces, las masas populares dieron la espalda a la Iglesia. Ahora los clérigos ya no visten sotana y hasta los obispos lucen de sport, pero en aquel entonces, lo recuerdo con pena, cuando un obrero veía un cura tocaba “fierro” o gritaba “cuervo”. En los vagones del ferrocarril era frecuente esta inscripción referida a la “Córdoba heroica”: “mate un cordobés y dos curas”. ¿Barbarie? No, sólo profecía, recitado humilde de Malaquías II:

“Y ahora a vosotros sacerdotes, os digo: maldeciré vuestras bendiciones y las maldeciré porque no pusisteis mi gloria sobre vuestros corazones. Porque los labios del sacerdote deben guardar sabiduría, más vosotros os habéis apartado del camino y habéis escandalizado a muchos por violar mi ley. Por lo cual os he hecho yo también despreciables y viles ante los ojos del pueblo, porque no guardasteis mis caminos y tratasteis la ley con acepción de personas. Y aun esto habéis hecho: cubristeis de ignominia el altar del Señor, de lloro y de gemido, de manera que no miraré más el sacrificio que me ofrecéis, ni recibiré de vuestras manos cosa alguna que pueda aplacarme”



Fuentes: “Comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras”, Tegucigalpa, 03/07/09; Misiva del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Madariaga por correo electrónico del 04/07/09; Badanelli, Pedro, 1960, Perón, la Iglesia y un cura, Buenos Aires, Editorial Tartessos; Perón, Juan Domingo, 1973, Una comunidad organizada y otros discursos académicos, Buenos, Ed. Macacha Güemes; Malaquías II, (espigado entre versículos 1-13 por Badanelli).