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29 de abril de 2012

HISTORIA DEL 1º de MAYO EN LA ARGENTINA...!!!

*Por Diego Carbone

MONUMENTO "CANTO AL TRABAJO"



El 1º de mayo de 1886 comenzó en Chicago un movimiento en reclamo de las ocho horas de trabajo. La manifestación fue brutalmente reprimida y terminó con la ejecución de cuatro trabajadores anarquistas, ahorcados tras un proceso irregular el 11 de noviembre de 1887. En 1889, la "Segunda Internacional" decidió instituir el Primero de Mayo como jornada de lucha para perpetuar la memoria de los trabajadores que murieron luchando por una jornada de ocho horas. En el país, la primera conmemoración tuvo lugar el 1º de mayo de 1890. A continuación reproducimos un artículo de la Revista Panorama, publicado en mayo de 1970, donde Oscar Troncoso recorre más de 70 años de luchas obreras en la historia argentina.

Autor: Revista Panorama Nº 210, Oscar A. Troncoso, 4 al 10 de mayo de 1970.

En plena zona de la Recoleta se celebró por primera vez el Día de los Trabajadores en la Argentina. En la sede del Prado Español, ubicado en lo que hoy es uno de los barrios exclusivos de Buenos Aires, la reunión se inició a las 3 de la tarde del 1° de mayo de 1890 y juntó a 2.000 personas, una concurrencia numerosa para la época. Al día siguiente, los asistentes se enteraron de que habían perdido su jornal “por faltar al trabajo”.Por iniciativa del club de trabajadores alemanes Worwaerts se había constituido un comité obrero para convocar al mitin a todos los asalariados. Para eso redactaron un manifiesto en el que explicaban, que “reunidos en el Congreso de París del año pasado los representantes de los trabajadores de diversos países, resolvieron fijar el 1° de mayo de 1890 como fiesta universal de obreros, con el objeto de iniciar la propaganda en pro de la emancipación social”.En el mitin hablaron varios oradores señalando “las deplorables condiciones de trabajo en todos los gremios” y reclamando la limitación de la jornada a ocho horas. Los diarios comentaron con asombro ese hecho, al que consideraban “extraño a las costumbres del país”. La Nacióndijo, por ejemplo, que “había en la reunión poquísimos argentinos, de lo que nos alegramos mucho”. Otro periódico, La Patria, ironizaba porque “todos los oradores hablaron en el sentido de que era necesario que se aumentaran los salarios y se disminuyeran las horas de trabajo, lo que es algo que sobrepasa los límites de los excelente”. Más avisado, el cronista de El Nacional, recalcó que en los discursos se observaban “bien dibujadas las diferencias que aquí, como en todas partes, dividen a los obreros en dos grupos: anarquistas y socialistas”. La reflexión fue confirmada cuando estos últimos, al año siguiente, prepararon un acto similar; recibieron la negativa anarquista y la celebración fracasó.

A SANGRE Y FUEGO. Las conmemoraciones del 1° de mayo se reiniciaron cuando cada fracción del movimiento obrero organizó actos en forma independiente, aunque las condiciones del medio ambiente fueron adversas y con características luctuosas en 1904 y 1905.En 1909 los hechos tomaron rasgos muy graves al atacar la policía el mitin anarquista en la plaza Lorea, provocando catorce muertos y ochenta heridos. “Ancianos, hombres inermes, madres con sus hijos en brazos- decía un manifiesto- han sido fusilados por la espalda cuando para salvarse se alejaban. ¡Viva la huelga general! ¡Fuera el jefe de la policía, el verdugo de Falcón!” El dolor obrero unió a socialistas y anarquistas, y el lunes 3 el trabajo se paralizó completamente. Durante el entierro de las víctimas se produjeron nuevas refriegas con la policía, se levantaron barricadas y los tiroteos duraron toda la noche. Por ocho días se detuvo en absoluto la vida industrial y comercial de Buenos Aires en una de las actitudes más enérgicas y duraderas que registra el movimiento obrero argentino y que se conoció como la “huelga general de la semana de mayo”.Los ánimos quedaron encrespados y unos meses después una bomba anarquista arrojada por Simón Radowitsky mató al coronel Falcón y a su secretario. La represalia no se hizo esperar; expulsaron del territorio nacional a los militantes obreros extranjeros y encarcelaron por centenares a los argentinos. Cuando se acercó el 1° de mayo del año centenario de la Revolución de 1810, los sentimientos patrióticos se exacerbaron y grupos de niños bien, amparados por la policía, atacaron, destruyeron e incendiaron bibliotecas, locales sindicales y empastelaron la redacción y los talleres de La Vanguardia y La Protesta.

DUELO Y FIESTA. En los años sucesivos alternaron la represión con la seducción. Fue cuando apareció la Liga Patriótica, de Manuel Carlés, impartiendo a los obreros lecciones de “amor al país”, premiaba a los trabajadores no agremiados y costeaba obras de beneficencia por intermedio de las damas de clase alta. Durante los 1° de mayo estas señoras repartían ropas a los pobres, junto con catecismos “para que fueran buenos y no existieran luchas sociales”, tal como lo proclamaban los volantes de la época. No obstante todos los inconvenientes y las desnaturalizaciones, la fecha obrera se fue afirmando paulatinamente, hasta llegar al 28 de abril de 1930, cuando el presidente Hipólito Yrigoyen decidió instituir el 1° de mayo como “fiesta del Trabajo en todo el territorio de la Nación”, porque según los considerados “es universalmente tradicional consagrar ese día como descanso al trabajo”.Producido el movimiento militar del 6 de septiembre de 1930, tuvieron que hacerse al año siguiente insistentes gestiones ante el presidente Uriburu para que autorizara los actos del 1° de mayo. Obtenido ese permiso en 1931, pudieron desfilar los socialistas con grandes carteles que decían: “Por una Argentina grande y justa, económicamente próspera y políticamente libre”.Durante la década de los años 30 las condiciones fueron difíciles para la tradicional recordación y las manifestaciones obreras en esa fecha desfilaban por las calles, solían pasar por casas con puertas atrancadas y ventanas cerradas. Es que seguía imperando el miedo tradicional, nutrido por los graves sucesos de la época, temiéndose que algo imprevisto y terrible fuera a suceder. Hacia 1940, en un gran acto del 1° de mayo, militares de trabajadores argentinos repudiaron desde Buenos Aires el avance del nazismo europeo y reclamaron medidas progresistas en el país.Después del golpe militar del 4 de junio de 1943, en los festejos del 1° de mayo de 1944, los comunistas chocaron con la policía en plaza Once, registrándose gran número de heridos. Al año siguiente, esa celebración coincidió con la caída de Berlín y con los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, lo que motivó una severa vigilancia por parte del Ejército para evitar que se realizaran manifestaciones en favor de los países aliados.

BAILES Y REINAS DEL TRABAJO. A partir del 1° de mayo de 1947 las características variaron sustancialmente, porque fue la primera celebración bajo el gobierno peronista. El programa de festejos fue en esos años más o menos similar: comenzaba con un discurso del secretario general de la CGT, otro de Evita y culminaba con la palabra de Perón. Luego se presentaban números artísticos en los que intervenían figuras populares Hugo del Carril, Antonio Tormo, los Hermanos Abalos y tras un gran desfile de carrozas se elegía la Reina del Trabajo.

El último 1° de mayo que Perón vivió desde la Casa Rosada tuvo otra tónica. Fue en 1955: el secretario general de la CGT, Eduardo Vuletich, después de atacar violentamente a la Iglesia Católica, manifestó que “la central obrera, por intermedio de sus legisladores, postulará eliminar la enseñanza religiosa y separa a la Iglesia del Estado”. A su vez, el propio Perón completó aquella idea: “el Pueblo, por medio de sus representantes, ha de decir su última palabra. Si el pueblo decide que han de irse, se irán”.

ANTIPERONISMO Y RETORNO. Derrocado Perón, los opositores reci[erarpm [ara so e; festekp de; 1rp de mayol y lo perdieron los peronistas. En 1956 el Partido Socialista realizó una gran manifestación bajo el lema: “Otra vez el 1° de mayo libre y obrero. ¡Viva el legado de Mayo y Caseros!”; la gran columna partió desde la destruida Casa del Pueblo y llegó hasta el monumento de Sáenz Peña, donde se había levantado un palco para los oradores. “Fuimos leales a la clase trabajadora –dijo entonces Américo Ghioldi- a la que no abandonamos, a la que no negamos por sus errores”.En 1964, durante la presidencia de Arturo Illia, los actos se desarrollaron sin mayores incidentes; la CGT se limitó esa vez a depositar una corona de flores junto al monumento al general San Martín, anunciando la aplicación de la Segunda Etapa del Plan de Lucha. Andrés Framini en el Sindicato de Obreros del Caucho se refirió al regreso de Perón al país, “que se efectuará -afirmó- previa visita a Egipto, India y la China de Mao. No habrá resistencia que impida su reintegro a la vida argentina”.Al año siguiente la CGT recordó el 1° de mayo en la plaza Once. Allí habló José Alonso, secretario general, se produjo un gran desorden y fue desalojado de la tribuna por peronistas en desacuerdo con su conducción; cuando pudo recuperar el micrófono, terminó su discurso con esta advertencia: “No pierdo el tiempo haciendo el juego a la reacción con gritos y ruidos y me dedico a trabajar por los trabajadores”. Declaró en esa fecha iniciada la Quinta Etapa del Plan de Lucha.

PROHIBIDO Y CONSAGRADO. La “revolución argentina” inaugurada por el general Juan Carlos Onganía prohibió la conmemoración del 1° de mayo con actos públicos. Pero al cumplirse el primer aniversario bajo su gobierno, en momento en que el cardenal Antonio Caggiano celebraba en la Catedral metropolitana la Misa del Trabajador, fue interrumpido por un grupo de jóvenes capitaneados por Juan García Elorrio, quien intentó leer esta oración: “En este día doloroso no pueden expresar libremente las angustias de sus familias y sindicatos frente a la acción devastadora de un plan económico al servicio del capitalismo”. El mismo día, el obispo de Avellaneda Jerónimo Podestá afirmaba que la misión sacerdotal “no consiste tanto en hacer algunas obras para mitigar el mal, cuanto en denunciar la injusticia de una estructura social basada en algunos principios que poco tienen de evangélicos”.Es que el 1° de mayo había dejado de ser la celebración de un grupo de rebeldes, para convertirse en una jornada de afirmación política, de lucha social, de reivindicación proletaria y también de homenaje silencioso. Ya no interesa mayormente la forma en que se lo conmemora, puesto que su perdurabilidad está asegurada por más de siete décadas de historia argentina.

ESTA ES UNA BREVE HISTORIA DEL FESTEJO DEL 1ro DE MAYO EN LA ARGENTINA, Y DE LA LUCHA ETERNA DE LOS TRABAJADORES, POR SUS DERECHOS...!!!!

FELIZ DIA DEL TRABAJO A TODOS LOS TRABAJADORES DE MI ARGENTINA...!!!

ANTE UNA MULTITUD

Comenzó el Encuentro de la Militancia en el Estadio de Velez, para decirle a la Presidenta una Vez Mas, Presente!!!

*Por Mirta Praino para SFMC-



“Una Historia que hoy cumple 9 años, hace exactamente 9 años atrás esta militante junto a su compañero de toda la vida se encontraban en el Sur de la patria, allá en Santa Cruz. Estábamos allá esperando los resultados de una elección en un país que había explotado y que definía en esos días su destino. Anoche hablando en la mesa familiar quería recordar junto a los míos cómo había sido la noche de ese sabado anterior y mi hijo me contaba que encontró sobre la mesa de la casa del gobernador un papel escrito por su padre con 2 números, decía uno el 24% y otro el 22% que era lo que finalmente sacamos ese domingo y nos habilitó para ir a la segunda vuelta. Me acuerdo como si fuera hoy, salimos ese domingo junto a toda la militancia a ganar la calle. 

Yo siempre de la mano de él…


Cristina realizo un llamado a la Unidad Nacional, hablo de la decisión oficial de recuperar el control, Agradeció "todas las fuerzas políticas de la Argentina que acompañaron al país, más allá de este gobierno, permitió la recuperación de YPF", al sostener que"es de todos los argentinos y para todos los argentinos, y de bien nacido agradecer gracias a las fuerzas políticas". y la soberanía de las islas Malvinas.
 
“La historia no se escribe en línea recta, tiene marchas y contramarchas, por eso tenemos que tener claridad. Después de vivir una Argentina dividida, tenemos la necesidad de encontrar la unidad nacional, más aún en este mundo complejo y con la oportunidad histórica que se nos abre como país y región”, arengó la Presidenta, luego de destacar “el consenso mayoritario de las principales fuerzas políticas de la Argentina que acompañaron para que el país, más allá de este gobierno, recupere YPF”.

no olvido una reivindicación a los jóvenes esgrimiendo: "No soy eterna, ustedes son los guardianes de este legado"... ustedes son los verdaderos custodios de este proyecto. Tienen la suerte de vivir en una democracia plena y sé que la van a defender con uñas y dientes". "Los que estamos en el escenario no somos eternos", apunto a todo su Gabinete, a los referentes de las agrupaciones kirchneristas, gobernadores entre otros que estaban a su espalda. Los verdaderos custodios del legado no somos los que estamos en el escenario, que estamos viejos, sino todos ustedes, que no van a permitir jamás dar un paso atrás en todo esto que hemos logrado" afirmó.

"Para que nunca más haya mujeres que se tengan que poner un pañuelo en la cabeza y para que nunca más haya trabajadores que tengan que hacer cola por un puesto de trabajo".

"estas ideas y estas conquistas no pertenecen a una presidenta ni a una fuerza política sino que son parte de toda la República Argentina".

"Muchos pensaron o algunos que cuando hablé de sintonía fina, y empezaron a elaborar teorias acerca de que significa esa sintonía que íbamos a retroceder, que íbamos a cambiar: qué poco me conocen y qué poco conocen al pueblo argentino".Dijo Cristina: "la voluntad, el compromiso y el sacrificio personal sirven para que las cosas salgan bien: por eso tenemos que trabajar juntos y organizados para que las cosas en el país salgan mejor".

"No me voy a cansar de pedirles, casi tercamente, unidad y organización. La historia no se escribe en línea recta, tiene marchas y contramarchas, por eso tenemos que tener la claridad", insistió la presidenta, quien destacó la necesidad de"encontrar la unidad nacional, más aún en este mundo complejo y con la oportunidad histórica que se nos abre como país y región".Mencionando que cuando asumió Néstor en 2003 "había un 22 % de legalidad pero faltaba legitimidad, pero nos sobraba coraje para dar vuelta la taba de la Argentina". "Quién podía imaginar aquel 25 de mayo de 2003 que aquel presidente, que se comprometió ante los argentinos a no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada iba a cumplir, quién iba a pensar que iba a sacarnos de la deuda, ni que los genocidas iban a ser juzgados por las leyes de la constitución".

En los finales del discurso: celebro sentirse "nuevamente parte de un proyecto comun" "Si ese proyecto es el de un pais que crece, que incluye, que protege, que brinda, que repara, es entonces el camino que alguna vez soñamos cuando eramos muy jovenes. Ustedes tienen una inmensa suerte de vivir en democracia plena ...
Estallaron los papelitos blanco y celestes, y los redonditos con el jingle 2009.


Entre las agrupaciones presentes se encontraron Corriente Peronista Federal (CPF), La Cámpora, Corriente de Liberación Nacional (Kolina), Movimiento Evita, Peronismo Militante, MILES, Corriente Peronista Nacional y Corriente Nacional de la Militancia, Nuevo Encuentro, CTA, Forja (radicales K), FOETRA, Corriente Nacional Martín Fierro, Frente Transversal, Frente Grande, Partido Comunista Congreso Extraordinario (PCCE), Partido Intransigente (PI), Socialista para la Victoria (USpV), Humanista (PH), Carta Abierta, Mujeres, Representantes de Organizaciones Sociales, Militantes Populares, ....Un enorme escenario, dividido en tres sectores, dos palcos para más de un centenar de personas cada uno, donde alternaban legisladores, intendentes, dirigentes políticos y sociales, Madres de Plaza de Mayo, Abuelas entre otros invitados. Las 2 alas del escenario comunicadas entre sí, pero no al escenario alli estaba la Presidenta, rodeada de dirigentes de primera línea, el gabinete, gobernadores, jefes de bloque y referentes de las organizaciones, todos actores convocantes al acto. Se vio junto a CFK, al titular del bloque de Diputados e integrante de la Corriente Nacional de la Militancia, Agustín Rossi; el referente delMovimiento Evita, Emilio Pérsico; el secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, y el diputado del Frente Transversal Edgardo Depetri, todos ellos organizadores del evento. Se vio a Maximo Kirchner, al vicepresidente, Amado Boudou; al gobernador Daniel Scioli; el vice, Gabriel Mariotto; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; Débora Giorgi; Educación, Alberto Sileoni; Trabajo, Carlos Tomada, entre otros miembros del Gabinete. Estuvieron los diputados Carlos Kunkel y Carlos Raimundi, entre otros diputados nacionales, Senadores Nacionales, Alfredo loby Antonuccio, Chino Navarro, entre otros diputados Bonaerenses, Hugo Yasky, (CTA) Roberto Baradel (Suteba)- Nuevo Encuentro, Martín Sabattella, Intendentes, Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), Hebe de Bonafini (Madres de Plaza de Mayo), entre otros.


VOLVIÓ YPF

La madre que las parió a todas



*Por Gabriel Erviti


Y al final, era cierto.

Los rumores de pasillos y oficinas, se hicieron realidad.

Una de las empresas emblema de nuestra nacionalidad vuelve al Estado.

Sin dudas este día viene para quedarse, marcando a fuego la memoria de nuestro pueblo.

Al escucharse ese nombre, Y.P.F. una parte de nosotros se enardece.

Hoy podemos decir con orgullo que somos parte, esta etapa de nuestra historia, de la recuperación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Pero déjenme detenerme un poco en el proyecto de ley.

Para no hacer un análisis pormenorizado que exceda el conocimiento de quien esto escribe, planteémonos este anuncio, este proyecto, desde dos ejes fundamentales.

Tanto o más importante que la recuperación de Y.P.F. es el anuncio de la declaración de interés público del autoabastecimiento, la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos.

Esto es fundamental. Nos saca de la idea general imperante en este sistema, en el que toda materia es empujada a la categoría de commodity. Con esto dimos un paso enorme. El petróleo y el gas dejarán de estar sujetos al imperio del mercado y pasarán a estar al servicio del bienestar social, pensados además como recurso estratégico.

Y claro, lo que decíamos, la recuperación de Y.P.F.

Es esta medida la que permite que lo antedicho pueda tener una vía verdaderamente posible de realización. Es el control de Y.P.F. por parte del Estado el puntal fundamental para el logro social y estratégico primigenio.

Con Y.P.F. no solo recuperamos una fábrica. Esta medida nos abre también las puertas para el control de todas las empresas que operan en el país. Ya no está sólo el empresariado haciendo y deshaciendo a su antojo, sino que está el Estado para imponer nuevas reglas y ejercer el control.

Pero no podemos dejar de ver lo que simbólicamente significa la recuperación en sí de YPF. YPF es parte de la memoria viva de nuestro pueblo, nos remonta a la tradición más rica de nuestra historia, una historia que se sigue construyendo.

Se nos despierta, junto con YPF, un espíritu de liberación, emancipatorio, un ideario social que estuvo siempre latente, pero es con una medida como ésta cuando vuelve a aflorar con más fuerza, con revivida pasión.

Y también, hablando desde el orden de lo simbólico, es un cambio de paradigma.

La Y.P.F. privada como emblema del neoliberalismo, y la recuperación de Y.P.F. como bandera de un cambio de época.

Y es así que un día volvió Y.P.F., la madre que las parió a todas.

Esa gran empresa Nacional que trascendió ampliamente las fronteras de nuestro país, intencionando sobre toda la patria grande Latinoamérica. Tanto que tuvo una fuerte influencia en la formación de las empresas de países hermanos como la Y.P.F.B. (Yacimientos petrolíferos fiscales bolivianos) que inspira su nombre, la brasilera Petrobras, y la uruguaya ANCAP.

Volvió Y.P.F. La madre que las parió a todas. Símbolo de las soberanías de nuestra patria grande.

Pero claro, los símbolos no serían símbolos si no remitiesen a algo. Y a lo que remiten es a un verdadero, real cambio de época. La historia de los pueblos está atravesada por símbolos, símbolos que no son otra cosa que memoria e identidad. Y por supuesto, esta es la manera de revitalizarlos, de reencontrarnos en ellos, pero la única forma de volver a hacerlos carne, de que vuelvan otra vez a impregnar las fibras más íntimas de nuestro pueblo, es trabajar hoy, fortaleciendo nuestra cultura, nuestra identidad, forjando con ellas nuestro presente y el futuro que nos espera.



DERECHOS HUMANOS EN EL PENSAMIENTO NACIONAL


VI CONGRESO DE PENSAMIENTO NACIONAL , 18 al 20 de Abril de 2012 


Uno de los paneles de la segunda Jornada del VI Congreso del Pensamiento Nacional estuvo dedicado al tema Derechos Humanos. Participaron de la mesa el titular de INDHIGO (instituto de DDHH Igualdad de Genero y Oportunidades) Tandil, Dr Corrado Sandro Trigilia, la especialista en Políticas de Género, Magdalena Grau Alcobedo y el integrante de la agrupación HIJOS, Matías Moreno.

La mesa comenzó a sesionar con la coordinación del Dr.Trigilia quien se refirió a las banderas históricas del proyecto nacional y popular (Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social) a las Néstor Kirchner sumó desde el inicio de su gestión “la bandera de los Derechos Humanos”.

“Los DDHH no deben circunscribirse solamente a lo acontecido durante la dictadura cívico-militar, sino que son mucho más amplios, abarcando cuestiones tales como género, salud, vivienda , educación, igualdad de oportunidades entre otras”, señaló.

Se destaco la importancia de debatir en Congresos de pensamiento Nacional una temática tan importante como es la violencia de Genero, un déficit importante de este Proyecto en materias de asigacion de derechos. 

Magdalena Grau Alcobedo se refirió a las políticas públicas que se desarrollan en materia de Violencia de Género, los distintos planes para erradicar y prevenir la violencia contra las mujeres y el marco jurídico en el que se asientan.

Destacó la importancia de la última ley sancionada en el Congreso de la Nación y los diferentes tratados que tienen rango constitucional y que se suscribieron para tratar el problema. Si bien son muchos los esfuerzos, la tarea parece ser insuficiente ya que los femicidios aumentan año tras año en el país.

Por su parte, Matías Moreno, representante de la asociación HIJOS, detalló aspectos relacionados con el entorno social en el que se había desarrollado el secuestro y posterior asesinato de su padre, el abogado olavarriense Carlos Moreno, en Mayo de 1977.

Destacó que sin la complicidad cívica de las grandes empresas que se enriquecieron a costa del “achique” del Estado y la desaparición de miles de personas no hubiera sido posible ya no sólo el Golpe de Estado sino también la permanencia en el tiempo de la Dictadura.

A su vez remarcó que el juicio desarrollado en Tandil, en el mes de febrero, marca una “bisagra” ya que había desnudado en parte “las complicidades civiles de la Dictadura”.

El Congreso Finalizo el Viernes donde los coordinadores de cada mesa pudieron exponer las conclusiones frente al Vicegobernador Gabriel Mariotto y Diego Bossio como a una gran cantidad de publico que se acerco al centro de estudios Nestor Kirchner de la ciudad de Tandil.


Gentileza de: Sandro Trigilia

EL "PERIODISMO" A CIRUGÍA MAYOR

El mito de la objetividad


La primera plana de Tiempo Argentino del domingo pasado y el texto de su director sobre quiénes estan pagos por Repsol, no sólo revelaron la desfachatez de un tal Alberto Fernández y de ciertas figuras de la prensa hegemónica, sino que incrustaron en la discusión teórica sobre periodismo y comunicación un punto de gravedad que habla por sí mismo.



*Por Víctor Ego Ducrot

No se trata aquí de fustigar los posicionamientos editoriales, ni siquiera aquellos que puedan ubicarse en las antípodas del mío propio; ni aun, a título de extremo límite teórico, los que sean pasibles de ser calificados como antidemocráticos, con el solo límite de lo que prescribe la ley, se entiende. Y ese no fustigar no responde a un arranque de generosa amplitud ideológica, menos todavía a un capítulo de tonta resignación. No se trata de fustigar posicionamientos editoriales –de aquí en más en este texto los denominaremos intencionalidades– porque ello significaría una tarea ontológicamente imposible; desde que el periodismo existe como práctica, digamos que a partir de la modernidad, ya que a las prácticas informativas anteriores a ella prefiero ubicarlas dentro del llamado protoperiodismo, no existe registro histórico de caso alguno que no haya respondido a la siguiente premisa: todo acto de nuestra práctica profesional lleva implícita su carga ideológica y política.

Sucede que, originalmente, el periodismo fue una herramienta de construcción de sentido en favor del orden burgués, cuando este no se había terminado de imponer sobre el mundo anterior, que se derrumbaba; y por eso, tanto en la Europa metropolitana como al interior de los procesos emancipatorios de nuestro país y de América Latina, los medios y los periodistas se asumían como militantes y argumentaban desde allí, en pos de sus objetivos y compromisos.

Pero cuando ese orden burgués resolvió en su favor la crisis de hegemonía que supone todo punto de inflexión histórica, y en consecuencia su aparato de sentido ya no confrontaba sino que debía imponerse como controlador y disciplinador cultural del conjunto de la sociedad, entonces el periodismo se convirtió en “profesional”, o lo que es lo mismo, decidió ocultar sus intencionalidades editoriales, disfrazándolas de información “objetiva”, de principio de verdad.

Hasta ahí sólo estamos ante un escenario previsible, sobre el cual la prensa hegemónica encubre sus relatos (e intereses) económicos y políticos, y su impronta ideológica, y aquella otra, que disputa esa hegemonía, no sólo se ve obligada a denunciar este tipos de dispositivos, sino que además concurre ante los usuarios de la información con agendas, voces y estilos propios. Me animo a decir que eso es lo que hacemos quienes ejercemos el periodismo en este diario y en otros medios que apuntan contra los monopolios de la comunicación y contra las miradas y acciones del poder oligárquico y antirrepublicano; en una palabra, que nos asumimos como oficialistas de un proyecto político transformar del país desde el año 2003, con una perspectiva democrática con densidad y volumen de inclusión ciudadana, y de confortación ante el poder de las corporaciones.La primera plana de Tiempo Argentino del domingo pasado y el texto de su director, Roberto Caballero, sobre quiénes están pagos por Repsol, no sólo revelaron la desfachatez de un tal Alberto Fernández y de ciertas figuras de la prensa hegemónica, a esta altura decididamente canalla, sino que incrustaron en la discusión teórica sobre periodismo y comunicación un punto de gravedad que habla por sí mismo.

Ya no se trata, como venimos señalando desde la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de dejar al desnudo la trama de elementos que algunos teóricos llaman economía política de los medios y nosotros (académicos y periodistas que desarrollamos allí el modelo teórico y metodológico “intencionalidad editorial”) preferimos considerar como “base de materialidad para la producción de contenidos periodísticos”.

Cuando Tiempo Argentino reveló que varios responsables de la línea editorial del Grupo Clarín y de La Nación, como así también familiares de estos y Alberto Fernández y otros “expertos” y “dirigentes políticos”, en tanto “fuentes” informativas y de análisis perpetuas, cuentan con más o menos jugosos contratos con la petrolera expropiada, lo que sucedió fue muy simple; este diario constató y puso en evidencia crítica (atención con la palabra “evidencia” porque más adelante será retomada) otra premisa de las reflexiones teóricas recién aludidas: la capacidad de manipulación y disciplinamiento social de los medios de comunicación hegemónicos es inversamente proporcional a la capacidad de movilización e intervención política concreta de actores individuales y colectivos, con posibilidades ciertas de conmover y desarmar la red de intereses y perspectivas económicas, políticas, sociales y culturales de aquel poder hegemónico.

Sólo desde esa pérdida de capacidad disciplinadora puede entenderse la tendencia de los medios oligárquicos, ya no al encubrimiento de sus respectivas intencionalidades editoriales, mediante las técnicas “profesionales” del periodismo, sino a la recurrencia de modos que nos hablan de cierta perversión del modelo propio, de cierta enfermedad terminal; no sé si curable, incluso con cirugía mayor.

Las noticias necesitan fuentes, que pueden ser diversas y de diferentes naturalezas; aunque, a título de mera síntesis, cabe clasificarlas en testimoniales y documentales, directas o indirectas. Lo afirmado por Caballero en el artículo comentado ofrece una contundencia demoledora, que revela y congela en cuadro fijo el sistema de evidencias preexistente respecto de las barrabasadas acometidas con fruición por las plumas y voces más características del oligopolio mediático, toda vez que reconozcamos las siguientes acepciones de la palabra “evidencia”, conforme al diccionario: “certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar”; “certidumbre de algo, de modo que el sentir o juzgar lo contrario sea tenido por temeridad “; y dejamos de lado la siguiente –“prueba determinante en un proceso”– porque se trata de periodismo, no de fiscales, jueces y abogados defensores.Cómo dudar entonces del porqué de las andanadas sistemáticas a las que nos tienen acostumbrados el oligopolio, y sus “periodistas” y “fuentes” a sueldo de Repsol y otras empresas.

Puestos en el lugar que los puso la enfermedad terminal de esos modos profesionales de la comunicación, es que son capaces de llegar al absurdo, como lo hicieron al borde de la semana, según dos artículos de Clarín comentados por la agencia pública de la provincia de Buenos Aires (www.agepeba.org).En el primer caso, para el diario de Héctor Magnetto, una decisión de la Cámara de Diputados bonaerense tendiente a prohibir el consumo de tabaco en los bingos y salas de juego no fue otra cosa que una “agresión kirchnerista”; hablaron de una “ley K” contra la empresa Boldt. Pero eso no fue nada; en otra nota, Walter Curia encuentra similitudes políticas entre el fallecido Mao y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pues afirma que “los cambios en el gobierno (…) se parecen a la Revolución Cultural emprendida por (el líder chino) a finales de los sesenta.¿Habrá terapias para semejantes patologías?



Fuente: Tiempo Argentino

Gentileza de: Mabel Maidana

BERNARDO DE MONTEAGUDO Y LOS DESTINOS ASIGNADOS A LOS AMERICANOS

*Por Mónica L. Oporto

Las palabras, en tanto refieren situaciones, inquietudes, objetivos, cambios, pueden considerarse como “elementos de problemas”[1]. En algunos momentos pierden su monosemia porque se los resignifica, no mantienen un significado fijo, estático, lineal. El enunciador habla desde su circunstancia y estatus, manifiesta sus intenciones, afectos y busca efectos: “En el acto del habla se distinguen dos componentes: su contenido proposicional y su fuerza ilocucionaria”[2]. Por lo tanto, cuando hacemos referencia a los actos ilocutorios de Bernardo de Monteagudo intentaremos “atrapar” lo que éste quiso decir, el mensaje que existía detrás de las palabras, el significado de lo que dijo.

Se pretende entender cómo Bernardo de Monteagudo establece y transmite los destinos imaginados para los americanos, y con su discurso contribuye a la producción de bienes simbólicos, través de los que busca establecer una conexión con un conjunto de coenunciadores[3]aunque estos coenunciadores no pertenecen sino a una minoría ilustrada, con los que establece una relación donde prevalece una coincidencia cuali-dentro de un universo de códigos compartidos.

¿Cómo construye su discurso este enunciador; cómo se puede establecer la relación que une a quien enuncia y su contexto?. Se intentará responder a estas preguntas entendiendo que “La cabeza piensa a partir de donde los pies pisan, y todo punto de vista es sino la vista desde un punto”[4]. Se intentará analizar el discurso de Bernardo Monteagudo, buscando las influencias roussonianas estableciendo como contexto histórico la etapa que va de 1809 -la etapa de implosión imperial[5]- hasta 1811, tratando de interpretar la ilocución de Monteagudo, de establecer sentidos, direcciones de pensamiento, objetivos y significados atribuidos a vocablos significativos en ese momento.

Expresiones como: despotismo, libertad, patria, soberanía, a través del discurso de Monteagudo, abordan la consecución de los destinos imaginados para los americanos, desacralizandolos, moviéndolos del sentido que les había atribuido el orden establecido, desde que la tarea intelectual de construcción de bienes simbólicos está dirigida a la formación del imaginario social de una época.

En los escritos de Bernardo Monteagudo se intentará, por lo tanto, desentrañar desde dónde y hacia quién se dirige el discurso, analizando el uso de palabras que, por entonces, asumen un carácter fundante, considerando el contexto revolucionario en que se pronunciaban.


BERNARDO DE MONTEAGUDO.




Presentaremos, a continuación, algunos aspectos de la vida de Bernardo Monteagudo, como para conocer su contexto, sus estudios, su participación política. A pesar de provenir de una familia de condición humilde, recibió una esmerada educación en los colegios que en la época eran considerados los de mayor prestigio. Algunos de sus compañeros de aquel entonces mas tarde participarían de la tarea revolucionaria. Es probable que de esa educación a la que pudo acceder Monteagudo, proviniera posteriormente, un estilo literario compartido con otros reconocidos hombres de actividad pública destacada, debido a haber tenido maestros y lecturas comunes[6].

Justamente de ese grupo que compartía una educación y lecturas comunes, se perfilan quienes disputan el poder a los españoles, y particularmente un sector de intelectuales que, a través de su aporte buscarán encauzar, cohesionar y dirigir el movimiento que se produjo cuando en América se conoció la presencia de Napoleón en España.

Exactamente un año antes de los acontecimientos de mayo de 1810 en el Río de la Plata, se produjo un levantamiento popular en la ciudad de La Plata (también conocida como la “Ciudad de los cuatro nombres”[7]). De ese movimiento participó Bernardo Monteagudo. Ya por entonces jugó su posición contraria a lo que denunciaba como despotismo de la monarquía española.

Esa actitud despertó de parte de quienes ya veían en él un potencial peligro, que para desacreditarlo en el medio social en el cual se desenvolvía, utilizaran argumentos para atacarlo y neutralizar de ese modo su potencial acción. Por ejemplo, la alusión a su madre, supuesta esclava africana, y el mote de mulato con el que se lo mencionaba, implicaban el escarnio para ridiculizarlo, sin embargo él refutó el ataque en estos términos: “Yo no hago alarde de contar entre mis mayores títulos de nobleza adquiridos […]; pero me lisonjeo de tener unos padres penetrados de honor, y decentes sin ser nobles”[8].

Cronológicamente la actividad de Monteagudo cobra protagonismo desde su estancia en la ciudad de La Plata. En 1808 había presentado allí su tesis de doctorado para la cual había contado como tutor al Presbítero Troncoso, y como padrino al Oidor Ussoz y Mosi.
 
Monteagudo afirmó que se encontraba en la ciudad de La Plata (Chuquisaca) cuando aquel 25 de Mayo de 1809 -un año antes de lo que sería conocido como Revolución de Mayo en el Río de la Plata-. se produjo el levantamiento popular contra los abusos de las autoridades españolas. Monteagudo participó y algunos años después lo relataba diciendo: “desde el 25 de mayo de 1809, mis pensamientos y todo mi ser estaban consagrados a la revolución: me hallaba accidentalmente en la ciudad de La Plata [donde tomó] parte en aquél negocio […] ser patriota sin ser frenético por la democracia era para mí una contradicción…”[9]

Monteagudo por entonces ya había escrito los Diálogos entre Atahualpa y Fernando VII cuyo contenido podía ser reputado de subversivo dado que en el relato el rey aparece muerto. Monteagudo imagina una escena que transcurre en los Campos Elíseos, un diálogo entre el Inca y el rey en el cual pone en boca del Inca un alegato dirigido a defender sus derechos sobre América contra la cesión realizada por el Papa a la corona española.

Volviendo al levantamiento de 1809, éste terminó con una cruenta represión por parte de las autoridades hispanas. Cuatro meses más tarde, en agosto de 1809, las autoridades daban comienzo a la etapa de toma de declaración para la consustanciación del proceso. Es en ese momento en que aparecen las referencias por parte de alguno de los testigos, de la presencia y participación de Bernardo Monteagudo en aquellos sucesos que abrirían el camino a la Revolución en tierras de América. Uno de los testigos, José Lorenzo Ruíz de Villegas afirmó que:
“El Dr. Don Bernardo de Monteagudo le dijo […] el día veinte y cinco, o veinte y seis del pasado, que si se hubiese efectuado el que ellos hubiesen sofocado a los Europeos estuviera mejor aquel gobierno que habían dado cuenta al Tribunal de que él y sus aliados tenían una lista de los Europeos que recidían [SIC] allí [confirmando] que si el tribunal hubiese tomado providencia contra alguno de ellos hubiesen sido víctima del furor del Pueblo…”[10].




Solicitud del Dr. José Bernardo de Monteagudo para que se suspenda la causa seguida contra él



Se pueden reconocer las ideas que acompañarían a Monteagudo en sus escritos posteriores a través del testimonio de Ruíz de Villegas. Por lo pronto es evidente que ya profesaba un profundo rechazo hacia los españoles, fueran realistas o no, y también expresaba su postura contraria al despotismo. Más adelante, desde las páginas de Mártir o Librerememorando aquellos días, se referiría en estos términos al recordar sus días en La Plata: “el intrépido pueblo de La Plata desenvainó la espada, se vistió de cólera y derribó al mandatario que los sojuzgaba abriendo así la primera brecha el muro colosal de los tiranos [y se opuso] al nuevo yugo” -representado por Carlota Joaquina-, también lo exaltaría como el “virtuoso y perseguido pueblo” que no tardó en arrojar la máscara de Fernando VII y erigir una junta protectora de los derechos del pueblo, para combatir al despotismo[11].



Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia

Como ya se dijo, el movimiento, aislado, fracasó y Monteagudo fue enviado a prisión. Sus escritos fueron considerados sediciosos y se lo condenó a muerte.

Por esos días ya era evidente la influencia de Rousseau en su obra, y aun a pesar de que por un “fiero regalismo”[12]la Inquisición había impuesto una férrea prohibición de la lectura y difusión de la obra del filósofo ginebrino. No obstante, su lectura y discusión se realizaba en Colegios y Universidades donde se educaban los jóvenes de la clase dirigente. Esos espacios se constituían en centros de difusión que, si bien poseían un anclaje en la religión y podía suponerse imposible el acceso a semejantes lecturas, la presencia de los jesuitas fue la que permitió la apertura a lecturas de Rousseau en los claustros. Mas tarde, a través de sus escritos, Monteagudo expuso estas ideas continuadoras, desde La Gaceta de Buenos Aires de la tarea de Mariano Moreno.

LA PRESENCIA DE ROUSSEAU EN LOS ACTOS ILOCUTIVOS DE MONTEAGUDO

Las construcciones discursivas de Monteagudo, además del contenido proposicional, van acompañadas de una fuerza ilocutiva que se encuentra en directa relación con las circunstancias, propósitos y la intencionalidad. Según Boleslao Lewin, se manifiestan en las ideologías junto con premisas racionales, algunos ingredientes emocionales que inciden en la construcción discursiva[13].

En los escritos de Monteagudo es permanente la alusión a la realidad social construida sobre ideas pactistas, que denotan su conocimiento de Rousseau. Por otra parte, la continuación de la obra de Moreno a través de las páginas de La Gaceta, o en Mártir o Libre, lo posiciona como una figura clave a la hora de contribuir a la construcción del imaginario de la Revolución, tanto como su preocupación por la creación de un imaginario de la post Revolución que no permitiera que se perdiera todo lo conseguido.

Su posición antirreligiosa y apasionada, lo acerca al deísmo de Rousseau, coincidiendo en que la capacidad de razonar es un don divino, sin aceptar mas dogma que la soberanía del pueblo. No obstante, con una actitud pragmática no rechazó la actuación del clero patriota, como la del Deán Funes quien, desafiando las prohibiciones establecidas, difundió hábilmente a Rousseau mediante una crítica meticulosa que le sirvió para explicarlo ampliamente.

Pero la formación que recibió Monteagudo en claustros dirigidos por clérigos, quedó plasmada en sus escritos. En sus palabras se sacraliza la Revolución, es sagrada la lucha por la libertad; la preocupación por la revolución es mostrar “un fervor de apóstol en su propaganda revolucionaria”; o la discusión de cuestiones políticas y administrativas constituyen el “catecismo constitucional para los pueblos”[14].
Las alusiones al pactismo las desliza condenando a España porque, despóticamente, impuso la sujeción a América invocando un derecho de donación del Papa. Monteagudo consideraba la inexistencia del pacto basado en el hecho de que la dominación se produjo por la fuerza de las armas. Aun así sostuvo la necesidad de rescindir el contrato que, como una cadena, había sujetado América a la corona española. Además expresa que “El primer derecho del pueblo […] es el de su propia seguridad y conservación…”[15]y darse una organización sobre la base del pacto social. Lo contrario es la tiranía que usurpa la soberanía del pueblo.

Por otra parte, otra idea que remite al pensamiento de Rousseau, es la referida a la soberanía que “reside sólo en el pueblo y la autoridad en las leyes cuyo primer vasallo es el príncipe”[16], distinguiéndolo de la fuerza como mecanismo para imponer obediencia. La soberanía del pueblo es también, en palabras de Monteagudo, la voluntad general del pueblo y la majestad del pueblo, que es imprescriptible e inalienable. Remarca que el pueblo es la primera fuente de autoridad, la soberanía es su derecho y la primera obligación del soberano es respetar dicha majestad.

Condena de manera sistemática el despotismo de España, y como contrapartida, convoca de manera permanente a conseguir la independencia. En este punto conviene analizar los alcances sociales y geográficos de sus palabras. En primer lugar hay que considerar qué trata de lograr con su discurso en ese momento histórico, y sin dudas, dicho por él, se trata de lograr la independencia, considerando la soberanía popular para establecer un gobierno con el cual el pueblo establecería el pacto. Por otra parte, ¿a qué grupos iba dirigida su prédica?. Era clara su oposición a los españoles y, como quedó dicho, aunque fueran estos partidarios de la causa patriota. Dentro de los grupos dirigentes entonces su mensaje claramente estaba dirigido a los criollos de familias de posición acomodada socialmente.

Ahora bien, no era común en la sociedad colonial que la mujer tuviera acceso a la lectura de periódicos, con algunas excepciones. Sin embargo escribe “A las Americanas del Sud”[17], llamándolas a la participación revolucionaria, para que contribuyan desde su posición en la sociedad, pensando en el futuro que quisieran para sus hijos. No obstante poner el acento en aspectos de igualdad, dirigirse a la mujer para que elijan como americanas interesadas por el futuro de sus hijos en una América que debe ser libre, sin embargo esa América aun debía fundar sus nacionalidades y contenía esclavos y siervos.

Esto constituye un aspecto revolucionario dentro de la misma Revolución, que tal vez reconozca como antecedente al venezolano Simón Rodríguez[18]. Si bien no se puede confirmar que Monteagudo conociera la obra del venezolano sólo porque entre sus libros no había ninguna obra de Rodríguez, según el inventario que, con motivo de un embargo se practicó de los bienes de Monteagudo en 1815[19].

Por otra parte, cabe considerar la difusión de su prédica desde el punto de vista del alcance geográfico. Pierre Bourdieu señala que las producciones simbólicas contribuyen a la integración y consolidación de la clase en la cual está inserto el intelectual que los produce. En ese sentido sus escritos aparecían en periódicos cuyo destinatario era el pueblo, entendido como los sectores en lucha por ganar espacios políticos que detentaban los españoles. Por eso sus escritos, desde La Gaceta, periódico de circulación en Buenos Aires, y tiempo después desdeMártir o Libre, cuya difusión también se dio en el ámbito de Buenos Aires, difícilmente tuvieran difusión en la campaña. Por lo tanto se propagó entre la clase dirigente porteña, tuvo una producción y difusión urbana dentro de un círculo de quienes compartían sus ideas, geográficamente ubicado en la ciudad puerto. No obstante ello, hace un llamado “A los Pueblos Interiores” y de ellos a los “ciudadanos ilustrados”[20]para sumarse a satisfacer los intereses de la patria y ayudar a los hombres de Buenos Aires “para llenar este sagrado objeto”[21].

LAS PALABRAS COMO ELEMENTOS DE PROBLEMAS

Muchos términos incluidos en los artículos de Bernardo de Monteagudo son revolucionarios e instalan problemas a resolver. Hablar de Libertad, Independencia; formular expresiones referidas a la Patria; atacar al gobierno imperante, la dominación dulce y suave, nombrándola como Despotismo, son sin dudas los desafíos que propone, tanto como sostiene la Soberanía del pueblo.

Por entonces el mayor desafío expuesto por Monteagudo era lograr una definición política que desembocara en la independencia. Era consciente de esta situación por lo que insistía en la importancia de la educación a la cual adjudicaba una importancia profunda para lograr la difusión de las ideas. Por eso su preocupación por la libertad, como “ejercicio de la razón misma”[22], relacionada con necesidad de dar difusión de los derechos del hombre, los que se expresaban en “un lenguaje que muy pocos entendían”[23]. La educación fue un tema recurrente. Desde Mártir o Libre insistió en que los pueblos se defienden cuando conocen sus intereses, en tanto que la ignorancia es el origen de las desgracias del hombre. El embrutecimiento resultaba la causa por la que se olvidaban los derechos y se degradaba al hombre. Para él hay “Una autoridad de la ignorancia” identificada con la monarquía española y la iglesia que está “…postrada en los templos del Eterno [donde pide] por la muerte de un tirano [en tanto celebra] con cantos y alabanzas el nacimiento de un déspota”[24].

Metafóricamente refiere que la Revolución es una “época de salud” de América, aunque inquiere: “Pueblos, ¿Cuándo seréis tan entusiastas por vuestra independencia…? […] vamos a ser independientes o morir como héroes, imitando a los Guatimozines y Atahualpas”[25]. Para él, un pueblo que aspirara a la libertad debía estar decidido “a morir por la causa de la humanidad que jamás teman el furor de los tiranos [aun sabiendo] que las primeras páginas de la historia de un pueblo libra van siempre manchadas por la sangre de sus mártires”[26].

¿De dónde provienen estas ideas?. Se ha hecho referencia anteriormente que, en 1815, un inventario realizado de los bienes que poseía Don Bernardo dio como resultado unos pocos muebles y los libros de su biblioteca personal. Recordando el estudio realizado por el Dr. Jaime Peire, las bibliotecas brindan un aporte sustancial para entender los discursos y los universos simbólicos de sus dueños[27]. Los libros de la biblioteca de Monteagudo nos informan sobre lecturas que pudo haber realizado su dueño, por ejemplo, las Reflexiones sobre la revolución en Francia de Burke, editado en inglés; un volumen de la Vida de Moreno; el Tratado de Legislación civil y penal de Bentham, y un Espíritu de la Enciclopedia, editado en francés, entre otros muchos –y sin embargo ningún ejemplar de la obra de Rousseau, prohibido desde fines del siglo XVIII en América, que, sin embargo, conocía bien-.

La Patria es, para Monteagudo, una referencia al suelo americano considerado como un todo. En agosto de 1809 le escribe desde la ciudad de La Plata la Dr. José Antonio Medina. Le informa que se ha frustrado su proyecto –en obvia alusión a los hechos de mayo de 1809- y le comunica su decisión de viajar a Buenos aires porque en la ciudad en la que se encuentra “el patriotismo se reputa por preocupación”, en tanto que critica el egoísmo que identifica como “obediencia al despotismo”[28]. En 1823 refiere, recordando esos años, que la dominación española convirtió el suelo patrio en una espantosa soledad[29], por eso los verdaderos patriotas buscaban la gloria de la patria y su independencia de la metrópolis.
 
La represión que Sanz, Nieto y Córdoba emprendieron contra los rebeldes de 1809, lo lleva a expresar, cuando fueron llevados a ejecución, que se acercó al patíbulo “para observar los efectos de la ira de la patria”. La patria significaba la voluntad de los americanos que lograron que el día en que ellos morían fuera el primero en que “volvieron a la vida todos los pueblos oprimidos”[30]. Aquí se refiere a la patria como el conjunto de las voluntades americanas que luchan por su libertad. El amor por la patria se identifica con la areté, la suma de las habilidades y potencialidades del ciudadano que abarcan el conocimiento, el valor, la excelencia en la lucha por la liberad y las leyes.

Buscando encauzar los esfuerzos de los que, como él, asociaron las ideas de libertad con la independencia y también con las de democracia, alentó a la lucha en la que había que “morir por la causa de la humanidad [sin temer jamás] el furor de los tiranos”[31]. Un documento, atribuido a Bernardo Monteagudo, hace referencia a estas ideas. Es difícil establecer fehacientemente si la autoría del documento corresponde a este patriota, tal vez porque muchos de los que participaron del movimiento revolucionario habían transitado las mismas aulas y guardaban un matiz literario o cierto estilo similar en sus escritos. Aunque no fuera de Monteagudo, lo cierto es que corresponde a otra pluma que por esa misma época perseguía los mismos objetivos.

El documento está referido a los hechos de mayo de 1809 en La Plata, y se refiere a la libertad en estos términos: “Es un problema demostrado por la experiencia que el patriotismo inspirado por la virtud hace a los Pueblos idólatras de su fama y libertad; y los prepara a obrar los mas grandes sacrificios en defensa destos sagrados [dioses]”[32].


CONCLUSIONES

Las palabras nombran los objetos desde el lugar desde el que se encuentra quien habla. Esta situación implica una resignificación de los vocablos, adaptados al momento en que se emiten, condicionados por una ideología del enunciador y, por lo tanto, volcando los objetivos del que los emite. Cada palabra en el contexto del discurso (el cotexto) se formula con una fuerza que está orientada a convencer, a obtener un objetivo político. Las palabras reflejan forma diversa los procesos de la sociedad y de la historia; ningún vocablo conserva autonomía sino que son elementos de un proceso revolucionario.

En el presente trabajo se analizaron escritos producidos por Bernardo Monteagudo y, a través de sus palabras –y sus acciones- se pudieron explorar los objetivos propuestos, el universo al cual los dirigió y la construcción de su discurso, en relación a la situación americana entre 1809 y 1811.

Monteagudo estuvo atento a los hechos ocurridos en España, y desde que se produjo la invasión de Napoleón tuvo la real dimensión de lo que se podría lograr desde América. En sus escritos trasunta con vehemencia los objetivos de independencia de la metrópolis, y se puede notar una limitación de carácter social en cuanto a quiénes son los destinatarios de sus palabras, los sectores vinculados a la disputa del poder colonial, universitarios, criollos, con poder económico, pero también una limitación de carácter espacial pues su difusión escrita a través de los periódicos tuvo un alcance a estos sectores sociales ubicados en un radio limitado espacialmente. Por otra parte, se pudo comprobar una apertura a la participación dirigida a otros sectores de la sociedad colonial habitualmente alejados de la actividad en el espacio público, cuando dirige sus palabras a las mujeres americanas.

La posición que adopta para enunciar sus ideas se manifiesta mediante la utilización de palabras que están vinculadas a un tiempo, un lugar geográfico y un lugar socio-político. En el caso de Bernardo de Monteagudo, la construcción del discurso observa influencia de autores de la Ilustración, que imprime a los vocablos producidos. En ese contexto los términos escogidos pierden su monosemia, su genealogía tradicional, modificada por la necesidad de construcción de un nuevo imaginario de la Revolución. En tal sentido se puede entender que la noción de Pueblo o Patria están desarrollándose en un campo de cambios y discontinuidades, en tanto que se abren paso las ideas de Soberanía, Libertad e Independencia se establecen como elementos de conflicto.
 
En el período analizado fue esta la acción desarrollada por Bernardo de Monteagudo, en la cual no se han dejado de considerar las circunstancias de su vida, los aportes de su educación y las contingencias de la participación política a la que dedicó su breve existencia. El aporte que, como intelectual introdujo a la Revolución, no sólo como continuador de Mariano Moreno en La Gaceta de Buenos Aires sino dando nuevo comienzo a las actividades de la Sociedad Patriótica, nutrieron y prolongaron el espíritu revolucionario de Mayo. Prof. Mónica Oporto


BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS:
[1] Williams (2008), 20
[2] Maingueneau (2008), 15
[3] Maingeneau ibid. p. 21, señala que este término, introducido por A. Culioli, es mas apropiado que el estático de “destinatario”. Coenunciador implica a los participantes en un rol activo.
[4] Leonardo Boff. Un Doctor en la Sede de Pedro, enhttp://www.poderciudadano.org.pe/?p=816
[5] Francois_Xavier Guerra. La Nación en América Hispánica. El problema de los Orígenes, en: Untref p. 2 y 8
[6] Ricardo Rojas. Noticia preliminar, en Monteagudo (1989), 19
[7] Charcas es el nombre prehispánico, La Plata el nombre adoptado en la época virreinal, Chuquisaca el que adopta en la emancipación, y Sucre será el nombre adoptado en el periodo republicano.
[8] Juan María Gutiérrez. Apuntes biográficos de escritores, oradores y hombres de estado de la República Argentina, en: Fregeiro (1879), 15
[9] Monteagudo (1989), 44
[10] Testimonio efectuado el día 5 de agosto de 1809, en Archivo General de la Nación, Sala IX División Colonia, sección 2088 nº 24-5-90
[11] Mártir o Libre, mayo 25 de 1812, en Weinberg (1965), 24
[12] Lewin (1980), 30
[13] Lewin (1980), 6
[14] Grito del Sud nº7: Proyecto político literario, T.I p. 50 y sig., en Fregeiro (1879), 68
[15] Gaceta de Buenos Airs, marzo 6 de 1812 en: Weinberg (19659; 63-64
[16] Oración inaugural pronunciada en la apertura de la Sociedad Patriótica el 12 de enero de 1812, en Weinberg (1965), 12
[17] La Gaceta de Buenos Aires, 20 de diciembre de 1811, en: Monteagudo ( s-f ), 49
[18] Simón Rodríguez (1769-1854) escritor fuertemente influenciado por Rousseau, fue tutor de Simón Bolívar.
[19] Estracto del Inventario de Bienes Practicado en 1815(SIC), en: Fregeiro (1879), 433-435
[20] Fregeiro (1879), 48
[21] Monteagudo, s-f, 60
[22] Gaceta de Buenos Aires, febrero 14 de 1812 en: Weinberg (1965), 50
[23] Monteagudo (1989), 41
[24][24] Gaceta de Buenos Aires, 6 de marzo de 1812 en: Weinberg (1965) 23
[25] Monteagudo s-f, 61
[26] Monteagudo s-f, 115 y 124
[27]Jaime Peire. Bibliotecas tardocoloniales, los libros como semióforos culturales, 1767-1816, Untref
[28] Monteagudo (1989), 42
[29] Monteagudo (1989), 41
[30] Mártir o Libre, 12 de enero de 1812, en Weinberg (1965), 12
[31] Monteagudo s-f, 115
[32] Archivo General de la Nación, Sala IX, Leg. 24-5-90, Juicio Imparcial nº3 folio 169, atribuido a Bernardo Monteagudo.


Solicitud del Dr. José Bernardo de Monteagudo para que se suspenda la causa seguida contra él en: http://adhilac.com.ar/?p=1519

HUMOR INTELIGENTE